{"id":89045,"date":"2009-12-01T00:00:00","date_gmt":"2009-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/12\/01\/revelaciones-de-alcoba\/"},"modified":"2022-05-23T15:51:19","modified_gmt":"2022-05-23T18:51:19","slug":"revelaciones-de-alcoba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/revelaciones-de-alcoba\/","title":{"rendered":"Revelaciones de alcoba"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-101484\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4002img1-300x2042.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"204\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4002img1-300x2042.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4002img1-300x2042-120x82.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4002img1-300x2042-250x170.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ALAN PAPPE\/CORBIS\/CORBIS (DC)\/LATINSTOCK<\/span>Con el ajetreo de la vida urbana, viene aparejado el estr\u00e9s. Entre el trabajo, el tr\u00e1nsito, la familia, los quehaceres dom\u00e9sticos y el esparcimiento, las actividades se suceden y las horas de sue\u00f1o que el cuerpo pide insistentemente son un lujo cada vez m\u00e1s raro. Y no es \u00fanicamente el f\u00edsico el que resiste mal a la tensi\u00f3n y a la falta de reposo. La motivaci\u00f3n y el desempe\u00f1o sexual tambi\u00e9n son sus v\u00edctimas, de acuerdo con estudios recientes. M\u00e1s all\u00e1 de sabotear una actividad placentera y vital, con una disminuci\u00f3n del deseo y causando impotencia, el estr\u00e9s puede tambi\u00e9n provocar infertilidad femenina y, por consiguiente, la dificultad de muchas parejas para tener hijos. &#8220;El sexo es esencial para la preservaci\u00f3n de la especie&#8221;, resume la biom\u00e9dica especialista en sue\u00f1o Monica Andersen, del Departamento de Psicobiolog\u00eda de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), para justificar su inter\u00e9s cient\u00edfico en el tema.<\/p>\n<p>Temprano a la ma\u00f1ana, cuando va a la Unifesp durante los fines de semana, Monica ve a los j\u00f3venes que salen de los bares del barrio paulistano de Vila Mariana. No puede dejar de pensar en los posibles efectos de cambiar el d\u00eda por la noche con frecuencia en los d\u00edas de descanso. Noches de escaso sue\u00f1o \u2014\u00a0la forma de estr\u00e9s m\u00e1s com\u00fan que la vida urbana moderna le impone al organismo \u2014\u00a0tienen efecto sobre la memoria, reducen la capacidad de mantener la atenci\u00f3n, provocan hipertensi\u00f3n y aumentan el hambre y la necesidad espec\u00edfica de ingerir comidas cal\u00f3ricas, que llevan al aumento indebido de peso, entre otras consecuencias indeseables. Durante los \u00faltimos meses, el grupo de la Unifesp liderado por Sergio Tufik, m\u00e9dico y director del Instituto del Sue\u00f1o, uno de los 11 Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepids) financiados por la FAPESP, ha venido demostrando una consecuencia de la privaci\u00f3n del sue\u00f1o quiz\u00e1 m\u00e1s preocupante para los varones que los males que ponen la vida en riesgo: el hecho de dormir mal puede ocasionar impotencia.<\/p>\n<p>Ese resultado surgi\u00f3 del estudio epidemiol\u00f3gico Episono, que analiz\u00f3 la calidad del sue\u00f1o de m\u00e1s de mil habitantes de la ciudad de S\u00e3o Paulo con edades entre 20 y 80 a\u00f1os. Realizado en el Instituto del Sue\u00f1o, dicho estudio ya hab\u00eda revelado que un tercio de los mujeres que viven en S\u00e3o Paulo tienen insomnio y un tercio de los paulistanos sufre con la apnea del sue\u00f1o, interrupciones en la respiraci\u00f3n que provocan el despertar moment\u00e1neo (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/04\/01\/noches-mal-dormidas\/?cat=ciencia\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">lea en <em>Pesquisa FAPESP<\/em> n\u00ba 158<\/a>). Pero ahora quedan a las claras los da\u00f1os que la privaci\u00f3n de sue\u00f1o ocasionan a la salud sexual.