{"id":90041,"date":"2010-10-01T00:00:00","date_gmt":"2010-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/10\/01\/la-reinterpretacion-del-cerebro\/"},"modified":"2017-02-10T18:34:44","modified_gmt":"2017-02-10T20:34:44","slug":"la-reinterpretacion-del-cerebro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-reinterpretacion-del-cerebro\/","title":{"rendered":"La reinterpretaci\u00f3n del cerebro"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-102322\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4260img11.jpg\" alt=\"\" width=\"234\" height=\"350\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4260img11.jpg 234w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4260img11-120x179.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 234px) 100vw, 234px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">INSTITUTO SALK PARA PESQUISAS BIOL\u00d3GICAS<\/span>El mundo par\u00f3 para repensar todo lo que se sab\u00eda sobre la estructura y el funcionamiento del cerebro cuando el neurocient\u00edfico estadounidense Fred Gage public\u00f3 en 1998, en <em>Nature Medicine<\/em>, las primeras evidencias s\u00f3lidas de que el sistema nervioso central humano sigue generando nuevas c\u00e9lulas despu\u00e9s de adulto. Producto de a\u00f1os de trabajo de los equipos de Gage y de otros investigadores, esta constataci\u00f3n marc\u00f3 una fase de descubrimientos que estremecer\u00eda las nociones estructura y evoluci\u00f3n del cerebro planteadas casi un siglo antes por Santiago Ram\u00f3n y Cajal.<\/p>\n<p>Ram\u00f3n y Cajal, un m\u00e9dico e hist\u00f3logo espa\u00f1ol, identific\u00f3 la arquitectura microsc\u00f3pica del sistema nervioso central y afirm\u00f3 que, una vez concluida la fase de desarrollo, el cerebro quedar\u00eda fijo e inmutable, ya que la &#8220;fuente de crecimiento y regeneraci\u00f3n&#8221; de las c\u00e9lulas cerebrales se secar\u00eda definitivamente. Doce a\u00f1os atr\u00e1s, Gage conquist\u00f3 su sitial en la historia de la ciencia occidental al demostrar que esa idea no era m\u00e1s v\u00e1lida, al menos no lo era para el cerebro entero.<\/p>\n<p>Desde que confirm\u00f3 la proliferaci\u00f3n de c\u00e9lulas en el cerebro adulto, un fen\u00f3meno conocido como neurog\u00e9nesis y descrito en cooperaci\u00f3n con el sueco Peter Eriksson, Gage no dej\u00f3 de desarrollar nuevos experimentos para identificar la funci\u00f3n de esas neuronas j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Considerado uno de los m\u00e1s influyentes neurocient\u00edficos de la actualidad, Gage coordina un laboratorio en el que trabajan alrededor de 40 personas en el Instituto Salk de California, desde donde ya han salido poco m\u00e1s de 600 art\u00edculos cient\u00edficos, citados en otros 57 mil trabajos.<\/p>\n<p>En visita a la ciudad de Caxamb\u00fa, Minas Gerais, en donde particip\u00f3 en septiembre en el XXXIV Congreso de la Sociedad Brasile\u00f1a de Neurociencias y Comportamiento, Gage coment\u00f3 de qu\u00e9 modo confirm\u00f3 la existencia de la neurog\u00e9nesis en lod adultos y se refiri\u00f3 a sus proyectos en andadura.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSu inter\u00e9s en la capacidad del cerebro adulto de generar nuevas c\u00e9lulas surgi\u00f3 cuando usted estaba en la facultad?<\/strong><br \/>\nFue un poco m\u00e1s tarde. Cuando yo era estudiante de grado, estaba interesado en descubrir de qu\u00e9 modo reacciona el cerebro adulto ante las lesiones. Es la llamada neuroplasticidad en adultos, que empec\u00e9 a investigar en los a\u00f1os 1970, cuando a\u00fan cre\u00eda que el cerebro era pr\u00e1cticamente inmutable una vez que se hab\u00eda desarrollado. En esa \u00e9poca se empez\u00f3 a demostrar mediante ciertos experimentos que exist\u00eda la posibilidad de que el cerebro tuviese alguna capacidad de recuperaci\u00f3n luego de sufrir da\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>\u00bfYa en aquel tiempo?