{"id":89096,"date":"2010-01-01T00:00:00","date_gmt":"2010-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/01\/01\/el-raton-le-robo-la-ropa-al-rey-de-roma\/"},"modified":"2017-01-31T18:46:24","modified_gmt":"2017-01-31T20:46:24","slug":"el-raton-le-robo-la-ropa-al-rey-de-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-raton-le-robo-la-ropa-al-rey-de-roma\/","title":{"rendered":"El rat\u00f3n le rob\u00f3 la ropa al rey de Roma"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-104645\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/rato.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"204\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/rato.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/rato-120x82.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/rato-250x170.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N DEL LIBRO \"ECCE HOMO\", DE GEORGE GROSZ<\/span>No es de ahora, ni tampoco es un \u201chonor\u201d brasile\u00f1o: ya en el a\u00f1o 343 a.C. Dem\u00f3stenes (384 a.C.-322 a.C.) en su discurso sobre la falsa embajada acus\u00f3 a Esquines de corrupci\u00f3n, y fue acusado a su vez por Dinarco por recibir un soborno para dejar escapar a un preso pol\u00edtico. And\u00f3cides, otro cl\u00e1sico, que formaba parte del equipo que negociaba la paz con Esparta, fue tachado de corrupto, y Lisias, un orador \u00e1tico, fue denunciado bajo la alegaci\u00f3n de que era capaz de defender en sus brillantes discursos cualquier opini\u00f3n, pago mediante. \u201cLa historia reciente demuestra que la redemocratizaci\u00f3n de Brasil dio visibilidad a hechos que antes no llegaban al conocimiento de la opini\u00f3n p\u00fablica, pero no evit\u00f3 que el fen\u00f3meno de la corrupci\u00f3n se repitiera, y existen evidencias de que est\u00e1 lejos de ser un acontecimiento marginal en el interior de la vida p\u00fablica\u201d, sostienen los organizadores (Leonardo Avritzer, Newton Bignotto y Helo\u00edsa Starling) de <em>Corrup\u00e7\u00e3o: ensaios e cr\u00edticas, um imenso <\/em>survey<em> sobre o fen\u00f4meno mais discutido nos tempos recentes<\/em>, publicado por Editora da UFMG (598 p\u00e1ginas, R$ 55) con textos de Wanderley Guilherme dos Santos, Jos\u00e9 Murilo de Carvalho, Lilia Schwarcz, Evaldo Cabral de Mello, Olgaria Mattos, Isabel Lustosa y Bruno Speck, entre otros. \u201cEsta constataci\u00f3n puebla las p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos, pero no necesariamente genera una mejor comprensi\u00f3n de la corrupci\u00f3n, sus efectos y sus ra\u00edces. A la justa indignaci\u00f3n contra los responsables de los actos corruptos le sigue una condenaci\u00f3n moral que, aunque es esencial, no da cuenta de toda la complejidad del fen\u00f3meno\u201d, advierten los coordinadores.<span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Al fin y al cabo, sostiene los autores, desde el punto de vista del ciudadano, el pa\u00eds afronta un dilema en el combate contra la corrupci\u00f3n: cuanto m\u00e1s se la combate, m\u00e1s se convierte en noticia, y cuanto m\u00e1s noticia es, mayor es su percepci\u00f3n. \u201cDesde el punto de vista del ciudadano, el combate contra la corrupci\u00f3n genera la apariencia de una mayor presencia de ella en la vida administrativa de Brasil\u201d. El peligro es seguir viendo siempre en la vida nacional un \u201cmar de pudrici\u00f3n\u201d. Otro peligro es\u00a0 ver ese mar \u00fanicamente en Brasil. \u201cLa explicaci\u00f3n tautol\u00f3gica de que Brasil es corrupto en raz\u00f3n de su identidad casi prescinde de la reflexi\u00f3n te\u00f3rica y del estudio emp\u00edrico del fen\u00f3meno de la corrupci\u00f3n. Pese a la cr\u00edtica aparente, no deja de