{"id":89988,"date":"2010-08-01T00:00:00","date_gmt":"2010-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/08\/01\/como-se-hace-un-ser-humano\/"},"modified":"2017-02-06T15:22:31","modified_gmt":"2017-02-06T17:22:31","slug":"como-se-hace-un-ser-humano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/como-se-hace-un-ser-humano\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo se hace un ser humano"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-100975\" title=\"art4201img1-300x184\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/art4201img1-300x1841.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"184\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/art4201img1-300x1841.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/art4201img1-300x1841-120x74.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/art4201img1-300x1841-250x153.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">PNAS<\/span>Todos saben que el desarrollo de un ser humano, desde la primera c\u00e9lula (o cigoto) hasta el individuo adulto, es un proceso complicado. \u00bfPero cu\u00e1n complicado es? Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Federal de Bah\u00eda (UFBA) brinda una\u00a0 medida m\u00e1s precisa de esa complejidad y ofrece pistas que en el futuro pueden ayudar a tratar algunas enfermedades.<\/p>\n<p>El estudio fue realizado por un equipo de f\u00edsicos que decidi\u00f3 explorar aplicaciones en la biolog\u00eda de las herramientas empleadas m\u00e1s com\u00fanmente en sus \u00e1reas de origen. De all\u00ed el abordaje tan poco com\u00fan: decidieron observar el desarrollo humano como si fuese una red de computadoras, como internet.<\/p>\n<p>En la etapa inicial del trabajo, Viviane Galv\u00e3o, que en la \u00e9poca hacia su doctorado en la Universidad Estadual de Feira de Santana y ahora es investigadora del Instituto de F\u00edsica de la UFBA, escrut\u00f3 la literatura cient\u00edfica en busca de todas las referencias sobre tipos celulares existentes en el cuerpo humano, fuese cual fuese la etapa de desarrollo. Analiz\u00f3 estudios realizados con embriones y fetos abortados espont\u00e1neamente en diferentes estadios de la gestaci\u00f3n. Galv\u00e3o tambi\u00e9n consult\u00f3 investigaciones que identificaban los tipos celulares encontrados en individuos ya formados, del nacimiento a la muerte.<\/p>\n<p>En total, el equipo identific\u00f3 873 distintos tipos celulares. El n\u00famero puede causar extra\u00f1eza a alguien versado en embriolog\u00eda humana, al fin y al cabo, se sabe que en el cuerpo de una persona adulta existen alredor de 200 tipos de c\u00e9lulas. Lo que explica esta diferencia es que el trabajo realizado por el grupo de Bah\u00eda en asociaci\u00f3n con investigadores de Cear\u00e1 y Estados Unidos tiene en cuenta las c\u00e9lulas de tejidos que existen \u00fanicamente durante ciertas etapas del desarrollo y despu\u00e9s desaparecen, tal como ocurre con la placenta, que existe \u00fanicamente durante la gestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de relevar este cat\u00e1logo tan completo como fue posible, el grupo emple\u00f3 modelos computacionales para buscar las conexiones entre los distintos tipos celulares, en un intento por establecer cu\u00e1les eran los precursores de cada tejido y de crear una red de relaciones entre todas las c\u00e9lulas. Surgi\u00f3 entonces lo que ellos denominaron red de diferenciaci\u00f3n celular humana (NHCD, sigla en ingl\u00e9s), descrita en detalle en un art\u00edculo publicado en marzo de este a\u00f1o en la revista <em>PNAS<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Caminos m\u00faltiples<br \/>\n<\/strong>En esa fase del trabajo surgi\u00f3 la primera sorpresa: los resultados contradec\u00edan a los estudios anteriores. En lugar vez formar un patr\u00f3n que se asemejar\u00eda m\u00e1s a un \u00e1rbol, en el cual el tronco es formado por las c\u00e9lulas precursoras y las ramas por sus derivadas, surgi\u00f3 un dibujo muy diferente: las conexiones eran m\u00e1s complejas, con caminos no necesariamente lineales y llenos de conexiones intermedias que, en ciertos puntos, se asemejaban a una tela de ara\u00f1a. \u201cVimos que la c\u00e9lula A pod\u00eda no solamente transformarse en la c\u00e9lula B, sino tambi\u00e9n en la c\u00e9lula C\u201d, comenta Viviane. \u201cHab\u00eda diversos caminos posibles para la formaci\u00f3n de un\u00a0 determinado tipo celular.\u201d<\/p>\n<p>Ese mapa de la diferenciaci\u00f3n celular produce un patr\u00f3n de conexiones que puede estudiarse con las herramientas matem\u00e1ticas empleadas para estudiar redes como internet. Pero, lo que es m\u00e1s importante, de acuerdo con los investigadores, es que ese trabajo hace posible tener una visi\u00f3n sist\u00e9mica de la diferenciaci\u00f3n celular.