{"id":90030,"date":"2010-10-01T00:00:00","date_gmt":"2010-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/10\/01\/seres-del-espacio\/"},"modified":"2017-02-10T16:34:55","modified_gmt":"2017-02-10T18:34:55","slug":"seres-del-espacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/seres-del-espacio\/","title":{"rendered":"Seres del espacio"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-102706\" title=\"art4249img1-300x183\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4249img1-300x1831.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4249img1-300x1831.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4249img1-300x1831-120x73.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4249img1-300x1831-250x153.jpg 250w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">NASA<\/span>En la historia de ciencia ficci\u00f3n <em>Pictures don&#8217;t lie<\/em>, de 1951, de Katherine MacLean, una nave alien\u00edgena entra en contacto con la Tierra y pide permiso para aterrizar. Pero cuando los visitantes descienden, nadie los ve, ni tampoco ellos avistan al comit\u00e9 de recepci\u00f3n. A decir verdad, tanto los terr\u00e1queos como los extraterrestres estaban buscando en la escala equivocada: los visitantes eran microsc\u00f3picos. Un grupo de investigadores brasile\u00f1os ha descubierto que esa idea se acerca m\u00e1s a la realidad de lo que parece. Han demostrado que bacterias superresistentes sobrevivir\u00edan durante viajes por el espacio sujetas a min\u00fasculos fragmentos de polvo.<\/p>\n<p>Esta conclusi\u00f3n es pionera en la astrobiolog\u00eda, el \u00e1rea de la ciencia que durante las \u00faltimas d\u00e9cadas se ha abocado a buscar indicios de vida fuera de la Tierra, otros mundos habitables y a entender las condiciones esenciales para el surgimiento de la vida. Uno de los proyectos m\u00e1s conocidos de la astrobiolog\u00eda, el Seti, siglas en ingl\u00e9s de B\u00fasqueda de Inteligencia Extraterrestre, festeja este a\u00f1o su cincuentenario. La diferencia es que las nuevas tecnolog\u00edas permiten ahora extender las fronteras del conocimiento. En Brasil los estudios en el \u00e1rea ganar\u00e1n nuevos br\u00edos durante los pr\u00f3ximos meses, con la entrada en actividad del primer laboratorio nacional de astrobiolog\u00eda. En fase de instalaci\u00f3n en la localidad Valinhos, interior de S\u00e3o Paulo, este nuevo centro ser\u00e1 coordinado por Eduardo Janot-Pacheco y estar\u00e1 vinculado al Instituto Astron\u00f3mico y Geof\u00edsico de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG-USP).<\/p>\n<p>El astr\u00f3nomo Douglas Galante, el investigador del IAG que comanda la instalaci\u00f3n del laboratorio, ha venido demostrando de qu\u00e9 manera la vida puede resistir incluso a los fen\u00f3menos c\u00f3smicos m\u00e1s extremos, tales como explosiones de supernovas y los rayos gama. Su trabajo, junto con los experimentos del bi\u00f3logo Ivan Paulino Lima durante su doctorado en la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), se a\u00fana a la idea de que los seres vivos pueden viajar por el espacio. Ambos estudiaron la bacteria <em>Deinococcus radiodurans<\/em>, que se destaca por resistir a dosis alt\u00edsimas de radiaci\u00f3n. Esa especie fue descubierta en los a\u00f1os 1950, en el contexto de la industria norteamericana de carne enlatada.<\/p>\n<p>Los alimentos eran tratados con radiaci\u00f3n para eliminar la contaminaci\u00f3n con bacterias, pero parec\u00eda imposible terminar con ellas: la <em>Deinococcus radiodurans <\/em>resist\u00eda a la esterilizaci\u00f3n. &#8220;Si se nos expone a rayos gama con una intensidad de cuatro Grays, morimos en un mes&#8221;, eval\u00faa la biof\u00edsica Claudia Lage, de la UFRJ, directora de tesis de Paulino Lima en el doctorado, &#8220;Pero la Deinococcus radiodurans sigue multiplic\u00e1ndose aun despu\u00e9s de ser bombardeada con 15.000 Grays&#8221;. A decir verdad, el material gen\u00e9tico de la bacteria es pulverizado, pero bastan tres horas sin exceso de radiaci\u00f3n para que el ADN se recomponga perfectamente y vuelva a la actividad. Como el f\u00e9nix de la leyenda, que renace de las cenizas.