<\/p>\n<p>Durante el Episono, Monica les hizo a 467 varones una serie de preguntas sobre su desempe\u00f1o y su deseo sexual. Una de las cuestiones espec\u00edficamente defin\u00eda si sufr\u00eda de disfunci\u00f3n er\u00e9ctil: &#8220;\u00bfC\u00f3mo usted describir\u00eda su capacidad de tener y mantener una erecci\u00f3n adecuada para una relaci\u00f3n sexual satisfactoria?&#8221; Para sorpresa de la investigadora, el 17% respondi\u00f3 que &#8220;a veces&#8221; o &#8220;nunca&#8221; lo lograba. Ese \u00edndice, que de por s\u00ed es muy alto, sube a\u00fan m\u00e1s despu\u00e9s de los 50 a\u00f1os, cuando el 63% de los hombres pasa quejarse de disfunci\u00f3n er\u00e9ctil, tal como detalla el equipo de la Unifesp en un art\u00edculo en proceso de publicaci\u00f3n en <em>Sleep Medicine<\/em>. De los 20 a los 29 a\u00f1os de edad, el problema es menos com\u00fan: un 7% de los j\u00f3venes se queja del propio desempe\u00f1o sexual, pero aun as\u00ed, es una proporci\u00f3n completamente inesperada para esa franja etaria.<\/p>\n<p>La edad es el principal factor de riesgo para la disfunci\u00f3n er\u00e9ctil, y despu\u00e9s de los 40, el riesgo aumenta. Al evaluar la salud y los cuestionarios, junto a los resultados de las polisonograf\u00edas, el examen m\u00e1s completo destinado a evaluar la calidad del sue\u00f1o, Monica constat\u00f3 que las noches mal dormidas tambi\u00e9n constituyen un verdadero atentado contra las erecciones. Lo que ella demostr\u00f3 ahora que vale para los hombres ya lo hab\u00eda sido observado a\u00f1os atr\u00e1s en ratones el investigador estadounidense David Gozal, de la Universidad de Chicago, uno de los m\u00e1s importantes expertos mundiales en el \u00e1rea, que estuvo en S\u00e3o Paulo en noviembre por ocasi\u00f3n del 3\u00ba Congreso Internacional de Medicina del Sue\u00f1o.<\/p>\n<p>El efecto perjudicial de la privaci\u00f3n del sue\u00f1o sobre la erecci\u00f3n no deber\u00eda ser tan sorprendente. Al fin y al cabo, el buen funcionamiento de pene depende de un sistema circulatorio eficiente, cosa que est\u00e1 lejos de caracterizar a las personas que padecen trastornos del sue\u00f1o. En busca de marcadores gen\u00e9ticos ligados a la propensi\u00f3n a desarrollar problemas er\u00e9ctiles, el equipo de la Unifesp corrobor\u00f3 la complejidad que caracteriza a la fisiolog\u00eda de la erecci\u00f3n. De acuerdo con un art\u00edculo que saldr\u00e1 publicado pronto en el <em>Journal of Sexual Medicine<\/em>, la revista m\u00e1s reputada de esta \u00e1rea de investigaci\u00f3n, la disfunci\u00f3n er\u00e9ctil aparece asociada a la diabetes, la hipertensi\u00f3n, la severidad de la apnea del sue\u00f1o, la edad y el \u00edndice de masa corporal (la principal medida de obesidad). Todos estos problemas de salud tambi\u00e9n est\u00e1n de alg\u00fan modo relacionados con los trastornos del sue\u00f1o, lo que hace dif\u00edcil disociarlos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-101483\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4002img2-300x2862.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"286\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4002img2-300x2862.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4002img2-300x2862-120x114.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4002img2-300x2862-250x238.