{"id":89954,"date":"2010-06-01T00:00:00","date_gmt":"2010-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/06\/01\/esa-nostalgia-que-mata\/"},"modified":"2017-02-03T17:41:05","modified_gmt":"2017-02-03T19:41:05","slug":"esa-nostalgia-que-mata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/esa-nostalgia-que-mata\/","title":{"rendered":"Esa nostalgia que mata"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-99961\" title=\"art4151img11\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4151img111.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"331\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4151img111.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4151img111-120x137.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4151img111-250x285.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">REPRODU\u00c7\u00c3O DO LIVRO \"RIO DE JANEIRO - CIDADE MESTI\u00c7A\"<\/span>\u201cVa con la sombra creciendo el bulto enorme\/ Del baobab&#8230;\/ y crece en el alma el bulto de una tristeza, inmensa, inmensamente&#8230;\u201d, escribi\u00f3 el poeta parnasiano Raimundo Correia, en el soneto <em>Banzo<\/em>, tal el nombre dado a esa tristeza. Era un estado de depresi\u00f3n psicol\u00f3gica que tomaba a los africanos esclavizados tan pronto como desembarcaban en Brasil, y ser\u00eda una enfermedad cr\u00f3nica, una nostalgia profunda que levaba a los negros a la muerte. \u201cEn el siglo XIX, obras como las del m\u00e9dico franc\u00e9s Fran\u00e7ois Sigaud y la del naturalista Carl F. von Martius, como as\u00ed tambi\u00e9n las cr\u00f3nicas de los viajeros europeos, transmitieron la idea de una nostalgia fatal de los esclavos. En esos relatos, las muertes voluntarias de los cautivos se describen como una forma pasiva de suicidio \u2013rechazaban los alimentos y se dejaban morir por inanici\u00f3n y tristeza\u2013 y tambi\u00e9n por los m\u00e9todos universales: la horca, el ahogamiento, el uso de armas blancas, etc.\u201d, explica la psiquiatra Ana Maria Galdini Oda, profesora adjunta del Departamento de Medicina del Centro de Ciencias Biol\u00f3gicas y de la Salud de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFScar), quien analiz\u00f3 el banzo en su investigaci\u00f3n intitulada <em>De los disgustos provenientes del cautiverio: una historia de la psicopatolog\u00eda de los esclavos brasile\u00f1os en el siglo XIX<\/em>, que cont\u00f3 con una beca de la FAPESP en el marco del Programa Joven Investigador en Centro Emergente. \u201cInvariablemente, los narradores adjudicaban ese deseo de morir a una enfermedad melanc\u00f3lica, relacionada con la situaci\u00f3n de cautiverio: el disgusto causado por el alejamiento violento de \u00c1frica, una rebeld\u00eda por la p\u00e9rdida de la libertad y de reacci\u00f3n a los castigos pesados e injustos.\u201d<\/p>\n<p>Seg\u00fan la investigadora, el an\u00e1lisis hist\u00f3rico de la enfermedad reafirma la necesidad de echar por tierra explicaciones simplificadoras sobre los males de esclavos, ya sea sobre el banzo o su forma extrema, el suicidio, como producto de los \u201cdisgustos provenientes del cautiverio\u201d, f\u00f3rmula empleada en el siglo XIX para encubrir la naturaleza violenta de la relaci\u00f3n entre esclavos y amos. En la historia del banzo se cruzan as\u00ed diversas rutas de la historia: historias de la psicopatolog\u00eda, de la trata transatl\u00e1ntica de esclavos y de las enfermedades. \u201cLa enfermedad siempre aparece en una doble posici\u00f3n: es una entidad cl\u00ednica, una variaci\u00f3n de la nostalgia europea en los tr\u00f3picos, asociada a otras enfermedades de los negros que, al mismo tiempo, no se disocia de los debates pol\u00edticos sobre