{"id":90011,"date":"2010-09-01T10:40:00","date_gmt":"2010-09-01T13:40:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/09\/01\/el-astro-rey-y-sus-hermanas\/"},"modified":"2017-02-09T15:10:40","modified_gmt":"2017-02-09T17:10:40","slug":"el-astro-rey-y-sus-hermanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-astro-rey-y-sus-hermanas\/","title":{"rendered":"El Astro Rey y sus hermanas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/Rot-de-estrelas_Dupla-Sol_cmyk-1-e1486660045522.jpg\" rel=\"attachment wp-att-232263\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-232263\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/Rot-de-estrelas_Dupla-Sol_cmyk-1-e1486660045522-1024x436.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"247\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Nasa<\/span><\/a>Se busca un nuevo Sol. De preferencia aqu\u00ed mismo en el vecindario. Pero no es que el que tenemos no sirva m\u00e1s. Sucede que este Sol, que en los \u00faltimos 4.600 millones de a\u00f1os ha aparecido invariablemente todas las ma\u00f1anas y se ha escondido al final de cada d\u00eda, apenas ha llegado a su mediana edad. Vivir\u00e1 todav\u00eda otros cinco mil millones de a\u00f1os iluminando y calentando la Tierra y los planetas cercanos. Empero, es cierto que no todo ser\u00e1 sombra y agua fresca. Dentro de unos trescientos, o mil millones de a\u00f1os a lo sumo, el Sol empezar\u00e1 a brillar m\u00e1s intensamente, con lo cual aumentar\u00e1 la temperatura de la Tierra y la vida tal se la conoce hasta ahora se volver\u00e1 inviable. Hasta entonces, muchos dir\u00e1n, hay tiempo de sobra. Pero algunos han comenzado a pensar en qu\u00e9 hacer. Al fin y al cabo, seg\u00fan los astr\u00f3nomos, a muy largo plazo, la humanidad deber\u00e1 dejar la Tierra en caso de que quiera seguir existiendo.<\/p>\n<p>Los casi 50 grupos internacionales abocados a escrutar los cielos en busca de una\u00a0\u00a0\u00a0 estrella como la nuestra, l\u00f3gicamente, no esperan encontrar un hogar para los tataranietos de sus tataranietos. Est\u00e1n m\u00e1s bien interesados en saber si el Sol es realmente una estrella sin pares entre los centenares de miles de millones de estrellas del Cosmos, o si, en cambio, es un astro banal, como pueden encontrarse a montones en \u00e9sta y en otras galaxias. Esa duda viene acompa\u00f1ada de otra: \u00bfestamos solos en el Universo o existe vida en otros mundos?<\/p>\n<p>Mientras aguardan esa era de luz y calor excesivos, equipos de Brasil y de otros pa\u00edses invierten m\u00e1s que nunca en busca de otro Sol. Algunos postulantes no muy distantes incluso surgieron en los \u00faltimos a\u00f1os. De los 10 que tiene edades cercanas a la del Sol, al menos cuatro fueron detectados por investigadores que act\u00faan en R\u00edo de Janeiro o en S\u00e3o Paulo. Y otros deben aparecer a medida que se hagan p\u00fablicos los datos de amplios mapeos estelares realizados y de trabajos ya presentados para su publicaci\u00f3n. Al menos una nueva estrella similar al Sol ser\u00e1 dada a conocer por los astrof\u00edsicos Jos\u00e9 Renan de Medeiros y Jos\u00e9 Dias do Nascimento J\u00fanior, ambos de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN), en el marco de la reuni\u00f3n anual de la Sociedad Astron\u00f3mica Brasile\u00f1a, que se realizar\u00e1 a comienzos de septiembre en Passa Quatro, Minas Gerais.