{"id":89121,"date":"2011-02-01T00:00:00","date_gmt":"2011-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/02\/01\/en-las-entranas-de-la-invencion\/"},"modified":"2017-02-01T14:57:56","modified_gmt":"2017-02-01T16:57:56","slug":"en-las-entranas-de-la-invencion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/en-las-entranas-de-la-invencion\/","title":{"rendered":"En las entra\u00f1as de la invenci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-104267\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4054img1.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"383\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4054img1.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4054img1-120x158.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4054img1-250x330.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUci\u00f3n del LIbRO \"A IMAGEM DE M\u00c1RIO; FOTOBIOGRAFIA DE M\u00c1RIO DE ANDRADE\/M\u00c1RIO, 1938\"<\/span>&#8220;Corr\u00eda el mes de abril. Tom\u00e9 un resto de cuaderno en blanco, y en la letrita peinada de los calmos comienzos de libro empec\u00e9 a escribir. Pero enseguida la letra empez\u00f3 a atolondrarse, salir rapid\u00edsima, ilegible para los otros, frases parando en el medio con ortograf\u00edas m\u00e1gicas donde tanto pon\u00eda una i griega en la palabra &#8216;cuaderno&#8217; como un gui\u00f3n en &#8216;jard\u00edn&#8217;, escrib\u00eda como fuego. Todo sal\u00eda d\u00f3cil, presentido con ardor apasionado, en una adoraci\u00f3n de m\u00ed, de mi posible inteligencia, como pocas veces me he gozado as\u00ed\u00a0 tan f\u00e1cil en esta vida&#8221;, dijo M\u00e1rio de Andrade (1893-1945) acerca de su proceso creativo. Como ser\u00eda igualmente f\u00e1cil la vida de los investigadores abocados a recrear este proceso hoy si existieran m\u00e1s textos como \u00e9ste, tan expl\u00edcito sobre la labor de gestaci\u00f3n de un libro. De all\u00ed la importancia del proyecto tem\u00e1tico que se lleva adelante en el Instituto de Estudios Brasile\u00f1os de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IEB-USP): <em>Estudio del proceso de creaci\u00f3n de M\u00e1rio de Andrade en los manuscritos de su archivo, en su correspondencia, en sus m\u00e1rgenes y en sus lecturas, <\/em>apoyado por la FAPESP, coordinado por la profesora Tel\u00ea Ancona Lopez. &#8220;Se pretende descubrir c\u00f3mo se dio toda la organizaci\u00f3n de una invenci\u00f3n en busca del proceso creativo. El IEB centraliza la mayor parte de los dossieres de folios que dej\u00f3 el escritor. Con base en todo ese material ser\u00e1 posible recuperar el trayecto de su creaci\u00f3n&#8221;, explica la investigadora.<\/p>\n<p>El objeto de estudio son 102 manuscritos que est\u00e1n en el IEB-USP y la clasificaci\u00f3n ser\u00e1 divulgada en un banco de datos: un cat\u00e1logo anal\u00edtico (cat\u00e1logo raisonn\u00e9) de los manuscritos literarios y un \u00edndice de los t\u00edtulos de todas las \u00e1reas, junto a una cronolog\u00eda de la creaci\u00f3n y la publicaci\u00f3n. &#8220;La novedad del cat\u00e1logo es que se intenta montar el trayecto de la creaci\u00f3n. Los investigadores podr\u00e1n examinar el manuscrito en el facs\u00edmile y contar\u00e1n con la trayectoria montada en el dossier, como as\u00ed tambi\u00e9n con las notas de investigaci\u00f3n que justificaban los caminos tomados en la organizaci\u00f3n y todas las otras informaciones encontradas&#8221;, dice Tel\u00ea. &#8220;Ser\u00e1 un granero de investigaciones&#8221;. La clasificaci\u00f3n, en el cat\u00e1logo y en el \u00edndice, se prolonga en la producci\u00f3n de copias en facs\u00edmile escaneadas y\u00a0 en el microfilmado de todos los folios, como un recurso extra para salvaguardar los documentos de uso de los investigadores. Todo saldr\u00e1 en detalles: la dimensi\u00f3n del papel usado, qu\u00e9 tipo de bol\u00edgrafo usaba en la escritura de un poema o en la correcci\u00f3n de un texto, el color, etc. &#8220;Existe incluso un caso interesante del poema en que los pliegues muestran que M\u00e1rio anduvo con el mismo en el bolsillo, lo que indica que se lo mostr\u00f3 a otras personas, que estaba preocupado con su escritura y as\u00ed sucesivamente; un misterio que puede resolverlo el investigador interesado en la cr\u00edtica gen\u00e9tica y en la vivencia del documento. Este tipo de an\u00e1lisis tambi\u00e9n nos permite datar documentos mediante la comparaci\u00f3n de la filigrana del papel, etc.