{"id":90047,"date":"2010-10-01T00:00:00","date_gmt":"2010-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/10\/01\/una-guia-para-leer-a-antonio-vieira\/"},"modified":"2017-02-10T19:37:06","modified_gmt":"2017-02-10T21:37:06","slug":"una-guia-para-leer-a-antonio-vieira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-guia-para-leer-a-antonio-vieira\/","title":{"rendered":"Una gu\u00eda para leer a Antonio Vieira"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-102465\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4266img21.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"379\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4266img21.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4266img21-120x157.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4266img21-250x327.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">CATARINA BESSELL<\/span>A los lectores de hoy, un <em>\u00cdndice das coisas mais not\u00e1veis <\/em>podr\u00e1 parecerles ins\u00f3lito, pero era com\u00fan en ediciones de lujo en la \u00e9poca en que Antonio Vieira (1608-1697) vivi\u00f3 y public\u00f3 sus <em>Serm\u00f5es<\/em>, una obra maestra de la lengua portuguesa. En cada uno de sus 15 tomos hab\u00eda un glosario como \u00e9se, incluido como ap\u00e9ndice, que listaba las frases m\u00e1s relevantes, seg\u00fan la selecci\u00f3n del propio predicador. Olvidados hac\u00eda tiempo, dichos \u00edndices salen publicados ahora por la editorial paulista Hedra en una nueva edici\u00f3n que los re\u00fane en un solo volumen.<\/p>\n<p>La tarea de descubrir sus nexos y organizarlos en acepciones o voces le cupo a Alcir P\u00e9cora, uno de los mayores especialistas en el sacerdote portugu\u00e9s. Las 1.178 notas llevan a 8.364 citas, es decir, a las frases que sirven de ejemplo, seguidas por la indicaci\u00f3n de los sermones en los cuales se las halla y por otros t\u00e9rminos a los que est\u00e1n asociadas. Cr\u00edtico literario y profesor de literatura de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) desde 1977, P\u00e9cora organiz\u00f3 diversas obras de Vieira, como los propios <em>Serm\u00f5es<\/em>, en dos tomos, que re\u00fanen una selecci\u00f3n de 50 publicados por Hedra durante la \u00faltima d\u00e9cada. Es autor tambi\u00e9n de estudios sobre el predicador, como es el caso de <em>Teatro do sacramento: a unidade teol\u00f3gico-ret\u00f3rico-pol\u00edtica nos &#8220;Serm\u00f5es&#8221; de Vieira<\/em> (Edusp\/ Editora da Unicamp).<\/p>\n<p>El libro sirve por lo tanto, como un gran mapa de los <em>Serm\u00f5es <\/em>y tambi\u00e9n se sustenta como obra independiente, pues muchas de las frases del <em>\u00cdndice das coisas mais not\u00e1veis <\/em>valen como aforismos. Es decir, puede le\u00e9rselas solas, &#8220;como formas breves, lapidarias y fulminantes, que contienen en ellas un dicho ingenioso, de alcance filos\u00f3fico, pr\u00e1ctico y moral&#8221;, tal como las describe P\u00e9cora. Los t\u00e9rminos en general contienen diversas apariciones -&#8220;Dios&#8221;, &#8220;Cristo&#8221; y &#8220;Mar\u00eda&#8221;, como era de esperarse, son los que poseen m\u00e1s menciones.<\/p>\n<p>La belleza de las frases aparece enseguida: &#8220;Dios le dio la vida a Ad\u00e1n con un soplo, porque la vida del hombre es viento&#8221; (acepci\u00f3n &#8220;Ad\u00e1n&#8221;); &#8220;Para las p\u00e9rdidas que tienen remedio, se hizo la diligencia: para las que no tienen remedio, se hizo el dolor&#8221; (acepci\u00f3n &#8220;Diligencia&#8221;); &#8220;Nadie es ni puede ser feliz con el alma en otra parte&#8221; (acepci\u00f3n &#8220;Felicidad&#8221;). Pero su belleza no cuaja con la de un serm\u00f3n cuando se lee entero, subraya el experto. Si bien como dice P\u00e9cora, por un lado <em>\u00cdndices <\/em>es el libro de m\u00e1ximas que el cura no se dio el trabajo de escribir, &#8220;las acepciones son como andamios, un sistema de se\u00f1alizaciones, advertencias y avisos de tr\u00e1nsito. Los sermones constituyen el conjunto de los edificios&#8221;. Y el objetivo de Vieira &#8220;no es sencillamente producir la maravilla, sino hacer que la maravilla trabaje a favor de su prop\u00f3sito, que era siempre edificante, en su proyecto de conversi\u00f3n universal&#8221;, dice. No es muy f\u00e1cil empezar a usar el <em>\u00cdndice<\/em>, pero una vez que se empieza a tener familiaridad es &#8220;una puerta estupenda para la comprensi\u00f3n de los sermones&#8221;, a\u00f1ade.