{"id":89939,"date":"2010-06-01T00:00:00","date_gmt":"2010-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/06\/01\/la-democracia-llega-a-la-selva\/"},"modified":"2017-02-03T15:22:36","modified_gmt":"2017-02-03T17:22:36","slug":"la-democracia-llega-a-la-selva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-democracia-llega-a-la-selva\/","title":{"rendered":"La democracia llega a la selva"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_99751\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-99751\" title=\"art4164img1\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4164img11.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"552\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4164img11.jpg 326w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4164img11-120x228.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4164img11-250x475.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">CARLOS FIORAVANTI<\/span>La Tansamaz\u00f3nica, la principal carretera de la regi\u00f3n: un hilo de tierra en el medio de la selva<span class=\"media-credits\">CARLOS FIORAVANTI<\/span><\/p><\/div>\n<p>El di\u00e1logo entre grupos antes distantes florece en el interior del estado de Par\u00e1. Al atardecer del pasado d\u00eda 10 de mayo, en una de las salas de la Municipalidad de Itaituba, sudoeste de dicho estado norte\u00f1o, siete integrantes del alto escal\u00f3n del Servicio Forestal Brasile\u00f1o, un \u00f3rgano ligado al Ministerio de Medio Ambiente, se reunieron con ocho empresarios del sector maderero para conciliar sus intereses alrededor de una nueva modalidad de explotaci\u00f3n econ\u00f3mica de la Amazonia: la concesi\u00f3n forestal, mediante la cual el gobierno federal selecciona empresas que podr\u00e1n explotar \u00e1reas previamente definidas de bosques p\u00fablicos durante un per\u00edodo de 40 a\u00f1os procurando causar el menor impacto ambiental posible, a diferencia del actual abordaje que implica la eliminaci\u00f3n total de la vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona. La cordialidad imper\u00f3 durante toda la charla, pero las palabras sonaban cautelosas y las miradas expresaban una desconfianza rec\u00edproca.<\/p>\n<p>El hecho de escuchar a los interesados o a quienes puedan verse afectados por las decisiones que se tomen forma parte de este nuevo abordaje del uso de las tierras p\u00fablicas. Con base en la Ley de Gesti\u00f3n de Bosques P\u00fablicos, aprobada en 2006, el Servicio Forestal seleccion\u00f3 en 2008 a tres empresas para explotar 96 mil hect\u00e1reas del Bosque Nacional de Jamar\u00ed, en Rond\u00f4nia, mediante el primer llamado a licitaci\u00f3n para la concesi\u00f3n de bosques p\u00fablicos. El equipo del Servicio Forestal trabaja ahora en el an\u00e1lisis de las propuestas presentadas en el marco del segundo pliego licitatorio, para la explotaci\u00f3n de 140 mil hect\u00e1reas del Bosque Nacional de Sarac\u00e1-Taquera, en Par\u00e1, y en la versi\u00f3n final del tercer pliego, destinado a la concesi\u00f3n de 210 mil hect\u00e1reas, el equivalente a 1,4 veces el \u00e1rea del municipio de S\u00e3o Paulo, del Bosque Nacional de Amana, en los municipios de Itaituba y Jacareacanga, tambi\u00e9n en Par\u00e1.<\/p>\n<p>\u201cDicen que es poco, pero es s\u00f3lo el comienzo\u201d, dijo Antonio Carlos Hummel, director general del Servicio Forestal. Esta forma de explotaci\u00f3n, denominada manejo forestal sostenible, podr\u00eda adoptarse en 20 millones de las 239 millones de hect\u00e1reas de bosques p\u00fablicos. El \u00e1rea boscosa total en Brasil, de 524 millones de hect\u00e1reas, equivale al 61% del territorio nacional. En el mes de julio se dar\u00e1 inicio a la explotaci\u00f3n de madera en las \u00e1reas correspondientes al primer pliego, se anunciar\u00e1 qu\u00e9 empresas se seleccionaron en el marco del segundo pliego, se publicar\u00e1 en tercer pliego de Itaituba y Jacareacanga y se har\u00e1 p\u00fablico el calendario de reuniones para el pliego licitatorio siguiente, tambi\u00e9n de Par\u00e1.