{"id":89108,"date":"2010-02-01T10:00:00","date_gmt":"2010-02-01T12:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/02\/01\/autofagia-para-sobrevivir\/"},"modified":"2017-02-01T14:43:14","modified_gmt":"2017-02-01T16:43:14","slug":"autofagia-para-sobrevivir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/autofagia-para-sobrevivir\/","title":{"rendered":"Autofagia para sobrevivir"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_104070\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-104070 size-full\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4052img1.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"478\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4052img1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4052img1-120x198.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4052img1-250x412.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">reproduci\u00f3n<\/span>Jackson Pollock, Number 3, 1949: Tiger<span class=\"media-credits\">reproduci\u00f3n<\/span><\/p><\/div>\n<p>Somos todos autof\u00e1gicos. Y es bueno que as\u00ed sea. Nuestras c\u00e9lulas se digieren y se renuevan permanentemente, deshaciendo y reaprovechando prote\u00ednas mediante un mecanismo biol\u00f3gico denominado autofagia. Vista antes \u00fanicamente como un proceso de muerte celular, esta forma de autodestrucci\u00f3n selectiva de componentes celulares aparece ahora como un artificio de supervivencia de los organismos: solamente cuando no hay m\u00e1s arreglo posible, las c\u00e9lulas se mueren. Como aparentemente puede aceler\u00e1rsela o retard\u00e1rsela, la autofagia se ha convertido en una nueva estrategia en el combate contra las enfermedades y para prolongar la vida de las c\u00e9lulas, en cuyo interior habr\u00eda tanto movimiento como en los cuadros del artista pl\u00e1stico Jackson Pollock.<\/p>\n<p>Por lo pronto, la autofagia est\u00e1 abriendo perspectivas de nuevas aplicaciones para antiguos medicamentos. El litio por ejemplo, prescrito para personas que padecen el trastorno bipolar del humor, caracterizado por cambios bruscos de la euforia a la depresi\u00f3n profunda, puede ser \u00fatil para detener el mal de Alzheimer, una forma de degeneraci\u00f3n de las neuronas que tiende a agravarse con el envejecimiento. La cloroquina, adem\u00e1s de su uso para mitigar la malaria, puede ayudar a combatir tumores. La rapamicina, un antibi\u00f3tico empleado para evitar el rechazo de \u00f3rganos transplantados, prolong\u00f3 la longevidad de un grupo de ratones comunes, en comparaci\u00f3n con otro grupo que sigui\u00f3 su curso normal de envejecimiento.<\/p>\n<p>&#8220;La determinaci\u00f3n de la seguridad de estos usos y el ajuste de las dosificaciones de nuevas aplicaciones de medicamentos ya aprobados es mucho m\u00e1s f\u00e1cil que empezar todo de cero&#8221;, argumenta Soraya Soubhi Smaili, docente de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), al frente de uno de los pocos grupos de investigaci\u00f3n en el \u00e1rea existentes en el pa\u00eds. Y Cl\u00e1udia Bincoletto, tambi\u00e9n docente de la Unifesp e investigadora del equipo de Soraya, para demostrar por qu\u00e9 esta estrategia de b\u00fasqueda de nuevos medicamentos podr\u00eda ser conveniente en pa\u00edses con limitados recursos econ\u00f3micos como es el caso de Brasil, a\u00f1ade: &#8220;Las drogas nuevas son mucho m\u00e1s caras que las m\u00e1s antiguas&#8221;.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay espacio para la investigaci\u00f3n de nuevos medicamentos. En la Unifesp, Cl\u00e1udia estudia los efectos prometedores de compuestos derivados del elemento qu\u00edmico paladio sobre la autofagia como forma de combatir tumores. Ha verificado que la posibilidad de regular la autofagia mediante la acci\u00f3n de compuestos qu\u00edmicos puede ser un camino para aumentar la eficacia de compuestos antitumorales, disminuyendo as\u00ed las dosis y los efectos indeseables sobre otras c\u00e9lulas.