{"id":90098,"date":"2010-12-01T00:00:00","date_gmt":"2010-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/12\/01\/tierra-sacudida\/"},"modified":"2017-02-15T17:13:18","modified_gmt":"2017-02-15T19:13:18","slug":"tierra-sacudida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/tierra-sacudida\/","title":{"rendered":"Tierra sacudida"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_100944\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-100944\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4306img1-300x1801.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"180\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4306img1-300x1801.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4306img1-300x1801-120x72.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4306img1-300x1801-250x150.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Francisco Hilario Bezerra\/ UFRN<\/span>Litoral del Para\u00edba: rasgo de tremores<span class=\"media-credits\">Francisco Hilario Bezerra\/ UFRN<\/span><\/p><\/div>\n<p>El nordeste brasile\u00f1o es tierra de agitaci\u00f3n, y no solamente por sus carnavales y otras festividades. De acuerdo con investigadores de Rio Grande do Norte y de S\u00e3o Paulo, los terremotos que de vez en cuando sacuden a la regi\u00f3n lejos est\u00e1n de ser una novedad: ya ocurr\u00edan mucho antes de existir gente en el planeta, y se registran hasta los d\u00edas actuales. El ge\u00f3logo Francisco Hilario Bezerra, de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN), recurre a la cultura popular para poner de relieve la concepci\u00f3n err\u00f3nea que impera sobre los movimientos del suelo brasile\u00f1o: &#8220;Ven, ven, ven, s\u00fabete a mi moto\/ Ven, ven, ven, aqu\u00ed no hay terremotos&#8221;, dice el tema musical <em>Insola\u00e7\u00e3o do cora\u00e7\u00e3o<\/em>, de Carlinhos Brown, interpretado por Claudia Leitte. Seg\u00fan el investigador, no es nada de eso. En Brasil, sobre todo en su regi\u00f3n natal, se producen muchos terremotos.<\/p>\n<p>&#8220;El nordeste es el lugar de Brasil en donde m\u00e1s se producen terremotos&#8221;, dice Bezerra, &#8220;pero no se sabe muy bien por qu\u00e9&#8221;. Los resultados del grupo de la UFRN dejan claro que los terremotos han sido comunes en la regi\u00f3n durante los \u00faltimos 400 mil a\u00f1os. Adem\u00e1s de explicar el relieve nordestino, este conocimiento puede tambi\u00e9n tener utilidad pr\u00e1ctica directa, como por ejemplo para servir de orientaci\u00f3n a la ingenier\u00eda civil. &#8220;Si determinamos que una zona es caracterizada desde hace miles de a\u00f1os por terremotos de magnitud 5, por ejemplo, las construcciones deben resistir a esos temblores&#8221;, explica el ge\u00f3logo.<\/p>\n<p>La caracterizaci\u00f3n tect\u00f3nica de la regi\u00f3n forma parte de un proyecto m\u00e1s amplio coordinado por el ge\u00f3logo Reinhardt Fuck, de la Universidad de Brasilia, en el \u00e1mbito del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda (INCT) de Estudios Tect\u00f3nicos. Una parte del trabajo estuvo a cargo de Francisco C\u00e9zar Nogueira durante su doctorado, bajo la direcci\u00f3n de tesis de Bezerra. Nogueira estudi\u00f3 una falla tect\u00f3nica de 35 kil\u00f3metros de largo por donde corre el r\u00edo Jundia\u00ed, que corta la ciudad de Natal, y vio que m\u00e1s o menos cada 16 mil a\u00f1os los movimientos de esa ruptura en el terreno causan temblores, seg\u00fan un art\u00edculo publicado este a\u00f1o en el <em>Journal of Geodynamics. <\/em><\/p>\n<p>La principal fuente de informaci\u00f3n de Nogueira fue la arena que rellena las rajaduras profundas del suelo. Como materia prima de an\u00e1lisis geol\u00f3gicos, la arena puede erigirse en un reto. Las zonas arenosas en climas \u00e1ridos son poco propensas a la preservaci\u00f3n de f\u00f3siles, y por eso son dif\u00edciles de datar mediante el empleo de la t\u00e9cnica m\u00e1s com\u00fan, la