{"id":90045,"date":"2010-10-01T00:00:00","date_gmt":"2010-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/10\/01\/el-color-que-invade-el-serton\/"},"modified":"2017-02-10T19:34:47","modified_gmt":"2017-02-10T21:34:47","slug":"el-color-que-invade-el-serton","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-color-que-invade-el-serton\/","title":{"rendered":"El color que invade el sert\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_102592\" style=\"max-width: 234px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-102592\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4264img11.jpg\" alt=\"\" width=\"224\" height=\"620\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4264img11.jpg 224w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4264img11-120x332.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 224px) 100vw, 224px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N LIBRO \"ESTRELA DE COURO \u2013 A EST\u00c9TICA DO CANGA\u00c7O\"<\/span>Corisco, uno de los cangaceiros m\u00e1s vanidosos<span class=\"media-credits\">REPRODUCCI\u00d3N LIBRO \"ESTRELA DE COURO \u2013 A EST\u00c9TICA DO CANGA\u00c7O\"<\/span><\/p><\/div>\n<p>&#8220;<em>Ol\u00ea, mulher rendeira\/ ol\u00ea, mulher rend\u00e1\/ tu me ensina a fazer renda\/ que eu te ensino a namorar&#8221;<\/em>, dice una canci\u00f3n que es s\u00edmbolo de los llamados <em>cangaceiros<\/em>. Sobre moda, su l\u00edder Lampi\u00e3o y sus hombres ten\u00edan poco que aprender y mucho que ense\u00f1ar. Se vest\u00edan coloridamente, cubiertos de adornos de oro, y como buenos habitantes del sert\u00f3n, sab\u00edan confeccionar toda suerte de objetos y vestimentas sin que por ello se cuestionase su virilidad: &#8220;el rey de los <em>cangaceiros<\/em>&#8221; cos\u00eda sus ropas y las de sus protegidos y bordaba a m\u00e1quina a la perfecci\u00f3n; y se enorgullec\u00eda de su habilidad. &#8220;El bando de Lampi\u00e3o, sobre todo durante los a\u00f1os 1930, ten\u00eda preocupaciones est\u00e9ticas m\u00e1s frecuentes y profundas que las del hombre urbano moderno&#8221;, afirma el historiador Frederico Pernambucano de Mello, investigador de la Fundaci\u00f3n Joaquim Nabuco y autor del libro <em>Estrela de couro: a est\u00e9tica do canga\u00e7o <\/em>(Escrituras, 258 p\u00e1ginas, R$ 150), con 300 fotos hist\u00f3ricas y 160 reproducciones de objetos de uso personal de los bandoleros conocidos como <em>cangaceiros<\/em>, muchos pertenecientes al propio autor. Tama\u00f1o cuidado visual, pleno de detalles en las cosas m\u00e1s cotidianas (\u00a1perros con collares trabajados en plata!), serv\u00eda como protecci\u00f3n contra el mal de ojo, como instrumento de jerarqu\u00eda interna, ten\u00eda una funci\u00f3n militar y era un poderoso instrumento de propaganda entre las poblaciones pobres, que admiraban todo aquel lujo, color y brillo. Era tambi\u00e9n una forma de arte que los <em>cangaceiros<\/em> cargaban en su cuerpo.<\/p>\n<p>&#8220;Hab\u00eda orgullo en todo eso, un esfuerzo para que se pudiese llegar al anhelo de belleza de cada uno de los as\u00ed llamados &#8216;cabras&#8217;. Era notable tambi\u00e9n el desprecio sistem\u00e1tico por la ocultaci\u00f3n de la figura, una actitud opuesta a la de los que se consideran delincuentes&#8221;, explica. &#8220;Viviendo en un medio gris y pobre, los <em>cangaceiros <\/em>se vest\u00edan de color y riqueza para satisfacer sus ansias de arte y confort m\u00edstico. Era como si los m\u00e1s esquivos habitantes del gris se levantasen contra el despotismo de la ausencia de color de la agreste regi\u00f3n de caatinga y proclamasen la alegr\u00eda de los tonos y los contrastes&#8221;. En vez de camuflarse, los <em>cangaceiros <\/em>desarrollaron una est\u00e9tica brillante y ostensiva con ropas adornadas de espejos, monedas, metales, botones y recortes multicolores que, parad\u00f3jicamente, los volv\u00edan blancos f\u00e1ciles, incluso en la oscuridad. &#8220;Todos armados con mosquetones, usan trajes exageradamente adornados, y entran cantando sus canciones de guerra, como si estuvieran en plena y diab\u00f3lica fiesta carnavalesca&#8221;, escribi\u00f3 el <em>Di\u00e1rio de Not\u00edcias <\/em>de Salvador, en 1929. &#8220;Aunque que la fascinaci\u00f3n por los caganceiros haya existido siempre, fomentada por la literatura de cordel, Lampi\u00e3o supo jugar con todos los registros de lo visual para &#8216;magnificar&#8217; su vida y transmitir la imagen de un bandido rico y poderoso. Fue el primer <em>cangaceiro <\/em>que cuid\u00f3 su est\u00e9tica, empleando modos de comunicaci\u00f3n modernos que no formaban parte de su cultura original, tales como la prensa y la fotograf\u00eda&#8221;, explica la historiadora francesa \u00c9lise Grunspan-Jasmin, autora de <em>Lampi\u00e3o: senhor do sert\u00e3o <\/em>(Edusp).<\/p>\n<p>Luego de que sus atuendos fueran cantados en cordel, la fotograf\u00eda, al llegar al sert\u00f3n durante la primera d\u00e9cada del siglo pasado, hizo las delicias de los <em>cangaceiros<\/em>. &#8220;Esa existencia delictiva parece haber sido creada para caber en una fotograf\u00eda, tama\u00f1o el cuidado de los <em>cangaceiros <\/em>para con su atuendos, con la imponencia y con la riqueza de los trajes guerreros&#8221;, eval\u00faa Pernambucano. &#8220;Las vestimentas de los bandidos fueron sofistic\u00e1ndose hasta convertirse casi en disfraces. \u00c9se era uno de los aspectos de la extremada vanidad de aquellos bandoleros&#8221;, sostiene el historiador Luiz Bernardo Peric\u00e1s, autor de <em>Os cangaceiros: ensaio de interpreta\u00e7\u00e3o hist\u00f3rica <\/em>(Boitempo, 320 p\u00e1ginas, R$ 54). El <em>cangaceiro <\/em>era un orgulloso que se esmeraba en sus atuendos hasta el final, como se puede ver en la c\u00e9lebre foto de las cabezas de Lampi\u00e3o y sus hombres junto a sus sombreros: &#8220;Entre los trece, no hay dos iguales, tan ricos en temas y en valor material como el del jefe, prueba de la imponencia de la est\u00e9tica, cuya afectaci\u00f3n exagerada adjetiv\u00f3 a los <em>cangaceiros <\/em>en su etapa final, cuando llegaron a incrustar alianzas de oro en la boca de las armas&#8221;, sostiene Pernambucano. &#8220;Hab\u00eda una est\u00e9tica rica que les confer\u00eda una &#8216;blindaje m\u00edstico&#8217; a los <em>cangaceiros<\/em>, satisfechos con su belleza y encima seguros en un marco de supuesta inviolabilidad&#8221;. A punto tal de contaminar las ropas de la polic\u00eda, que copi\u00f3 sus vestimentas, con lo cual cambiaba el foco de la guerra. &#8220;El contagio ineluctable muestra la fuerza de esa est\u00e9tica y pone evidencia la existencia de otra lucha, entablada simult\u00e1neamente, en el plano de la representaci\u00f3n simb\u00f3lica. La venganza est\u00e9tica de los <em>cangaceiros <\/em>contra la eliminaci\u00f3n militar se da cuando el principal \u00edcono de su simbolog\u00eda se transforma en la marca del nordeste: la medialuna con la estrella del sombrero de Lampi\u00e3o.&#8221;<\/p>\n<div id=\"attachment_102597\" style=\"max-width: 290px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-102597\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4264img21.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"270\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4264img21.jpg 280w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4264img21-120x116.