<\/p>\n<p>En un estudio recientemente concluido en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), Renato Massaro, dirigido por Silvya Maria-Engler, prob\u00f3 un compuesto extra\u00eddo de las ra\u00edces y\u00a0 las hojas de un arbusto del Bosque Atl\u00e1ntico, el caisim\u00f3n, contra un linaje de c\u00e9lulas humanas de tumor de cerebro que crec\u00edan en un medio de cultivo apropiado, mantenido en laboratorio. Los resultados que obtuvo indicaron que este compuesto, el 4-nerolidilcatecol, \u00f3 4-NC, puede estimular la autofagia en este tipo de tumor, llamado glioma, y activar los caminos bioqu\u00edmicos que llevan no solamente al reciclaje, sino tambi\u00e9n a la muerte celular. Los gliomas se originan en las llamadas c\u00e9lulas gl\u00edas, mucho m\u00e1s numerosas en el cerebro que las neuronas.<\/p>\n<p>Massaro observ\u00f3 que el 4-NC tambi\u00e9n reduc\u00eda la capacidad de las c\u00e9lulas tumorales de invadir el espacio de las c\u00e9lulas sanas. Era una buena se\u00f1al. El problema es que otros grupos de investigaci\u00f3n ya hab\u00edan indicado que las c\u00e9lulas tumorales pueden adquirir resistencia a los est\u00edmulos que disparan la muerte celular. Una de las caracter\u00edsticas t\u00edpicas de la c\u00e9lula tumoral es precisamente su capacidad de escapar a la muerte celular gen\u00e9ticamente programada.<\/p>\n<p>Como la apoptosis y la autofagia se relacionan, una estimulando o frenando a la otra, Massaro puso en pr\u00e1ctica la estrategia invertida: agreg\u00f3 un compuesto que bloquea la autofagia, el 3-metil-adenina \u00f3 3-MA, al cultivo de c\u00e9lulas tumorales humanas. El 3-MA ampli\u00f3 el efecto del 4-NC y la muerte de los tumores aument\u00f3 un 30%, probablemente estimulando otro mecanismo de muerte celular, en comparaci\u00f3n con el grupo de c\u00e9lulas que recibieron \u00fanicamente el 4-NC. En la Unifesp, con otros compuestos, Cl\u00e1udia Bincoletto arrib\u00f3 a resultados similares, que indican que la autofagia no lleva a la muerte, sino a la supervivencia de las c\u00e9lulas, por ende, cuando se la inhibe, los compuestos antitumorales se vuelven m\u00e1s efectivos. &#8220;\u00c9sta es una estrategia que defienden muchos grupos abocados a la b\u00fasqueda de nuevos tratamientos contra los tumores&#8221;, comenta Soraya.<\/p>\n<p>&#8220;Ahora nuestro desaf\u00edo consiste encontrar la dosificaci\u00f3n que elimine \u00fanicamente a las c\u00e9lulas tumorales, sin afectar a las normales&#8221;, dice Silvya. Seg\u00fan ella, la alteraci\u00f3n de los niveles normales de autofagia en c\u00e9lulas sanas podr\u00eda generar desequilibrios en los procesos gen\u00e9ticos o respuestas inflamatorias indeseables. El equipo de la USP hab\u00eda apuntado en 2008 que el 4-NC puede estimular la apoptosis de c\u00e9lulas de tumores de piel o de melanomas mantenidas en cultivo.<\/p>\n<p>En la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS), el equipo de Guido Lenz ha estudiado los efectos del resveratrol, un compuesto natural encontrado en el hollejo de uva, las frutas rojas y el man\u00ed, sobre la vida y la muerte de las c\u00e9lulas. Bajo su supervisi\u00f3n, Eduardo Chiela compar\u00f3 los efectos del resveratrol y el de la temozolomida, uno de los principales medicamentos usados contra los gliomas que, como ya era sabido, puede provocar la muerte por autofagia. Este estudio, que se encuentra en fase final de redacci\u00f3n, indic\u00f3 que el componente de hollejo de las uvas (principalmente el de las oscuras) estimula ambos mecanismos de muerte celular, la autofagia y la apoptosis, en cultivos de c\u00e9lulas humanas tumorales.<\/p>\n<p>En un estudio anterior, Lauren Zamin, Guido Lenz y otros investigadores de la UFRGS evaluaron los efectos del resveratrol y de la quercetina, otro componente de la uva y de otras frutas: el hollejo de la uva contiene alrededor de 50 a 100 microgramos por gramo de resveratrol y 40 de quercetina; el vino tinto, entre 7 y 13 de resveratrol y 7,4 de quercetina. Una combinaci\u00f3n de ambas sustancias hizo que c\u00e9lulas de glioma de ratones entrasen en senescencia, el proceso de envejecimiento irreversible que puede culminar en la autofagia y del cual las c\u00e9lulas normales se valen como una forma de evitar volverse cancerosas. Bajo el efecto de esas dos sustancias, las c\u00e9lulas tumorales se agigantaron y despu\u00e9s se rompieron.