{"id":90130,"date":"2011-01-01T00:00:00","date_gmt":"2011-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/01\/01\/islas-de-cerrado\/"},"modified":"2017-02-15T19:06:24","modified_gmt":"2017-02-15T21:06:24","slug":"islas-de-cerrado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/islas-de-cerrado\/","title":{"rendered":"Islas de cerrado"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_102496\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-102496\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/ilhas.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"183\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/ilhas.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/ilhas-120x73.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/ilhas-250x153.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">ICM-BIO<\/span>Rodeada de selva, un \u00e1rea de sabana crece sobre un antiguo lecho de r\u00edo en Roraima<span class=\"media-credits\">ICM-BIO<\/span><\/p><\/div>\n<p>Vista de lejos, la Amazonia es casi siempre homog\u00e9nea. Un mar verde, pero de selva. La deforestaci\u00f3n (todav\u00eda) se concentra en sus bordes, en las \u00e1reas de frontera agr\u00edcola, como en el norte de Mato Grosso y de Rond\u00f4nia y el centro-sur de Par\u00e1. En dichos lugares, donde antes hab\u00eda una vegetaci\u00f3n densa y cerrada, han surgido pasturas, plantaciones, ciudades o sencillamente regiones devastadas. Es razonable suponer entonces que zonas deforestadas por el hombre hace pocas d\u00e9cadas y posteriormente abandonadas pueden dar origen inicialmente a una formaci\u00f3n verde m\u00e1s abierta, al estilo de las campi\u00f1as y sabanas. Pero, \u00bfqu\u00e9 explicaci\u00f3n tendr\u00eda entonces la existencia de grandes manchas de sabana \u2013 una vegetaci\u00f3n de clima mucho m\u00e1s seco que el de la regi\u00f3n norte del pa\u00eds \u2013 incrustadas en selvas, en lugares de la Amazonia en donde casi no ha habido deforestaci\u00f3n reciente, como por ejemplo en la zona este de la isla de Maraj\u00f3, en tramos a orillas del r\u00edo Madeira y tambi\u00e9n a orillas del r\u00edo Branco, en Roraima?<\/p>\n<p>Para la ge\u00f3loga Dilce Rossetti, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), con sede en la ciudad paulista de S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, la respuesta est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con la historia natural que molde\u00f3 las caracter\u00edsticas de las cuencas hidrogr\u00e1ficas y del relieve de la Amazonia. Antiguos lechos de r\u00edos, por donde no corre agua desde hace algunos miles de a\u00f1os, sufrieron un proceso de sedimentaci\u00f3n, se convirtieron en paleocanales y paleorr\u00edos, y fue precisamente encima de estos segmentos enterrados de r\u00edos del pasado que una vegetaci\u00f3n m\u00e1s dispersa, con predominio de gram\u00edneas y pocos \u00e1rboles, floreci\u00f3 en forma natural. Y no fue s\u00f3lo eso. De acuerdo con el escenario planteado por la investigadora, especializada en la reconstituci\u00f3n de paisajes del pasado con la ayuda de datos de sensoriamiento remoto, los cambios clim\u00e1ticos pueden no haber sido el \u00fanico factor que alter\u00f3 el curso de los r\u00edos de otrora. \u201cLa reactivaci\u00f3n de fallas tect\u00f3nicas ser\u00eda responsable por ese fen\u00f3meno\u201d, afirma Dilce. \u201cLa gente piensa que la Amazonia sumamente estable, pero lo cierto es que tiene ocho regiones de ocurrencia de sismos\u201d. Aunque no suelen generar noticias, pues su epicentro se ubica en general en zonas despobladas y de selva. Algunos terremotos de la regi\u00f3n pueden ser de gran magnitud y llegar a los 6 \u00f3 7 grados en la escala Richter.