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>S\u00ed, ya en aquella \u00e9poca. No era a\u00fan la capacidad de producir nuevas neuronas. Pero si una neurona fuese cortada, parec\u00eda que era capaz de crecer nuevamente, de brotar. Como era un crecimiento muy limitado, nosotros pensamos: &#8220;Si pueden crecer un poco, a lo mejor es posible hacerlas crecer m\u00e1s&#8221;. Entonces se empez\u00f3 a estudia mejor eso, y as\u00ed nos dimos cuenta de que la plasticidad era mayor a\u00fan. Yo ten\u00eda 18 \u00f3 19 a\u00f1os cuando fui a trabajar en un laboratorio, y all\u00ed empez\u00f3 a quedarme claro a m\u00ed que el cerebro ten\u00eda mucho m\u00e1s capacidad de recuperarse de lo que nosotros nos imagin\u00e1bamos. Pero el descubrimiento de que podr\u00edan surgir nuevas neuronas fue mucho despu\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>\u00bfUsted lleg\u00f3 a eso con base en esos trabajos de los a\u00f1os 1970?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>No fue exactamente as\u00ed, tan linealmente. Yo estaba ocupado intentando entender cu\u00e1l es la capacidad de regeneraci\u00f3n de diferentes \u00e1reas cerebrales. Antes de que yo me metiera en ese tema, ya exist\u00edan evidencias, o al menos art\u00edculos publicados que sosten\u00edan que pod\u00edan existir c\u00e9lulas dividi\u00e9ndose en el cerebro adulto. Pero mucha gente no lo cre\u00eda posible. El investigador que descubri\u00f3 ese fen\u00f3meno, Joe Altman, todav\u00eda vive, pero abandon\u00f3 el \u00e1rea prematuramente porque nadie le cre\u00eda.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEl tambi\u00e9n ten\u00eda la idea de que la proliferaci\u00f3n de c\u00e9lulas suced\u00eda en el hipocampo, la regi\u00f3n cerebral asociada a la formaci\u00f3n de la memoria de larga duraci\u00f3n y a la capacidad de ubicaci\u00f3n espacial?<\/strong><br \/>\nEn cierta forma s\u00ed. Y tambi\u00e9n en el cerebelo. Pero empleaba una t\u00e9cnica distinta, que no permit\u00eda cuantificar y no era suficientemente consistente. Ahora, cuando analizamos lo que \u00e9l hizo, lo vemos de otra manera. Fue realmente notable. Despu\u00e9s, a comienzos de los a\u00f1os 1980, un investigador [Fernando Nottebohm] demostr\u00f3 que hab\u00eda divisi\u00f3n celular en el cerebro de p\u00e1jaros adultos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEn el aprendizaje de nuevos cantos?<\/strong><br \/>\nFue lo que \u00e9l dijo. Las neuronas se mor\u00edan durante una temporada y nuevas neuronas surg\u00edan cuando los p\u00e1jaros aprend\u00edan un nuevo canto. Pero fue algo muy controvertido. Ese investigador emple\u00f3 los mismos m\u00e9todos que el otro hab\u00eda utilizado y eso gener\u00f3 una batalla, pues los m\u00e9todos no eran convincentes. Otros grupos, empleando las mismas t\u00e9cnicas, no lograron reproducir los resultados. Pero recuerdo haber prestado atenci\u00f3n a lo que \u00e9l hab\u00eda dicho y era realmente impresionante. A\u00fan hab\u00eda gente intentando repetir los experimentos y yo entr\u00e9 en esa historia de manera distinta. Yo trabajaba con una prote\u00edna, el factor de crecimiento de fibroblastos [FGF]. Hab\u00eda estado en Suecia y fui a California a mediados de los a\u00f1os 1980 llev\u00e1ndome lo que hab\u00eda aprendido de biolog\u00eda molecular y de virolog\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Fue el comienzo de todo.<\/strong><br \/>\nYo sab\u00eda que \u00e9se era el camino que la neurociencia deber\u00eda seguir. Entonces agarramos el gen que codifica ese factor de crecimiento y lo insertamos en c\u00e9lulas. La idea era implantar esas c\u00e9lulas en el cerebro y ver qu\u00e9 har\u00eda el factor de crecimiento. La clonaci\u00f3n de genes y la terapia g\u00e9nica estaban empezando. Ese gen hab\u00eda sido reci\u00e9n descubierto en el Salk por Roger Guillemin [quien recibi\u00f3 el Nobel de Medicina en 1977 por sus estudios con neurop\u00e9ptidos]. Logramos clonarlo, lo insertamos en fibroblastos y dejamos c\u00e9lulas cerebrales en cultivo con fibroblastos para ver si crec\u00edan. De un momento a otro, las neuronas j\u00f3venes empezaron a proliferar locamente. La placa fue tomada por c\u00e9lulas. Entonces pens\u00e9: &#8220;\u00a1Dios m\u00edo, me parece que descubrimos algo nuevo!