{"id":89169,"date":"2010-03-01T00:00:00","date_gmt":"2010-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/03\/01\/no-tan-lejos-de-nueva-york\/"},"modified":"2017-02-01T17:30:55","modified_gmt":"2017-02-01T19:30:55","slug":"no-tan-lejos-de-nueva-york","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/no-tan-lejos-de-nueva-york\/","title":{"rendered":"No tan lejos de Nueva York"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2010\/03\/01\/no-tan-lejos-de-nueva-york\/art4078img1-3\/\" rel=\"attachment wp-att-103458\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-103458\" title=\"art4078img1\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4078img11.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"383\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4078img11.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4078img11-120x158.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4078img11-250x330.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N<\/span><\/a>Hay que tener alma de poeta para comenzar un libro sobre Brasil contando el caso de un reci\u00e9n nacido raptado en la maternidad, ser capaz de dejar de lado en el imaginario popular la inflaci\u00f3n, el terrible costo de vida, los cambios de poder en el gobierno e incluso los resultados del f\u00fatbol, todo eso en nombre de la saga de Concei\u00e7\u00e3ozinha, como se hizo conocida la beba. Con base en esa historia prosaica, que por cierto, termina bien, la autora se refiere a la familia brasile\u00f1a, a la devoci\u00f3n nacional por los ni\u00f1os, a las masas pobres, al banano, a la corrupci\u00f3n, a la historia, a la cultura; habla de paulistas y cariocas, de los incentivos, de las emociones del pa\u00eds, etc. En definitiva, habla de Brasil, o mejor dicho, de Brazil, t\u00edtulo original del libro escrito por la poetisa Elizabeth Bishop (1911-1979), a pedido de la editorial Time-Life para una colecci\u00f3n de obras sobre pa\u00edses del mundo. &#8220;Brazil, de 1962, por sus caracter\u00edsticas y por los percances que afront\u00f3 en su publicaci\u00f3n, merece una atenci\u00f3n especial. Est\u00e1n en juego aspectos importantes: las intenciones de los editores estadounidenses en plena guerra fr\u00eda al producir una serie llamada Pa\u00edses del Mundo; la invitaci\u00f3n a la poeta premiada para que escriba un libro semi period\u00edstico sobre Brasil; y la confrontaci\u00f3n entre los editores y la autora que result\u00f3 en una publicaci\u00f3n que finalmente Bishpo rechaz\u00f3. La propia existencia de Brazil nos lleva a discutir la posibilidad de captar la totalidad de un pa\u00eds en una obra de esta \u00edndole&#8221;, explica Armando Olivetti Ferreira, autor de la tesis doctoral intitulada Recortes en el paisaje: una lectura de Brazil y otros textos de Elizabeth Bishop, recientemente defendida en la Universidad de S\u00e3o Paulo, bajo la direcci\u00f3n de tesis de Ivone Dar\u00e9 de Rabello, y que incluye otros textos en prosa de la poeta sobre Brasil, tales como Uma viagem pelo Amazonas,\u00a0 que aparece al final de este art\u00edculo, in\u00e9dito en ingl\u00e9s, en portugu\u00e9s y en castellano.<br \/>\nBrasil fue un b\u00e1lsamo en la biograf\u00eda de la poeta norteamericana nacida en un Worcester, Massachusetts, que perdi\u00f3 a su padre a los ocho meses y vio a su madre enloquecer cuando ten\u00eda tan s\u00f3lo cinco a\u00f1os. En su juventud se convirti\u00f3 en poeta, y en alcoh\u00f3lica. En 1951, cuando ya hab\u00eda publicado un libro de poemas con cierto \u00e9xito, a los 35 a\u00f1os, resolvi\u00f3 hacer un viaje de circunnavegaci\u00f3n por Sudam\u00e9rica, deteni\u00e9ndose en Brasil y yendo a R\u00edo de Janeiro, donde reencontr\u00f3 a la socialite Lota Macedo Soares, de una familia de la elite carioca, capaz de conducir un Jaguar, usar pantalones jeans y tener clases con Portinari. Cuando