ser una forma de conformarse con su realidad. De acuerdo con esa visi\u00f3n, el pa\u00eds ser\u00eda inevitable y definitivamente corrupto debido a ciertos valores y pr\u00e1cticas que, al estar presentes desde su origen, se convirtieron en parte integrante de su car\u00e1cter. Esta explicaci\u00f3n, adem\u00e1s de ser prejuiciosa, esencializa la historia y la simplifica, al atribuirle una sobrecarga explicativa a la cultura en detrimento de sus variadas articulaciones con otras dimensiones de la vida social\u201d, analizan los organizadores. \u201cLa organizaci\u00f3n Transparencia Internacional asegura actualmente que de todos los pa\u00edses investigados no hay uno en que se pueda registrar la ausencia del fen\u00f3meno de la corrupci\u00f3n. Pa\u00edses ricos como EE.UU., Francia y Alemania o Argentina figuran en las listas en las cuales se verifica la rutina del soborno o coima, que es la forma de corrupci\u00f3n m\u00e1s diseminada en el mundo, una pr\u00e1ctica de doble mano: los pa\u00edses sufren internamente, pero tambi\u00e9n la promueven externamente en sus negocios con otros pa\u00edses\u201d, recuerda el cientista pol\u00edtico de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) Wanderley Guilherme dos Santos.<span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Partiendo del famoso aforismo, podr\u00edamos crear otros derivados como: \u2018Si el poder olig\u00e1rquico corrompe olig\u00e1rquicamente, el poder democr\u00e1tico corrompe democr\u00e1ticamente\u2019. La democracia, comparada con otros sistemas pol\u00edticos, ofrece una multiplicidad de medios para la corrupci\u00f3n, debido a la cantidad de transacciones que promueve normalmente entre personas, privadas, y los poderes p\u00fablicos, debido al volumen de recursos que se distribuyen mediante la deliberaci\u00f3n colectiva. Comparada con los \u00f3rdenes absolutistas y olig\u00e1rquicos, la democracia ser\u00eda en principio el m\u00e1s vulnerable de los sistemas pol\u00edticos conocidos\u201d, analiza. En comparaci\u00f3n con\u00a0 los\u00a0 sistemas anteriores, en un Estado democr\u00e1tico moderno es bastante elevada la cantidad de puestos de poder p\u00fablico cuya ocupaci\u00f3n es sometida a los designios de un electorado universalizado, sostiene el cientista pol\u00edtico. As\u00ed, la sociedad no tendr\u00eda tanto que reclamar al respecto de la corrupci\u00f3n, pues ser\u00eda responsable por esa distribuci\u00f3n del poder. \u201cSe le transfieren a la sociedad los atributos del poder absolutista y en la misma extensi\u00f3n en que se distribuye el poder se distribuyen las oportunidades de corrupci\u00f3n impl\u00edcitas en \u00e9l. Por eso la corrupci\u00f3n democr\u00e1tica identifica la cara deteriorada del derecho de participaci\u00f3n popular en la constituci\u00f3n y el ejercicio del poder pol\u00edtico, tal como Arist\u00f3teles lo hab\u00eda anticipado\u201d, eval\u00faa Wanderley dos Santos.<span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-104647\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/rato2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/rato2.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/rato2-120x90.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/rato2-250x187.