el cautiverio negro\u201d, sostiene la investigadora. Seg\u00fan el <em>Vocabul\u00e1rio<\/em>, de Bluteau, de 1712, un juego es \u2018banzeiro\u2019 cuando ninguna de las partes gana: es una indefinici\u00f3n enervante. \u201cLa historia del banzo remite a un juego de esos, de esclavos contra amos, de la vida contra la muerte, en una larga y tensa pelea\u201d. Curiosamente, el concepto de banzo debe su origen a una formulaci\u00f3n europea de la nostalgia como enfermedad. El punto inicial de esa historia es la tesina del m\u00e9dico suizo Johannes Hofer (Basilea, 1678), <em>De nostalgia<\/em>, en la cual \u00e9ste describe a la \u201cnostalgia\u201d, palabra compuesta a partir de los radicales griegos <em>n\u00f3sto<\/em>s (regreso) y <em>\u00e1lgos<\/em> (dolor f\u00edsico o moral), como una enfermedad a la cual los suizos manifestar\u00edan predisposici\u00f3n, conocida como <em>Heimweh<\/em> (o <em>maladie du pays<\/em> en Francia, o mal del coraz\u00f3n en Espa\u00f1a). La melancol\u00eda ser\u00eda una indisposici\u00f3n ocasionada por estar ausente del hogar que se transformaba en enfermedad mortal.<\/p>\n<p>En el transcurso de los siglos XVIII y XIX, la nostalgia se convirti\u00f3 en objeto de muchos trabajos m\u00e9dicos y, poco a poco, la melancol\u00eda helv\u00e9tica fue dejando de ser suiza: la elevada ocurrencia de esta enfermedad en los ej\u00e9rcitos de diversas naciones europeas hab\u00eda hecho de la patolog\u00eda un objeto de especial inter\u00e9s por parte de los m\u00e9dicos militares (como el cirujano del ej\u00e9rcito de Napole\u00f3n, Larrey), que relataban sobre verdaderas epidemias de nostalgia. Hasta el c\u00e9lebre Phillipe Pinel se dedic\u00f3 al tema, en la <em>Encyclop\u00e9die m\u00e9thodique<\/em>. \u201cEn efecto, los postulados de los distintos m\u00e9dicos militares y otros cient\u00edficos se extendieron a los africanos esclavizados. Por eso, se puede considerar que el banzo es una aplicaci\u00f3n del concepto de nostalgia, desarrollado en Europa\u201d, dice la autora. Pero el primer ilustrado que analiz\u00f3 la cuesti\u00f3n desde el punto de vista de los esclavos y describi\u00f3 el banzo fue el abogado portugu\u00e9s, aunque nacido en Bah\u00eda, Luis Antonio de Oliveira Mendes, en su <em>Mem\u00f3ria<\/em> (1793), sobre la gran mortalidad de los africanos transportados a Brasil, hecha a pedido de la Academia Real de Ciencias de Lisboa. \u201cSu trabajo fue la primera publicaci\u00f3n en lengua portuguesa que se ocup\u00f3 de la salud de los esclavos, y es la principal fuente de las descripciones del banzo en el siglo XIX\u201d, dice Ana Maria. Al destacar las conexiones entre las enfermedades mortales y el p\u00e9simo tratamiento dado a los cautivos, Oliveira Mendes se\u00f1ala que, aun siendo b\u00e1rbaros, los africanos eran sinceros y constantes en los afectos. El banzo es expuesto como una \u201cgrav\u00edsima enfermedad, causada por la exacerbaci\u00f3n del sentimiento de saudades\u201d.<\/p>\n<p>Esa imagen del banzo como fruto de la crueldad de la trata se extendi\u00f3 a la primera mitad del siglo XIX y se incorpor\u00f3 a las narraciones de viajes, a los compendios de medicina tropical y a las tesis de medicina. \u201cEs la vocaci\u00f3n del banzo de ser un tipo de \u2018enfermedad-argumento\u2019, movilizada en la lucha contra la esclavitud\u201d, recuerda la autora. Sigaud, en <em>Do clima e das doen\u00e7as do Brasil (1844)<\/em>, publicado por primera vez en portugu\u00e9s este a\u00f1o por la editorial Fiocruz, consideraba que el banzo era una enfermedad mental, una variante de la nostalgia-melancol\u00eda desencadenada por causas morales tales como la\u00a0 a\u00f1oranza de \u00c1frica o el