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las propuestas aprobadas en cada pliego, las empresas pueden talar de cinco a seis \u00e1rboles por hect\u00e1rea cada 30 a\u00f1os, cuatro veces menos que la p\u00e9rdida ocasionada por razones naturales y mucho menos que el desmonte, que suprime toda la vegetaci\u00f3n. Las empresas pueden tambi\u00e9n extraer l\u00e1tex, lianas, aceites, frutos y semillas y crear actividades tur\u00edsticas en las \u00e1reas concedidas, de acuerdo con planes previamente aprobados. \u201cNo podemos extraer m\u00e1s que lo que la selva puede producir\u201d, dice Roberto Waack, presidente de Amata, una de las tres empresas seleccionadas para explotar las \u00e1reas licitadas en Rond\u00f4nia.<\/p>\n<p>Las empresas que ganaron las licitaciones deber\u00e1n comprometerse a contratar en la propia localidad al menos al 80% de los trabajadores que necesiten y a pagarle al Servicio Forestal un precio m\u00ednimo por metro c\u00fabico de madera, proporcional al valor comercial de cada especie. Entre las de mayor valor se encuentran el lapacho, el cedro rosa, el guapinol y \u2018ma\u00e7aranduba\u2019.<br \/>\nEn la charla del d\u00eda 10, los madereros se quejaron del precio m\u00ednimo, al que consideraron muy alto. Al d\u00eda siguiente, junto a representantes de los trabajadores, los movimientos sociales y las comunidades locales, los madereros expusieron esas reivindicaciones, con una argumentaci\u00f3n m\u00e1s detallada, en la audiencia p\u00fablica que reuni\u00f3 a alrededor de 250 personas en el gimnasio de deportes de la ciudad. \u201cLa concesi\u00f3n de bosques p\u00fablicos es una salida\u201d, reconoci\u00f3 Osvaldo Romanholi, presidente de la asociaci\u00f3n industrial maderera del sudeste de Par\u00e1, \u201cpero no en el corto plazo\u201d.<\/p>\n<p><strong>La lucha contra la ilegalidad<br \/>\n<\/strong>Un a\u00f1o despu\u00e9s de que los directores y gerentes del Servicio Forestal aterrizasen en Itaituba y presentasen el nuevo abordaje de explotaci\u00f3n maderera, en ese momento bajo una resistencia mucho m\u00e1s intensa, la concesi\u00f3n forestal suena inevitable, ya que el espacio para que las empresas act\u00faen en la ilegalidad parece ser mucho menor actualmente que hace dos o tres d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>\u201cQueremos reducir la ilegalidad de la explotaci\u00f3n maderera y el desmonte\u201d, argument\u00f3 Hummel. En las reuniones previas y en la audiencia p\u00fablica, dijo que har\u00eda lo posible para contemplar las reivindicaciones. \u201cTenemos impedimentos legales que no nos permiten hacer todo lo que querr\u00edamos\u201d, previno Marcelo Arguelles, gerente de concesiones del Servicio Forestal, en una de las conversaciones con los madereros. \u201cVamos a pelear mucho todav\u00eda, y tambi\u00e9n tenemos abogados\u201d, anticip\u00f3 un empresario de Jacareacanga, una de las localidades m\u00e1s pobres de Par\u00e1, en donde se realiz\u00f3 otra audiencia p\u00fablica tres d\u00edas despu\u00e9s.<\/p>\n<p>En el asiento trasero de un bimotor Cessna, en un sobrevuelo por el bosque con los periodistas, Luiz Cesar Cunha Lima, coordinador de licitaciones del Servicio Forestal, apunt\u00f3 hacia las \u00e1reas que ser\u00edan licitadas y coment\u00f3: \u201cMiren, es un \u00e1rea excelente para el manejo forestal sostenible. Es un macizo forestal, no tiene r\u00edos ni cerros\u201d. Seiscientos metros abajo, la selva se extend\u00eda hasta perderse de vista. En la audiencia p\u00fablica, un maderero record\u00f3 que por all\u00ed s\u00ed existen cerros, y que no hay carreteras que lleven a las \u00e1reas que ser\u00e1n explotadas, ubicadas a alrededor de 200 kil\u00f3metros de la ciudad. Vista desde lo alto, la principal carretera de la regi\u00f3n, la Transamaz\u00f3nica, es un hilo de tierra que corta la selva y puede que no resista al peso los semirremolques cargados de troncos.