{"id":90097,"date":"2010-12-01T00:00:00","date_gmt":"2010-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/12\/01\/pionera-centenaria\/"},"modified":"2017-02-15T15:12:14","modified_gmt":"2017-02-15T17:12:14","slug":"pionera-centenaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/pionera-centenaria\/","title":{"rendered":"Pionera centenaria"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_100937\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-100937\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4305img1-300x1842.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"184\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4305img1-300x1842.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4305img1-300x1842-120x74.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4305img1-300x1842-250x153.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">fabio colombini<\/span>Un lugar al sol: el pino aut\u00f3ctono de Brasil requiere mucha luz para crecer<span class=\"media-credits\">fabio colombini<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los bosques con \u00e1rboles en forma de candelabro que Auguste de Saint-Hilaire conoci\u00f3 en el sur de Brasil hace 200 a\u00f1os casi no existen m\u00e1s. Un siglo despu\u00e9s de las andanzas del naturalista franc\u00e9s por la regi\u00f3n de las antiguas provincias de Curitiba, Santa Catarina y R\u00edo Grande do Sul, la tala de araucarias para la producci\u00f3n de madera y la extracci\u00f3n de sus simientes para el consumo humano pusieron en riesgo de extinci\u00f3n a esta especie, uno los pocos pinos aut\u00f3ctonos del pa\u00eds, y con ella, a las plantas y a los animales que viven bajo su sombra en los bosques de araucarias, uno de los ecosistemas que integran el Bosque Atl\u00e1ntico. Se cree que 20 millones de hect\u00e1reas de bosques de araucarias cubr\u00edan mesetas y sierras en el sur y el sudeste de Brasil hasta comienzos del siglo pasado. En la actualidad, de acuerdo con el m\u00e1s amplio relevamiento de los remanentes de Bosque Atl\u00e1ntico, publicado en 2009 en <em>Biological Conservation<\/em>, solamente un 12,6% de los bosques de araucarias resisten en fragmentos aislados de bosques que ocupan las laderas y las cimas de cerros, en donde es dif\u00edcil plantar granos o criar ganado. Y lo que m\u00e1s preocupa a los que se interesan en el futuro de las araucarias es que no es f\u00e1cil recuperar esos bosques para mantener su funci\u00f3n ecol\u00f3gica o aprovechar su potencial econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>El ec\u00f3logo carioca Alexandre Fadigas de Souza, de la Universidad de Vale do Rio dos Sinos (Unisinos), con sede en la localidad de S\u00e3o Leopoldo, R\u00edo Grande do Sul, se dedica desde hace cinco a\u00f1os a estudiar el ciclo de desarrollo y las estrategias de regeneraci\u00f3n de la araucaria. En ese tiempo relativamente corto, constat\u00f3 que este \u00e1rbol majestuoso, que se yergue sobre un tronco de hasta dos metros de di\u00e1metro y madera de buena calidad para exhibir sus ramas curvas hacia el cielo a unos 40 \u00f3 50 metros del suelo, por encima de los dem\u00e1s \u00e1rboles de la selva, desempe\u00f1a un papel m\u00e1s importante de lo que se imaginaba en la preservaci\u00f3n de los montes aut\u00f3ctonos.<\/p>\n<p>Souza visit\u00f3 regularmente en R\u00edo Grande do Sul 26 fragmentos de montes nativos preservados y bosques naturales afectados por diferentes grados de explotaci\u00f3n producto de la tala de \u00e1rboles. Recab\u00f3 informaci\u00f3n sobre la cantidad y el porte de las araucarias (brotes, \u00e1rboles j\u00f3venes o adultos) y las caracter\u00edsticas del lugar en que se encontraban en el bosque, y junt\u00f3 sus datos con los recabados por el equipo del ingeniero forestal Solon Jonas Longhi, de la Universidad Federal de Santa Maria, quien durante la \u00faltima d\u00e9cada realiz\u00f3 un seguimiento de los \u00edndices de crecimiento y de mortalidad de las araucarias en el Bosque Nacional de S\u00e3o Francisco de Paula. Al comparar la informaci\u00f3n de las araucarias con la de otros \u00e1rboles, Souza arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que este pino brasile\u00f1o es efectivamente una especie peculiar.