{"id":89082,"date":"2010-01-01T00:00:00","date_gmt":"2010-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/01\/01\/los-venenos-de-la-selva-2\/"},"modified":"2017-01-31T15:30:47","modified_gmt":"2017-01-31T17:30:47","slug":"los-venenos-de-la-selva-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-venenos-de-la-selva-2\/","title":{"rendered":"Los venenos de la selva"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_103612\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-103612\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/venenos-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">INSTITUTO BUTANTAN\/ANTONIO COR DA COSTA<\/span>Residente de la Amazonia: serpiente de cascabel (Crotalus durissus)<span class=\"media-credits\">INSTITUTO BUTANTAN\/ANTONIO COR DA COSTA<\/span><\/p><\/div>\n<p><em>desde Santar\u00e9m y Belterra<\/em><\/p>\n<p>En diciembre pasado, Hip\u00f3crates Chalkidis comenz\u00f3 a ir a menudo a la Selva Nacional del Tapaj\u00f3s, cerca de la ciudad de Santar\u00e9m, en el estado norte\u00f1o de Par\u00e1, a orillas del r\u00edo Tapaj\u00f3s, uno de los m\u00e1s anchos afluentes del Amazonas. Chalkidis y un grupo de estudiantes de biolog\u00eda de Faculdades Integradas do Tapaj\u00f3s (FIT) enterrar\u00e1n decenas de baldes para juntar serpientes durante un a\u00f1o y medio. Los escorpiones y las ara\u00f1as que caigan en las trampas no servir\u00e1n \u00fanicamente para ampliar el conocimiento sobre la riqueza biol\u00f3gica de la regi\u00f3n. Denise C\u00e2ndido, bi\u00f3loga del Instituto Butantan, le entreg\u00f3 en diciembre a Chalkidis un aparato port\u00e1til de extracci\u00f3n de venenos construido por estudiantes de ingenier\u00eda el\u00e9ctrica y docentes de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de S\u00e3o Paulo (PUC-SP). Los venenos alimentar\u00e1n las investigaciones de nuevas toxinas, en una de las vertientes de un amplio programa de trabajo que desde hace cuatro a\u00f1os ha acercado a especialistas del instituto paulista y de centros cient\u00edficos y m\u00e9dicos de Par\u00e1.<\/p>\n<p>Con algo de suerte, Chalkidis y su equipo reunir\u00e1n varios ejemplares del escorpi\u00f3n negro de Par\u00e1, el <em>Tityus obscurus<\/em>. Todo negro, de hasta nueve cent\u00edmetros de longitud, causa la mayor\u00eda de los 1.300 casos anuales notificados de picaduras de escorpiones en la regi\u00f3n norte del pa\u00eds. Con m\u00e1s animales a mano, el equipo del Butantan podr\u00e1 trabajar m\u00e1s r\u00e1pido para resolver algo que todav\u00eda es un misterio: el suero del instituto paulista, elaborado contra el veneno del <em>Tityus serrulatus<\/em>, parece que no es capaz de neutralizar los efectos del veneno del escorpi\u00f3n negro de Santar\u00e9m sobre el sistema nervioso, aunque s\u00ed es eficaz contra la acci\u00f3n neurot\u00f3xica del escorpi\u00f3n negro de Bel\u00e9m, capital de Par\u00e1. \u201cPueden ser especies distintas, aunque sean morfol\u00f3gicamente id\u00e9nticas\u201d, afirma el bi\u00f3logo del Butantan Antonio Brescovit. En la Universidad Federal de Par\u00e1 (UFPA), en Bel\u00e9m, Pedro Pardal estudia la gen\u00e9tica de los escorpiones para saber qu\u00e9 es lo que efectivamente lo\u00a0 distingue.