del carbono 14. Esta dificultad se resolvi\u00f3 mediante una asociaci\u00f3n con el laboratorio de Sonia Tatumi, de la Facultad de Tecnolog\u00eda de S\u00e3o Paulo (Fatec-SP), que se especializa en an\u00e1lisis de luminescencia \u00f3pticamente estimulada. Esta t\u00e9cnica mide la posici\u00f3n de los electrones dentro de los granos de cuarzo de la arena para evaluar su edad. La luz solar atrae a estos electrones hacia la capa m\u00e1s externa, pero los mismos se vuelven hacia el interior del grano cuando la capa de arena es enterrada. Mediante este m\u00e9todo es posible estimar cu\u00e1nto tiempo hace que el grano est\u00e1 en el subsuelo, hasta un m\u00e1ximo de un mill\u00f3n de a\u00f1os. Al presuponer que la arena infiltrada en la falla Jundia\u00ed fue enterrada como consecuencia de la rajadura, las dataciones permitieron estimar que la misma se form\u00f3 hace alrededor de 100 mil a\u00f1os. Y ha estado activa desde entonces, cosa que no se pod\u00eda saber observando los registros hist\u00f3ricos. Durante los 200 a\u00f1os que cuentan con registros hist\u00f3ricos sobre la actividad s\u00edsmica en el nordeste, no se han registrado temblores fuertes en la falla de Jundia\u00ed, lo que podr\u00eda llevar a creer \u2013incorrectamente\u2013 que la misma no est\u00e1 activa.<\/p>\n<p><strong>Suelo movedizo<br \/>\n<\/strong>El estudio de las fallas no es la \u00fanica forma de investigar la sismolog\u00eda de una regi\u00f3n. Incluso sin tener acceso directo a la falla que causa los temblores en determinada \u00e1rea, el grupo de la UFRN echa mano tambi\u00e9n de registros de otras alteraciones del suelo para inferir movimientos pret\u00e9ritos. Uno de esos fen\u00f3menos es la liquefacci\u00f3n, que sucede cuando una mezcla de agua y arena aprisionada en el subsuelo es sometida a una gran presi\u00f3n, como la que genera un terremoto. Bezerra ayuda a comprender esto haciendo una analog\u00eda con la presi\u00f3n que se crea cuando se sacude en una botella de champagne. &#8220;El corcho, que en el caso del suelo puede ser una roca, impide que la mezcla se expanda y la presi\u00f3n aumenta hasta que salta&#8221;, explica. En el caso del champagne es festivo, siempre y cuando el corcho no le pegue a nadie; pero cuando los granos de cuarzo se agitan con un terremoto y son eyectados junto con el agua, despu\u00e9s de que la roca se rompe, el resultado es de destrucci\u00f3n y actualmente, de edificios derruidos.<\/p>\n<p>Las marcas del temblor luego se solidifican y quedan registradas: es lo que Elissandra Moura-Lima ha estudiado durante su trabajo de doctorado. Los testigos providenciales en este caso son los guijarros desparramados arriba de la arena. Una vez m\u00e1s, Bezerra recurre a una imagen para dejar clara la inestabilidad de esta disposici\u00f3n: &#8220;Imag\u00ednese una gelatina, de esas que comemos, pero con una plancha de ropa encima&#8221;. Basta un temblor para terminar con el equilibrio y hacer que la plancha se hunda. Y probablemente lo har\u00e1 cayendo de costado, bajando por la gelatina en la posici\u00f3n que ofrece menos resistencia. Es lo que sucede con los guijarros: cuando son hallados debajo de la superficie en posici\u00f3n vertical, los investigadores pueden inferir el trayecto que recorrieron. Y una vez m\u00e1s con la ayuda de la luminescencia, pueden estimar cu\u00e1ndo sucedieron tales movimientos.<\/p>\n<p>Elissandra us\u00f3 tambi\u00e9n una especie de tomograf\u00eda de los sedimentos conocida como GPR, sigla en ingl\u00e9s de radar de penetraci\u00f3n del suelo (<em>ground penetrating radar<\/em>). Esto le permiti\u00f3 caracterizar en el valle del r\u00edo A\u00e7u, parte de la cuenca Potiguar, las estructuras en c\u00fapula formadas cuando los guijarros penetran suelo adentro y empujan a la arena hacia arriba. El mapeo de las deformaciones del suelo en el contexto de la red de fallas que recorre la regi\u00f3n permite estimar el momento y la magnitud de temblores que ocurrieron hace miles de a\u00f1os. Un temblor de magnitud 5 \u00f3 6, por ejemplo, causa alteraciones en un radio de dos kil\u00f3metros. En el vale del r\u00edo A\u00e7u, el grupo demostr\u00f3 que los terremotos ya eran recurrentes hace 400 mil a\u00f1os. Por eso las fallas que corren por debajo de este valle son probablemente las responsables de buena parte de la actividad s\u00edsmica del pasado en la cuenca Potiguar.