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N DEL LIBRO \"ECCE HOMO\", DE GEORGE GROSZ<\/span>Pero existen otras maneras de entender este fen\u00f3meno. \u201cAlessandro Sartori afirma que toda decisi\u00f3n pol\u00edtica produce riesgos externos que afectan a aqu\u00e9llos que se ven obligados a consumir una decisi\u00f3n de la cual no participaron: riesgos de tiran\u00eda, incompetencia y corrupci\u00f3n. Por ende, la corrupci\u00f3n es uno de los riesgos externos que pueden tener efectos negativos en la operaci\u00f3n y en los resultados de los sistemas pol\u00edticos. Pero, si hay corrupci\u00f3n, que haya esc\u00e1ndalos, pues dar publicidad a la corrupci\u00f3n es se\u00f1al de robustez y no de fragilidad del sistema pol\u00edtico\u201d, sostiene la cientista pol\u00edtica F\u00e1tima Anastasia, de la UFMG. Y en Brasil, \u00bfc\u00f3mo se observa este movimiento? \u201cLa corrupci\u00f3n brasile\u00f1a es antigua y mutante: la corrupci\u00f3n actual no es la misma que la de hace 100 a\u00f1os, o mejor dicho, cambi\u00f3 el sentido de la corrupci\u00f3n nacional. Las acusaciones de corrupci\u00f3n dirigidas al Imperio y a la Primera Rep\u00fablica no se refer\u00edan a las personas, sino principalmente al sistema. No se dec\u00eda que don Pedro II era corrupto,\u00a0 o que presid\u00eda una administraci\u00f3n corrupta; o en 1930, cuando los revolucionarios les dec\u00edan carcomidos a los pol\u00edticos de la Rep\u00fablica Vieja, no quer\u00edan decir que eran ladrones. Corruptos eran los sistemas, porque no promov\u00edan el bien p\u00fablico\u201d, explica el historiador Jos\u00e9 Murilo de Carvalho. Fue a partir de 1945 que hubo una alteraci\u00f3n sem\u00e1ntica en la acusaci\u00f3n de corrupci\u00f3n. \u201cLa oposici\u00f3n a Vargas, comandada por los pol\u00edticos de la Uni\u00f3n Democr\u00e1tica Nacional (UDN), apunt\u00f3 sus bater\u00edas contra la corrupci\u00f3n individual, contra la falta de moralidad de las personas. En esa clave, los corruptos eran los individuos, porque robaban dinero p\u00fablico para enriquecerse ellos mismos y enriquecer a sus amigos. Una postura similar orient\u00f3 la justificativa del golpe de 1964, asestado, tal como se aleg\u00f3, contra los subversivos y los corruptos\u201d, recuerda. El discurso actual es heredero de ese discurso de la UDN, presente hoy en d\u00eda en la griter\u00eda contra los llamados \u2018mensaleiros\u2019 [nota del traductor: son legisladores acusados de recibir mensualidades en el congreso] y otros predadores de la cosa p\u00fablica, recuerda el historiador. Al final del gobierno de Sarney, el grito de guerra de Collor, aqu\u00e9l que lo catapult\u00f3 a la Presidencia, fue tambi\u00e9n la cacer\u00eda de personas, la cacer\u00eda contra los marajaes.<span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Pero en el actual debate sobre la corrupci\u00f3n se encuentra tambi\u00e9n presente un ingrediente sist\u00e9mico de car\u00e1cter ideol\u00f3gico, an\u00e1logo al del Imperio y al de la Primera Rep\u00fablica. La reacci\u00f3n m\u00e1s l\u00facida a la corrupci\u00f3n se refiere en efecto el comportamiento individual, pero lo encuadra a su vez en una perspectiva pol\u00edtica sist\u00e9mica, no moralista. Seg\u00fan esta postura, la corrupci\u00f3n ser\u00eda inaceptable debido a que mina la propia esencia del sistema democr\u00e1tico-representativo: \u201cla b\u00fasqueda del buen gobierno como gesti\u00f3n correcta, eficiente y honesta del bien p\u00fablico\u201d, acota Jos\u00e9 Murilo. \u201cPara otros, esta cr\u00edtica ser\u00eda solamente \u2018udeene\u00edsmo\u2019 y la visi\u00f3n de un buen gobierno ser\u00eda un instrumento de promoci\u00f3n de la igualdad, sin mayores preocupaciones con la correcci\u00f3n de los medios adoptados.