{"id":89052,"date":"2009-12-01T00:00:00","date_gmt":"2009-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2009\/12\/01\/el-almirante-negro-y-su-acorazado-plateado\/"},"modified":"2017-01-31T15:11:00","modified_gmt":"2017-01-31T17:11:00","slug":"el-almirante-negro-y-su-acorazado-plateado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-almirante-negro-y-su-acorazado-plateado\/","title":{"rendered":"El almirante negro y su acorazado plateado"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-101397\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4021img112.jpg\" alt=\"\" width=\"275\" height=\"350\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4021img112.jpg 275w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4021img112-120x153.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4021img112-250x318.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 275px) 100vw, 275px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N<\/span>En una parodia de la relatividad cient\u00edfica, el tiempo militar pasa m\u00e1s lentamente que el civil y un siglo puede no ser tanto tiempo cuando se trata de un tema delicado para las Fuerzas Armadas. En 2008, al inaugurar en R\u00edo de Janeiro una estatua del marinero Jo\u00e3o C\u00e2ndido (1880-1969), l\u00edder de la llamada &#8220;Revolta da Chibata&#8221; de 1910, el presidente Lula promulg\u00f3 una ley de amnist\u00eda p\u00f3stuma para el jefe de una rebeli\u00f3n y sus participantes. La Marina afirm\u00f3 entonces &#8220;no reconocer hero\u00edsmo en las acciones de aquel movimiento&#8221; y que no &#8220;tiene por qu\u00e9 oponerse a la colocaci\u00f3n de la estatua, siempre y cuando se tenga el cuidado de evitar inserciones ofensivas a la Fuerza y a las v\u00edctimas de los amotinados&#8221;. No fue la primera reacci\u00f3n negativa de los hombres de mar. &#8220;En la d\u00e9cada de 1930, el periodista Aporelli, conocido como el Bar\u00f3n de Itarar\u00e9, intent\u00f3 publicar una cr\u00f3nica del suceso y fue miserablemente asaltado por oficiales de nuestra Marina de Guerra, que lo dejaron desnudo despu\u00e9s de darle una paliza en una acera de Copacabana&#8221;, escribi\u00f3 Oswald de Andrade, para quien la rebeli\u00f3n y sus reivindicaciones ten\u00edan ecos del <em>Acorazado Potemkim<\/em>, film sovi\u00e9tico de Eisenstein. En 1964, el periodista Edmar Morel fue cesanteado en sus derechos pol\u00edticos por haber escrito en 1959 <em>A revolta da chibata<\/em>, actualmente un cl\u00e1sico, publicado nuevamente ahora por Editora Paz e Terra, por ocasi\u00f3n del centenario de la rebeli\u00f3n en 2010.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">&#8220;Despert\u00e9 en medio a una maravillosa aurora de verano de noviembre de 1910. La bah\u00eda luc\u00eda esplendida con sus cerros y ensenadas. Y vi en ella, frente a m\u00ed, buques de guerra, todos de acero, que se dirig\u00edan en fila hacia la salida del puerto. Reconoc\u00ed al acorazado Minas Gerais que abr\u00eda la marcha. Le segu\u00edan el S\u00e3o Paulo y otro m\u00e1s. Todos ostentaban una peque\u00f1a bandera roja. \u00bfSer\u00eda toda una revoluci\u00f3n en una aurora?&#8221;, se pregunt\u00f3 Oswald de Andrade, testigo ocular de la historia. &#8220;De repente vi encenderse un punto en el costado del Minas y un estruendo hizo eco cerca de m\u00ed, y despert\u00f3 a la ciudad. Una esquirla de granada peg\u00f3 cerca, en una columna de la Light. Era un levante de los soldados del mar contra la imposici\u00f3n de castigos corporales [nota del traductor: la &#8220;chibata&#8221; es un l\u00e1tigo o chicote]. Su jefe, el negro Jo\u00e3o C\u00e2ndido, inmediatamente ascendido al puesto de almirante, hab\u00eda demostrado ser un