{"id":89978,"date":"2010-07-01T00:00:00","date_gmt":"2010-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/07\/01\/un-genio-del-ensayo\/"},"modified":"2017-02-06T15:00:05","modified_gmt":"2017-02-06T17:00:05","slug":"un-genio-del-ensayo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-genio-del-ensayo\/","title":{"rendered":"Un genio del ensayo"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-96513\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/07\/art4194img11-273x300.jpg\" alt=\"\" width=\"273\" height=\"300\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ARCHIVO \/ AGENCIA ESTADO<\/span>El lugar de Nelson Rodrigues (1912-1980) entre los grandes dramaturgos del siglo XX es asegurado por algunas generaciones de especialistas. Su talento como ensayista, aunque \u00e9l no tuviese esa pretensi\u00f3n, es el nuevo \u00e1ngulo defendido por el cr\u00edtico literario <em>ga\u00facho<\/em>\u00a0Luis Augusto Fischer en <em>Intelig\u00eancia con dor<\/em>, publicado por Arquip\u00e9lago Editorial. La singularidad de su argumentaci\u00f3n es producto del hecho de basarse en las cr\u00f3nicas publicadas en los peri\u00f3dicos, en las cuales Fischer, docente de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS) y autor de libros sobre Machado de Assis y Jorge Luis Borges, ve mucho m\u00e1s que comentarios breves y triviales. Ante la excepcionalidad de esos\u00a0 textos, explica, puede elev\u00e1rselos a otra categor\u00eda. Por ende, la denominaci\u00f3n de &#8220;ensayista&#8221;, y no de &#8220;cronista&#8221;, le asigna un nuevo status a lo que Nelson Rodrigues publica sin grandes pretensiones en la prensa. &#8220;El cronista es por regla un comentarista l\u00edrico de la vida, al paso que el ensayista escribe con el cerebro activo, aun cuando comente la vida cotidiana&#8221;, afirma el cr\u00edtico sure\u00f1o. &#8220;Y el cronista tiende a ser un autocomplaciente, al tiempo que el ensayista es riguroso y hasta cruel consigo mismo, y lo es no por masoquismo, sino para conquistar un punto de vista m\u00e1s profundo y m\u00e1s radical, escap\u00e1ndole al c\u00edrculo ameno de la cr\u00f3nica, que se contenta con exterioridades&#8221;, a\u00f1ade.<\/p>\n<p>Nacido en Recife en 1912, afincado en R\u00edo de Janeiro siendo a\u00fan ni\u00f1o, Nelson Rodrigues perteneci\u00f3 a una familia de periodistas: su padre, Mario Rodrigues, fund\u00f3 el peri\u00f3dico carioca <em>A manh\u00e3<\/em> en la d\u00e9cada de 1920, y el hermano Mario Filho, que da nombre al estadio Maracan\u00e3, fue uno de los m\u00e1s importantes cronistas deportivos del pa\u00eds. Desde temprano, el ni\u00f1o, que en sus palabras, ve el mundo &#8211; por el agujero de la cerradura -, conoci\u00f3 la tragedia: el primer golpe es la muerte de su hermano Roberto, tambi\u00e9n periodista, asesinado en la redacci\u00f3n. Con la Revoluci\u00f3n de 1930, el diario de la familia es allanado. Nelson, que escribe en las p\u00e1ginas policiales y de f\u00fatbol, se convierte en autor de obras teatrales cada vez m\u00e1s consagradas. En la d\u00e9cada de 1970, su hijo Nelson Rodrigues Filho pasa a la clandestinidad huyendo de la dictadura, y nace la hija Daniela, &#8220;la ni\u00f1a sin estrella&#8221;, con graves problemas de salud.\u00a0 En las cr\u00f3nicas reunidas en libros como <em>O \u00f3bvio ululante <\/em>y <em>A cabra vadia<\/em>, se comentan episodios de la escena pol\u00edtica y social y pol\u00edtica del pa\u00eds, entre registros de su cotidiano y el de su familia: de la \u00falcera a monse\u00f1or H\u00e9lder C\u00e2mara y a las nuevas costumbres. En obras como <em>\u00c0 sombra das chuteiras imortais<\/em>, hay cr\u00f3nicas deportivas, tan sorprendentes que pueden estar dedicadas, por ejemplo, al escupitajo de un jugador. El propio Nelson no ten\u00eda una percepci\u00f3n clara acerca del valor de sus cr\u00f3nicas. La hac\u00eda, como \u00e9l dec\u00eda, para &#8220;pagar la leche de los chicos&#8221;, como corazonadas, como un memorialista, que no raramente suscitaba la furia de distintos sectores de la sociedad, que lo consideraban ora reaccionario, ora pornogr\u00e1fico. &#8220;Con seguridad no ten\u00eda en la cabeza la tradici\u00f3n del ensayo. Creo que se puede decir incluso que \u00e9l no ten\u00eda ni siquiera el concepto de cr\u00f3nica en la cabeza. Pero su intuici\u00f3n es lo que importa, junto a su capacidad de moldear su lenguaje&#8221;, sostiene Fischer.