Elizabeth tuvo una reacci\u00f3n al\u00e9rgica al probar un anacardo, Lota la cuid\u00f3 y se le declar\u00f3; la norteamericana se mud\u00f3 a Brasil y vivi\u00f3 aqu\u00ed durante 15 a\u00f1os en su primer hogar. &#8220;Lo mejor de su producci\u00f3n se dio durante los a\u00f1os de reclusi\u00f3n con Lota Soares en la Casa da Samambaia, en Petr\u00f3polis. All\u00ed escribi\u00f3 Poems, que le vali\u00f3 el premio Pulitzer y el reconocimiento internacional. En Brasil, Bishop se libr\u00f3 de su pasado negativo: era alcoh\u00f3lica y ten\u00eda problemas con la falta de una familia&#8221;, explica Nadia Nogueira, de la Universidad del Estado de Bah\u00eda, autora de Inven\u00e7\u00f5es de si em hist\u00f3rias de amor: Lota e Bishop. Pero Brasil antes de llegar a Brazil, fue mucho m\u00e1s que eso. &#8220;La poes\u00eda inicial Bishop recibe el influjo del alto modernismo anglo-americano, lo que implica un r\u00edgido control formal y un alejamiento del sujeto l\u00edrico. La permanencia en Brasil le suministr\u00f3 la apertura para explorar temas m\u00e1s subjetivos como aqu\u00e9llos vinculados a la memoria de la infancia, que ella viviera en Nueva Escocia, y que asociaba a la rusticidad de la Casa da Samambaia. Posteriormente descubri\u00f3 la poes\u00eda de Carlos Drummond de Andrade, especialmente los poemas sobre la infancia en Itabira que ella tradujo. En esa poes\u00eda, Bishop, encontr\u00f3 el tono que necesitaba para abordar temas subjetivos, efectivamente dolorosos. Su poes\u00eda en Brasil se hab\u00eda vuelto m\u00e1s personal, pero manten\u00eda siempre un alto grado de elaboraci\u00f3n art\u00edstica&#8221;, explica Regina Przybycien, de la Universidad Federal de Paran\u00e1, autora de la primera tesis brasile\u00f1a sobre Elizabeth Bishop, intitulada Fr\u00edjoles y diamantes.<\/p>\n<p>Un trayecto cronol\u00f3gico de lectura de Brasil, antes de Brazil, en los textos en prosa de Bishop empieza necesariamente con el borrador de &#8220;Suicide of a moderate dictador&#8221;, de 1954, un breve texto de dos p\u00e1ginas, abandonado, como su contrapartida en verso, donde la poeta describe el entierro de Vargas con base en un noticiero de cine, comentando el comportamiento del hijo del presidente, visto como un &#8220;personaje de dibujo animado&#8221;, y el de la multitud. En 1958, escribir\u00eda otro texto cuyo foco era el pa\u00eds: &#8220;Una nueva capital, Aldous Huxley y algunos indios&#8221;. Este texto fue escrito inmediatamente despu\u00e9s del viaje que emprendi\u00f3 junto a un grupo que inclu\u00eda al autor ingl\u00e9s y cuyo destino fue Brasilia, ciudad a\u00fan en construcci\u00f3n, y una aldea ind\u00edgena de Mato Grosso, que despuntaba entre los temas in\u00e9ditos por haber sido retrabajado y concluido por la autora para su presentaci\u00f3n en la revista The New Yorker, que no lo quiso publicar. &#8220;Lota y su c\u00edrculo eran totalmente contrarios a la construcci\u00f3n de la nueva capital, y Bishop compart\u00eda esa opini\u00f3n&#8221;, comenta Ferreira. &#8220;En ese art\u00edculo ella hace hincapi\u00e9 en los contrastes: por un lado, la ciudad futurista de formas fant\u00e1sticas, y por otro, la ciudad libre de los &#8216;candangos&#8217; [nota del traductor: los obreros, en general migrantes del nordeste de Brasil, que trabajaron en la construcci\u00f3n de la nueva capital, y all\u00ed se radicaron], desordenada y ca\u00f3tica: dos Brasiles. A Bishop le gustaron las formas arquitect\u00f3nicas, pero le parecieron poco pr\u00e1cticas: ella puso de relieve la falta de confort interior y de integraci\u00f3n de la ciudad con sus habitantes, a\u00f1ade Regina. En 1960 escribi\u00f3 &#8216;A trip on the Amazon&#8217;, un texto in\u00e9dito en que describe el viaje en barco de Manaos a Bel\u00e9m. Poco despu\u00e9s de ese periplo empezar\u00eda a nacer su texto m\u00e1s extenso relacionado con Brasil. La oportunidad para usar el conocimiento que hab\u00eda venido acumulando surgi\u00f3 a comienzos de la d\u00e9cada de 1960, por ocasi\u00f3n de una invitaci\u00f3n de los editores de la revista Life, fue al encuentro de su deseo de escribir un libro sobre el pa\u00eds&#8221;, explica Ferreira. &#8220;Tengo mucho material y creo que con Lota nos vamos a divertir bastante al incluir en el texto nuestros chistes preferidos, a las personas que m\u00e1s queremos, etc.