{"id":89088,"date":"2010-01-01T00:00:00","date_gmt":"2010-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/01\/01\/los-danos-causados-por-el-hambre\/"},"modified":"2017-01-31T16:02:18","modified_gmt":"2017-01-31T18:02:18","slug":"los-danos-causados-por-el-hambre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-danos-causados-por-el-hambre\/","title":{"rendered":"Los da\u00f1os causados por el hambre"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_104316\" style=\"max-width: 248px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-104316\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/fome-238x300.jpg\" alt=\"\" width=\"238\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n<\/span>Candido Portinari, Menino do Tabuleiro, 1947, \u00f3leo sobre lienzo, Archivo cortes\u00eda del Proyecto Portinari. Reproducci\u00f3n autorizada por Jo\u00e3o Candido Portinari<span class=\"media-credits\">Reproducci\u00f3n<\/span><\/p><\/div>\n<p>El hambre es m\u00e1s hambre entre los pueblos pobres que entre los ricos. El plato de los 34 millones de hambrientos de los pa\u00edses industrializados es m\u00e1s abundante que el de los 790 millones de hombres, mujeres y ni\u00f1os que todos los d\u00edas se despiertan y se duermen con el est\u00f3mago vac\u00edo en las 98 naciones m\u00e1s carentes del mundo. El primer grupo consume en promedio 130 kilocalor\u00edas (un bife) menos por d\u00eda que lo indicado para la mayor\u00eda de las personas, de acuerdo con datos de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci\u00f3n. Esa energ\u00eda hace falta, pero perjudica menos al cuerpo que la carencia que se le impone al segundo grupo, que deja de ingerir 450 kilocalor\u00edas diarias. Pero los da\u00f1os ocasionados por el hambre no se determinan \u00fanicamente de acuerdo con el tenor de calor\u00edas consumidas. Estudios con ratones realizados en S\u00e3o Paulo muestran que el d\u00e9ficit de prote\u00ednas perjudica el funcionamiento del sistema digestivo, generando un c\u00edrculo vicioso en que el hambre alimenta al hambre.<\/p>\n<p>Roedores mantenidos con una dieta pobre en prote\u00ednas en la fase crucial del desarrollo del sistema nervioso exhiben una reducci\u00f3n en el tama\u00f1o y en el n\u00famero de neuronas que controlan el funcionamiento del intestino delgado, la fracci\u00f3n del sistema digestivo responsable de la absorci\u00f3n de los nutrientes. En el Laboratorio de Estereolog\u00eda Estoc\u00e1stica y Anatom\u00eda Qu\u00edmica (LSSCA) de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de S\u00e3o Paulo, el equipo del estere\u00f3logo Antonio Augusto Coppi aliment\u00f3 ratones durante seis semanas con\u00a0 dos dietas distintas. Durante los 21 d\u00edas de gestaci\u00f3n y durante los primeros los 21 d\u00edas de vida, un grupo consumi\u00f3 el alimento tradicional (con un 20% de prote\u00ednas), mientras que el segundo recibi\u00f3 un alimento con id\u00e9ntico valor cal\u00f3rico, pero con solamente un 5% de prote\u00ednas.<\/p>\n<p>Las consecuencias de la dieta pobre en prote\u00ednas impresionan. Hubo una reducci\u00f3n del 63% en la cantidad de neuronas del ganglio cel\u00edaco de los animales que consumieron menos prote\u00ednas, en comparaci\u00f3n con los tratados con\u00a0 una alimentaci\u00f3n normal. Ubicado en el abdomen, dicho ganglio controla la motilidad gastrointestinal, e indirectamente, la absorci\u00f3n de nutrientes. Adem\u00e1s de encontrarse en menor cantidad, las neuronas restantes eran en promedio un 24% menores (atrofiadas) que las de los ratones tratados con\u00a0 niveles\u00a0 normales de prote\u00ednas. El ganglio cel\u00edaco se encogi\u00f3 un 78%. \u201cLos ratones que ingirieron menos prote\u00ednas eran desnutridos y exhib\u00edan se\u00f1ales de deshidrataci\u00f3n\u201d, comenta Coppi, quien trabaj\u00f3 con Patr\u00edcia Castelluci, del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la USP, responsable de la creaci\u00f3n del protocolo de desnutrici\u00f3n empleado en el estudio.<\/p>\n<p>Publicados en diciembre de 2009 en el <em>Journal of Neuroscience Research<\/em>, dichos resultados preocupan. Sucede que el mal funcionamiento de los intestinos puede matar en los casos m\u00e1s graves. Caballos de las razas mangalarga y paint horse, por ejemplo, suelen nacer con un defecto gen\u00e9tico que impide o limita la formaci\u00f3n adecuada del ganglio cel\u00edaco y de las neuronas del intestino. \u201cEsos potros no absorben nutrientes y mueren de c\u00f3licos en tres o cuatro d\u00edas\u201d, explica Coppi.