{"id":89911,"date":"2010-05-01T00:00:00","date_gmt":"2010-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/05\/01\/madres-que-dan-la-vida\/"},"modified":"2024-06-05T15:58:02","modified_gmt":"2024-06-05T18:58:02","slug":"madres-que-dan-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/madres-que-dan-la-vida\/","title":{"rendered":"Madres que dan la vida"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-103224\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/art4138img11.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"223\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/art4138img11.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/art4138img11-120x92.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/art4138img11-250x192.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">EVERTON TIZO-PEDROSO\/UFU<\/span>Cazan en grupo, en una acci\u00f3n coordinada para subyugar a la presa, y a la hora de comer le dan prioridad a la prole. Cuando son atacados por un predador, forman un c\u00edrculo en torno de los j\u00f3venes indefensos. Esta descripci\u00f3n puede remitir a un grupo de leones, pero los animales en cuesti\u00f3n est\u00e1n lejos de tener la fama de los grandes felinos. Son los seudoescorpiones de la especie Paratemnoides nidificator, ar\u00e1cnidos que viven en colonias de hasta 30 \u00f3 40 individuos a veces m\u00e1s de 100 debajo de la corteza de \u00e1rboles del Cerrado, la sabana brasile\u00f1a. En los \u00faltimos siete a\u00f1os, Kleber Del Claro y Everton Tizo-Pedroso, de la Universidad Federal de Uberl\u00e2ndia, Minas Gerais, han investigado el complejo comportamiento social de estos animales. Y en un art\u00edculo de 2009 publicado en Acta Ethologica, plantean que el acto materno extremo de dar su propio cuerpo como comida a las cr\u00edas hambrientas constituy\u00f3 un paso esencial en la evoluci\u00f3n de la sociedad de los seudoescorpiones; y llegan a cuestionar las definiciones m\u00e1s aceptadas de sistemas sociales.<\/p>\n<p>Los seudoescorpiones son ar\u00e1cnidos de alrededor de cinco mil\u00edmetros que poseen dos pinzas que los hacen parecer escorpiones en miniatura, pero no tienen la cola con el aguij\u00f3n en la punta. Una colonia comienza cuando una hembra expulsa a las cr\u00edas del nido de tela en donde los cri\u00f3 para producir la pr\u00f3xima camada. Estas cr\u00edas, las ninfas, construyen sus propios capullos all\u00ed para terminar el crecimiento, y juntas mantienen el orden de aquel peque\u00f1o universo de corteza de \u00e1rbol hacia donde tambi\u00e9n pueden mudarse semejantes no emparentados. Despu\u00e9s de cazar, ya sean parientes o no, los adultos retroceden y dejan que la prole coma primero.<\/p>\n<p>Estos animales comparten una misma \u00e1rea, cazan en grupo, dividen el alimento con la prole y la defienden colectivamente, explica Del Claro. Es indiscutible que tienen una sociabilidad avanzada. Del Claro no coincide con la definici\u00f3n de cumbre de la sociabilidad, hist\u00f3ricamente basada en las abejas, cuyo sistema peculiar de determinaci\u00f3n del sexo hace que las colonias s\u00f3lo contengan hembras pr\u00e1cticamente, todas gen\u00e9ticamente muy similares. No hay motivo para mantener esa definici\u00f3n, argumenta. Y comenta que los Paratemnoides nidificator tienen un estilo gregario que les es inherente. No tienen restricci\u00f3n de espacio individual, no existe agresi\u00f3n ni siquiera entre seudoescorpiones no emparentados, comenta. Seg\u00fan \u00e9l, ning\u00fan otro ar\u00e1cnido tiene estas caracter\u00edsticas, ya que incluso las ara\u00f1as sociales mantienen espacios separados en la tela comunitaria y atacan a las vecinas que se acercan demasiado.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/gX1CKzi6UQs\" width=\"320\" height=\"180\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><strong>Curiosidad premiada<br \/>\n<\/strong>Pocos a\u00f1os atr\u00e1s, casi nada se sab\u00eda acerca del comportamiento de estos discretos ar\u00e1cnidos. Todo cambi\u00f3 cuando Tizo-Pedroso, un estudiante de grado con una enorme curiosidad, sali\u00f3 en busca de un proyecto prometedor para aprender con Del Claro a investigar. Su b\u00fasqueda no se restringi\u00f3 a las publicaciones cient\u00edficas, donde est\u00e1 lo que ya se sabe, pero no tuvo que ir muy lejos: bast\u00f3 con llegar a la sibipiruna ubicada en frente del Instituto de Biolog\u00eda de la Universidad Federal de Uberl\u00e2ndia. Debajo de la corteza de ese \u00e1rbol de flores amarillas (Caesalpinia peltophoroides) com\u00fan en el Cerrado y tambi\u00e9n empleado en la arborizaci\u00f3n de ciudades como S\u00e3o Paulo, el joven aspirante a bi\u00f3logo encontr\u00f3 un grupo de invertebrados que no conoc\u00eda y que produc\u00eda capullos de seda redondos. Descubri\u00f3 que no era el \u00fanico que ignoraba a los seudoescorpiones y all\u00ed naci\u00f3 el proyecto que este a\u00f1o le valdr\u00e1 el t\u00edtulo de doctor y que ya ha redundado en una serie de publicaciones cient\u00edficas.