<\/p>\n<p>La resistencia a los altos niveles de radiaci\u00f3n, y tambi\u00e9n al vac\u00edo, a la disecaci\u00f3n y a la temperatura, es lo que hace que esta bacteria sea ideal para verificar la posibilidad de que los seres vivos hagan viajes interplanetarios sin para ello requerir la protecci\u00f3n de una nave espacial. Hasta ahora, estudios internacionales -realizados incluso por la agencia espacial norteamericana (la Nasa)- hab\u00edan probado la posibilidad de la vida en el espacio con bacterias que se protegen formando un caparaz\u00f3n, como si fuesen momias (forman quistes). La diferencia es que la <em>Deinococcus <\/em>entra en letargo, pero no forma esos quistes, y en los \u00faltimos a\u00f1os, Paulino Lima ha venido sometiendo a esa bacteria a los haces de luz que simulan la radiaci\u00f3n existente en los rayos solares en el espacio, sin la protecci\u00f3n de una atm\u00f3sfera.<\/p>\n<p>Buena parte del trabajo est\u00e1 haci\u00e9ndose en el Laboratorio Nacional de Luz S\u00edncrotr\u00f3n (LNLS) en Campinas, interior de S\u00e3o Paulo. En el marco de la investigaci\u00f3n se ha demostrado, de acuerdo con resultados publicados en agosto en <em>Planetary and Space Science<\/em>, que basta que cuente con la protecci\u00f3n de un grano de polvo y la bacteria sobrevive en las condiciones del espacio.<\/p>\n<p>El polvo es m\u00e1s importante de lo que parece. Pasa inc\u00f3lume por barreras f\u00edsicas serias para cuerpos mayores. Cuando un meteorito grande penetra en la atm\u00f3sfera, por ejemplo, el rozamiento es tan intenso que calienta la roca a temperaturas que muchas veces la pulverizan y son letales para cualquier bacteria. Ese problema no existe con el polvo, cuyo tama\u00f1o microsc\u00f3pico le permite entrar en la atm\u00f3sfera casi sin rozamiento. Y es abundante, en parte debido a los cometas que cruzan el espacio con su cabellera luminosa. La cola de un cometa surge cuando se aproxima al Sol, a decir verdad es su superficie soplada por los vientos solares. Cuando se va hacia los confines del Universo, el cometa deja atr\u00e1s ese polvo y se torna ligeramente menor, al perder la capa externa. Una capa valiosa para la vida: los cometas est\u00e1n repletos de amino\u00e1cidos, las mol\u00e9culas org\u00e1nicas que componen las prote\u00ednas.<\/p>\n<p><strong>La teor\u00eda en la pr\u00e1ctica<br \/>\n<\/strong>&#8220;Alrededor de 10 mil toneladas de granos de cometas caen en la Tierra anualmente&#8221;, afirma Claudia. Y los granos que llegan no son, para ella, los \u00fanicos indicios de que la Tierra est\u00e1 lejos de ser un ambiente cerrado sobre s\u00ed mismo, en donde nada llega y de donde nada sale. Vientos y tifones dejan en suspensi\u00f3n part\u00edculas del suelo en lo alto de la atm\u00f3sfera, peri\u00f3dicamente barrida por vientos solares que cargan ese polvo y lo llevan hacia otras zonas del espacio. &#8220;Estamos contaminando el Universo&#8221;, comenta.<\/p>\n<p>En un per\u00edodo de investigaci\u00f3n en el sincrotr\u00f3n Diamond, en Inglaterra, Paulino Lima demostr\u00f3 tambi\u00e9n que sus bacterias favoritas resisten a una explosi\u00f3n simulada de supernova, un fen\u00f3meno estelar que libera altas cantidades de rayos X. Ese estudio cobr\u00f3 a\u00fan m\u00e1s fuerza con el encuentro poco com\u00fan entre la astrobiolog\u00eda experimental y la te\u00f3rica. En la misma \u00e9poca, Douglas Galante se encontraba inmerso en c\u00e1lculos y simulaciones te\u00f3ricas para descubrir de qu\u00e9 manera la vida reacciona a las dosis extremas de rayos c\u00f3smicos presentes en el espacio y en planetas j\u00f3venes, para entender el origen de la vida y la evoluci\u00f3n de la biodiversidad. De manera independientemente del grupo carioca, Galante hab\u00eda optado por usar en sus simulaciones un organismo duro de matar: la <em>Deinococcus radiodurans<\/em>. En el Diamond, los dos j\u00f3venes investigadores trabajaron juntos y demostraron que los datos te\u00f3ricos y experimentales se encajaban a la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8220;Descubr\u00ed