{"id":89947,"date":"2010-06-01T10:40:00","date_gmt":"2010-06-01T13:40:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/06\/01\/pasos-inciertos\/"},"modified":"2017-02-03T16:54:36","modified_gmt":"2017-02-03T18:54:36","slug":"pasos-inciertos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/pasos-inciertos\/","title":{"rendered":"Pasos inciertos"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-99867\" title=\"art4159img1 (1)\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4159img1-1.jpg\" alt=\"\" width=\"273\" height=\"350\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4159img1-1.jpg 273w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4159img1-1-120x154.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4159img1-1-250x321.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 273px) 100vw, 273px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">GABRIEL BITAR<\/span>La mayor amenaza para la salud y la vida de los ancianos est\u00e1 dentro del hogar y en las calles, especialmente al amanecer y por las tardes. Son los porrazos, que responden por el 61% de las admisiones en las guardias de urgencia de personas de m\u00e1s de 60 a\u00f1os, de acuerdo con datos de 2007 del Ministerio de Salud. Las ca\u00eddas constituyen un drama com\u00fan entre los ancianos, pese a que el resto de la sociedad suele verlas tan s\u00f3lo como algo inherente al avance de la edad. Pero las consecuencias son demasiado serias como para que ese problema no sea tratado como una cuesti\u00f3n primordial en el \u00e1mbito de la salud p\u00fablica. Alrededor del 16% de tales ca\u00eddas ocasionan fracturas, y de cada cuatro ancianos internados para someterse a cirug\u00edas en el f\u00e9mur, uno se muere en el lapso de un a\u00f1o, de acuerdo con el reumat\u00f3logo Marcelo Pinheiro, de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), uno de los coordinadores del Estudio Brasile\u00f1o sobre Osteoporosis (Brazos), la primera investigaci\u00f3n que eval\u00faa la extensi\u00f3n de este problema en el pa\u00eds. Afortunadamente, una serie de estudios ha venido demostrando que ejercicios sencillos pueden evitar buena parte de estos accidentes y mejorar efectivamente la calidad de vida durante ese per\u00edodo de la misma, al cual algunos prefieren denominar \u201cmejor edad\u201d.<\/p>\n<p>Las consecuencias m\u00e1s serias de las ca\u00eddas se deben a la osteoporosis, la p\u00e9rdida gradual de la densidad \u00f3sea que amenaza fundamentalmente a las mujeres. Esta afecci\u00f3n puede ser la causa inicial de una ca\u00edda: algo aparentemente banal, como un movimiento s\u00fabito, astilla el f\u00e9mur y la persona se cae. Muchas veces pasa eso, sin que la persona sepa por qu\u00e9. Pero en m\u00e1s del 90% de los casos de fractura asociada a ca\u00eddas, el porrazo es la causa de la fractura, y no al contrario, de acuerdo con\u00a0 Pinheiro.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta cuestionarios respondidos en 2006 por 2.420 personas de\u00a0 m\u00e1s de 40 a\u00f1os, el Brazos evalu\u00f3 las ca\u00eddas recurrentes y las fracturas en 150 ciudades de las cinco re\u00adgiones en que se divide el territorio brasile\u00f1o. Adem\u00e1s de la prevalencia de la osteoporosis y sus consecuencias, los resultados muestran tambi\u00e9n la desinformaci\u00f3n sobre el tema. Entre los adultos entrevistados, el 15% de los varones y el 30% de las mujeres que ya hab\u00edan sufrido fracturas pose\u00edan un historial compatible con la osteoporosis, y m\u00e1s del 85% de ellos y el 70% de ellas no ten\u00edan informaci\u00f3n sobre la enfermedad. \u201cMuchas veces se trata la fractura y no se hace la densitometr\u00eda para evaluar el estado de los huesos\u201d, comenta Pinheiro. Con base en el conocimiento acumulado en otros estudios y en los indicios cl\u00ednicos, los investigadores del Brazos estiman una prevalencia de osteoporosis mucho mayor que la informada en los cuestionarios, de acuerdo con art\u00edculos publicados recientemente en <em>Arquivos Brasileiros de<\/em> <em>Endocrinologia &amp; Metabologia<\/em> y en <em>Cadernos de Sa\u00fade P\u00fablica<\/em>.