{"id":89946,"date":"2010-06-01T10:30:00","date_gmt":"2010-06-01T13:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/06\/01\/miedo-en-el-aire\/"},"modified":"2017-02-03T16:41:39","modified_gmt":"2017-02-03T18:41:39","slug":"miedo-en-el-aire","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/miedo-en-el-aire\/","title":{"rendered":"Miedo en el aire"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-99856\" title=\"art4158img1\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4158img11.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4158img11.jpg 580w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4158img11-120x46.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4158img11-250x95.jpg 250w\" sizes=\"(max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">FOTOS FABIO PAPES\/UNICAMP (C\u00c9LULAS) E EDUARDO CESAR (CAMUNDONGO)<\/span>No es necesario ense\u00f1arle a un peque\u00f1o rat\u00f3n o a una rata a tenerles miedo a los gatos. Tan pronto como empiezan a caminar, los roedores son capaces de reconocer las se\u00f1ales dejadas en el ambiente por el predador, y detectar cu\u00e1ndo llega la hora de desaparecer. Ya era sabido que, para ellos, al igual que para la mayor\u00eda de los animales, las pistas de que el peligro ronda llegan casi siempre del aire: compuestos qu\u00edmicos liberados por el predador penetran en sus narinas y disparan una secuencia de se\u00f1ales el\u00e9ctricas en el cerebro que preparan el cuerpo del roedor para enfrentarlo o huir. Pero no se sab\u00eda qu\u00e9 compuestos eran liberados ni en qu\u00e9 parte del sistema olfativo actuaban. Luego de realizar experimentos que demandaron tres a\u00f1os de trabajo, el bi\u00f3logo brasile\u00f1o Fabio Papes y dos investigadores de Estados Unidos publicaron, en la edici\u00f3n de 14 de mayo de la revista <em>Cell<\/em> \u2013en un art\u00edculo que se hizo acreedor a la tapa del peri\u00f3dico\u2013 la respuesta a algunas de estas preguntas.<\/p>\n<p>En asociaci\u00f3n con Darren Logan y Lisa Stowers, del Instituto de Investigaci\u00f3n Scripps, California, Papes \u2013investigador de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp)\u2013 realiz\u00f3 una secuencia de pruebas en las cuales ubic\u00f3 a ratones comunes en contacto con una gasa que hab\u00eda sido friccionada en el pescuezo de un gato, humedecida con orina de rata o rozada en la piel de una serpiente, tres de los predadores naturales de los ratones comunes. En todas las situaciones, la sola percepci\u00f3n de olor hac\u00eda llevaba a un aumento en los ratones dom\u00e9sticos de la producci\u00f3n de una hormona ligada al estr\u00e9s y los volv\u00eda m\u00e1s cautelosos: luego de sentir el olor de uno de los predadores, los roedores pasaban a explorar el ambiente con mucha mayor precauci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al investigar el sistema olfativo de los peque\u00f1os ratones, Papes not\u00f3 que algo en el olor exhalado por los predadores serv\u00eda de est\u00edmulo para un \u00e1rea nasal espec\u00edfica: el llamado \u00f3rgano vomeronasal, una estructura a\u00fan muy enigm\u00e1tica formada por algunos miles de c\u00e9lulas nerviosas (neuronas) capaces de captar la informaci\u00f3n qu\u00edmica presente en el aire y transformarla en impulsos el\u00e9ctricos, redundando as\u00ed en la activaci\u00f3n de los circuitos cerebrales del miedo. La importancia de este \u00f3rgano qued\u00f3 evidente cuando los investigadores verificaron que ratones comunes transg\u00e9nicos con una alteraci\u00f3n gen\u00e9tica que inactiva las neuronas del \u00f3rgano vomeronasal no demostraban miedo cuando se los expon\u00eda al olor a rata grande, serpiente o gato.<\/p>\n<p><strong>El olor del peligro<br \/>\n<\/strong>Para descubrir si ese \u00f3rgano participaba \u00fanicamente en la identificaci\u00f3n del olor de los predadores o si actuaba tambi\u00e9n en la percepci\u00f3n de otros olores desagradables, los bi\u00f3logos repitieron las pruebas, exponiendo a las lauchas al naftaleno, el principal componente de las pastillas de naftalina, liberado en la quema de la madera y asociado por los animales al olor del fuego. Tanto los roedores con el vomeronasal activo como aqu\u00e9llos que ten\u00edan el \u00f3rgano desactivado evitaron la gasa con naftaleno, se\u00f1al de que las neuronas desconectadas actuaban en la identificaci\u00f3n de los enemigos naturales. \u201cEse resultado muestra que el \u00f3rgano est\u00e1 implicado en la detecci\u00f3n, sino espec\u00edfica, al menos dirigida, del olor que exhalan los predadores\u201d, comenta Papes, docente del Instituto de Biolog\u00eda de la Unicamp.