resentimiento por los castigos injustos. En tanto, Martius, en <em>Natureza, doen\u00e7as, medicina e rem\u00e9dios dos \u00edndios brasileiros<\/em> (1844), efect\u00faa una comparaci\u00f3n entre el banzo de los negros y el de los indios, afirmando que en ambos casos la melancol\u00eda reina como la causa de la muerte, con la salvedad de que los negros parec\u00edan sentir m\u00e1s que los ind\u00edgenas los sentimientos dolorosos, ya que estos \u00faltimos ser\u00edan fr\u00edos y distantes en oposici\u00f3n a los africanos, emotivos y pasionales. Joaquim Manuel de Macedo, en su monograf\u00eda sobre la nostalgia, escrita en 1844 (el mismo a\u00f1o de la publicaci\u00f3n de <em>A moreninha<\/em>) como tesis presentada en la Facultad de Medicina de R\u00edo de Janeiro para la obtenci\u00f3n del t\u00edtulo de doctor, considera que el banzo es una afecci\u00f3n mental originada en la a\u00f1oranza de la patria, y tiene su sede en el cerebro. \u201cIdentificado con la clase se\u00f1orial, el escritor rom\u00e1ntico no demuestra ninguna simpat\u00eda por los esclavos, pero pensaba que la nostalgia de los negros merec\u00eda ser estudiada, pues la consideraba como una potencial amenaza a la econom\u00eda nacional\u201d, informa la investigadora. Adem\u00e1s de estos tres, otros extranjeros abordaron la cuesti\u00f3n de la muerte voluntaria entre esclavos en el siglo XIX: Debret, Henry Koster, Rugendas, Thomas Ewbank, Robert Walsh, F. Dabadie, entre otros. \u201cDespu\u00e9s de ese inter\u00e9s, el banzo permanecer\u00e1 casi adormecido hasta los a\u00f1os 1930 y 1940, cuando los llamados estudios afro-brasile\u00f1os lo reubicaron como potencial objeto de investigaci\u00f3n. Ser\u00e1 tomado como algo real, una enfermedad un poco misteriosa, pero sin demasiada problematizaci\u00f3n\u201d, comenta la autora.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-99962\" title=\"art4151img2\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4151img21.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4151img21.jpg 620w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4151img21-120x46.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/art4151img21-250x96.jpg 250w\" sizes=\"(max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">REPRODU\u00c7\u00c3O DO LIVRO \"RIO DE JANEIRO - CIDADE MESTI\u00c7A\"<\/span><\/p>\n<p><strong>El hogar<br \/>\n<\/strong>Surge incluso una nueva etimolog\u00eda para la palabra: el banzo estar\u00eda vinculado a la voz del quimbundo <em>mbanza,<\/em> aldea, y por eso significar\u00eda la \u201ca\u00f1oranza de la aldea\u201d, y por extensi\u00f3n, del hogar. \u201cEl origen africano de la palabra me parece un poco incierto. En el <em>Vocabul\u00e1rio<\/em>, de Bluteau, por ejemplo, la palabra \u201cbanzar\u201d aparece como la acci\u00f3n de \u2018sorprender con pena\u2019 y \u201cbanzeiro\u201d ser\u00eda algo \u2018inquieto, mal sujetado\u2019. Hay quienes creen que existe un origen portugu\u00e9s de la palabra\u201d. En 1933, el concepto reapareci\u00f3 en las p\u00e1ginas finales de <em>Casa-Grande &amp; Senzala<\/em> (1933), de Gilberto Freyre, cuya visi\u00f3n sign\u00f3 los relatos modernos de la palabra: \u201cNo fue todo alegr\u00eda en la vida de los negros. Hubo aqu\u00e9llos que se suicidaron comiendo tierra, ahorc\u00e1ndose, envenen\u00e1ndose. El banzo, la a\u00f1oranza de \u00c1frica, acab\u00f3 con muchos. Hubo aqu\u00e9llos que, de tan \u2018banzeiros\u2019, quedaron tontos, idiotas\u201d, escribi\u00f3 Freyre. En 1939 empezaron a surgir visiones m\u00e9dicas de la afecci\u00f3n, como la del parasit\u00f3logo Manoel Augusto Piraj\u00e1, quien afirmaba que el banzo era una forma de la enfermedad del