<\/p>\n<p>El problema se vuelve a\u00fan m\u00e1s alarmante ante las proyecciones de aumento en la poblaci\u00f3n anciana en Brasil en el transcurso de las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas. De acuerdo con el Instituto Nacional de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (IBGE), el pa\u00eds tendr\u00e1 35 millones de habitantes de m\u00e1s de 60 a\u00f1os de edad en 2025; m\u00e1s de dos millones solamente en la ciudad de S\u00e3o Paulo. Entre 2000 y 2050, el pron\u00f3stico indica que pr\u00e1cticamente se triplicar\u00e1 la proporci\u00f3n de ancianos con relaci\u00f3n a la poblaci\u00f3n total \u2013pasando de un 5,1% a un 14,2%\u2013, producto de una tasa de natalidad decreciente y una expectativa de vida mayor.<\/p>\n<p>Para el reumat\u00f3logo de la Unifesp, otro hallazgo relevante se refiere a la alimentaci\u00f3n. Nuestra dieta es bastante equilibrada en t\u00e9rminos de prote\u00ednas, carbohidratos y grasas, pero deja mucho que desear en lo que hace a micronutrientes y vitaminas. \u201cLos brasile\u00f1os consumen 400 miligramos de calcio por d\u00eda, cuando la recomendaci\u00f3n internacional es de 1.200 miligramos\u201d, comenta. Es un problema cultural, m\u00e1s que socioecon\u00f3mico, ya que incluso los m\u00e1s pudientes de las clases A y B ingieren alrededor de la mitad del calcio que deber\u00edan. Para Pinheiro, una estrategia interesante consistir\u00eda en fortificar algunos alimentos, como es usual en pa\u00edses como Estados Unidos, o hacer suplementaci\u00f3n de micronutrientes.<\/p>\n<p>Otra deficiencia importante, directamente ligada a la incorporaci\u00f3n del calcio en los huesos, es la de vitamina D, abundante en peces como el arenque, el at\u00fan y el salm\u00f3n, y adem\u00e1s en las nueces, las almendras y el aceite de oliva. \u201cLa ingesti\u00f3n de estos alimentos es un h\u00e1bito del Hemisferio Norte. Ac\u00e1 consumimos cinco veces menos que la recomendaci\u00f3n diaria, de alrededor de dos microgramos por d\u00eda\u201d. Adem\u00e1s de la dieta, la producci\u00f3n de vitamina D depende del sol, pero incluso en los pa\u00edses tropicales las personas no se exponen lo suficiente. Pasan poco tiempo al aire libre, y cuando lo hacen, utilizan protector solar por miedo a los maleficios de los rayos solares, tales como el c\u00e1ncer de piel. \u201cEs necesario exponer al menos los brazos y el pecho y el cuello al sol al m\u00ednimo durante 20 minutos al d\u00eda sin protector solar\u201d, recomienda Pinheiro.<\/p>\n<p>El impacto de esas ca\u00eddas y fracturas sobre la calidad de vida es dram\u00e1tico, tal como los muestran datos del Brazos. Las causas de muerte de un 25% de los ancianos que se fracturan el f\u00e9mur al cabo de un a\u00f1o surgen como consecuencias de las internaciones: \u00falceras de presi\u00f3n (escaras), embolia pulmonar e infecciones. Las internaciones tambi\u00e9n pueden causar depresi\u00f3n, abrir las puertas a demencias y ampliar la dependencia causada por las limitaciones f\u00edsicas. \u201cEs como una olla de presi\u00f3n\u201d, compara, \u201cla persona estaba bien, pero repentinamente una fractura hace aflorar problemas que estaban latentes\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-99868\" title=\"art4159img2 (1)\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4159img2-1.jpg\" alt=\"\" width=\"215\" height=\"350\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4159img2-1.jpg 215w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4159img2-1-120x195.