&#8221;, escribi\u00f3 Bishop en carta al amigo Robert Lowell, en 1961, afirmando que consideraba que dicha tarea era &#8220;puramente comercial y una especie de penitencia por mis a\u00f1os de vagabundeo&#8221;, y a\u00f1adi\u00f3 entre par\u00e9ntesis: &#8220;\u00a1Probablemente nadie leer\u00e1 nunca este texto!&#8221;. Un comentario curioso para una escritora tan celosa de cada coma de su trabajo.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-103459\" title=\"art4078img3\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4078img31.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"204\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4078img31.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4078img31-120x84.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4078img31-250x176.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ROLANDO\/AE<\/span>&#8220;Parece estar ajena a la motivaciones que podr\u00edan llevar a Life a incluir un libro sobre Brasil en su colecci\u00f3n sobre Pa\u00edses del Mundo en aquel momento, o incluso parece ser poco conciente acerca de los intereses ideol\u00f3gicos implicados en ese proyecto editorial&#8221;, sostiene Ferreira. &#8220;No me agradan ni la revista y ni ellos. Es gente igual a esos vendedores que presionan a uno a comprar. Pero quiero ganar dinero y a esta altura s\u00e9 mucho sobre Brasil, quiera o no&#8221;, escribi\u00f3 Bishop en carta a su t\u00eda. &#8220;Ella, que pasaba m\u00e1s de 10 a\u00f1os trabajando un poema hasta encontrarle el tono exacto, la palabra adecuada, no admit\u00eda escribir un libro superficial sobre Brasil. Es probable que tambi\u00e9n tuviese recelo a que el p\u00fablico que admiraba su poes\u00eda la tomase como una mercenaria, o peor, que ese publico llegase a sentir que su talento po\u00e9tico se hab\u00eda agotado (una pesadilla que la persigui\u00f3 durante toda su vida), y que por ello aceptaba escribir literatura menor&#8221;, analiza Regina. Escribi\u00f3 el libro durante la segunda mitad de 1961 y parti\u00f3 hacia aquello que denomin\u00f3 campo de batalla, la sede de Time-Life, para su revisi\u00f3n. Cuando all\u00ed lleg\u00f3, se dio cuenta de que los editores hab\u00edan alterado el texto. &#8220;Seg\u00fan ella, los revisores hab\u00edan alterado su estilo para ponerlo en la l\u00ednea de la empresa. Lo rellenaron con &#8216;mas&#8217;, &#8216;pero&#8217;, &#8216;sin embargo&#8217;, &#8216;casi&#8217; y &#8216;probablemente&#8217;, entre otros injertos. Las fotos tambi\u00e9n la decepcionaron. Lamentaba la ausencia de fotos de la naturaleza y se indign\u00f3 porque en la p\u00e1gina 89, la foto que supuestamente retrataba una escena del Carnaval carioca era a decir verdad una escena de la pel\u00edcula Orfeu do carnaval. Tambi\u00e9n, seg\u00fan ella, hab\u00edan cambiado los t\u00edtulos de los cap\u00edtulos, entre otras cosas. En resumen, los editores mutilaron bastante el texto&#8221;, comenta Regina. &#8220;Con todo, queda bastante de Bishop en el libro. En la historia del secuestro de la peque\u00f1ita, por ejemplo. Un poema suyo, inconcluso, sobre los pobres de R\u00edo, empieza con la imagen de una ni\u00f1a reci\u00e9n nacida encontrada en el basural. Por lo tanto, las ni\u00f1as desamparadas son un tema recurrente. Basta con recordar que ella misma fue una ni\u00f1a desamparada que perdi\u00f3 a su padre prematuramente y vio a su madre enloquecer cuando ten\u00eda cinco a\u00f1os&#8221;, sostiene la investigadora.