sue\u00f1o, la tripanosomiasis africana, hip\u00f3tesis descartada actualmente. \u201cUna propuesta que debe considerarse es la del psiquiatra \u00c1lvaro Rubim de Pinho, de la Facultad de Medicina de Bah\u00eda, expuesta en <em>Aspectos hist\u00f3ricos da psiquiatr\u00eda folcl\u00f3rica no Brasil<\/em> (1982). Seg\u00fan \u00e9l, el banzo se aproximar\u00eda a los llamados \u2018s\u00edndromes de campo de concentraci\u00f3n\u2019, dice la autora. El modelo es multicausal: el mal de los esclavos ser\u00eda un cuadro en el cual se superpondr\u00eda un estado mental depresivo (caracter\u00edstico de situaciones de terror, hambre, confinamiento, etc.) a s\u00edntomas derivados de la acentuada carencia nutricional y de vulnerabilidad a enfermedades graves, varias de las cuales ser\u00edan las responsables de los s\u00edntomas f\u00edsicos y mentales del banzo.\u201d<\/p>\n<p>La producci\u00f3n historiogr\u00e1fica de los a\u00f1os 1960 y 1970, que cuestion\u00f3 lo que se denomin\u00f3 como \u201cmito de la esclavitud blanda\u201d, preconizado por Freyre, enfatiz\u00f3 el car\u00e1cter violento de las relaciones entre amos y esclavos y dio nueva acepci\u00f3n al banzo. \u201cEstudios de ese per\u00edodo asocian actos tales como suicidios, homicidios y agresiones f\u00edsicas a la excesiva carga impuesta por el cautiverio, y para algunos autores (como Al\u00edpio Goulart en <em>Da fuga ao suic\u00eddio<\/em>, de 1972, o Fernando Henrique Cardoso en <em>Capitalismo e escravid\u00e3o no Brasil meridional<\/em>, de 1962), dichos actos eran evidentes manifestaciones de rebeld\u00eda, de las pocas facultadas a los esclavos. Los suicidios ser\u00edan se\u00f1ales de rebeli\u00f3n individual, as\u00ed como los \u2018quilombos\u2019 [asentamientos de esclavos fugitivos] y las insurrecciones, de rebeld\u00eda colectiva\u201d, explica la investigadora. Sin embargo, para ella, ya sea desde la perspectiva de Freyre o desde \u00e9sta, m\u00e1s comprometida, se dio poco espacio a los factores subjetivos implicados en las acciones de los sujetos hist\u00f3ricos. As\u00ed, el suicidio cautivo puede verse tambi\u00e9n, pero nunca \u00fanicamente, como una forma de protesta o de fuga de la situaci\u00f3n de cautiverio, siempre considerando la complejidad de la experiencia del cautiverio y la capacidad humana de descubrir formas de vivir en situaciones adversas. \u201cEl adjudicarle la motivaci\u00f3n para la muerte \u00fanicamente a la condici\u00f3n cautiva implica un abordaje simplista. Los actos suicidas son manifestaciones extremas, que no pueden reducirse a una explicaci\u00f3n \u00fanica, ya sea sociol\u00f3gica, antropol\u00f3gica o psicopatol\u00f3gica\u201d, asegura el historiador Saulo Veiga Oliveira, quien analiz\u00f3 la cuesti\u00f3n en el art\u00edculo \u201cEl suicidio de esclavos en S\u00e3o Paulo\u201d, publicado en la revista <em>Hist\u00f3ria, Ci\u00eancias, Sa\u00fade \u2013 Manguinhos<\/em>. \u201cBasta con ver que el alto \u00edndice de suicidios entre los esclavos durante las \u00faltimas dos d\u00e9cadas de la esclavitud en general se le atribuye a los \u2018disgustos del cautiverio\u2019, como una reacci\u00f3n a la condici\u00f3n servil. Pero hay muchos otros motivos: problemas con\u00a0 la Justicia o el miedo a los castigos impuestos por el amo.