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 215px) 100vw, 215px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">GABRIEL BITAR<\/span>Para prevenir la osteoporosis, no basta con tratar a los ancianos. \u201cEs una enfermedad geri\u00e1\u00adtrica cuya prevenci\u00f3n tiene que empezar en la infancia, con\u00a0 una dieta adecuada y actividad f\u00edsica\u201d. El Brazos, que incluy\u00f3 a adultos con edades partir de los 40 a\u00f1os, revel\u00f3 que los m\u00e1s j\u00f3venes no tienen conciencia del problema inminente y no toman medidas preventivas. La principal causa de los accidentes que dejan a miles de ancianos pr\u00e1cticamente inv\u00e1lidos anualmente, seg\u00fan Pinheiro, es el desconocimiento. Adem\u00e1s de la prevenci\u00f3n, que deber\u00eda incluir el abandono del cigarrillo y de la ingesti\u00f3n de alcohol y caf\u00e9 en exceso, actualmente existen tratamientos eficaces para mantener la densidad \u00f3sea. En algunos estados, como es el caso de S\u00e3o Paulo, tanto los medicamentos como el examen destinado a diagnosticar la osteoporosis \u2013la densitometr\u00eda \u00f3sea\u2013 se encuentran disponibles gratuitamente en el \u00e1mbito del Sistema \u00danico de Salud.<\/p>\n<p><strong>Debilidad<br \/>\n<\/strong>Pero no basta con diagnosticar y medicar. La osteoporosis y la probabilidad de ca\u00eddas no est\u00e1n vinculadas \u00fanicamente a la mala suerte, y entender esto puede ser crucial para la prevenci\u00f3n de fracturas. Sucede que la actividad muscular ayuda a mantener los huesos sanos. Y la p\u00e9rdida de musculatura asociada a la osteoporosis tiene efectos directos en el equilibrio, de acuerdo con un estudio llevado a cabo por la fisioterapeuta Daniela Abreu, de la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) con sede en la localidad de Ribeir\u00e3o Preto, publicado online en 2009 en <em>Osteoporosis International<\/em>. \u201cCreemos que la p\u00e9rdida de m\u00fasculos se da juntamente con la p\u00e9rdida \u00f3sea\u201d, conjetura Daniela. La investigadora emple\u00f3 sensores electromagn\u00e9ticos para evaluar el equilibrio de mujeres con osteoporosis, con\u00a0 osteopenia \u2013un estadio intermedio de p\u00e9rdida \u00f3sea\u2013 y con huesos \u00edntegros, y verific\u00f3 que cuanto m\u00e1s fr\u00e1giles son los huesos, mayor es la inestabilidad.<\/p>\n<p>\u201cLa debilidad de grupos musculares espec\u00edficos causa diferentes tipos de inestabilidad\u201d, explica Daniela. Aun habiendo perdido poca masa \u00f3sea, las mujeres con osteopenia muestran una oscilaci\u00f3n hacia adelante y hacia atr\u00e1s igual a la que el estudio verific\u00f3 en aqu\u00e9llas con osteoporosis, y mayor que en las mujeres sin problemas en los huesos. A medida que los huesos se degradan, otros m\u00fasculos tambi\u00e9n pierden masa, lo que da origen a un ciclo vicioso. De acuerdo con lo que muestran los sensores, las mujeres con osteoporosis no solamente se balancean hacia adelante y hacia atr\u00e1s, sino que tambi\u00e9n lo hacen hacia los costados. El pr\u00f3ximo paso, de acuerdo con Daniela, consistir\u00e1 en detallar cu\u00e1les son los grupos musculares m\u00e1s afectados, a los efectos de delinear entrenamientos de recuperaci\u00f3n espec\u00edficos.