<\/p>\n<p>Dicha estrella, cuyo nombre y ubicaci\u00f3n en el cielo a\u00fan se mantienen en secreto, fue identificada entre las casi 10 mil que el telescopio espacial Corot, un sat\u00e9lite franco-europeo-brasile\u00f1o lanzado en 2006, observ\u00f3 durante los primeros a\u00f1os de operaci\u00f3n. Al igual que esta, debe haber al menos otras 20 en las cercan\u00edas del Sol, seg\u00fan calculan los investigadores de la UFRN con base en datos del Corot. Se suman a otras decenas de estrellas similares al Sol relevadas en los \u00faltimos a\u00f1os por otros telescopios.<\/p>\n<p>Pese a que parece una cantidad elevada, no lo es. Poqu\u00edsimas de esas estrellas tienen todas las caracter\u00edsticas id\u00e9nticas a las del Sol y son lo que la astrof\u00edsica francesa Giusa Cayrel de Strobel denomin\u00f3 al final de los a\u00f1os 1980 gemelas solares. Solamente el 7% de las estrellas que se encuentran ubicadas a una distancia de hasta 33 a\u00f1os luz del Sistema Solar son parecidas al Sol a punto tal de reunir las condiciones necesarias para el surgimiento de la vida tal como la conocemos en la Tierra, de acuerdo con un estudio publicado en 2006 en <em>Astrobiology <\/em>por los astrof\u00edsicos Gustavo Porto de Mello, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), y Eduardo Del Peloso y Luan Ghezi, del Observatorio Nacional.<\/p>\n<p>Por cierto, fue Mello el que a\u00f1os antes hall\u00f3 la estrella que durante una d\u00e9cada fue considerada la mejor candidata al puesto de gemela del Sol: la 18 Scorpii. Descrita en 1997 por Mello y L\u00edcio da Silva, su director de tesis doctoral, la 18 Scorpii es una estrella de brillo sutil, pr\u00e1cticamente invisible a simple vista, que aparece en lo alto de la constelaci\u00f3n de Escorpio. Est\u00e1 ubicada a 46 a\u00f1os luz de la Tierra \u2013 una distancia que podr\u00eda recorrerse durante la vida de un ser humano, en caso de que surja una tecnolog\u00eda que haga posible viajar a velocidades cercanas a la de la luz \u2013 y fue identificada entre 118 mil estrellas observadas por la sonda espacial Hipparcos, de la Agencia Espacial Europea (ESA).<\/p>\n<p>La 18 Scorpii es solamente un 5% m\u00e1s luminosa que el Sol y un poco m\u00e1s joven, con una edad estimada en 4.200 millones de a\u00f1os. Su superficie es 12 grados m\u00e1s c\u00e1lida que la superficie solar, en la cual la temperatura es de 5.507 grados Celsius o 5.780 Kelvin (K), la escala de temperatura preferida de los f\u00edsicos. La masa de la 18 Scorpii es un 1% mayor que la del Sol y su velocidad de rotaci\u00f3n es un 17% m\u00e1s r\u00e1pida: tarda 23 d\u00edas terrestres para completar una vuelta alrededor de su eje, en tanto que el Sol necesita 28 d\u00edas.<\/p>\n<p>Pero no toda esa semejanza le asegur\u00f3 a 18 Scorpii el t\u00edtulo de gemela solar. Su composici\u00f3n qu\u00edmica es un poco distinta que la del Sol, seg\u00fan constataron Nascimento y Mello. Los cient\u00edficos compararon la concentraci\u00f3n del elemento qu\u00edmico litio, uno de los m\u00e1s simples de la naturaleza, en cinco aspirantes a gemela solar, y notaron que la cantidad de litio de la 18 Scorpii es decenas de veces\u00a0 superior a la del Sol, de acuerdo con un art\u00edculo publicado en 2009 en <em>Astronomy and Astrophysics<\/em>. Es una diferencia considerable, toda vez que, adem\u00e1s de indicar la edad de la estrella, la abundancia de ese elemento qu\u00edmico permite hacerse una\u00a0\u00a0\u00a0 idea de lo que sucede en su interior.