{"id":89182,"date":"2010-04-01T00:00:00","date_gmt":"2010-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/04\/01\/el-verde-clandestino\/"},"modified":"2017-02-02T14:57:15","modified_gmt":"2017-02-02T16:57:15","slug":"el-verde-clandestino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-verde-clandestino\/","title":{"rendered":"El verde clandestino"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-102033\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/art4102img31.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"276\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/art4102img31.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/art4102img31-120x114.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/art4102img31-250x238.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">FABIO COLOMBINI<\/span>En tiempos en que las cuestiones ambientales se han convertido en el centro de las atenciones del mundo y las selvas siguen siendo derribadas por todo el planeta, cediendo su lugar a la agricultura y a las ciudades, surge al menos una buena noticia en el escenario regional. El \u00e1rea ocupada por la vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona del estado de S\u00e3o Paulo ha crecido por segunda d\u00e9cada consecutiva, y aun cuando esto ha sucedido como que en retazos, en centenas de miles de fragmentos menores que una cancha de f\u00fatbol, la suma da un espacio similar a aqu\u00e9l por el cual se esparc\u00eda a comienzos de las d\u00e9cada de 1970.<\/p>\n<p>En la actualidad, 4,34 millones de hect\u00e1reas de campos y bosques en diferentes estadios de conservaci\u00f3n \u2013especialmente de Bosque Atl\u00e1ntico\u2013 cubren una superficie correspondiente a un 17,5% del territorio paulista, de acuerdo con el m\u00e1s reciente estudio de la vegetaci\u00f3n originaria del estado realizado por el Instituto Forestal de S\u00e3o Paulo y dado a conocer el 17 de marzo, que est\u00e1 sintetizado en el mapa que acompa\u00f1a como encarte a esta edici\u00f3n de <em>Pesquisa FAPESP<\/em> en su versi\u00f3n impresa. Hasta donde se sabe, el \u00e1rea verde es pr\u00e1cticamente la misma que los 4,39 millones de hect\u00e1reas que las selvas aut\u00f3ctonas ocupaban hace 40 a\u00f1os, antes de que las pasturas y las plantaciones de ca\u00f1a de az\u00facar transformasen definitivamente el exuberante y variado paisaje de montes paulistas en una mon\u00f3tona alfombra verde.<\/p>\n<p>Los 4,34 millones de hect\u00e1reas de verde documentados en el Invent\u00e1rio Florestal da cobertura vegetal nativa do estado de S\u00e3o Paulo (per\u00edodo 2008 e 2009) representan un \u00e1rea un 25% mayor que la contabilizada a comienzos de esta d\u00e9cada. En 2001, la versi\u00f3n anterior de este trabajo, que tambi\u00e9n sali\u00f3 en Pesquisa FAPESP, hab\u00eda registrado 3,46 millones de hect\u00e1reas de Bosque Atl\u00e1ntico, Cerrado [la sabana brasile\u00f1a] y manglares. Si bien no toda esa \u00e1rea es indicativa de bosques en recuperaci\u00f3n, el aumento de la superficie de montes y campos aut\u00f3ctonos parece consolidar una tendencia detectada en el estado durante los \u00faltimos 20 a\u00f1os, cuando posiblemente por primera vez desde el comienzo de la colonizaci\u00f3n del pa\u00eds por parte de los europeos la vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona paulista dej\u00f3 de achicarse y empez\u00f3 a crecer.