<\/p>\n<p>Mientras no se detalla ese mapa de los m\u00fasculos debilitados, el grupo de la reumat\u00f3loga Rosa Pereira, de la Facultad de Medicina del campus paulistano de la USP, comprob\u00f3 que los ejercicios f\u00edsicos de equilibrio, adem\u00e1s de reducir la incidencia de las ca\u00eddas, son eficaces tambi\u00e9n para mejorar en diversos aspectos, tales como el bienestar, las funciones f\u00edsicas y las interacciones sociales. Durante su trabajo de doctorado, la fisioterapeuta Melisa Madureira desarroll\u00f3 un m\u00e9todo destinado a mejorar el equilibrio de pacientes con osteoporosis. Con series de ejercicios sencillos \u2013tales como andar hacia adelante, de costado, levantando una pierna y el brazo opuesto, en punta de pies y con los talones\u2013, durante 30 minutos una vez por semana, asociados a elongaci\u00f3n y caminata, ha logrado mejorar la calidad de vida y mitigar la incidencia de las ca\u00eddas en los 30 pacientes del grupo experimental con relaci\u00f3n a los 30 pacientes que no hicieron el entrenamiento, de acuerdo con un art\u00edculo ya disponible en el sitio de la revista cient\u00edfica <em>Maturitas<\/em>. Los participantes del estudio tambi\u00e9n recib\u00edan una cartilla con orientaciones para hacer los ejercicios en casa, mejorando a\u00fan m\u00e1s los resultados. \u201cAl contrario de la musculaci\u00f3n, que requiere de un seguimiento individualizado, para este tipo de ejercicios no es necesaria una supervisi\u00f3n constante. Una vez aprendidos, pueden hacerse en casa sin problemas\u201d, comenta Rosa, quien ya incluy\u00f3 la cartilla en la atenci\u00f3n de rutina de los pacientes del ambulatorio de osteoporosis del Servicio de Reumatolog\u00eda del Hospital de Cl\u00ednicas de la USP. \u201cDe nada sirve medicar contra la osteoporosis sin disminuir las ca\u00eddas, porque las fracturas siguen produci\u00e9ndose\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n<p>En efecto, de nada sirve concentrarse \u00fanicamente en la osteoporosis, ya que innumerables factores llevan a los porrazos. Un estudio coordinado por el epidemi\u00f3logo Evandro Coutinho, de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz),\u00a0 compar\u00f3 250 casos de ca\u00eddas atendidos en cinco hospitales de R\u00edo de Janeiro con 250 controles que involucraban edad, sexo y lugar de residencia similares, y apunt\u00f3 un bajo \u00edndice de masa corporal, d\u00e9ficit cognitivo, derrames, incontinencia urinaria y el uso de medicamentos benzodiazep\u00ednicos y de relajantes musculares como factores de riesgo de ca\u00eddas con fracturas serias, de acuerdo con un art\u00edculo publicado en 2008 en <em>BMC Geriatrics<\/em>. El grupo no tuvo en cuenta la osteoporosis, pues en los hospitales seleccionados no era rutinario el diagn\u00f3stico de la enfermedad. \u201cLo m\u00e1s sorprendente fue detectar el efecto de los relajantes musculares\u201d, comenta Coutinho, \u201cla mayor parte de los estudios no tiene en cuenta este tipo de medicamento\u201d. Estos remedios, muchas veces prescritos para aliviar dolores de espaldas de ancianos, pueden cuadruplicar el riesgo de ca\u00eddas. En tanto, los benzodiazep\u00ednicos se emplean como tranquilizantes, y suelen prescrib\u00edrseles a quienes tienen dificultades para dormir. El problema es que provocan mareos y somnolencia, y disminuyen la fuerza y la contracci\u00f3n muscular, con lo cual se duplica el riesgo de ca\u00eddas y fracturas.<\/p>\n<p>\u201cLos ancianos tienen un metabolismo m\u00e1s lento, por eso cuando se despiertan a\u00fan sufren los efectos de la medicaci\u00f3n\u201d, explica el epidemi\u00f3logo, quien tambi\u00e9n se sorprendi\u00f3 al verificar que la mayor parte de los accidentes se produce a la ma\u00f1ana y a la tarde y no como \u00e9l imaginaba, cuando la persona se levanta al oscuro a la noche para ir al ba\u00f1o. Para \u00e9l, antes de recetarles este tipo de medicamentos a los ancianos, los m\u00e9dicos deber\u00edan investigar mejor las causas de los dolores y de la dificultad para dormir, en lugar de tratar \u00fanicamente los s\u00edntomas. Y agrega que actualmente existen benzodiazep\u00ednicos m\u00e1s adecuados para los ancianos, que permanecen menos tiempo en el organismo.