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-102463\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4266img41.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"153\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4266img41.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4266img41-250x132.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4266img41-120x63.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">CATARINA BESSELL<\/span>En el tiempo de Antonio Vieira, su uso era frecuente, explica P\u00e9cora. Para sus colegas de oficio, aquellas p\u00e1ginas hac\u00edan las veces de escuela de predicaci\u00f3n. Encontraban all\u00ed los principales temas y argumentos, las referencias b\u00edblicas y frases de impacto para ilustrarlos. Para los fieles, la obra era importante, pues planteaba los temas fundamentales del aprendizaje y la pr\u00e1ctica religiosa. Para los letrados existe el placer inmenso de leer frases definitivas sobre los grandes temas del per\u00edodo.<\/p>\n<p><strong>Robo<br \/>\n<\/strong>La organizaci\u00f3n de la obra le insumi\u00f3 13 a\u00f1os, y no sin alivio, Alcir P\u00e9cora la concluye ahora. Comenta que, adem\u00e1s de contingencias como el robo de dos <em>notebooks<\/em>, en los cuales hab\u00eda hecho la descripci\u00f3n de varios \u00edndices europeos -especialmente italianos- del mismo per\u00edodo, la mayor dificultad era lidiar con la cantidad de datos implicados. El sistema de referencias de esos \u00edndices, con tres editores distintos de los <em>Serm\u00f5es<\/em>, era diverso en cada tomo. &#8220;Normalizar todo eso, de manera inteligible, fue una saga, y yo nunca podr\u00eda haberlo hecho solo&#8221;, explica.<\/p>\n<p>El desenlace de esa empresa dependi\u00f3 de las ideas que tuvo Jorge Sallum, editor de Hedra, para resolver los problemas de remisi\u00f3n de manera econ\u00f3mica y comprensible. Sallum dice que la soluci\u00f3n fue organizar los \u00edndices como un banco de datos. &#8220;Es algo que parece muy distante de los <em>Serm\u00f5es<\/em>, pero que guarda semejanzas con la estructura del texto, toda vez que la computadora solamente organiza una masa de informaci\u00f3n, cuyo orden est\u00e1 totalmente previsto por el jesuita&#8221;, afirma. Cuando se inici\u00f3 la operaci\u00f3n, descubri\u00f3 que varias de las frases eran pr\u00e1cticamente id\u00e9nticas y que muchas se repet\u00edan. As\u00ed fue como not\u00f3 que hab\u00eda una conexi\u00f3n natural entre las acepciones, m\u00e1s bien relacionada con su redacci\u00f3n que al empleo que los primeros editores quer\u00edan que el texto tuviera. &#8220;Eso, sumado a la totalizaci\u00f3n de acepciones, fue un descubrimiento para Alcir P\u00e9cora, quien empez\u00f3 a trabajar inmediatamente en sus hip\u00f3tesis de lectura&#8221;, recuerda Sallum.<\/p>\n<p>El olvido de los \u00edndices por parte de generaciones de editores y de especialistas, que no se preocuparon de estudiarlos, no deja de ser sorprendente. En lo que hace a los editores y lectores, P\u00e9cora especula que los \u00edndices dejan de interesar cuando este tipo de procedimiento ret\u00f3rico, que tiene como base la imitaci\u00f3n, la emulaci\u00f3n y particularmente la ense\u00f1anza reglada de la predicaci\u00f3n, entra en decadencia ante la nueva perspectiva rom\u00e1ntico-burguesa del siglo XVIII, que valora la expresi\u00f3n personal directa. En lo que hace a los investigadores, P\u00e9cora cree que el desinter\u00e9s se da porque, de entrada, no est\u00e1 muy claro el sistema predominante de citas utilizado. &#8220;Son menciones de orden distinto, algunas aburridas de leerse, ya que son meras remisiones de fragmentos a otros fragmentos, como en un sistema de cotejos. Asimismo, ante la exuberancia del razonamiento de los <em>Serm\u00f5es<\/em>, las citas de autoridad parecen tan s\u00f3lo recortes no siempre especialmente ilustrativos&#8221;, explica.