&#8221;, afirma Tel\u00ea. Otro resultado del proyecto es la asociaci\u00f3n con editorial Agir, que est\u00e1 publicando la obra completa de M\u00e1rio de Andrade con base en ediciones del equipo del proyecto tem\u00e1tico y que ya resultaron en nuevas versiones de Amar, verbo intransitivo, Macuna\u00edma, Obra imatura y Os contos de Belazarte, entre otros, y que traer\u00e1 en mayo, en la nueva edici\u00f3n de Poesias completas, una serie de poemas in\u00e9ditos de M\u00e1rio, que el escritor hab\u00eda pensado en publicar, pero que los descart\u00f3 en la versi\u00f3n final.<\/p>\n<p>M\u00e1rio era un constante revisor de s\u00ed mismo en sus obras, siempre ocupado en darle una \u00faltima mano de tinta a sus escritos y dejando un espacio para alg\u00fan retoque futuro. As\u00ed, su inmenso archivo personal de folios qued\u00f3 para la posteridad. Folios reveladores de una creaci\u00f3n siempre en movimiento, nunca terminada, celosamente guardada. &#8220;El escritor, un archivista de s\u00ed mismo, identific\u00f3 y separ\u00f3 conjuntos documentales en el fondo que compuso durante su vida, almacen\u00e1ndolos en una estanter\u00eda y en una gran c\u00f3moda en su casa de la calle Lopes Chaves, en S\u00e3o Paulo.\u00a0 En la serie <em>Manuscritos M\u00e1rio de Andrade<\/em>, los documentos del proceso creativo contienen trayectos que ser\u00e1n decodificados en los dossieres de in\u00e9ditos, los mayores y m\u00e1s ricos, montados por el escritor en sobres verdes y carpetas de cartulina, y \u00e9stas a su vez reaprovechadas, como se ve en la superposici\u00f3n de encabezamientos garabateados&#8221;, comenta Tel\u00ea. &#8220;Los itinerarios son decodificados o establecidos mediante an\u00e1lisis e interpretaciones sujetas a percances y enga\u00f1os. Este trabajo en realidad debe siempre recordar que los dossieres no abarcan materialmente el proceso creativo, tanto el del artista de las letras y de las artes como el del ensayista en las ciencias humanas. La creaci\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 de los dossieres, archivos y sobre todo: m\u00e1s all\u00e1 de la propia materialidad, al jugar en este \u00faltimo punto con la psiquis del escritor&#8221;. De all\u00ed se desprende el trabajo del equipo de cruzar un manuscrito con otras fuentes del archivo, tales como cartas (el IEB-USP concentra la mayor colecci\u00f3n de correspondencia activa y pasiva del autor de<em> Macuna\u00edma<\/em>), entrevistas, otros manuscritos, m\u00e1rgenes de libros, en definitiva, todo lo que pueda iluminar la lectura de una determinada obra y echar luz sobre el trayecto creativo de M\u00e1rio, haciendo as\u00ed de la biblioteca del escritor su <em>locus<\/em> <em>creationis<\/em>, el espacio creativo por excelencia, el crisol donde pondr\u00e1 los ingredientes capaces de generar la mezcla &#8220;ideal&#8221;, por m\u00e1s ef\u00edmera que sea.