{"id":90157,"date":"2011-02-01T11:00:00","date_gmt":"2011-02-01T13:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/02\/01\/cortocircuito-expandido\/"},"modified":"2017-02-16T14:43:01","modified_gmt":"2017-02-16T16:43:01","slug":"cortocircuito-expandido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/cortocircuito-expandido\/","title":{"rendered":"Cortocircuito expandido"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-102628\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/art4353img11-141x300.jpg\" alt=\"\" width=\"141\" height=\"300\" \/><span class=\"media-credits-inline\">INSTITUTO SANTIAGO RAM\u00d3N Y CAJAL \/ WIKIMEDIA<\/span>Algunas personas con epilepsia pueden presentar un ritmo card\u00edaco superior al normal con riesgo de muerte s\u00fabita, sin ninguna causa aparente, tres veces mayor que las personas sanas. Ahora, esas dos caracter\u00edsticas de la enfermedad se encajan: las alteraciones en el ritmo cardiaco \u2014\u00a0principalmente la aceleraci\u00f3n de los latidos, denominada taquicardia \u2014\u00a0pueden constituir uno de los mecanismos desencadenantes de la muerte s\u00fabita por epilepsia, seg\u00fan estudios recientes realizados en Brasil y en otros pa\u00edses.<\/p>\n<p>&#8220;Cuanto m\u00e1s frecuentes son las crisis epil\u00e9pticas y la taquicardia, mayor es el riesgo&#8221;, dice Fulvio Scorza, docente de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp). Scorza comenta que les present\u00f3 las conclusiones a las que arrib\u00f3 con su equipo ante cardi\u00f3logos de la Unifesp que se interesan en la posibilidad de aplicaci\u00f3n de los resultados y, junto, se encuentran abocados a la preparaci\u00f3n de un estudio de monitoreo card\u00edaco constante de personas con la enfermedad que no respondan al tratamiento convencional, en busca de medios para reducir la incidencia de este tipo de muerte s\u00fabita, la principal causa del muierte en las personas con epilepsia.<\/p>\n<p>En promedio, uno de cada mil individuos con ese trastorno neurol\u00f3gico muere de manera inesperada, durante o despu\u00e9s de una crisis, mientras duerme o al despertarse. Entre los a\u00f1os 2000 y 2009, Vera Terra, m\u00e9dica del Centro de Cirug\u00eda de Epilepsia de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) de la localidad paulista de Ribeir\u00e3o Preto, monitore\u00f3 a 1.054 ni\u00f1os\u00a0 (con edades entre 0 y 18 a\u00f1os) con epilepsia; 12 sufrieron muerte s\u00fabita. Definida como una muerte sin motivos ni ninguna causa aparente, la muerte s\u00fabita por epilepsia ha sido un problema de dif\u00edcil investigaci\u00f3n, porque no puede prevenirse, ni tampoco las crisis, caracterizadas principalmente por intensas contracciones y temblores musculares.<\/p>\n<p>Algunos factores de riesgo ya se encuentran delineados: edades entre 27 y 39 a\u00f1os, inicio precoz y duraci\u00f3n de las crisis epil\u00e9pticas, frecuencia de las crisis no controladas, exposici\u00f3n continua a ambientes fr\u00edos, dificultad de respuesta a los tratamientos convencionales y efectos colaterales de medicamentos utilizados para su tratamiento. Las causas permanecen inciertas. S\u00f3lo hab\u00eda algunas trazas de que la superexitaci\u00f3n el\u00e9ctrica de regiones del cerebro que generaban las crisis epil\u00e9pticas, pudiesen originar un descontrol fatal del coraz\u00f3n o una brusca ca\u00edda de la presi\u00f3n arterial.<\/p>\n<p>Scorza comenz\u00f3 a investigar las posibles causas y la forma de prevenci\u00f3n de este problema en 2004. Y motiv\u00f3 un comentario de la neur\u00f3loga Marly de Albuquerque, quien trabajaba en la Unifesp y actualmente es docente en la Universidad de Mogi das Cruzes. En una noche de un lunes, ella le cont\u00f3 que un adolescente en tratamiento hab\u00eda muerto s\u00fabitamente. Scorza se sinti\u00f3 tocado por la tristeza de su colega y, como su hijo Miguel hab\u00eda acabado de nacer, se condoli\u00f3 con la desesperaci\u00f3n de los padres del adolescente fallecido.<\/p>\n<p><strong>Fuera de ritmo<br \/>\n<\/strong>En uno de los primeros experimentos, el de Diego Colugnati, actualmente docente de la Universidad Federal de Goi\u00e1s, notaron que el coraz\u00f3n de ratones con epilepsia inducida presentaba taquicardia.\u00a0 Sin embargo, si remov\u00edan el coraz\u00f3n y lo manten\u00edan en funcionamiento en medios apropiados fuera del cuerpo del animal, la taquicardia cesaba y el ritmo card\u00edaco retornaba a la normalidad. &#8220;En un cuerpo con un cerebro enfermo, el coraz\u00f3n presentaba taquicardia&#8221;, dice Scorza. El estudio m\u00e1s reciente de ese grupo, publicado en noviembre de 2010 en la revista Epilepsy &amp; Behavior, revel\u00f3 en detalle este fen\u00f3meno, registrando en ratones una desaceleraci\u00f3n del ritmo card\u00edaco, la bradicardia, inmediatamente despu\u00e9s del comienzo de la crisis epil\u00e9ptica, y luego una taquicardia, que se mantuvo incluso cuando la descarga el\u00e9ctrica que gener\u00f3 la crisis ya hab\u00eda pasado.