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N FISCHBLUT, GUSTAV KLIMT (1898)<\/span>El grupo investig\u00f3 variaciones en la secuencia gen\u00e9tica encargada de producir el \u00f3xido n\u00edtrico sintasa endotelial (eNOS), una enzima encargada de la producci\u00f3n del \u00f3xido n\u00edtrico, un neurotransmisor que tiene una funci\u00f3n crucial en la erecci\u00f3n. Este gen parec\u00eda ser un buen candidato a la hora de ayudar a prever los riesgos de la disfunci\u00f3n er\u00e9ctil; pero, por lo visto, no lo es. Al menos no entre la poblaci\u00f3n paulistana y entre la alemana. &#8220;A lo mejor es porque estas poblaciones tienen una tendencia mayor a la obesidad&#8221;, especula Monica. Factores de riesgo tales como el exceso de peso podr\u00edan camuflar la asociaci\u00f3n entre las alteraciones en el gen y la impotencia, detectada por estudios realizados en M\u00e9xico, en Taiw\u00e1n y en Turqu\u00eda. Ante este resultado, la experta en sue\u00f1o y sexo no se amilan\u00f3 y encontr\u00f3 otro gen prometedor que indica los riesgos de disfunci\u00f3n er\u00e9ctil, y lo informa en un art\u00edculo a\u00fan no publicado. La base para entender qu\u00e9 sucede en seres humanos surge de un extenso cuerpo de investigaciones con ratones. Apoyados sobre islotes con agua alrededor, los ratones cabeceaban durante los experimentos, pero eran privados del sue\u00f1o REM, la fase en que ocurren los sue\u00f1os. Sucede que durante esta fase el cerebro desactiva los m\u00fasculos, haciendo que los ratones apoyen el hocico en el agua y se despierten, como sucede cuando una persona se duerme en el \u00f3mnibus y apoya la cabeza en el hombro del vecino desconocido. El efecto es parecido: un sobresalto que interrumpe el sue\u00f1o REM. &#8220;Despu\u00e9s de cuatro d\u00edas de privaci\u00f3n del sue\u00f1o&#8221;, cuenta la investigadora, &#8220;la mitad de los ratones tienen erecciones solos en la jaula&#8221;. Los videos del experimento no dejan dudas. Los ratones tienen erecciones, se masturban e incluso eyaculan. &#8220;La falta de sue\u00f1o desencadena algo que aumenta la motivaci\u00f3n sexual&#8221;, comenta Monica. Al menos parte de la explicaci\u00f3n de dicho efecto &#8220;llamado por los investigadores de hipersexualidad (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2005\/04\/01\/ojos-bien-abiertos\/?cat=ciencia\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">lea en <em>Pesquisa FAPESP<\/em> n\u00ba 110<\/a>)&#8221; se encuentra en las hormonas. El tenor de testosterona, la hormona en general asociada a la masculinidad, cae vertiginosamente en los ratones privados del sue\u00f1o. Y la concentraci\u00f3n de progesterona, otra hormona sexual, es cinco veces m\u00e1s alta, seg\u00fan Monica.<\/p>\n<p>Este resultado parece contradecir los problemas er\u00e9ctiles observados en varones con trastornos de sue\u00f1o. Sin embargo, Monica recuerda que la erecci\u00f3n y la eyaculaci\u00f3n son reflejos, pero el sexo es mucho m\u00e1s que eso. Ella demostr\u00f3 que cuando entra en escena una hembra receptiva, los machos impedidos de dormir tienen m\u00e1s dificultades para obtener un desempe\u00f1o adecuado. En un art\u00edculo publicado este a\u00f1o en <em>Behavioural Brain Research, <\/em>Tathiana Alvarenga, del equipo de Monica demuestra que el macho cerca a la hembra y hace varias tentativas de comportamiento de monta, cosa que es normal. Pero necesita intentarlo m\u00e1s veces que los ratones que han descansado. El problema involucra tanto la penetraci\u00f3n como la eyaculaci\u00f3n, que se vuelven mucho m\u00e1s dif\u00edciles. Y preocupa, porque la privaci\u00f3n del sue\u00f1o no afecta solamente a los j\u00f3venes, que pasan sus noches\u00a0 despiertos, a causa de sus salidas. &#8220;Antes, las personas dorm\u00edan con las gallinas, hoy pasan las noches en internet&#8221;, compara Monica.