<\/p>\n<p><strong>Aptitudes dispersas<br \/>\n<\/strong>Pardal ya hab\u00eda demostrado en un art\u00edculo publicado en 2003 en la <em>Revista da Sociedade Brasileira de Medicina Tropical<\/em> que los accidentes ocasionados por picaduras de escorpiones reun\u00edan caracter\u00edsticas \u00fanicas en Santar\u00e9m, con\u00a0 s\u00edntomas predominantemente neurol\u00f3gicos \u2013 probablemente porque, de acuerdo con los estudios de Lourival Possani, investigador brasile\u00f1o que trabaja en M\u00e9xico, una de las alrededor de 60 toxinas del veneno, la Tc1, es\u00a0 muy peque\u00f1a, y por esta raz\u00f3n podr\u00eda atravesar las barreras que protegen el cerebro. Las picaduras del escorpi\u00f3n negro causan intensas contracciones musculares \u2013 o espasmos \u2013, adem\u00e1s de dificultades para hablar, taquicardia e hipertensi\u00f3n arterial. En el hospital municipal de Santar\u00e9m, la m\u00e9dica Mariana Quiroga y el m\u00e9dico Paulo Abati verificaron que el diazepam, utilizado para aplacar la ansiedad y las convulsiones, puede ayudar a controlar los espasmos de las personas picadas por escorpiones negros. \u201cFue la \u00fanica manera que encontramos\u201d, dice, argumentando que los espasmos causados por la picadura del escorpi\u00f3n negro se asemejaban en sus s\u00edntomas neurol\u00f3gicos a los ocasionados por cuadros graves de t\u00e9tanos, que pueden tratarse con diazepam.<\/p>\n<p>El equipo que re\u00fane a los m\u00e1s experimentados investigadores de Butantan se encuentra identificando, reuniendo y movilizando a especialistas antes dispersos en los centros de investigaci\u00f3n de Par\u00e1, como Chalkidis, Pardal y Mariana. O como Rosa Mour\u00e3o, que est\u00e1 al frente de un grupo de la UFPA en Santar\u00e9m que hall\u00f3 compuestos qu\u00edmicos capaces de detener la hemorragia causada por venenos de serpientes en extractos de 18 plantas de la regi\u00f3n que los habitantes usan normalmente. \u201cLos lugare\u00f1os toman un jarabe de plantas antiof\u00eddicas antes de internarse en el monte\u201d, dice. \u201cO aplican la planta macerada sobre la picadura para calmar el dolor o mitigar la inflamaci\u00f3n\u201d. Seg\u00fan ella, los extractos vegetales pueden contener inhibidores de enzimas tales como las fosfolipasas y proteasas, que si fueran debidamente investigados, podr\u00edan servir de base para nuevas drogas antiof\u00eddicas o contra otras enfermedades caracterizadas por procesos inflamatorios intensos, como la artritis.<\/p>\n<p>\u201cNo tendr\u00eda sentido hacer cosas en paralelo, sin aprovechar las aptitudes locales\u201d, coment\u00f3 Ot\u00e1vio Mercadante, director del instituto paulista, al abrir el cuarto encuentro anual que expuso los avances y los planes de los equipos de ambos estados en un auditorio de Faculdades Integradas do Tapaj\u00f3s, a finales de octubre. \u201cEl Butantan nunca reemplazar\u00e1 o competir\u00e1 con las instituciones locales. Nuestro trabajo ser\u00e1 complementario\u201d. Desde que comenz\u00f3 a visitar Par\u00e1 en busca de espacios favorables a la investigaci\u00f3n, Mercadante se ali\u00f3 a cuatro universidades (la estadual, la federal, FIT e Instituto Esperan\u00e7a de Ensino Superior, Iespes), el Museo Paraense Emilio Goeldi, de Bel\u00e9m, y una organizaci\u00f3n social: el Proyecto Salud y Alegr\u00eda (PSA), que atiende a las comunidades ribere\u00f1as.