<\/p>\n<p>Esta teor\u00eda cobr\u00f3 cuerpo despu\u00e9s que Dilce coordin\u00f3 entre 2005 y 2008 un amplio trabajo multidisciplinario en un \u00e1rea piloto de la Amazonia, la regi\u00f3n del bajo Tocantins y de la isla de Maraj\u00f3, en el nordeste de Par\u00e1. El proyecto Maraj\u00f3, tal como los investigadores denominan a la iniciativa, que cont\u00f3 con financiamiento de la FAPESP, reconstituy\u00f3 la historia geol\u00f3gica del \u00e1rea desde el per\u00edodo Ne\u00f3geno, hace 23 millones de a\u00f1os, hasta los d\u00edas actuales. Se estudiaron varios aspectos de la regi\u00f3n: las variaciones de los patrones de vegetaci\u00f3n en el tiempo geol\u00f3gico; la existencia de desplazamientos de terrenos debido a movimientos acaecidos en fallas tect\u00f3nicas; los sedimentos formados dentro de antiguos ambientes, tales como r\u00edos, lagos y llanuras de inundaci\u00f3n; la variaci\u00f3n del nivel del mar y los cambios clim\u00e1ticos. En dichos estudios se emplearon diversas herramientas de an\u00e1lisis. Se usaron im\u00e1genes de sat\u00e9lite y de radar para caracterizar espacialmente el \u00e1rea, y se extrajeron muestras de sedimentos de profundidades de hasta 120 metros. A su vez, se aplicaron t\u00e9cnicas de dataci\u00f3n y de an\u00e1lisis qu\u00edmico de la materia org\u00e1nica preservada en los sedimentos para reconstituir mejor la sucesi\u00f3n de paisajes en el transcurso del tiempo.<\/p>\n<div id=\"attachment_102500\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-102500\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/ilhas2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"220\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/ilhas2.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/ilhas2-120x88.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/ilhas2-250x183.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">ASTER<\/span>En el sur de Amazonas, imagen de sat\u00e9lite muestra un lecho antiguo y el actual del r\u00edo Madeira<span class=\"media-credits\">ASTER<\/span><\/p><\/div>\n<p>Ubicada en la desembocadura del r\u00edo Amazonas, a una distancia de algunos kil\u00f3metros del continente, la isla de Maraj\u00f3 tiene una extensi\u00f3n de casi 50 mil kil\u00f3metros cuadrados \u2013 33 veces el \u00e1rea de la ciudad de S\u00e3o Paulo \u2013 y exhibe un patr\u00f3n de cobertura vegetal con una disposici\u00f3n singular: alrededor de dos tercios de su superficie, en especial en la fracci\u00f3n centro-oeste, est\u00e1n cubiertos por monte espeso, la t\u00edpica selva ecuatorial; el otro tercio, en la parte este, exhibe un mosaico de montes m\u00e1s abiertos cortados por campos inundados y formaciones al estilo de la sabana. Esta divisi\u00f3n de la isla en dos perfiles distintos de vegetaci\u00f3n tiene su origen en su historia geol\u00f3gica, de acuerdo con la investigadora del Inpe.<\/p>\n<p><strong>Separaci\u00f3n del continente<br \/>\n<\/strong>Hasta hace alrededor de 10 mil a\u00f1os, hab\u00eda \u00fanicamente selvas espesas en Maraj\u00f3 pr\u00e1cticamente en toda su extensi\u00f3n, con excepci\u00f3n de las \u00e1reas cortadas por su antigua cuenca hidrogr\u00e1fica. La isla todav\u00eda formaba parte del continente y su sector norte actual estaba debajo del mar. Brazos del r\u00edo Tocantins serpenteaban por su territorio. Pero entonces empez\u00f3 su proceso de separaci\u00f3n de la tierra firme. La reacomodaci\u00f3n de una falla tect\u00f3nica cambi\u00f3 el curso del Tocantins, cuyas aguas cambiaron su sentido noroeste por el sentido nordeste, y esto abri\u00f3 camino para cortar la conexi\u00f3n f\u00edsica de Maraj\u00f3 \u2013 actualmente considerada la mayor isla fluviomarina del mundo \u2013 con el resto de Par\u00e1. Una falla que divide groseramente la isla al medio tambi\u00e9n se movi\u00f3. \u201cEsto hizo que el sector este de la isla sufriese un hundimiento suave y quedase m\u00e1s sujeta a \u00a0la acci\u00f3n de la inundaciones, inicialmente por invasi\u00f3n del agua del mar, y luego de que \u00e9ste se retirara, por inundaci\u00f3n durante los per\u00edodos de lluvia\u201d, afirma Dilce. Se creaban as\u00ed las condiciones naturales para que la isla tuviese dos tipos distintos de vegetaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A