h\u00e1bil conductor de buques. La rebeli\u00f3n tuvo el m\u00e1s infame de los desenlaces. El Congreso vot\u00f3 una amnist\u00eda, pero, estando presos los masacraron, y s\u00f3lo escap\u00f3 el almirante Jo\u00e3o C\u00e2ndido&#8221;. El mot\u00edn descrito por el modernista es seguramente el episodio m\u00e1s analizado de la historia de la Marina brasile\u00f1a, pero comprensiblemente, la mayor\u00eda de los estudios se focaliza en la historia social, en especial en las ra\u00edces hist\u00f3ricas del reclutamiento, las condiciones de vida y el trabajo de las plazas y las reglas de disciplina del arma. &#8220;Aunque estos estudios mencionan a los buques de la Escuadra de 1910, la relaci\u00f3n entre la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica naval del final del siglo XIX y la rebeli\u00f3n de 1910 no ha sido hasta ahora tema de estudios profundos. Por eso planteo que la adquisici\u00f3n de los modernos acorazados Minas Gerais y S\u00e3o Paulo, que hab\u00edan acabado de arribar a Brasil provenientes de Inglaterra, funcion\u00f3 como elemento &#8216;desequilibrante&#8217; en las relaciones entre oficiales y marineros, ya que los grandes buques trajeron con ellos condiciones industriales de trabajo y disciplina que chocaron con los castigos corporales a\u00fan vigentes en la Marina de nuestro pa\u00eds, desencadenando la rebeli\u00f3n&#8221;, explica el cientista pol\u00edtico Jo\u00e3o Roberto Martins Filho, de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos, autor de<em> A Marinha brasileira na era dos encoura\u00e7ados, 1895-1910<\/em>, un estudio que cont\u00f3 con el apoyo de la FAPESP y que editorial FGV publicar\u00e1 en marzo. En su investigaci\u00f3n, Martins analiza los impactos internos y externos de la modernizaci\u00f3n de la Armada brasile\u00f1a, iniciada entre 1904 y 1906, y que hizo\u00a0 que el pa\u00eds, aunque tan s\u00f3lo durante algunos meses, fuera la \u00fanica naci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de la poderosa Gran Breta\u00f1a, en posesi\u00f3n de un dreadnought, el buque brit\u00e1nico de guerra precursor de la era de los inmensos acorazados de armamento estandarizado y de gran calibre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"> <strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-101396\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4021img211-300x212.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"212\" \/><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N<\/span>B\u00e9lico<br \/>\n<\/strong>&#8220;La pol\u00edtica naval brasile\u00f1a tuvo repercusiones no solamente en la regi\u00f3n, donde casi desemboca en una guerra con Argentina, preocupada con el aumento del potencial b\u00e9lico brasile\u00f1o, sino tambi\u00e9n en los principales centros decisorios navales de la \u00e9poca, donde se empez\u00f3 a especular sobre la principal transferencia de los inmensos buques, el Minas Gerais y el S\u00e3o Paulo, a las armadas de grandes potencias. Por eso no es dif\u00edcil de entenderse de qu\u00e9 manera la incorporaci\u00f3n de buques de la m\u00e1s avanzada tecnolog\u00eda a una Marina que a\u00fan disciplinaba a sus marineros a fuerza de l\u00e1tigo fue la causante de una rebeli\u00f3n como la que sucedi\u00f3 en 1910&#8221;, sostiene el investigador. No era efectivamente posible reunir la tecnolog\u00eda <em>state of the art<\/em> de los inmensos acorazados con el terrible espect\u00e1culo de marineros negros atados a un hierro ubicado en la cubierta de los buques y castigados brutal y p\u00fablicamente ante toda la tripulaci\u00f3n, desnudos de la cintura para arriba. Los c\u00f3digos incluso limitaban los azotes a 25, pero era com\u00fan que llegasen a 100, 