{"id":90096,"date":"2010-12-01T00:00:00","date_gmt":"2010-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/12\/01\/el-misterio-de-ringo-y-suflair\/"},"modified":"2015-10-27T16:45:28","modified_gmt":"2015-10-27T18:45:28","slug":"el-misterio-de-ringo-y-suflair","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-misterio-de-ringo-y-suflair\/","title":{"rendered":"El misterio de Ringo y Suflair"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-100920\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4304img11.jpg\" alt=\"\" width=\"159\" height=\"350\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4304img11.jpg 159w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4304img11-120x264.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 159px) 100vw, 159px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Montaje sobre fotos de Eduardo Cesa<\/span>Desde hace siete a\u00f1os, el <em>golden retriever <\/em>Ringo intriga a los investigadores del Centro de Estudios del Genoma Humano de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), uno de los Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid) financiados por la FAPESP. El perro tiene una mutaci\u00f3n gen\u00e9tica que le impide producir distrofina, una prote\u00edna esencial para el mantenimiento de la integridad de los m\u00fasculos. Este defecto deber\u00eda haber llevado al can a exhibir muy tempranamente los s\u00edntomas cl\u00ednicos cl\u00e1sicos de la distrofia muscular: dificultad para caminar y deglutir, y probablemente no estar\u00eda ni siquiera vivo actualmente si hubiese desarrollado la enfermedad. Pero Ringo es sano, pr\u00e1cticamente normal. La mutaci\u00f3n le provoc\u00f3 a lo sumo una leve dificultad en las patas traseras. Cuatro a\u00f1os y medio atr\u00e1s tuvo un hijo, Suflair, que al igual que \u00e9l hered\u00f3 el mismo defecto gen\u00e9tico, pero tampoco manifiesta la distrofia. Otros hermanos de Suflair no tuvieron la misma suerte: murieron d\u00edas despu\u00e9s de nacer o terminaron desarrollando una distrofia muscular severa.<\/p>\n<p>Ringo y Suflair son excepciones a la regla. Por eso han sido objeto de diversos estudios, y es de uno de esos trabajos que surgi\u00f3 una evidencia de por qu\u00e9 los m\u00fasculos de estos cachorros no sucumbieron a la ausencia de distrofina. Estos animales parecen cargar genes o mecanismos protectores que neutralizan total o parcialmente los efectos negativos de la mutaci\u00f3n causante de la enfermedad. En un experimento realizado en colaboraci\u00f3n con el laboratorio de Sergio Verjovski-Almeida, del Instituto de Qu\u00edmica de la USP, los investigadores vieron que algunos genes de los perros asintom\u00e1ticos estaban menos expresados (activados) que los de los animales enfermos. &#8220;Nuestra hip\u00f3tesis es que la menor expresi\u00f3n de esos genes puede conferirles alguna forma de protecci\u00f3n a los canes y quiz\u00e1 sea importante para encontrar una forma de combate contra la enfermedad&#8221;, afirma la genetista Mayana Zatz, coordinadora del centro. &#8220;Estamos rompiendo con un paradigma y demostrando que no siempre la falta de la prote\u00edna deriva en la distrofia&#8221;. Debido a que a\u00fan no han publicado un art\u00edculo cient\u00edfico sobre el estudio, los genetistas de la USP prefieren no suministrar m\u00e1s detalles acerca de la ubicaci\u00f3n de los posibles genes protectores.<\/p>\n<p>Las sospechas de Mayana cobraron m\u00e1s fuerza cuando su equipo supo del trabajo de la veterinaria Diane Shelton, que es jefa de un laboratorio de la Universidad de California en San Diego (UCSD) especializado en el diagn\u00f3stico de enfermedades neuromusculares en animales dom\u00e9sticos. Desde 2008, la investigadora norteamericana contabiliza nueve casos de perros que no producen distrofina, pero\u00a0 no tienen s\u00edntomas de la enfermedad. Pero los perros asintom\u00e1ticos no son de la raza <em>golden retriever<\/em>. Son todos labradores, y ?un detalle interesante? provenientes de dos criadores de New Hampshire y Massachusetts, estados vecinos de la costa este norteamericana que compartieron una misma hembra para producir las camadas de perros. &#8220;Al mirarlos, nadie logra decir que tienen distrofia&#8221;, dice Diane. &#8220;Creo que factores modificadores deben desempe\u00f1ar alg\u00fan papel para que esos perros sean cl\u00ednicamente normales.