&#8221;. Al principio pensamos que algo en los fibroblastos podr\u00eda haber causado alguna reacci\u00f3n y pasado a secretar un factor de crecimiento desconocido. Fuimos a hacer qu\u00edmica de prote\u00ednas para descubrir qu\u00e9 hab\u00eda pasado. El vector que usamos produjo muchas prote\u00ednas y nunca se hab\u00eda observado el efecto de altas concentraciones de FGF en neuronas j\u00f3venes. Bajas concentraciones hacen que las neuronas crezcan y concentraciones elevadas hacen que se dividan. Gerd Kempermann y Malcolm Schinstine estaban en mi laboratorio, y dijimos: &#8220;Miren, est\u00e1 ocurriendo esa historia loca: las neuronas que se dividen en el cerebro. De ser verdad, a lo mejor podemos insertar fibroblastos en el cerebro y producir nuevas neuronas&#8221;.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY qu\u00e9 pas\u00f3?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Bien, entonces le\u00edmos lo que ya hab\u00eda sido publicado sobre el tema e intentamos repetir el experimento, pero no logramos replicar los datos. Me di cuenta de que el problema era la marcaci\u00f3n de las c\u00e9lulas. La forma de detectar si una c\u00e9lula estaba dividi\u00e9ndose era marc\u00e1ndola con un elemento radiactivo y contando los puntos que quedaban registrados en una emulsi\u00f3n fotogr\u00e1fica. Era algo totalmente manual. M\u00e1s tarde se desarroll\u00f3 un an\u00e1logo qu\u00edmico con alta afinidad con anticuerpos. Cuando se les administra ese an\u00e1logo a las c\u00e9lulas, el mismo se integra al ADN. Los anticuerpos son entonces capaces de adherirse a aquellas c\u00e9lulas y ubicar el n\u00facleo con precisi\u00f3n. Empleamos ese compuesto, llamado BrdU [bromodeoxiuridina], para detectar la neurog\u00e9nesis en adultos. En esa \u00e9poca empezamos a usar la microscop\u00eda confocal. Olympus nos dio una m\u00e1quina y logramos ver c\u00f3mo el BrdU marcaba a los anticuerpos. Tambi\u00e9n descubrimos que alguien hab\u00eda usado un anticuerpo para marcar n\u00facleos de neuronas maduras. Entonces fui a Michigan, consegu\u00ed el anticuerpo contra el marcador neuronal conocido como NeuN y marcamos doblemente a las c\u00e9lulas, con BrdU y NeuN. Con el microscopio confocal pudimos diseccionar neurona por neurona, reconstruirlas en forma tridimensional y comprobar que aquellas c\u00e9lulas estaban dividi\u00e9ndose.<\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-102321\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4260img21.jpg\" alt=\"\" width=\"215\" height=\"350\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4260img21.jpg 215w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4260img21-120x195.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 215px) 100vw, 215px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">BIOL\u00d3GICAS<\/span>\u00bfComo lograron ver si eso estaba sucediendo in vivo?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Tuvimos que inyectar BrdU en animales. Cuatro o cinco t\u00e9cnicas estaban en desarrollo y empezamos a usarlas lo m\u00e1s r\u00e1pido que pudimos.<br \/>\n<strong><br \/>\n\u00bfUsted ya estaba en la b\u00fasqueda de la neurog\u00e9nesis en el hipocampo en esa \u00e9poca?<\/strong><br \/>\nNo. Fui capacitado para trabajar con el hipocampo. Pero no andaba en busca de la neurog\u00e9nesis. Nadie le prestaba atenci\u00f3n a eso. Yo investigaba las conexiones entre el septum y el hipocampo, intentaba reconstruir esa v\u00eda. Hicimos los experimentos, nos convencimos de eso y publicamos varios art\u00edculos cient\u00edficos. Lo m\u00e1s importante que hicimos fue mostrar que la neurog\u00e9nesis se produce y que la experiencia en ciertos ambientes puede alterar la cantidad de c\u00e9lulas. En general, los ratones de laboratorio comparten una peque\u00f1a jaula con otros animales. Ese ambiente es restrictivo, pues no les permite a los animales explorar algo m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l. Uno de los