<\/p>\n<p>El nuevo verde relevado en el trabajo actual hizo que muchos ec\u00f3logos y conservacionistas respirasen m\u00e1s aliviados y dej\u00f3 a algunos de ellos incluso optimistas, como en el caso del secretario de Medio Ambiente del Estado de S\u00e3o Paulo, Xico Graziano. La tarde en que se dieron a conocer los datos en la sede del Instituto Forestal, ubicado en un terreno de Bosque Atl\u00e1ntico en el norte de la capital paulista, Graziano afirm\u00f3: &#8220;Se puede decir que el desmonte est\u00e1 cediendo y la recuperaci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n aumenta. Estamos dando vuelta la p\u00e1gina&#8221;.<\/p>\n<p>Pese a que el incremento de la cobertura forestal del estado es una buena noticia, debe interpret\u00e1rsela con cautela. El nuevo relevamiento contabiliz\u00f3 886,4 mil hect\u00e1reas de vegetaci\u00f3n nativa m\u00e1s que el anterior. Pero no toda esa \u00e1rea comprende campos y bosques que se recuperaron durante el per\u00edodo. Buena parte del aparente crecimiento \u2013espec\u00edficamente 345,7 mil hect\u00e1reas\u2013 se debe al uso de im\u00e1genes de sat\u00e9lite de mayor resoluci\u00f3n que las del trabajo anterior. Sucede que al revelar m\u00e1s detalles, esas im\u00e1genes permitieron redefinir el tama\u00f1o de los fragmentos conocidos, en muchos casos mayores que los calculados anteriormente.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n de este a\u00f1o del inventario, el quinto producido por el Instituto Forestal desde 1962, toma como base casi 100 im\u00e1genes del territorio paulista tomadas entre 2008 y 2009 por el sat\u00e9lite japon\u00e9s Alos en la escala de 1:25.000, donde cada cent\u00edmetro del mapa representa 250 metros en el suelo. Esta resoluci\u00f3n es cuatro veces mayor que la del estudio anterior, realizado con im\u00e1genes en la escala de 1:50.000 obtenidas por los sat\u00e9lites Landsat y Cbers. S\u00e3o Paulo no es el \u00fanico estado que realiza un seguimiento de lo que queda de sus montes a fin de establecer pol\u00edticas m\u00e1s adecuadas de conservaci\u00f3n. R\u00edo de Janeiro, Minas Gerais, Esp\u00edrito Santo, Santa Catarina y R\u00edo Grande do Sul han producido mapeos similares, pero ninguno cubre todo el territorio con el mismo nivel de detalle que el documento paulista, que insumi\u00f3 un mill\u00f3n y medio de reales en costos y 15 meses de trabajo de 16 expertos en interpretaci\u00f3n de im\u00e1genes.<\/p>\n<p>Con el cu\u00e1druple de resoluci\u00f3n, las im\u00e1genes del Alos mostraron \u00e1reas mucho menores que las vistas antes. En el estudio anterior, los menores tramos de bosque detectados ten\u00edan en promedio tres hect\u00e1reas, \u00f3 30 mil metros cuadrados, el \u00e1rea de tres campos de f\u00fatbol. En tanto, en la versi\u00f3n actual, el equipo del investigador Marco Aur\u00e9lio Nalon, experto en geoprocesamiento del Instituto Forestal, logr\u00f3 detectar bloques de vegetaci\u00f3n natural de tan s\u00f3lo 0,25 hect\u00e1rea, \u00f3 2.500 metros cuadrados, el equivalente a un cuarto de cancha de f\u00fatbol.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/050-053_Inventario_170-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-218793 size-medium\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/050-053_Inventario_170-2-300x219.jpg\" alt=\"050-053_Inventario_170\" width=\"300\" height=\"219\" \/><\/a>Seg\u00fan Nalon, durante mucho tiempo, la escala de 1:50.000 fue suficiente para que los \u00f3rganos de permiso y fiscalizaci\u00f3n hiciera en seguimiento de la degradaci\u00f3n ambiental en el estado y para que los investigadores de programas como el Biota-FAPESP realizasen el mapeo de la flora y la fauna paulista. Pero era hora de mejorar. &#8220;Como la presi\u00f3n de uso del suelo ha venido aumentando, debemos ver cada vez con mayo detalle&#8221;, afirma Nalon, quien desde hace casi 20 a\u00f1os trabaja con el ingeniero agr\u00f3nomo Francisco Kronka, coordinador de las tres versiones m\u00e1s recientes del inventario y autor de otro estudio publicado en esta edici\u00f3n de Pesquisa FAPESP.