{"id":90106,"date":"2010-12-01T00:00:00","date_gmt":"2010-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2010\/12\/01\/bahia-tan-disimil\/"},"modified":"2017-02-15T18:08:01","modified_gmt":"2017-02-15T20:08:01","slug":"bahia-tan-disimil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/bahia-tan-disimil\/","title":{"rendered":"Bah\u00eda tan dis\u00edmil"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_101044\" style=\"max-width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-101044\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4314img21.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"404\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4314img21.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4314img21-120x167.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/art4314img21-250x348.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">ARCHIVO \/ AG\u00caNCIA ESTADO<\/span>Elevador Lacerda, 1928-1930<span class=\"media-credits\">ARCHIVO \/ AG\u00caNCIA ESTADO<\/span><\/p><\/div>\n<p>En la d\u00e9cada de 1950, se inaugura el en ese entonces lujoso Hotel da Bahia en el centro de la ciudad de Salvador, destinado a hospedar fundamentalmente a los turistas extranjeros. En su pared, un gran mural del pintor Genaro de Carvalho (1926-1971), llamado<em> Festas regionais<\/em>, muestra una escena que pod\u00eda observarse en las calles de aquella tierra &#8220;hist\u00f3rica y pintoresca&#8221;, tal como la describi\u00f3 el artista en la prensa local de la \u00e9poca. En la pintura est\u00e1n las famosas bahianas de acaraj\u00e9, mujeres vestidas con ropas blancas suntuosas, pa\u00f1os y turbantes, como en el siglo XIX, que lavan las escalinatas de la iglesia de Bonfim bajo la protecci\u00f3n de Yemany\u00e1, orisha del candombl\u00e9. Ese episodio \u2013el hotel, el mural y la declaraci\u00f3n del pintor\u2013 sintetiza, para la historiadora norteamericana Anadelia A. Romo, de la Universidad de Texas, una de las principales tensiones observadas en la sociedad bahiana,\u00a0 no solamente en aquel tiempo sino tambi\u00e9n en la actualidad, en 2010: las tradiciones, vistas como apaciguadas y est\u00e1ticas, viven en un cotidiano que es, sin embargo, urbano, din\u00e1mico y desigual.<\/p>\n<p>Sin lugar a dudas, esa Bah\u00eda tradicional, tal como es pintada por el maestro Genaro, es la que se ve en los principales puntos tur\u00edsticos y la que es divulgada por las agencias y gu\u00edas de viaje. La historia de c\u00f3mo se configura esa imagen entre 1888 y 1964 es contada por Anadelia en <em>Brazil&#8217;s living Museom \u2013 Race, reform, and tradition in Bahia <\/em>(en traducci\u00f3n libre, &#8220;El Museo vivo de Brasil \u2013 Raza, reforma y tradici\u00f3n en Bah\u00eda&#8221;), una obra publicada por la editorial de la Universidad da Carolina del Norte. La investigaci\u00f3n empez\u00f3 cuando ella a\u00fan cursaba su carrera de grado en la Universidad Princeton y fue alumna del historiador bahiano Jo\u00e3o Jos\u00e9 Reis, en ese entonces profesor visitante. Durante m\u00e1s de una d\u00e9cada, su inter\u00e9s persisti\u00f3, y su estudio incluy\u00f3 diversas visitas al pa\u00eds para investigar en archivos brasile\u00f1os. Anadelia concluy\u00f3 su doctorado en historia en la Universidad Harvard y actualmente es profesora de historia de Am\u00e9rica Latina en la Universidad de Texas.<\/p>\n<p>\u00bfY a qui\u00e9nes les interesa la imagen de &#8220;Museo vivo&#8221;? Tal como explica la investigadora, varios sectores se apropiaron y se beneficiaron con ella. El reforzamiento de los lazos africanos contribuy\u00f3 para fortalecer la identidad de gran parte de la poblaci\u00f3n afrodescendiente, por ejemplo. &#8220;No fue un proceso f\u00e1cil, dada la discriminaci\u00f3n racial y cultural que existe y es secular&#8221;, dice. Sin embargo, la tensi\u00f3n perdura. &#8220;Al fin y al cabo, eso no se tradujo en una mayor igualdad y es uno de los problemas centrales que abordo en el libro&#8221;. Si por un lado la cultura afro-bahiana es incorporada al discurso oficial, por otro sus habitantes han sufrido en el transcurso del siglo debido a la negligencia del Estado a la hora de ofrecer bienestar, movilidad social y acceso a la salud y a la educaci\u00f3n, como describe la investigadora.<\/p>\n<p>La Bah\u00eda que viv\u00eda d\u00edas de esplendor hasta el siglo XIX, comienza el siglo XX en una profunda inmovilidad. Es un per\u00edodo de desventura econ\u00f3mica que, en los a\u00f1os 1930, fue descrito por intelectuales locales como &#8220;el enigma bahiano&#8221;. El misterio de tal ostracismo es posteriormente analizado en profundidad por la historiadora K\u00e1tia de Queir\u00f3s Mattoso, en su libro <em>Bahia s\u00e9culo XIX \u2013 uma prov\u00edncia no Imp\u00e9rio <\/em>(Nova Fronteira), producto de su tesis doctoral en la Sorbona. Luego de la defensa de la tesis, ella ser\u00eda la primera titular de la c\u00e1tedra de historia de Brasil de dicha universidad francesa.