{"id":89909,"date":"2010-05-01T00:00:00","date_gmt":"2010-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/05\/01\/un-efecto-inesperado\/"},"modified":"2017-02-02T17:19:59","modified_gmt":"2017-02-02T19:19:59","slug":"un-efecto-inesperado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-efecto-inesperado\/","title":{"rendered":"Un efecto inesperado"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_103232\" style=\"max-width: 292px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-103232 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/art4140img11.jpg\" alt=\"\" width=\"282\" height=\"350\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/art4140img11.jpg 282w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/art4140img11-120x149.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/art4140img11-250x310.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 282px) 100vw, 282px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">DENISE CHAN \/ WIKIMEDIACOMMONS<\/span><em>Matters of heart<\/em>, acr\u00edlico sobre lienzo de Denise Chan<span class=\"media-credits\">DENISE CHAN \/ WIKIMEDIACOMMONS<\/span><\/p><\/div>\n<p>Aunque parece estimular la producci\u00f3n de vasos sangu\u00edneos en el \u00e1rea ubicada alrededor de una lesi\u00f3n, el empleo de c\u00e9lulas madre adultas extra\u00eddas del propio paciente no es capaz de producir m\u00fasculo card\u00edaco para reparar directamente da\u00f1os en el coraz\u00f3n de un infartado. \u00c9sta es la principal conclusi\u00f3n de un art\u00edculo publicado el 14 de abril en la revista <em>Science Translational Medicine<\/em>. En este trabajo, el m\u00e9dico brasile\u00f1o Jos\u00e9 Eduardo Krieger, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), y la investigadora Christine Mummery, de la Universidad Leiden, de Holanda, realizaron una amplia revisi\u00f3n de pruebas con animales y ensayos en seres humanos con uso de c\u00e9lulas madre adultas para reparar las lesiones provocadas por infarto de miocardio (que es la muerte de parte del m\u00fasculo card\u00edaco debido a la falta de irrigaci\u00f3n sangu\u00ednea), la causa de un 12% de las muertes en el mundo.<\/p>\n<p>En experimentos realizados en distintos pa\u00edses, incluso en Brasil, diferentes equipos de investigaci\u00f3n inyectaron millones de c\u00e9lulas madre en el torrente sangu\u00edneo o las aplicaron directamente en la zona da\u00f1ada del coraz\u00f3n. Se esperaba que esas c\u00e9lulas inmaduras ocupasen el lugar de las c\u00e9lulas muertas, y al madurar, asumieran su funci\u00f3n. Mejoras prometedoras de la funci\u00f3n card\u00edaca a corto plazo [observadas en animales] llevaron al uso de c\u00e9lulas madres derivadas de la m\u00e9dula \u00f3sea en ensayos cl\u00ednicos en seres humanos con infarto de miocardio en una velocidad y escala sin precedentes, escribieron los investigadores. Pero a largo plazo, los resultados no fueron tan buenos como se esperaba. Si bien los ensayos con seres humanos han demostrado que el implante de c\u00e9lulas madres adultas en el coraz\u00f3n es seguro, la mejora en la capacidad de bombeo de sangre en general ha sido sumamente peque\u00f1a: aument\u00f3 en promedio un 3%, por debajo del 5% considerado necesario como para reducir los s\u00edntomas y mejorar el \u00edndice de supervivencia de los pacientes.<\/p>\n<p>Esta constataci\u00f3n no lleva a los cient\u00edficos a descartar completamente el uso cl\u00ednico de ese material biol\u00f3gico. Si bien no sirve para reparar un coraz\u00f3n lesionado, la inyecci\u00f3n de las c\u00e9lulas de la m\u00e9dula, que aparentemente tiene la capacidad de mejorar la vascularizaci\u00f3n del \u00f3rgano, a lo mejor contribuye a prevenir problemas card\u00edacos en pacientes de alto riesgo, como es el caso de los obesos, que est\u00e1n en la inminencia de sufrir un infarto.<\/p>\n<p>En muchos de los estudios analizados por Krieger y Christine se emplearon c\u00e9lulas madre extra\u00eddas de la m\u00e9dula \u00f3sea, un tejido que rellena los huesos largos del cuerpo. Trabajos publicados al comienzo de esta d\u00e9cada sugirieron que esas c\u00e9lulas, despu\u00e9s de adherirse al coraz\u00f3n, se transformar\u00edan en cardiomiocitos, c\u00e9lulas card\u00edacas que se contraen y hacen que el coraz\u00f3n bombee la sangre hacia el resto del cuerpo. Pero estudios posteriores mostraron que las c\u00e9lulas madre se fund\u00edan con los cardiomiocitos en lugar de convertirse en ellos. Esta observaci\u00f3n llev\u00f3 a una nueva interpretaci\u00f3n de los resultados: la mejora no se dar\u00eda mediante el reemplazo de las c\u00e9lulas muertas, sino debido a la prevenci\u00f3n de la muerte celular luego del infarto.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Krieger y Christine, actualmente existe consenso en que la mejora en la funci\u00f3n card\u00edaca no ocurre debido al aumento de la cantidad de c\u00e9lulas contr\u00e1ctiles, sino por el hecho de que las c\u00e9lulas transplantadas secretan compuestos tales como los factores de crecimiento de vasos sangu\u00edneos, que evitar\u00edan la muerte de las c\u00e9lulas en la zona del infarto, un efecto aparentemente producido por c\u00e9lulas madre de distintos or\u00edgenes. Estudios precl\u00ednicos han demostrado que diferentes tipos de c\u00e9lulas madre (derivadas del cord\u00f3n umbilical, del tejido adiposo o de la sangre perif\u00e9rica) se comportan de manera similar a las c\u00e9lulas extra\u00eddas de la m\u00e9dula \u00f3sea implantadas directamente en el coraz\u00f3n o a las que all\u00ed se instalan una vez inyectadas en el torrente sangu\u00edneo, afirman.