<\/p>\n<p>A primera vista, parecen existir lagunas entre las acepciones. Como ejemplo, P\u00e9cora dice que no existe una acepci\u00f3n de &#8220;indio&#8221;. Luego de varias lecturas y an\u00e1lisis, el experto cuenta que se percat\u00f3 de que las lagunas eran tan significativas como las presencias, pues revelaban el sistema complejo de composici\u00f3n de conceptos que no corresponde al que tenemos actualmente. De vuelta al ejemplo de la palabra &#8220;indio&#8221;: es necesario pasar por &#8220;gent\u00edo&#8221;, &#8220;San Agust\u00edn&#8221;, &#8220;remedios&#8221; etc. &#8220;Pero la vibraci\u00f3n del <em>\u00cdndice <\/em>empieza a ser fuerte incluso cuando se nota que permite conocer las relaciones necesarias, y sorprendentes para el lector contempor\u00e1neo, entre los conceptos que Vieira emplea&#8221;. La obra permite as\u00ed una visi\u00f3n sint\u00e9tica, articulada y compleja no solamente del l\u00e9xico de Vieira, sino del l\u00e9xico intelectual del siglo XVII portugu\u00e9s.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-102462\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4266img31.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"188\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4266img31.jpg 580w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4266img31-120x39.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/art4266img31-250x81.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">CATARINA BESSELL<\/span><\/p>\n<p>Antonio Vieira naci\u00f3 en Lisboa, pero su familia se mud\u00f3 a Bah\u00eda cuando \u00e9l era todav\u00eda un ni\u00f1o. Estudi\u00f3 en el Colegio de los Jesuitas, y antes de regresar a Portugal, ya se hab\u00eda ordenado. Cuando regresa posteriormente a Brasil, lo hace como superior de las misiones jesu\u00edticas de Maranh\u00e3o y Gr\u00e3-Par\u00e1. Fue ap\u00f3stol de los indios, predicador de fama, embajador y pol\u00edtico ardiloso, simp\u00e1tico ante los cristianos nuevos, como lo describe Jo\u00e3o Lucio de Azevedo (1855-1933), uno de sus principales bi\u00f3grafos, en <em>Hist\u00f3ria de Antonio Vieira<\/em>, publicado en dos tomos por editorial Alameda en 2008. Por sus posturas pol\u00e9micas, es investigado por la Inquisici\u00f3n y condenado al cabo de un proceso que dura a\u00f1os. Entre otras penas, queda preso y le es prohibido predicar. Perdonado y libertado m\u00e1s tarde, se convierte en uno de los predicadores m\u00e1s influyentes en otras partes de Europa adem\u00e1s de Portugal. En sus \u00faltimos a\u00f1os de vida, en Bah\u00eda, pasa en limpio sus sermones.<\/p>\n<p><strong>Oratoria<br \/>\n<\/strong>En el siglo XVII, el g\u00e9nero letrado m\u00e1s importante, como explica P\u00e9cora, era posiblemente la oratoria sacra, de la cual dejaron una obra significativa algunos de los mayores intelectuales de ese tiempo. Solamente el ingl\u00e9s John Donne (1572-1631) estaba a la altura de Vieira, afirmaba el cr\u00edtico literario Otto Maria Carpeaux (1900-1978). En t\u00e9rminos de oratoria sacra, P\u00e9cora cree que el portugu\u00e9s es mayor a\u00fan. Pero existen otros grandes sermonistas de la \u00e9poca, adem\u00e1s de Donne y Vieira, seg\u00fan \u00e9l: en Espa\u00f1a, Fray Hortencio Paravicino; en Portugal, Fray Ant\u00f4nio das Chagas o Manuel Bernardes; en Italia, Roberto Bellarmino, Paolo Segneri o Alberto Panigarola; en Francia, Bossuet o Bourdaloue. &#8220;\u00bfSi creo que Vieira es superior? S\u00ed.&#8221;<\/p>\n<p>En cuanto al estilo, el orador portugu\u00e9s comparte los mismos supuestos de la oratoria sacra de todos sus compa\u00f1eros de religi\u00f3n. En sus sermones, explica P\u00e9cora, se observa que tiene el dominio de los procedimientos tradicionales estudiados por la ret\u00f3rica grecolatina, en particular, la aristot\u00e9lico-ciceroniana, y de los procesos de moralizaci\u00f3n y alegorizaci\u00f3n cat\u00f3lica de los lugares argumentativos antiguos, seg\u00fan los comentarios de los padres de la Iglesia, de la Escol\u00e1stica tomista y de los modelos en ese entonces recientes de la <em>discretio<\/em> humanista, revisados por la neoescol\u00e1stica