medida que el Atl\u00e1ntico se retir\u00f3 de la isla, la arena y el barro fueron tapando el lecho de antiguos estuarios y r\u00edos. Las crecidas peri\u00f3dicas en este sector hac\u00edan imposible la permanencia de montes densos y crearon las condiciones ambientales para que hace 6.700 a\u00f1os se desarrollase una vegetaci\u00f3n de campos abiertos en determinados per\u00edodos del a\u00f1o. Simult\u00e1neamente, en el fragmento occidental de Maraj\u00f3, que es m\u00e1s estable, la selva sigui\u00f3 intacta. Desconectados del r\u00edo Tocantins desde el comienzo del proceso de separaci\u00f3n de la isla del continente, buena parte de los cursos de agua de esta zona se sec\u00f3. Con el tiempo, dichos cursos devinieron sitios en donde la vegetaci\u00f3n pas\u00f3 a crecer inicialmente como gram\u00edneas y arbustos, y despu\u00e9s como especies de selva.<\/p>\n<p>Con las im\u00e1genes satelitales, sobre todo las de radar, que escrutan las caracter\u00edsticas del terreno aun durante d\u00edas densamente nublados, el esqueleto de la red de paleorr\u00edos y paleocanales puede divisarse con los ojos entrenados de los cient\u00edficos. Salen a la luz fisonom\u00edas que en la actualidad se encuentran encubiertas y camufladas por el suelo y su vegetaci\u00f3n. En ocasiones, un antiguo lecho abandonado, actualmente cubierto de selva o sabana, se encuentra en un \u00e1rea en que no rest\u00f3 ni un solo curso de agua en los alrededores. Todo qued\u00f3 enterrado. En otras ocasiones, est\u00e1 cerca de lo que rest\u00f3 del antiguo r\u00edo que, debido al tectonismo, tuvo que alterar el camino por el cual sus aguas cortaban el relieve. Ubicado en un sector dominado por la sabana de Maraj\u00f3, el actual mayor lago de la isla, el Arari, est\u00e1 encajado en el paleoestuario que era alimentado por un r\u00edo actualmente desaparecido que se originaba en el continente.<\/p>\n<div id=\"attachment_102506\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-102506\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/ilhas3.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"183\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/ilhas3.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/ilhas3-120x73.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/ilhas3-250x153.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Servicio Geol\u00f3gico Americano<\/span>Red de paleorr\u00edos se entrelaza con el lecho actual de un r\u00edo en la isla de Maraj\u00f3<span class=\"media-credits\">Servicio Geol\u00f3gico Americano<\/span><\/p><\/div>\n<p>En otras partes de la Amazonia, el movimiento de las fallas tect\u00f3nicas igualmente alter\u00f3 el curso de importantes r\u00edos y dej\u00f3 una serie de paleocanales interconectados como vestigios de esa zamarreada de la topograf\u00eda. En el centro-sur de Roraima, en una regi\u00f3n ubicada dentro del Parque Nacional de Viru\u00e1, a alrededor de 190 kil\u00f3metros de la capital, Boa Vista, se encontr\u00f3 una red de paleorr\u00edos cerca de la orilla izquierda del actual r\u00edo Branco. En esa misma zona existe una extensa fracci\u00f3n de sabana en medio de la selva. \u201cAlgunos de esos paleocanales a\u00fan est\u00e1n activos y pueden ser tomados por las aguas en las \u00e9poca de crecida\u201d, dice el ge\u00f3grafo Hiran Zani, quien estudia el \u00e1rea en su trabajo de doctorado sobre sensoriamiento remoto en el Inpe. \u201cDataciones preliminares de la materia org\u00e1nica preservada en muestras de sedimentos indican que hubo all\u00ed una alteraci\u00f3n de paisaje en el transcurso de los \u00faltimos 20 mil a\u00f1os.