250 y hasta 500 durante un solo d\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Por haber agredido a un cabo con una navaja, un marinero recibi\u00f3 200 azotes en noviembre de 1910, en el Minas. De acuerdo con un oficial, &#8220;sus espaldas parec\u00edan un m\u00fajol cortado para salarlo&#8221;. &#8220;Los castigos corporales aseguraban la dominaci\u00f3n de la oficialidad blanca a bordo y en los cuarteles, la continuidad de la pr\u00e1ctica de la tortura de esclavos entonces aplicada por oficiales de la Marina a marineros libres, 12 a\u00f1os despu\u00e9s de la abolici\u00f3n de la esclavitud&#8221;, sostiene el historiador \u00c1lvaro Pereira do Nascimento, de la Unicamp, autor de <em>Cidadania, cor e disciplina na revolta dos marinheiros de 1910<\/em> (Mauad\/ Faperj, 264 p\u00e1ginas, R$ 39). &#8220;Raros eran aqu\u00e9llos que deseaban ser marineros, y los hombres era reclutados a la fuerza en las calles o en las c\u00e1rceles, y se hac\u00eda una conscripci\u00f3n de menores pobres, hu\u00e9rfanos y desvalidos, enviados por padres, tutores y jueces. El gobierno incentivaba ese tipo de alistamiento enviando el pago de premios a los responsables de los muchachos. La disciplina usada por los oficiales era lo que mayor aversi\u00f3n generaba entre los posibles aspirantes&#8221;, explica el investigador.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">En 1910, cuando la Marina de Guerra esperaba la llegada de los buques pedidos a los astilleros ingleses en Newcastle, como parte do su requipamiento, estaba empezando el gobierno del marechal Hermes da Fonseca (1910-1914). Marineros brasile\u00f1os hab\u00edan ido hasta Europa para tripular los nuevos Minas Gerais y S\u00e3o Paulo y descubrieron una nueva realidad, sin latigazos ni castigos excesivos. El 22 de noviembre el mot\u00edn empez\u00f3 precipitado precisamente por el castigo de los 200 latigazos al marinero que le pegara al cabo. La se\u00f1al fue el toque de la corneta de las 22 horas. &#8220;Los marineros, ciudadanos brasile\u00f1os y republicanos, no pudiendo suportar m\u00e1s la esclavitud en la Marina brasile\u00f1a, la protecci\u00f3n que la Patria no nos da, rompemos el negro velo que nos cubr\u00eda ante los ojos del patri\u00f3tico y enga\u00f1ado pueblo. Estando todos los barcos en nuestro poder, manteniendo a bordo prisioneros a todos los oficiales, que han sido los causantes de que la Marina brasile\u00f1a no sea tan grandiosa, mandamos este mensaje a Su Excelencia. Haga que los marineros brasile\u00f1os tengamos los derechos sagrados que las leyes de la Rep\u00fablica nos facilita, retire a los oficiales incompetentes, a fin de que desaparezca el chicote, la palmatoria y otros castigos similares; aumente nuestros sueldos (&#8230;). Su Excelencia tiene plazo de doce horas para enviarnos una respuesta satisfactoria, so pena de ver a la patria aniquilada. Firmado: Los marineros&#8221;. El mariscal aprovecha y decreta el estado de sitio, suspende las garant\u00edas constitucionales y persigue a sus enemigos pol\u00edticos. &#8220;En el Congreso, la postura de Rui Barbosa fue victoriosa y se les concede amnist\u00eda a los amotinados, y as\u00ed culmina la rebeli\u00f3n. Pero enseguida la Marina hace caso omiso a la decisi\u00f3n y expulsa a decenas de ex amotinados. Surge una nueva rebeli\u00f3n en diciembre y los marineros de noviembre y diciembre son encarcelados, y muchos de ellos son abandonados para morir asfixiados en una mazmorra de Ilha das Cobras. Otros son enviados a Acre, donde se los obliga a trabajar en la extracci\u00f3n de caucho y en la construcci\u00f3n del ferrocarril Madeira-Mamor\u00e9. Jo\u00e3o C\u00e2ndido fue uno de los dos sobrevivientes de la celda de Ilha das