<\/p>\n<p>El momento en que Bishop escribe Brazil es sumamente problem\u00e1tico en su vida. Luego de los primeros ocho a\u00f1os brasile\u00f1os disfrutados en una casa de campo ubicada en los alrededores de Petr\u00f3polis, en medio de una inmensa paz, al lado de Lota, la amiga recibe una invitaci\u00f3n de Carlos Lacerda, a finales de la d\u00e9cada de 1960, luego de su elecci\u00f3n como gobernador del reci\u00e9n creado estado de Guanabara, para coordinar la construcci\u00f3n de lo que ser\u00eda despu\u00e9s el Parque do Flamengo. &#8220;Culminaba as\u00ed el per\u00edodo de confort y ambas en la pr\u00e1ctica se trasladan a R\u00edo, donde Lota empieza trabajar en las obras del Aterro do Flamenco durante casi 12 horas diarias, echando por tierra la antigua paz y confrontando a ambas mujeres con la realidad pol\u00edtica del pa\u00eds&#8221;, eval\u00faa Ferreira. En medio de ese clima, lleg\u00f3 la invitaci\u00f3n para escribir Brazil. &#8220;Y en 1961, cuando el nombre y el trabajo de Bishop quedaron asociados a la revista Life, la invitaci\u00f3n para la elaboraci\u00f3n del libro parti\u00f3 de los editores norteamericanos, pero la escritora quer\u00eda contribuir de alguna manera con el gobierno del presidente Kennedy, que hab\u00eda anunciado enseguida el deseo de tener una relaci\u00f3n productiva con los artistas&#8221;, explica el investigador. &#8220;Todos parecen estar encontrando su verdadera vocaci\u00f3n en estos d\u00edas&#8221;, escribi\u00f3 la poeta. Empezando por Lota, quien trabajaba sin remuneraci\u00f3n para Lacerda, y la lista de Bishop inclu\u00eda hasta a una amiga que hab\u00eda adoptado a una ni\u00f1ita brasile\u00f1a. En esa misma \u00e9poca, la escritora le hab\u00eda preguntado al amigo Lowell si podr\u00eda mencionarle &#8220;a alguien de la Casa Blanca&#8221; que a ella &#8220;le gustar\u00eda hacer algo por su pa\u00eds en Brasil&#8221;. &#8220;En junio surgi\u00f3 la invitaci\u00f3n de la Time Inc. para que escribiera el libro sobre Brasil para su serie relacionada con los pa\u00edses del mundo y la respuesta positiva lleg\u00f3 de inmediato&#8221;, sostiene Ferreira. De cualquier modo, los problemas entre ella y los editores tampoco tardaron en llegar. &#8220;Me piden una estructura de trabajo. Es de no creer. La cosa tiene que ver m\u00e1s con la fabricaci\u00f3n de chantilly a base de subproductos de una f\u00e1brica de pl\u00e1sticos que con la literatura o incluso con el periodismo&#8221;. &#8220;El inter\u00e9s de Elizabeth en la flora y la fauna se contrapon\u00eda al de los editores, volcado a las personas y a la pol\u00edtica, espec\u00edficamente a las circunstancias relacionadas con el potencial del pa\u00eds con respecto a la democracia al estilo estadounidense&#8221;, sostiene el investigador. &#8220;Mi impresi\u00f3n es que Bishop entend\u00eda poco acerca de la enmara\u00f1ada pol\u00edtica brasile\u00f1a y poco le interesaba la pol\u00edtica en general. Creo que ella repet\u00eda lo que les o\u00eda decir a los amigos. No deja de ser una paradoja que se muestre como una liberal defensora de los derechos humanos en EE.UU. y una conservadora anticomunista en Brasil&#8221;, eval\u00faa Regina.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-103460\" title=\"art4078img2\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4078img21.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4078img21.jpg 350w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4078img21-120x119.