{"id":90062,"date":"2010-11-01T00:00:00","date_gmt":"2010-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/11\/01\/un-invernadero-natural\/"},"modified":"2017-02-14T15:44:26","modified_gmt":"2017-02-14T17:44:26","slug":"un-invernadero-natural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-invernadero-natural\/","title":{"rendered":"Un invernadero natural"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-102458\" title=\"art4285img1\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/art4285img11.jpg\" alt=\"\" width=\"283\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/art4285img11.jpg 283w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/art4285img11-120x191.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/art4285img11-250x398.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 283px) 100vw, 283px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">FABIO COLOMBINI<\/span>De seguir subiendo la concentraci\u00f3n de di\u00f3xido de carbono (CO2), el principal gas causante del efecto invernadero, el perfil de los \u00e1rboles que componen los bosques tropicales podr\u00e1 alterarse significativamente durante las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas. Estudios coordinados por Carlos Alberto Mart\u00ednez, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) con sede en Ribeir\u00e3o Preto, sugieren que las especies arb\u00f3reas catalogadas como pioneras las primeras que ocupan un \u00e1rea abierta, pues nacen y crecen r\u00e1pido podr\u00e1n ser las dominantes en los montes si los niveles de gas se duplican o incluso si se elevan un 50%. Esta ventaje competitiva tiene una explicaci\u00f3n: aun con \u00edndices altos de di\u00f3xido de carbono, este tipo de \u00e1rboles hace la fotos\u00edntesis en niveles adecuados. En tanto, los \u00e1rboles de crecimiento m\u00e1s lento se desarrollan menos en ambientes con CO2 arriba de determinado nivel.<\/p>\n<p>Mart\u00ednez compar\u00f3 la respuesta de cuatro especies de \u00e1rboles dos pioneras, el ambay (Cecropia pachystachya) y el sangre de drago (Croton urucurana), y dos no pioneras, el jequitib\u00e1 rosa o abarco (Cariniana legalis) y el guarant\u00e3 (Esenbeckia leiocarpa) en escenarios con tres concentraciones de CO2: 360 partes por mill\u00f3n (ppm), un nivel poco inferior al actual; 540 ppm, un 50% mayor; y 720 ppm (\u00edndice previsto para 2070 si las emisiones no ceden). Las muestras de las especies fueron puestas en c\u00e1maras en las cuales el CO2 es inyectado y el nivel de gas es monitoreado para evitar oscilaciones indeseables.<\/p>\n<p>Publicado en 2008 en el libro Photosynthesis: energy from the Sun, el resultado de ese experimento mostr\u00f3 que las pioneras, en cualquier escenario, lograron aumentar la fotos\u00edntesis. Son plantas que tardan de 10 a 15 a\u00f1os para llegar a la fase adulta y poseen lo que llamamos dreno fuerte, el tallo, elemento capaz de absorber y acumular \u00edndices extras de CO2, explica Martinez. Eso asegura su desarrollo acelerado.<\/p>\n<p>En las no pioneras, la respuesta fue muy distinta. Las plantas de ese grupo solamente aprovechaban bien el CO2 en la fotos\u00edntesis hasta la concentraci\u00f3n de 540 ppm. Arriba de dicho \u00edndice, y hasta alcanzar las 720 ppm, se registr\u00f3 una ca\u00edda de hasta un 50% en la capacidad de aprovechar el gas extra, cuando se lo compara con el escenario control (360 ppm). Las no pioneras requieren entre 50 y 100 a\u00f1os para alcanzar la madurez y su longevidad se ubica entre 100 y mil a\u00f1os. Al comienzo del crecimiento el tallo de las no pioneras est\u00e1 poco preparado para acumular ese CO2 extra, afirma el investigador. Parece existir un l\u00edmite de saturaci\u00f3n, arriba del cual la especie no logra m\u00e1s responder positivamente y la capacidad de fotos\u00edntesis comienza a decaer. Mart\u00ednez ensaya una explicaci\u00f3n para ese peor desempe\u00f1o del jequitib\u00e1 rosa y del guarant\u00e3 en un ambiente rico en anh\u00eddrido carb\u00f3nico: la posible acumulaci\u00f3n de carbohidratos en los cloroplastos, la central de energ\u00eda de las c\u00e9lulas vegetales, en las especies no pioneras podr\u00eda ser responsable de la ca\u00edda de los niveles de la enzima rubisco, fundamental para la fijaci\u00f3n y la asimilaci\u00f3n del carbono.