<\/p>\n<p>Debido a que las secreciones de los animales de diferentes especies provocaron la misma reacci\u00f3n en los peque\u00f1os ratones comunes, los investigadores empezaron a sospechar que hubiera alg\u00fan compuesto en com\u00fan en la orina de la rata, en el moco que recubre la piel de la serpiente y en la saliva que el gato deja en sus pelos al lamerse. De regreso a la Unicamp, luego de pasar siete a\u00f1os en Estados Unidos, una parte de ellos en el Laboratorio de Lisa Stowers, Papes dio inicio a una etapa de trabajo arriesgada, con una posibilidad de obtener de resultados muy incierta: la purificaci\u00f3n de los componentes de la orina de la rata y de la saliva del gato. No fue posible analizar el moco de la serpiente. Y tuvo suerte. Encontr\u00f3 en la saliva del gato una prote\u00edna \u2013la Feld4\u2013\u00a0\u00a0bastante similar a la m\u00e1s abundante en la orina de la rata, la Mup13 (Major Urinary Protein 13).<\/p>\n<p>En una nueva bater\u00eda de pruebas, Papes y Darren Logan verificaron que luego de inhalar soluciones que conten\u00edan \u00fanicamente prote\u00ednas aisladas, las lauchas se mostraban tan cautelosas como luego de sentir el olor a orina de rata o de saliva de gato. \u201cEstas prote\u00ednas funcionan como cairomonas, mol\u00e9culas liberadas por un organismo de una determinada especie que act\u00faan sobre otra especie, en detrimento de la especie que las liber\u00f3 y en beneficio de la que recibe la informaci\u00f3n\u201d, explica Papes, quien comparte con Logan la autor\u00eda del art\u00edculo de <em>Cell<\/em>.<\/p>\n<p>Actualmente, Papes trabaja en la identificaci\u00f3n de los circuitos cerebrales que se activan con esos olores. El cient\u00edfico cree que echando mano de esta estrategia, en un futuro quiz\u00e1 no tan cercano, ser\u00e1 posible obtener un mapa de la activaci\u00f3n sensorial asociada a comportamientos tales como los de defensa, maternales y reproductivos, entre otros. \u201cAl conocer de qu\u00e9 manera el cerebro reconoce, interpreta y responde a est\u00edmulos tales como los olores\u201d, comenta, \u201cpodremos incluso ayudar a comprender mejor enfermedades relacionadas con alteraciones sensoriales\u201d.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<\/strong><br \/>\nBiolog\u00eda molecular del sistema olfativo en mam\u00edferos: estudio de la detecci\u00f3n de olores y su representaci\u00f3n neuronal en el cerebro (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/5371\/biologia-molecular-do-sistema-olfativo-em-mamiferos-estudo-da-deteccao-de-odores-e-sua-representaca\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2009\/00473-0<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Joven Investigador;\u00a0<strong>Co\u00ador\u00addina\u00addor\u00a0<\/strong>Fabio Papes \u2013 IB\/Unicamp;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 725.763,03 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nPAPES, F.; LOGAN, D.W.; STOWERS, L. <a href=\"http:\/\/www.cell.com\/abstract\/S0092-8674%2810%2900355-7\" target=\"_blank\">The vomeronasal organ mediates interspecies defensive behaviors through detection of protein pheromone homologs<\/a>. <strong>Cell<\/strong>. v. 141 (4), p. 692-703. 14 may. 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las prote\u00ednas apuntan a los ratones la presencia de predadores","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[305,335],"coauthors":[105],"class_list":["post-89946","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-fisiologia-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89946","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89946"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89946\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89946"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89946"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89946"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89946"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}