<\/p>\n<p>En la actualidad, el trabajo ocupa buena parte del tiempo y, cuando no se le quita tiempo a la recreaci\u00f3n, a la familia o a la vida social, se abandona la almohada. Las mujeres, que tienden a acumular, adem\u00e1s de la funci\u00f3n laboral, las funciones de madre y de administradora de la casa, tambi\u00e9n pueden estar en riesgo y muchas veces no logran dormir a la noche, organizando la agenda o revisando lo acaecido durante el d\u00eda. Pese a que el equipo de Monica a\u00fan no sabe qu\u00e9 da\u00f1os causa el insomnio en la fertilidad, algunas pistas aparecen en estudios con ratas, consideradas un buen modelo para entender el sistema reproductor femenino humano, por tener un funcionamiento neurol\u00f3gico y hormonal muy similar \u2014\u00a0la principal diferencia es que el ciclo de las ratas dura cinco d\u00edas, en lugar de los 28 de las humanas \u2014, como muestra un art\u00edculo que pronto saldr\u00e1 publicado en el <em>Journal of Sexual Medicine.<\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-101482\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4002img3-218x3002.jpg\" alt=\"\" width=\"218\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4002img3-218x3002.jpg 218w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4002img3-218x3002-120x165.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 218px) 100vw, 218px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">EL COLOSSUS, FRANCISCO DE GOYA, 1810-18<\/span>El grupo de la Unifesp priv\u00f3 a las ratas del sue\u00f1o REM durante cuatro d\u00edas en diferentes fases del ciclo hormonal. Cuando la privaci\u00f3n termina en la fase del ciclo hormonal en que \u00e9sta son receptivas y, despu\u00e9s de haber descansado, encuentran a un macho, la falta de sue\u00f1o las vuelve a\u00fan m\u00e1s receptivas al acto sexual: corren por la jaula, dan saltos verticales, sus orejas tiemblan y arquean el lomo con mucha mayor intensidad para exponer la regi\u00f3n genital; todas \u00e9stas, se\u00f1ales de una intensa demanda sexual, m\u00e1s que de receptividad. Lo contrario sucede cuando la privaci\u00f3n del sue\u00f1o empieza en la fase no receptiva, correspondiente a la del s\u00edndrome premenstrual (SPM) humano. Luego de reponer el tiempo de sue\u00f1o perdido, las hembras dejan bien clara su aversi\u00f3n a los machos que intentan seducirlas. Emiten chillidos, se levantan sobre las patas traseras y atacan al pretendiente con las delanteras, como si fueran peque\u00f1as boxeadoras. Cuando est\u00e1n en cuatro patas, curvan el lomo en una U invertida. Al cabo de algunas tentativas, los machos no tienen otra alternativa que desistir.<\/p>\n<p><strong>Tensi\u00f3n sexual<br \/>\n<\/strong>Los an\u00e1lisis de los niveles hormonales de estas ratas revelaron que, al igual que en los machos, la falta de sue\u00f1o afecta los tenores de progesterona, provocando distintas consecuencias, seg\u00fan la fase del ciclo. La fisi\u00f3loga Janete Franci, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) de la ciudad de Ribeir\u00e3o Preto, estudia el efecto de las hormonas en el sistema reproductor de las ratas y demostr\u00f3 que el estr\u00e9s puede tanto desencadenar la ovulaci\u00f3n como inhibirla. En la fase post menstrual, per\u00edodo que suele tener una duraci\u00f3n variable, los estr\u00f3genos y la progesterona poco a poco preparan el cuerpo para la ovulaci\u00f3n. El equipo de Janete descubri\u00f3 que un estr\u00e9s s\u00fabito y de corta duraci\u00f3n durante esta fase puede provocar una ovulaci\u00f3n precoz. Esto explicar\u00eda los indicios ya antiguos de que las mujeres que sufren violaciones tienen una mayor probabilidad de quedar embarazadas que las que tienen relaciones sexuales voluntarias.