<\/p>\n<div id=\"attachment_100945\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-100945\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4306img2-300x1831.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"183\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4306img2-300x1831.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4306img2-300x1831-120x73.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4306img2-300x1831-250x153.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Elissandra Moura-Lima\/ UFRN<\/span>Guijarros formando estructura en c\u00fapula<span class=\"media-credits\">Elissandra Moura-Lima\/ UFRN<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Algo m\u00e1s que el paisaje<br \/>\n<\/strong>Una ventaja de ser ge\u00f3logo especializado en esta regi\u00f3n es poder trabajar en un escenario m\u00e1s atractivo que las canteras o las zonas des\u00e9rticas. Los acantilados que caracterizan a buena parte de la costa nordestina, adem\u00e1s de ser deslumbrantes, son una rica fuente de informaci\u00f3n. En aquellas paredes de colores de hasta 30 metros de altura que se levantan junto al mar, con tonos en rojo, amarillo, violeta y blanco, est\u00e1 expuesto un historial s\u00edsmico y geol\u00f3gico que se remonta a decenas de miles de a\u00f1os. Basta con que un experto observe esos acantilados para detectar las l\u00edneas horizontales que delimitan sedimentos de distintas edades y reconocer caracter\u00edsticas que revelan la influencia de actividades s\u00edsmicas en su formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y en ese paisaje transcurre parte del trabajo de Dilce Rossetti, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), quien tambi\u00e9n analiza facetas rocosas donde le sea posible, como por ejemplo en donde se hacen cortes para la apertura de carreteras. &#8220;La costa nordestina es ideal para este tipo de estudios&#8221;, explica la investigadora, &#8220;debido a la abundancia de acantilados que se extienden por muchos kil\u00f3metros&#8221;. Esto le permite comparar las deformaciones en el terreno causadas por la liquefacci\u00f3n en contextos diversos, como cerca de una falla y lejos de ella, y adem\u00e1s de tener acceso, en un mismo punto de una playa paradis\u00edaca, a una historia de decenas de miles de a\u00f1os. En un art\u00edculo que saldr\u00e1 publicado en enero de 2011, junto con el de Elissandra, en una edici\u00f3n especial sobre paleoterremotos de <em>Sedimentary Geology<\/em>, Dilce se vale estas deformaciones para mostrar de qu\u00e9 manera la punta del estado de Para\u00edba, el \u00faltimo lugar del continente americano que se despeg\u00f3 de \u00c1frica,\u00a0 no es pasiva como se pensaba. La actividad s\u00edsmica all\u00ed est\u00e1 diseminada.<\/p>\n<p>Para datar estos eventos ha empleado el carbono 14, cuando existe materia org\u00e1nica, y la luminescencia, cuyos resultados se encuentran en fase final de preparaci\u00f3n para su publicaci\u00f3n. Dilce observ\u00f3 que arriba de la formaci\u00f3n geol\u00f3gica conocida como Barreiras, formada hace alrededor de 20 millones de a\u00f1os, existen varias capas con signos de perturbaci\u00f3n s\u00edsmica. Lleg\u00f3 a encontrar rocas con edades de 178 mil a\u00f1os en un acantilado de Para\u00edba, pero lo m\u00e1s com\u00fan es hallar registros de los \u00faltimos 67 mil a\u00f1os. &#8220;En esa \u00e9poca ya hab\u00eda sismicidad en varios locales de Para\u00edba, y en otros estados del nordeste tambi\u00e9n&#8221;, afirma. Seg\u00fan Dilce, esos movimientos de tierra fueron los que modelaron parte del relieve de la regi\u00f3n, como en los casos de los acantilados y de la localizaci\u00f3n de los lechos de algunos r\u00edos.