<\/p>\n<p>M\u00e9dicos y bi\u00f3logos que investigan un \u00f3rgano como el coraz\u00f3n suelen conocer a fondo las c\u00e9lulas card\u00edacas y sus precursoras, del mismo modo que un neum\u00f3logo sabe mucho m\u00e1s sobre las c\u00e9lulas respiratorias que sobre las dem\u00e1s. \u201cCon esa red a disposici\u00f3n, uno se puede percatar: \u2018Ah, esa c\u00e9lula digestiva tambi\u00e9n aparece en el sistema respiratorio, algo que quienes trabajan con un \u00e1rea espec\u00edfica podr\u00edan no saber\u201d, explica Viviane.<\/p>\n<p>El patr\u00f3n formado por la red tambi\u00e9n puede orientar la b\u00fasqueda de sustancias que hagan posible controlar mejor los procesos de diferenciaci\u00f3n celular, uno de los grandes desaf\u00edos de la investigaci\u00f3n con c\u00e9lulas madres, conocidas por su vasto potencial para originar diferentes tejidos en el organismo ante un est\u00edmulo correcto. \u201cPodemos observar en la red que un\u00a0 tipo celular A se origina m\u00e1s com\u00fanmente desde una c\u00e9lula B, pero tambi\u00e9n puede surgir a partir de un tipo C, entonces eso estimula al investigador a buscar nuevos f\u00e1rmacos que puedan inducir a esa diferenciaci\u00f3n espec\u00edfica\u201d, dice la investigadora de la UFBA.<\/p>\n<p><strong>Visi\u00f3n integrada<br \/>\n<\/strong>Por cierto, los estudios con c\u00e9lulas madre son los que m\u00e1s pueden beneficiarse con esa visi\u00f3n m\u00e1s integrada de la diferenciaci\u00f3n celular. Mientras desarrollaba la red de diferenciaci\u00f3n celular, Viviane Galv\u00e3o tambi\u00e9n trabaj\u00f3 simult\u00e1neamente en el modelado de diversas redes m\u00e1s espec\u00edficas volcadas a procesos ligados a enfermedades. Uno de los trabajos apuntaba precisamente a retratar lo que sucede en t\u00e9rminos de regeneraci\u00f3n card\u00edaca cuando un coraz\u00f3n da\u00f1ado por el par\u00e1sito causante de la enfermedad de Chagas recibe una inyecci\u00f3n de c\u00e9lulas madre adultas. Este tratamiento fue desarrollado por el grupo del m\u00e9dico Ricardo Ribeiro dos Santos, de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz) de Bah\u00eda, y ha demostrado resultados prometedores, aunque el mecanismo exacto implicado en la acci\u00f3n de las c\u00e9lulas madre a\u00fan no est\u00e1 claro.<\/p>\n<p>Uno de los trabajos de Viviane, que cont\u00f3 con la participaci\u00f3n del investigador de la Fiocruz, intent\u00f3 por v\u00edas te\u00f3ricas echar alguna luz sobre esta cuesti\u00f3n. Los resultados sugieren algunas explicaciones de los motivos por los cuales el tratamiento funciona, y pueden en el futuro ayudar a indicar la cantidad ideal de c\u00e9lulas madre que ha de usarse, aunque muchos mecanismos biol\u00f3gicos implicados en la recuperaci\u00f3n del coraz\u00f3n est\u00e9n todav\u00eda lejos de aclararse.<\/p>\n<p>Viviane tambi\u00e9n trabaj\u00f3 en modelados similares para otras enfermedades, tales como ciertos tipos de c\u00e1ncer, y afirma que los resultados sirven para prever los caminos que la met\u00e1stasis puede tomar, por ejemplo. \u201cAl verificar el parentesco entre los distintos tipos celulares, logramos entender por qu\u00e9 un c\u00e1ncer espec\u00edfico invade un\u00a0 \u00f3rgano, y no otro\u201d, dice.<\/p>\n<p>Ella y sus colaboradores pretenden ahora establecer la red que caracteriza la respuesta inmunol\u00f3gica y la interacci\u00f3n celular de otras enfermedades parasitarias, tales como la tuberculosis y la malaria. Es posible que los m\u00e9dicos y los bi\u00f3logos inicialmente vean esos hallazgos con reserva. Al fin y al cabo, no se sabe a\u00fan con\u00a0 seguridad si todos los tipos de c\u00e9lulas humanas han sido identificados. Y una red incompleta puede llevar a conclusiones incorrectas.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/em><br \/>\nGALV\u00c3O, V. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.pnas.org\/content\/107\/13\/5750.abstract\" target=\"_blank\">Modularity map of the network of human cell differentiation<\/a>. <strong>PNAS<\/strong>. v. 107, n. 13, p. 5.750-55. 30 mar. 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Investigadores mapean red de c\u00e9lulas humanas adultas y sus precursoras","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[278,288,304],"coauthors":[111],"class_list":["post-89988","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biologia-es","tag-computacion","tag-fisica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89988","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89988"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89988\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89988"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89988"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89988"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=89988"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}