Cobras. Pas\u00f3 dos a\u00f1os preso, incomunicado, y reci\u00e9n sali\u00f3 luego de un moroso juicio militar&#8221;, comenta Pereira do Nascimento. En 1911, muchos de ellos hab\u00edan sido apartados de la fuerza o liquidados, o si no hab\u00edan huido. &#8220;Debido al racismo imperante en la Marina, los negros no pod\u00edan ser oficiales. Aun cuando estaban lejos de ser oficiales, los marineros de 1910 desearon construir una nueva realidad, capaz de dar fuerza a sus carreras, garantizarles un espacio en el cual se asegurasen d\u00edas m\u00e1s felices para sus vidas&#8221;. La prueba viva de que esas esperanzas no se concretaron fue la vida del almirante Jo\u00e3o C\u00e2ndido, que luego del terror de la celda, que era diariamente, bajo el pretexto de la limpieza, pintada con\u00a0 cal y agua (\u00e9sta \u00faltima se evaporaba y solamente quedaba la cal), fue internado en un hospicio y trabaj\u00f3 durante 40 a\u00f1os en un mercado de pescado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-101395\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4021img31-300x2132.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"213\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4021img31-300x2132.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4021img31-300x2132-120x85.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4021img31-300x2132-250x178.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N<\/span>Dif\u00edcil imaginar todo eso en abril de 1910, cuando el Minas Gerais hizo su entrada triunfal en R\u00edo de Janeiro, descrito por el jornal <em>O Paiz<\/em> de manera entusiasta: &#8220;La llegada fue el acontecimiento que hizo palpitar en vibrante emoci\u00f3n patri\u00f3tica el alma nacional, porque no fue solamente R\u00edo de Janeiro que recibi\u00f3 en las aguas de su hermosa bah\u00eda el formidable<em> dreadnought<\/em>; fue el Brasil entero que salud\u00f3 en el bulto agigantado del coloso de los mares sudamericanos al s\u00edmbolo soberano de su propia pujanza, la expresi\u00f3n concreta de su energ\u00eda de la naci\u00f3n&#8221;. El <em>dreadnought <\/em>era el buque s\u00edmbolo del siglo XX y sus innovaciones modernas. &#8220;Era la idea de que la industrializaci\u00f3n de la guerra transformaba a los acorazados en establecimientos comparables con las modernas f\u00e1bricas, lo que se har\u00eda sentir principalmente en los <em>dreadnoughts,<\/em> cuya tripulaci\u00f3n ascend\u00eda a alrededor de mil hombres. M\u00e1s all\u00e1 de esta cifra, cabe considerar la concentraci\u00f3n que la venida del Minas Gerais y del S\u00e3o Paulo aport\u00f3 a nuestra fuerza naval. De un solo salto, una tercera parte de las guarniciones se concentr\u00f3 en tan s\u00f3lo dos barcos&#8221;, sostiene Martins Filho. Bastaba con comparar: el antiguo orgullo de la flota nacional, el Riachuelo, ten\u00eda 98 metros. El Minas ten\u00eda portentosos 165 metros. &#8220;Subir a bordo del mismo era ascender a otro mundo con 12 ca\u00f1ones de 12 pulgadas, dispuestos en seis torres giratorias, todas movidas con electricidad, con los otros mecanismos de tiro movidos con fuerza hidr\u00e1ulica; el barco era impulsado por motores de triple extensi\u00f3n que se ubicaban en dos salas: cada una de \u00e9stas med\u00eda alrededor de 19 metros de longitud por siete metros de ancho; la propulsi\u00f3n proven\u00eda de dos pares de h\u00e9lices de cinco metros de altura; los condensadores lograban enfriar 8 mil metros cuadrados de \u00e1rea y el agua que corr\u00eda en ellos pesaba 23 toneladas; hab\u00eda decenas de compartimentos para maquinistas, fogoneros, marineros y oficiales, y el Minas Gerais ten\u00eda dos combeses, cuatro cubiertas y una bodega.