<\/p>\n<p>Las observaciones del comportamiento se hicieron en laboratorio, en donde ambos investigadores lograron instalar colonias en c\u00e1maras de vidrio, cubiertas por la corteza de \u00e1rbol que ya habitaban y con un juego de espejos para poder ver qu\u00e9 suced\u00eda. El gran descubrimiento, publicado en 2005 en el Journal of Arachnology, fue producto del experimento en que dejaron a una madre con su prole durante algunos d\u00edas sin tener qu\u00e9 cazar. Cuando las ninfas hambrientas empiezan a atacarse unas a otras, algunas madres salen de la c\u00e1mara de seda, golpean las pinzas contra el piso y las extienden hacia arriba. En una reacci\u00f3n inmediata, las cr\u00edas salen y empiezan a devorar a las madres, que no esbozan cualquier reacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa comida basta para terminar con las rivalidades fraternas: el grupo pasa a cazar en conjunto y forma una sociedad estable. Pero esa dedicaci\u00f3n suprema no siempre se concreta. Las hembras m\u00e1s j\u00f3venes, que a\u00fan tienen tiempo de sobra para reproducirse, llegan a consumir a sus propios hijos cuando ya no hay qu\u00e9 comer.<\/p>\n<p>De acuerdo con observaciones actualmente en an\u00e1lisis para su publicaci\u00f3n, La sociedad de esos seudoescorpiones llega a tener una divisi\u00f3n de tareas organizada, lo que constituye otro indicio de una sociedad avanzada. Las hembras se encargan de la prole y cazan; los machos cazan, defienden el nido y se encargan de la limpieza; y las ninfas m\u00e1s crecidas contribuyen con la limpieza, retirando detritos de las c\u00e1maras. Si el trabajo ese convalidado por los revisores de la revista, se ver\u00e1 all\u00ed una caracter\u00edstica m\u00e1s que destaca a estos seudoescorpiones con relaci\u00f3n a otros ar\u00e1cnidos, comenta Del Claro.<\/p>\n<p>Otra curiosidad revelada por el d\u00fao de Uberl\u00e2ndia fue una de las maneras con las cuales los P. nidificator conquistan nuevos espacios: subi\u00e9ndose a las propias presas, tal como describieron en 2007 en Insectes Sociaux. Cuando detectan a una presa mucho mayor que ellos, como un cascarudo, una chinche o un avisp\u00f3n, los seudoescorpiones emprenden un ataque en masa. Varios de los peque\u00f1os ar\u00e1cnidos se cuelgan de la presa, agarr\u00e1ndose de las patas de la v\u00edctima con las pinzas inyectoras de veneno. Despu\u00e9s de un vuelo asustado, la presa, debilitada, se posa en otro \u00e1rbol y se muere. All\u00ed se funda una nueva colonia, que tiene su primera comida asegurada.<\/p>\n<p>Kleber Del Claro y Everton Tizo-Pedroso apenas si han comenzado a explorar el mundo que encontraron debajo de la corteza de la sibipiruna. Siguen investigando la sociedad de esta especie, incluso con an\u00e1lisis gen\u00e9ticos que revelan que los grupos no contienen solamente parientes, y han salido en busca de nuevos seudoescorpiones que puedan estudiar. Los han encontrado en la regi\u00f3n agreste conocida como Caatinga, y ahora los van a buscar a Serra da Canastra, una zona en que la vegetaci\u00f3n crece sobre las piedras, en un ambiente conocido como campo rupestre. Ellos devotan orgullo casi materno a los bichos encontrados por casualidad, pero sin esperar exclusividad. Han venido buscando colaboraciones para ampliar el conocimiento, incluso con un grupo argentino especialista en clasificaci\u00f3n (sistem\u00e1tica) de ar\u00e1cnidos. Everton tambi\u00e9n se convertir\u00e1 en un tax\u00f3nomo de seudoescorpiones, prev\u00e9 su supervisor.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<strong><br \/>\n<\/strong><\/em>DEL CLARO, K. e TIZO-PEDROSO, E. <a href=\"http:\/\/www.springerlink.com\/content\/t182w1ul011p4v05\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ecological and evolutionary pathways of social behavior in Pseudoscorpions<\/a>. <strong>Acta Ethologica.<\/strong> v. 12, n.1, p. 13-22. abril 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las hembras de ar\u00e1cnido se dejan devorar por la prole","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[335],"coauthors":[1601],"class_list":["post-89911","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-zoologia-es","keywords-comportamiento"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89911","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89911"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89911\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":518792,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89911\/revisions\/518792"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89911"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89911"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89911"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89911"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}