<\/p>\n<p>Un concepto importante en la creaci\u00f3n de Mario son los &#8220;ejemplares de trabajo&#8221;, como les dec\u00eda a los manuscritos de textos impresos de libros o peri\u00f3dicos en los cuales cristalizaba nuevas versiones de las obras, al dejar sus tachones creativos con tinta negra o con grafito, l\u00e1piz rojo o azul. Los ejemplares de trabajo se juntan a notas, versiones, planes, etc. en los dossieres que los conservan. Luego de enviar a la editorial el texto escrito y recibir de vuelta las pruebas, el escritor se pon\u00eda a garabatear en sus ejemplares de trabajo las modificaciones que deseaba. &#8220;Cr\u00edtico austero de su propia labor, M\u00e1rio, en los ejemplares de trabajo, asume su pena de S\u00edsifo hasta el final de su vida. En 1944, en la tapa de un <em>Macuna\u00edma<\/em> de la reedici\u00f3n Martins de aquel a\u00f1o, que ni siquiera abri\u00f3, anota apresuradamente, cerrando un par\u00e9ntesis que no abri\u00f3: &#8216;Ejemplar corregido para servir para futuras reediciones\/ M.'&#8221;, dice la investigadora. Al mismo tiempo, el esfuerzo con los ejemplares de trabajo no siempre segu\u00eda su camino. &#8220;Es curioso notar que al ahorrar los ejemplares de trabajo, pasando en limpio los tachones en otra copia del libro, dirigida a la imprenta, el copista M\u00e1rio, quien de este modo act\u00faa interesado quiz\u00e1 en la confrontaci\u00f3n con el texto en la nueva edici\u00f3n, cabecea o cumple con displicencia la tarea. El cotejo de los tachones en los ejemplares de trabajo de <em>Amar, verbo intransitivo y\u00a0 Macuna\u00edma<\/em> con los respectivos textos en la segunda edici\u00f3n apunta la ausencia de ciertas reformulaciones&#8221;, observa Tel\u00ea.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-104269\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4054img3.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"202\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4054img3.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4054img3-120x84.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4054img3-250x174.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ARQUIVO SPHAN (S\u00c3O PAULO) FOTO DE GERMANO GRAESER<\/span>En ese punto es posible notar la noci\u00f3n que M\u00e1rio asumi\u00f3 en su creaci\u00f3n del tach\u00f3n, no como correcci\u00f3n (salvo en los casos en que la gram\u00e1tica o la coherencia fueron heridas), y s\u00ed como una nueva posibilidad descubierta durante el proceso creativo, ubicada arriba de la noci\u00f3n pragm\u00e1tica de correcto o equivocado, en especial en proyectos literarios como los suyos, que tienen el movimiento y lo inacabado como rasgos esenciales. En tales casos, el ejemplar de trabajo aparece como manuscrito de obra, due\u00f1o de una tipolog\u00eda y de una din\u00e1mica en todas las \u00e1reas de actuaci\u00f3n de un pol\u00edgrafo como el autor de<em> Macuna\u00edma.<\/em> Un ejemplo notable es nuevamente <em>Amar, verbo intransitivo<\/em>, creado y\u00a0 recreado entre 1927 y 1944 por M\u00e1rio, y fruto de su correspondencia y amistad con Pio Louren\u00e7o Correa, el t\u00edo Pio, en realidad un primo y amigo con quien mantuvo un intenso intercambio epistolar entre 1917 y 1945. Los tachones en el ejemplar de trabajo del libro, de la fase heroica del modernismo, muestran a un escritor menos precipitado en su defensa del freudismo y del cientificismo y m\u00e1s flexible para aceptar las sugerencias del t\u00edo Pio en cosas tales como el empleo del &#8220;pra&#8221; que el amigo prefiere a su forma &#8220;para&#8221;. En la p\u00e1gina de t\u00edtulo del ejemplar tachado escribe: &#8220;La edici\u00f3n deber\u00e1 obedecer a la ortograf\u00eda oficial brasile\u00f1a&#8230; del momento&#8221; con la misma tinta en que corrige el &#8220;intransitivo&#8221;, as\u00ed escrito con &#8220;s&#8221; y no con &#8220;z&#8221;. De este modo, la segunda fase de toda la creaci\u00f3n transcurre en ese ejemplar tachado y se da entre 1942 y 1943, con M\u00e1rio ya siendo un nombre reputado en las letras brasile\u00f1as. &#8220;Viene un amigo para que revisemos las pruebas del futuro<em> Amar, verbo intransitivo<\/em>, que sale bien remodelado. Vamos a ver si mejora bastante&#8221;, le escribe al cr\u00edtico \u00c1lvaro Lins en 1944, mostrando la importancia de la correspondencia una vez m\u00e1s en la consolidaci\u00f3n de la comprensi\u00f3n de la trayectoria de su creaci\u00f3n, as\u00ed como hab\u00eda sido con el t\u00edo Pio.