{"id":90142,"date":"2011-02-01T00:00:00","date_gmt":"2011-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/02\/01\/la-fascinacion-por-las-redes-y-las-telas\/"},"modified":"2015-08-06T17:56:04","modified_gmt":"2015-08-06T20:56:04","slug":"la-fascinacion-por-las-redes-y-las-telas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-fascinacion-por-las-redes-y-las-telas\/","title":{"rendered":"La fascinaci\u00f3n por las redes y las telas"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000;\">\u00bfAlguien conoce hoy en d\u00eda qu\u00e9 significa Bitnet?\u00a0\u00bfUna pregunta algo complicada, cierto?\u00a0Lo que se ocultaba detr\u00e1s de esa sigla referente por &#8220;Because It&#8217;s Time Network&#8221;, constitu\u00eda la \u00fanica v\u00eda de conexi\u00f3n virtual de Brasil con Estados Unidos y Europa, antes que en un incierto d\u00eda de enero, hace ya 20 a\u00f1os, comenzasen a ingresar en las computadoras de la FAPESP las primeras se\u00f1ales de internet. La vieja red conectaba a la Fundaci\u00f3n directamente con el Fermilab, el laboratorio de f\u00edsica de altas energ\u00edas de part\u00edculas at\u00f3micas de Illinois (EE.UU.) y, a partir de ah\u00ed, los cient\u00edficos brasile\u00f1os pod\u00edan establecer contactos e intercambiar informaci\u00f3n con sus colegas de otros institutos de investigaci\u00f3n de Estados Unidos y Europa. La conexi\u00f3n creada en 1989 funcionaba v\u00eda l\u00ednea telef\u00f3nica punto a punto, sin necesidad de discado, por intermedio de un alambre de cobre inserto en un cable submarino, ya que, por supuesto, aun no estaba disponible la fibra \u00f3ptica para ese tipo de servicio en aquel mundo remoto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">En realidad, m\u00e1s que distante, hablamos de un mundo inconcebible para las nuevas generaciones. Hace algunos meses la escuch\u00e9 a una de mis nietas, que contaba con 6 a\u00f1os de edad en aquel momento, interrogar con perplejidad a mi hija, mientras operaba un juego en la computadora o, ya ni recuerdo con exactitud, creaba en la pantalla un avatar para m\u00ed, de una semejanza asombrosa: &#8220;<em>Mam\u00e1, \u00bfc\u00f3mo te divert\u00edas cuando no exist\u00eda internet?<\/em>&#8220;. La pregunta capital es: \u00bfcu\u00e1l era ese otro mundo en el que viv\u00edamos hace s\u00f3lo 20 a\u00f1os?\u00a0\u00bfY c\u00f3mo se fue montando \u00e9ste en el que hoy vivimos?\u00a0Es el costado pol\u00edtico-tecnol\u00f3gico de esa historia absolutamente fascinante, y especialmente su cara brasile\u00f1a, lo que aparece en la portada de este mes de <em>Pesquisa FAPESP<\/em>, con motivo de cumplirse en enero, dos d\u00e9cadas de vida de internet en el pa\u00eds.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Un reportaje imperdible, que expone de manera inspirada y detallada los or\u00edgenes del montaje de internet en Brasil y sus protagonistas principales, elaborado por nuestro editor de tecnolog\u00eda, Marcos de Oliveira. Y no podr\u00eda igualmente haberla realizado otra persona del equipo, ya que \u00e9l es, en colaboraci\u00f3n con los periodistas Claudia Izique y Roberto Tanaka, autor de un libro sobre el tema que se halla en fase final de preparaci\u00f3n en la FAPESP, bajo la batuta de la gerente de comunicaci\u00f3n de la Fundaci\u00f3n, Maria da Gra\u00e7a Mascarenhas. Doy fe que la insistencia en hacer ese libro y eludir todos los percances que se presentaron en el camino, sobre todo los referentes a c\u00f3mo redactarlo y comprobar cada informaci\u00f3n, ya abarca casi una d\u00e9cada. Su pronta publicaci\u00f3n amerita el festejo. Adem\u00e1s, \u00bfpuede el lector indagar, qu\u00e9 tiene que ver la FAPESP con la implantaci\u00f3n de Internet en Brasil?\u00a0Me limitar\u00e9 a responder: \u00a1todo! Y le recomiendo que lo compruebe en esta edici\u00f3n realizando un hermoso viaje en el tiempo y en el espacio virtual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Qued\u00e9 por mera fascinaci\u00f3n, presa en la red de internet durante m\u00e1s tiempo del que pretend\u00eda. Pero todav\u00eda queda espacio en el papel como para mencionar otras telas, tales como las de las ara\u00f1as <em>Araneus omnicolor<\/em>, donde \u00e9stas se dejan parasitar de manera vergonzosa por las avispas <em>Hymenoepimecis veranae<\/em>. Transcribir\u00e9 un peque\u00f1o tramo del reportaje elaborado por Maria Guimar\u00e3es, nuestra editora de <em>Pesquisa Online<\/em>, para que el lector se sienta impulsado hacia el art\u00edculo: &#8220;hallaron una avispa posada en una tela sin ara\u00f1a a la vista \u2014\u00a0tan pronto como una mosca cay\u00f3 presa de la tela, la ara\u00f1a emergi\u00f3 de la hoja enrollada que le serv\u00eda de cobijo y, antes de poder alcanzar su bocado del d\u00eda, fue atacada. La avispa atrap\u00f3 a la ara\u00f1a e insert\u00f3 el ovipositor en la boca de la due\u00f1a de la tela, liberando una sustancia paralizante por tiempo suficiente como para poder pegar un huevo en la parte posterior del abdomen de la v\u00edctima&#8221;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Para finalizar nuestro recorrido por redes y telas, un destacado final: el art\u00edculo del editor de humanidades, Carlos Haag, sobre Companhia Sider\u00fargica Nacional (CSN) y los motivos por los que la compa\u00f1\u00eda haya configurado una prueba crucial para el desarrollismo. Aparte de suministrar el acero para la construcci\u00f3n de Brasilia y los metros de S\u00e3o Paulo y Rio de Janeiro, entre tantas otras obras fundamentales del asentamiento de Brasil en el siglo XX, es decir, adem\u00e1s de su peso econ\u00f3mico, la CSN se transform\u00f3 en un s\u00edmbolo del &#8220;Brasil del futuro&#8221;, la promesa de independencia econ\u00f3mica y social del Estado Novo. As\u00ed, algo del suelo brasile\u00f1o, le agrega valor a esta edici\u00f3n que, tal como el lector habr\u00e1 percibido, despierta mi entusiasmo como editora.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La fascinaci\u00f3n por las redes y las telas","protected":false},"author":414,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[180],"tags":[],"coauthors":[729],"class_list":["post-90142","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editorial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90142","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/414"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90142"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90142\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90142"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90142"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90142"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90142"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}