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-99873\" title=\"art4159img3 (1)\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4159img3-1.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4159img3-1.jpg 350w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4159img3-1-120x116.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4159img3-1-250x242.jpg 250w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">GABRIEL BITAR<\/span>\u201cCada 100 ancianos, 30 sufrir\u00e1n ca\u00eddas durante un determinado a\u00f1o\u201d, eval\u00faa Coutinho. Pero el riesgo es mayor para aqu\u00e9llos que ya se cayeron: el 60% de los ancianos que se caen y se lastiman se volver\u00e1n a caer en el lapso de un a\u00f1o, de acuerdo con datos recabados por el proyecto Salud, Bienestar y Envejecimiento (Sabe), un estudio destinado a realizar un seguimiento en el transcurso del tiempo de las condiciones de vida y de salud de los ancianos que viven en la ciudad de S\u00e3o Paulo. \u201cUna ca\u00edda es un indicio de que la persona puede caerse otra vez\u201d, comenta la m\u00e9dica Maria L\u00facia Lebr\u00e3o, de la Facultad de Salud P\u00fablica de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), coordinadora del proyecto.<\/p>\n<p>Para la investigadora de la Facultad de Salud P\u00fablica, es necesario evaluar con\u00a0 cuidado las causas de las ca\u00eddas, a los efectos de corregirlas. Muchos ancianos sienten mareos y pierden el equilibrio incluso sin que haya obst\u00e1culos en su camino. Con menos fuerza muscular y reflejos m\u00e1s lentos, se hace mucho m\u00e1s dif\u00edcil corregir posiciones inestables y aquellos tropiezos que en la juventud pasaban desapercibidos. Se suman a ello factores ambientales tales como las aceras irregulares, los zapatos que desaf\u00edan el equilibrio y las alfombras resbaladizas. Iniciado en 2000 (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2003\/05\/01\/retratos-del-atardecer-2\/?\" target=\"_blank\">lea en <em>Pesquisa FAPESP<\/em> n\u00ba 87<\/a>), el estudio del cual ya han participado casi 2.500 personas sigue las tendencias de envejecimiento de los paulistanos, y ahora entrar\u00e1 en su tercera fase.<\/p>\n<p>Dos tercios de los entrevistados informaron haber padecido al menos una ca\u00edda desde que cumplieron 60 a\u00f1os. Cuanto mayor es la edad, mayor el riesgo de caerse, pero lo m\u00e1s sorprendente es que los factores ambientales constituyen un riesgo a\u00fan mayor que los a\u00f1os acumulados: ancianos que se mudaron recientemente son pasibles de un mayor riesgo de caerse en una casa que conocen menos que aqu\u00e9llos que viven hace muchos a\u00f1os en el mismo lugar y ya grabaron en la memoria los posibles obst\u00e1culos.<\/p>\n<p>El estudio demostr\u00f3 tambi\u00e9n que un factor importante alrededor de las ca\u00eddas es el s\u00edndrome de fragilidad, que tanto puede causar porrazos como ser una consecuencia de \u00e9stos. Este s\u00edndrome puede detectarse cuando se observan al menos tres de cinco se\u00f1ales: p\u00e9rdidas de peso sin causa, disminuci\u00f3n de la fuerza muscular, fatiga, velocidad cada vez menor al andar y reducci\u00f3n de la actividad f\u00edsica. Yeda Duarte, de la Escuela de Enfermer\u00eda de las USP, ha venido analizando esta cuesti\u00f3n en el marco un subproyecto del estudio Sabe que ella coordin\u00f3, en colaboraci\u00f3n con Maria L\u00facia. Cada seis meses, desde 2008, ambas evaluaron a ancianos con edades a partir de los 75 a\u00f1os, alternando visitas a domicilios y entrevistas telef\u00f3nicas.