<\/p>\n<p>Los ensayos prosiguen en animales y refuerzan el doble rol del resveratrol que, de modo inverso, presenta un efecto antienvejecimiento en las c\u00e9lulas sanas. &#8220;El resveratrol parece darse cuenta cu\u00e1ndo una c\u00e9lula es sana o cu\u00e1ndo es tumoral&#8221;, sostiene Lenz. &#8220;No ser\u00e1 f\u00e1cil, pero tenemos sumo inter\u00e9s en proseguir la investigaci\u00f3n en la medida en que los resultados de las acciones sean positivos, rumbo a obtener aplicaciones en seres humanos&#8221;. Otros estudios ya hab\u00edan descrito al resveratrol como un compuesto capaz de detener otros tipos de tumores, estimular la autofagia y\u00a0 detener el envejecimiento.<\/p>\n<p>&#8220;La autofagia representa un enfoque prometedor para el tratamiento de melanomas (c\u00e1nceres de piel)&#8221;, coment\u00f3 Dami\u00e0 Tormo, investigador del Centro Espa\u00f1ol de Investigaciones Oncol\u00f3gicas de Madrid, en una presentaci\u00f3n realizada en enero en la USP. Tormo coordin\u00f3 la construcci\u00f3n de una estructura sint\u00e9tica de ARN (\u00e1cido ribonucleico) que activa prote\u00ednas espec\u00edficas y promueve la autofagia, como fue descrito en un art\u00edculo de 2009 publicado en la revista Cancer Cell. El investigador trabaja tambi\u00e9n en su naciente empresa: BiOnco Tech, para llevar adelante el desarrollo de esa mol\u00e9cula, que se mostr\u00f3 eficaz para detener el crecimiento de tumores de piel, que a menudo se vuelven resistentes a los medicamentos, en los primeros experimentos realizados en cultivo de c\u00e9lulas y en ratones gen\u00e9ticamente modificados.<\/p>\n<p>Aun con nuevas sustancias con efectos prometedores y\u00a0 aparentemente de baja toxicidad, no ser\u00e1 f\u00e1cil proseguir. En primer lugar debido a las dificultades para desarrollar nuevos medicamentos en Brasil. En segundo lugar, debido al propio papel \u2013igualmente doble\u2013 de la autofagia, que ayuda a sobrevivir o a eliminar tanto c\u00e9lulas normales como tumorales. En diversos estudios, sostiene Guido Kroemer, investigador del Instituto Gustaf Rouassy de Par\u00eds, se demostr\u00f3 que la autofagia puede tener funciones distintas, de acuerdo con el tipo de c\u00e9lula. En las neuronas, las c\u00e9lulas del coraz\u00f3n y otros tipos de c\u00e9lulas que se reproducen normalmente, este mecanismo ayudar\u00eda en la limpieza, eliminando residuos, adem\u00e1s de preparar a la c\u00e9lula para la muerte por apoptosis. En c\u00e9lulas que se multiplican de modo descontrolado \u2013es decir, con potencial para formar tumores\u2013, la autofagia podr\u00eda favorecer la supervivencia, y por ende, la eventual resistencia a compuestos o est\u00edmulos externos usados contra ellas.<\/p>\n<p>Descubierta en los a\u00f1os 1970 por Daniel Klionsky, investigador de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, la autofagia fue vista durante casi tres d\u00e9cadas tan s\u00f3lo como una forma, inicialmente sin mucha importancia, de que la c\u00e9lula se librase de s\u00ed misma. Por esa raz\u00f3n, fue denominada muerte celular programada tipo 2 para diferenciarla de la\u00a0 apoptosis, o la muerte tipo 1, mucho m\u00e1s estudiada. &#8220;Se puede decir que la autofagia antecede a la muerte celular o que se cruza con la muerte celular, pero hoy en d\u00eda no es correcto afirmar que la autofagia es un tipo de muerte celular&#8221;, comenta Soraya.<\/p>\n<div id=\"attachment_104071\" style=\"max-width: 283px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-104071\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4052img2.jpg\" alt=\"\" width=\"273\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4052img2.jpg 273w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4052img2-120x220.