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/art4078img21-250x249.jpg 250w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N<\/span>Pero, tal como recuerda la investigadora, el verdadero Brasil, incluso en Brazil, estaba en el humor y en el arte del pueblo. As\u00ed, luego de abarcar cuatro siglos de historia nombrando a poco m\u00e1s de seis personajes pol\u00edticos (Don Jo\u00e3o VI, Don Pedro I y Don Pedro II, Get\u00falio Vargas, Juscelino Kubitschek y J\u00e2nio Quadros. Cabe destacar la ausencia de Santos Dumont, cuya primac\u00eda a\u00e9rea siempre fue\u00a0 motivo de iron\u00eda por parte de la poeta norteamericana), Elizabeth se interna en la cultura brasile\u00f1a. &#8220;Desde\u00f1aba la llamada alta cultura y dec\u00eda, por ejemplo, que la literatura modernista brasile\u00f1a era una imitaci\u00f3n de los modelos europeos, que los poetas brasile\u00f1os, una vez famosos, eran mimados y cre\u00edan que no necesitaban ejercer un rigor cr\u00edtico sobre su producci\u00f3n (dijo eso sobre Manuel Bandeira). De las artes brasile\u00f1as, admiraba realmente su arquitectura&#8221;, explica Regina. &#8220;Amaba la cultura popular y manifestaba un sentimiento de p\u00e9rdida con relaci\u00f3n a las modificaciones que la modernidad iba produciendo en el modo de vida de los pueblos del interior y en el Carnaval. Le encantaba coleccionar libritos de literatura de cordel, viejas letras de samba y hasta frases de paragolpes de camiones. Admiraba el humor de los brasile\u00f1os pobres, siempre listos para hacer chistes incluso sobre sus propias desgracias. Su mirada era la de una viajera-etn\u00f3grafa. Buscaba una alteridad que para ella se asociaba a un cierto primitivismo rom\u00e1ntico, a un modo de vida que ella dec\u00eda que hab\u00eda desaparecido en Norteam\u00e9rica&#8221;, cree la investigadora.<\/p>\n<p>Pese a ello, la autora insisti\u00f3 en renegar el libro. En 1965, los editores le propusieron que revisase el texto, pero ella se rehus\u00f3. El libro fue republicado en 1970 con alteraciones sustanciales en tres cap\u00edtulos y varias fotos fueron reemplazadas, pero la poeta no tuvo ninguna participaci\u00f3n, aunque su nombre siguiese figurando en los cr\u00e9ditos. Reci\u00e9n en 1984, luego de su muerte, surgir\u00eda en EE.UU. una edici\u00f3n radicalmente nueva de Brazil, sin el nombre de Elizabeth Bishop. Y en 2008, el primer cap\u00edtulo del libro, &#8220;Un pueblo c\u00e1lido y sensato&#8221;, fue incluido en la compilaci\u00f3n Elizabeth Bishop: poems, prose and letters, que reprodujo fielmente el texto publicado en 1962, aunque el mismo hubiese sido renegado por la autora. Durante a\u00f1os alimentar\u00eda el proyecto de escribir un segundo libro en reemplazo del renegado Brazil. &#8220;Estoy planeando escribir un libro de prosa cuyo t\u00edtulo provisorio es Feij\u00f5es-pretos e diamantes [Fr\u00edjoles y diamantes]. Ser\u00eda una combinaci\u00f3n de libro de viajes, memoria y libro de fotos. Pretendo hacer que Brasil parezca menos remoto y menos objeto de una fantas\u00eda pintoresca. No es realmente tan distante de Nueva York&#8221;, escribi\u00f3. \u00bfPor qu\u00e9 entonces ese rechazo tan fuerte contra Brazil?<\/p>\n<p>&#8220;Presumo que se bas\u00f3 en tres factores: la calidad del texto, esa fue la motivaci\u00f3n siempre asumida por la autora; la inestabilidad emocional de Bishop, siempre insegura y a la espera de cr\u00edticas, una actitud exacerbada en esa \u00e9poca en que Lota dejara de desempe\u00f1ar el rol protector y, en cierto sentido, maternal, materializado en una presencia y apoyo constante; y el hecho de que los editores de Time-Life no eran una empresa period\u00edstica cualquiera, sino uno de los m\u00e1s importantes portavoces de la ideolog\u00eda estadounidense a lo largo del siglo XX, especialmente durante la Guerra Fr\u00eda&#8221;, explica Ferreira. Sobre este punto, sigue el investigador, es posible que la poetisa haya sido ingenua, que haya tomado conciencia de la situaci\u00f3n s\u00f3lo en la confrontaci\u00f3n con los editores en torno a su escrito. &#8220;Sin embargo, sus cr\u00edticas no cuestionan la ideolog\u00eda de Time-Life, aunque apunten la ignorancia de los editores y la intenci\u00f3n de presentar las ideas preconcebidas que ellos ten\u00edan de un pa\u00eds sin ninguna interferencia&#8221;. \u00bfLa ingenuidad tambi\u00e9n forma parte del alma del poeta?