{"id":89157,"date":"2010-03-01T00:00:00","date_gmt":"2010-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/03\/01\/con-los-temblores-bajo-control\/"},"modified":"2017-02-01T16:10:14","modified_gmt":"2017-02-01T18:10:14","slug":"con-los-temblores-bajo-control","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/con-los-temblores-bajo-control\/","title":{"rendered":"Con los temblores bajo control"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-103340\" title=\"art4074img1\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4074img11.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"427\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4074img11.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4074img11-120x177.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4074img11-250x368.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">TWO EPILEPTIC WOMEN AIDED BY FOUR MEN\/ \u00a9 BETTMANN\/CORBIS\/CORBIS (DC)\/LATINSTOCK<\/span>Esper Cavalheiro traspiraba en un gimnasio por las noches, junto a un entrenador que no dejaba de hacerle preguntas sobre el funcionamiento del cerebro y de las neuronas, y sobre las investigaciones que coordinaba en la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp). Ante tama\u00f1a curiosidad sin fin, Cavalheiro le hizo amablemente una invitaci\u00f3n: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 no viene a hacer un posgrado conmigo?&#8221;. Ricardo Arida, que era el que preguntaba, entr\u00f3 al posgrado ese mismo a\u00f1o, en 1992. Desde entonces, uniendo su carrera de educaci\u00f3n f\u00edsica con lo que aprendi\u00f3 durante la maestr\u00eda y el doctorado, llevo a cabo \u00e9l mismo o sigui\u00f3 la marcha de estudios con animales de laboratorio y con seres humanos que ahora les permiten a los investigadores del \u00e1rea recomendar la pr\u00e1ctica de ejercicios f\u00edsicos regulares de mediana intensidad \u2013tales como caminar o correr\u2013 para ayudar a contener la epilepsia, un trastorno neurol\u00f3gico caracterizado por intensas descargas el\u00e9ctricas en el cerebro, con el cual conviven casi 4 millones de personas de todas las edades en Brasil, el equivalente al 2% de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los beneficios de la actividad f\u00edsica pueden ampliarse mediante una segunda terapia complementaria: el consumo de combinaciones de \u00e1cidos grasos poliinsaturados del tipo omega 3, presentes en nueces y pescados y adoptados como suplemento alimentario para fortalecer el coraz\u00f3n. F\u00falvio Scorza, del grupo de Cavalheiro, en colaboraci\u00f3n con colegas de otras universidades, ha demostrado que dosis diarias de entre uno y tres gramos de omega 3 pueden proteger o incluso estimular la formaci\u00f3n de neuronas del hipocampo, un \u00e1rea de la corteza cerebral asociada al aprendizaje y a la adquisici\u00f3n de la memoria, da\u00f1ada en algunas formas de epilepsia. En experimentos con animales y seres humanos, el omega 3 \u2013al igual que los ejercicios f\u00edsicos\u2013, disminuy\u00f3 la intensidad y la frecuencia de las crisis epil\u00e9pticas, esas s\u00fabitas contracciones musculares que representan el aspecto m\u00e1s visible de la epilepsia.<\/p>\n<p>Arida entr\u00f3 en esa l\u00ednea de trabajo en 1998. A la saz\u00f3n, a\u00fan en el doctorado, verific\u00f3 que ratones habituados a correr en una cinta sufr\u00edan un 50% menos crisis epil\u00e9pticas inducidas, en comparaci\u00f3n con los sedentarios. En la actualidad, como docente de la Unifesp, dirigi\u00f3 un estudio de Fabio Camilo con 17 personas con epilepsia y 21 sanos, publicado en diciembre de 2009 en la revista Arquivos de Neuro\u00adpsiquiatria, demostrando que incluso los ejercicios f\u00edsicos intensos pueden ser ben\u00e9ficos y ayudar a contener las crisis. &#8220;La prescripci\u00f3n de ejercicios f\u00edsicos para tratar la epilepsia va en contra de antiguas creencias&#8221;, dice Cavalheiro, al recordar que a las personas que sufren epilepsia a menudo se les aconseja que se mantengan poco activas y recluidas, por el riesgo de que, de lo contrario, sus crisis se agraven.