<\/p>\n<p>&#8220;Las cartas son el espacio donde halla la comprensi\u00f3n de procesos, caminos, elecciones; son algo as\u00ed como un diario de producci\u00f3n de M\u00e1rio. Al mismo tiempo, al contar algo suyo, suscita en el otro una reacci\u00f3n: es un <em>work in progress<\/em>. No se trata de una obra cerrada, sino que hay espacio para que el otro que dialoga con \u00e9l haga sus apreciaciones, para que intervenga en el proceso creativo de M\u00e1rio&#8221;, explica Marcos Antonio de Moraes, del IEB-USP, coordinador asociado del tem\u00e1tico, responsable de la correspondencia del autor de <em>Macuna\u00edma.<\/em> &#8220;Est\u00e1 claro que ciertas palabras, ciertos vocativos, por m\u00e1s que me psicoanalice, no logro descubrir de d\u00f3nde vinieron. Pero vibran como palabras, son expresiones-palabras que me parecen sugestivas y por eso las dej\u00e9 as\u00ed&#8221;, le escribi\u00f3 M\u00e1rio por carta a Carlos Lacerda. &#8220;M\u00e1rio reconoce que no sabe por qu\u00e9 hizo eso o lo otro, pero el deseo de conocer el mecanismo de creaci\u00f3n se le impone al escritor, al rechazar la idea del proceso creativo domesticado. M\u00e1rio parece imponer la moral del artista verdadero: el ser fatalizado, consciente de su t\u00e9cnica expresiva e insaciable por el conocimiento de los subterr\u00e1neos de s\u00ed mismo y su arte o, como le escribe a Drummond, &#8216;Hace unos dos a\u00f1os o un poco m\u00e1s que me enamor\u00e9 del fen\u00f3meno de la creaci\u00f3n est\u00e9tica'&#8221;, explica el investigador. El di\u00e1logo m\u00e1s intenso comienza con Bandeira y despu\u00e9s se traslada a Drummond, cuando la conversaci\u00f3n con el primero sobre los misterios de la creaci\u00f3n parece agotarse. &#8220;Empec\u00e9 prest\u00e1ndole una atenci\u00f3n m\u00e1s cuidadosa a mis procesos de creaci\u00f3n. No para modificar algo, no por conocer la menor insinceridad en mis procesos de creaci\u00f3n, sino para verificarlos&#8221;, le escribi\u00f3 tambi\u00e9n a Lacerda.<\/p>\n<p>&#8220;Hay en la correspondencia de M\u00e1rio una constelaci\u00f3n de testimonios que le permiten al estudioso de la cr\u00edtica gen\u00e9tica seguir el tortuoso proceso de producci\u00f3n de un texto en sus diversas etapas&#8221;, sostiene Marcos. Al mismo tiempo, sigue el investigador, M\u00e1rio actu\u00f3 directamente sobre el proceso de creaci\u00f3n de artistas como Di Cavalcanti, Brecheret, Mignone, Guarnieri, Anita Malfatti y C\u00edcero Dias, entre otros. &#8220;\u00c9l y los artistas plantan en el terreno de la carta la expresi\u00f3n esencial de su trabajo, los dibujos como expresi\u00f3n l\u00fadica y bocetos de obras en proceso o concluidas, deseando compartir el trabajo de invenci\u00f3n, y al mismo tiempo, aspirando a obtener eventuales sugerencias del amigo que muchas veces actu\u00f3 como cr\u00edtico de arte en la prensa. La carta se vuelve territorio de creaci\u00f3n y el proceso de autor\u00eda se deshace en la creaci\u00f3n conjunta del intercambio de experiencias, versos, ideas, etc. Esto es totalmente moderno y el instrumento son las cartas&#8221;, dice Marcos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-104268\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4054img2.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"429\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4054img2.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4054img2-120x178.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4054img2-250x370.