<\/p>\n<p>La perspectiva de conciliar intereses es una novedad en el oeste de Par\u00e1, territorio signado por actividades econ\u00f3micas ilegales y conflictos por la tierra. \u201cHasta hace cuatro a\u00f1os nadie sab\u00eda qu\u00e9 era estar dentro de la ley\u201d, comenta Romanholi, quien lleg\u00f3 proveniente de Mato Grosso hace 11 a\u00f1os. Las cosas empezaron a cambiar a partir de 2003, con la reanudaci\u00f3n de la construcci\u00f3n de la carretera BR-163, entre Cuiab\u00e1, Mato Grosso, y Santar\u00e9m, Par\u00e1, que actualmente sigue estando asfaltada parcialmente. Tres a\u00f1os despu\u00e9s, la creaci\u00f3n del Distrito Forestal Sostenible BR-163 signific\u00f3 el desaf\u00edo de explotar sin destruir 19 millones de hect\u00e1reas de bosque aut\u00f3ctono en 10 municipios cercanos a la carretera.<\/p>\n<p><strong>El verdugo de los madereros<br \/>\n<\/strong>Hummel, en ese entonces director del Instituto Brasile\u00f1o de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama), bloque\u00f3 la acci\u00f3n de las madereras que presentaban planes irregulares de extracci\u00f3n de madera \u2013el llamado plan de manejo\u2013, en \u00e1reas p\u00fablicas no autorizadas. De las 254 empresas antes en actividad en el \u00e1rea del Distrito Forestal Sostenible quedaron 39. \u201cA Hummel le dec\u00edan el verdugo de los madereros\u201d, dice Romanholi. \u201cEl acceso a tierras p\u00fablicas era demasiado f\u00e1cil\u201d, rebate Hummel.<\/p>\n<p>El orden empez\u00f3 imponerse, pero los resentimientos perduran. \u201cEl gobierno cre\u00f3 una reserva arriba de mi propiedad\u201d, acusa Walmir Climaco, alcalde de Itaituba. Climaco hab\u00eda asumido su cargo municipal dos semanas antes (el alcalde anterior fue apartado del cargo por haber distribuido 5 mil canastas familiares entre personas no registradas), lleg\u00f3 45 minutos atrasado a la audiencia p\u00fablica y no escond\u00eda su descon\u00acfianza: \u201cEn el pasado, la opini\u00f3n p\u00fablica no ten\u00eda mucho valor. El gobierno federal ya estuvo ac\u00e1 otras veces, escuch\u00f3 a mucha gente y despu\u00e9s hizo lo que quiso\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_99752\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-99752 \" title=\"art4164img2\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4164img21.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4164img21.jpg 350w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4164img21-120x116.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4164img21-250x242.jpg 250w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Jarr\u00f3n de madera tropical: para europeos refinados<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>El propio alcalde sinti\u00f3 los efectos de la legalizaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n maderera en la regi\u00f3n. De sus 250 empleados antes contratados para explotar un \u00e1rea de 3 mil hect\u00e1reas de bosques, restaron tan s\u00f3lo tres vigilantes. \u201cEst\u00e1 todo completamente parado, porque no hay regularizaci\u00f3n\u201d, dice. Climaco tambi\u00e9n es due\u00f1o de 5 mil hect\u00e1reas de yacimientos de piedras preciosas [\u2018garimpos\u2019] y de 17 propiedades rurales con 100 mil cabezas de ganado. \u201cHasta 1988, el desmonte era autorizado\u201d, record\u00f3 en una de las conversaciones que ocurrieron durante la audiencia p\u00fablica. Con 49 a\u00f1os, el alcalde lleg\u00f3 a Itaituba provenientes de Cear\u00e1 hace 32 a\u00f1os, \u201cen los tiempos del ministro Mario Andreazza\u201d, dijo, en referencia a la \u00e9poca de la dictadura.<\/p>\n<p>\u201cEl Estado est\u00e1 empezando a llegar al interior de la Amazonia, en todos los sentidos\u201d, sostiene Fernando Ludke, director regional del Servicio Forestal. Declarada municipio en 1856, Itaituba tiene 130 mil habitantes que se muestran indiferentes al clima c\u00e1lido y h\u00famedo. Al atardecer, la muchachada se instala en los bancos de la costanera: abren sus laptops y se conectan a la red p\u00fablica de acceso a internet. Muy cerca, los desag\u00fces sin tratamiento se escurren hacia el r\u00edo Tapaj\u00f3s. A la noche es f\u00e1cil ver ratones y perros revolviendo la basura abandonada en las calles.