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4264img21-250x241.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 280px) 100vw, 280px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N LIBRO \"ESTRELA DE COURO \u2013 A EST\u00c9TICA DO CANGA\u00c7O\"<\/span>Cantimplora decorada; al lado, un morral floreado<span class=\"media-credits\">REPRODUCCI\u00d3N LIBRO \"ESTRELA DE COURO \u2013 A EST\u00c9TICA DO CANGA\u00c7O\"<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Bandidos<br \/>\n<\/strong>Estimulaba esas &#8220;ansias de ostentaci\u00f3n&#8221; la propia esencia pol\u00edtica de su accionar. &#8220;Los <em>cangaceiros <\/em>no admit\u00edan que se los comparase o se los confundiese con bandidos comunes, eso era una ofensa imperdonable. Se ve\u00edan como actores sociales distintos, de la misma estatura que los &#8216;coroneles'&#8221; [los terratenientes], explica Peric\u00e1s. Lo que les permit\u00eda usar y abusar de los figurines: orgullosos de s\u00ed mismos, ten\u00edan incluso gusto por los rangos militares, ascend\u00edan a &#8220;cabras&#8221; [sus &#8220;soldados&#8221;] a puestos de jerarqu\u00eda militar y consideraban que los miembros de sus efectivos eran &#8220;soldados&#8221;. &#8220;Observe que cualquier grupo militar aprecia los s\u00edmbolos, las insignias, las representaciones de poder. \u00bfSe acuerda de Breshnev con sus medallas que no le cab\u00edan en el pecho en el tiempo de la Rusia sovi\u00e9tica? Lampi\u00e3o, un tipo inteligent\u00edsimo, hizo de la costura y del bordado un criterio extra de promoci\u00f3n y status en el seno del bando y \u00e9l mismo cos\u00eda las vestimentas de su facci\u00f3n. Constitu\u00eda una gran ventaja prepararlas y entreg\u00e1rselos a sus hombras&#8221;, enfatiza Pernambucano. &#8220;No se llama a un buey peg\u00e1ndole en la herida&#8221;, dec\u00eda el &#8220;rey&#8221;, conciente acerca de la necesidad de tener una pol\u00edtica interna de agrados para mitigar la disciplina, en la cual a su vez hac\u00eda hincapi\u00e9. &#8220;La est\u00e9tica era una herramienta destinada infundir el orgullo del irredentismo <em>cangaceiro <\/em>en los reclutas, de manera casi instant\u00e1nea. Antes de echar mano de ese recurso est\u00e9tico, imagino que esa inoculaci\u00f3n debe haber sido lenta.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Patrones<br \/>\n<\/strong>&#8220;Los bandos de <em>cangaceiros <\/em>eran estructuras jerarquizadas con claras distinciones entre los l\u00edderes y los de la &#8216;arraia-mi\u00fada&#8217;, sin voz de mando y en posici\u00f3n claramente subordinada a los jefes. Muchos consideraban a los l\u00edderes sus &#8216;patrones&#8217;. Y esos comandantes se ve\u00edan as\u00ed a s\u00ed mismos, casi como los &#8216;coroneles&#8217;, con los cuales manten\u00edan buenas relaciones, y ubic\u00e1ndose en una posici\u00f3n igualitaria con relaci\u00f3n a los potentados rurales&#8221;, afirma Peric\u00e1s. En contramano del sentido com\u00fan, los comandantes <em>cangaceiros <\/em>eran de familias tradicionales y con algunas posesiones. Lampi\u00e3o, por ejemplo, pertenec\u00eda a la clase de los propietarios de tierras y \u00e9l mismo hab\u00eda sido ganadero. Por eso el <em>canga\u00e7o <\/em>no fue, seg\u00fan dice el investigador, una lucha por reconstruir o modificar el orden social del sert\u00f3n tradicional, como preconiza buena parte de la literatura sobre el fen\u00f3meno. &#8220;Ellos no luchaban para mantener o cambiar orden pol\u00edtico alguno, sino para defender sus propios intereses mediante el uso de la violencia, indiferenciada e indiscriminada. Los bandoleros, eso s\u00ed, procuraban mantener v\u00ednculos con los protectores poderosos, lo que pod\u00eda resultar