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">M\u00c1RIO, 1932\/FOTO DE GILDA DE MORAES ROCHA<\/span>Pero, pol\u00edgrafo ejemplar, el archivo de M\u00e1rio tambi\u00e9n guarda su pasi\u00f3n por la m\u00fasica con partituras anotadas, cartas a compositores y textos sobre cr\u00edtica musical, entre otros manuscritos que revelan sus di\u00e1logos con compositores y, lo que es m\u00e1s importante, su\u00a0 coautor\u00eda, una verdadera asociaci\u00f3n en obras musicales como la \u00f3pera<em> Malazarte<\/em> y la inacabada <em>Caf\u00e9,<\/em> en la cual su participaci\u00f3n no se restringi\u00f3 al libreto, sino que tambi\u00e9n se reflej\u00f3 en la construcci\u00f3n musical. &#8220;De la misma manera que existe un espacio ocupado por la escritura literaria, hay un M\u00e1rio que se ocupa de la escrita musical, el M\u00e1rio music\u00f3logo, que adem\u00e1s de pensar versos piensa la m\u00fasica y aspira al desarrollo de una est\u00e9tica nacional&#8221;, sostiene Fl\u00e1via Toni, del IEB-USP, coordinadora adjunta del tem\u00e1tico responsable de los manuscritos musicales. Adem\u00e1s de la coautor\u00eda en los grandes proyectos musicales de compositores tales como Camargo Guarnieri o Mignone, M\u00e1rio tambi\u00e9n expres\u00f3 su creaci\u00f3n por medio de la m\u00fasica. &#8220;Hay una partitura en la que se puede ver el dise\u00f1o de lo que ser\u00eda la <em>Pequena hist\u00f3ria da m\u00fasica<\/em>, y en otra hay un poema in\u00e9dito, que compuso luego de leer la m\u00fasica para piano. Existen tres m\u00fasicas, tentativas t\u00edmidas de composiciones populares, compuestas por M\u00e1rio, pero pueden existir otras&#8221;, dice Fl\u00e1via.<\/p>\n<p>Sin embargo, es en las cartas que el escritor inspira a los amigos a crear. En una de \u00e9stas, comenta la investigadora, se las ingenia de una forma bastante peculiar para &#8220;arrancarle&#8221; a Villa-Lobos las <em>Cirandas<\/em>, &#8220;cosa pensada, sabiendo que saldr\u00eda bien&#8221;, usando como argumento a un compositor chileno, Humberto Allende, compositor de las Doce Tonadas, melod\u00edas populares para piano, elaboradas para ser tocadas por alumnos.\u00a0&#8220;S\u00e9 que estos es bien elemental para usted y no osar\u00eda pedirle algo as\u00ed a un compositor de su estatura, pero no s\u00e9 qui\u00e9n ser\u00eda capaz en Brasil, adem\u00e1s de nuestro gran Villa, de componer algo en el estilo de Allende&#8221;. El pez musical muerde el anzuelo y pronto salen las <em>Cirandas<\/em> en los moldes deseados por M\u00e1rio, cuyo nacionalismo, a contramano del de Villa, preconizaba melod\u00edas m\u00e1s folcl\u00f3ricas, como las de las Cirandas, algo que era dif\u00edcil de arrancarle al compositor carioca. El di\u00e1logo era mucho m\u00e1s fluido con el paulista Camargo Guarnieri, m\u00fasico favorito de M\u00e1rio, con quien sol\u00eda escuchar discos en su casa y de quien fue un interlocutor privilegiado. <em>Pedro Malazarte,<\/em> como ya se dijo, tuvo en su concepci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 del libreto, la coautor\u00eda de Mario y, ahora, gracias a las investigaciones del tem\u00e1tico, a cargo de Fl\u00e1via, se descubri\u00f3 la profundizaci\u00f3n de esta asociaci\u00f3n en dos melod\u00edas in\u00e9ditas relevadas por el escritor en 1927, en su primer viaje por el pa\u00eds, y ofertadas al m\u00fasico (que las guard\u00f3 en su archivo en los originales de M\u00e1rio) y las us\u00f3 en la \u00f3pera.<\/p>\n<p>&#8220;Tambi\u00e9n hay muchos an\u00e1lisis de casi todas las \u00f3peras de Carlos Gomes, lo que muestra unas ganas no solamente de actuar sobre su presente, sino tambi\u00e9n de intentar entender el pasado y acompa\u00f1ar la creaci\u00f3n de la \u00f3pera en Brasil&#8221;, dice Fl\u00e1via. Para la investigadora, M\u00e1rio parec\u00eda repetir, en la m\u00fasica, la misma b\u00fasqueda hecha a mediados de la d\u00e9cada de 1920, con motivo de la escritura de <em>Gramatiquinha da fala brasileira<\/em>. &#8220;\u00c9l pretend\u00eda dar cuenta del pasado ante el futuro musical brasile\u00f1o, construir un d\u00eda una &#8216;gram\u00e1tica&#8217; de la construcci\u00f3n musical brasile\u00f1a, es decir, usar determinadas construcciones sonoras para crear m\u00fasica, de la misma manera en que se usaban palabras para crear versos&#8221;. El tem\u00e1tico igualmente recupera un di\u00e1logo perdido en las cartas. Siempre que recib\u00eda cartas con informaciones para su <em>Dicion\u00e1rio de m\u00fasica<\/em>, en los a\u00f1os 1930, el escritor pon\u00eda la correspondencia en la secci\u00f3n de manuscritos en lugar de ponerla en la de cartas, ya que \u00e9stas entraban en el proceso de creaci\u00f3n. Y ahora se reestablecer\u00e1 ese flujo.