<\/p>\n<p>Verificaron que el s\u00edndrome de fragilidad est\u00e1 m\u00e1s presente entre las mujeres \u2013un 17,3% de ellas, ante el 12,3% de los varones\u2013 y entre los ancianos m\u00e1s longevos. \u201cLas mujeres viven m\u00e1s tiempo que los varones, pero durante esos a\u00f1os que viven m\u00e1s, muchas de ellas pueden tener una calidad de vida peor, toda vez que una extensi\u00f3n de la vida puede venir acompa\u00f1ada de per\u00edodos de incapacidad\u201d, comenta Maria L\u00facia.<\/p>\n<p>De acuerdo con la investigaci\u00f3n, la poblaci\u00f3n paulistana parece estar fragiliz\u00e1ndose m\u00e1s r\u00e1pidamente que lo que se observa en los pa\u00edses desarrollados, donde el s\u00edndrome es m\u00e1s frecuente despu\u00e9s de los 85 a\u00f1os. En el estudio de la USP se observ\u00f3 que en S\u00e3o Paulo, dicha condici\u00f3n muchas veces ya se ha instalado a los 65 a\u00f1os. Se har\u00e1 necesario incluir a ancianos m\u00e1s j\u00f3venes en la investigaci\u00f3n para entender mejor de qu\u00e9 manera el s\u00edndrome se instala en esa poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La fragilidad en s\u00ed se convierte en una limitaci\u00f3n seria cuando la persona no tiene fuerzas como para mantener la rutina normal, y tarda media hora para llegar hasta la esquina. Pero la asociaci\u00f3n con las ca\u00eddas hace que el problema se vuelva a\u00fan m\u00e1s grave, sobre todo cuando las mismas resultan en fracturas que requieren cirug\u00edas, hospitalizaci\u00f3n e inmovilizaci\u00f3n m\u00e1s prolongada, lo que contribuye a agravar el cuadro de fragilidad.<\/p>\n<p>\u201cEs necesario romper ese ciclo\u201d, resume Maria L\u00facia, quien mantiene convenios con el Ministerio de Salud y con las secretar\u00edas correspondientes en el estado y en el municipio de S\u00e3o Paulo para que, con base en la investigaci\u00f3n, se pueda contribuir para implementar intervenciones que ayuden a evitar o revertir la fragilidad.<\/p>\n<p><strong>Gimnasio<br \/>\n<\/strong>Uno de los principales agravantes de la predisposici\u00f3n a las ca\u00eddas es la falta de fuerza muscular, de acuerdo con un trabajo de Andr\u00e9 Rodacki, experto en biomec\u00e1nica de la Universidad Federal de Paran\u00e1 (UFPR). En el andar com\u00fan, explica el investigador, la flexibilidad de la musculatura de las caderas es esencial para mejorar el control de las piernas, y la fuerza de los m\u00fasculos extensores de las rodillas asegura pasos m\u00e1s largos y firmes. En un estudio realizado con 20 mujeres ancianas haciendo ejercicios de elongaci\u00f3n en la zona de las caderas tres veces por semana, publicado en 2009 en <em>Gerontology<\/em>, demostr\u00f3 que bastan cuatro semanas para mejorar el nivel hasta donde la persona levanta los pies, el tama\u00f1o de los pasos y la velocidad.<\/p>\n<p>Esto constituye un importante paso hacia la disminuci\u00f3n del riesgo de darse un porrazo, pero no es el \u00fanico. Cuando se trata de evitar que un manojo de llaves se caiga al suelo o de corregir un tropiezo, los m\u00fasculos deben ser capaces de generar fuerza r\u00e1pidamente, explica Rodacki. La mejora de esta capacidad, seg\u00fan muestra este mes en <em>Clinical Biomechanics<\/em>, implica un entrenamiento de potencia en los m\u00fasculos de las rodillas, mediante movimientos r\u00e1pidos en un aparato con poco peso, un tipo de ejercicio que raramente se les propone a los ancianos. Rodacki investiga ahora maneras m\u00e1s interesantes de mantener un buen andar y un buen equilibrio. \u201cEstos ejercicios son eficaces, pero son muy aburridos\u201d, comenta el investigador, quien espera mejorar la adhesi\u00f3n al programa de ejercicios con una forma especialmente instigadora de gimnasia acu\u00e1tica o baile de sal\u00f3n, con\u00a0 coreograf\u00edas espec\u00edficas.