incluso en agresiones contra su propia gente&#8221;, dice Peric\u00e1s. En tal sentido, la famosa justificaci\u00f3n de la adhesi\u00f3n al movimiento por motivos de disputas sociales o venganzas familiares debe verse con desconfianza. &#8220;Los <em>cangaceiros<\/em> se dec\u00edan v\u00edctimas, obligados a entrar en la pelea por honor, pero eso era en la mayor\u00eda de los casos un &#8216;escudo \u00e9tico&#8217;, un argumento destinado a convencer a las poblaciones pobres de que eran movidos por cuestiones elevadas, para diferenciarse de los bandidos comunes, cosa que no era real&#8221;. Lampi\u00e3o nunca estableci\u00f3 como prioridad ayudar a los necesitados. &#8220;En general se guardaban el dinero grande y les daban algunas monedas a los pobres y a las iglesias. Y siempre hac\u00edan hincapi\u00e9 en difundirlo para crear una imagen positiva ante el pueblo.&#8221;<\/p>\n<div id=\"attachment_102596\" style=\"max-width: 153px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-102596\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/jabiracas_lampiao1.jpg\" alt=\"\" width=\"143\" height=\"250\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/jabiracas_lampiao1.jpg 143w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/jabiracas_lampiao1-120x210.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 143px) 100vw, 143px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N LIBRO \"ESTRELA DE COURO \u2013 A EST\u00c9TICA DO CANGA\u00c7O\"<\/span>Pa\u00f1os de tejido ingl\u00e9s de Lampi\u00e3o<span class=\"media-credits\">REPRODUCCI\u00d3N LIBRO \"ESTRELA DE COURO \u2013 A EST\u00c9TICA DO CANGA\u00c7O\"<\/span><\/p><\/div>\n<p>En la pr\u00e1ctica, el comportamiento de los <em>cangaceiros <\/em>era parecido al de los &#8220;coroneles&#8221;, que obraban de manera paternalista con aquellos que eran considerados &#8220;sus&#8221; pobres. &#8220;No eran bandidos sociales y se puede decir incluso que su presencia fue un obst\u00e1culo para que surgiese una protesta social m\u00e1s significativa. Pese a ello, como ejecutores independientes de la rabia silenciosa de la pobreza rural, los <em>cangaceiros <\/em>ten\u00edan la convocatoria popular de agentes superiores. Su violencia era un gesto admirado de afirmaci\u00f3n ps\u00edquica en ausencia de justicia y de un cambio positivo&#8221;, cree la historiadora Linda Lewin, de la Universidad de California, autora de <em>The oligarchical limitations of social banditry in Brazil<\/em>. C\u00e2mara Cascudo ya hab\u00eda notado que &#8220;los sertanejos no admiran a los delincuentes sino a los hombres valientes&#8221;. &#8220;Puede v\u00e9rselos a los <em>cangaceiros <\/em>como una continuidad del ambiente violento del sert\u00f3n, en donde era com\u00fan que los paisanos cargasen y usasen armas cotidianamente, pautando su vida en cuestiones morales, de honor y prestigio&#8221;, dice Peric\u00e1s. Los <em>cangaceiros <\/em>construyeron la imagen de individuos agraviados que hab\u00edan entrado en la delincuencia por buenos motivos. Pero, as\u00ed como eran violentos, lo propio puede decirse de los soldados que los persegu\u00edan. &#8220;La poblaci\u00f3n que sufr\u00eda violentada se volcaba a favor de los bandoleros como respuesta, o porque los ve\u00eda como contraposici\u00f3n a los &#8216;agentes de la ley'&#8221;, analiza Peric\u00e1s.