<\/p>\n<p><strong>Sin integraci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Pruebas <em>in vitro<\/em> indican que los cardiomiocitos obtenidos a partir de c\u00e9lulas madre extra\u00eddas de embriones u obtenidas mediante la reprogramaci\u00f3n de c\u00e9lulas adultas son conductoras de la corriente el\u00e9ctrica, una caracter\u00edstica esencial para el control de los latidos card\u00edacos. Pero no siempre se conectan como deber\u00edan con las c\u00e9lulas del coraz\u00f3n. Experimentos con roedores revelaron que, en muchos casos, los cardiomiocitos derivados de c\u00e9lulas madre segu\u00edan estando separados de las c\u00e9lulas card\u00edacas originales por un tejido fibroso. Seg\u00fan Christine y Krieger, se sospecha que esta integraci\u00f3n incompleta pueda originar arritmias card\u00edacas.<\/p>\n<p>Pero la producci\u00f3n de nuevas c\u00e9lulas card\u00edacas o la evitaci\u00f3n de la muerte de las originales no son suficientes como para mantener al coraz\u00f3n funcionando bien. En asociaci\u00f3n con investigadores de California, Krieger y S\u00e9rgio de Oliveira, ambos del Instituto del Coraz\u00f3n (InCor), de la USP, pusieron de relieve en publicaciones anteriores que la geometr\u00eda del coraz\u00f3n es importante para que el \u00f3rgano mantenga su capacidad de bombear sangre.<\/p>\n<p>Con forma similar a la de un huevo en las personas sanas, el coraz\u00f3n puede adquirir una forma cercana a la de una esfera en diversas enfermedades card\u00edacas. Esta deformaci\u00f3n reduce la capacidad de bombear sangre y se asocia a un mayor \u00edndice de mortalidad de los pacientes. Seg\u00fan Krieger, para la reparaci\u00f3n card\u00edaca, adem\u00e1s de tejido viable para recibir el transplante de c\u00e9lulas, es necesario mantener o recuperar la geometr\u00eda del coraz\u00f3n. Esta cuesti\u00f3n de la forma ha venido siendo subestimada no solamente cuando se consideran las mejores estrategias cl\u00ednicas, sino tambi\u00e9n en la interpretaci\u00f3n del resultado de estudios precl\u00ednicos realizados con peque\u00f1os roedores, afirma Krieger, quien aboga por la realizaci\u00f3n de m\u00e1s estudios b\u00e1sicos y precl\u00ednicos antes de que las c\u00e9lulas madre queden disponibles para tratamientos en seres humanos.<\/p>\n<p>En la revisi\u00f3n de <em>Science Translational Medicine<\/em>, \u00e9l y Christine sugieren tambi\u00e9n que se desarrollen nuevos modelos de experimentos con roedores a fin de permitir la evaluaci\u00f3n de los implantes de c\u00e9lulas madre en distintos estadios luego del infarto. Tambi\u00e9n solicitan la realizaci\u00f3n de pruebas con animales mayores, tales como cerdos, que presentan alteraciones card\u00edacas post infarto m\u00e1s parecidas a las que se observan en los seres humanos, y estudios que comparen el uso de diferentes tipos de c\u00e9lulas madre en distintas dosis en grandes animales.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Krieger, para tener un impacto m\u00e1s significativo en el tratamiento de pacientes infartados, las investigaciones deber\u00e1n encontrar formas de generar m\u00fasculos card\u00edacos. Las c\u00e9lulas madre de la m\u00e9dula pueden incluso desempe\u00f1ar un papel indirecto en la prevenci\u00f3n de lesiones card\u00edacas, pero no presentan ese potencial terap\u00e9utico. Por eso, los estudios tendientes a encontrar tratamientos eficaces para las lesiones del coraz\u00f3n deber\u00e1n concentrarse en tres tipos de c\u00e9lulas madre, te\u00f3ricamente m\u00e1s prometedoras que las de la m\u00e9dula, aunque de uso a\u00fan menos seguro y menos estudiado: las c\u00e9lulas madre embrionarias, que te\u00f3ricamente pueden transformarse en cualquier c\u00e9lula, incluso en las card\u00edacas; las c\u00e9lulas madre adultas, como las de la piel, que podr\u00edan ser reprogramadas para comportarse como c\u00e9lulas madre embrionarias o c\u00e9lulas card\u00edacas ya diferenciadas; y las c\u00e9lulas madre card\u00edacas, que existir\u00edan en el coraz\u00f3n. Podr\u00edamos extraer las c\u00e9lulas madre card\u00edacas del propio paciente o de un donador joven, seleccionarlas y ampliarlas, comenta Krieger. \u00c9stas son tres grandes v\u00edas de investigaci\u00f3n a largo plazo.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<strong><br \/>\n<\/strong><\/em>MUMMERY, C.L.; DAVIS, R.P. ; KRIEGER, J.E. <a href=\"http:\/\/stm.sciencemag.org\/content\/2\/27\/27ps17.abstract\" target=\"_blank\">Challenges in using stem cells for cardiac repair<\/a>. <strong>Science Translational Medicine<\/strong>. v. 2 (27). 14 abr. 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"C\u00e9lulas madre adultas estimulan la formaci\u00f3n de vasos sangu\u00edneos","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-89909","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89909","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89909"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89909\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89909"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89909"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89909"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89909"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}