\u201d<\/p>\n<p><strong>Asesinatos<br \/>\n<\/strong>\u201cEl \u00edndice de \u2018muertes voluntarias\u2019 entre esclavos, si se lo compara con el de hombres libres, era dos o tres veces m\u00e1s elevado, y en general atribuido al banzo\u201d, afirma el historiador Renato Pinto Ven\u00e2ncio, de la Universidad Federal de Ouro Preto y autor de <em>Ancestrais: una introdu\u00e7\u00e3o \u00e0 hist\u00f3ria da \u00c1frica Atl\u00e2ntica<\/em> (Editora Campus). \u201cPero, como todo testimonio del pasado, eso debe ser le\u00eddo con ojos cr\u00edticos: el registro de suicidios puede encubrir asesinatos practicados por los amos. Eso no implica disminuir al banzo como una de las expresiones tr\u00e1gicas de la locura com\u00fan a millones de personas v\u00edctimas de la trata de esclavos. La divulgaci\u00f3n de este sufrimiento en los peri\u00f3dicos habr\u00eda contribuido a la formaci\u00f3n de la sensibilidad abolicionista en la sociedad imperial. De all\u00ed que se entienda al banzo como una forma no intencional de protesta pol\u00edtica, un ejemplo primario de lucha por la no violencia\u201d. Los n\u00fameros esconder\u00edan otras motivaciones. \u201cLos hombres libres ocultaban sus casos en busca de evitar sanciones morales y religiosas, que imped\u00edan el sepelio en cementerios, lo que puede explicar el elevado n\u00famero de muertes de cautivos\u201d, explica el historiador Jackson Ferreira, de la Universidad Federal de Bah\u00eda y autor del art\u00edculo \u201cPor hoy basta: suicidio esclavo en Bah\u00eda (1850-1888)\u201d. \u201cLos actos suicidas fueron m\u00e1s que una expresi\u00f3n de mecanismos de desespero, sino tambi\u00e9n formas de negociar mejores condiciones, de resistir a las condiciones de cautiverio o liberarse de \u00e9ste, abandonando definitivamente esta \u2018tierra de los vivos\u2019, como escribi\u00f3 el esclavo Tim\u00f3teo en su nota de suicidio.\u201d<\/p>\n<p>Ana Maria Oda se encuentra actualmente investigando el curioso \u201csuicidio por ingesti\u00f3n de tierra\u201d, citado con a menudo por los viajeros, en el marco del proyecto <em>Geofagia y esclavitud<\/em>, financiado por el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq) y vinculado al Grupo de Investigaci\u00f3n Esclavitud, Raza y Salud, con sede en la Casa de Oswaldo Cruz, Fiocruz. \u201cLa \u2018pica\u2019 (la alteraci\u00f3n del h\u00e1bito alimentario que incluye la ingesti\u00f3n de tierra o barro \u2013la geofagia\u2013, de cal, de madera, etc.) es interpretada como una deliberada acci\u00f3n en direcci\u00f3n hacia la muerte, un m\u00e9todo de suicidio lento de los negros esclavos\u201d, dice la investigadora. Debret retrat\u00f3 esclavos con\u00a0 m\u00e1scaras de hierro destinadas a evitar la pr\u00e1ctica. \u201cLa geofagia como suicidio no se sostiene. No se determinaron sus consecuencias buenas o malas sobre la salud.\u201d<\/p>\n<p><strong>El proyecto<\/strong><br \/>\nDe los disgustos provenientes del cautiverio (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/103389\/dos-desgostos-provenientes-do-cativeiro-uma-historia-da-psicopatologia-dos-escravos-brasileiros-no\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2004\/07810-9<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Beca Joven Investigador;\u00a0<strong>Coordinadora\u00a0<\/strong>Ana Maria Oda &#8211; UFScar;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 230.994,90 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Discuten la pol\u00e9mica cuesti\u00f3n del &#8220;banzo&#8221; de los esclavos","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310],"coauthors":[117],"class_list":["post-89954","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89954","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89954"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89954\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89954"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89954"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89954"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89954"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}