que no es posible acabar con toda la vida de un planeta&#8221;, comenta Galante, quien adem\u00e1s de las supernovas, hizo simulaciones te\u00f3ricas de explosiones de rayos gama, los eventos de m\u00e1s alta energ\u00eda desde el Big Bang. &#8220;La energ\u00eda liberada en esos eventos es inmensa, como si toda la masa del Sol se convirtiese en energ\u00eda en el lapso de 10 segundos&#8221;. Seg\u00fan \u00e9l, una explosi\u00f3n de rayos gama es suficiente como para esterilizar todo el lado expuesto de planetas ubicados hasta una distancia equivalente al di\u00e1metro de nuestra galaxia: 30 mil p\u00e1rsecs o 99 mil a\u00f1os luz. Pero siempre restar\u00e1 vida protegida dentro del agua, debajo del suelo o sencillamente en el lado de los cuerpos celestes que no se ve afectada por los rayos gama.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-102707\" title=\"art4249img2-300x183\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4249img2-300x1831.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4249img2-300x1831.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4249img2-300x1831-120x73.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4249img2-300x1831-250x153.jpg 250w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>De cualquier modo, estos eventos espaciales tienen efectos duraderos. En art\u00edculos recientes publicados en <em>Astrophysics and Space Science <\/em>y en <em>International Journal of Astrobiology<\/em>, Galante demostr\u00f3 que las explosiones de rayos gama alteran la qu\u00edmica de la atm\u00f3sfera y destruyen la capa de ozono, exponiendo al planeta m\u00e1s a\u00fan a los rayos ultravioleta durante varios a\u00f1os, lo que ocasiona da\u00f1os a los seres vivos. Las simulaciones demuestran qu\u00e9 suceder\u00eda al eliminarse casi toda la vida en la Tierra, sobrando solamente alrededor del 1% de los organismos, y por eso tiene importancia para otras \u00e1reas de la ciencia. &#8220;Los eventos de extinci\u00f3n son esenciales para el surgimiento de nuevas especies&#8221;, recuerda el astr\u00f3nomo, especulando que quiz\u00e1s estos acontecimientos sean necesarios para generar diversidad. &#8220;La astrobiolog\u00eda estudia el origen, la evoluci\u00f3n y el destino de la vida.&#8221;<\/p>\n<p>En colaboraci\u00f3n con la pareja de la UFRJ, pretende seguir bombardeando con radiaci\u00f3n bacterias afectas a las condiciones extremas, en experimentos que replican situaciones espaciales. Una de esas bacterias fue descubierta este a\u00f1o por el grupo de la microbi\u00f3loga argentina Mar\u00eda Eugenia Far\u00edas en un lago ubicado en el cr\u00e1ter de un volc\u00e1n andino y ser\u00e1 sometida a pruebas en conjunto con el equipo brasile\u00f1o. Son bacterias que sobreviven en condiciones extremas diversas, incluso en una salinidad alt\u00edsima. Esto puede ser importante para simular la posibilidad de vida en Marte, un ambiente extremadamente salino.<\/p>\n<p>Buena parte del trabajo debe hacerse en el laboratorio de Valinhos, en donde\u00a0 ya existe un observatorio did\u00e1ctico del IAG. En alrededor de seis meses, seg\u00fan Galante, entrar\u00e1 en acci\u00f3n una c\u00e1mara de simulaci\u00f3n m\u00e1s sofisticada que la del LNLS, capaz de someter a las bacterias a un conjunto completo de par\u00e1metros controlados, tales como temperatura, radiaci\u00f3n y presi\u00f3n, adem\u00e1s de simular una atm\u00f3sfera protectora.<\/p>\n<p><strong>Alien\u00edgenas bacterianos<br \/>\n<\/strong>Para Claudia y Paulino Lima, los resultados dan asidero a la idea de la panspermia, una hip\u00f3tesis que considera que la vida puede estar diseminada en el Universo. Cuando la Tierra surgi\u00f3, hace 4.500 millones de a\u00f1os, el Universo ya ten\u00eda 10 mil millones de a\u00f1os. Cuando este planeta a\u00fan era muy joven en la escala de tiempo geol\u00f3gica, hace 3.800 millones de a\u00f1os, ya hab\u00eda vida microsc\u00f3pica por aqu\u00ed, probablemente capaz de emplear la luz solar por medio de la clorofila y producir ox\u00edgeno. Esto es lo que revela la composici\u00f3n de rocas halladas en Groenlandia por investigadores de Inglaterra, Estados Unidos y Australia. Claudia ve estos indicios como se\u00f1ales de que la vida puede haber venido de otro lugar. Pero esta visi\u00f3n est\u00e1 lejos de consensual. Galante es cauteloso. &#8220;Existen microorganismos que ser\u00edan capaces de soportar las condiciones de un viaje espacial, pero no se sabe si eso realmente ocurre.