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el margen de los libros como manuscrito. &#8220;Lo que se detecta es un di\u00e1logo como lectura anotada, un movimiento en la investigaci\u00f3n del artista que se desenvuelve en consonancia con sus obsesiones, y sobrentiende la cr\u00edtica, la selecci\u00f3n y la asimilaci\u00f3n. El margen en M\u00e1rio es siembra y granero conviviendo paralelos o fundidos en los archivos de la creaci\u00f3n&#8221;, analiza Tel\u00ea. &#8220;Las notas marginales aut\u00f3grafas forman parte del trayecto del universo de la creaci\u00f3n de otros textos y, en la medida en que se encuadran en el trayecto de la escritura, duplican la naturaleza documental del libro. As\u00ed, al texto impreso de la biblioteca se le suma el manuscrito. Transformando o seleccionando en los m\u00e1rgenes la materia del autor, tejiendo comentarios en una lectura cr\u00edtica lateral, el escritor impulsa una coexistencia de discursos. Ese di\u00e1logo exhibe el texto naciente que se depara con una creaci\u00f3n en estadio final, es decir, el libro ajeno ofrecido al p\u00fablico&#8221;. Los m\u00e1rgenes pueden funcionar, en el caso del escritor, como matriz impl\u00edcita, cuando se depara con un libro de anotaciones aut\u00f3grafas, pero que aun as\u00ed, se sabe que influy\u00f3 en el trabajo de M\u00e1rio, como por ejemplo, <em>Les villes tentaculaires preced\u00e9es de Les campagnes hallucin\u00e9es<\/em>, de Emile Verhaeren, matriz confesada en cartas no solamente del t\u00edtulo, sino del contenido de <em>Paulic\u00e9ia desvairada.<\/em><\/p>\n<p>Todo eso no pasar\u00eda de ser una mera investigaci\u00f3n fr\u00eda e impersonal si no les sirviera al autor y a sus lectores. A tal fin responde la bella historia de<em> Os contos de Belazarte,<\/em> que revela la necesidad de seguir la creaci\u00f3n siempre en movimiento de M\u00e1rio, nunca terminada, con sus muchos e incontables ejemplares de trabajo. En 1968, en plena dictadura militar, Valentim Faccioli, estudiante de derecho y revisor de una editorial, vio un librito color bord\u00f3 haciendo de calzo en la mesa en que trabajaba. Al agarrarlo, vio que era un dise\u00f1o de <em>Belazarte<\/em> (que, entre otros cuentos, conten\u00eda &#8220;O besouro e\u00a0 a rosa&#8221;) lleno de anotaciones en l\u00e1piz, presuntamente del autor. Preso, perdi\u00f3 el trabajo y\u00a0 abandon\u00f3 la universidad. A\u00f1os m\u00e1s tarde, ya siendo profesor de la USP, resolvi\u00f3 entregarle el librito al IEB-USP. Ahora se sabe que es un documento important\u00edsimo, un ejemplar de trabajo con anotaciones de M\u00e1rio de Andrade. Para alegr\u00eda del escritor, las correcciones llegaron a tiempo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Proyecto recupera el trayecto de la creaci\u00f3n de M\u00e1rio de Andrade","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1502],"coauthors":[117],"class_list":["post-89121","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-literatura-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89121","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89121"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89121\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89121"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89121"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89121"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89121"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}