{"id":90063,"date":"2010-11-01T00:00:00","date_gmt":"2010-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/11\/01\/cuna-de-montanas\/"},"modified":"2017-02-14T15:50:45","modified_gmt":"2017-02-14T17:50:45","slug":"cuna-de-montanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/cuna-de-montanas\/","title":{"rendered":"Cuna de monta\u00f1as"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/Bocaina_bananal12a16.jpg\" rel=\"attachment wp-att-232497\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-232497\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/Bocaina_bananal12a16-1024x225.jpg\" alt=\"Bocaina_bananal12a16\" width=\"580\" height=\"127\" \/><span class=\"media-credits-inline\">SILVIO HIRUMA \/ INSTITUTO GEOL\u00d3GICO<\/span><\/a>Un gigantesco surco corre paralelo a la costa brasile\u00f1a a lo largo de 1.000 kil\u00f3metros, entre Curitiba, estado de Paran\u00e1, y Barra de S\u00e3o Jo\u00e3o, en R\u00edo de Janeiro. Es el Rift Continental del Sudeste de Brasil, una formaci\u00f3n geol\u00f3gica parecida a un valle de m\u00e1s o menos 100 kil\u00f3metros de ancho por donde corre el r\u00edo Para\u00edba do Sul. Es ladeado por dos cadenas de sierras escarpadas: Serra do Mar y Serra da Mantiqueira, y alberga ciudades importantes como Curitiba, S\u00e3o Paulo, Taubat\u00e9, Resende y Volta Redonda. Silvio Hiruma, del Instituto Geol\u00f3gico de S\u00e3o Paulo, investiga la geolog\u00eda de un fragmento de esta formaci\u00f3n la meseta de Bocaina y arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que esas sierras se formaron en momentos muy distintos.<\/p>\n<p>El m\u00e1s antiguo de esos tiempos fue hace alrededor de 120 millones de a\u00f1os, cuando se produjo la separaci\u00f3n de \u00c1frica y Am\u00e9rica, que gener\u00f3 en la costa brasile\u00f1a tensiones suficientes como para hacer crecer a\u00fan m\u00e1s Serra do Mar, actualmente al este del r\u00edo Para\u00edba do Sul. Los picos m\u00e1s elevados de esa sierra, de m\u00e1s de 2.000 metros de altura, componen los 1.800 kil\u00f3metros cuadrados de la meseta de Bocaina, que todav\u00eda guarda partes preservadas probablemente desde antes de la separaci\u00f3n de los continentes. Es una regi\u00f3n que no sufri\u00f3 una erosi\u00f3n fuerte, por eso es importante para investigar la historia geol\u00f3gica de la sierra, dice Hiruma.<\/p>\n<p>La cadena ubicada m\u00e1s en el interior, Serra da Mantiqueira en donde est\u00e1 Campos do Jord\u00e3o, destino favorito de los paulistas durante el invierno para aprovechar los hogares de le\u00f1a, los cobertores, los fondues y los chocolates calientes, adem\u00e1s de sacar los abrigos del armario, se form\u00f3 m\u00e1s o menos 60 millones de a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando movimientos geol\u00f3gicos resultaron en la apertura del rift continental.<\/p>\n<p>Lo que permite la dataci\u00f3n de eventos de exposici\u00f3n y erosi\u00f3n en las rocas cristalinas muy antiguas que forman la regi\u00f3n, en donde marcadores los cronol\u00f3gicos escasean, es la observaci\u00f3n de los trazos de fisi\u00f3n en granos de apatita. Son defectos en la estructura cristalina del mineral visibles \u00fanicamente con el microscopio luego de un tratamiento qu\u00edmico. Estos trazos se preservan cuando se enfr\u00eda la roca que estaba caliente en capas profundas debajo de la superficie terrestre. La densidad de estos trazos permite estimar cu\u00e1nto tiempo hace que\u00a0 esa apatita pas\u00f3 por las capas m\u00e1s superficiales de la corteza, explica el ge\u00f3logo. Este trabajo form\u00f3 parte del proyecto coordinado por Claudio Riccomini, de la Universidad de S\u00e3o Paulo, uno de los pioneros en el estudio de la regi\u00f3n y director de tesis doctoral de Hiruma. Parte de los an\u00e1lisis se hizo en la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de Rio Claro, en colaboraci\u00f3n con el grupo de Peter Hackspacher.<\/p>\n<p>Las dataciones indicaron que la meseta de Bocaina preserva testigos de \u00e9pocas muy diversas. Fue una sumatoria de erguimientos seguidos de erosi\u00f3n, explica Hiruma. Las edades que apuntan los granos de apatita de las muestras extra\u00eddas en distintas alturas de esa meseta var\u00edan desde alrededor de 46 millones de a\u00f1os hasta unos 303 millones de a\u00f1os atr\u00e1s, de acuerdo con un art\u00edculo publicado este mes en Gondwana Research. En general, las muestras m\u00e1s antiguas est\u00e1n arriba de los 1.400 metros de altura, en la regi\u00f3n de las cabeceras del r\u00edo Paraitinga y del arroyo Capetinga, y las de menos de 130 millones de a\u00f1os est\u00e1n abajo, a ejemplo de la regi\u00f3n del r\u00edo Funil y de Serra da Carioca.