{"id":90035,"date":"2010-10-01T00:00:00","date_gmt":"2010-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/10\/01\/en-las-entranas-de-la-tierra\/"},"modified":"2017-02-10T18:15:49","modified_gmt":"2017-02-10T20:15:49","slug":"en-las-entranas-de-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/en-las-entranas-de-la-tierra\/","title":{"rendered":"En las entra\u00f1as de la Tierra"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_102374\" style=\"max-width: 590px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-102374\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4254img1b1.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"246\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4254img1b1.jpg 580w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4254img1b1-120x51.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4254img1b1-250x106.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">FIUR KJARTANSSON\/AFP<\/span>El volc\u00e1n island\u00e9s E+15: una erupci\u00f3n ahora mejor explicada<span class=\"media-credits\">FIUR KJARTANSSON\/AFP<\/span><\/p><\/div>\n<p>La mezcla de magmas en reservorios subterr\u00e1neos es considerada actualmente esencial para prever o explicar erupciones como la del volc\u00e1n de Islandia en abril pasado. De acuerdo con estudios realizados en Brasil y en otros pa\u00edses durante los \u00faltimos a\u00f1os, el magma nuevo, viscoso y calcinante que viene de las profundidades de la Tierra se encuentra con un magma m\u00e1s antiguo, que se enfriaba calmamente en compartimentos que puede tener kil\u00f3metros de extensi\u00f3n. Sin poder avanzar, el magma nuevo se estaciona en las c\u00e1maras, comienza a enfriarse, liberando gases y calentando el material antiguo que las ocupa. Como producto de la interacci\u00f3n entre ambas masas de magma, la presi\u00f3n interna de la c\u00e1mara aumenta a punto tal de formar una masa caliente que fuerza su paso por el volc\u00e1n y rebasa de manera explosiva. Los gases que se liberan de las rocas tambi\u00e9n escapan y manchan el cielo con un humo rico en part\u00edculas de rocas volc\u00e1nicas. Ya no vale m\u00e1s decir sencillamente que un volc\u00e1n entra en erupci\u00f3n porque recibe un magma que se form\u00f3 en regiones profundas del planeta, sube como agua por una ca\u00f1er\u00eda dom\u00e9stica, rebasa y se escurre como lava cuando encuentra el camino libre.<\/p>\n<p>&#8220;Ahora sabemos que la interacci\u00f3n de magmas y su eventual mezcla es la regla&#8221;, dice Valdecir de Assis Janasi, docente del Instituto de Geociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), que ha investigado las dimensiones, el tiempo de vida y los movimientos internos de esos compartimentos, llamados c\u00e1maras magm\u00e1ticas, en donde los magmas se encuentran y se transforman mutuamente. Estas investigaciones indican que las c\u00e1maras son constantemente realimentadas por materiales nuevos y dan pistas acerca de qu\u00e9 sucede en regiones m\u00e1s profundas -e inalcanzables- del planeta. &#8220;Hasta que se enfr\u00edan completamente, estas regiones que almacenan magma pueden ser sumamente din\u00e1micas&#8221;, dice Valdecir, quien encabeza un grupo de investigadores del Instituto de Geociencias de la USP, de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS) y de la Universidad de Alberta, Canad\u00e1.<\/p>\n<p><strong>C\u00e1maras vivas<br \/>\n<\/strong>Vistas como gigantescas ollas de presi\u00f3n en donde se cocina el magma, las c\u00e1maras de los volcanes como el Yellowstone, en Estados Unidos, han suscitado m\u00e1s atenci\u00f3n y se han convertido en objeto de una vigilancia constante: cuanto mayor es el movimiento en el interior de las c\u00e1maras, mayor es el riesgo de una catastr\u00f3fica erupci\u00f3n de lava. Rodeado por un parque nacional, el Yellowstone es lo que os ge\u00f3logos denominan un supervolc\u00e1n. Su erupci\u00f3n podr\u00eda ocasionar impactos negativos sobre todo el planeta.<\/p>\n<p>En Brasil no existen m\u00e1s \u00e9sas a las que Valdecir denomina c\u00e1maras vivas, en donde magmas calientes y no tan calientes se mezclan. Tenemos solamente volcanes apagados que a\u00fan liberan un calor que calienta el agua de termas como la de Po\u00e7os de Caldas, en Minas Gerais. Las c\u00e1maras vivas m\u00e1s cercanas se encuentran debajo de la cordillera de los Andes, a unos 20 kil\u00f3metros de profundidad. &#8220;Algunas est\u00e1n en actividad hace 10 millones de a\u00f1os, lo que indica que el tiempo de vida de una c\u00e1mara magm\u00e1tica puede ser muy largo&#8221;, dice.