{"id":89154,"date":"2010-03-01T00:00:00","date_gmt":"2010-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/03\/01\/rumbo-a-las-estrellas\/"},"modified":"2017-02-01T15:41:06","modified_gmt":"2017-02-01T17:41:06","slug":"rumbo-a-las-estrellas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/rumbo-a-las-estrellas\/","title":{"rendered":"Rumbo a las estrellas"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_103260\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-103260\" title=\"art4071img1\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4071img11.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"252\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4071img11.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4071img11-120x104.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4071img11-250x217.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">RICARDO ZORZETTO<\/span>El blanco y el plateado: las elegantes instalaciones del Soar y su vecino el Gemini Sur, al fondo<span class=\"media-credits\">RICARDO ZORZETTO<\/span><\/p><\/div>\n<p><em>desde Cerro Pach\u00f3n<br \/>\n<\/em><br \/>\nEl f\u00edsico Ant\u00f4nio C\u00e9sar de Oliveira casi no vio la luz del d\u00eda durante la \u00faltima semana de enero. Junto al astr\u00f3nomo Fl\u00e1vio Ribeiro y al ingeniero mec\u00e1nico Fernando Santero, pas\u00f3 cinco d\u00edas seguidos trabajando en una sala sin ventanas en la cima de una monta\u00f1a pedregosa y sin vegetaci\u00f3n de los Andes chilenos. Sal\u00edan del dormitorio a la ma\u00f1ana, recorr\u00edan tres kil\u00f3metros por un estrecho y polvoriento camino de tierra y regresaban reci\u00e9n a la noche tarde, cuando una cantidad incontable de estrellas poblaba el cielo. Ten\u00edan poco tiempo y mucho que hacer. Con la ayuda de t\u00e9cnicos chilenos, estaban conectando el mayor y m\u00e1s\u00a0 complejo artefacto astron\u00f3mico que se haya fabricado en Brasil al telescopio del Observatorio Austral de Investigaci\u00f3n Astrof\u00edsica (Soar), construido con financiaci\u00f3n brasile\u00f1a y estadounidense cerca de la ciudad de Vicu\u00f1a, en el norte de Chile.<\/p>\n<p>Con alrededor de 3 mil piezas y un peso de poco m\u00e1s de media tonelada, el aparato que los brasile\u00f1os estaban instalando a finales de enero pasado es un espectr\u00f3grafo, un instrumento que descompone la luz en los diferentes colores (espectros) que la componen, algunos de los cuales son invisibles al ojo humano, como el ultravioleta y el infrarrojo. En el interior de dicho espectr\u00f3grafo, la luz de astros cercanos o lejanos explota en una sucesi\u00f3n de colores del arco iris, pero en proporciones que var\u00edan de acuerdo con la composici\u00f3n qu\u00edmica del objeto observado.<\/p>\n<p>Pero el instrumento instalado en Soar no es un espectr\u00f3grafo cualquiera. El aparato que lleg\u00f3 a las instalaciones del observatorio emplazado en Cerro Pach\u00f3n el 10 de diciembre, al cabo de viajar casi 3.500 kil\u00f3metros por aire y tierra desde los talleres del Laboratorio Nacional de Astrof\u00edsica (LNA) ubicados en la localidad de Itajub\u00e1, Minas Gerais, posee innovaciones tecnol\u00f3gicas que lo hacen \u00fanico en el mundo. Una de las caracter\u00edsticas que hacen del Espectr\u00f3grafo de Campo Integral del Soar (Sifs) un instrumento especial es su capacidad de fraccionar la imagen de un objeto celeste en 1.300 partes iguales, y al mismo tiempo registrar el espectro de todas ellas. Dentro de algunos meses, cuando est\u00e9 funcionando con todo su potencial, el Sifs permitir\u00e1 evaluar la composici\u00f3n qu\u00edmica de 1.300 puntos de una galaxia con una sola medici\u00f3n realizada en pocos minutos, por ejemplo; una tarea que hasta ahora requer\u00eda centenas de mediciones distintas.