<\/p>\n<p><strong>Resistencia mitigada<br \/>\n<\/strong>\u201c\u00c9sta es nuestra gran oportunidad para aprender\u201d, sostuvo Mercadante, quien consigui\u00f3 tambi\u00e9n el apoyo de alcald\u00edas, de la gobernaci\u00f3n, de las fundaciones de financiamiento de la investigaci\u00f3n de Par\u00e1 y de S\u00e3o Paulo y de los ministerios de Educaci\u00f3n y de Ciencia y Tecnolog\u00eda para llevar adelante investigaciones en tres vertientes: biodiversidad amaz\u00f3nica, acci\u00f3n de toxinas de animales e historia de la salud en la regi\u00f3n. Complementariamente, se lleva a cabo un trabajo con m\u00e9dicos y agentes de salud locales sobre tratamientos de accidentes con animales venenosos. Enseguida se dio cuenta de que tendr\u00eda que andar con cuidado. \u201cNo podemos llegar a las comunidades sin la mediaci\u00f3n de la cultura local, bajo riesgo que nos vean como invasores\u201d. Las colaboraciones mitigan los temores de resistencia contra los\u00a0 paulistas. \u201cSe hacen miles de tesis sobre los saberes y sabores de la regi\u00f3n y despu\u00e9s nunca vuelven\u201d, record\u00f3 Magn\u00f3lio de Oliveira, vicecoordinador del PSA, \u201cpero ahora contamos con un buen equipo, con ganas de ganar\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_103625\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-103625\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/venenos2-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">CARLOS FIORAVANTI<\/span>Belterra: bosque, casas de madera y herencia del Ford<span class=\"media-credits\">CARLOS FIORAVANTI<\/span><\/p><\/div>\n<p>Durante tres d\u00edas, 80 estudiantes y profesionales de medicina y enfermer\u00eda participaron en un curso sobre accidentes ocasionados por animales ponzo\u00f1osos tales como serpientes, ara\u00f1as, escorpiones, orugas y rayas. En Santar\u00e9m, 37 estudiantes y bi\u00f3logos asistieron a otro curso sobre diversidad de animales ponzo\u00f1osos de la Amazonia, que incluy\u00f3 actividades pr\u00e1cticas en la ciudad vecina de Belterra. Giuseppe Puorto, investigador y director del Museo Biol\u00f3gico del Butantan, estuvo al frente de charlas para docentes, estudiantes, agentes de salud, l\u00edderes comunitarios y bomberos de Santar\u00e9m. Con el equipo y el barco Abar\u00e9, del Proyecto Salud y Alegr\u00eda, visit\u00f3 comunidades ribere\u00f1as del r\u00edo Tapaj\u00f3s y conversaba relajadamente mientras sacaba animales embalsamados de la mochila. O\u00eda relatos de accidentes con animales venenosos y aun respetando los\u00a0 tratamientos caseros, les recomendaba a los habitantes que nunca atasen ni cortasen las heridas causadas por las picaduras. El equipo del Butantan elabor\u00f3 y distribuy\u00f3 un peque\u00f1o libro sobre animales venenosos, pero queda mucho por hacerse.<\/p>\n<p>Hace tiempo que el Butantan est\u00e1 en contacto con animales de la Selva Amaz\u00f3nica. Esta regi\u00f3n estuvo aislada de las otras regiones hasta comienzos del siglo XX, debido a las dificultades de comunicaci\u00f3n y transporte. De cualquier modo, de acuerdo con un estudio de Maria de F\u00e1tima Furtado y Myriam Calleffo, publicado en <em>Cadernos de Hist\u00f3ria da Ci\u00eancia<\/em>, Em\u00edlia Snethlage, entonces directora del Museo Goeldi, envi\u00f3 en 1914 una colecci\u00f3n de serpientes de Par\u00e1 al Butantan para su identificaci\u00f3n y custodia. El env\u00edo de animales no par\u00f3 m\u00e1s, y actualmente el instituto paulista re\u00fane 6.625 ejemplares de 213 localidades de la regi\u00f3n amaz\u00f3nica. En 1924, Vital Brazil Mineiro da Campanha, el primer director, que en ese entonces reasum\u00eda la direcci\u00f3n del instituto, contrat\u00f3 al m\u00e9dico Jean Vellard para ayudar en la identificaci\u00f3n de ara\u00f1as venenosas. Vellard trabaj\u00f3 con Vital Brazil en el suero contra el veneno de la ara\u00f1a lobo, la<em> Lycosa raptoria<\/em>, estudi\u00f3 la toxicidad de otras ara\u00f1as, identific\u00f3 especies nuevas e hizo muchas expediciones para recolectar animales