&#8221;<\/p>\n<p>Bastante m\u00e1s consensual es la visi\u00f3n que indica que, aun cuando la vida en s\u00ed no haya venido del espacio, mol\u00e9culas prebi\u00f3ticas -los peque\u00f1os ladrillos elementales para la construcci\u00f3n del material gen\u00e9tico- ya estaban por ac\u00e1 inmediatamente despu\u00e9s de que la Tierra se form\u00f3, y pueden haber venido del espacio. Muchos expertos creen que las condiciones terrestres en aquella \u00e9poca eran ideales como para permitir reacciones qu\u00edmicas y el surgimiento de la vida, quiz\u00e1s a partir de mol\u00e9culas prebi\u00f3ticas que vinieron subidas a la cola de un cometa. El f\u00edsico nuclear Enio da Silveira, de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo de Janeiro (PUC-Rio), procura entender la formaci\u00f3n de esas sustancias qu\u00edmicas. &#8220;Estudiamos mol\u00e9culas inorg\u00e1nicas que est\u00e1n en los cometas, en todos lados, y ya estaban en el sistema solar hace 4 mil millones de a\u00f1os&#8221;, comenta. Son mol\u00e9culas como la del agua, la del metano, la del mon\u00f3xido de carbono, la del di\u00f3xido de carbono y la del amon\u00edaco en estado s\u00f3lido, cuyo grupo irradia con iones emitidos por una fuente radiactiva, el californio, que simulan un rayo c\u00f3smico sin la protecci\u00f3n de una atm\u00f3sfera.<\/p>\n<p>Este tipo de radiaci\u00f3n es suficiente como para producir una gran variedad de mol\u00e9culas, que Silveira identifica y cuantifica con la ayuda de t\u00e9cnicas especializadas tales como la espectrometr\u00eda de masa y la de infrarrojo, capaces de medir la vibraci\u00f3n caracter\u00edstica de las mol\u00e9culas. Cuanto m\u00e1s tiempo mantiene el bombardeo, m\u00e1s mol\u00e9culas ve surgir. Los elementos m\u00e1s importantes son el carbono, el nitr\u00f3geno, el ox\u00edgeno y el hidr\u00f3geno, que juntos responden por alrededor del 90% de la composici\u00f3n de las mol\u00e9culas org\u00e1nicas. Al mismo tiempo que analiza de qu\u00e9 modo responden a la radiaci\u00f3n estos elementos, construye un banco de datos que les servir\u00e1 como referencia a los astr\u00f3nomos, a los efectos de evaluar la edad de un sistema, como puede ser un planeta o un asteroide, por ejemplo, de acuerdo con art\u00edculos recientes publicados en las revistas <em>Surface Science<\/em> y <em>Astronomy and Astrophysics<\/em>.<\/p>\n<p>El investigador de la PUC ha percibido que el mon\u00f3xido de carbono es importante para la formaci\u00f3n de mol\u00e9culas org\u00e1nicas. &#8220;Es una fuente m\u00e1s generosa de \u00e1tomos de carbono, que logra construir los esqueletos de grandes mol\u00e9culas org\u00e1nicas&#8221;. Como los cometas tienen abundante mon\u00f3xido de carbono y agua -de la cual dependen todas las reacciones bioqu\u00edmicas-, los resultados indican que el surgimiento de vida elemental en condiciones diferentes que las que caracterizan al \u00fanico planeta en el cual ya se ha hallado vida es probable.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 sucede cuando estas mol\u00e9culas prebi\u00f3ticas caen o son producidas en la Tierra? Con esta pregunta en mente, el qu\u00edmico Dimas Zaia, de la Universidad Estadual de Londrina, estado de Paran\u00e1, mezcla mol\u00e9culas que pueden haber existido luego de la formaci\u00f3n de este planeta, tales como el amino\u00e1cido ciste\u00edna, con arcilla. \u00c9l ha revelado este a\u00f1o en la revista Amino Acids que la arcilla es un veh\u00edculo de formaci\u00f3n de mol\u00e9culas biol\u00f3gicas. &#8220;La ciste\u00edna reacciona con compuestos de hierro y por eso tiene una afinidad muy fuerte con la arcilla&#8221;, comenta. Tanto en ambiente \u00e1cido, con pH 3, como alcalino, con pH 8, caracter\u00edsticos de los volcanes submarinos, seg\u00fan demostr\u00f3 con la ayuda de an\u00e1lisis tales como la espectrometr\u00eda de infrarrojo, el M\u00f6ssbauer, el EPR y los rayos X, las mol\u00e9culas de ciste\u00edna reaccionan con el sustrato y dan origen la cistina, una mol\u00e9cula m\u00e1s compleja.