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Perros impuros<br \/>\n<\/strong>La noticia del descubrimiento de los labradores asintom\u00e1ticos le cay\u00f3 literalmente en las manos al equipo brasile\u00f1o. Hace algunos meses, la bi\u00f3loga Nat\u00e1ssia Vieira, quien realiza su doctorado bajo la direcci\u00f3n de Mayana y estudia el uso de c\u00e9lulas madre en las distrofias musculares, estaba en un seminario en Boston cuando escuch\u00f3 una presentaci\u00f3n de Diane Shelton. Adem\u00e1s de relatar la historia de los perros norteamericanos, la veterinaria dijo en su exposici\u00f3n que iba a entrar en contacto con la &#8220;madre&#8221; de Ringo, el <em>golden retriever <\/em>asintom\u00e1tico estudiado desde hace tiempo en la USP, para enviarle muestras de ADN de los labradores. No le fue necesario siquiera salir de su sala para que la colaboraci\u00f3n se iniciara. A Diane le presentaron inmediatamente a Nat\u00e1ssia, que estaba en el auditorio, y algunos d\u00edas despu\u00e9s la brasile\u00f1a recibi\u00f3 las muestras, antes de dejar Boston y regresar a Brasil.<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n entre el ADN de los <em>golden retriever <\/em>y el de los labradores asintom\u00e1ticos puede acelerar el camino para hallar supuestos mecanismos moleculares de protecci\u00f3n contra la distrofia muscular. La estrategia cobr\u00f3 m\u00e1s fuerza a\u00fan cuando el equipo de Mayana dej\u00f3 escapar un peque\u00f1o secreto de la alcoba canina. &#8220;Ringo y Suflair no son puros&#8221;, afirma Nat\u00e1ssia. &#8220;Cargan material gen\u00e9tico de la raza labrador&#8221;. Un cuarto del genoma de Ringo y un octavo del de Suflair ser\u00edan originarios de la otra raza. Mayana comenta que se puso furiosa cuando hace algunos a\u00f1os descubri\u00f3 que una de las <em>golden retriever<\/em>, portadora de la mutaci\u00f3n en el gen de la distrofina, hab\u00eda sido cruzada con un labrador. Hoy en d\u00eda celebra el hecho de haber sido agraciada con una colonia de perros impuros: &#8220;La mezcla con labrador puede haber librado a Ringo y a Suflair de tener la enfermedad&#8221;.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda de supuestos genes capaces de compensar la falta de producci\u00f3n de distrofina y evitar la manifestaci\u00f3n de los s\u00edntomas de la enfermedad llev\u00f3 al equipo de la USP a establecer recientemente una colaboraci\u00f3n internacional con uno de los mayores expertos en el estudio de las bases gen\u00e9ticas de las distrofias musculares, Louis Kunkel, docente de la Escuela M\u00e9dica de Harvard. En 1987, Kunkel descubri\u00f3 la causa de la distrofia muscular de Duchenne: identific\u00f3 en el cromosoma X el gen de la distrofina que, cuando es objeto de mutaciones, deja de producir su respectiva prote\u00edna. &#8220;Si descubrimos que otro gen u otros genes, adem\u00e1s de la distrofina, pueden realmente modificar el cuadro de la enfermedad en perros, esos genes y sus prote\u00ednas podr\u00edan ser grandes blancos para el tratamiento de seres humanos&#8221;, afirma Kunkel.<\/p>\n<p>En el laboratorio del investigador estadounidense, Nat\u00e1ssia se vale del pez cebra, usado como modelo animal de enfermedades, para descubrir si los posibles genes protectores contra la distrofia muscular detectados en Ringo y Suflair aten\u00faan o incluso evitan los s\u00edntomas de la enfermedad. &#8220;Nuestra idea es hacer que los supuestos genes protectores se expresen en peces con distrofia de la misma forma que en los perros asintom\u00e1ticos, y ver cu\u00e1l es la repercusi\u00f3n cl\u00ednica de ese abordaje&#8221;, dice Nat\u00e1ssia. Si la estrategia funciona, los investigadores probablemente habr\u00e1n hecho un descubrimiento importante. Si no da resultado, ser\u00e1 necesario estudiar a\u00fan m\u00e1s a Ringo, a Suflair y a sus &#8220;primos&#8221; labradores asintom\u00e1ticos. De cualquier manera, la noticia de que m\u00fasculos sin distrofina pueden seguir siendo funcionales es alentadora.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>Centro de Estudios del Genoma Humano (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/28975\/centro-de-estudos-do-genoma-humano\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 1998\/14254-2<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Centro de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid); <strong>Coordinadora\u00a0<\/strong>Mayana Zatz \u2013 Instituto de Biociencias de la USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n (anual)\u00a0<\/strong>R$ 1.600.000,00 y US$ 980.000,00 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Perros pueden tener genes que los protegen contra la distrofia muscular","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[306,335],"coauthors":[101],"class_list":["post-90096","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-genetica-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90096","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90096"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90096\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90096"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90096"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90096"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90096"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}