{"id":90010,"date":"2010-09-01T10:30:00","date_gmt":"2010-09-01T13:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/09\/01\/negar-para-no-cambiar\/"},"modified":"2017-02-09T14:54:40","modified_gmt":"2017-02-09T16:54:40","slug":"negar-para-no-cambiar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/negar-para-no-cambiar\/","title":{"rendered":"Negar para no cambiar"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-103316\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/art4228img1-300x1841.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"184\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/art4228img1-300x1841.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/art4228img1-300x1841-120x74.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/art4228img1-300x1841-250x153.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">NELSON PROVAZI<\/span>En los tribunales, cuando las evidencias son enormes contra un acusado y la condena parece tan s\u00f3lo una cuesti\u00f3n de tiempo, los abogados de la defensa siempre pueden recurrir a una \u00faltima t\u00e1ctica: fomentar una duda cualquiera, a veces sobre un aspecto secundario del delito en cuesti\u00f3n, para enturbiar el razonamiento de los miembros del jurado y as\u00ed evitar, o al menos postergar la sentencia tanto cuanto sea posible. A partir de finales de los a\u00f1os 1980, una versi\u00f3n de este cl\u00e1sico artilugio judicial \u2013que fue usado eficazmente dentro y fuera de los tribunales por la industria del cigarrillo durante d\u00e9cadas para negar y minimizar los conocidos maleficios del tabaquismo\u2013 empez\u00f3 a emplearse en Estados Unidos para cuestionar la existencia del calentamiento global y la contribuci\u00f3n de las actividades humanas, en especial la quema de combustibles f\u00f3siles emisores de gases de efecto invernadero, en el desencadenamiento de los cambios clim\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Siempre que se difund\u00eda un nuevo estudio de peso sobre la naturaleza del calentamiento global, tres veteranos investigadores de enorme prestigio, al abrigo de una entidad privada con sede en Washington, el George C. Marshall Institute, sal\u00edan a la cancha para cuestionar los nuevos datos. &#8220;Primero dijeron que los cambios clim\u00e1ticos no exist\u00edan, despu\u00e9s afirmaron que las variaciones de temperatura eran un fen\u00f3meno natural (intentaron echarle la culpa a alteraciones de la actividad solar) y posteriormente argumentaron que, de haber cambios y aun siendo culpa nuestra, no importaba, pues siempre habr\u00eda lugar para adaptarnos a ellos&#8221;, afirm\u00f3 la historiadora de la ciencia Naomi Oreskes, de la Universidad de California con sede en San Diego (UCSD), en el marco de una conferencia para periodistas latinoamericanos, durante el 7\u00b0 Taller Jack F. Ealy de Periodismo Cient\u00edfico que se realiz\u00f3 en julio en dicha universidad. &#8220;En todos los casos, ellos negaban que hubiera un consenso cient\u00edfico sobre esta cuesti\u00f3n, pese a que eran esencialmente ellos mismos los \u00fanicos que estaban en contra.&#8221;<\/p>\n<p>Junto al tambi\u00e9n historiador de la ciencia Erik Conway, que trabaja en el Instituto de Tecnolog\u00eda de California (Caltech), Naomi present\u00f3 en mayo en Estados Unidos el libro <em>Merchants of doubt \u2013 How a handful of scientists obscured the thuth on issues from tobacco smoke to global warming<\/em> (&#8220;Mercaderes de la duda \u2013 C\u00f3mo un pu\u00f1ado de cient\u00edficos ocultaron la verdad sobre temas que van desde el cigarrillo hasta el calentamiento global&#8221;, en traducci\u00f3n libre. En dicha obra, muy bien documentada y que recibi\u00f3 elogios por parte de la prensa no especializada y tambi\u00e9n de las revistas cient\u00edficas, Naomi y Conway, un experto en la historia de la exploraci\u00f3n del espacio, muestran que ya existe, y que no es de ahora, un consenso cient\u00edfico sobre el calentamiento global, y detallan la trayectoria de los l\u00edderes del instituto y sus t\u00e1cticas de negaci\u00f3n de los cambios clim\u00e1ticos.