<\/p>\n<p>No es posible extrapolar los resultados obtenidos en el nordeste a otras regiones do Brasil. &#8220;Cada falla tiene un comportamiento espec\u00edfico&#8221;, explica Bezerra. Por eso las fallas paulistas de Taubat\u00e9 y de Santos, por ejemplo, pueden tener una periodicidad y un modo de acci\u00f3n distintos que a\u00fan deben estudiarse. Para \u00e9l, la gran importancia de estos trabajos conjuntos radica en mostrar que la observaci\u00f3n de fen\u00f3menos actuales de la naturaleza no es suficiente como para entender qu\u00e9 sucede hoy en d\u00eda. &#8220;El conocimiento hist\u00f3rico e instrumental no basta, hay que examinar las capas del pasado remoto.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Los proyectos<br \/>\n1.<\/strong> Estudios geof\u00edsicos y geol\u00f3gicos en la provincia Borborema (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/4625\/estudo-geologico-e-geofisico-da-area-entre-os-lineamentos-patos-e-rio-miriri-medio-e-baixo-mamangu\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 00\/13626-5<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Instituto Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda (CNPq);\u00a0<strong>Coordinador<\/strong>\u00a0Reinhardt Fuck \u2013 IG\/UnB;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 3.400.000,00<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Integraci\u00f3n de sedimentolog\u00eda, sensoriamiento remoto y geoqu\u00edmica aplicada al mapeo de la sucesi\u00f3n cret\u00e1ceo-terciaria en la porci\u00f3n central de la cuenca Para\u00edba (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/23089\/integracao-de-sedimentologia-sensoriamento-remoto-e-geoquimica-aplicada-ao-mapeamento-da-sucessao-c\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2006\/04687-7<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Ayuda Regular a Proyecto de Investigaci\u00f3n (FAPESP);\u00a0<strong>Coordinadora<\/strong>\u00a0Dilce de F\u00e1tima Rossetti \u2013 Inpe;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 125.659,43<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>NOGUEIRA, F. C. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0264370709001549\" target=\"_blank\">Cuaternary fault kinematics and chronology in intraplate northeastern Brazil<\/a>.\u00a0<strong>Journal of Geodynamics<\/strong>. v. 49, n. 2, p. 79-91. mar. 2010.<br \/>\nMOURA-LIMA, E. N. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0037073810002769\" target=\"_blank\">3-D geometry and luminescence chronology of Cuaternary soft-sediment deformation structures in gravels, northeastern Brazil<\/a>.\u00a0<strong>Sedimentary Geology<\/strong>. en prensa.<br \/>\nROSSETTI, D. F. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0037073810000369\" target=\"_blank\">Sediment deformation in Miocene and post-Miocene strata, Northeastern Brazil: Evidence for paleoseismicity in a passive margin.<\/a>\u00a0<strong>Sedimentary Geology<\/strong>. en prensa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Temblores recurrentes ayudaron a moldear el relieve del nordeste brasile\u00f1o","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309],"coauthors":[1601],"class_list":["post-90098","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90098","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90098"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90098\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90098"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90098"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90098"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90098"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}