&#8221;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Sin embargo, eso que sonaba como ventaja pod\u00eda ocasionar problemas, pues, como dec\u00eda un diplom\u00e1tico ingl\u00e9s, &#8220;los oficiales brasile\u00f1os no ten\u00edan conocimiento para manejar los complicados mecanismos del nuevo barco, y en su opini\u00f3n, cuando esos hombres, los &#8216;garant\u00edas&#8217; (los oficiales brit\u00e1nicos que ven\u00edan para ayudar a capacitar a los equipos nacionales), regresasen a Inglaterra, las m\u00e1quinas enseguida quedar\u00edan en p\u00e9simo estado&#8221;. A eso se sumaban los problemas de\u00a0 disciplina y el racismo en los malos tratos de los oficiales para con los marineros, en general negros a los cuales se les atribu\u00edan todos los males de las guarniciones, expresado por el grito de la &#8220;falsa piedad por el negro bozal que mata y roba&#8221; dada por la Marina ante el clamor de la sociedad posterior a la rebeli\u00f3n de 1910. &#8220;La fuerza naval que recibi\u00f3 al Minas y al S\u00e3o Paulo estaba signada por agudos contrastes y paradojas. En menor escala, reflejaba los dilemas del pa\u00eds&#8221;, sostiene el investigador. &#8220;En ese caso, se puede tambi\u00e9n notar que la importancia simb\u00f3lica de los nuevos buques hab\u00eda asignado a sus marineros un nuevo sentido de dignidad.&#8221; Otro aspecto de la influencia del factor tecnol\u00f3gico, sigue Martin Filho, es la potencia del ca\u00f1\u00f3n de los <em>dreadnoughts<\/em>, ya que durante todo el transcurso del movimiento sobrevol\u00f3 sobre la capital el fantasma de las torres giratorias cuyo poder de fuego, ampliamente discutido en la \u00e9poca en que atracaron el Minas y el S\u00e3o Paulo, a\u00fan estaba en la memoria de la poblaci\u00f3n carioca. &#8220;Tambi\u00e9n fue la cuesti\u00f3n tecnol\u00f3gica que impidi\u00f3 que el gobierno atacase los barcos, ya que era impensable, despu\u00e9s de anunciar ante el mundo que era due\u00f1o de los mayores acorazados y festejar la llegada de los buques como estandartes nacionales, arriesgar su destrucci\u00f3n. Eso era de tal modo fuerte que se arriesg\u00f3 a la humillaci\u00f3n del gobierno y de la Marina, a cambio de la preservaci\u00f3n de los <em>dreadnoughts.&#8221;<br \/>\n<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\"> <strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-101394\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4021img41-300x2062.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"206\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4021img41-300x2062.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4021img41-300x2062-120x82.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/art4021img41-300x2062-250x172.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N<\/span>Argentina<br \/>\n<\/strong>Al final, en diciembre de 1908, la noticia de que el Minas estar\u00eda casi listo hizo que el Congreso argentino, desesperado, aprobase fondos destinados a la construcci\u00f3n de dos <em>dreadnoughts<\/em> destinados a equiparar a los porte\u00f1os con el poder\u00edo naval brasile\u00f1o, aunque pesaban los rumores de que ser\u00eda construido un tercer buque (el R\u00edo de Janeiro) m\u00e1s grande a\u00fan que los dos anteriores. Se ve\u00eda en ese movimiento la mano de los astilleros extranjeros interesados en desatar una carrera naval entre los sudamericanos para obtener r\u00e9ditos con la fiebre de los extravagantes y costosos<em> dreadnoughts<\/em>, en la cual Brasil ya se zambullera, sin saber que la construcci\u00f3n moderna naval ten\u00eda un componente de transitoriedad que hac\u00eda que un buque quedase obsoleto antes incluso de que salir del astillero. Los grandes astilleros