{"id":90197,"date":"2011-04-01T00:00:00","date_gmt":"2011-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/04\/01\/como-nuestros-padres\/"},"modified":"2017-02-17T13:05:35","modified_gmt":"2017-02-17T15:05:35","slug":"como-nuestros-padres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/como-nuestros-padres\/","title":{"rendered":"Como nuestros padres"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_100030\" style=\"max-width: 570px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-100030\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4390img11.jpg\" alt=\"Los cr\u00e1neos de Lagoa Santa: americanos con rasgos africanos\" width=\"560\" height=\"313\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4390img11.jpg 580w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4390img11-120x67.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4390img11-250x140.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Los cr\u00e1neos de Lagoa Santa: americanos con rasgos africanos<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>El <em>Homo sapiens <\/em>no se habr\u00eda diferenciado en razas o tipos f\u00edsicos distintos antes de establecerse en todos los continentes, incluso en Am\u00e9rica, el \u00faltimo gran bloque de tierra conquistado por la especie, con excepci\u00f3n de la g\u00e9lida Ant\u00e1rtida. La oleada inicial de cazadores-recolectores que ingres\u00f3 aqu\u00ed, hace m\u00e1s de 15 mil a\u00f1os, proveniente de Asia, por un camino actualmente ocupado por el estrecho de Bering, pose\u00eda una estructura anat\u00f3mica muy similar a la de la primera poblaci\u00f3n de humanos modernos que emigr\u00f3 de \u00c1frica, hace entre 70 mil y 55 mil a\u00f1os. Luego de abandonar la cuna de la humanidad, el hombre penetr\u00f3 en Asia, que en principio sirvi\u00f3 de base para la conquista de otros dos puntos importantes\u00a0 del globo, Europa y Australia, y m\u00e1s tarde de un tercero, Am\u00e9rica. Hasta unos 10 mil a\u00f1os atr\u00e1s, todos los <em>Homo sapiens <\/em>presentes en cualquier continente pose\u00edan la morfolog\u00eda craneana del patr\u00f3n africano, comenta el bioantrop\u00f3logo Walter Neves, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). El proceso de racializaci\u00f3n todav\u00eda no hab\u00eda comenzado. El surgimiento de tipos f\u00edsicos, tales como los cauc\u00e1sicos o los mongoloides (asi\u00e1ticos de ojos estirados y rostro plano), constituir\u00eda un fen\u00f3meno biol\u00f3gico muy reciente y habr\u00eda ocurrido luego de que el hombre se diseminara pr\u00e1cticamente por toda la Tierra.<\/p>\n<p>El investigador sostiene esa pol\u00e9mica hip\u00f3tesis en un art\u00edculo cient\u00edfico publicado en la edici\u00f3n de marzo del <em>American Journal of Physical Anthropology<\/em>. En ese trabajo, Neves, a otros dos antrop\u00f3logos f\u00edsicos el brasile\u00f1o Mark Hubbe, quien trabaja en el Instituto de Investigaci\u00f3n Arqueol\u00f3gica y Museo de la Universidad Cat\u00f3lica del Norte, en Chile, y la griega Katerina Harvati, de la Universidad de T\u00fcbingen, Alemania comparan 24 caracter\u00edsticas anat\u00f3micas presentes en los cr\u00e1neos de seres humanos que vivieron hace entre 10 mil y 40 mil a\u00f1os en Am\u00e9rica del Sur, Europa, y el Este de Asia con los de individuos actuales oriundos de las mismas tres regiones, adem\u00e1s del \u00c1frica Subsahariana, Ocean\u00eda y la Polinesia. En total se confrontaron 48 esqueletos antiguos (32 de Am\u00e9rica del Sur, 2 de Asia y 14 de Europa) con 2 mil actuales. Independientemente del origen geogr\u00e1fico, los miembros de las poblaciones antiguas se asemejan mayormente con sus contempor\u00e1neos del pasado que con los humanos actuales, comenta Hubbe. En otras palabras, los rasgos f\u00edsicos del humano que abandon\u00f3 \u00c1frica y, 40 mil a\u00f1os despu\u00e9s coloniz\u00f3 Am\u00e9rica eran pr\u00e1cticamente los mismos. En concordancia con esa visi\u00f3n, la conquista del mundo fue un fen\u00f3meno tan r\u00e1pido el <em>Homo sapiens <\/em>habr\u00eda utilizado rutas costeras, menos complejas de superar- que no dio tiempo para que el hombre desarrollara de inmediato adaptaciones f\u00edsicas a los nuevos ambientes.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/016-023_Amerindios_182-012.