<\/p>\n<p>&#8220;Para los astr\u00f3nomos, eso es mucha informaci\u00f3n&#8221;, explic\u00f3 el f\u00edsico Clemens Gneiding en octubre pasado, durante la etapa final de montaje del Sifs en los laboratorios del LNA, antes de su embarque hacia Chile. Y es no s\u00f3lo eso. Este espectr\u00f3grafo fue proyectado para tener un alt\u00edsimo poder de resoluci\u00f3n espacial. &#8220;Puede distinguir objetos muy cercanos en el cielo, separados por un segundo de arco [la unidad de medida de \u00e1ngulo]&#8221;, a\u00f1adi\u00f3. En t\u00e9rminos m\u00e1s concretos, esto corresponde al tama\u00f1o de una pelota de f\u00fatbol vista a 50 kil\u00f3metros de distancia, algo tremendamente peque\u00f1o.<\/p>\n<p>La tarde del 28 de enero, el equipo brasile\u00f1o corr\u00eda de un lado al otro dentro del edificio blanco reluciente del Soar, que pueden ver de lejos los pasajeros de los vuelos que aterrizan en la zona. Estaban intentando terminar de hacer la conexi\u00f3n del Sifs antes que la semana se fuese. &#8220;Una semana es muy poco tiempo para culminar la instalaci\u00f3n y hacer los ajustes necesarios&#8221;, afirm\u00f3 Santoro, responsable de la parte mec\u00e1nica del proyecto.<\/p>\n<p>&#8220;Lo m\u00e1s complicado es instalar el cable con las fibras \u00f3pticas que unen ambas partes del espectr\u00f3grafo&#8221;, coment\u00f3 Oliveira, mientras evaluaba la mejor manera de poner en la base del telescopio el tubo flexible de ocho cent\u00edmetros de di\u00e1metro y 14 metros de longitud que lleva dentro las fibras de vidrio superdelgadas \u2013tienen la mitad del espesor de un cabello\u2013 que conducir\u00e1n la luz del primero al segundo m\u00f3dulo del instrumento. &#8220;Debemos ser cuidadosos, porque estas fibras se mover\u00e1n algunos cent\u00edmetros para acompa\u00f1ar los movimientos del telescopio, pero no pueden quedar tensadas&#8221;, explic\u00f3 el f\u00edsico experto en \u00f3ptica, coordinador del Laboratorio de Fibra \u00d3ptica del LNA. De quedar sometidas a la tracci\u00f3n, las fibras pueden romperse y as\u00ed quedar\u00eda ciego el espectr\u00f3grafo, que vale 1.800.000 d\u00f3lares, que fue financiado por la FAPESP.<\/p>\n<div id=\"attachment_103261\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-103261\" title=\"art4071img2\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4071img21.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"231\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4071img21.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4071img21-120x96.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4071img21-250x199.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">RICARDO ZORZETTO<\/span>Hilos de luz: 1.300 fibras conectan el telescopio al espectr\u00f3grafo Sifs<span class=\"media-credits\">RICARDO ZORZETTO<\/span><\/p><\/div>\n<p>Con el Sifs en actividad, la luz que colecta el espejo de 4,1 metros del Soar se focalizar\u00e1 en el llamado m\u00f3dulo pre\u00f3ptico del espectr\u00f3grafo, una caja negra rectangular algo mayor que la caja de una computadora, acoplada a la base del telescopio. En el interior de dicho m\u00f3dulo, un conjunto de lentes amplifica de 10 a 20 veces la intensidad de la luz y la lanza sobre 1.300 microlentes. A su vez, cada microlente orienta la luz que recibe a una de las 1.300 fibras \u00f3pticas, que al igual que los cables el\u00e9ctricos de una casa, la conducen hasta el segundo y el mayor m\u00f3dulo del equipo: el espectr\u00f3grafo de banco, instalado dos metros abajo, en la torre de sustentaci\u00f3n del telescopio. All\u00ed, otras 18 lentes \u2013algunas pueden girar hasta 130 grados con una precisi\u00f3n de mil\u00e9simas de mil\u00edmetro\u2013 ora dispersan, ora alinean, ora hacen convergir los haces luminosos hasta que lleguen al sensor donde ser\u00e1n registrados.