<\/p>\n<p>En Estados Unidos, pa\u00eds que hist\u00f3ricamente es el mayor emisor de gases de efecto invernadero y tambi\u00e9n el m\u00e1s reacio a la implementaci\u00f3n de pol\u00edticas destinadas a mitigar los cambios clim\u00e1ticos, la acci\u00f3n de los esc\u00e9pticos del calentamiento global fue encabezada durante las dos \u00faltimas d\u00e9cadas por un tr\u00edo de influyentes f\u00edsicos jubilados o casi, y todos han muerto ya: el experto en f\u00edsica de la materia s\u00f3lida Frederick Seitz (1911-2008), que particip\u00f3 en el proyecto de construcci\u00f3n de la bomba at\u00f3mica durante la Segunda Guerra Mundial y fue presidente de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos en la d\u00e9cada de 1960; el astrof\u00edsico Robert Jastrow (1925-2008), fundador y director del Goddard Institute for Space Studies de la Nasa en los a\u00f1os 1960 y una figura importante en la conducci\u00f3n de diversos proyectos de la agencia espacial, y William Nierenberg (1919-2000), investigador apasionado del mar que fue durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os director del prestigioso Scripps Institution of Oceanography. Ninguno de ellos era experto en modelos clim\u00e1ticos, pero ese detalle no iba en detrimento de su influencia en los medios de comunicaci\u00f3n y ante la administraci\u00f3n estadounidense, sobre todo durante los\u00a0\u00a0 gobiernos republicanos.<\/p>\n<p>En 1984, los tres fundaron el George C. Marshall Institute, cuyo eslogan era (y es) &#8220;ciencia para una pol\u00edtica p\u00fablica mejor&#8221;. Este <em>think tank<\/em>, expresi\u00f3n en ingl\u00e9s empleada para denominar a este tipo de institutos, ten\u00eda como objetivo original hacer <em>lobby <\/em>en favor del pol\u00e9mico proyecto de construcci\u00f3n de un escudo espacial capaz de defender a Estados Unidos contra un eventual ataque con misiles bal\u00edsticos disparados por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Esta iniciativa de defensa, apodado Guerra de las Galaxias, fue concebida durante la administraci\u00f3n Reagan, y nunca sali\u00f3 del papel. Con la ca\u00edda del imperio sovi\u00e9tico entre finales de los a\u00f1os 1980 y comienzos de los 1990, el proyecto del escudo espacial fue archivado y Seitz, Jastrow y Nierenberg reorientaron la actuaci\u00f3n del instituto hacia un tema m\u00e1s actual: el combate contra el ambientalismo en general y la negaci\u00f3n del calentamiento global. &#8220;Ten\u00edan aquella idea de que los ambientalistas eran como sand\u00edas: verdes por fuera y rojos por dentro&#8221;, dijo Naomi.<\/p>\n<p><strong>El ozono y el DDT<br \/>\n<\/strong>Los dos autores del libro se conocieron en una conferencia sobre historia de la meteorolog\u00eda en 2004, en Alemania, y enseguida ambos se dieron cuenta de que hab\u00edan llegado a la misma constataci\u00f3n: los cient\u00edficos que m\u00e1s activamente combat\u00edan en Estados Unidos la idea de que la temperatura global del planeta estaba aumentando eran los mismos que, en un pasado reciente, hab\u00edan negado o todav\u00eda negaban la existencia del agujero de la capa de ozono, los peligros de la lluvia \u00e1cida, los maleficios del pesticida DDT y los problemas de salud causados por el tabaco en fumadores pasivos. &#8220;En todos estos temas cient\u00edficos, siempre estuvieron del lado equivocado&#8221;, afirm\u00f3 Naomi, quien ya fue docente de\u00a0\u00a0\u00a0 Harvard, en Stanford, en la New York University, y actualmente dirige el Sixth College de la UCSD. &#8220;Cuando descubrimos que Seitz hab\u00eda coordinado entre 1979 y 1985 el programa de investigaci\u00f3n de la R.J. Reynolds Tobacco Company, que invirti\u00f3 45 millones de d\u00f3lares en estudios cient\u00edficos, vimos que ten\u00edamos una buena historia.&#8221;<\/p>\n<p>La actuaci\u00f3n de los miembros del instituto apuntaba (y apunta) a demostrar que no exist\u00eda un consenso cient\u00edfico acerca de la existencia de cambios clim\u00e1ticos, ni mucho menos una certeza acerca de cu\u00e1les ser\u00edan sus causas. Por ende, dec\u00edan los cient\u00edficos del George C. Marshall Institute, el debate en este campo de la ciencia quedaba totalmente abierto y no ten\u00eda sentido que Estados Unidos adoptase ninguna medida legal o pr\u00e1ctica para disminuir el consumo de combustibles f\u00f3siles. Exactamente esa misma t\u00e1ctica fue empleada durante d\u00e9cadas por investigadores y m\u00e9dicos ligados o patrocinados por la industria del cigarrillo que, de espaldas a las crecientes evidencias de los maleficios del tabaco, negaban y minimizaban las conclusiones de los estudios cient\u00edficos.