<\/p>\n<p>En las im\u00e1genes del Alos, que dejan ver hasta la copa de los \u00e1rboles, el equipo de Nalon identific\u00f3 445,7 mil hect\u00e1reas de selvas antes desconocidas, que se encuentran cortadas en 184,5 mil fragmentos dispersos por el estado. A\u00fan no se sabe cu\u00e1ntos son efectivamente nuevas, es decir, que corresponden a bosque renaciendo. Es probable que muchas ya existieran, pero que no hubieran sido relevadas por ser demasiado peque\u00f1as para las c\u00e1maras de los sat\u00e9lites empleados antes. &#8220;Estos 184,5 mil fragmentos eran clandestinos&#8221;, dice Nalon. &#8220;Ahora tienen direcci\u00f3n e identidad&#8221;. Antes pod\u00edan ser eliminados sin que las autoridades lo descubrieran. Ahora eso no es m\u00e1s posible.<\/p>\n<p>Por las cuentas de Nalon, aproximadamente 95 mil hect\u00e1reas corresponden a \u00e1reas nuevas donde diferentes formaciones de Cerrado y Bosque Atl\u00e1ntico han sido replantadas o volvieron a crecer despu\u00e9s de que la tierra fue abandonada al agotarse. En resumen, representan el crecimiento real de la vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona de S\u00e3o Paulo durante esta d\u00e9cada. &#8220;De comienzos de los a\u00f1os 1990 hasta 2001, hubo un aumento de 120 mil hect\u00e1reas de \u00e1rea verde en el estado&#8221;, comenta Nalon. &#8220;Por lo tanto, un incremento de 95 mil hect\u00e1reas durante los \u00faltimos a\u00f1os es bastante plausible&#8221;. Y no es poco. Es como si 600 parques como el Ibirapuera, el m\u00e1s conocido de la capital paulista, o 23 montes como los que forman el Parque Nacional de Tijuca en la ciudad de R\u00edo de Janeiro, la mayor selva urbana del mundo, hubieran brotado en el interior de S\u00e3o Paulo en menos de 10 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta buena noticia no es como para dormirse en los laureles. Si bien hay m\u00e1s verde renaciendo en el estado, la recuperaci\u00f3n se concentra en las regiones en que la vegetaci\u00f3n ya ven\u00eda creciendo desde antes. &#8220;Durante la d\u00e9cada pasada detectamos deforestaci\u00f3n en el oeste paulista y la cosa quiz\u00e1 siga igual por all\u00e1&#8221;, comenta Nalon, quien espera contar pronto con la respuesta a esta cuesti\u00f3n. Durante los pr\u00f3ximos meses, con su equipo, deber\u00e1 concluir la contabilizaci\u00f3n del \u00e1rea verde de cada municipio del estado y enviar dichos datos a los 645 alcaldes paulistas, una informaci\u00f3n que permanecer\u00e1 disponible en el sitio del Sistema de Informaciones Forestales del Estado de S\u00e3o Paulo (<a href=\"http:\/\/www.iflorestal.sp.gov.br\/sifesp\/\" target=\"_blank\">www.iflorestal.sp.gov.br\/sifesp\/<\/a>). Con estos datos, los administradores p\u00fablicos podr\u00e1n exigir con mayor rigor el cumplimiento de las leyes ambientales, y los investigadores podr\u00e1n detectar con mayor exactitud d\u00f3nde viven ciertas especies de plantas y de animales.<\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-102034\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/art4102img41.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"272\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/art4102img41.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/art4102img41-120x113.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/art4102img41-250x234.