en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00e1s recientemente, hace alrededor de 20 a\u00f1os, Brescovit recorri\u00f3 los montes de la regi\u00f3n, tambi\u00e9n en busca de ara\u00f1as amaz\u00f3nicas, en una \u00e9poca en que as alteraciones ambientales eran todav\u00eda pocas en la regi\u00f3n. El viaje de Bel\u00e9m a Santar\u00e9m solamente pod\u00eda hacerse en barco y tardaba una semana (hoy en d\u00eda puede hacerse en menos de dos horas en avi\u00f3n). La m\u00e9dica Fan Hui Wen, junto a otros m\u00e9dicos, visita desde hace 10 a\u00f1os comunidades ribere\u00f1as alejadas para mostrar c\u00f3mo evitar y tratar picaduras de animales venenosos sin hacer torniquetes, lo que puede agravar la herida y es un m\u00e9todo bastante usado en la regi\u00f3n. Mariana Quiroga comenta que hace poco tiempo trat\u00f3 a un hombre que lleg\u00f3 al hospital con un torniquete hecho con la serpiente que lo hab\u00eda picado.<\/p>\n<p>Ahora el Butantan pone de relieve las acciones conjuntas. \u201cQueremos que el estudio de estos venenos redunde en la formaci\u00f3n de investigadores de Santar\u00e9m que despu\u00e9s vuelvan para actuar en la regi\u00f3n\u201d, dijo Ana Moura, investigadora del Butantan y docente de la carrera de posgrado en recursos naturales de la Amazonia de la UFPA en Santar\u00e9m. Hasta ahora vinieron dos, Jos\u00e9 Pedro Marinho de Souza y Andria de Paula Santos da Silva, ambos reci\u00e9n egresados de FIT, quienes al cabo de un a\u00f1o en el Butantan de S\u00e3o Paulo, volvieron a Santar\u00e9m para juntar animales y regresar\u00e1n en marzo para concluir la carrera de especializaci\u00f3n en el instituto paulista. \u201cHay mucha gente brillante por ah\u00ed, pero es\u00a0 muy caro salir de Par\u00e1\u201d, comenta Marta Fernandes, bi\u00f3loga reci\u00e9n egresada que hizo un seguimiento durante un a\u00f1o de las personas picadas por escorpiones atendidas en el hospital municipal de Santar\u00e9m. \u201cMe sent\u00eda como en un hospital de guerra\u201d, comenta. Marta sal\u00eda en bicicleta a buscar a las personas y a los animales. Y reconstituy\u00f3 en detalle 45 accidentes. \u201cHacer investigaci\u00f3n ac\u00e1 es pura pasi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Ana Moura est\u00e1 integrando los equipos paraenses con los otros del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda en Toxinas (INCTTox), con sede en el Butantan. \u201cEl trabajo colaborativo entre los equipos puede facilitar la investigaci\u00f3n de medicamentos a base de toxinas animales y plantas, aprovechando las\u00a0 inversiones realizadas en edificaciones y equipos\u201d, dice. \u201cPara que las colaboraciones avancen\u201d, dice Osvaldo Augusto Sant\u2019Anna, coordinador del INCT, \u201ces fundamental que los investigadores de Par\u00e1 conozcan la manera de hacer ciencia en S\u00e3o Paulo. El INCT pretende generar conocimiento en conjunto, no solamente transferir saber t\u00e9cnico\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_103640\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-103640\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/venenos3-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">INSTITUTO BUTANTAN\/GIUSEPPE PUORTO<\/span>Ni\u00f1os de la Amazon\u00eda: en una playa del Tapaj\u00f3s<span class=\"media-credits\">INSTITUTO BUTANTAN\/GIUSEPPE PUORTO<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los paulistas est\u00e1n siendo bien recibidos. \u201cEl conocimiento del Butantan llega con\u00a0 el prop\u00f3sito de empoderar [fortalecer] a las