<\/p>\n<p>La actividad f\u00edsica puede aplacar los efectos sociales y psicol\u00f3gicos que generan las crisis. Los que sufren de epilepsia tienden a aislarse de la convivencia social, por temor a que el surgimiento de crisis en p\u00fablico pueda crear situaciones embarazosas para quienes no conviven con el problema. A su vez, el aislamiento puede generar depresi\u00f3n o ansiedad. Con todo, existen l\u00edmites para la actividad f\u00edsica. &#8220;Los que tienen epilepsia no pueden hacer monta\u00f1ismo ni nataci\u00f3n, pues una crisis podr\u00eda ser peligrosa en tales situaciones&#8221;, advierte Arida, &#8220;pero pueden participar en otras actividades deportivas y volver a tener una vida normal, aun cuando no puedan dejar de tomar la medicaci\u00f3n que evita el surgimiento de las crisis&#8221;. Es probable que las personas que sufren epilepsia reciban con benepl\u00e1cito estas posibilidades. Un estudio que Arida coordin\u00f3 en 2003 demostr\u00f3 que las personas con epilepsia cre\u00edan que la pr\u00e1ctica de deportes podr\u00eda favorecer el tratamiento. De los 100 entrevistados (58 varones y 42 mujeres), 51 practicaban alguna actividad f\u00edsica, si bien que no regularmente, 85 no cre\u00edan que la pr\u00e1ctica de deportes pudiera precipitar crisis, a 15 los m\u00e9dicos les hab\u00edan prohibido hacer actividad f\u00edsica y a 14 los alertaron parientes y amigos en cuanto a mantenerse lejos de pistas de carreras y campos de deportes. &#8220;Vale la pena planificar un programa de ejercicios f\u00edsicos espec\u00edfico para personas con epilepsia&#8221;, plantea Arida.<\/p>\n<p>Los movimientos que hacen transpirar regulan la producci\u00f3n de neurotransmisores \u2013los mensajeros qu\u00edmicos entre las neuronas\u2013 y de hormonas, y as\u00ed promueven una reducci\u00f3n de las crisis epil\u00e9pticas, de acuerdo con un estudio de Arida y otros investigadores de la Unifesp, la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) y la Universidad de Mogi das Cruzes (UMC) publicado en noviembre de 2009 en\u00a0 la revista Epilepsy &amp; Behavior. Seg\u00fan Arida, un experimento recientemente concluido en la Unifesp indic\u00f3 que el ejercicio f\u00edsico voluntario o forzoso \u2013adem\u00e1s del efecto m\u00e1s\u00a0 conocido, el est\u00edmulo a la liberaci\u00f3n de sustancias llamadas endorfinas, que causan una sensaci\u00f3n de bienestar\u2013 duplic\u00f3 la cantidad y la extensi\u00f3n de los brazos de las neuronas del hipocampo en ratones, facilitando as\u00ed la comunicaci\u00f3n entre las neuronas.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-103341\" title=\"art4074img2\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4074img21.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4074img21.jpg 350w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4074img21-120x86.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4074img21-250x180.jpg 250w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><span class=\"media-credits-inline\"> ENGRAVING OF A WOMAN HAVING AN EPILEPTIC FIT\/NATIONAL LIBRARY OF MEDICINE\/SCIENCE PHOTO LIBRARY\/SPL DC\/LATINSTOCK<\/span>El omega 3 parece proteger a las c\u00e9lulas nerviosas al menos por otros dos medios. Primeramente, estimulando la producci\u00f3n de parvalb\u00famina, una prote\u00edna que act\u00faa junto con el neurotransmisor \u00e1cido gama-aminobut\u00edrico (Gaba), que inhibe la actividad el\u00e9ctrica de las neuronas. Y en segundo lugar uni\u00e9ndose a los iones (part\u00edculas at\u00f3micas cargadas el\u00e9ctricamente) de calcio. &#8220;Con la crisis epil\u00e9ptica, la membrana de las neuronas se vuelve m\u00e1s permeable y deja entrar m\u00e1s calcio i\u00f3nico, que en exceso puede ser t\u00f3xico para las c\u00e9lulas&#8221;, comenta Scorza, uno de los organizadores de la 4\u00aa Escuela Latinoamericana de Verano en Epilepsia (Lasse), que reuni\u00f3 a unos 100 especialistas entre el 1\u00b0 y el 10 de febrero en Guarulhos, Gran S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Al equilibrar la actividad el\u00e9ctrica de las neuronas, el omega 3 contribuir\u00eda a disminuir tambi\u00e9n los casos de muerte s\u00fabita en las epilepsias. El equipo de la Unifesp investiga desde hace a\u00f1os este tipo de muerte prematura, de dos a tres veces m\u00e1s com\u00fan en personas con epilepsia que en quienes no la padecen. Una de las explicaciones indica que el desequilibrio el\u00e9ctrico de las neuronas del cerebro puede ampliarse y desregular el funcionamiento del coraz\u00f3n. Otra posibilidad, que Scorza, Cavalheiro y otros investigadores de la Unifesp plantearon en enero en Medical Hypotheses, indica que la falta de vitamina D puede contribuir en la aparici\u00f3n de arritmias card\u00edacas, de la epilepsia y la muerte s\u00fabita. En tal caso, la salida es sencilla: basta con tomar m\u00e1s sol, lo que intensifica la producci\u00f3n de vitamina D en el organismo. La vitamina D, como ellos lo sugieren, puede servir tambi\u00e9n para regularizar la actividad el\u00e9ctrica de las neuronas.