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">FABIO COLOMBINI<\/span>D\u00f3nde est\u00e1n los montes<br \/>\n<\/strong>Como se puede ver en el mapa, buena parte de la vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona del estado se encuentra en la zona costera, en una franja de menos de 100 kil\u00f3metros de ancho, delimitada por la regi\u00f3n serrana de Serra do Mar y por las playas. Los municipios de Caraguatatuba, Ubatuba, S\u00e3o Sebasti\u00e3o e Ilhabela, ubicados en el litoral norte, mantienen todav\u00eda la mayor parte de sus tierras cubierta por vegetaci\u00f3n nativa. En promedio, el 88,6% de esta regi\u00f3n tiene bosques h\u00famedos y manglares que est\u00e1n siendo corro\u00eddos lentamente debido a la especulaci\u00f3n inmobiliaria. Aunque es proporcionalmente elevada, dicha \u00e1rea es peque\u00f1a: tan s\u00f3lo 168,9 mil hect\u00e1reas. En t\u00e9rminos absolutos, la mayor extensi\u00f3n continua de vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona se esparce por los municipios del litoral sur y del valle del r\u00edo Ribeira de Iguape, cerca del l\u00edmite con el estado de Paran\u00e1. En esa regi\u00f3n, la m\u00e1s pobre del estado, quedan 1.220.000 de hect\u00e1reas de Bosque Atl\u00e1ntico bien conservado, el que alguna vez cubri\u00f3 el 65% del territorio paulista.<\/p>\n<p>Pero casi nada ha sobrado del Cerrado, la sabana que revest\u00eda las tierras levemente onduladas del interior. Lo poco que queda \u2013que sigue desapareciendo\u2013 est\u00e1 en la regi\u00f3n de Ribeir\u00e3o Preto, Franca, S\u00e3o Jos\u00e9 do Rio Preto, Baur\u00fa, Sorocaba y Campinas, donde en las \u00faltimas d\u00e9cadas las plantaciones de ca\u00f1a de az\u00facar han reemplazado a las pasturas, los cafetales y los montes nativos, al tiempo que dan impulso a la econom\u00eda paulista.<\/p>\n<p>Aunque el nuevo inventario indique una ganancia considerable de verde \u2013descontado ya el incremento que es producto de las im\u00e1genes de mayor resoluci\u00f3n, ser\u00edan 95 mil hect\u00e1reas de selvas nuevas\u2013, est\u00e1n los que dicen que esta noticia no es tan buena. Sucede que al menos el 12% del verde paulista (531 mil hect\u00e1reas) est\u00e1 pulverizado en peque\u00f1os bloques, muchas veces con una superficie inferior a 10 hect\u00e1reas. Y para algunas corrientes de la ecolog\u00eda, \u00e1reas tan modestas no permitir\u00edan la supervivencia de una gran diversidad de plantas y animales; por ende, no ser\u00edan tan interesantes para la preservaci\u00f3n ambiental.<\/p>\n<p>Sin embargo, la relaci\u00f3n no parece no ser tan simple. Cobra fuerza en el pa\u00eds una l\u00ednea de la ecolog\u00eda seg\u00fan la cual cada tramo de un ecosistema aut\u00f3ctono, por menor que sea, es importante. Cada fragmento puede contener un banco de informaciones gen\u00e9ticas \u00fanico, capaz de contribuir de manera relevante a la conservaci\u00f3n de la biodiversidad y a la restauraci\u00f3n de ecosistemas similares. &#8220;Incluso en ambientes muy degradados, donde han sobrado menos de 10 hect\u00e1reas, estos fragmentos desempe\u00f1an un papel importante en la conservaci\u00f3n de la biodiversidad remanente&#8221;, afirma Ricardo Ribeiro Rodrigues, coordinador del Laboratorio de Ecolog\u00eda y Restauraci\u00f3n Forestal de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz, con sede en la localidad de Piracicaba. &#8220;En zonas dominadas por la agricultura, sin unidades de conservaci\u00f3n relevantes cercanas, los fragmentos de selva constituyen la \u00fanica fuente de informaci\u00f3n acerca de c\u00f3mo era y c\u00f3mo funcionaba la vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona, y pueden volverse m\u00e1s ricos mediante un manejo adecuado&#8221;, explica.