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4052img2-250x458.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 273px) 100vw, 273px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">miguel boyayan<\/span>Antitumorales a mano: el hollejo de uva contiene resveratrol y quercetina<span class=\"media-credits\">miguel boyayan<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los genes que controlan la autofagia empezaron a ser identificados en 1997, inicialmente en levaduras, organismos unicelulares empleados en la fabricaci\u00f3n de pan, el vino, la cerveza y el alcohol combustible. Con base en los genes, los expertos conocieron cu\u00e1les son y c\u00f3mo interact\u00faan las prote\u00ednas encargadas de este mecanismo flexible de reciclaje de componentes celulares. Adem\u00e1s de desmontar lo que no est\u00e1 funcionando bien, la autofagia tiene otras funciones que cumple en el desarrollo de las c\u00e9lulas, y no siempre desemboca en la muerte de \u00e9stas. Por ejemplo, es necesaria para que las levaduras se reproduzcan y\u00a0 para que las larvas de insectos se transformen en cris\u00e1lidas.<\/p>\n<p>&#8220;En la actualidad vemos que la autofagia existe m\u00e1s para la supervivencia y la\u00a0 resistencia que para la muerte celular&#8221;, sostiene Soraya. &#8220;Ante un est\u00edmulo agresor o un defecto celular, la c\u00e9lula puede entrar en autofagia en un intento de reparaci\u00f3n, y\u00a0 solamente cuando no hay m\u00e1s arreglo entra en proceso de muerte celular&#8221;. Diversos estudios sugieren que los genes y las prote\u00ednas que estimulan la autofagia pueden bloquear la apoptosis, o lo contrario, a partir de est\u00edmulos muy bien definidos, estableciendo as\u00ed\u00a0 una conversaci\u00f3n cruzada entre ambos fen\u00f3menos.<\/p>\n<p>Cuando reciben est\u00edmulos internos o externos, las dos decenas de genes ya identificados que controlan la autofagia activan la producci\u00f3n de prote\u00ednas, que poco a poco se encajan formando membranas que rodean a los componentes celulares que ser\u00e1n desmontados antes de causar problemas. Posteriormente, impulsada por otras prote\u00ednas espec\u00edficas, la membrana se funde con los lisosomas, compartimentos de la\u00a0 c\u00e9lula ricos en enzimas que fragmentan prote\u00ednas rutinariamente.<\/p>\n<p>Los lisosomas digieren prote\u00ednas defectuosas celulares m\u00e1s despacio que otro mecanismo de limpieza celular llamado proteosoma. Aunque son m\u00e1s lentos, los lisosomas pueden eliminar estructuras celulares mayores cuando est\u00e1n da\u00f1adas o son deficientes, principalmente las mitocondrias, compartimentos celulares que transforman la energ\u00eda extra\u00edda de los alimentos en mol\u00e9culas de ATP, fundamentales para el mantenimiento de las c\u00e9lulas. En la Unifesp, bajo la direcci\u00f3n de Soraya, Juliana Terashima irrig\u00f3 c\u00e9lulas con un compuesto conocido por la sigla FCCF, sumamente t\u00f3xico para las mitocondrias. Como respuesta, las c\u00e9lulas entraron en autofagia, que una vez activada ayud\u00f3 a remover las mitocondrias que hab\u00edan sido da\u00f1adas por el compuesto.<\/p>\n<p>Al participar de la l\u00ednea de desmontaje celular, los lisosomas les permiten a las c\u00e9lulas construir nuevas mol\u00e9culas, aun cuando no son abastecidas con la materia prima habitual, proveniente de los alimentos. La fusi\u00f3n de las membranas con los lisosomas lleva a la formaci\u00f3n de grandes bolsas llamadas vacuolas autos\u00f3micas, que llevan adelante la transformaci\u00f3n de residuos en materia prima de mol\u00e9culas nuevas. De acuerdo con Lenz, aparentemente es la cantidad de mitocondrias eliminadas por esas vacuolas lo que marca el momento en que la c\u00e9lula sale de la fase de reciclaje y se encamina hacia la de la destrucci\u00f3n completa. El problema es encontrar ese l\u00edmite. O en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, descubrir cu\u00e1ntas mitocondrias debe perder una c\u00e9lula\u00a0 \u2013una c\u00e9lula posee en promedio 200 mitocondrias\u2013 para entrar en el camino irreversible de la muerte celular.