<\/p>\n<p>Desde hace al menos cinco a\u00f1os una serie de ensayos en personas han venido demostrando que el omega 3 puede reducir los riesgos de crisis epil\u00e9pticas y de muerte s\u00fabita. Algunos trabajos han demostrado que los beneficios son temporales, seg\u00fan Scorza, &#8220;pero a lo mejor es porque la dosis era baja&#8221;, de un gramo de omega 3 por d\u00eda. Dosis mayores han llevado a resultados m\u00e1s claros y duraderos. Marly Albuquerque, de la Universidad de Mogi das Cruzes (UMC), junto al equipo de la Unifesp, coordin\u00f3 un estudio en el cual nueve personas con epilepsia en quienes los medicamentos habituales surt\u00edan poco efecto, tomaron una dosis de tres gramos diarios de omega 3 junto con la medicaci\u00f3n antiepil\u00e9ptica durante seis meses. Marly detect\u00f3 una disminuci\u00f3n del 75% en la frecuencia de las crisis: de ser diarias, pasaron a ser semanales. &#8220;Lo que m\u00e1s me llam\u00f3 la atenci\u00f3n fueron las mejoras en la calidad de vida, con una mayor socializaci\u00f3n&#8221;, sostuvo.<\/p>\n<p>Debido a que ya existen diez medicamentos eficaces contra la epilepsia, a los cuales se les suman ahora estos otros, complementarios, el tratamiento ha dejado de ser lo m\u00e1s dif\u00edcil. &#8220;Por incre\u00edble que parezca, lo m\u00e1s dif\u00edcil es diagnosticar la epilepsia y evitar que las personas tomen medicamentos err\u00f3neamente durante muchos a\u00f1os&#8221;, dice Cavalheiro, coordinador general de la Lasse. La epilepsia puede escaparle incluso a los especialistas, porque se presenta de muchas maneras diferentes en la infancia, en la vida adulta o en la vejez. En beb\u00e9s y ni\u00f1os, se puede expresar \u00fanicamente mediante fuertes parpadeos de los ojos o contracciones de uno o dos segundos de los m\u00fasculos de una de las manos. &#8220;Muchas veces los m\u00e9dicos no logran diagnosticar crisis en beb\u00e9s por falta de instrumental y de experiencia&#8221;, dijo Perrine Plouin, del Hospital Saint Vincent de Paul, de Par\u00eds, en una de las presentaciones del Lasse. Reci\u00e9n a partir de los 7 a\u00f1os de edad los ni\u00f1os hacen crisis epil\u00e9pticas similares a las de los adultos, con movimientos involuntarios, r\u00e1pidos y arr\u00edtmicos de los brazos, las piernas, el cuello y los hombros.<\/p>\n<p>Para complicar las cosas, las crisis pueden ser producto de est\u00edmulos variados. El 16 de diciembre de 1997, escenas de un rojo intenso y vibrante en el dibujo animado Pok\u00e9mon dispararon crisis epil\u00e9pticas en 685 ni\u00f1os de Jap\u00f3n. Plouin coment\u00f3 sobre una ni\u00f1a de menos de un a\u00f1o que ten\u00eda crisis expresadas \u00fanicamente con movimientos irregulares de los ojos al entrar en la ba\u00f1era llena de agua a una temperatura cercana a los 37\u00ba Celsius. Elza Yacubian, de la Unifesp, describi\u00f3 otra forma rara de epilepsia, activada por la lectura bajo tensi\u00f3n, como en el caso de textos en un idioma desconocido, y visible \u00fanicamente debido a la contracci\u00f3n de los m\u00fasculos de la mand\u00edbula.<\/p>\n<p>Las crisis son raras \u2013y la epilepsia es m\u00e1s dif\u00edcil de detectar\u2013 entre los ancianos, que generalmente viven solos o est\u00e1n solos cuando llega la crisis. Carlos Guerreiro, profesor de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), coment\u00f3 que los m\u00e9dicos pueden sospechar de una epilepsia en personas ancianas con base en lo que \u00e9stas mismas informan sobre qu\u00e9 sintieron antes de las crisis: mareos, miedo, dolores musculares o sudoraci\u00f3n intensa; o despu\u00e9s: p\u00e9rdida de la memoria, confusi\u00f3n mental y dolores musculares. Otra complicaci\u00f3n es que la epilepsia entre los ancianos puede coexistir con enfermedades cardiovasculares, con la enfermedad renal cr\u00f3nica, la diabetes o la demencia, y en ocasiones los medicamentos empleados contra la epilepsia pueden disminuir el efecto de los antihipertensivos, por ejemplo. En raz\u00f3n del constante envejecimiento de la poblaci\u00f3n y de la perspectiva de aumento de la expectativa de vida de los actuales 72,7 a\u00f1os a m\u00e1s de 80 en 2030, Guerreiro concluy\u00f3: &#8220;vamos a tener cada vez m\u00e1s\u00a0 epilepsia entre ancianos&#8221;.