<\/p>\n<p><strong>Hogares extraterrestres<br \/>\n<\/strong>Hallar organismos vivos en el espacio es una tarea ardua, y no solamente por ser microsc\u00f3picos. Una nave espacial en pleno vuelo va a una velocidad tan alta que un recept\u00e1culo recolector causar\u00eda un rozamiento tan fuerte que carbonizar\u00eda la muestra, matando y pulverizando cualquier bacteria interplanetaria. La Nasa ha mandado sondas robotizadas para investigar la superficie de Marte, por ejemplo, pero a\u00fan no ha encontrado vida. Para que esta b\u00fasqueda sea posible, los estudios terr\u00e1queos informan a los investigadores acerca de los indicios de vida esperados fuera de la Tierra, las llamadas biofirmas, adem\u00e1s de apuntar en donde buscarlos.<\/p>\n<p>El planeta anunciado al final de septiembre por astr\u00f3nomos estadounidenses es un postulante. &#8220;Es la primera vez que se encuentra un planeta rocoso como la Tierra en medio de una zona habitable de su estrella&#8221;, comenta Galante. Pero todav\u00eda no se sabe si tiene atm\u00f3sfera, agua y estabilidad suficiente como para generar vida. Y no tiene d\u00eda ni noche: un lado es siempre oscuro y el otro siempre claro. Para Galante, esto puede ser un problema, sobre todo para el surgimiento de la vida compleja.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-102708\" title=\"art4249img3-300x183\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4249img3-300x1831.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4249img3-300x1831.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4249img3-300x1831-120x73.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4249img3-300x1831-250x153.jpg 250w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">NASA<\/span>Uno de los exploradores de zonas habitables es el astr\u00f3nomo Gustavo Porto de Mello, de la UFRJ. Al analizar datos de la zona m\u00e1s conocida del sistema solar, hasta a 10 parsecs del Sol o 33 a\u00f1os luz, hall\u00f3 13 estrellas que pueden albergar planetas habitables con base en criterios que incluyen la composici\u00f3n, la edad y el tama\u00f1o y la radiaci\u00f3n que reciben, seg\u00fan describi\u00f3 en 2006 en <em>Astrobiology<\/em>. En estudios internacionales recientes se han empleado\u00a0 t\u00e9cnicas menos precisas para buscar zonas habitables, e indican un \u00e1rea m\u00e1s amplia. Con todo, los resultados coinciden con la propuesta del brasile\u00f1o con respecto a las estrellas m\u00e1s prometedoras. Hasta ahora no se han detectado planetas, pero el investigador sostiene que es necesario usarlas como blanco principal.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda de planetas habitables que hayan sufrido impactos de cometas suficientes como para suministrar agua, pero ya estables, tambi\u00e9n ocupa a la astr\u00f3noma Jane Greaves, de la Universidad de St. Andrews, Escocia, que estuvo en Brasil con motivo del simposio Frontiers of Science, realizado en el interior de S\u00e3o Paulo con apoyo de la FAPESP (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2010\/10\/01\/interaccion-en-las-fronteras\/?cat=politica\" target=\"_blank\">lea el art\u00edculo<\/a><\/em>). &#8220;La dificultad para hallar planetas en zonas habitables consiste en tener certeza de lo que es una biose\u00f1al&#8221;, explica. &#8220;El metano puede salir de los volcanes; el ox\u00edgeno y el ozono pueden provenir de mol\u00e9culas de agua que se evaporan en los oc\u00e9anos y se rompen por radiaci\u00f3n. Se requiere de mucho trabajo te\u00f3\u00acrico y experimental, pero las perspectivas para las pr\u00f3ximas dos d\u00e9cadas son muy halag\u00fce\u00f1as&#8221;. Jane ha detectado un blanco prometedor a 59 a\u00f1os luz, pero cree que debe haber otro a unos 33 a\u00f1os luz, de acuerdo con un art\u00edculo publicado este a\u00f1o en <em>Monthly Notices of the Royal Astronomical Society<\/em>.