<\/p>\n<p>Cuatro meses antes, Scorza, Ricardo Arida y Esper Cavalheiro, de la Unifesp, y Vera Terra, de la USP, firmaron una editorial de Epilepsy &amp; Behavior proponiendo algunos m\u00e9todos de prevenci\u00f3n contra la muerte s\u00fabita: control de las crisis con el mayor rigor posible; reducci\u00f3n del estr\u00e9s, que puede disparar las crisis; ampliaci\u00f3n de la participaci\u00f3n de personas con epilepsia en actividades deportivas; proveer una supervisi\u00f3n nocturna, principalmente de los ni\u00f1os con epilepsia, mediante la utilizaci\u00f3n de monitores o alarmas, y ampliaci\u00f3n del conocimiento de los familiares al respecto de las t\u00e9cnicas de resucitaci\u00f3n card\u00edaca.<\/p>\n<p>Scorza, junto con otros investigadores de instituciones paulistas, verific\u00f3 que el consumo diario de \u00e1cidos grasos poliinsaturados del tipo omega 3, complementando la medicaci\u00f3n tradicional, puede reducir la frecuencia e intensidad de las crisis, lo que har\u00eda disminuir el riesgo de muerte s\u00fabita. \u00c9l y su grupo demostraron en 2008 que el omega 3 hab\u00eda ayudado en la regulaci\u00f3n del funcionamiento de neuronas susceptibles al descontrol el\u00e9ctrico e inducido el desarrollo de nuevas neuronas.<\/p>\n<p>Existe un problema extra por resolver: los m\u00e9dicos deben contarles o no a las personas con epilepsia, o a sus familiares, que, aparte de no poder conducir veh\u00edculos ni ingerir bebidas alcoh\u00f3licas, se encuentran predispuestos a sufrir muerte s\u00fabita. Durante la fase final de su doctorado en la Unifesp, Ively Abdalla verific\u00f3 que la mayor\u00eda de los 44 m\u00e9dicos entrevistados informa solamente a los que preguntan sobre la posibilidad.<\/p>\n<p>Uno de los autores de un art\u00edculo del a\u00f1o 2008 en Epilepsy &amp; Behavior, Martin Brodie, docente de la Universidad de Glasgow, Escocia, argumenta que todos los pacientes y sus familiares tienen derecho a conocer los riesgos del tratamiento, mientras que el otro autor, Gregory Holmes, de la Universidad de Dartmouth, Estados Unidos, expresa que no es necesario contarles a todos, sino solamente a quienes presenten factores de riesgo m\u00e1s elevados, quienes presentan crisis constantes y refractarias a los tratamientos convencionales, por ejemplo. Las opiniones son divergentes porque el riesgo de muerte inesperada no es el mismo en todas las personas con epilepsia. La mayor\u00eda de las que reciben un diagn\u00f3stico positivo de epilepsia, deja de sufrir crisis cuando comienza a tomar las medicinas, y las que presentan todos los factores de riesgo no siempre mueren por tal causa.<\/p>\n<p>&#8220;El decir o no al respecto del riesgo de muerte s\u00fabita depende de la situaci\u00f3n&#8221;, dice Marly. &#8220;Generalmente no lo digo, porque la mayor\u00eda de los individuos que llegan para realizar el diagn\u00f3stico no pertenece a los grupos de riesgo, y aparte porque no lo preguntan. Debemos ir lentamente. Es demasiada informaci\u00f3n la que ellos tienen que asimilar&#8221;.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>PANSANI, A.P. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S1525505010005536\" target=\"_blank\">Tachycardias and sudden unexpected death in epilepsy: a gold rush by an experimental route<\/a>. <strong>Epilepsy &amp; Behavior<\/strong>. v. 19, n. 3, p. 546-7. nov. 2010.<br \/>\nSCORZA, F. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S1525505010003409\" target=\"_blank\">What can be done to reduce the risk of SUDEP.<\/a>\u00a0<strong>Epilepsy &amp; Behavior<\/strong>. v. 18, n. 3, p. 137-8. jul. 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La superexitaci\u00f3n el\u00e9ctrica del cerebro puede desregular el coraz\u00f3n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[316,319],"coauthors":[5968],"class_list":["post-90157","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-medicina-es","tag-neurociencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90157","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90157"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90157\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90157"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90157"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90157"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90157"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}