personas\u201d, afirm\u00f3 Geraldo Pastana de Oliveira, alcalde de Belterra, una localidad de 12 mil habitantes ubicada a 48 km de Santar\u00e9m, la ciudad m\u00e1s cercana, de casi 300 mil habitantes. El porte de cada ciudad no es el \u00fanico contraste. Santar\u00e9m se mueve continuamente alrededor del puerto, uno de los principales del norte del pa\u00eds, y de la rambla a orillas de un r\u00edo que se pierde de vista, el Tapaj\u00f3s, cuyas aguas azul verdoso se mezclan all\u00ed con las aguas barrosas del Amazonas. Belterra es menos expl\u00edcita. Quien llega al comenzar la tarde tiene la impresi\u00f3n de que arrib\u00f3 a una ciudad abandonada, con\u00a0 casas de madera que parecen sacadas de las pel\u00edculas de comienzos del siglo pasado. No hay nadie a la vista. Obvio: todos duermen para huir del calor intenso, h\u00famedo, amaz\u00f3nico.<\/p>\n<p>Ahora sale poca polvareda de las calles principales, largas y rectas, asfaltadas hace pocos a\u00f1os, a\u00fan bordeadas por tomas de agua hidrantes, otra se\u00f1al de la peculiar historia de esta ciudad. Belterra fue una de las ciudades creadas en el siglo pasado por el empresario estadounidense Henry Ford para producir goma natural extra\u00edda de la siringa (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2009\/04\/01\/la-pastoral-americana\/?\" target=\"_blank\">lea en <em>Pesquisa FAPESP<\/em> n\u00ba158, de abril de 2009<\/a>). La otra fue Fordl\u00e2ndia, a 130 kil\u00f3metros de distancia, cuyas plantaciones con casi dos millones de siringas enseguida desaparecieron a causa de una inesperada enfermedad. Los 3,2 millones de ejemplares de siringa de Belterra tuvieron mejor suerte: crecieron en un suelo m\u00e1s f\u00e9rtil y sobrevivieron a la plaga. Durante d\u00e9cadas, la ciudad produjo mucho caucho, en una rutina interrumpida a veces por incendios, por eso hay hidrantes por todas partes.<\/p>\n<p>Chardival Moura Pantoja naci\u00f3 en Belterra hace 70 a\u00f1os, creci\u00f3 en las \u201cguarder\u00edas de Henry Ford\u201d, como \u00e9l dice, estudi\u00f3 en las escuelas\u00a0 construidas por Henry Ford y trabaj\u00f3 en las plantaciones de siringa y en la producci\u00f3n de goma natural. Vivi\u00f3 los tiempos de prosperidad, cuando los habitantes m\u00e1s ricos iban al campo de golf y los m\u00e1s sencillos al cine. Enseguida despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial comenz\u00f3 la debacle, causada por la emergencia del caucho sint\u00e9tico, m\u00e1s barato que el natural, y por el abandono de las plantaciones. El hospital de la ciudad, que antes atend\u00eda a toda la regi\u00f3n, se incendi\u00f3 y nunca se recuper\u00f3 completamente.<\/p>\n<p><strong>Otra mirada<br \/>\n<\/strong>Pantoja fue empleado p\u00fablico federal a finales de los a\u00f1os 1970, durante los\u00a0 tiempos m\u00e1s dif\u00edciles. Sali\u00f3 y vivi\u00f3 algunos a\u00f1os en otros estados. Prefiri\u00f3 volver y durante 10 a\u00f1os lider\u00f3 la batalla por la emancipaci\u00f3n del municipio, lograda en 1997. \u201cNo quer\u00edamos quedar subordinados a Santar\u00e9m\u201d, argumenta. Ahora \u00e9l y los\u00a0 otros pobladores, que al atardecer se sientan para conversar en los bancos ubicados delante de las casas, ven con satisfacci\u00f3n los movimientos del equipo del Butantan, aparentemente \u00e1vidos por participar de otra aventura grandiosa. \u201cDesde el comienzo [los investigadores del Butantan] me consultaron y tuvieron la consideraci\u00f3n de ponerme al tanto de lo que est\u00e1n haciendo\u201d, inform\u00f3 Pantoja. \u201cEst\u00e1n intentando integrarse a la sociedad y ayudarnos a resolver nuestros problemas\u201d. El Butantan instalar\u00e1 en Belterra \u2013 en un terreno de 64 hect\u00e1reas a\u00fan completamente tomado por el monte \u2013 su base avanzada de investigaciones en la Amazonia. \u201cMi sue\u00f1o es\u00a0 tener all\u00ed tambi\u00e9n un laboratorio de ciencias destinado a atender a los estudiantes y a los profesores de la red b\u00e1sica de ense\u00f1anza\u201d, dice Mercadante. \u201cEs perfectamente factible.