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/sol-1.jpg\" rel=\"attachment wp-att-232261\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-232261\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/sol-1-300x166.jpg\" alt=\"sol\" width=\"300\" height=\"166\" \/><\/a>Esas colosales bolas de gas no son tranquilas, como parece a la distancia. El interior de una estrella es extremadamente turbulento. De la superficie hacia el centro, el gas cargado el\u00e9ctricamente (plasma) se hace m\u00e1s denso y caliente. Los 5.780 K medidos en la superficie solar \u2013 la capa externa y visible del Sol, responsable de su color amarillo \u2013 se elevan gradualmente hasta llegar a los 15 millones de grados en el coraz\u00f3n de la estrella, en donde n\u00facleos del elemento qu\u00edmico hidr\u00f3geno (el m\u00e1s simple y abundante del Universo) se combinan produciendo helio y liberando energ\u00eda bajo la forma de part\u00edculas de luz (fotones) altamente energ\u00e9ticas. Los fotones producidos por fusi\u00f3n nuclear siguen un\u00a0\u00a0\u00a0 camino tortuoso en el cual son absorbidos y reemitidos innumerables veces por otros elementos qu\u00edmicos, hasta que logran atravesar los 700 mil kil\u00f3metros de espesor del Sol y escapar hacia el espacio, casi 200 mil a\u00f1os despu\u00e9s de haber sido creados.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda se sabe que los niveles de litio de estrellas como el Sol disminuyen con el tiempo. Algunos estudios han venido mostrando que estrellas con poco litio son menos activas que las que tienen niveles elevados y sufren menos explosiones, que lanzan altos \u00edndices de radiaci\u00f3n muy energ\u00e9tica sobre los planetas ubicados a su alrededor. Por tal raz\u00f3n, seg\u00fan concluyeron los investigadores, la 18 Scorpii, rica en\u00a0\u00a0\u00a0 litio, dif\u00edcilmente albergar\u00eda un sistema planetario favorable a la vida, por ser realmente distinta al Sol o por el simple hecho de encontrarse en un estadio evolutivo diferente.<\/p>\n<p>El trabajo que desbanc\u00f3 a la 18 Scorpii como gemela solar ayud\u00f3 a consolidar el favoritismo de otra estrella, la HIP 56948. Identificada en 2007 por el astrof\u00edsico peruano Jorge Mel\u00e9ndez, actualmente profesor de la Universidad de S\u00e3o Paulo, esa estrella de la constelaci\u00f3n de Draco es 47 grados m\u00e1s fr\u00eda que el Sol y un 14% mayor. Ubicada a una distancia de la Tierra de 220 a\u00f1os luz, la HIP 56948 tiene la misma masa e igual composici\u00f3n qu\u00edmica solar, y es tan s\u00f3lo 100 millones de a\u00f1os m\u00e1s antigua. &#8220;En la actualidad esa estrella es la n\u00famero 1 entre las 10 principales aspirantes a gemelas solares, y ser\u00e1 investigada en el marco del proyecto Seti [Search for Extraterrestrial Inteligence], destinado a buscar se\u00f1ales de vida en otras partes del Universo&#8221;, dice Nascimento.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda de un nuevo Sol cobr\u00f3 vigor en 1995, luego de que los astr\u00f3nomos suizos Michel Mayor y Didier Queloz anunciaron que hab\u00edan detectado el primer planeta en la \u00f3rbita de una estrella parecida al Sol fuera del Sistema Solar (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2004\/10\/01\/otras-estrellas-otros-mundos\/?\" target=\"_blank\">lea en <em>Pesquisa FAPESP<\/em> n\u00ba 104<\/a>). Quince a\u00f1os m\u00e1s tarde, son 479 los planetas extrasolares conocidos y 43 las estrellas que tienen m\u00e1s de un planeta como compa\u00f1\u00eda. Pero ninguna de ellas es id\u00e9ntica al Sol.<\/p>\n<p>Mientras no encuentran un gemelo solar ideal, el blanco m\u00e1s natural para la b\u00fasqueda de planetas habitables, los investigadores aprovechan estrellas llamadas an\u00e1logas solares \u2013 similares, pero no id\u00e9nticas al Sol \u2013 para construir un perfil evolutivo del astro que hizo posible la vida en la Tierra. As\u00ed esperan conocer mejor c\u00f3mo fue su pasado y c\u00f3mo debe ser su futuro. &#8220;La intenci\u00f3n de construir un perfil evolutivo de estrellas como el Sol adquiri\u00f3 prioridad en la misi\u00f3n Corot&#8221;, dice Jos\u00e9 Renan de Medeiros, uno de los coordinadores de la participaci\u00f3n brasile\u00f1a en el proyecto.