<\/p>\n<p>Los or\u00edgenes de la epilepsia tambi\u00e9n son variados \u2013defectos en genes, cromosomas anormales, trastornos metab\u00f3licos y tumores o lesiones en el cerebro. &#8220;En el sistema nervioso central ocurre un juego molecular complejo&#8221;, afirm\u00f3 Marina Bentivoglio, de la Universidad de Verona, Italia. Debido a la interacci\u00f3n entre neurotransmisores, hormonas y prote\u00ednas que estimulan continuamente la proliferaci\u00f3n, la migraci\u00f3n y la diferenciaci\u00f3n de las c\u00e9lulas nerviosas, &#8220;ese ambiente cambia permanentemente&#8221;, dijo.<\/p>\n<p>Otra posibilidad: la epilepsia, la enfermedad de Alzheimer, la esclerosis m\u00faltiple y otros trastornos neurol\u00f3gicos pueden ser producto de inflamaciones de las c\u00e9lulas de la gl\u00eda, que envuelven a las neuronas. Diez veces m\u00e1s numerosas que las neuronas, durante d\u00e9cadas se crey\u00f3 que estas c\u00e9lulas de la gl\u00eda serv\u00edan \u00fanicamente de sost\u00e9n y de cohesi\u00f3n de los tejidos del sistema nervioso central. Ahora parece ser que son m\u00e1s relevantes en la transmisi\u00f3n de los est\u00edmulos el\u00e9ctricos, facilitan las conexiones entre las neuronas y ayudan en el combate contra infecciones y lesiones del sistema nervioso. Est\u00e1 claro hoy en d\u00eda que las lesiones de las c\u00e9lulas gliales pueden obstaculizar el funcionamiento de las neuronas o llevarlas a la muerte. &#8220;Son las c\u00e9lulas del momento&#8221;, afirm\u00f3 Scorza, ante indicaciones de que los ejercicios f\u00edsicos y el omega 3 parecen ser capaces de mantener a las c\u00e9lulas de la gl\u00eda funcionando arm\u00f3nicamente.<\/p>\n<p><strong>Los proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Efectos de los ejercicios f\u00edsicos en la plasticidad cerebral de ratones en desarrollo (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/20380\/efeito-do-exercicio-fisico-na-plasticidade-cerebral-de-ratos-em-desenvolvimento-submetidos-a-multipl\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2004\/10820-6<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Ayuda Regular a Proyecto de Investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinador<\/strong>\u00a0Ricardo Mario Arida \u2013 Unifesp; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 91.813,39 (FAPESP)<br \/>\n<strong>2.<\/strong> El papel del omega 3 en el modelo de epilepsia inducido por la pilocarpina (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/6223\/o-papel-do-omega-3-no-modelo-de-epilepsia-induzido-pela-pilocarpina\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2007\/00763-3<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Ayuda Regular a Proyecto de Investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>F\u00falvio Alexandre Scorza \u2013 Unifesp; <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 48.103,59 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nCAMILO, F.<em> et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0004-282X2009000600009\" target=\"_blank\">Evalua\u00e7\u00e3o do esfor\u00e7o f\u00edsico intenso em indiv\u00edduos com epilepsia do lobo temporal<\/a>. <strong>Arquivos de Neuro\u00adpsiquiatria<\/strong>. 67(4), p.1.007-12. 2009.<br \/>\nSCORZA, F. A. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0306987709005003\" target=\"_blank\">Benefits of sunlight: vitamin D deficiency might increase the risk of sudden unexpected death in epilepsy<\/a>. <strong>Medical Hypotheses<\/strong>. 74(1), p. 158-61. 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las pr\u00e1cticas emergen como tratamientos complementarios contra la epilepsia","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[316,319],"coauthors":[5968],"class_list":["post-89157","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-medicina-es","tag-neurociencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89157","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89157"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89157\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89157"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89157"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89157"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89157"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}