\u201d<span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>El peligro \u00e9tico que deriva de esto es latente, pero intenso. \u201cPor eso los pol\u00edticos de izquierda parecen sentirse v\u00edctimas de injusticias cuando sus electores manifiestan m\u00e1s indignaci\u00f3n ante las noticias de corrupci\u00f3n en sus partidos que ante la corrupci\u00f3n entre los conservadores. Y no hay raz\u00f3n para sorprenderse. Las grandes decepciones son directamente proporcionales a las grandes esperanzas\u201d, sostiene la psicoanalista Maria Rita Kehl. \u201cCuando se revela que un pol\u00edtico elegido con base en compromisos con los intereses populares obr\u00f3 en inter\u00e9s propio, la sociedad queda desorientada, se produce una fractura en el campo simb\u00f3lico y la indignaci\u00f3n en el campo simb\u00f3lico puede r\u00e1pidamente desembocar en una autorizaci\u00f3n c\u00ednica de la falta de \u00e9tica generalizada, en todos los niveles: \u2018o se restaura la moralidad&#8230;\u2019\u201d, eval\u00faa Kehl. Si los gobernantes, que ocupan el lugar simb\u00f3lico del padre, se ubican por encima de la ley, la violencia tiende propagarse por toda la sociedad. \u201cEn Brasil, en 2005, la crisis del llamado \u2018mensal\u00e3o\u2019 [nota del traductor: supuesto pago de mensualidades a legisladores] moviliz\u00f3 sentimientos de desilusi\u00f3n e indignaci\u00f3n m\u00e1s dram\u00e1ticos contra el gobierno del PT que contra otros partidos que se hubiesen mostrado corruptos, ya que el PT hab\u00eda ganado las elecciones con la bandera de la transparencia\u201d, analiza. Seg\u00fan la investigadora, es\u00a0 comprensible que cuando el gobierno elegido en nombre de la esperanza y de la transformaci\u00f3n revela ser igual que los otros, el cinismo le suceda a la decepci\u00f3n y la perplejidad iniciales, y la acci\u00f3n pol\u00edtica se desmoralice. Surge entonces el resentimiento.<span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-104648\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/rato3-230x300.jpg\" alt=\"\" width=\"230\" height=\"300\" \/><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N DEL LIBRO \"ECCE HOMO\", DE GEORGE GROSZ<\/span>\u201cEl ciudadano que se imagina a s\u00ed mismo puro, pero admite con amargo realismo la corrupci\u00f3n, enmascara su complicidad y act\u00faa como la virgen que se queja por haber sido v\u00edctima pasiva de un seductor. Pero \u00e9l negoci\u00f3 inadvertidamente sus intereses de clase, con la esperanza de que el dinero paralelo un d\u00eda llegase a beneficiarlo. El resentimiento es el punto de encuentro entre estas dos corrientes ps\u00edquicas: la complicidad inconsciente con el cohecho, de un lado, y del otro, la frustraci\u00f3n por no haberse beneficiado con el mismo. El reverso del resentimiento ser\u00eda la recuperaci\u00f3n del sentido de la acci\u00f3n pol\u00edtica\u201d. De all\u00ed deriva un cierto desahogo de la clase pol\u00edtica, porque la corrupci\u00f3n no ser\u00eda un privilegio de los pol\u00edticos, sino que estar\u00eda propagada entre la poblaci\u00f3n en general. Pero se enga\u00f1an los que quieren ver en esa avivada un rasgo impreso en nuestro ADN cultural, como ya se advirti\u00f3 anteriormente. \u00bfDe d\u00f3nde provendr\u00eda entonces? \u201cLa avivada [\u2018malandragem\u2019] es un subproducto que la modernizaci\u00f3n recibe y tender\u00e1 a ponerse en evidencia cu\u00e1nto m\u00e1s perversa se muestre, como es el caso brasile\u00f1o, y cu\u00e1nto m\u00e1s alejada est\u00e9 la sociedad civil de su control. En tal sentido, la avivada no es otra cosa que una respuesta apol\u00edtica a las fisuras dejadas por la ideolog\u00eda moderna en su tarea de moldear la sociedad\u201d, explica el soci\u00f3logo Venceslau Alves de Souza, autor de la tesis doctoral <em>Avivadas y ciudadan\u00eda [Malandragem e cidadania]<\/em>, defendida en la PUC-SP bajo direcci\u00f3n de Vera Chaia. Seg\u00fan Souza, en cualquier ambiente social de modernizaci\u00f3n nefanda, ya sea en Brasil o en partes de EE.UU. o en M\u00e9xico, la causa com\u00fan de la corrupci\u00f3n es la precarizaci\u00f3n de las condiciones de vida de los trabajadores y el surgimiento de \u00e9sta bajo el estilo de la \u201cavivada\u201d, independientemente de las caracter\u00edsticas f\u00edsicas, ps\u00edquicas o de la ra\u00edz en donde se origina \u00e9ste o aquel pueblo, pero es producto de la ideolog\u00eda que permea y configura a una dada sociedad. Por ende, se descarta la tesis de un ADN nacional de la corrupci\u00f3n.