{"id":89090,"date":"2010-01-01T00:00:00","date_gmt":"2010-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/01\/01\/botanica-las-flores-del-tiempo\/"},"modified":"2016-04-12T17:48:17","modified_gmt":"2016-04-12T20:48:17","slug":"botanica-las-flores-del-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/botanica-las-flores-del-tiempo\/","title":{"rendered":"Las flores del tiempo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_104412\" style=\"max-width: 215px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-104412\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/flores-205x300.jpg\" alt=\"\" width=\"205\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N DEL LIBRO \"ICONOGRAFIA DE ORCHIDACEAS DO BRASIL\"<\/span><em>Laelia crispa<\/em><span class=\"media-credits\">REPRODUCCI\u00d3N DEL LIBRO \"ICONOGRAFIA DE ORCHIDACEAS DO BRASIL\"<\/span><\/p><\/div>\n<p>A los que se afligen con los embotellamientos cada vez m\u00e1s comunes en las avenidas lindantes con los r\u00edos Pinheiros y Tiet\u00ea, en la ciudad de S\u00e3o Paulo, quiz\u00e1 les sirva de consuelo saber que alguna vez hubo por all\u00ed bosques repletos de orqu\u00eddeas. \u201cEn los bosques ciliares del r\u00edo Pinheiros encontramos todav\u00eda en 1917-1922 hermosos panes de <em>Cattleya Loddigesii<\/em>, <em>Bifrenaria Harrisoniae<\/em> ocupando las bifurcaciones de algunos \u00e1rboles tortuosos (&#8230;). En los bosques m\u00e1s secos, vimos muchos enormes matorrales de <em>Miltonia Regnellii<\/em> y <em>Gomesa crispa<\/em>; la <em>Stanhopea graveolens<\/em> exist\u00eda a\u00fan en algunos troncos menos accesibles en las barrancas\u201d, escribi\u00f3 el bot\u00e1nico Frederico Carlos Hoehne, fundador del Jard\u00edn Bot\u00e1nico de S\u00e3o Paulo, en el libro <em>Iconografia de Orchidaceas do Brasil\u00a0<\/em>(g\u00eaneros e principais esp\u00e9cies em texto e em pranchas), ahora reeditado por el Instituto de Bot\u00e1nica de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Publicado por primera vez en 1949, este libro de 640 p\u00e1ginas es uno de los cl\u00e1sicos de la bot\u00e1nica en Brasil. Parece una larga carta de Hoehne dirigida a los coleccionadores de orqu\u00eddeas, a quienes, en tono amigable, les comenta c\u00f3mo identificar, cultivar, cosechar, embalar y transportar estas plantas.<\/p>\n<p>A la bot\u00e1nica se le suman muchas historias, como la de una <em>Bletia verecunda<\/em> aut\u00f3ctona de Am\u00e9rica Central que floreci\u00f3 en Inglaterra por primera vez en 1735, y aquello que \u00e9l denomina \u201cexcursi\u00f3n mental por el pa\u00eds de las<em> Orchidaceas<\/em>\u201d \u2013 un paseo que recorre los montes de S\u00e3o Paulo, Santa Catarina, R\u00edo de Janeiro, Par\u00e1 y Amazonas. Con base en sus observaciones de viajes, Hoehne va mostr\u00e1ndoles las orqu\u00eddeas, pero no deja de mostrarles los \u00e1rboles, los insectos, los p\u00e1jaros y alguna que otra serpiente a sus hipot\u00e9ticos compa\u00f1eros de viaje. En Angra dos Reis, en la costa del estado de R\u00edo de Janeiro, encontr\u00f3 una Laelia crispa con 86 flores abiertas al mismo tiempo, y coment\u00f3 que esa especie de orqu\u00eddea era \u201cafortunadamente bastante dif\u00edcil de conservar sino lo era en \u00e1rboles vivos\u201d.<\/p>\n<p><strong>El jard\u00edn paulista<br \/>\n<\/strong>Hijo de alemanes, nacido en 1882 en la ciudad de Juiz de Fora (Minas Gerais), Hoehne sali\u00f3 de R\u00edo de Janeiro en 1917 para hacer en S\u00e3o Paulo una huerta para el cultivo de plantas medicinales. Era el comienzo del Jard\u00edn Bot\u00e1nico paulista, el segundo del pa\u00eds en antig\u00fcedad. El primero es el de R\u00edo de Janeiro, creado en 1808 con el nombre de Jardim de Aclimata\u00e7\u00e3o, para cultivar plantas tales como nuez moscada, canela y pimienta, tra\u00eddas de las Indias orientales y usadas como condimentos.<\/p>\n<p>El Jard\u00edn Bot\u00e1nico paulista comenz\u00f3 a cobrar forma en 1928, con la construcci\u00f3n del orquideario, uno de los espacios con m\u00e1s visitantes. \u201cLos domingos a la tarde, en la \u00e9poca de las floradas, es interesante observar a los\u00a0 visitantes\u201d, escribi\u00f3 Hoehne en el informe de 1950 del Instituto de Bot\u00e1nica, instituido en 1942, del cual fue el primer director. \u201cLos obreros que hacen las veces de guardas poni\u00e9ndose una gorra en la cabeza, tienen bastante trabajo para impedir que algunos se internen en los senderos para realizar actividades menos respetables.\u201d<\/p>\n<p>Hoehne no dejaba que su encanto por las orqu\u00eddeas se sobrepusiera al sentido de realidad. \u201cEs probable que, con las <em>Orchidaceas<\/em>, suceda lo mismo que se dio con el oro de nuestro subsuelo y con el pino de S\u00e3o Paulo Paulo, Paran\u00e1, Santa Catarina y el sur de Minas Gerais\u201d, previno en Iconografia. \u201cSe trata de tomar recaudos represivos cuando no sean m\u00e1s accesibles. Esto ya se viene haciendo en Esp\u00edrito Santo, donde las <em>Catleya labiata Warnerii<\/em> y <em>C. granulosa<\/em> fueron tan comunes y les reportaron tanto margen de ganancias a los colectores\u201d. Si hoy anduviera por las orillas de los r\u00edos Tiet\u00ea y Pinheiros, ver\u00eda que los cambios a veces pueden ser extremos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Reedici\u00f3n de un libro rescata las orqu\u00eddeas y los espacios que ocupaban","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[282],"coauthors":[5968],"class_list":["post-89090","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-botanica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89090","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89090"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89090\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89090"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89090"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89090"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89090"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}