<\/p>\n<p>El tiempo de cierre de una c\u00e1mara -con la cristalizaci\u00f3n del magma formando rocas- depende de la profundidad: cuanto m\u00e1s playa, menos c\u00e1lido es el ambiente y, por ende, el magma se enfriar\u00e1 en menos tiempo que en las m\u00e1s profundas. Con todo, puede no ser as\u00ed cuando esos espacios, aunque sean m\u00e1s playos, reciben magma nuevo y m\u00e1s caliente, tal como sucedi\u00f3 en Islandia en abril de este a\u00f1o. Uno de los estimados 30 volcanes de esa isla del Atl\u00e1ntico Norte, el Eyjafjallajokull o E+15, tal como los ge\u00f3logos de Estados Unidos lo apodaron, cobr\u00f3 fama mundial repentina al cubrir el norte de Europa con una densa nube de cenizas volc\u00e1nicas. Valdecir comenta que eso fue el resultado de la llegada de magma bas\u00e1ltico a una temperatura cercana a los 1.200\u00b0 Celsius, a trav\u00e9s de fracturas ubicadas entre rocas m\u00e1s antiguas, que se encontr\u00f3 un magma diferente, gran\u00edtico, enfri\u00e1ndose a 700 u 800\u00b0 Celsius en la c\u00e1mara. El nuevo magma se enfri\u00f3 y el antiguo se calent\u00f3. Despu\u00e9s de mezclarse, empez\u00f3 una erupci\u00f3n explosiva, reforzada por la interacci\u00f3n con el hielo que cubr\u00eda el volc\u00e1n. Llegaron a los cielos densas nubes de humo cargado de part\u00edculas de una roca volc\u00e1nica que puede perjudicar el funcionamiento de las turbinas de los aviones.<\/p>\n<p>Mientras que sal\u00eda m\u00e1s humo negro del volc\u00e1n de Islandia, ge\u00f3logos del mundo entero debat\u00edan en blogs por qu\u00e9 un volc\u00e1n visto como fr\u00edo e inerte se volvi\u00f3 tan intempestivo. La hip\u00f3tesis que cobr\u00f3 fuerza es que peque\u00f1os temblores de tierra pueden haber facilitado la circulaci\u00f3n de magma nuevo y su mezcla con el magma residente. Se entablaron debates tambi\u00e9n acerca de d\u00f3nde estar\u00edan las c\u00e1maras del volc\u00e1n y cu\u00e1nto magma proveniente del interior de la Tierra podr\u00edan albergar. Las c\u00e1maras, seg\u00fan estimaron, estar\u00edan ubicadas a entre dos y cinco kil\u00f3metros de profundidad, y posiblemente estar\u00edan conectadas con las de otros volcanes de la isla.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-102373\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4254img21.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"244\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4254img21.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4254img21-120x101.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4254img21-250x210.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Roca del manto (peridotito)<\/span>En Brasil solamente son visibles los resultados de la mezcla de magmas, en los pisos de granito gris de las estaciones del metro m\u00e1s antiguas de S\u00e3o Paulo, por ejemplo. Valdecir y Adriana Alves, investigadora de su grupo recientemente contratada como docente en el Instituto de Geociencias de la USP, estaban intrigados y quer\u00edan saber qu\u00e9 eran -y como se habr\u00edan formado- las rocas que aparec\u00edan como esferas dentro del granito extra\u00eddo de canteras de la localidad de Mau\u00e1, en el Gran S\u00e3o Paulo. Como las manchas eran m\u00e1s oscuras que el granito, pensaron que podr\u00eda ser otro tipo de roca, un basalto. Pero no lo era. Era realmente granito, de composici\u00f3n parecida, pero m\u00e1s oscuro. &#8220;El magma nuevo que invadi\u00f3 o magma residente estaba m\u00e1s caliente, se congel\u00f3 y se deshizo en esferas grandes que se rompieron y formaron esferas menores llamadas enclaves&#8221;, dice Valdecir.<\/p>\n<p><strong>Las rarezas del manto<\/strong><br \/>\nEn Brasil existen miles de antiguos dep\u00f3sitos de magmas. Solamente en el estado de S\u00e3o Paulo hay al menos 220 de un mismo tipo, el magma gran\u00edtico, que genera las rocas conocidas como granito, de acuerdo con estudios realizados hace m\u00e1s de 10 a\u00f1os. Ese n\u00famero puede crecer a medida que los estudios de campo avancen. En el municipio paulista de It\u00fa, el equipo de la USP encontr\u00f3 al menos cuatro grandes antiguas c\u00e1maras magm\u00e1ticas, y no solamente una, como se imaginaba inicialmente.<\/p>\n<p>En 2007, el equipo de la USP se aboc\u00f3 a estudiar esa masa de antiguo magma gran\u00edtico que se cristaliz\u00f3 a tres kil\u00f3metros de profundidad, y actualmente, debido a la erosi\u00f3n, se encuentra parcialmente a flor de tierra. Los an\u00e1lisis preliminares indicaron que hace alrededor de 600 millones de a\u00f1os cada una de esas c\u00e1maras fue palco de diversos episodios de mezcla de magmas, algunos del mismo tipo y otros producto de inyecciones de basalto, como en Islandia. La sospecha indica que existe all\u00ed una conexi\u00f3n con el vulcanismo, puesto que la c\u00e1mara era bastante llana. En t\u00e9rminos m\u00e1s concretos, la actual ciudad de It\u00fa puede haber sido una de las salidas de lava de las profundidades de la Tierra hacia la superficie hace millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Hubo hallazgos inesperados, como los primeros fragmentos de