<\/p>\n<p>Si la tendencia fuese constante, contar\u00eda una historia bastante sencilla, de monta\u00f1as elev\u00e1ndose y siendo erosionadas. Pero no es el caso: muestras diferentes extra\u00eddas a la misma altura revelaron edades de trazos de fisi\u00f3n muy distintas, de 60 millones y 137 millones de a\u00f1os. Asimismo, una muestra de 303 millones de a\u00f1os fue encontrada en la escarpa que delimita el norte de la meseta de Bocaina, a una altura de 1.058 metros.<\/p>\n<p><strong>Rasgos del pasado<br \/>\n<\/strong>Esta distribuci\u00f3n de edades revela una historia compleja de procesos geol\u00f3gicos diversos. Luego de la separaci\u00f3n de los continentes, vientos magm\u00e1ticos en dos pulsos principales, hace entre 80 y 65 millones de a\u00f1os \u00e9poca de la formaci\u00f3n del Rift Continental del Sudeste de Brasil, tambi\u00e9n ocasionaron la elevaci\u00f3n de las monta\u00f1as. En los \u00faltimos millones de a\u00f1os, movimientos de la corteza siguieron alterando la organizaci\u00f3n geo\u00acl\u00f3gica por all\u00ed. El resultado de toda esta actividad son alteraciones impresionantes del relieve, donde redes de drenaje de los r\u00edos se invierten, monta\u00f1as se elevan y fallas se abren como que rasgadas.<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n con Campos do Jord\u00e3o, en Serra da Mantiqueira, est\u00e1 en sus comienzos: solamente dos muestras, ante 27 de Bocaina. Por ahora, parece que la regi\u00f3n de Campos do Jord\u00e3o tiene rocas que quedaron expuestas mucho despu\u00e9s que las de Bocaina, trabajo que Hiruma y colaboradores pretenden seguir durante los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Para complicar el viaje en el tiempo emprendido por los investigadores, las rocas formadas y revueltas por procesos diversos no necesariamente permanecen a la espera de ge\u00f3logos que cuenten su historia. Procesos erosivos que siguen sucediendo hasta los d\u00edas actuales ya estaban activos hace centenas de millones de a\u00f1os, de manera tal que los testigos m\u00e1s superficiales en muchas ocasiones dejan de existir. Esto vuelve el trabajo m\u00e1s arduo y el reto del mosaico mayor, pero nada que cause des\u00e1nimo. La t\u00e9cnica de trazo de fisi\u00f3n empez\u00f3 a emplearse m\u00e1s en estudios geol\u00f3gicos durante los \u00faltimos 30 a\u00f1os, es algo muy reciente para este tipo de investigaciones. Abri\u00f3 puertas que, como Hiruma espera, ser\u00e1n cada vez m\u00e1s exploradas durante las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas y terminar\u00e1n revelando mucho de la historia de este continente.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>Morfotect\u00f3nica y evoluci\u00f3n cenozoica de la meseta de Bocaina (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/19087\/morfotectonica-e-evolucao-cenozoica-do-planalto-de-bocaina\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2003\/08031<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Ayuda Regular a Proyecto de Investigaci\u00f3n; <strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Claudio Riccomini IG\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 72.035,69<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/em>Hiruma, s. t.<em> et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S1342937X10000602\" target=\"_blank\">Denudation history of the Bocaina Plateau, serra do Mar, southeastern Brazil: Relationships to Gondwana breakup and passive margin development<\/a>.<strong> Gondwana Research<\/strong>. v. 18, n. 4, p. 674-87. nov. 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Fisuras microsc\u00f3picas en cristales ayudan a rescatar la historia de Bocaina","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[308,309],"coauthors":[1601],"class_list":["post-90063","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geografia-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90063","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90063"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90063\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90063"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90063"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90063"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90063"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}