sab\u00edan tambi\u00e9n que los mercados de los pa\u00edses menos desarrollados eran especialmente interesantes para buques inmensos como los <em>dreadnoughts,<\/em> incluso m\u00e1s que las grandes potencias. &#8220;El hecho de que Brasil haya sido el \u00fanico poseedor de <em>dreadnoughts,<\/em> m\u00e1s all\u00e1 de Inglaterra, provoc\u00f3 una pol\u00e9mica mundial sobre c\u00f3mo se insertaban nuestras compras en el equilibrio naval del per\u00edodo. Circulaban rumores en peri\u00f3dicos norteamericanos de que, en caso de guerra entre EE.UU. y Jap\u00f3n, por ejemplo, Brasil podr\u00eda vender sus buques a \u00e9ste \u00faltimo, como declarara la Argentina&#8221;, afirma el investigador. Se discut\u00edan los planes de guerra mundial teniendo en cuenta a Brasil y sus buques. Diplom\u00e1ticos ingleses se preocupaban con las visitas de presidentes brasile\u00f1os al <em>Kaiser<\/em> alem\u00e1n que los llevaba a conocer la Krupp y sus ca\u00f1ones. &#8220;\u00bfNo ser\u00eda prudente concertar una visita de Hermes da Fonseca para ver nuestra flota en Portsmouth?&#8221;, sostuvo el jefe de la delegaci\u00f3n brit\u00e1nica en R\u00edo, luego del regreso del presidente brasile\u00f1o desde Alemania. Casi como el presidente Lula es actualmente cortejado por los gobiernos extranjeros que desean que Brasil les compre cazabombarderos a sus pa\u00edses, en aquella \u00e9poca pretend\u00edan que les compr\u00e1semos buques y ca\u00f1ones a Inglaterra, y no a los alemanes, evitando problemas en la guerra que se avecinaba, con beneficios restringidos a una naci\u00f3n amiga y la disminuci\u00f3n del c\u00edrculo de influencia de naciones enemigas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">En el caso porte\u00f1o se concret\u00f3 incluso la designaci\u00f3n de un canciller adversario del Bar\u00f3n de Rio Branco, que pregonaba la invasi\u00f3n de R\u00edo de Janeiro en caso de que Brasil no se decidiera a &#8220;dividir&#8221; su nueva flota con los argentinos. &#8220;Por suerte fue reemplazado y la posibilidad de guerra a causa de los<em> dreadnoughts<\/em> se desvaneci\u00f3. La nave de los locos fue llamada a tierra&#8221;. El final fue melanc\u00f3lico. El R\u00edo de Janeiro, el tercero de la frota, no adquirido por Brasil, termin\u00f3 siendo comprado por los turcos, confiscado por los ingleses en la guerra y rebautizado Agincourt, habiendo participado en la batalla de Jutlandia. Menos glorioso, el Minas Gerais no fue a la Primera Guerra Mundial, y en 1922 bombarde\u00f3 el fuerte de Copacabana, para dos a\u00f1os m\u00e1s tarde confrontar a su hermano el S\u00e3o Paulo, en la rebeli\u00f3n tenientista. Durante la Segunda Guerra Mundial fue llevado a Salvador, donde qued\u00f3 como nave de defensa del puerto. Fue dado de baja en 1953, algunos a\u00f1os despu\u00e9s que el S\u00e3o Paulo, remolcado hasta su lecho de muerte y desguazado. Ni por asomo se asemejaba al portento que hace 100 a\u00f1os, tan bien conducido por el almirante negro, fue capaz de sacar a Oswald de Andrade de la cama.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Centenario de la &#8220;Revolta da Chibata&#8221;","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310],"coauthors":[684],"class_list":["post-89052","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89052","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89052"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89052\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89052"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89052"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89052"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89052"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}