<\/p>\n<p>Planteada de esta manera, la negaci\u00f3n del calentamiento global parece haber sido objeto de una conspiraci\u00f3n encabezada por un grupo de cient\u00edficos conservadores. Los autores del libro, sin embargo, se apresuran a descartar cualquier insinuaci\u00f3n en esa l\u00ednea. Dicen que no hallaron nada ilegal en la actuaci\u00f3n de Seitz, Jastrow y Nierenberg, y que todo se hizo m\u00e1s o menos claramente. Entre las estratagemas del instituto se encontraba la de invocar un principio cl\u00e1sico en la prensa estadounidense y occidental: recordarle a los periodistas que ellos deben o\u00edr y dar espacio equivalente siempre a las visiones contrarias a las dominantes. En los art\u00edculos sobre cambios clim\u00e1ticos, los dirigentes del George C. Marshall Institute y otros esc\u00e9pticos del calentamiento global eran a menudo el otro lado.<\/p>\n<p><em>Merchants of doubt<\/em> muestra a Seitz, Jastrow y Nierenberg como fervorosos defensores de la desregulaci\u00f3n de la econom\u00eda, y anticomunistas ac\u00e9rrimos, &#8220;halcones&#8221; al servicio de la industria de combustibles f\u00f3siles y de los intereses conservadores. &#8220;El <em>lobby <\/em>de ellos fue sumamente eficiente, pues la cultura americana de la extinta Guerra Fr\u00eda estaba impregnada de la creencia en el fundamentalismo de los mercados, en la idea de que los mercados eran siempre y en todo lugar buenos, y que la reglamentaci\u00f3n es siempre mala&#8221;, dice Conway. &#8220;Esa idea fue la que permiti\u00f3 que la negaci\u00f3n del calentamiento global funcionase tan bien. La propaganda es m\u00e1s eficiente cuando se apoya en algo en lo que la gente cree.&#8221;<\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-103317\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/art4228img2-300x1841.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"184\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/art4228img2-300x1841.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/art4228img2-300x1841-120x74.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/art4228img2-300x1841-250x153.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">NELSON PROVAZI<\/span>La reacci\u00f3n al libro<br \/>\n<\/strong>La publicaci\u00f3n del libro llev\u00f3 a una reacci\u00f3n de los actuales comandantes del George C. Marshall Institute. En un art\u00edculo dado a conocer en\u00a0\u00a0\u00a0 junio en el sitio del <em>think tank<\/em>, William O&#8217;Keefe y Jeff Kueter, respectivamente CEO y presidente del instituto, dicen que la obra carece de asidero cient\u00edfico y que es una tergiversaci\u00f3n de la realidad. Defienden los buenos servicios prestados a la ciencia por los fundadores del instituto, dicen que Seitz, Jastrow y Nierenberg siempre fueron anticomunistas y defensores del libre mercado, y que eso est\u00e1 lejos de ser un\u00a0\u00a0\u00a0 defecto en Estados Unidos.<\/p>\n<p>En concreto, la respuesta no desmiente ninguno de los hechos centrales relatados en el libro. Por ejemplo, O&#8217; Keefe y Kueter admiten que Seitz realmente fue el jefe del programa de investigaciones de R.J. Reynolds luego de jubilarse del cargo de presidente de la Universidad Rockefeller, algo que, seg\u00fan ellos, no era secreto y estaba en la autobiograf\u00eda del f\u00edsico. Pero dicen que la intenci\u00f3n del programa no era generar datos que cuestionasen los maleficios del cigarrillo. Al menos \u00e9se no era el objetivo de Seitz, aun cuando lo fuese para la industria tabacalera.