<\/p>\n<p>&#8220;Con sus atuendos inconfundibles y para nada tendientes a la ocultaci\u00f3n, se sent\u00edan investidos de un mandato m\u00e1s antiguo, tenido como m\u00e1s leg\u00edtimo que la propia ley que, a sus ojos, era una intrusi\u00f3n litorale\u00f1a sobre los dominios interiores, rurales&#8221;, a\u00f1ade Pernambucano. Los <em>cangaceiros <\/em>supl\u00edan la falta de poder institucionalizado en el sert\u00f3n. &#8220;Constituir\u00edan el fiel de la balanza en muchos casos como un poder paralelo, m\u00e1s fluido e inconsistente, pero popular entre las masas campesinas&#8221;, dice Peric\u00e1s. Sin embargo, con el tiempo el <em>canga\u00e7o <\/em>revel\u00f3 ser un negocio, el &#8220;Canga\u00e7o S.A.&#8221;, tal como lo describe Pernambucano. &#8220;Era una &#8216;profesi\u00f3n&#8217;, un &#8216;medio de vida&#8217;. Los bandoleros eran equidistantes del &#8216;pueblo&#8217; y de los mandamases, aunque ten\u00eda m\u00e1s proximidad con las elites rurales&#8221;, coincide Peric\u00e1s. Como eran &#8220;independientes&#8221;, su imagen estaba disociada de las de los &#8220;coroneles&#8221; directamente. &#8220;No siendo empleados de nadie, eran en cierto forma aut\u00f3nomos, y as\u00ed le quitaban a las capas m\u00e1s ricas y a los gobiernos el monopolio de la violencia. Pero es siempre es bueno recordar que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n campesina, pese a su miseria, a la explotaci\u00f3n, a la falta de trabajo y a las sequ\u00edas, no entr\u00f3 en ese bandolerismo&#8221;. De acuerdo con el investigador, uno de los motivos para la longevidad del &#8220;buen recuerdo&#8221; de los <em>cangaceiros <\/em>ser\u00eda su contraposici\u00f3n al orden instituido. &#8220;La polic\u00eda representaba al gobierno, pero usaba el uniforme para transgredir. As\u00ed, una parte de esa sociedad se volc\u00f3 hacia los <em>cangaceiros <\/em>y vio en ellos lo opuesto, es decir, aqu\u00e9llos que luchaban contra el orden&#8221;. Sus actividades delictivas se ve\u00edan por eso justificadas en el cuadro mayor de la lucha entre ambos &#8220;partidos&#8221;: el <em>canga\u00e7o <\/em>y la polic\u00eda.<\/p>\n<div id=\"attachment_102595\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-102595\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4264img3-300x1681.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"168\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4264img3-300x1681.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4264img3-300x1681-120x67.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4264img3-300x1681-250x140.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N LIBRO \"ESTRELA DE COURO \u2013 A EST\u00c9TICA DO CANGA\u00c7O\"<\/span>Sombrero de cuero del rey de los cangaceiros y conjunto de morrales<span class=\"media-credits\">REPRODUCCI\u00d3N LIBRO \"ESTRELA DE COURO \u2013 A EST\u00c9TICA DO CANGA\u00c7O\"<\/span><\/p><\/div>\n<p>Pol\u00edticamente &#8220;rehabilitados&#8221; y bien vistos, se permit\u00edan el lujo de la ostentaci\u00f3n, que empezaba en los sombreros, cuyas alas levantadas pod\u00edan llegar a los 20 cm de radio anular, una hip\u00e9rbole con relaci\u00f3n al modelo original de los vaqueros, de ala dada vuelta, pero corta. &#8220;Me prob\u00e9 el sombrero de Lampi\u00e3o en el Instituto Hist\u00f3rico y Geogr\u00e1fico de Alagoas: el cuello se me afloj\u00f3. Tanto peso ornamental no tendr\u00eda nada que ver con la funcionalidad militar, sino con valores mucho m\u00e1s sutiles&#8221;, comenta Pernambucano. Ese objeto porta alrededor de 70 piezas de oro, entre monedas, medallas y otros adornos, lo que llev\u00f3 un reportero de la \u00e9poca a definirlo como &#8220;una verdadera exposici\u00f3n numism\u00e1tica&#8221;. El sombrero era el punto de concentraci\u00f3n de las adendas simb\u00f3licas que caracterizan al atuendo del <em>cangaceiro<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Amuletos<br \/>\n<\/strong>Cosas comunes se transformaban en amuletos que, al margen de reforzar la jerarqu\u00eda, se