<\/p>\n<p>Pero la presencia exagerada de di\u00f3xido de carbono no es la \u00fanica variable que ha de considerarse cuando se analizan los posibles impactos de los cambios clim\u00e1ticos sobre las plantas. Es necesario tambi\u00e9n evaluar otros factores de estr\u00e9s, tales como la luminosidad, la variaci\u00f3n de temperatura y los nutrientes del suelo. Mart\u00ednez sofistic\u00f3 entonces un poco m\u00e1s sus an\u00e1lisis. Cruz\u00f3 variables y demostr\u00f3 que, cuando se las cultiva en suelo pobre en nutrientes a una concentraci\u00f3n de hasta 720 ppm de CO2, las especies pioneras pierden alrededor del 40% de la capacidad de absorber el gas disponible para la fotos\u00edntesis. En las mismas condiciones, la disminuci\u00f3n en las especies no pioneras es del 60%. Es decir, aun as\u00ed el primer grupo de \u00e1rboles saca ventaja con relaci\u00f3n al segundo. En un art\u00edculo cient\u00edfico que saldr\u00e1 publicado en enero de 2011 en Environmental and Experimental Botany, el investigador de la USP demostr\u00f3 que las pioneras tambi\u00e9n toleran mejor situaciones de alta luminosidad, otro factor de estr\u00e9s que puede exacerbarse debido a los cambios clim\u00e1ticos.<\/p>\n<p><strong>Prueba realista<br \/>\n<\/strong>Para Mart\u00ednez, las diferentes variables implicadas en el fen\u00f3meno del calentamiento global deben evaluarse en conjunto y no aisladamente, para que las condiciones reales de las selvas puedan replicarse con el m\u00e1ximo rigor posible. En caso de que estos resultados se mantengan en el ambiente natural, las plantas pioneras ser\u00edan m\u00e1s competitivas en un posible escenario futuro de calentamiento global y de concentraci\u00f3n de CO2 superior a 540 ppm, analiza el investigador. \u00c9sta parece ser una tendencia, que debe confirmarse mediante estudios m\u00e1s amplios que abarquen a otras especies y familias de vegetales. En poco tiempo m\u00e1s, el investigador de la USP estudiar\u00e1 qu\u00e9 sucede con las plantas cuando, aparte de entrar en contacto con el CO2 extra, se las expone tambi\u00e9n al aumento de temperatura. Mart\u00ednez es incisivo: hay que conocer las ventajas comparativas de las plantas para enfrentar un escenario que ser\u00e1 ciertamente adverso.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>El impacto de elevadas concentraciones de CO2 sobre la fisiolog\u00eda y el crecimiento inicial de cuatro especies forestales brasile\u00f1as, en una simulaci\u00f3n clim\u00e1tica futura (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/21174\/impacto-de-elevadas-concentracoes-de-co2-sobre-a-fisiologia-e-crescimento-inicial-de-quatro-especies\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2005\/54804-7<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>L\u00ednea Regular de Ayuda a Proyecto de Investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Carlos Alberto Martinez y Huaman FFCLRP\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 131.010,59 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<strong><br \/>\n<\/strong><\/em>MARTINEZ, C. A. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/link.springer.com\/chapter\/10.1007%2F978-1-4020-6709-9_297\" target=\"_blank\">The effects of elevated CO2 on tropical trees are related to successional status and soil nutritional conditions<\/a>. In ALLEN, J. F. <em>et al<\/em>. (org.), <strong>Photosynthesis<\/strong>. p. 1.379-82. 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las alteraciones del clima afectar\u00edan la composici\u00f3n de las selvas tropicales","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[282,286],"coauthors":[109],"class_list":["post-90062","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-botanica-es","tag-clima-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90062","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90062"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90062\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90062"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90062"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90062"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90062"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}