<\/p>\n<p>El padre de la idea de un Nelson ensay\u00edsta, un &#8220;Montaigne de Brasil&#8221;, como advierte Fischer, es An\u00edbal Damasceno Ferreira, periodista e historiador a quien se le debe tambi\u00e9n el redescubrimiento de otro autor, Qorpo Santo, en la d\u00e9cada de 1960. Fue en un almuerzo en 1988 que Ferreira inspir\u00f3 a Fischer a investigar el tema. Poco despu\u00e9s, el valor de las cr\u00f3nicas del dramaturgo ser\u00eda resaltado por Ruy Castro, cuando present\u00f3 la biograf\u00eda <em>O anjo pornogr\u00e1fico<\/em> y coordin\u00f3 la reedici\u00f3n de su obra por Companhia das Letras, en la d\u00e9cada de 1990. Actualmente, es Agir la editorial que tiene los derechos de publicaci\u00f3n.\u00a0 Quienes conocen las cr\u00f3nicas de Nelson Rodrigues suelen reconocerlas inmediatamente cuando las encuentran otra vez. El autor no solamente escribe muy bien. Posee tambi\u00e9n, como sostiene el cr\u00edtico, &#8220;un amplio repertorio de ma\u00f1as narrativas y dramat\u00fargicas&#8221;: retardamiento de la acci\u00f3n, dramatizaci\u00f3n de la posici\u00f3n del cronista, dibujo r\u00e1pido y eficaz de los personajes. Es creador de expresiones tales como &#8220;obvio ululante&#8221;, y de personajes caricaturales inolvidables: el padre de marcha, la pasante de periodismo con los talones sucios, la fina de narinas de cad\u00e1ver. En cuanto a los temas, como recuerda Fischer, el m\u00e1s original de su creaci\u00f3n se relaciona m\u00e1s bien con el punto de vista y no al asunto. &#8220;Hab\u00eda cronistas que tambi\u00e9n hablaban de la juventud, de f\u00fatbol, de la condici\u00f3n de los brasile\u00f1os, pero solamente \u00e9l hac\u00eda reflexiones y p\u00e1lpitos singulares sobre todo eso&#8221;. Como todo buen ensayista, lograba salir de la estrechez de su tiempo liber\u00e1ndose de esa constricci\u00f3n, para intentar evaluar las cosas desde el punto de vista de la eternidad.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-96515\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/07\/art4194img22-300x228.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"228\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ARCHIVO \/ AGENCIA ESTADO<\/span>La mejor parte de las cr\u00f3nicas de Nelson Rodrigues corresponde al per\u00edodo de 1967 a 1970, desde la eclosi\u00f3n de la Tropicalia hasta el Mundial. Fue cuando ?lleg\u00f3 al apogeo de su lenguaje, que antes estaba siendo a\u00fan tallada?, explica el cr\u00edtico. La izquierda y la juventud eran blancos constantes de su cr\u00edtica m\u00e1s mordaz. ?Despu\u00e9s de eso, en parte se volvi\u00f3 previsible, pues ya hab\u00eda encontrado aquellas expresiones y confrontado a aquellos enemigos. Es tambi\u00e9n un per\u00edodo en que incluso \u00e9l, de temperamento pol\u00edtico conservador, debi\u00f3 hacer radicales autocr\u00edticas, en raz\u00f3n de la brutalidad de la censura, por ejemplo.?<\/p>\n<p>Para Fischer, el autor de<em> Vestido de noiva <\/em>pertenece al linaje de los genios del lenguaje, que re\u00fane a &#8220;pocos pero valiosos miembros&#8221;. En la prensa brasile\u00f1a, dice que vio al menos otro caso de gran ensayista, en el mismo sentido en que Nelson lo es: Paulo Francis. &#8220;Aun con todos los descuentos y ajustes necesarios, tambi\u00e9n en su obra, en la prensa y en la ficci\u00f3n, pulsa un coraz\u00f3n ensay\u00edstico, interesado en analizar mediante el autoan\u00e1lisis y la cr\u00edtica profunda&#8221;, afirma. Otros autores escribieron y escriben grandes cr\u00f3nicas, aunque no siempre: Machado de Assis, Carlos Heitor Cony, Mill\u00f4r Fernandes y Luis Fernando Verissimo. En el exterior, entre aqu\u00e9llos que, estando vinculados a la prensa, demostraron una &#8220;originalidad expresiva&#8221;, se\u00f1ala a Karl Kraus y Jorge Luis Borges. &#8220;No veo disc\u00edpulos directos de Nelson Rodrigues, a lo mejor porque cada artista excelente es realmente &#8216;irrepetible&#8217;. En general, aqu\u00e9llos que buscan ser disc\u00edpulos sobre la base de la imitaci\u00f3n del estilo caen en lo rid\u00edculo; s\u00f3lo se mimetizan, y para leer copias, mejor ir directamente al original.