<\/p>\n<p><strong>Un dogma antiguo<br \/>\n<\/strong>El abordaje del equipo del LSSCA puede ayudar a echar por tierra un antiguo dogma de la biolog\u00eda: el que dice que la carencia de prote\u00ednas no hace que disminuya la cantidad de neuronas del intestino. \u201cEstudios anteriores que se valieron de modelos similares de desnutrici\u00f3n proteica solamente reportaron la reducci\u00f3n en el tama\u00f1o de esas c\u00e9lulas\u201d, dice Coppi. \u00c9ste atribuye la diferencia vista ahora al m\u00e9todo de conteo de las c\u00e9lulas empleado en su laboratorio: la estereolog\u00eda, que permite un an\u00e1lisis cuantitativo en tres dimensiones (longitud, ancho y espesor) de las muestras de c\u00e9lulas o tejidos. \u201cEn general los morfom\u00e9tricos emplean t\u00e9cnicas que eval\u00faan los perfiles o contornos de las c\u00e9lulas en tan s\u00f3lo dos dimensiones\u201d, comenta. \u201cPero las c\u00e9lulas son tridimensionales y tambi\u00e9n pueden moverse.\u201d<\/p>\n<p>En las estrategias de conteo bidimensionales como la morfometr\u00eda 2D se calcula el \u00e1rea de los perfiles de las c\u00e9lulas de un tejido y la cantidad de perfiles en el campo de visi\u00f3n del microscopio con \u00a0base en la forma aparente de \u00e9stos y en el \u00e1rea total del \u00f3rgano estudiado. Uno de los problemas consiste en que, en la preparaci\u00f3n de las muestras, las c\u00e9lulas son cortadas con diferentes orientaciones, y una c\u00e9lula esf\u00e9rica, por ejemplo, puede aparecer en dos dimensiones con el formato de elipse y tama\u00f1os variados. \u201cEse tama\u00f1o no corresponde al tama\u00f1o real de la c\u00e9lula\u201d, afirma Coppi. Luego se proyecta la cantidad de perfiles por \u00e1rea para el \u00e1rea total del \u00f3rgano analizado. \u201cAsumen err\u00f3neamente que la distribuci\u00f3n de perfiles corresponde a la distribuci\u00f3n real de las c\u00e9lulas y que es constante en todo el \u00f3rgano\u201d, critica.<\/p>\n<p>Empleando la estrategia bidimensional, en investigaciones anteriores se evalu\u00f3 el efecto de la restricci\u00f3n proteica sobre las neuronas de la pared de los intestinos y se demostr\u00f3 la disminuci\u00f3n \u00fanicamente en el tama\u00f1o celular. Este resultado lleg\u00f3 a inducir interpretaciones muy distintas: se ha llegado a proponer incluso que esa privaci\u00f3n favorecer\u00eda la proliferaci\u00f3n de neuronas, pues se observaban m\u00e1s c\u00e9lulas menores (supuestamente m\u00e1s j\u00f3venes). \u201cEso deja a las claras que el uso de m\u00e9todos de conteo inadecuados puede llevar a conclusiones desastrosas\u201d, afirma Coppi, capacitado en estereolog\u00eda por Terry Mayhew, de la Universidad de Nottingham, Inglaterra, y por Hans Gundersen, de la Universidad de Aarhus, Dinamarca, dos de los pioneros en la aplicaci\u00f3n de la estereolog\u00eda en las ciencias m\u00e9dicas y biol\u00f3gicas.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nInervaci\u00f3n de los vasos cerebrales de roedores durante el desarrollo posnatal. Posibles modelos para el estudio del accidente cerebrovascular (ACV) (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/projetos-regulares\/21107\/inervacao-vasos-cerebrais-roedores-durante\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 05\/53835-6<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Ayuda Regular a Proyecto de Investigaci\u00f3n; <strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Antonio Augusto Coppi Ribeiro \u2013 FMVZ\/USP; <strong>Inversi\u00f3n <\/strong>R$\u00a0305.527,35 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nGOMES, S.P.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1002\/jnr.22167\/abstract;jsessionid=E56932690B31A72C8845ACCF19E2EEC2.d03t02\" target=\"_blank\">Atrophy and neuron loss: effects of a protein-deficient diet on sympathetic neurons<\/a>.\u00a0<strong>Journal of Neuroscience Research<\/strong>.\u00a0v. 87 (16).p. 3.568-75. Dez. 2009.<br \/>\nDE SOUSA, F.C. e DE MIRANDA NETO, M.H.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.ingentaconnect.com\/content\/maney\/nns\/2009\/00000012\/00000004\/art00005?token=00491582b84f27b76504c48663b255c493e6c7c6c254d316a332b25757d5c4f6d4e227ac2\" target=\"_blank\">Morphometric and quantitative study of the myenteric neurons of the stomach of malnourished aging rats<\/a>.\u00a0<strong>Nutritional Neuroscience.<\/strong>\u00a0v. 12(4). p. 167-74. Ago. 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una dieta pobre en prote\u00ednas reduce las neuronas en el sistema digestivo","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[319,320],"coauthors":[105],"class_list":["post-89088","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-neurociencia-es","tag-nutricion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89088","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89088"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89088\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89088"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89088"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89088"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89088"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}