<\/p>\n<p>Es un horizonte lejano. Para rastrillar esas zonas de la galaxia, habr\u00e1 que usar telescopios de interferometr\u00eda, que a\u00fan est\u00e1n en proyecto y s\u00f3lo estar\u00e1n disponibles dentro de 10 a\u00f1os m\u00e1s o menos. En el espacio, estos instrumentos ser\u00e1n capaces de cancelar la luminosidad emitida por las estrellas y detectar planetas. Posteriormente, an\u00e1lisis con infrarrojo permitir\u00edan, a distancia, medir las longitudes de onda emitidas por esos planetas en busca de se\u00f1ales de agua l\u00edquida y de otros indicios de vida.<\/p>\n<p>La presencia de agua l\u00edquida en la superficie es el paradigma principal en la b\u00fasqueda de la vida -adem\u00e1s de permitir la formaci\u00f3n de mol\u00e9culas con carbono, puede detectarse de lejos-, pero existen otras posibilidades. Marte, por ejemplo, no tiene agua l\u00edquida a la vista, pero quiz\u00e1 la tenga debajo de la superficie. La Nasa pretende mandar en 2015 un robot capaz de perforar algunos metros y llegar al subsuelo marciano.\u00a0 Otra posibilidad es Europa, una luna de J\u00fapiter que est\u00e1 fuera de la zona considerada habitable, pero parece que tiene agua debajo de una capa de hielo. &#8220;Hay que volver a Marte e ir a Europa&#8221;, afirma Porto de Mello, quien recuerda que la Nasa aprob\u00f3 una misi\u00f3n robotizada a Europa.<\/p>\n<p>El astr\u00f3nomo de la UFRJ es optimista y no se sorprender\u00eda en caso de que se encuentre vida en Europa o en Marte. &#8220;Ser\u00e1 vida microbiana. Tendr\u00edan que ocurrir muchas cosas para que surgiese vida compleja&#8221;, relativiza. Aqu\u00e9llos que esperan por hombrecitos verdes o fieras pegajosas llenas de dientes y tent\u00e1culos, o aguardan una inteligencia superior como la del ET de Steven Spielberg, puede que se vean frustrados. Alien\u00edgenas invisibles a simple vista, como se los imagin\u00f3 Katherine Mac-Lean hace 60 a\u00f1os, bastar\u00edan para ser la delicia de los expertos.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>MARTIN, O. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007\/s10509-009-0211-7#page-1\" target=\"_blank\">Effects of gamma ray bursts in Earth&#8217;s biosphere.<\/a> <strong>Astrophysics and Space Science<\/strong>. v. 326, p. 61-7. 2010.<br \/>\nPAULINO-LIMA,\u00a0I. G. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0032063310001121\" target=\"_blank\">Laboratory simulation of interplanetary ultraviolet radiation (broad spectrum) and its effects on <em>Deinococcus radiodurans<\/em><\/a>. <strong>Planetary and Space Science<\/strong>. v. 58, p. 1.180-87. 2010.<br \/>\nPILLING, S. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.aanda.org\/articles\/aa\/full_html\/2010\/01\/aa12274-09\/aa12274-09.html\" target=\"_blank\">Radiolysis of ammonia-containing ices by energetic, heavy, and highly charged ions inside dense astrophysical environments. <\/a><strong>Astronomy and Astrophysics<\/strong>. v. 509. 2010.<br \/>\nPORTO DE MELLO, G. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/arxiv.org\/abs\/astro-ph\/0511180\" target=\"_blank\">Astrobiologically interesting stars within 10 parsecs of the Sun<\/a>. <strong>Astrobiology<\/strong>. v. 6, n. 2, p. 308-31. 2006.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Bacterias superresistentes podr\u00edan vivir fuera de la Tierra","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[274,278],"coauthors":[1601],"class_list":["post-90030","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-astronomia-es","tag-biologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90030","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90030"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90030\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90030"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90030"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90030"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90030"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}