<\/p>\n<p>Para simular la violencia sexual, los investigadores usaron una varilla de vidrio y delicadamente estimularon con \u00e9sta el cuello del \u00fatero de las ratas. Como ese procedimiento no se compara a la agresi\u00f3n sexual sufrida por tantas mujeres en el mundo, reci\u00e9n lograron crear una situaci\u00f3n de miedo al poner un gato a la vista de las roedoras durante el experimento. &#8220;Registramos un pico de progesterona m\u00e1s alto que lo normal y antes de lo esperado&#8221;, comenta Janete. Como la descarga de progesterona que antecede a la ovulaci\u00f3n se anticip\u00f3, la investigadora cree que la liberaci\u00f3n del \u00f3vulo tambi\u00e9n se produce m\u00e1s tempranamente. Janete explica esa anticipaci\u00f3n: el estr\u00e9s activa la gl\u00e1ndula adrenal, encargada de secretar la adrenalina, la principal hormona que induce las reacciones de emergencia y la liberaci\u00f3n de las hormonas progesterona y testosterona. El pico de progesterona desencadenado por el miedo, a su vez, aumenta la concentraci\u00f3n de la hormona luteinizante (LH), que provoca la ovulaci\u00f3n precoz.<\/p>\n<p>Todo esto solamente sucede en la fase post menstrual, cuando los estr\u00f3genos se encuentran preparando el cuerpo para la ovulaci\u00f3n. Fuera de esta fase, Janete observ\u00f3 una reacci\u00f3n opuesta en las mismas condiciones experimentales: los niveles de LH llegan a caer en situaciones de estr\u00e9s. &#8220;Ahora tenemos que estudiar la factibilidad de los fetos generados con base en una ovulaci\u00f3n extempor\u00e1nea&#8221;, advierte Janete. No se saben cu\u00e1les son las consecuencias de la fecundaci\u00f3n de un \u00f3vulo que a\u00fan no estaba completamente maduro.<\/p>\n<p>As\u00ed como un gran susto puede desencadenar una cascada de hormonas reproductivas en las mujeres, el estr\u00e9s cr\u00f3nico puede llevar a la infertilidad. En ratas, el grupo de la USP demostr\u00f3 que el estr\u00e9s continuo puede estar involucrado en la mayor causa de infertilidad: el s\u00edndrome del ovario poliqu\u00edstico, que afecta a una de cada 10 mujeres en edad reproductiva. No se sabe por qu\u00e9 en estas mujeres el \u00f3vulo queda aprisionado dentro del fol\u00edculo ov\u00e1rico, cuyas paredes se van espesando y terminan formando un quiste. El resultado de ello es una ovulaci\u00f3n err\u00e1tica, que puede suceder dos veces por a\u00f1o en momentos imprevisibles y llevan a que el embarazo sea bastante improbable. &#8220;Muchas de estas mujeres son ansiosas&#8221;, comenta Janete. Una pista de que el estr\u00e9s formar\u00eda parte de la g\u00e9nesis del problema. &#8220;Es com\u00fan que estas mujeres desistan del embarazo, adopten un ni\u00f1o y, una vez eliminada la tensi\u00f3n, queden embarazadas enseguida despu\u00e9s&#8221;.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-101481\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4002img4-300x2322.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"232\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4002img4-300x2322.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4002img4-300x2322-120x93.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4002img4-300x2322-250x193.