<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n de un tipo de fibra \u00f3ptica tan delicada y delgada fue una aposta arriesgada de los investigadores brasile\u00f1os. El n\u00facleo de estas fibras, por donde efectivamente pasa la luz, mide tan s\u00f3lo 50 micrones (mil\u00e9simas de mil\u00edmetro) de espesor, y en esa \u00e9poca, distintos grupos de investigaci\u00f3n afirmaban que fibras de menos de 100 micrones ocasionar\u00edan una p\u00e9rdida de buena parte de la luz que deber\u00eda llegar al segundo m\u00f3dulo del espectroscopio. Basado en los buenos resultados de un aparato construido en Australia, el equipo que proyect\u00f3 el Sifs decidi\u00f3 probar con una fibra m\u00e1s delgada. Pero fue un riesgo muy bien calculado. Antes de destinar tanto esfuerzo y dinero al aparato, construyeron en asociaci\u00f3n con los australianos una versi\u00f3n menor del espectr\u00f3grafo, que funciona hace m\u00e1s o menos dos a\u00f1os \u2013y muy bien, dicho sea de paso\u2013 en el telescopio del Observatorio de Pico dos Dias, en la localidad de Bras\u00f3polis, vecina de la mencionada Itajub\u00e1.<\/p>\n<p>Motivos no faltaban para justificar la inversi\u00f3n en innovaci\u00f3n, y uno de ellos es econ\u00f3mico. Cuanto menor es el di\u00e1metro de las fibras, m\u00e1s cercanas entre s\u00ed puede aline\u00e1rselas en la entrada del segundo m\u00f3dulo del aparato. Como consecuencia de ello, tambi\u00e9n se reducen las dimensiones de las lentes y las de los otros componentes \u00f3pticos, cuyo precio aumenta de manera proporcional al tama\u00f1o. &#8220;El uso de fibra con el doble de di\u00e1metro har\u00eda que el tama\u00f1o del espectr\u00f3grafo se duplicase&#8221;, comenta el astr\u00f3nomo Jacques L\u00e9pine, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG-USP), el primer coordinador del proyecto que desarroll\u00f3 el Sifs en colaboraci\u00f3n con Gneiding, del LNA. En el caso de este espectr\u00f3grafo, duplicar el tama\u00f1o del segundo m\u00f3dulo \u2013un oct\u00f3gono de 70 cent\u00edmetros de altura y 2,4 metros en su mayor dimensi\u00f3n\u2013 significar\u00eda dejarlo con la altura casi de una persona y el ancho de un amplio dormitorio de departamento.<\/p>\n<p>En los 15 metros que separan el foco del telescopio del sensor del espectr\u00f3grafo, la luz ya tenue de las estrellas, las galaxias o los planetas sufre una serie de desv\u00edos y reflexiones, y pierde intensidad. Y cuanto menos intensa es, peor es la definici\u00f3n del espectro que produce el aparato. Los investigadores redujeron esa p\u00e9rdida empleando espejos de mayor capacidad reflexiva y lentes con tratamiento antirreflejo, que evitan la p\u00e9rdida de luz. As\u00ed lograron asegurar la llegada al sensor del Sifs de entre el 80% y el 85% de la luz que capta el telescopio.<\/p>\n<div id=\"attachment_103262\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-103262 \" title=\"art4071img3\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4071img31.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4071img31.jpg 350w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4071img31-120x89.