{"id":90027,"date":"2010-10-01T00:00:00","date_gmt":"2010-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/10\/01\/en-el-espacio-sin-fronteras\/"},"modified":"2015-08-06T18:01:57","modified_gmt":"2015-08-06T21:01:57","slug":"en-el-espacio-sin-fronteras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/en-el-espacio-sin-fronteras\/","title":{"rendered":"En el espacio sin fronteras"},"content":{"rendered":"<p>Siempre son\u00f3 sorprendente en mis o\u00eddos la naturalidad con que los astrof\u00edsicos logran referirse a un cuerpo celeste cualquiera ubicado a 20 \u00f3 30 a\u00f1os luz de distancia de la Tierra. Imag\u00ednense entonces la sensaci\u00f3n al o\u00edr, durante una charla sobre la b\u00fasqueda de planetas habitables, a una astr\u00f3noma escocesa que dijo tranquilamente que detect\u00f3 &#8220;un blanco prometedor&#8221; situado a 59 a\u00f1os luz de nuestro castigado planeta, aunque cree que hay otro en las inmediaciones de los 33 a\u00f1os luz. Cabe acotar que yo todav\u00eda no sab\u00eda que el 29 de septiembre, astr\u00f3nomos norteamericanos anunciar\u00edan la existencia de otro postulante, ubicado a 20 a\u00f1os luz. Mientras ella hablaba, me fui acordando de la reciente entrevista de Stephen Hawking, concedida al sito <em>Big Think<\/em>, en la que el cient\u00edfico dec\u00eda que la \u00fanica posibilidad de supervivencia a largo plazo de la especie humana ser\u00eda consistir\u00eda en dejar la Terra y habitar nuevos planetas, tarea a la cual, por cierto &#8220;argumentaba&#8221;, deber\u00edamos abocar nuestros esfuerzos durante los pr\u00f3ximos dos siglos. Ese comentario me hab\u00eda parecido un tanto ins\u00f3lito y me hab\u00eda hecho dudar acerca de su seriedad, por no correr el riesgo de sospechar con relaci\u00f3n a la salud del genial f\u00edsico ingl\u00e9s. Pero ni bien me repuse de esa digresi\u00f3n escuch\u00e9 a otro disertante que le mostraba al auditorio inimaginables condiciones ambientales extremas -de frio, calor, acidez, radiaciones, deficiencia de ox\u00edgeno etc., etc.- en las cuales, contrariamente a cualquier sentido com\u00fan, la vida se hab\u00eda manifestado. Y la instigadora pregunta: &#8220;\u00bfqu\u00e9 es la vida?&#8221;, proferida por el joven conferenciante brasile\u00f1o sobrevolaba en el aire con sutiles sugerencias, en el sentido de que parece de m\u00ednima improbable que nuestra vieja Tierra sea el \u00fanico lugar propicio para la existencia de la vida, de cualquier forma de vida, entre la infinidad de astros de las miles de millones de galaxias del Universo. O, vinculando eso a Hawking y a la cient\u00edfica escocesa, que sea el \u00fanico reducto que haga posible la supervivencia de la especie humana.<\/p>\n<p>Este debate en los l\u00edmites m\u00e1s avanzados del conocimiento en astrobiolog\u00eda -el \u00e1rea que investiga las condiciones esenciales para el surgimiento de la vida, procura indicios de vida fuera de la Tierra e investiga\u00a0 otros mundos habitables- se dio a finales de agosto en Itatiba, S\u00e3o Paulo, en el marco del excelente simposio Frontiers of Science, patrocinado por la FAPESP y la Royal Society. Aunque me tienta hacerlo, no me detendr\u00e9 en detalle en el evento, ni en el enorme poder que pudo all\u00ed entreverse en lo que hace a la imaginaci\u00f3n aplicada a la creaci\u00f3n de conocimiento; remitir\u00e9 a aquellos lectores interesados al texto de nuestro editor de pol\u00edtica cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica, Fabr\u00edcio Marques, que lo explica muy bien. Pero seguir\u00e9 un poco m\u00e1s en la astrobiolog\u00eda, porque al escuchar al joven Douglas Galante exponiendo acerca de las evidencias de supervivencia de microorganismos en ambientes terriblemente adversos en nuestro planeta, explicando la posibilidad de que bacterias superresistentes viajen vivas por el espacio sujetas a min\u00fasculos fragmentos de polvo y, por \u00faltimo, refiri\u00e9ndose al primer laboratorio nacional dedicado a la astrobiolog\u00eda que la USP est\u00e1 construyendo en la localidad paulista de Valinhos, pens\u00e9 que est\u00e1bamos ante un material fascinante para un reportaje. Y en efecto, muy bien trabajado por Maria Guimar\u00e3es, nuestra editora asistente de ciencia, que trat\u00f3 de escuchar a una buena cantidad de gente que trabaja en el tema, ese art\u00edculo fue a parar a la portada de la revista.<\/p>\n<p>Apunto que el simposio Frontiers of Science, una especie de viaje vertiginoso, constituy\u00f3 una acci\u00f3n integrada a un esfuerzo que se ha venido haciendo en S\u00e3o Paulo, contando con el liderazgo de la FAPESP, para darle dimensi\u00f3n internacional a la producci\u00f3n cient\u00edfica hecha en el estado. En tal sentido, llamo la atenci\u00f3n sobre una serie de reportajes elaborados por Fabr\u00edcio Marques sobre distintas experiencias de internacionalizaci\u00f3n llevadas a cabo por grupos de investigadores paulistas, que la revista comenz\u00f3 a publicar en la edici\u00f3n pasada. En esta oportunidad el foco recae en el equipo coordinado por el f\u00edsico Yves Petroff, director cient\u00edfico del Laboratorio Nacional de Luz Sincrotr\u00f3n (LNLS).<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos breves, por el imperativo del espacio exiguo y no por merecimiento, destaco en esta edici\u00f3n el art\u00edculo de la editora asistente de tecnolog\u00eda, Dinorah Ereno, quien muestra las inmensas posibilidades del universo de la nanotecnolog\u00eda aplicada a la alimentaci\u00f3n y a la agricultura; el reportaje del editor de humanidades, Carlos Haag, sobre los colores y la est\u00e9tica estrat\u00e9gica de los llamados y, para culminar, algo m\u00e1s sobre lo que f\u00edsicamente nos vincula a mundos y conocimientos: nuestro cerebro,\u00a0 en esta ocasi\u00f3n, en las palabras de Fred Gage, en la entrevista realizada por nuestro editor de ciencia, Ricardo Zorzetto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En el espacio sin fronteras","protected":false},"author":414,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[180],"tags":[],"coauthors":[729],"class_list":["post-90027","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editorial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90027","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/414"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90027"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90027\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90027"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90027"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90027"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90027"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}