<\/p>\n<p>Pero el problema no se restringe a los huesos y m\u00fasculos: llega tambi\u00e9n a la mente y quebranta la seguridad de los ancianos. El miedo de caerse forma parte del d\u00eda a d\u00eda del 42% de los varones y del 60% de las mujeres de m\u00e1s de 60 a\u00f1os, de acuerdo con resultados del Brazos publicados este a\u00f1o en <em>Cadernos de Sa\u00fade P\u00fablica<\/em>. No es en vano: los ancianos efectivamente tienen m\u00e1s dificultades para integrar las informaciones del ambiente y corren m\u00e1s riesgos de caerse, seg\u00fan mostr\u00f3 la fisioterapeuta Mariana Callil Voos, en la tesis doctoral en neurociencia defendida en enero en el Instituto de Psicolog\u00eda de la USP. \u201cConf\u00ede en la autoevaluaci\u00f3n de los ancianos\u201d, aconseja la investigadora. \u201cA no ser en casos de demencia, ellos saben acerca de los riesgos que corren.\u201d<\/p>\n<p>Entre los participantes de su estudio, los que concluyeron en menor tiempo un test cognitivo \u2013en el cual deb\u00edan localizar n\u00fameros y letras impresos en una hoja de papel en el orden correcto\u2013 tambi\u00e9n salieron mejor en la escala de equilibrio, que involucra tareas tales como girar, permanecer de pie y levantarse, seg\u00fan se lee en un art\u00edculo que saldr\u00e1 publicado pronto en el <em>Journal of Geriatric Physical Therapy<\/em>. Mariana \u2013quien trabaja en el Departamento de Fisioterapia, Fonoaudiolog\u00eda y Terapia Ocupacional de la USP\u2013 tambi\u00e9n encontr\u00f3 una correlaci\u00f3n clara entre el miedo de caerse, medido mediante un cuestionario sobre tareas normales del cotidiano, y\u00a0 las dificultades cognitivas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del miedo de caerse, Mariana detect\u00f3 que la escolaridad tiene un efecto importante sobre el riesgo de padecer ca\u00eddas, tal como lo indica la dificultad para concluir el test cognitivo. \u201cEl promedio de escolaridad entre los ancianos brasile\u00f1os es de aproximadamente cuatro a\u00f1os\u201d, afirma. Este estudio demostr\u00f3 que las personas que tienen menos a\u00f1os de estudio tienen m\u00e1s dificultades para integrar informaciones, menos memoria y menos coordinaci\u00f3n, y por ende, un equilibrio m\u00e1s precario. Asimismo, agrega la investigadora, tienen menor poder adquisitivo y un acceso m\u00e1s limitado a los servicios de salud y a los medicamentos, cosa que probablemente agrava el problema.<\/p>\n<p>La mejor soluci\u00f3n, de acuerdo con la fisioterapeuta, no es mandar a los ancianos de vuelta a la escuela. Ella not\u00f3 que ejercicios simples destinados a entrenar la integraci\u00f3n cognitiva motora \u2013hacer al mismo tiempo un movimiento y prestar atenci\u00f3n a alg\u00fan punto del ambiente, por ejemplo\u2013 dotan de mayor agilidad a los ancianos en poco tiempo. Mariana planea implementar un sistema de visitas a domicilio que ayude a las personas de mayor edad a integrar las informaciones de su propio mundo. Para ella, la propuesta es factible incluso econ\u00f3micamente. \u201cEs mucho m\u00e1s barato para el pa\u00eds hacer una intervenci\u00f3n puntual una vez por mes que mantener a un anciano hospitalizado con una fractura de f\u00e9mur.