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4071img31-250x186.jpg 250w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Made in Brazil: el espectr\u00f3grafo Sifs, instalado en el telescopio, y al lado el BTFI, que ir\u00e1 a Chile pronto<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>El Sifs, planificado hace poco m\u00e1s de una d\u00e9cada, integra la primera generaci\u00f3n de aparatos del Soar, que reci\u00e9n estar\u00e1 completa en 2011, con la instalaci\u00f3n del cuarto y \u00faltimo instrumento que Brasil se comprometi\u00f3 a suministrar. &#8220;En la creaci\u00f3n del consorcio que administra el telescopio, el pa\u00eds qued\u00f3 a cargo de la fabricaci\u00f3n de estos artefactos&#8221;, dice Beatriz Barbuy, astrof\u00edsica del IAG-USP y coordinadora del Proyecto Tem\u00e1tico que financi\u00f3 la construcci\u00f3n del espectr\u00f3grafo.<\/p>\n<p>Fueron casi 10 a\u00f1os de trabajo desde la concepci\u00f3n hasta la instalaci\u00f3n del aparato, que se vali\u00f3 de la mano de obra y del conocimiento de al menos 20 investigadores y t\u00e9cnicos altamente especializados. La ejecuci\u00f3n del proyecto tambi\u00e9n requiri\u00f3 la formaci\u00f3n de una asociaci\u00f3n poco com\u00fan en el pa\u00eds entre universidades, institutos de investigaci\u00f3n y empresas privadas.<\/p>\n<p>&#8220;No exist\u00eda en Brasil la cultura y la pericia como para producir equipamientos de astronom\u00eda de tal porte&#8221;, comenta Keith Taylor, astrof\u00edsico ingl\u00e9s que coordin\u00f3 el grupo de \u00f3ptica del Observatorio Anglo-australiano en Australia, y que desde hace dos a\u00f1os gerencia el desarrollo de instrumentos del Soar.<\/p>\n<p>El tiempo de producci\u00f3n del Sifs, dicen los investigadores, podr\u00eda quiz\u00e1s haber sido mucho menor en caso de que en el pa\u00eds fuese m\u00e1s f\u00e1cil el acceso a los materiales que deb\u00edan importarse. Parte del retraso obedeci\u00f3 a complicaciones en la importaci\u00f3n de piezas tales como las lentes de fluoruro de calcio que suministra la empresa estadounidense Harold Jonhson, que tardaron nueve meses para llegar a Brasil, y de la fibra \u00f3ptica adquirida a Polymicro Technologies, tambi\u00e9n de Estados Unidos.<\/p>\n<p>A mediados de 2009, pocos meses antes de que el Sifs saliera rumbo a Chile, otro aparato proyectado y construido con la participaci\u00f3n de brasile\u00f1os hab\u00eda sido conectado al Soar: la c\u00e1mara Spartan, especializada en producir im\u00e1genes en el infrarrojo, la forma de radiaci\u00f3n electromagn\u00e9tica que detectan los seres humanos bajo la forma de calor y que es capaz de atravesar las gigantescas nubes de polvo interestelar que ocultan a las galaxias y a las cunas de estrellas. La Spartan, parte del primer grupo de instrumentos fabricados espec\u00edficamente para este telescopio, reemplaz\u00f3 a una c\u00e1mara prestada proveniente del telescopio Blanco del Observatorio Interamericano de Cerro Tololo, ubicado a unos 10 kil\u00f3metros al noroeste del Soar, en una de las innumerables monta\u00f1as rojizas de la cordillera.<\/p>\n<p>La astr\u00f3noma Sueli Viegas, jubilada de la USP, dio inicio hace alrededor de ocho a\u00f1os, en cooperaci\u00f3n con la Universidad de Michigan, Estados Unidos, al proyecto que desemboc\u00f3 en desarrollo de la Spartan. &#8220;Brasil particip\u00f3 en la elaboraci\u00f3n del proyecto \u00f3ptico y mec\u00e1nico de esa c\u00e1mara y compr\u00f3 dos de los cuatro detectores infrarrojos&#8221;, comenta Ronaldo de Souza, astr\u00f3nomo del IAG que se hizo cargo de la coordinaci\u00f3n del proyecto luego de la mudanza de Sueli a Estados Unidos.