experimentos que hicimos consisti\u00f3 en sacar a los animales que viv\u00edan en peque\u00f1as jaulas y ponerlos ambientes mayores, ricos en juguetes y otros objetos que estimulasen la curiosidad y la capacidad exploratoria. En esos animales observamos un incremento de la cantidad de c\u00e9lulas del hipocampo. Pero todav\u00eda hab\u00eda dudas con relaci\u00f3n a la cuantificaci\u00f3n del fen\u00f3meno. Por eso se desarroll\u00f3 una nueva t\u00e9cnica, la estereolog\u00eda, que permite contar la cantidad exacto de c\u00e9lulas. Esa t\u00e9cnica, aliada a la microscop\u00eda confocal y a la marcaci\u00f3n doble, permiti\u00f3 demostrar no solamente que existen m\u00e1s c\u00e9lulas dividi\u00e9ndose en el hipocampo de un animal adulto, sino tambi\u00e9n que la cantidad de c\u00e9lulas aumenta hasta un 15% solamente mediante alteraciones en el ambiente. En general el giro dentado del hipocampo de un rat\u00f3n com\u00fan tiene 300 mil c\u00e9lulas. Al cabo de un mes, los animales del grupo control siguen exhibiendo 300 mil c\u00e9lulas en esa regi\u00f3n, en tanto que los animales que pasaron ese tiempo en un ambiente con m\u00e1s objetos tienen 350 mil c\u00e9lulas. As\u00ed fue como logramos convencer a todos de que no era la marcaci\u00f3n de las c\u00e9lulas con BrdU lo que generaba ese resultado, sino que realmente hab\u00eda m\u00e1s neuronas. La cuesti\u00f3n siguiente fue ver si eso tambi\u00e9n suced\u00eda en los seres humanos. En la \u00e9poca supimos que algunas personas hab\u00edan sido tratadas con BrdU, que marca a las c\u00e9lulas que est\u00e1n dividi\u00e9ndose, para evaluar la progresi\u00f3n del c\u00e1ncer. Cuando esas personas se mor\u00edan, sus cerebros iban a patolog\u00eda. Llam\u00e9 por tel\u00e9fono a colegas pat\u00f3logos de laboratorios de c\u00e1ncer y les pregunt\u00e9 si ten\u00edan pacientes tratados con BrdU y si ten\u00edan sus cerebros. Obtuvimos algunas muestras, pero estaban fijadas en parafina. De cualquier modo, vimos BrdU en el hipocampo de esos cerebros, tres a\u00f1os antes de publicar el art\u00edculo de 1998. Pero eso no era suficiente, pues no pod\u00edamos hacer la doble marcaci\u00f3n de las c\u00e9lulas, y pensamos: &#8220;Nadie confiar\u00e1 en nuestro trabajo&#8221;. Dos de mis posdoctorandos que hab\u00edan regresado a sus pa\u00edses, uno a Finlandia y otro a Suecia, intentaron entrar en equipos que realizaban ensayos cl\u00ednicos con personas que ten\u00edan c\u00e1ncer en un \u00f3rgano perif\u00e9rico y estaban siendo tratadas con BrdU. Esper\u00e1bamos incluso hasta que muriesen y entonces las enfermeras, acompa\u00f1adas por esos posdoctorandos, extra\u00edan el cerebro fresco y lo enviaban al Salk. Lo observ\u00e1bamos en el microscopio y ve\u00edamos c\u00f3mo las c\u00e9lulas estaban dividi\u00e9ndose. Entonces empec\u00e9 a llamar a las personas de mi laboratorio y de otros que no estaban involucradas en esa investigaci\u00f3n para que vieran aquello. Theo Palmer, que no es autor del art\u00edculo, era un colega que en esa \u00e9poca era realmente cr\u00edtico. Y que dec\u00eda as\u00ed: &#8220;Creo en esto, no creo en aquello&#8221;.\u00a0 Trabajamos hasta contar con una cantidad suficiente de muestras en las cuales confi\u00e1semos.<\/p>\n<p><strong>La mayor parte del trabajo consisti\u00f3 en desarrollar herramientas que permitiesen ver la reproducci\u00f3n de c\u00e9lulas en el cerebro.<\/strong><br \/>\nSab\u00edamos que deb\u00edamos convencer a personas extremadamente esc\u00e9pticas. En el art\u00edculo mostramos tres o cuatro t\u00e9cnicas distintas de marcaci\u00f3n de c\u00e9lulas que empleamos en el trabajo. <em>Nature <\/em>y <em>Science <\/em>no aceptar\u00edan revisar el art\u00edculo, pero el editor de <em>Nature Medicine <\/em>de la \u00e9poca arriesg\u00f3 y dijo: &#8220;\u00a1Esto es realmente sorprendente!&#8221; Y le envi\u00f3 el art\u00edculo a un mont\u00f3n de gente para que lo evaluase, incluso a nuestro mayor rival. A\u00fan\u00a0 hoy en d\u00eda la posibilidad de que alguien diga que fue un artilugio de la t\u00e9cnica empleada nos preocupa. Pero nadie lo ha hecho hasta el momento.