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">EL TRES DE MAYO, FRANCISCO DE GOYA, 1814<\/span>Ratas expuestas a largos per\u00edodos de estr\u00e9s \u2014\u00a0tres horas por d\u00eda dentro de una heladera a 4 grados Celsius durante ocho semanas \u2014\u00a0\u00a0desarrollaron el s\u00edndrome del ovario poliqu\u00edstico, de acuerdo con un art\u00edculo publicado por el equipo de Ribeir\u00e3o en 2008 en<em> Endocrinology<\/em>. El grupo de Janete verific\u00f3 la existencia de un exceso de noradrenalina en los ovarios de estas ratas, especialmente al cabo de cuatro semanas de estr\u00e9s. Con otras cuatro semanas, es como si se produjese un agotamiento de la capacidad de producir hormonas, que se vuelven menos abundantes. &#8220;DeMostramos por primera vez que el estr\u00e9s puede causar infertilidad&#8221;, comenta la investigadora, que describe as\u00ed de qu\u00e9 modo se instala el s\u00edndrome en mujeres: &#8220;Si en la pubertad el tenor de noradrenalina de una chica es mayor que lo normal, esto podr\u00eda instaurar el s\u00edndrome. Luego, aun cuando la cantidad de noradrenalina liberada disminuya, no hay manera de tratarlo&#8221;. El art\u00edculo publicado el a\u00f1o pasado, parte del trabajo de doctorado de Marcelo Bernuci, demostr\u00f3 tambi\u00e9n la implicaci\u00f3n de una regi\u00f3n del enc\u00e9falo llamada <em>locus coeruleus<\/em> en el bombardeo de noradrenalina que ataca a los ovarios: cuando sus neuronas (de color azul) son lesionadas, las ratas no desarrollan ovarios poliqu\u00edsticos en el transcurso de las ocho semanas del experimento. Bernuci ahora est\u00e1 probando el propanolol, un antihipertensivo usado en la prevenci\u00f3n de infartos, para bloquear la acci\u00f3n de la noradrenalina en el ovario, algo que puede convertirse en un arma en el combate contra el s\u00edndrome del ovario poliqu\u00edstico.<\/p>\n<p><strong>En la cuna<br \/>\n<\/strong>Janete tambi\u00e9n verific\u00f3 que los efectos del estr\u00e9s en el sexo no se ci\u00f1en a los j\u00f3venes y a los adultos atareados con obligaciones o con su esparcimiento. Acontecimientos traum\u00e1ticos inmediatamente posteriores al nacimiento pueden afectar el desarrollo del cerebro y tener efectos duraderos, tal como lo demuestra un trabajo realizado en colaboraci\u00f3n con el fisi\u00f3logo Aldo Lucion, del Laboratorio de Neuroendocrinolog\u00eda del Comportamiento de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS). En ratas que sufrieron repetidas separaciones de la madre cuando eran reci\u00e9n nacidas, diminuy\u00f3 a la mitad la cantidad de neuronas de la regi\u00f3n pre\u00f3ptica medial, un \u00e1rea del cerebro implicada en el control de la ovulaci\u00f3n, tal como muestra un art\u00edculo de este a\u00f1o en <em>Brain Research<\/em>.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Lucion, las separaciones eran breves y no ocasionaban otros problemas, a no ser la angustia del rompimiento del lazo materno. Durante los primeros 10 d\u00edas de vida de las ratitas, los investigadores retiraban una vez por d\u00eda a todas las cr\u00edas del nido al mismo tiempo y los ten\u00edan en sus manos durante alrededor de un minuto antes de devolv\u00e9rselos a la madre. Esa r\u00e1pida separaci\u00f3n fue suficiente como para reducir no solamente la cantidad, sino tambi\u00e9n el tama\u00f1o de las c\u00e9lulas de la regi\u00f3n pre\u00f3ptica medial. Y la alteraci\u00f3n fue duradera, seg\u00fan mostraron los an\u00e1lisis del cerebro de las ratas a los 11 d\u00edas, inmediatamente despu\u00e9s del experimento, y a los 90 d\u00edas de edad, lo que corresponde m\u00e1s o menos a los 30 a\u00f1os en las mujeres.