<\/p>\n<p>En esa regi\u00f3n ya se extra\u00eda mucho oro; mucho m\u00e1s que los actuales 100 kilogramos (kg) por mes, de acuerdo con Jos\u00e9 Antunes, presidente de la Asociaci\u00f3n de Miner\u00eda de Oro de Tapaj\u00f3s, \u00f3 300 kg, seg\u00fan el alcalde. En un rinc\u00f3n del aeropuerto de Itaituba, un dibujo realizado sobre una foto retrata los tiempos \u00e1ureos: una avioneta que al aterrizar se superpuso parcialmente a otra en un momento de tr\u00e1nsito a\u00e9reo intenso en el lugar, que tiene la fama de haber sido el aeropuerto de avionetas m\u00e1s movidos de Brasil.<br \/>\n\u201cHab\u00eda mucho oro, muchas mujeres, mucha \u2018cacha\u00e7a\u2019. Hoy en d\u00eda esto es m\u00e1s civilizado. No tiene gracia\u201d, dice un ex \u2018garimpeiro\u2019 [nota del traductor: buscador de oro y piedras preciosas] que observa la audiencia a distancia y en lugar de decir su nombre, deja escapar una sonrisa p\u00edcara, como quien recuerda viejos tiempos. Despu\u00e9s, nuevamente serio, a\u00f1ade: \u201cEsta regi\u00f3n es una herida cr\u00f3nica en la selva\u201d. Otro habitante cuenta que todav\u00eda circulan unos pocos de los antes asiduos pistoleros que mataban por oro, por tierras o por mujeres.<\/p>\n<p>La cifra de empleos que se crear\u00e1n efectivamente y la rentabilidad de la selva son pasibles de ajustes, a medida que los \u00e1rboles empiecen a salir del monte rumbo a los aserraderos. S\u00f3lo el tiempo dir\u00e1 tambi\u00e9n si se justifica uno de los temores de los habitantes: que poderosas multinacionales ganen las licitaciones por sobre las empresas locales; y si la concesi\u00f3n de bosques funcionar\u00e1 efectivamente como estrategia de ordenamiento territorial de la Amazonia. Al menos la transparencia con que se est\u00e1n haciendo las licitaciones impresiona, pues cada paso es informado en internet. De igual modo, los riesgos a la integridad de la selva parecen m\u00ednimos, de acuerdo con estudios iniciados hace alrededor de 60 a\u00f1os en la Amazonia.<\/p>\n<p>En el marco de un experimento realizado en el Bosque Nacional de Tapaj\u00f3s, en Santar\u00e9m, Par\u00e1, los \u00e1rboles con di\u00e1metro superior a 45 cent\u00edmetros de un \u00e1rea total de 64 hect\u00e1reas fueron inventariados en 1975 y talados en 1979 en una proporci\u00f3n de volumen por hect\u00e1rea equivalente a m\u00e1s que el doble que la permitida actualmente. El mismo tramo de selva fue reevaluado en 2009. Por ende, 30 a\u00f1os despu\u00e9s: el mismo intervalo entre talas estipulado por la legislaci\u00f3n actual. \u201cLa selva mostr\u00f3 una capacidad de recuperaci\u00f3n tal que permiti\u00f3 otra tala, dentro de los l\u00edmites actuales de intensidad de corte\u201d, informa Jos\u00e9 Natalino Macedo Silva, director del Servicio Forestal<\/p>\n<p><strong>Un contrato a largo plazo<br \/>\n<\/strong>\u201cLuego de que se talan los \u00e1rboles, la diversidad de especies disminuye moment\u00e1nea\u00acmente, pero despu\u00e9s se recupera\u201d, dice. Seg\u00fan \u00e9l, al cabo de 30 a\u00f1os, la extracci\u00f3n de madera en el Bosque Nacional de Tapaj\u00f3s ampli\u00f3 \u2013 en lugar de disminuir, como muchos bi\u00f3logos tem\u00edan \u2013 la diversidad de especies, pues aport\u00f3 luz y espacio para que otras especies germinasen y creciesen.<\/p>\n<p>\u201cNuevas especies entran y salen constantemente, porque el bosque es un ambiente din\u00e1mico, sujeto a diversos tipos e intensidades de perturbaciones, tales como huracanes, deslizamientos de tierra o claros que surgen cuando los \u00e1rboles mueren y caen\u201d, comenta Natalino. \u201cCon el manejo forestal, el hombre controla la intensidad de las intervenciones, de manera tal de minimizarlas y as\u00ed permitir talas sostenibles por tiempo indeterminado.