<\/p>\n<p>Solamente esos dos detectores costaron alrededor de 700 mil d\u00f3lares, la mitad pagada con fondos del proyecto de Sueli Viegas y la otra mitad costeada por el Instituto del Milenio coordinado por Beatriz Barbuy, del IAG-USP, y Miriani Pastoriza, de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul. Desde septiembre de 2009, la Spartan funciona en modo experimental. En esta fase, los astr\u00f3nomos est\u00e1n aprendiendo a operar el equipamiento, que a\u00fan puede requerir ajustes, y no hay garant\u00edas de que las observaciones sean muy precisas. &#8220;El Soar fue proyectado para tener un alto desempe\u00f1o, con aparatos de alt\u00edsima calidad \u00f3ptica&#8221;, afirma Keith Taylor.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/016-023_Soar_169-2.jpg\" rel=\"attachment wp-att-218812\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-218812\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/016-023_Soar_169-2-300x162.jpg\" alt=\"016-023_Soar_169\" width=\"300\" height=\"162\" \/><\/a>Poco m\u00e1s de cinco a\u00f1os despu\u00e9s de la conclusi\u00f3n del edificio y del montaje del telescopio, el Soar va cobrando vida y volvi\u00e9ndose independiente. Est\u00e1 prevista para este mes la entrega del filtro de im\u00e1genes ajustable brasile\u00f1o (BTFI), un aparato de un costo de 2,2 millones de d\u00f3lares que permitir\u00e1 detectar la composici\u00f3n qu\u00edmica y medir los movimientos relativos internos de los cuerpos celestes. &#8220;Este instrumento ir\u00e1 acoplado a un m\u00f3dulo que corrige los efectos de la turbulencia en la atm\u00f3sfera&#8221;, comenta Claudia Mendes de Oliveira, de la USP. &#8220;Aliada a la calidad de imagen del BTFI, esta correcci\u00f3n redundar\u00e1 en im\u00e1genes de una nitidez in\u00e9dita, que dotar\u00e1n al Soar de una capacidad que otros telescopios del mismo porte no poseen&#8221;, dice la astrof\u00edsica, quien coordin\u00f3 los equipos de Brasil, Francia y Canad\u00e1 que construyeron el BTFI.<\/p>\n<p>&#8220;La producci\u00f3n de estos instrumentos signific\u00f3 el comienzo de una nueva era en la astronom\u00eda brasile\u00f1a y dio impulso a la instrumentaci\u00f3n astron\u00f3mica nacional&#8221;, afirma Beatriz Barbuy. Sucede que estos caros aparatos, ideados con el objetivo de ampliar la comprensi\u00f3n humana del Universo, contienen una gran cantidad de piezas muy peque\u00f1as que se encajan y se mueven con gran precisi\u00f3n. &#8220;Solamente para el BTFI suministramos alrededor de 1.500 piezas&#8221;, comenta Paulo Silvano Cardoso, director de la empresa de material optomec\u00e1nico Metal Card, con sede en la localidad de S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, interior de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>&#8220;En 10 a\u00f1os Brasil estableci\u00f3 un programa de instrumentaci\u00f3n de nivel internacional&#8221;, afirma Jo\u00e3o Steiner, el astrof\u00edsico del IAG-USP que integr\u00f3 el consejo directivo del Soar durante 12 a\u00f1os y particip\u00f3 en el proyecto del telescopio desde su concepci\u00f3n en 1993 (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2004\/04\/01\/en-buena-compania-2\/?cat=ciencia\" target=\"_blank\">lea en <em>Pesquisa FAPESP<\/em> n\u00ba 98<\/a>). Steiner comenta que los investigadores brasile\u00f1os incluso intentaron empezar a producir instrumentos astron\u00f3micos a\u00f1os atr\u00e1s, cuando el pa\u00eds pas\u00f3 a formar parte del consorcio del observatorio Gemini, que cuenta con dos telescopios con espejos de 8,2 metros, uno instalado en Hawai y otro a 350 metros del Soar, en Cerro Pach\u00f3n, a 2.701 metros sobre el nivel del mar. Pero el proyecto no prosper\u00f3. &#8220;El salto era demasiado grande&#8221;, explica Steiner, quien lleg\u00f3 a estar internado a causa del nivel de estr\u00e9s que padeci\u00f3 durante la construcci\u00f3n del telescopio.