manto de S\u00e3o Paulo. En 2006, Valdecir estaba en Praia Vermelha, al lado de la ciudad de Ubatuba, examinando afloramientos rocosos con un grupo de 40 estudiantes de grado, cuando uno de \u00e9stos le trajo un bloque de roca verde clara. &#8220;No recuerdo qui\u00e9n fue&#8221;, comenta el profesor. &#8220;Yo pens\u00e9 que era olivina, un tipo de mineral, pero era medio extra\u00f1o. Pero los estudiantes no se satisfacen con cualquier cosa. Vimos con la lupa y nos dimos cuenta de que eran fragmentos de una roca formada por la combinaci\u00f3n de dos minerales: olivina y piroxeno. Tuvimos acceso por primera vez al manto de S\u00e3o Paulo. Lo m\u00e1s curioso es que ya hab\u00edamos pasado por all\u00ed y no hab\u00edamos visto nada antes. \u00bfQuiere ver? Ac\u00e1 est\u00e1&#8221;, dice, agarrando una roca verdosa, un poco menor que una manzana, apoyada en la esquina de una mesa cubierta de papeles, mapas y rocas.<\/p>\n<p>Vidy\u00e3 Vieira de Almeira, actualmente en el Servicio Geol\u00f3gico de Brasil, confirm\u00f3 durante su maestr\u00eda que los 10 fragmentos provenientes de la playa de Ubatuba eran muestras del manto superior, la capa ubicada debajo de la corteza, la m\u00e1s externa. Estas rocas se habr\u00edan formado a una profundidad de 60 kil\u00f3metros y solamente pudieron llegar a la superficie sin derretirse porque vinieron montadas en un magma bas\u00e1ltico rico en fluidos que subi\u00f3 r\u00e1pidamente. &#8220;Esos magmas subieron por fracturas que se abrieron hace alrededor de 80 millones de a\u00f1os, despu\u00e9s de que el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico empez\u00f3 a formarse. De una manera general, no se puede echar mano a las rocas del manto si el magma no nos las trae&#8221;, dice Valdecir. &#8220;Y el acceso a ese material es cr\u00edtico, porque es en el manto que sucede, o por lo menos comienza, la mayor parte de los procesos de formaci\u00f3n de magmas.&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;Nadie ve las c\u00e1maras magm\u00e1ticas en actividad, sino su resultado, que son las rocas expuestas&#8221;, dice Valdecir. Hawai ofrece algunas excepciones. En 1959, el magma que sali\u00f3 del volc\u00e1n Kilauea ocup\u00f3 una depresi\u00f3n y form\u00f3 un lago de lava de 640 metros de di\u00e1metro y 135 de profundidad. Los ge\u00f3logos esperaron que la superficie de la lava se enfriase, anduvieron sobre el lago e hicieron un seguimiento del enfriamiento del magma durante a\u00f1os, mediante sucesivas perforaciones, para entender mejor qu\u00e9 suced\u00eda en las c\u00e1maras magm\u00e1ticas.<\/p>\n<p>En 2008, como resultado inesperado de una perforaci\u00f3n en una regi\u00f3n cercana al Kilauea, el magma incandescente, que reposaba a 2,5 kil\u00f3metros de profundidad, subi\u00f3 a la superficie. Uno de los investigadores dijo que el hallazgo del magma de esa forma era &#8220;tan emocionante como encontrar un dinosaurio vivo jugando en una isla lejana&#8221;.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<\/strong><br \/>\nContribuciones del manto y distintos reservorios crustales en el magmatismo gran\u00edtico neoproterozoico del sudeste brasile\u00f1o (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/23373\/contribuicoes-do-manto-e-diferentes-reservatorios-crustais-no-magmatismo-granitico-neoproterozoico-n\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2007\/00635-5<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>L\u00ednea Regular de Ayuda a Proyecto de Investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Valdecir de Assis Janasi &#8211; IG\/USP; <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 161.773,20<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<strong><br \/>\n<\/strong><\/em>ALVES, A. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/petrology.oxfordjournals.org\/content\/50\/12\/2221.abstract\" target=\"_blank\">Microgranitic enclaves as products of self-mixing events: a study of open-system processes in the Mau\u00e1 granite, S\u00e3o Paulo, Brazil, based on in situ isotopic and trace elements in plagioclase<\/a>. <strong>Journal of Petrology<\/strong>. v. 50, p. 2.221-47, 2009.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Masas viscosas de rocas se mezclan y pueden salir como lava","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309],"coauthors":[5968],"class_list":["post-90035","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90035","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90035"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90035\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90035"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90035"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90035"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90035"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}