<\/p>\n<p>Esa Bah\u00eda negra y mulata, pobre y quieta, a\u00fan sin las marcas del progreso, es entonces remodelada a partir de nuevas formulaciones de raza y cultura, tal como lo describe Anadelia A. Romo. La presencia cultural africana \u2013se estima en 4 millones la cantidad de esclavos que llegaron fundamentalmente a Salvador y a otras ciudades de la zona conocida como Rec\u00f4ncavo Baiano\u2013 se convierte enseguida en uno de los atractivos para turistas de otros puntos del pa\u00eds y del exterior. E inspirar\u00e1 a artistas, compositores y escritores bahianos y de otras partes. Jorge Amado fue el creador que m\u00e1s hizo hincapi\u00e9 en la ciudad en su obra, pero la imagen de Bah\u00eda como un lugar m\u00edstico y poco com\u00fan, en resumen, tambi\u00e9n se propag\u00f3 debido al aporte de compositores como Dorival Caymmi, igualmente bahiano, y Ary Barroso, de Minas Gerais; pintores como Caryb\u00e9, argentino; y el etnofot\u00f3grafo Pierre Verger, franc\u00e9s.<\/p>\n<p>La idea de que exist\u00eda una &#8220;democracia racial&#8221; en Bah\u00eda \u2013en comparaci\u00f3n con el modelo norteamericano de la \u00e9poca, extremadamente estratificado\u2013 comienza a atraer a investigadores extranjeros durante la d\u00e9cada de 1930. Bajo la coordinaci\u00f3n de la Unesco, un gran estudio se inicia a comienzo de los a\u00f1os 1950; es cuando entran en escena intelectuales como el paulista Florestan Fernandes, para quien el racismo se esconde debajo de la apariencia de la mezcla. &#8220;Lo que resulta interesante observar es que la &#8216;democracia racial&#8217; pasa a ser rechazada por acad\u00e9micos del sur del pa\u00eds, como los de S\u00e3o Paulo, pero muchos de ellos en Bah\u00eda siguen defendi\u00e9ndola, como si Bah\u00eda fuese una excepci\u00f3n&#8221;, dice la investigadora americana, que se aboca ahora al estudio del intercambio entre los antrop\u00f3logos brasile\u00f1os y americanos.<\/p>\n<p>A partir de la d\u00e9cada de 1970, la visi\u00f3n de que existe un &#8220;para\u00edso racial&#8221; dej\u00f3 su lugar a otra, la de que existe un &#8220;infierno racial&#8221;, como dice el antrop\u00f3logo Joc\u00e9lio Teles dos Santos, director del Centro de Estudios Afro-Orientales y docente de la Universidad Federal de Bah\u00eda, autor del libro<em> O poder da cultura e a cultura no poder: a disputa simb\u00f3lica da heran\u00e7a cultural negra no Brasil <\/em>(Edufba), entre otras obras. Seg\u00fan el profesor, se ve\u00eda aqu\u00ed una Am\u00e9rica portuguesa cat\u00f3lica y tolerante, en oposici\u00f3n a la Am\u00e9rica protestante y d\u00e9spota, que era Estados Unidos. &#8220;En las \u00faltimas d\u00e9cadas se produce una politizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s creciente y surge la cultura de la reivindicaci\u00f3n&#8221;, dice. Lo curioso es que la paradoja se mantiene, a\u00f1ade el investigador. Los gobiernos que se suceden \u2013de derecha o de izquierda\u2013 refuerzan la idea de una Bah\u00eda tradicional, ligada a la africanidad, y al mismo tiempo existen todav\u00eda necesidades no atendidas de pol\u00edticas p\u00fablicas ante las desigualdades raciales.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s de los historiadores norteamericanos por Bah\u00eda es muy grande y creciente, sobre todo el de aqu\u00e9llos que investigan la esclavitud y la historia cultural de los negros, tal como afirma el historiador Jo\u00e3o Jos\u00e9 Reis, docente de la Universidad Federal de Bah\u00eda y autor de libros pioneros como <em>Rebeli\u00e3o escrava no Brasil, A morte \u00e9 uma festa y A inven\u00e7\u00e3o da liberdade<\/em>, publicados por Companhia das Letras. &#8220;Esa historia de la &#8216;democracia racial&#8217; es un poco vieja. Los negros brasile\u00f1os \u2013los bahianos inclusive\u2013, y no solamente los negros sino tambi\u00e9n los antirracistas en general, desean que se haga realidad, pero no lo es. Basta con ver la \u00faltima campa\u00f1a de odio contra los nordestinos desatada recientemente en internet. Es el mismo caldo de cultivo del racismo&#8221;, recuerda el historiador.<\/p>\n<p>Jo\u00e3o Jos\u00e9 Reis comenta que los bahianos ya se han acostumbrado con la idea de una Bah\u00eda fuertemente &#8220;africana&#8221;: comen <em>acaraj\u00e9<\/em>, bailan al comp\u00e1s de Olodum y la Timbalada y se visten de blanco los viernes. No existen all\u00ed grupos organizados de supuestos blancos que pregonen la supremac\u00eda racial, como ocurre en otras partes del pa\u00eds. Los cupos fueron implementados en nuestras universidades p\u00fablicas bahianas sin el conflicto racial previsto por los antrop\u00f3logos y en parte por los medios. &#8220;Sin embargo, Bah\u00eda es racista como el resto de Brasil, pero de una manera menos organizada. A toda hora aparece alguna denuncia de racismo en la prensa, la matanza de j\u00f3venes negros de los suburbios es como si fuese un dato natural, son los negros los que est\u00e1n en las calles pidiendo o locos. Son raros los negros en el seno de la elite local&#8221;, dice.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una investigaci\u00f3n realizada en EE.UU. revela la riqueza cultural del Bah\u00eda ","protected":false},"author":79,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[330],"coauthors":[370],"class_list":["post-90106","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90106","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/79"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90106"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90106\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90106"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90106"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90106"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90106"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}