\u201d<\/p>\n<p>Un equipo multidisciplinario que incluye a la m\u00e9dica Fan Hui Wen reconstruye la historia de la salud en Belterra. En colaboraci\u00f3n con Maria Am\u00e9lia Mascarenhas Dantes, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), el grupo ha grabado y filmado largas charlas con personas como Pantoja, que ayudaron a erigir la ciudad. Habitantes como Edineusa Medeiros Alves, due\u00f1a de una farmacia, tambi\u00e9n conocida como Neusa, y Arlison Jos\u00e9 Santos Reis,\u00a0 apodado Lica, propietario de una hoster\u00eda, le dicen a Hui doctora, como si doctora fuese un sin\u00f3nimo m\u00e1s simple de su nombre. Ella trata a todos respetuosamente, como si ellos fuesen los doctores y poseedores de un vasto curr\u00edculum acad\u00e9mico. Lo que realmente importa es pasar por la mirada de rayos X de los habitantes, aceptar los silencios en las charlas y mostrar capacidad de escuchar. \u201cAlgunos animales que son peligrosos para nosotros no lo son para ellos. La boa, dicen, normalmente no es\u00a0 venenosa; por alguna raz\u00f3n, dicen, solamente es venenosa en agosto\u201d, dice Hui. \u201cTenemos que tener otra mirada.\u201d<\/p>\n<p>A veces, para tratar picaduras de raya, los habitantes echan agua caliente o bocanadas de humo. \u201cTiene su sentido\u201d, atestigua Francisco Siqueira Fran\u00e7a, m\u00e9dico del Butantan, \u201cporque el veneno es sensible a las altas temperaturas\u201d. La mayor\u00eda de los paraenses toma remedios caseros a base de plantas para evitar o tratar picaduras de serpientes. Magn\u00f3lio, que suele visitar los pueblos ribere\u00f1os en los barcos del Proyecto Salud y Alegr\u00eda, comenta que ya ha listado alrededor de 200 remedios caseros. Uno de \u00e9stos, llamado Pau-X, es especial. Ana Moura verific\u00f3 que ese t\u00e9 de ra\u00edces inhibe las hemorraginas, enzimas del veneno de serpientes que causan hemorragias, y esos inhibidores podr\u00edan tener otras aplicaciones m\u00e9dicas. El problema es que la formulaci\u00f3n del Pau-X es secreta y pasa por una tradici\u00f3n religiosa mantenida por chamanes de la regi\u00f3n. \u201c\u00bfQui\u00e9n soy yo, una bioqu\u00edmica, ante un cham\u00e1n?\u201d, se cuestiona, delante de un impasse todav\u00eda sin salida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Expertos investigan toxinas de animales de la Amazonia","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[278,280,311,335],"coauthors":[5968],"class_list":["post-89082","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-biologia-es","tag-bioquimica-es","tag-inmunologia","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89082","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89082"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89082\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89082"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89082"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89082"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89082"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}