<\/p>\n<p>Estos bloques de vegetaci\u00f3n, bancos de semillas y de embriones de plantas, en especial los menores, siguen siendo desconocidos por los investigadores. &#8220;Solamente el 35% de los remanentes forestales se encuentra en unidades de conservaci\u00f3n, la mayor\u00eda con una superficie superior a las 100 hect\u00e1reas, y es en ellos donde generalmente se llevan adelante los estudios cient\u00edficos&#8221;, dice Rodrigues.<\/p>\n<p>Ante este potencial, la identificaci\u00f3n de 184,5 mil nuevos fragmentos, que se suman a otros 120 mil ya conocidos, suena halag\u00fce\u00f1a. &#8220;Esto significa que los fragmentos existentes est\u00e1n m\u00e1s cerca entre ellos de lo que se cre\u00eda&#8221;, comenta Giselda Durigan, investigadora del Instituto Forestal de la ciudad de Assis y estudiosa de la conservaci\u00f3n y restauraci\u00f3n de ecosistemas. &#8220;Esta cercan\u00eda a todas luces facilita la recuperaci\u00f3n de los bosques.&#8221;<\/p>\n<p>Giselda coordina un gran estudio de la Secretar\u00eda de Medio Ambiente que tiene como meta descubrir qu\u00e9 hace que una floresta plantada prenda y se consolide. Son cuatro \u00e1reas de montes aut\u00f3ctonos y 26 plantados que crecen desde hace al menos cuatro a\u00f1os (la m\u00e1s antigua tiene 55 a\u00f1os) sin ser perturbadas. En los \u00faltimos tiempos la estudiosa ha verificado que un factor esencial para el \u00e9xito de los bosques en recuperaci\u00f3n es la presencia de un buen fragmento de bosque aut\u00f3ctono cerca.<\/p>\n<p>En medio de un inmenso ca\u00f1averal en el municipio de Tarum\u00e3, cerca de Assis, en el oeste del estado, por ejemplo, se plantaron 29 especies de \u00e1rboles para restaurar un tramo de bosque de ribera. Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, otras 23 hab\u00edan surgido espont\u00e1neamente, la mayor\u00eda llevada por aves y otros animales desde fragmentos de vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona vecinos, el menor de ellos de tan s\u00f3lo un hect\u00e1rea. Algo similar sucedi\u00f3 en una propiedad rural ubicada en el sudoeste de S\u00e3o Paulo, donde en 1972 se plantaron 165 especies de \u00e1rboles en un predio de 20 hect\u00e1reas. En el estudio m\u00e1s reciente, de 2009, otras 64 especies hab\u00edan brotado en el lugar. &#8220;A\u00fan no sabemos decir cu\u00e1l debe ser la distancia m\u00ednima para que se produzca la migraci\u00f3n de especies desde el fragmento al \u00e1rea plantada&#8221;, dice Giselda, &#8220;pero cuanto m\u00e1s cerca est\u00e9 el fragmento de la selva en restauraci\u00f3n, m\u00e1s r\u00e1pido otras especies llegar\u00e1n. Y cuanto m\u00e1s antigua sea la floresta plantada, m\u00e1s especies entrar\u00e1n all\u00ed&#8221;.<\/p>\n<p>De ser consistente esta influencia de los fragmentos, la recuperaci\u00f3n de bosques en el estado puede tornarse m\u00e1s sencilla y m\u00e1s barata. &#8220;Es posible crear corredores ecol\u00f3gicos con la restauraci\u00f3n de los bosques de ribera o ciliares [ubicados a orillas de los r\u00edos]&#8221;, imagina Rodrigues. &#8220;Al recuperar estos bosques, se podr\u00eda interconectar la mayor parte de los fragmentos de S\u00e3o Paulo.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona del estado de S\u00e3o Paulo crece por segunda d\u00e9cada","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[269],"coauthors":[105],"class_list":["post-89182","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89182","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89182"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89182\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89182"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89182"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89182"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89182"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}