&#8221;<\/p>\n<p>En <em>Inteligencia con dor<\/em>, el cr\u00edtico literario tambi\u00e9n sostiene que Nelson Rodrigues culmina un proyecto constructivista moderno en la literatura brasile\u00f1a, que se inici\u00f3 con los parnasianos, alcanza a los modernistas y prosigue hasta los tropicalistas. El autor, seg\u00fan argumenta, es un desilusionado con la fantas\u00eda vanguardista en un sentido amplio, &#8220;aqu\u00e9lla que mueve a los artistas a conquistar el futuro a los gritos, enfrentando a la opini\u00f3n media con gestos aparentemente transgresivos&#8221;. &#8220;Tal cosa se vio en esos grupos, con variaciones acordes con la \u00e9poca y el gusto, pero no se ve en Nelson, ni siquiera en su teatro, creo yo. All\u00ed donde \u00e9l era transgresor, no se trataba de vanguardismo, sino de profundidad tr\u00e1gica, en el caso del teatro, y no se trataba de vanguardismo, sino de ensayismo, en el caso de la cr\u00f3nica&#8221;, subraya. &#8220;Nelson se acerca a un cl\u00e1sico y, por ende, es opuesto al temperamento vanguardista, que siempre es rom\u00e1ntico.&#8221;<\/p>\n<p>Antes que cualquier otro autor en el pa\u00eds, seg\u00fan Fischer, Nelson Rodrigues ser\u00eda el primero en registrar el fin de una era, la de la Guerra Fria, la de la disputa entre la econom\u00eda de mercado y la econom\u00eda centralizada y planificada. Pocos fueron los que se percataron de las contradicciones, y menos a\u00fan, los que tuvieron coraje de hacer una cr\u00edtica visible, cosa que se volvi\u00f3 m\u00e1s f\u00e1cil despu\u00e9s de la ca\u00edda simb\u00f3lica del Muro de Berl\u00edn. No se trata, como explica el cr\u00edtico <em>ga\u00facho<\/em>, de ignorar lo reaccionario en el Nelson de los a\u00f1os 1960 y &#8217;70, ni tampoco de sugerir que \u00e9l tuviese una interpretaci\u00f3n cr\u00edtica fundamentada en una lectura prof\u00e9tica de los l\u00edmites econ\u00f3micos de la antigua Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Fue un reaccionario horrible, obtuso, a veces risible de tan conservador, pondera Fischer. Pero, sostiene, estaba en lo cierto, &#8220;al pensar aut\u00f3nomamente y adoptar una visi\u00f3n m\u00e1s amplia que la triste y mediocre polarizaci\u00f3n que la dictadura impuso, todo eso por no admitir que aquellos rumbos fuesen los \u00fanicos posibles&#8221;.<\/p>\n<p>Con sus cr\u00f3nicas, Nelson Rodrigues fue capaz de construir una teor\u00eda sobre el ser brasile\u00f1o, algo que, como recuerda Fischer, fue tan del gusto de ensayistas que escribieron sobre el tema en el transcurso del siglo XX. Son del autor frases que, en muchos casos, se convirtieron en latiguillo. Para recordar algunas: &#8220;El brasile\u00f1o tiene alma de feriado&#8221;, &#8220;El brasile\u00f1o es un Narciso al rev\u00e9s: escupe en su propia imagen&#8221;, &#8220;En Brasil, la gloria est\u00e1 m\u00e1s en el insulto que en el elogio&#8221;, o tambi\u00e9n &#8220;El brasile\u00f1o, incluso nuestro ateo, es un hombre de fe&#8221;. Fischer dice que el autor fue &#8220;el profeta de lo obvio ululante&#8221;, con medios espec\u00edficos de lenguaje, que en portugu\u00e9s estaban &#8220;en estado de latencia&#8221;. As\u00ed fue como realiz\u00f3 el sue\u00f1o antiguo de escribir &#8220;en brasile\u00f1o&#8221;, como quien est\u00e1 charlando, algo que M\u00e1rio de Andrade ya hab\u00eda intentado y que, con Nelson Rodrigues, se concret\u00f3. Fue con sus cr\u00f3nicas que, seg\u00fan el cr\u00edtico, el lenguaje literario se abrasile\u00f1\u00f3 definitivamente. &#8220;Nelson hizo esa magia&#8221;, concluye Fischer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estudio afirma que el cronista Nelson Rodrigues era &#8220;el Montaigne de Brasil&#8221;","protected":false},"author":79,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1502],"coauthors":[370],"class_list":["post-89978","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-literatura-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89978","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/79"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89978"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89978\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89978"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89978"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89978"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89978"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}