<\/p>\n<p>El conocimiento sobre esa l\u00ednea de desmontaje celular, a medida que cobraba cuerpo, fue abriendo las primeras posibilidades, actualmente m\u00e1s concretas, de intervenir en esa cadena de reacciones bioqu\u00edmicas para prolongar la vida de las c\u00e9lulas sanas y reducir la de las tumorales. En un estudio publicado en febrero de 2008 en la revista PNAS, investigadores italianos demostraron que el litio, aplicado durante 15 meses a un grupo de 44 personas, podr\u00eda postergar la progresi\u00f3n de la esclerosis lateral amiotr\u00f3fica, una enfermedad neurodegenerativa.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/042-047_autofagia_168-3.jpg\" rel=\"attachment wp-att-219490\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-219490\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/042-047_autofagia_168-3-949x1024.jpg\" alt=\"042-047_autofagia_168\" width=\"290\" height=\"313\" \/><\/a>Un mes antes, un equipo de la Universidad de Cambridge hab\u00eda demostrado en Human Molecular Genetics las posibilidades de uso del litio y de la\u00a0 rapamicina combinados en el tratamiento de la enfermedad de Huntington, otra afecci\u00f3n con p\u00e9rdida constante de la\u00a0 funcionalidad de las neuronas. &#8220;La autofagia parece remover los agregados de prote\u00ednas malformadas, que obstaculizan el funcionamiento de las c\u00e9lulas nerviosas y est\u00e1n presentes en enfermedades neurodegenerativas como la de Huntington, el Parkinson y\u00a0 el Alzheimer&#8221;, sostiene Soraya. Seg\u00fan ella, estudios realizados en su laboratorio con c\u00e9lulas de pacientes con Huntington mostraron que estimular la autofagia puede retrasar la aparici\u00f3n de la muerte celular por apoptosis.<\/p>\n<p>Una c\u00e9lula que se limpi\u00f3 mediante autofagia puede vivir m\u00e1s, de acuerdo con un estudio realizado en Estados Unidos y publicado en <em>Nature<\/em> en julio de 2009. Para arribar a dicha conclusi\u00f3n, los investigadores hicieron un seguimiento de alrededor de tres mil ratones comunes ancianos, con una edad equivalente a los 60 a\u00f1os de los seres humanos. Les administraron rapamicina, un compuesto que estimula la autofagia, a algunos de los animales, y esperaron que todos murieran naturalmente, de cinco a siete meses despu\u00e9s. Los ratones que recibieron rapamicina tuvieron un tiempo de vida entre un 28% y un 38% m\u00e1s largo que el del grupo que no recibi\u00f3 nada.<\/p>\n<p>Este experimento impresion\u00f3 por la grandiosidad, ya que la cantidad de animales raramente es tan elevada, pero su aceptaci\u00f3n no fue consensual, y muchos investigadores argumentaron que los ratones pueden haber vivido m\u00e1s por otras razones, o que ese resultado no es suficiente como para asociar el control de la autofagia a la prolongaci\u00f3n de la vida celular. De cualquier manera, los mecanismos de funcionamiento de la autofagia se vuelven ahora m\u00e1s claros. Otros experimentos sugirieron que la simple privaci\u00f3n de nutrientes puede estimular ese tipo de limpieza celular. &#8220;Recibiendo menos glucosa&#8221;, comenta Soraya, &#8220;la c\u00e9lula producir\u00e1 menos energ\u00eda por las v\u00edas metab\u00f3licas habituales, pero tambi\u00e9n producir\u00e1 menos residuos que aceleran el envejecimiento, adem\u00e1s de estimular la autofagia, que puede remover mitocondrias y prote\u00ednas malformadas&#8221;.