<\/p>\n<p>En abril de este a\u00f1o Mello, Nascimento y Medeiros encastraron una pieza importante en ese mapa. En asociaci\u00f3n con investigadores de Espa\u00f1a, Inglaterra y Francia, describieron en <em>Astrophysical Journal <\/em>un Sol muy joven. Es la estrella kappa1 Ceti, de la constelaci\u00f3n de Cetus o de la Ballena, que tiene tama\u00f1o, masa y temperatura similares al Sol, pero es miles de millones de a\u00f1os m\u00e1s joven. La kappa1 Ceti tiene entre 400 millones y 800 millones de a\u00f1os, la edad del Sol en el per\u00edodo en que surgi\u00f3 la vida en la Tierra y los oc\u00e9anos de Marte se evaporaron.<\/p>\n<p>Si en el pasado remoto el Sol efectivamente tuvo un parecido con esta estrella, los modelos de evoluci\u00f3n de la atm\u00f3sfera terrestre pueden requerir algunos ajustes. La kappa1 Ceti emite entre dos y siete veces m\u00e1s radiaci\u00f3n ultravioleta altamente energ\u00e9tica y un 35% menos rayos ultravioleta de menor energ\u00eda que el Sol actualmente. Esta forma de radiaci\u00f3n es importante, pues controla las reacciones qu\u00edmicas que permitieron el aumento de la concentraci\u00f3n de gas carb\u00f3nico (CO2) en la atm\u00f3sfera de la Tierra primitiva y el calentamiento del planeta.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n de energ\u00eda de las estrellas oscila con el tiempo y depende de dos fen\u00f3menos interconectados: la velocidad de rotaci\u00f3n y la generaci\u00f3n de campos magn\u00e9ticos. Como las estrellas no son esferas r\u00edgidas, su superficie se mueve m\u00e1s r\u00e1pido en la regi\u00f3n del ecuador y m\u00e1s lentamente en los polos. Y cuanto mayor es la velocidad del plasma, m\u00e1s intensos son los campos magn\u00e9ticos que se generan, que a su vez, influyen en el tipo de radiaci\u00f3n emitida. De tiempo en tiempo, esos campos se retuercen y se enmara\u00f1an en \u00e1reas de intensa actividad y gran emisi\u00f3n de energ\u00eda, vistas como manchas oscuras en la superficie de las estrellas.<\/p>\n<p>De acuerdo con los modelos de evoluci\u00f3n estelar, cuando surgi\u00f3 el Sol, deb\u00eda haber un \u00edndice de rotaci\u00f3n muy alto, con lo cual culminaba un giro sobre s\u00ed mismo cada tres d\u00edas, y emit\u00eda entre centenares y miles de veces m\u00e1s radiaci\u00f3n altamente energ\u00e9tica. Con el tiempo, pas\u00f3 a girar m\u00e1s despacio y a producir m\u00e1s radiaci\u00f3n en la franja de la luz visible. &#8220;Sabemos que eso parece ser verdad con base en el an\u00e1lisis de estrellas m\u00e1s j\u00f3venes y m\u00e1s antiguas que el Sol&#8221;, comenta Mello, quien dentro de algunos meses publicar\u00e1 un trabajo con datos de tres estrellas similares a lo que fue el Sol en su infancia y datos de estrellas a las que se parecer\u00e1 al cabo\u00a0 de\u00a0 miles de millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, la astrof\u00edsica Adriana V\u00e1lio, de la Universidad Presbiteriana Mackenzie, de S\u00e3o Paulo, ha venido analizando la actividad en la superficie de estrellas an\u00e1logas al Sol mediante el empleo una t\u00e9cnica innovadora que ella misma cre\u00f3. Cuando empez\u00f3 a participar en el proyecto Corot, en 2002, Adriana intent\u00f3 imaginar una forma de usar la luminosidad medida por el sat\u00e9lite para hacerse una\u00a0\u00a0\u00a0 idea de lo que suced\u00eda en la superficie de las estrellas. Plante\u00f3 entonces que aprovechasen el eclipse de planetas, compa\u00f1eros del 20% de las estrellas con planetas observadas hasta ahora, para medir el tama\u00f1o de las manchas oscuras en\u00a0\u00a0\u00a0 su superficie y otros indicadores de actividad estelar.