<\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-102320\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4260img31.jpg\" alt=\"\" width=\"215\" height=\"350\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4260img31.jpg 215w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4260img31-120x195.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 215px) 100vw, 215px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">BIOL\u00d3GICAS<\/span>\u00bfLa neurog\u00e9nesis se produce en \u00fanicamente en dos regiones del cerebro?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Bien, existen dos regiones en las cuales ocurre con regularidad y es f\u00e1cilmente detectable. Algunas personas han informado que tambi\u00e9n se produce en otros lugares. Pero los datos no son confiables. Cuando se analiza la m\u00e9dula espinal, se ve que existen c\u00e9lulas madre en todos lados, pero que no producen nuevas neuronas. Est\u00e1n en un estado de latencia. Mi impresi\u00f3n es que esas c\u00e9lulas se encuentran en ese estado porque el ambiente no es adecuado para que se transformen en neuronas. Parte del reto consiste en descubrir qu\u00e9 hacer para que las c\u00e9lulas madre neurales generen nuevas neuronas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfLa neurogenesis sucede con regularidad en el hipocampo y en el bulbo olfatorio?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>S\u00ed. Existe\u00a0 otra regi\u00f3n tambi\u00e9n, ubicada en el interior del cerebro, llamada zona subventricular. Ah\u00ed es donde se subdividen las c\u00e9lulas. Luego migran a una gran distancia hasta el bulbo olfatorio. Es una trayectoria interesante, pues el camino recorrido es largo. En tanto, el hipocampo est\u00e1 dos o tres capas de c\u00e9lulas abajo y la migraci\u00f3n ocurre muy r\u00e1pidamente. Y es m\u00e1s f\u00e1cil estudiarlo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 es lo que dispara la migraci\u00f3n?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Pas\u00f3 mucho tiempo hasta convencer a la gente acerca de qu\u00e9 suced\u00eda. El paso siguiente fue cerciorarse de que esas neuronas maduraban, Que hac\u00edan conexiones, que se volv\u00edan activas. Ahora estamos intentando descubrir por qu\u00e9 sucede eso.<\/p>\n<p><strong>\u00bfYa se sabe cu\u00e1l es la funci\u00f3n de esas neuronas nuevas?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Una idea que emergi\u00f3 nuevamente es que esa regi\u00f3n del hipocampo est\u00e1 implicada en la discriminaci\u00f3n de objetos distintos, en la determinaci\u00f3n de qu\u00e9 los distingue. Uno de los test destinados a detectar eso se hace al mostrar dos objetos similares en secuencia. Primeramente se muestra uno aisladamente, y luego los dos al mismo tiempo. Estas situaciones activan una regi\u00f3n del hipocampo llamada giro dentado. Se busca la imagen del objeto exhibido anteriormente, y se la compara con la imagen actual de ambos. Es necesario tener alguna memoria del primer objeto para evaluar la semejanza de los mismos. Las c\u00e9lulas j\u00f3venes son las que se activan nuevamente cuando se observa el patr\u00f3n nuevo [dos objetos mostrados juntos]. Las c\u00e9lulas antiguas est\u00e1n ocupadas buscando diferencias entre el patr\u00f3n anterior y el nuevo, ya que hab\u00eda solamente un objeto al principio y ahora hay dos. \u00c9sa es una diferencia, pero lo que se est\u00e1 intentando detectar es qu\u00e9 es distinto entre ambos objetos. Estamos trabajando en colaboraci\u00f3n con neuropsic\u00f3logos para crear test que intenten demostrar eso emp\u00edricamente. Primero les mostramos a los voluntarios una imagen con dibujos complejos, despu\u00e9s dos im\u00e1genes similares y luego les preguntamos cu\u00e1l de \u00e9stas es igual a la primera. En el primer nivel es f\u00e1cil porque la diferencia es grande. Pero mostramos alrededor de 50 pares de im\u00e1genes con patrones que se van volviendo cada vez m\u00e1s parecidos entre s\u00ed. Estamos intentando ver hasta qu\u00e9 punto las personas logran distinguirlas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfDe qu\u00e9 manera podr\u00eda emplearse este conocimiento para entender enfermedades que afectan a la memoria, como el Alzheimer?