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo publicado en 2006 en la <em>Cancer Cell<\/em>, Melanie Hippert, Patrick O&#8217;Toole y\u00a0 Andrew Thorburn, de la Universidad de Colorado, en Denver, Estados Unidos, reconocen que la manipulaci\u00f3n de la autofagia debe ser \u00fatil para detener la evoluci\u00f3n de tumores y\u00a0 aumentar la eficiencia de los tratamientos contra el c\u00e1ncer. El problema es que la autofagia tiene un doble papel: puede inhibir o favorecer el crecimiento de los tumores, dependiendo de las circunstancias. Por esta raz\u00f3n, la autofagia podr\u00eda ser estimulada para evitar la formaci\u00f3n de tumores en personas con riesgo de c\u00e1ncer, pero reducida si un tumor ya se ha se establecido en el organismo.<\/p>\n<p>Una vez hallado un compuesto adecuado, el siguiente desaf\u00edo consistir\u00e1 en definir la mejor dosificaci\u00f3n, para que \u00fanicamente mueran las c\u00e9lulas tumorales. Chi Dang, de la Universidad John Hopkins, Estados Unidos, inform\u00f3 en enero de 2008 en <em>Journal of Clinical Investigation<\/em> que la cloroquina, un antipal\u00fadico, puede ayudar a prevenir la evoluci\u00f3n de los tumores. Sin embargo, advirti\u00f3 que el uso prolongado de este compuesto, que inhibe la autofagia y estimula la apoptosis, puede tener efectos colaterales a\u00fan no previstos, ya que el conocimiento sobre el equilibrio celular es todav\u00eda rudimentario.<\/p>\n<p>&#8220;No creo que los nuevos antitumorales \u00fanicamente estimulen la autofagia&#8221;, comenta Lenz. &#8220;Ser\u00eda arriscado. La salida a lo mejor es algo, como el resveratrol, que pueda tener m\u00faltiples blancos y activar m\u00e1s de un proceso bioqu\u00edmico que desencadene la muerte de los tumores, incluso por autofagia&#8221;. Aun cuando nuevos compuestos no aparezcan enseguida, la capacidad de inducir o bloquear la muerte celular se convertir\u00e1 en una caracter\u00edstica de los medicamentos en general, y ayudar\u00e1 a explicar c\u00f3mo act\u00faan en el organismo. Por cierto, muchos medicamentos antitumorales ya en uso pueden inducir la autofagia. Pueden ayudar tambi\u00e9n a retomar muchas investigaciones interrumpidas. &#8220;F\u00e1rmacos que fallaron en ensayos cl\u00ednicos podr\u00edan probarse nuevamente&#8221;, piensa Silvya Stuchi Maria-Engler, de la USP, &#8220;porque pueden ser excelentes combinados con otros, capaces de inducir o inhibir la autofagia&#8221;.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>ZAMIN, L.L. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1111\/j.1349-7006.2009.01215.x\/abstract;jsessionid=574EB1A70108504D86A98E334CCF4F84.d03t03\" target=\"_blank\">Resveratrol and quercetin cooperate to induce senescence-like growth arrest in C6 rat glioma cells<\/a>. <strong>Cancer Science<\/strong>. v. 100, n. 9, p. 1.655-62. 2009.<br \/>\nHIPPERT, M.M. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/cancerres.aacrjournals.org\/content\/66\/19\/9349.full\" target=\"_blank\">Autophagy in cancer: good, bad, or both?<\/a> <strong>Cancer Research<\/strong>. v. 66, n. 19, p. 9.349-51. 2006.<br \/>\nHARRISON, D.E. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/nature\/journal\/v460\/n7253\/full\/nature08221.html\" target=\"_blank\">Rapamycin fed late in life extends lifespan in genetically heterogeneous mice<\/a>. <strong>Nature.<\/strong> v. 460, p. 392-5. 2009.<br \/>\nTORMO, D. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S1535610809002177\" target=\"_blank\">Targeted activation of innate immunity for therapeutic induction of autophagy and apoptosis in melanoma cells<\/a>.<strong> Cancer Cell<\/strong>. v. 16, n. 2, p. 103-14. 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Intervenciones inspiran estrategias de combate contra las enfermedades","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-89108","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89108","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89108"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89108\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89108"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89108"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89108"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89108"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}