<\/p>\n<p>A comienzos de 2011 estar\u00e1 listo un cuarto instrumento: el espectr\u00f3grafo \u00e9chelle del telescopio Soar (Steles), que el equipo del astr\u00f3nomo Bruno Vaz Castilho construye actualmente en los laboratorios del LNA. De modo an\u00e1logo al Sifs, el espectroscopio que los brasile\u00f1os instalaban en enero en el edificio de Cerro Pach\u00f3n, el Steles tambi\u00e9n analizar\u00e1 los colores de la luz que emiten las estrellas y las galaxias. La diferencia radica en que escrutar\u00e1 una proporci\u00f3n mayor del espectro de la luz visible, y con mejor resoluci\u00f3n.\u00a0 Puede parecer redundante el uso de dos instrumentos de la misma familia, pero no es as\u00ed. Cada uno tiene aplicaciones espec\u00edficas. Mientras que el Sifs genera 1.300 espectros en una sola exposici\u00f3n, el Steles produce solamente uno. &#8220;Como el Steles registrar\u00e1 todo el espectro de la luz visible al mismo tiempo, permitir\u00e1 analizar diferentes caracter\u00edsticas del objeto observado, tales como la composici\u00f3n qu\u00edmica, la temperatura y la velocidad de rotaci\u00f3n o de alejamiento&#8221;, comenta Castilho.<\/p>\n<p>&#8220;Con la entrega de estos equipos, la primera y la segunda generaci\u00f3n de instrumentos definidas en el proyecto inicial estar\u00e1n completas&#8221;, dice Alberto Rodriguez Ardila, gerente nacional del Soar. Pero eso no significa que el telescopio estar\u00e1 equipado totalmente. &#8220;El avance cient\u00edfico siempre genera la necesidad de desarrollar nuevos instrumentos&#8221;, afirma. De acuerdo con la opini\u00f3n de este astrof\u00edsico del LNA, el resultado de tanto trabajo se notar\u00e1 al cabo de algunos a\u00f1os en los proyectos cient\u00edficos desarrollados en el Soar. &#8220;El uso de estos instrumentos har\u00e1 que aumente la disputa por el tiempo de observaci\u00f3n y mejorar\u00e1 la calidad de las investigaciones&#8221;, dice Ardila.<\/p>\n<p>Antes incluso de la llegada de su propio conjunto de equipos, el telescopio blanco de Cerro Pach\u00f3n no par\u00f3. Desde que recibi\u00f3 la primera luz de una estrella, en 2004, y hasta diciembre del a\u00f1o pasado, el Soar gener\u00f3 36 art\u00edculos cient\u00edficos que salieron publicados en peri\u00f3dicos internacionales. La redacci\u00f3n de 19 de ellos (el 53% del total) estuvo a cargo de investigadores brasile\u00f1os, que disponen de tan s\u00f3lo un 34% del tiempo de observaci\u00f3n en el telescopio.<br \/>\nPero el reconocimiento de la comunidad cient\u00edfica internacional lleg\u00f3 en 2007, cuando el resultado de una observaci\u00f3n realizada en el Soar por un brasile\u00f1o sali\u00f3 en las codiciadas p\u00e1ginas de la revista Nature. Casi dos a\u00f1os antes, durante la madrugada del 25 de septiembre de 2004, el observatorio espacial Swift, de la agencia espacial estadounidense (Nasa), emiti\u00f3 un alerta con las coordenadas de lo que podr\u00eda ser una explosi\u00f3n de rayos gama \u2013la muerte de una estrella con una masa decenas de veces superior a la del Sol que se transforma en un agujero negro, uno de los eventos m\u00e1s energ\u00e9ticos que se conocen\u2013 acaecida en los confines de la constelaci\u00f3n de Piscis (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2005\/10\/01\/oteando-los-confines-del-universo\/?\" target=\"_blank\">lea en <em>Pesquisa FAPESP<\/em> n\u00ba 116<\/a>). Eduardo Cypriano, uno de los primeros astr\u00f3nomos residentes del Soar, una especie de adelantado del telescopio, trabajaba aquella noche y detect\u00f3 las primeras se\u00f1ales de la explosi\u00f3n.