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Tenemos que crear test para seres humanos, porque en todas estas enfermedades se registra una reducci\u00f3n del nivel de neurog\u00e9nesis. Y existen solamente test cl\u00ednicos muy gen\u00e9ricos. La verdad es que no es necesario tener un hipocampo para discriminar dos cosas bastante distintas entre s\u00ed. Se puede usar solamente la corteza visual para eso. Cuando conversamos, analizamos un mont\u00f3n de informaci\u00f3n. Intentamos entender qu\u00e9 se dice, traducir nuevamente a la lengua materna y analizar los gestos, para intentar, con base en las referencias personales, darle sentido a lo que est\u00e1 dici\u00e9ndose. Las c\u00e9lulas que surgen en la neurog\u00e9nesis parecen particularmente importantes para efectuar estas asociaciones. Existen tres partes en esta cuesti\u00f3n. La primera es esa separaci\u00f3n de patrones. La segunda es que, cuando son j\u00f3venes, esas c\u00e9lulas ayudan a formar memorias. Por \u00faltimo, luego de madurar, contribuyen en la distinci\u00f3n entre im\u00e1genes con patrones similares. Es lo que nuestro modelo matem\u00e1tico nos indica y lo que nuestros experimentos est\u00e1n demostrando. La otra parte es que as\u00ed vamos probando si lo que las c\u00e9lulas aprenden cuando j\u00f3venes queda almacenado en ellas. Posteriormente, cuando un mismo evento se le presenta a aquella misma c\u00e9lula, \u00e9sta se acuerda de ello. Esto es muy instigador y nos llev\u00f3 a hacer experimentos con animales gen\u00e9ticamente alterados para que las neuronas que se acuerdan de las experiencias iniciales queden marcadas de un color diferente de aqu\u00e9llas que se acuerdan de las experiencias tard\u00edas, las experiencias que suceden luego de un cierto tiempo. Pretendemos mapear el patr\u00f3n de expresi\u00f3n g\u00e9nica de las c\u00e9lulas que se acuerdan del evento y el de las que no se acuerdan.<br \/>\n<em><br \/>\n<\/em><strong>\u00bfExisten evidencias de la diferencia de expresi\u00f3n gen\u00e9tica en esas c\u00e9lulas?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Estamos intentando ver eso. Existen diferencias entre neuronas vecinas. El material gen\u00e9tico es distinto y tambi\u00e9n lo es la expresi\u00f3n g\u00e9nica. Adem\u00e1s, las alteraciones ambientales insertan informaciones en el ADN. Puede ser un fen\u00f3meno epigen\u00e9tico, que altera el funcionamiento de los genes. Ese efecto est\u00e1 siendo estudiado por un ex posdoctorando m\u00edo [el brasile\u00f1o Alysson Muotri, docente de la Universidad de California en San Diego]. \u00c9sa es la frontera del conocimiento.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSer\u00eda posible emplear el conocimiento sobre neurog\u00e9nesis para ayudar en la diferenciaci\u00f3n de c\u00e9lulas madre, corregir lesiones o tratar enfermedades?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>En la depresi\u00f3n el hipocampo se encoge. La conexi\u00f3n con esos datos es sutil. No son dados m\u00edos, est\u00e1n ah\u00ed. Por alguna raz\u00f3n, el cerebro de alguien que est\u00e1 siendo tratado con antidepresivos de la clase del Prozac [un inhibidor selectivo de la recaptaci\u00f3n de serotonina] se encoge menos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPero es cuestionable?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>No. Los datos son los datos. Pero no dicen mucho. Los experimentos que hicimos mostraron que el Prozac induce la divisi\u00f3n celular. Pero dividir no es suficiente. Las nuevas c\u00e9lulas deben convertirse en neuronas. Eso tarda entre cuatro y seis semanas. Los psiquiatras vieron eso y enloquecieron. Dijeron: &#8220;Por eso tarda tanto hasta que los medicamentos funcionan&#8221;. Esos medicamentos aumentan la disponibilidad de serotonina, y c\u00e9lulas madres dispuestas en una placa de vidrio con serotonina se dividen alucinadamente. Es as\u00ed que funciona, por medio de los receptores 5HT1A, que inducen la proliferaci\u00f3n. Ahora se est\u00e1n haciendo ensayos cl\u00ednicos con drogas que act\u00faan sobre la neurog\u00e9nesis y no interact\u00faan con el 5HT1A. Pero es todo incipiente. En casi todas las enfermedades neurodegenerativas, en el Alzheimer, en\u00a0 el Parkinson, existe una reducci\u00f3n de la neurog\u00e9nesis.