<\/p>\n<p>Sobre la cuesti\u00f3n de los cambios clim\u00e1ticos, las respuestas de los actuales dirigentes del instituto parecen m\u00e1s bien darles la raz\u00f3n a Naomi y Conway que contradecirlos. &#8220;A decir verdad, el \u00fanico consenso (sobre el calentamiento global) existe entre aqu\u00e9llos que lo escriben (por el informe del Painel Intergubernamental sobre Cambios Clim\u00e1ticos, el IPCC, sigla en ingl\u00e9s)&#8221;, afirman O&#8217;Keefe, ex vicepresidente del Instituto Americano del Petr\u00f3leo, y Kueter. Por eso piden m\u00e1s investigaciones cient\u00edficas sobre el tema y ninguna acci\u00f3n inmediata tendiente a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero: &#8220;\u00bfSi nosotros estamos en contra de las pol\u00edticas de reducci\u00f3n de las emisiones de contaminantes y de mecanismos similares al Protocolo de Kioto? S\u00ed. Son caras y traer\u00e1n pocos beneficios ambientales&#8221;.<\/p>\n<p>Para el climat\u00f3logo Carlos Nobre, coordinador del Programa FAPESP de Investigaci\u00f3n sobre Cambios Clim\u00e1ticos Globales y del Centro de Ciencia del Sistema Terrestre (CCST) del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, sigla en portugu\u00e9s), la actuaci\u00f3n de <em>lobbies <\/em>conservadores vinculados a la industria de los combustibles f\u00f3siles, como el realizado por el George C. Marshall Institute, retrasa la implementaci\u00f3n de un gran acuerdo mundial para la reducci\u00f3n de las emisiones de gases de efecto invernadero. &#8220;Saben que libran una batalla perdida, a ejemplo de lo que ocurri\u00f3 con el debate sobre los maleficios del tabaco&#8221;, argumenta Nobre, quien forma parte del equipo de 600 cient\u00edficos de m\u00e1s de 40 pa\u00edses que integran el IPCC. &#8220;Lo que pretenden es atrasar al m\u00e1ximo posible la implementaci\u00f3n de medidas que fuercen a la industria norteamericana a reducir sus emisiones contaminantes.&#8221;<\/p>\n<p>El f\u00edsico Paulo Artaxo, docente de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), otro representante de Brasil en el IPCC, piensa de manera similar. &#8220;Quieren ganar tiempo&#8221;, afirma Artaxo. &#8220;En ciencia, nunca existe un 100% de certeza. Pero los datos compilados por el IPCC representan la mejor ciencia disponible sobre la cuesti\u00f3n del calentamiento global&#8221;. En su \u00faltimo informe, el IPCC atribuy\u00f3 los cambios clim\u00e1ticos, con un grado del 95% de confiabilidad, a la expansi\u00f3n de las actividades humanas en el planeta. Creado en 1988, el IPPC no es perfecto y est\u00e1 corrigiendo sus imprecisiones y su forma de trabajar. Pero sus datos, seg\u00fan dice la mayor parte de los investigadores, constituyen una raz\u00f3n para actuar, y no para el inmovilismo a favor del cual abogan los esc\u00e9pticos ante los cambios clim\u00e1ticos.<\/p>\n<p>\u00bfY la visi\u00f3n de Washington sobre el calentamiento global cambi\u00f3 con la llegada del dem\u00f3crata Barack Obama a la Casa Blanca? Para Conway, la actual administraci\u00f3n parece aceptar la realidad de que los cambios clim\u00e1ticos son reales y que esencialmente son el resultado de las actividades humanas. &#8220;Pero Estados Unidos no ha sido demasiado proactivo en esta cuesti\u00f3n&#8221;, reconoce Conway. &#8220;Somos l\u00edderes mundiales en ciencia del clima. Sin embargo, en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, de medidas mitigadoras del calentamiento, los pa\u00edses escandinavos est\u00e1n mucho m\u00e1s adelantados.&#8221;<\/p>\n<p><em>El periodista Marcos Pivetta particip\u00f3 en el 7\u00b0 Taller Jack F. Ealy de Periodismo Cient\u00edfico por invitaci\u00f3n del Institute of the Americas<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"F\u00edsicos se dedicaron a combatir la idea del calentamiento global en EE.UU.","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[286,269],"coauthors":[101],"class_list":["post-90010","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-clima-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90010","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90010"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90010\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90010"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90010"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90010"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90010"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}