<\/p>\n<p><strong> Un viaje por el Amazonas [1960]<\/strong><\/p>\n<p><em>Desde el aeropuerto hasta Manaos, con Isaac. Manoel y yo no ten\u00edamos ni idea de su importancia y metimos horriblemente la pata en m\u00e1s de una oportunidad. Primero fui yo, que hice una exclamaci\u00f3n ante las bellezas de las favelas. El camino pasa por varios puentes sobre valles profundos. Estos barrancos est\u00e1n repletos de casas flotantes, que en aquel momento estaban casi todas varadas en el barro, en cualquier posici\u00f3n. Techos de palmas, algunos hermosamente trabajados, o de zinc \u2013algunos con puertas cuadradas, como el arca de No\u00e9\u2013 y cientos de ellas tristemente encalladas en el fango y en los altos matorrales. Empezaba a anochecer \u2013el sol ya se escond\u00eda\u2013 y de estos valles de barcos encallados ven\u00eda humo. Humo rosa; de esos largos y profundos valles repletos de barcos-casas encallados &#8220;barcos jadeantes&#8221;, surg\u00eda una ligera humareda azulada, quiz\u00e1 preparaban la cena. La luz en el oeste era rosa claro, tipo mel\u00f3n; el aire, lleno de fuertes y agudos cantos de sapos, una clase de sapos distintos que los de Petr\u00f3polis. El Sr. Sabb\u00e1 le pregunt\u00f3 a Rosinha si quer\u00eda de ver la refiner\u00eda,\u00a0 y yo me empec\u00e9 a percatar de qui\u00e9n era cuando Rosinha respondi\u00f3 con falso entusiasmo que le encantar\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>El ni\u00f1o corri\u00f3 por el muelle y escal\u00f3 la barranca, arrastr\u00e1ndose, sujet\u00e1ndose a plantas y piedras. Parec\u00eda que iba a caerse y que ser\u00eda tragado a cualquier momento. El capit\u00e1n apareci\u00f3 en la escalera sobre nuestras cabezas, de pijama blanco, y arroj\u00f3 a la orilla algo que parec\u00eda ser un grueso sobre. Por qu\u00e9 no se lo entreg\u00f3 al ni\u00f1o es un misterio. El ni\u00f1o parec\u00eda ahora tener una linterna, y se arrastr\u00f3 peligrosamente a lo largo del borde de la barranca, tropezando y cayendo y dirigiendo su mirada hacia el sobre, como en un extra\u00f1o juego. Los habitantes silenciosos y somnolientos, observaban junto a nosotros el r\u00edo que corr\u00eda furiosamente, y tambi\u00e9n hacia atr\u00e1s. Por \u00faltimo, \u00e9l lo recogi\u00f3. El capit\u00e1n le grit\u00f3: &#8220;Ll\u00e9valo al correo&#8221;, y el ni\u00f1o se perdi\u00f3 en la oscuridad. Cinco minutos despu\u00e9s estaba de vuelta, barranca abajo, sobre el peque\u00f1o muelle, que fue retirado tan pronto como \u00e9l pas\u00f3. Soltaron la amarra del embarcadero local y comenzamos a alejarnos, y eso fue todo lo que vimos de Uricurituba. <\/em><\/p>\n<p>* Originales en Vassar College, Special Collections; Box &#8220;Prose Unpublished&#8221;,\u00a0 Carpeta 55.4, 9p. Mecanografiado; sin fecha (1960); t\u00edtulo ms: &#8220;On the Lauro Sodr\u00e9&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Elizabeth Bishop escribi\u00f3 una obra sobre Brasil pero luego la rechaz\u00f3","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1502],"coauthors":[684],"class_list":["post-89169","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-literatura-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89169","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89169"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89169\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89169"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89169"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89169"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89169"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}