<\/p>\n<p>A pedido de Daniel Reichart, un estadounidense estudioso de estos fen\u00f3menos, Cypriano apunt\u00f3 el telescopio hacia el mismo punto del cielo durante algunos d\u00edas m\u00e1s. Una semana despu\u00e9s sali\u00f3 el anuncio oficial: las im\u00e1genes tomadas por Cypriano y analizadas con la ayuda de su mujer, la astr\u00f3noma Elysandra Figueredo, hab\u00edan captado la explosi\u00f3n de una estrella ubicada a 12.700 millones de a\u00f1os luz de la Tierra. El Soar hab\u00eda sido el \u00fanico telescopio en tierra que siguiera ese raro fen\u00f3meno, posteriormente confirmado por otros observatorios. &#8220;Era el objeto m\u00e1s lejano y antiguo observado al menos hasta ese momento&#8221;, comenta Cypriano, para quien, una vez que se terminen de hacer los ajustes en los equipamientos del Soar, los astr\u00f3nomos brasile\u00f1os estar\u00e1n muy bien abastecidos, al menos durante una d\u00e9cada.<\/p>\n<p>Mientras esperan la conclusi\u00f3n de los \u00faltimos aparatos \u2013el Soar comprende ocho en total\u2013, los brasile\u00f1os planean sus pr\u00f3ximos pasos. Un grupo coordinado por Jo\u00e3o Steiner y Beatriz Barbuy eval\u00faa la posible participaci\u00f3n del pa\u00eds en la pr\u00f3xima generaci\u00f3n de telescopios. Son proyectos grandiosos, que insumir\u00e1n de 700 a 1.400 millones de d\u00f3lares para erigir telescopios con espejos de hasta 40 metros de di\u00e1metro, cuatro veces mayores que los de los m\u00e1s grandes telescopios en actividad actualmente. S\u00f3lo para tener un par\u00e1metro de comparaci\u00f3n: el Soar cost\u00f3 28 millones de d\u00f3lares, de los cuales 14 millones quedaron por cuenta de Brasil, divididos entre el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (12 millones) y la FAPESP (2 millones).<\/p>\n<p>Pero el ascenso a la primera divisi\u00f3n de la astronom\u00eda no sale barato. Brasil negocia pagar el 10% del valor total para tener acceso al Thirty Meter Telescope, con un espejo de 30 metros, o el 5% para tener derecho a usar el Giant Magellan Telescope o el European Extremely Large Telescope, de 22 metros y 42 metros, respectivamente. Pero exige una contrapartida. &#8220;No tomaremos parte en ning\u00fan proyecto si al menos el 70% de esos recursos no se destina a la fabricaci\u00f3n de equipos por parte de la industria nacional&#8221;, afirma Steiner.<\/p>\n<p>Los astr\u00f3nomos tienen al menos dos buenos motivos para justificar tama\u00f1a inversi\u00f3n. El primero y el m\u00e1s abstracto: el acceso a estos megatelescopios les asegurar\u00eda a los investigadores brasile\u00f1os al menos la posibilidad de otear cada vez m\u00e1s lejos el Universo en busca de respuestas convincentes para una de las preguntas m\u00e1s sencillas y fundamentales que el ser humano siempre se ha hecho: \u00bfC\u00f3mo empez\u00f3 todo? El segundo y m\u00e1s pragm\u00e1tico: la astronom\u00eda nacional, un \u00e1rea joven, que ha crecido muy r\u00e1pido desde la d\u00e9cada de 1990, no puede detenerse si es que pretende mantener su competitividad internacional.\u00a0 &#8220;Si paramos&#8221;, dice Steiner, &#8220;condenaremos a la pr\u00f3xima generaci\u00f3n de astr\u00f3nomos a quedar afuera de la investigaci\u00f3n de punta en el \u00e1rea a partir de 2025. Ser\u00edamos el \u00fanico de los pa\u00edses emergentes que har\u00eda eso&#8221;.