\u201d<\/p>\n<p><strong>El nuevo y el antiguo Madeira<br \/>\n<\/strong>Un caso an\u00e1logo es el del r\u00edo Madeira en la zona ubicada m\u00e1s al sur del estado de Amazonas. En dicha \u00e1rea, un segmento de 200 kil\u00f3metros de extensi\u00f3n del r\u00edo se desplaz\u00f3 al este en raz\u00f3n de un reordenamiento de fallas tect\u00f3nicas acaecido hace algunos miles de a\u00f1os. Varios de los afluentes de la orilla derecha del Madeira tambi\u00e9n cambiaron de lugar. Sobre los antiguos lechos de estos r\u00edos, que fueron tapados con sedimentos arenosos, creci\u00f3 una vegetaci\u00f3n del tipo de la campi\u00f1a o de cerrado o sabana. En im\u00e1genes de sensoriamiento remoto y en fotos a\u00e9reas, este tipo de vegetaci\u00f3n m\u00e1s abierta contrasta fuertemente con la selva de su entorno. \u201cAl igual que en la isla de Maraj\u00f3, las manchas de sabana de esta regi\u00f3n coinciden precisamente con los cursos de los antiguos r\u00edos, actualmente abandonados en el paisaje\u201d, afirma Dilce. \u201cLos cambios clim\u00e1ticos del pasado no habr\u00edan sido capaces por s\u00ed solos de producir franjas de sabana que serpentean dentro de la selva y se mimetizan a los r\u00edos.\u201d<\/p>\n<p>La atribuci\u00f3n en buena medida del origen de estos puntos aislados de sabana de la Amazonia a la existencia de paleocanales de origen tect\u00f3nico es una idea nueva y a\u00fan no tiene consenso. El f\u00edsico Luiz Carlos Pessenda, del Centro de Energ\u00eda Nuclear de la Agricultura (Cena) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), quien participa en algunos estudios con Dilce en la isla de Maraj\u00f3 y en otros puntos de la regi\u00f3n norte, coincide s\u00f3lo en parte con la tesis de la investigadora del Inpe. \u201cLos datos geo\u00adl\u00f3gicos son importantes, pero son complementarios\u201d, afirma Pessenda. \u201cLa cuesti\u00f3n clim\u00e1tica es siempre relevante, independientemente de los datos sobre tectonismo\u201d. De acuerdo con el f\u00edsico, las manchas de campos abiertos y sabanas surgieron debido a la mayor aridez del clima de la regi\u00f3n hace entre 9 mil y 3 mil a\u00f1os. Estudios isot\u00f3picos y geoqu\u00edmicos de suelos y sedimentos lacustres indican que puede haber llovido mucho menos en la Amazonia y en la regi\u00f3n nordeste durante ese per\u00edodo, con lo cual se habr\u00eda vuelto imposible el mantenimiento de la selva tropical en ciertas zonas. As\u00ed habr\u00eda quedado abierto el camino para la instalaci\u00f3n de campos y cerrados.<\/p>\n<p>Pero en una cuesti\u00f3n Pessenda y Dilce est\u00e1n totalmente de acuerdo: las \u00e1reas de sabana natural parecen estar perdiendo espacio en los \u00faltimos a\u00f1os y las selvas densas y cerradas avanzan para tomar su territorio. As\u00ed ser\u00e1, a menos que se produzcan nuevos cambios de fondo en el relieve o en el clima de la Amazonia.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<\/strong><br \/>\nIntegraci\u00f3n de datos biol\u00f3gicos y geol\u00f3gicos en el bajo Tocantins y en la isla de Maraj\u00f3, clave en el an\u00e1lisis de la biodiversidad (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/20762\/integracao-de-dados-biologicos-e-geologicos-no-baixo-tocantins-ilha-do-marajo-chave-na-analise-da-b\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2004\/15518-6<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Ayuda Regular a Proyecto de Investigaci\u00f3n; <strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Dilce Rossetti \u2013 Inpe; <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$\u00a0423,269.10 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Manchas de sabana surgieron sobre los lechos de antiguos r\u00edos de la Amazonia","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[308,309],"coauthors":[101],"class_list":["post-90130","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geografia-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90130","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90130"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90130\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90130"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90130"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90130"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90130"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}