<\/p>\n<p><strong>Adem\u00e1s de la muerte celular, existe una reducci\u00f3n de la neurog\u00e9nesis.<em><br \/>\n<\/em><\/strong>La duda es si es la enfermedad la que causa directamente la disminuci\u00f3n de la neurog\u00e9nesis o, como nosotros creemos, la enfermedad deja al animal let\u00e1rgico y eso lleva a la reducci\u00f3n de la neurog\u00e9nesis. Cuando se restringen los movimientos del animal, \u00e9ste se estresa y la neurog\u00e9nesis disminuye. Es posible que la ca\u00edda del ritmo de neurog\u00e9nesis sea una consecuencia del cambio comportamental causado por la enfermedad. Pero eso est\u00e1 siendo verificado. Sabemos que uno de los problemas que los pacientes tienen en el Parkinson y en el Alzheimer es su dificultad de saber en d\u00f3nde est\u00e1n. Se pierden todo el tiempo. A lo mejor no se logra detener la enfermedad, pero si tratar a algunos componentes y as\u00ed permitir que la gente se las arregle mejor con ella. \u00c9sa es mi meta optimista.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es la tasa de neurog\u00e9nesis?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Depende de la especie y de la edad. Es mucho m\u00e1s alta cuando se es joven. Y despu\u00e9s cae. En los ancianos es muy baja.<\/p>\n<p><strong>\u00bfNunca se detiene completamente?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>La neurog\u00e9nesis es afectada por el grado de actividad. Un rat\u00f3n anciano, de 18 meses, pr\u00e1cticamente no exhibe neurog\u00e9nesis. De tener acceso durante un mes a una jaula con una rueda [en la cual pueda se ejercitarse voluntariamente], o a un ambiente m\u00e1s rico, exhibir\u00e1 la misma cantidad de neuronas dividi\u00e9ndose que un animal joven que no hace ejercicio. Pocos animales ancianos desarrollan nuevas neuronas funcionales, pero animales lo logran. Y las c\u00e9lulas que se transforman en neuronas pasan exhibir todas las ramificaciones.<\/p>\n<p><strong>Entonces los que pretenden mantener una buena memoria deben correr, o al menos caminar.<\/strong><em><br \/>\n<\/em>No, pero me parece que deben mantenerse activos f\u00edsica o intelectualmente. No est\u00e1 claro todav\u00eda cu\u00e1l es la relaci\u00f3n entre el correr y la neurog\u00e9nesis. En parte ese efecto es causado por la serotonina. Cuando uno se mueve, el n\u00facleo del raf\u00e9 se activa y secreta serotonina en el hipocampo. Pero la actividad cardiovascular tambi\u00e9n aumenta cuando se est\u00e1 en movimiento y una prote\u00edna llamada IGF1 [factor de crecimiento insul\u00ednico 1] es liberada en la sangre. En el lugar donde ocurre la neurog\u00e9nesis existen vasos sangu\u00edneos que pueden estar liberando IGF1. Otras personas han demostrado que, cuando se impide la actividad de la IGF1, se bloquea la proliferaci\u00f3n de neuronas. Es un fen\u00f3meno multifactorial. Y a\u00fan no lo conocemos bien.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Fred Gage investiga la funci\u00f3n de las nuevas neuronas","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[305],"coauthors":[105],"class_list":["post-90041","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-fisiologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90041","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90041"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90041\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90041"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90041"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90041"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90041"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}