<\/p>\n<p>Al adoptar al planeta como una especie de regla astron\u00f3mica, Adriana ha logrado medir con una precisi\u00f3n jam\u00e1s antes alcanzada el tama\u00f1o, la temperatura, la ubicaci\u00f3n y el tiempo de vida de las manchas estelares. Tambi\u00e9n calcul\u00f3 el per\u00edodo de rotaci\u00f3n de las estrellas y cu\u00e1n m\u00e1s r\u00e1pidamente giran en el ecuador que en los polos. Con el italiano Antonino Lanza, puso a prueba la estrategia con la Corot 2, una estrella similar a como debe haber sido el Sol a los 500 millones de a\u00f1os, y demostr\u00f3 que funciona. En agosto, Adriana present\u00f3 el an\u00e1lisis de la estrella Corot 6, similar al Sol a los 3 mil millones de a\u00f1os, en el marco de un simposio de la Uni\u00f3n Astron\u00f3mica Internacional.<\/p>\n<p>Con base en datos del campo magn\u00e9tico y de la rotaci\u00f3n de estrellas similares al Sol, Nascimento, Mel\u00e9ndez y Mello pretenden investigar qu\u00e9 sucede debajo de la superficie estelar. &#8220;Estamos pasando de los cuantificadores externos, como la luminosidad y la temperatura, a los internos, como la zona convectiva y el campo magn\u00e9tico&#8221;, comenta Nascimento, quien se muestra optimista con relaci\u00f3n a la calidad y la cantidad de datos sobre an\u00e1logas solares obtenidos por el Corot y otros programas. &#8220;Durante los pr\u00f3ximos 10 a\u00f1os&#8221;, calcula, &#8220;vamos a encontrar una estrella id\u00e9ntica al Sol&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Un horno estelar<br \/>\n<\/strong>Como toda estrella, el Sol es una inmensa esfera de plasma, un gas cargado el\u00e9ctricamente. En su regi\u00f3n central, el n\u00facleo, la temperatura es de 15 millones de grados, y son 4,5 millones de toneladas de materia convertidos en energ\u00eda por segundo. En la fotosfera, la capa que emite la mayor parte de la luz visible, la temperatura baja a alrededor de 5.000 grados. Los campos magn\u00e9ticos ayudan a calentar la capa m\u00e1s baja de la atm\u00f3sfera, la cromosfera, y la m\u00e1s alta, la corona, que est\u00e1 a 2 millones de grados y origina los vientos solares.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/em>RIBAS, I. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/iopscience.iop.org\/0004-637X\/714\/1\/384\/\" target=\"_blank\">Evolution of the solar activity over time and effects on planetary atmospheres. ii. \u03ba1 Ceti, an analog of the Sun when life arose on Earth<\/a>. <strong>The Astrophysical Journal<\/strong>. v. 714. 1\u00b0 may. 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Brasile\u00f1os identifican estrellas similares al Sol","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[274,304],"coauthors":[105],"class_list":["post-90011","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-astronomia-es","tag-fisica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90011","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90011"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90011\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90011"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90011"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90011"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90011"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}