<\/p>\n<p>La alteraci\u00f3n en el cerebro parece explicar las observaciones publicadas el a\u00f1o pasado en Neuroendocrinology: las hembras manipuladas en la infancia tienen posteriormente importantes alteraciones en el comportamiento sexual y en la fisiolog\u00eda reproductiva. Las diferencias fueron significativas cuando, entre los 90 y los 110 d\u00edas de edad, las hembras en per\u00edodo receptivo fueron presentadas a los machos. Las que hab\u00edan sido separadas de la madre en la infancia produjeron menos \u00f3vulos y se mostraron menos propensas a exhibir o arqueamiento dorsal que indica la receptividad sexual.<\/p>\n<p>Lo que parece suceder es que, atrofiada por las incertidumbres de la infancia, la regi\u00f3n pre\u00f3ptica medial no logra estimular la producci\u00f3n de los picos hormonales necesarios para la ovulaci\u00f3n y el comportamiento sexual. Durante el per\u00edodo f\u00e9rtil, las hembras del experimento ten\u00edan un tenor menor que el esperado de noradrenalina y de \u00f3xido n\u00edtrico. Adem\u00e1s de estimular erecciones, el \u00f3xido n\u00edtrico est\u00e1 involucrado en la ovulaci\u00f3n y en la maduraci\u00f3n de los \u00f3vulos. Como consecuencia de ello, los niveles de tres hormonas sexuales \u2014\u00a0el estradiol (un tipo de estr\u00f3geno), la hormona fol\u00edculo estimulante (FSH) y la LH \u2014\u00a0eran m\u00e1s bajos de lo que deber\u00edan, sin alcanzar los picos de concentraci\u00f3n necesarios como para desencadenar la ovulaci\u00f3n y los comportamientos sexuales. El pr\u00f3ximo paso consiste en entender la parte molecular y la bioqu\u00edmica de c\u00f3mo el estr\u00e9s afecta el desarrollo del cerebro. &#8220;Estamos estudiando los factores del crecimiento neuronal&#8221;, comenta la fisi\u00f3loga. Los resultados del grupo &#8220;ga\u00facho&#8221; resaltan la importancia de la relaci\u00f3n cercana y constante entre madre e hijos. Lo propio vale para los seres humanos, advierte el investigador de la UFRGS: &#8220;La madre puede estar presente, pero es la calidad de la relaci\u00f3n lo que importa para el ni\u00f1o&#8221;. Un estudio no publicado de su grupo mostr\u00f3 que los hijos de mujeres con depresi\u00f3n posparto tienen niveles elevados de cortisol en sangre. El cortisol es una hormona t\u00edpica del estr\u00e9s. &#8220;Las madres que padecen depresi\u00f3n posparto est\u00e1n presentes, amamantan a los ni\u00f1os y los cuidan, pero dirigen poco su mirada hacia los hijos; el contacto a trav\u00e9sa de la mirada es sumamente importante&#8221;, comenta Lucion. La reacci\u00f3n de estr\u00e9s de los beb\u00e9s sorprendi\u00f3 al investigador, acostumbrado a la idea de que ese mecanismo a\u00fan no estar\u00eda formado en los reci\u00e9n nacidos, que no tienen el sistema nervioso y el sistema hormonal completamente desarrollados. &#8220;La madre no necesita estar presente todo el tiempo&#8221;, explica Lucion, &#8220;pero los ni\u00f1os necesitan a alguien que sea su cuidador estable, alguien con quien puedan contar&#8221;. Juntos, los estudios de S\u00e3o Paulo y de R\u00edo Grande do Sul dejan claro que las condiciones ambientales tienen efectos importantes en la neurofisiolog\u00eda del sexo. El estr\u00e9s excesivo puede reducir la fertilidad y el deseo sexual, lo que ocasiona problemas a quienes quieren tener hijos y va en detrimento de uno de los placeres de la vida. El hecho de entender mejor c\u00f3mo funciona esto podr\u00e1 alg\u00fan d\u00eda indicar el camino del tratamiento, pero desde ya la prescripci\u00f3n clara para una vida sexual plena es no desde\u00f1ar las buenas noches de sue\u00f1o, y evitar el estr\u00e9s excesivo. Vale la pena, ya lo dec\u00eda en el siglo XVI el poeta franc\u00e9s Pierre de Ronsard: &#8220;Vivir sin deleite es vivir bajo tierra&#8221;.