\u201d<\/p>\n<p>Un punto en com\u00fan parece reunir a investigadores de diversas \u00e1reas de especializaci\u00f3n alrededor de la movilidad y el equilibrio de los ancianos: no es posible que andar por la calle enfrentando aceras agujereadas y escalones\u00a0 sea m\u00e1s dif\u00edcil que una prueba de obst\u00e1culos o una carrera de embolsados. Medidas simples y eficaces pueden devolver el vigor y el placer al d\u00eda a d\u00eda despu\u00e9s de los 60 a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Los proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Efectos del entrenamiento de fuerza muscular asociado o no a la terapia de reposici\u00f3n hormonal en mujeres peri y post menopausiales sobre el tejido muscular y \u00f3seo y el equilibrio (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/23942\/efeito-do-treinamento-de-forca-muscular-associado-ou-nao-a-terapia-de-reposicao-hormonal-em-mulheres\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 07\/54596-0<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Ayuda Regular a Proyecto de Investigaci\u00f3n; <strong>Coordinadora\u00a0<\/strong>Daniela de Abreu \u2013 FMRP\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 59.571,39<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Estudio Sabe-2005: salud, bienestar y envejecimiento. Estudio longitudinal sobre las condiciones de vida y la salud de los ancianos en el municipio de S\u00e3o Paulo (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/884\/estudo-sabe-2005-saude-bem-estar-e-envelhecimento-estudo-longitudinal-sobre-as-condicoes-de-vid\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 05\/54947-2<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Coordinador<\/strong>\u00a0Ruy Laurenti \u2013 FSP\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 472.509,34<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/em><br \/>\nVOOS, M.C. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/journals.lww.com\/jgpt\/Fulltext\/2011\/01000\/Relationship_of_Executive_Function_and_Educational.3.aspx?WT.mc_id=HPxADx20100319xMP\" target=\"_blank\">Relationship of ejecutive function and educational status with functional balance in older adults<\/a>. <strong>Journal of Geriatric Physical Therapy<\/strong>. En prensa.<br \/>\nABREU, D.C. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007%2Fs00198-009-1117-5\" target=\"_blank\">The asociation between osteoporosis and static balance in elderly women.<\/a> <strong>Osteoporosis International<\/strong>. En prensa.<br \/>\nPINHEIRO, M.M. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?pid=S0102-311X2010000100010&amp;script=sci_abstract\" target=\"_blank\">Risk factors for recurrent falls among Brazilian women and men: the Brazilian Osteoporosis Study<\/a>. <strong>Cadernos de Salud P\u00fablica<\/strong>. v. 26, n. 1, p. 89-96. ene. 2010.<br \/>\nBENTO, P. C. B. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0268003310000513\" target=\"_blank\">Peak torque and rate of torque development in elderly with and without fall history<\/a>. <strong>Clinical Biomechanics<\/strong>. v. 25, p. 450-4. jun. 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Nuevos estudios muestran c\u00f3mo mitigar el riesgo de ca\u00eddas a los ancianos","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[298],"coauthors":[1601],"class_list":["post-89947","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-epidemiologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89947","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89947"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89947\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89947"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89947"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89947"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89947"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}