<\/p>\n<p><strong>El nacimiento de un telescopio<br \/>\n<\/strong>Dos a\u00f1os despu\u00e9s de la aprobaci\u00f3n del proyecto, en 1998, empezaron las obras, con la explosi\u00f3n de la cumbre del Cerro Pach\u00f3n en Vicu\u00f1a, norte de Chile, y la extracci\u00f3n de 13 mil metros c\u00fabicos de piedras para aplanar el lugar que ser\u00eda sede del Soar<\/p>\n<p>Aproximadamente un a\u00f1o despu\u00e9s, comienzan a cobrar cuerpo las instalaciones que albergar\u00e1n el telescopio y la sala de control, erigidas en un terreno ubicado a 2.701 metros sobre el nivel del mar y a 80 kil\u00f3metros del oc\u00e9ano Pac\u00edfico<\/p>\n<p>En 2002 llega al edificio la c\u00fapula met\u00e1lica de 14 metros de altura fabricada en la empresa Equatorial de la localidad de S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, interior paulista, que protege al telescopio durante el d\u00eda y cuando la humedad del ambiente aumenta por las noches<\/p>\n<p>El espejo de 4,1 metros de di\u00e1metro y un poder de captaci\u00f3n de luz 350 mil veces superior al del ojo humano llega al Soar en enero de 2004, luego de viajar casi 10 mil kil\u00f3metros desde el sitio de su fabricaci\u00f3n en Estados Unidos<\/p>\n<p>Durante la noche del 17 de abril de 2004, el telescopio hizo su primera observaci\u00f3n, o, al decir de los astr\u00f3nomos, vio su primera luz, mediante el empleo de equipamientos prestados provenientes de otros observatorios<\/p>\n<p><strong>Los proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Construcci\u00f3n de dos espectr\u00f3grafos \u00f3pticos para el telescopio Soar (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/15534\/construcao-de-dois-espectrografos-opticos-para-o-telescopio-soar\/\" target=\"_blank\">1999\/03744-1<\/a>); <b>Modalidad\u00a0<\/b>Ayuda Regular a Proyecto de Investigaci\u00f3n; <strong>Coordinador<\/strong>\u00a0Beatriz Leonor Silveira Barbuy \u2013 IAG\/ USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 3.254.030,59 (FAPESP)<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Steles: espectr\u00f3grafo de alta resoluci\u00f3n para el Soar (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1965\/steles-espectografo-de-alta-resolucao-para-o-soar\/\" target=\"_blank\">2007\/02933-3<\/a>); <b>Modalidad<\/b>\u00a0Proyecto Tem\u00e1tico;<b>\u00a0Coordinador<\/b>\u00a0Augusto Damineli Neto \u2013 IAG\/ USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 1.373.456,33 (FAPESP)<br \/>\n<strong>3.<\/strong> Evoluci\u00f3n y actividad de galaxias (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1565\/evolucao-e-atividade-de-galaxias\/\" target=\"_blank\">2000\/06695-0<\/a>); <b>Coordinador <\/b>Ronaldo Eust\u00e1quio de Souza \u2013 IAG\/ USP;\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 1.520.687,31 (FAPESP)<br \/>\n<strong>4.<\/strong> Una nueva f\u00edsica en el espacio \u2013 La formaci\u00f3n y la evoluci\u00f3n de estructuras en el Universo (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1949\/nova-fisica-no-espaco-formacao-e-evolucao-de-estruturas-no-universo\/\" target=\"_blank\">2006\/56213-9<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Reuven Opher \u2013 IAG\/ USP; <strong>Inversiones<\/strong>\u00a0R$ 1.926.187,91 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Instrumentos astron\u00f3micos brasile\u00f1os equipan telescopio Soar","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[274],"coauthors":[105],"class_list":["post-89154","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-astronomia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89154","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89154"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89154\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89154"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89154"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89154"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89154"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}