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n1.<\/strong> Centro de Estudios del Sue\u00f1o; <b>Modalidad\u00a0<\/b>Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid);\u00a0<strong>Coordinador<\/strong>\u00a0Sergio Tufik \u2014\u00a0Unifesp; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 61.891,76 (FAPESP)<br \/>\n<strong style=\"line-height: 1.5;\">2.<\/strong><span style=\"line-height: 1.5;\"> Regulaci\u00f3n neuroendocrina y efectos del estr\u00e9s sobre la funci\u00f3n reproductora femenina (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1356\/regulacao-neuroendocrina-e-efeitos-do-estresse-sobre-a-funcao-reprodutora-feminina\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">04\/09638-9<\/a>);\u00a0<\/span><strong style=\"line-height: 1.5;\">Modalidad<\/strong><span style=\"line-height: 1.5;\">\u00a0Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<\/span><strong style=\"line-height: 1.5;\">Coordinador<\/strong><span style=\"line-height: 1.5;\">\u00a0Janete Aparecida Anselmo Franci \u2014\u00a0USP-RP;\u00a0<\/span><strong style=\"line-height: 1.5;\">Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong><span style=\"line-height: 1.5;\">R$ 1.077.666,13 (FAPESP)<\/span><\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>ANDERSEN, M.L. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S1389945710000572\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Prevalence of erectile dysfunction complaints associated with sleep disturbances in S\u00e3o Paulo, Brazil: a population-based survey.<\/a> <strong>Sleep Medicine<\/strong>, en prensa.<br \/>\nANDERSEN, M.L.<em> et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/j.1743-6109.2009.01339.x\/abstract;jsessionid=E876F1B98AE8ABC79EE990A917588CBC.f04t04?userIsAuthenticated=false&amp;deniedAccessCustomisedMessage=\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Paradoxical sleep deprivation influences sexual behavior in female rats<\/a>. <strong>Journal of Sexual Medicine<\/strong>, en prensa.<br \/>\nBERNUCI, M.P. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/press.endocrine.org\/doi\/abs\/10.1210\/en.2007-1254\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Locus coeruleus mediates cold stress-induced polycystic ovary in rats. <\/a><strong>Endocrinology.<\/strong> v. 149, n. 6, p. 2.907-16. Jun 2008.<br \/>\nCAMOZZATO, T.S.C. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pubmed\/18977206\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Neonatal handling reduces the number of cells in the medial preoptic area of female rats.<\/a> <strong>Brain Research<\/strong>. v. 1.247, p. 92-9. Ene 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El estr\u00e9s y la falta de sue\u00f1o son los enemigos de una vida sexual plena\r\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[316,319,327,329],"coauthors":[1601],"class_list":["post-89045","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-medicina-es","tag-neurociencia-es","tag-psiquiatria-es","tag-salud-publica","keywords-sueno"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89045","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89045"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89045\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":437698,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89045\/revisions\/437698"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89045"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89045"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89045"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89045"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}