convert\u00edan en s\u00edmbolos de una creencia m\u00edstica. &#8220;El blindaje m\u00edstico se tradujo en muchos signos (la estrella de David, la flor de lis, el signo de Salom\u00f3n y otros) y en la profusi\u00f3n de su uso en todos los \u00e1ngulos de las vestimentas, lo que divid\u00eda la atenci\u00f3n con el puro anhelo est\u00e9tico, mezcl\u00e1ndose con \u00e9ste, otorg\u00e1ndole un utilitarismo a la fusi\u00f3n, a fuerza de darle vida a la creencia tradicional de una supuesta inviolabilidad en medio de riesgos extremos&#8221;. Pero no se ilusione el espectador al pensar que los bandos eran &#8220;escuelas m\u00f3viles de superstici\u00f3n&#8221;. &#8220;El grueso del bando, gente muy joven, de entre 16 y 23 a\u00f1os, se pautaba por la ley de la imitaci\u00f3n, sin tener conciencia acerca de aquello de lo cual se serv\u00eda. \u00bfEl jefe lo usa? Con eso basta&#8221;. Las mujeres segu\u00edan la moda de cerca, pero de distinta manera. &#8220;Con algunos rasgos de valquirias y casi ninguno de amazonas, las &#8216;matutas&#8217; que se sumaban al bando nunca adoptaban el sombrero de cuero, cosa de hombre. A ellas les era reservada una cobertura de fieltro, de ala mediana, y el ponerse sobre la cabeza una toalla y un pa\u00f1uelo&#8221;, comenta Pernambucano. Lo propio suced\u00eda con los pu\u00f1ales, que pod\u00edan llegar a medir 80 cm para los de los varones (el tama\u00f1o l\u00edmite era el del pu\u00f1al de Lampi\u00e3o, que no podr\u00eda ser superado), pero no pasaban de los 37 cm en el caso de las mujeres.<\/p>\n<div id=\"attachment_102594\" style=\"max-width: 160px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-102594\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/facao_lampiao1.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"50\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/facao_lampiao1.jpg 150w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/facao_lampiao1-120x40.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">REPRODUCCI\u00d3N LIBRO \"ESTRELA DE COURO \u2013 A EST\u00c9TICA DO CANGA\u00c7O\"<\/span>Fac\u00f3n corto con mango de gavil\u00e1n de Lampi\u00e3o<span class=\"media-credits\">REPRODUCCI\u00d3N LIBRO \"ESTRELA DE COURO \u2013 A EST\u00c9TICA DO CANGA\u00c7O\"<\/span><\/p><\/div>\n<p>Por cierto, las armas blancas constituyen un paradigma de la vestimenta de los <em>cangaceiros<\/em>. Con una funci\u00f3n militar casi muerta luego del surgimiento de la escopeta de repetici\u00f3n, los pu\u00f1ales serv\u00edan en el letal ritual del sangrado nordestino o como s\u00edmbolo de status. &#8220;Era usado orgullosamente sobre el abdomen, a la vista de todos, acero de la mejor calidad europea con mango decorado en plata. Agradable a primera vista. En cualquier fotograf\u00eda&#8221;. El pu\u00f1al de Z\u00e9 Baiano, un regalo de Lampi\u00e3o, fue valuado en &#8220;m\u00e1s de 1 conto de r\u00e9is&#8221;, precio de una casa. Otros s\u00edmbolos de prestigio eran la bandolera, la correa para sujetar la escopeta al hombro, y la cartuchera traspasada, una necesidad para contar con un adicional de municiones: 150 cartuchos de fusil Mauser sujetos con adornos de oro. Era com\u00fan que las tropas volantes, a sabiendas del prestigio de su uso, apuntasen a quienes portaban una de \u00e9sas. A su lado iban las cantimploras, decorados con esmero, un espacio sorprendente de arte de proyecci\u00f3n. Como los guantes a los cuales, como sostiene Pernambucano, <em>los cangaceiros<\/em>, en el fausto de los a\u00f1os 1930, sumaron un bordado de colores. Pero el lugar privilegiado de los colores eran los morrales, cuya policrom\u00eda llev\u00f3 un periodista a describir a los <em>cangaceiros <\/em>como &#8220;ornamentados y ataviados con colores chillones que m\u00e1s bien parec\u00edan disfrazados para un carnaval&#8221;. Visibles desde todos los \u00e1ngulos, los morrales eran responsables por m\u00e1s de dos tercios de esa &#8220;borrachera de colores&#8221;, y el resto corr\u00eda por cuenta del pa\u00f1uelo al cuello o &#8220;jabiraca&#8221;, con el que tambi\u00e9n se colaba el l\u00edquido extra\u00eddo de plantas de la caatinga. &#8220;Y en \u00e9l, nada de nudos, sino que, con las dos puntas tiradas hacia adelante, en paralelo, el <em>cangaceiro <\/em>iba coleccionando alianzas de oro, sinti\u00e9ndose rico cuando formaba el cartucho. Hubo alguno que junt\u00f3 m\u00e1s de 30 alianzas en el cuello&#8221;, comenta. Viajando por Sergipe, en 1929, Lampi\u00e3o hizo pesar sus &#8220;pertrechos&#8221; en una balanza de almac\u00e9n: 29 kilos sin las armas. En total, el peso cargado en el t\u00f3rrido calor de la caatinga pod\u00eda llegar a casi 40 kilos.<\/p>\n<p><strong>M\u00edstico<\/strong><br \/>\nCon menos aplomo, esas vestimentas contagiaron a los polic\u00edas. &#8220;La seducci\u00f3n de la indumentaria de los <em>cangaceiros <\/em>arrebataba por lo funcional, lo est\u00e9tico y lo m\u00edstico. La tropa volante se mimetiz\u00f3 a punto tal que qued\u00f3 sin imagen propia&#8221;, dice Pernambucano. Para desesperaci\u00f3n de las autoridades, que se sent\u00edan derrotadas tambi\u00e9n en lo simb\u00f3lico. &#8220;Cumple que se dicte la prohibici\u00f3n de atuendos ex\u00f3ticos, de pendientes, estrellas, pu\u00f1ales alargados y otras exageraciones notoriamente conocidas, pues la impresi\u00f3n se hace en el cerebro rudo, y en la primera oportunidad, el sombrero de cuero cubre la cabeza y el rifle pende del tiracuello&#8221;, advert\u00eda un informe oficial. Curiosamente, sostiene el investigador, pintores como Portinari o Vicente do Rego Monteiro no supieron captar el lujo y el colorido de esta est\u00e9tica en sus reproducciones de los <em>cangaceiros<\/em>, y optaron ideol\u00f3gicamente por una visi\u00f3n monocrom\u00e1tica opaca, para resaltar el aspecto social del fen\u00f3meno, a costa de la fidelidad a lo real. &#8220;No resulta exagerado decir que a\u00fan est\u00e1 por surgir, en la pintura o en el cine, alguien que logre combinar el <em>ethos <\/em>y el <em>ethnos <\/em>de esa comunidades para retratarlas&#8221;, eval\u00faa Pernambucano. &#8220;El <em>canga\u00e7o <\/em>fue el \u00faltimo movimiento que vivi\u00f3 &#8216;sin ley ni rey&#8217; en nuestros d\u00edas, luego de pasar los cinco siglos de historia. Y el \u00faltimo que lo hizo con tanto orgullo, con tanto color, con tanta fiesta y con una herencia visual tan significativa&#8221;. Por cierto, como lo dicen los versos de <em>Mulher rendeira<\/em>: &#8220;O fuzil de Lampi\u00e3o\/ tem cinco la\u00e7os de fita\/ No lugar em que ele habita\/ no falta mo\u00e7a bonita&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El lujo m\u00edstico y la riqueza constituyen la est\u00e9tica de los cangaceiros","protected":false},"author":475,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310],"coauthors":[785],"class_list":["post-90045","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90045","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/475"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90045"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90045\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90045"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90045"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90045"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90045"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}