<span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Ya hubo entre nosotros, durante un largo per\u00edodo, una resistencia de los segmentos mandamases a admitir un modelo de dominaci\u00f3n fundado en la igualdad de oportunidades y condiciones, soslayando cualquier posibilidad de cambio social, lo que ser\u00e1 determinante para el surgimiento de la figura del \u2018malandro\u2019 [nota del traductor: un malevo o por extensi\u00f3n actual, un avivado]. \u201cAcostumbrados a mandar incondicionalmente, los mandones no se reconocer\u00e1n en el modelo regulador y clasificatorio moderno, y considerar\u00e1n dif\u00edcil asimilar la noci\u00f3n de derechos e igualdad\u201d, sostiene el investigador. Y a\u00f1ade que eso es un desaliento para las clases bajas a la hora de hacer lugar a estos imperativos, y as\u00ed fue como la tradici\u00f3n venci\u00f3 a la modernidad. \u201cEn este sentido, los mandones se transformaban y transformaban en \u2018malandros\u2019 a los individuos que manten\u00edan bajo su control, pues ese tipo de viveza no es otra cosa que un fen\u00f3meno que se niega a reconocer la legitimidad del orden moderno, en busca de obrar soslayando sus instituciones, aunque en una especie de dial\u00e9ctica del orden y el desorden. Lo que se reproducir\u00e1 durante larga data ser\u00e1 una masa humana que parece querer esquivarse de la racionalidad moderna siempre que sea posible. Al imped\u00edrseles competir en pie de igualdad desde que nacen, los individuos se ven como que obligados a creer que existe siempre alguna forma de ingeni\u00e1rselas, una avivada que ablande la rigidez de la jerarqu\u00eda social para sacar ventaja y salir airoso\u201d, analiza el investigador. Por eso el <em>habitus\u00a0<\/em>del vivo, del \u2018malandro\u2019, pasa a valer en los m\u00e1s diversos segmentos sociales: es una b\u00fasqueda incesante del capital cultural diferenciado que autoriza a todas las clases sociales a usar el contoneo avivado siempre que sea necesario. No es por otra raz\u00f3n que las propias clases medias, en general moralistas, se valdr\u00e1n de los recursos de la avivada siempre que se les haga indispensable. La respuesta, al igual que con los pol\u00edticos corruptos, es la misma: \u201cEllos son los que terminan por dictarles el ritmo general a los individuos moralmente precarizados del lado perif\u00e9rico del mundo moderno, y solamente un choque radical de ciudadan\u00eda podr\u00e1 ahuyentarlos\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La corrupci\u00f3n, una pr\u00e1ctica tan antigua como la humanidad","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[283],"coauthors":[684],"class_list":["post-89096","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-ciencia-politica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89096","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89096"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89096\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89096"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89096"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89096"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89096"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}