de los siglos XVI y XVII. &#8220;Desde ese punto de vista, el predicador portugu\u00e9s no se distingue de los principales oradores de su tiempo y, al contrario de lo que tanto se dice, no anticipa ninguna raz\u00f3n ilustrada o democr\u00e1tica. Lo que tiene distinto de los dem\u00e1s es su talento para someter a la lengua portuguesa a sus m\u00e1s diversos argumentos, proyectos, afectos y caprichos; la aptitud muy bien ejercitada de inventarla en pliegues que no parec\u00eda que antes de \u00e9l fuera la lengua capaz de sostener, y que, despu\u00e9s de \u00e9l, parece que es su posici\u00f3n m\u00e1s propia y m\u00e1s acomodada&#8221;, afirma el profesor del Unicamp.<\/p>\n<p>Al concluir la organizaci\u00f3n del <em>\u00cdndice das coisas mais not\u00e1veis<\/em>, Alcir P\u00e9cora comenta que, lejos de agotar el tema, la sensaci\u00f3n es de frescura. &#8220;Es como si Vieira se desplegase en otros. Fue un verdadero regalo, luego de todos estos a\u00f1os: la percepci\u00f3n de que todav\u00eda podr\u00eda rele\u00e9rselo en direcciones renovadas y sorprendentes. Cada entrada me llevaba a menciones insospechadas, como as\u00ed tambi\u00e9n a un conjunto de asociaciones que no podr\u00edan imaginarse antes, de manera global, como es posible hacerlas ahora.&#8221;<\/p>\n<p>Una vez concluido el montaje de los \u00edndices, dice que pretende leer algunas voces particulares, y elegir algunos conceptos fundamentales para describir sus sistemas de bases. A los j\u00f3venes investigadores, les sugiere que se ocupen de eso, de reconstruir los sistemas de significaci\u00f3n implicados en las acepciones y citas de los \u00edndices. &#8220;Cada acepci\u00f3n hace posible establecer ponderaciones. Algunas son m\u00e1s misteriosas que otras, es cierto, pero son siempre ponderaciones interesantes. Cada una de las 1.178 acepciones no repetidas de los \u00edndices contiene combinatorias cuyo examen puede redundar en hip\u00f3tesis no obvias sobre los sermones. Nada m\u00e1s hay que abrir el libro libremente, apuntar con el dedo y ver la voz se\u00f1alada para seguir las correspondencias complejas entre t\u00e9rminos de los sermones.&#8221;<\/p>\n<p>P\u00e9cora descubri\u00f3 a Antonio Vieira a finales de los a\u00f1os 1970, cuando estudiaba ret\u00f3rica con Haquira Osakabe, su director de tesina de maestr\u00eda, uno de los fundadores del IEL, el Instituto de Estudios del Lenguaje de la Unicamp. A una cierta altura, ambos consideraron que val\u00eda la pena sedimentar los estudios te\u00f3ricos de ret\u00f3rica en an\u00e1lisis de autores particulares. &#8220;Como quer\u00edamos que fuera alguien en literatura de lengua portuguesa, para que nuestro an\u00e1lisis como hablantes de lengua portuguesa fuese capaz de distinguir los aspectos m\u00e1s sutiles de las pruebas, entonces vimos que Vieira sencillamente estaba ah\u00ed&#8221;, cuenta. &#8220;Dir\u00eda que nos vimos obligados a encararlo, m\u00e1s que a elegirlo, pues en materia de oratoria en lengua portuguesa no existe, ni ha habido y quiz\u00e1 no haya nunca un autor como Vieira&#8221;. P\u00e9cora dice que est\u00e1 siempre dando vueltas a la obra del sacerdote portugu\u00e9s. &#8220;Si durante un tiempo no lo leo, me siento alejado de m\u00ed, con alg\u00fan d\u00e9ficit operativo generalizado de inteligencia.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un libro ayuda a recorrer el camino de los sermones del cura portugu\u00e9s","protected":false},"author":79,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1502],"coauthors":[370],"class_list":["post-90047","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-literatura-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90047","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/79"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90047"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90047\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90047"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90047"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90047"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90047"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}