<\/p>\n<p><strong>Larga vida<\/strong><br \/>\nLa araucaria es lo que los ec\u00f3logos denominan una especie pionera. Es un \u00e1rbol de r\u00e1pido crecimiento y que se encuentra entre las primeras plantas que colonizan espacios abiertos tales como claros o campos abandonados, en donde la luz es abundante. Pero no es cualquier pionera. Llega a la madurez m\u00e1s tarde y comienza a producir semillas a partir de los 15 a\u00f1os. Adem\u00e1s, la mayor\u00eda de las especies pioneras muere pocas d\u00e9cadas despu\u00e9s de alcanzar la madurez, en tanto que la araucaria vive en promedio 400 a\u00f1os, y puede llegar a los 700. Durante todo ese tiempo crea a su alrededor un ambiente favorable al surgimiento de especies m\u00e1s fr\u00e1giles y de crecimiento lento, que forman la segunda generaci\u00f3n de \u00e1rboles del bosque. En un art\u00edculo publicado en 2007 en <em>Austral Ecology<\/em>, Souza describe a la araucaria como uno de los raros \u00e1rboles pioneros de larga duraci\u00f3n hallados en los bosques de Brasil.<\/p>\n<p>Con todo, en sus caminatas por los montes, Souza descubri\u00f3 que una vez formado el bosque, la araucaria tiene dificultades para producir nuevos individuos adultos. Encontr\u00f3 ejemplares j\u00f3venes de araucarias \u00fanicamente en campos abiertos y en \u00e1reas de selva en donde la copa de los \u00e1rboles no bloqueaba completamente la visi\u00f3n del cielo y dejaba pasar una buena cantidad de luz, seg\u00fan afirm\u00f3 en un art\u00edculo publicado en 2008 en <em>Acta Oecologica<\/em>. Existen dos explicaciones para ello. La primera es que los ejemplares j\u00f3venes de araucaria sobreviven poco tiempo a la sombra. La segunda es que las semillas que el \u00e1rbol produce entre abril y septiembre en forma de pi\u00f1as de hasta 30 cent\u00edmetros de di\u00e1metro son consumidas por la urraca azul, por el loro llor\u00f3n y por agut\u00edes, ciervos y pecar\u00edes. &#8220;Solamente el 1% de las semillas que caen al suelo germina&#8221;, comenta Souza, que este a\u00f1o recibi\u00f3 el premio Fundaci\u00f3n Bunge en la categor\u00eda ciencias forestales.<\/p>\n<p>Y lo que los animales no comen entra en la dieta de la poblaci\u00f3n. Ricas en carbohidratos y prote\u00ednas, estas simientes, conocidas como pi\u00f1ones, est\u00e1n presentes en casi todos los platos de la cocina sure\u00f1a. En 2008 se extrajeron de los bosques aut\u00f3ctonos 4,8 mil toneladas de pi\u00f1\u00f3n, lo que gener\u00f3 ingresos por valor de 6,2 millones de reales, de acuerdo con datos del Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica. Al analizar las ventas de pi\u00f1\u00f3n registradas entre 1977 y 2007 en R\u00edo Grande do Sul y durante los \u00faltimos 14 a\u00f1os en una propiedad rural de Santa Catarina, Souza observ\u00f3 que la producci\u00f3n de semillas del pino brasile\u00f1o no oscila como la de las con\u00edferas \u2013\u00e1rboles que producen semillas desnudas agrupadas en conos\u2013 del Hemisferio Norte. All\u00ed un pino puede no generar semillas al a\u00f1o siguiente de una cosecha portentosa, mientras que aqu\u00ed la producci\u00f3n es m\u00e1s constante. &#8220;La producci\u00f3n aumenta un poco al a\u00f1o siguiente al fen\u00f3meno El Ni\u00f1o, que hace llover m\u00e1s en el sur del pa\u00eds, y disminuye luego de la sequ\u00eda provocada por La Ni\u00f1a&#8221;, explica.<\/p>\n<p>El comercio de pi\u00f1\u00f3n puede ser m\u00e1s rentable que la explotaci\u00f3n de la madera de araucaria o de otros pinos, afirman Miguel Guerra y colaboradores en un trabajo acerca de la explotaci\u00f3n y el manejo de la araucaria presentado en 2003 en el libro <em>Sustent\u00e1vel mata atl\u00e2ntica<\/em>. Pero, para que la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica se vuelva sostenible, ser\u00e1 necesario replantar bosques. Souza constat\u00f3 que, m\u00e1s de 60 a\u00f1os despu\u00e9s del fin de la explotaci\u00f3n de los montes, las poblaciones de araucaria a\u00fan no se han recuperado.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/em>SOUZA, A. F. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S1146609X08000908\" target=\"_blank\">Regeneration patterns of a long-lived dominant conifer and the effects of logging in southern South America<\/a>. <strong>Acta Oecologica<\/strong>. v. 34, p. 221-32. set.\/oct. 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La araucaria se recupera r\u00e1pidamente en \u00e1reas deforestadas","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[293],"coauthors":[105],"class_list":["post-90097","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-ecologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90097","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90097"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90097\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90097"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90097"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90097"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90097"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}