\u201d<\/p>\n<p>Seg\u00fan Natalino, los contratos de concesi\u00f3n limitan el impacto de la construcci\u00f3n de la infraestructura (carreteras, patios de almacenaje de troncos y las llamadas sendas de arrastre) a un 8% del \u00e1rea de bosque. \u201cLa legislaci\u00f3n actual es cautelosa en cuanto a los impactos ambientales del manejo, pues exige que las empresas forestales dejen al menos tres \u00e1rboles de cada especie cada 100 hect\u00e1reas y un 10% de los \u00e1rboles en tama\u00f1o de corte, a los efectos de asegurar la continuidad de las especies.\u201d<\/p>\n<p>Las reglas actuales para la explotaci\u00f3n de selvas nativas implican la divisi\u00f3n del \u00e1rea que se explotar\u00e1 en 30 partes. Anualmente es permitido aprovechar tan s\u00f3lo 1\/30 y las empresas deben mantener una reserva del 5% de cada tipo forestal en cada \u00e1rea. \u201cAhora el Ibama se vale de 140 verificadores de buenas pr\u00e1cticas de manejo\u201d, dice Natalino. El plan de trabajo, que debe contar con la aprobaci\u00f3n del gobierno federal, se apoya en un inventario con la identificaci\u00f3n bot\u00e1nica \u2013 autenticada en un herbario oficial \u2013 de los \u00e1rboles de cada \u00e1rea que ser\u00e1 explotada.<\/p>\n<p>En la sede de Amata, en S\u00e3o Paulo, en el 17\u00b0 piso de un edificio cercano al r\u00edo Pinheiros, Roberto Waack comenta que su equipo detect\u00f3 de qu\u00e9 especie son, y registr\u00f3 la altura y el di\u00e1metro de alrededor de 27 mil \u00e1rboles del primer lote que empezar\u00e1 a explotar una vez que el Ibama apruebe su plan que indica qu\u00e9 \u00e1rboles cortar. Seg\u00fan \u00e9l, aun con todo este trabajo previo, dicha operaci\u00f3n vale la pena econ\u00f3micamente, pues el costo de explotar una selva ya formada es mucho menor que el de una de eucaliptos o pinos que debe ser plantada y solamente produce madera al cabo de al menos siete a\u00f1os. Asimismo, como el espacio de las maderas de origen ilegal se est\u00e1 reduciendo, \u201cla demanda de madera de origen certificada ha sido mayor que la oferta\u201d, dice Waack.<\/p>\n<p>Su plan consiste en producir los llamados cepillados secos \u2013 piezas tratadas para su uso en pisos y batientes \u2013 este mismo a\u00f1o en un aserradero que est\u00e1 montando en Rond\u00f4nia. En 2011 pretende empezar a usar los desechos de la explotaci\u00f3n de madera para producir peque\u00f1os bloques que parecen alimento balanceado para perros y que se usan como combustibles en hornos. \u201cEl manejo debe ser integrado de manera tal de agregarles valor a los productos de la selva\u201d, dice Waack. \u201cNo entramos en el monte pensando en talar todo r\u00e1pido e irnos. Estamos bajo la protecci\u00f3n de un contrato por 40 a\u00f1os.\u201d<\/p>\n<p>La visi\u00f3n de largo plazo marca la diferencia. Una de las socias de Amata es la dise\u00f1adora Etel Carmona, que empez\u00f3 a trabajar hace 20 a\u00f1os con maderas tropicales y actualmente vende muebles y objetos, como por ejemplo jarrones exclusivos de madera, por el equivalente a casi 5 mil reales, en Brasil y en Europa.<\/p>\n<p><em>* El periodista viaj\u00f3 por invitaci\u00f3n del Servicio Forestal Brasile\u00f1o<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Conciliar explotaci\u00f3n y preservaci\u00f3n acerca al gobierno a los empresarios","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[269],"coauthors":[5968],"class_list":["post-89939","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89939","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89939"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89939\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89939"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89939"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89939"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89939"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}