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-207206\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/016-023_Amerindios_182-012-300x144.jpg\" alt=\"016-023_Amerindios_182-01\" width=\"290\" height=\"139\" \/><\/a>Los resultados del estudio avalan el modelo de poblaci\u00f3n de nuestro continente defendido desde hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas por Neves, cuyos trabajos son financiados en gran parte por la FAPESP. Seg\u00fan esa hip\u00f3tesis, Am\u00e9rica fue colonizada por dos corrientes migratorias promovidas por pueblos distintos que cruzaron en diferentes momentos el estrecho de Bering. La primera habr\u00eda estado compuesta por humanos que hace 15 mil a\u00f1os todav\u00eda exhib\u00edan esa morfolog\u00eda pan-africana, remitiendo a un t\u00e9rmino empleado por el investigador de la USP. Los miembros de ese clan inicial de cazadores-recolectores habr\u00edan sido parecidos a Luzia, el famoso cr\u00e1neo femenino de 11 mil a\u00f1os rescatado de la regi\u00f3n de Lagoa Santa, Minas Gerais. Presentaban nariz y \u00f3rbitas oculares anchas, rostro prominente y cabeza estrecha y alargada. Aunque resulte imposible determinar con certeza el color de su piel, probablemente eran negros. Todos sus descendientes desaparecieron misteriosamente en alg\u00fan punto de la Prehistoria por motivos que se ignoran y no dejaron descendientes entre las tribus actualmente presentes en el continente.<\/p>\n<p>Los humanos con rasgos africanos fueron, siempre en concordancia con las ideas de Neves, mayoritariamente reemplazados por individuos que arribaron en una segunda corriente migratoria desde Asia hacia Am\u00e9rica. El nuevo grupo habr\u00eda ingresado en el Nuevo Mundo m\u00e1s recientemente, entre 9 mil y 10 mil a\u00f1os atr\u00e1s, e incluir\u00eda solamente a individuos con las caracter\u00edsticas f\u00edsicas de los denominados pueblos mongoloides, tales como los actuales orientales y las tribus abor\u00edgenes encontradas hasta la actualidad en nuestro continente. Los seres humanos con esa apariencia m\u00e1s asi\u00e1tica, surgida posiblemente como una adaptaci\u00f3n al clima extremadamente fr\u00edo de Siberia y eventualmente del \u00c1rtico, no pueden haber tomado parte en la primera oleada migratoria hacia Am\u00e9rica, por la sencilla raz\u00f3n de que ese tipo f\u00edsico a\u00fan no hab\u00eda surgido sobre la Tierra. Por lo menos eso es lo que afirman Neves, Hubbe y Harvati.<\/p>\n<p>Esa teor\u00eda al respecto del poblamiento de Am\u00e9rica lejos est\u00e1 de ser consensuada. Los an\u00e1lisis del ADN extra\u00eddo de poblaciones extintas y vivas de abor\u00edgenes del continente, en especial de las secuencias contenidas en los genomas de la mitocondria (por linaje materno) y del cromosoma Y (de herencia paterna), revelan una historia distinta. Favorecen la hip\u00f3tesis de que s\u00f3lo hubo un movimiento de entrada de individuos de Asia en direcci\u00f3n al Nuevo Mundo y de que esa traves\u00eda ocurri\u00f3 algunos miles de a\u00f1os antes que lo sugerido por las evidencias arqueol\u00f3gicas. Pr\u00e1cticamente toda la diversidad biol\u00f3gica de los actuales tipos humanos ya se hallaba presente en la \u00fanica corriente migratoria que ingres\u00f3 en Am\u00e9rica, expresa el genetista Sandro Bonatto, de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo Grande do Sul. Solamente los esquimales, una poblaci\u00f3n que representa el caso m\u00e1s extremo y tard\u00edo de la denominada morfolog\u00eda mongoloide, a\u00fan no se hab\u00edan originado y no participaron en esa oleada.<\/p>\n<p>Junto con colegas brasile\u00f1os y argentinos, Bonatto public\u00f3 en octubre de 2008 un art\u00edculo cient\u00edfico en el <em>American Journal of Physical Anthropology<\/em>, la misma revista en que se public\u00f3 el trabajo de Neves. El estudio analiz\u00f3 10 mil informaciones gen\u00e9ticas y la anatom\u00eda de 576 cr\u00e1neos de poblaciones extintas y actuales halladas desde el norte hasta el sur de Am\u00e9rica. Seg\u00fan el art\u00edculo, hace aproximadamente 18 mil a\u00f1os, un grupo f\u00edsicamente ya bastante heterog\u00e9neo de cazadores-recolectores parti\u00f3 de Siberia y se instal\u00f3 en Alaska. Formaban parte de ese grupo primigenio personas con facciones del tipo asi\u00e1tico y tambi\u00e9n con rasgos m\u00e1s africanos. El modelo tambi\u00e9n se diferencia de las ideas de Neves y Hubbe porque sustenta no obstante que, antes de ingresar en el Nuevo Mundo, ese grupo de colonizadores realiz\u00f3 una larga escala forzada en Beringia, la antigua porci\u00f3n de tierra firme que conectaba Asia con Am\u00e9rica. Actualmente sumergida en el mar, Beringia origin\u00f3 el estrecho de Bering.<\/p>\n<p>La detenci\u00f3n en el l\u00edmite de ambos continentes habr\u00eda ocurrido entre 26 mil y 18 mil a\u00f1os atr\u00e1s, un per\u00edodo en el que la presencia de enormes glaciares bloqueaba el ingreso en Am\u00e9rica. Cuando el camino al Nuevo Mundo se abri\u00f3, la migraci\u00f3n se hizo efectiva. Pero la escala obligatoria en Beringia, seg\u00fan esa hip\u00f3tesis, produjo mutaciones espec\u00edficas en el ADN de la poblaci\u00f3n migratoria atrapada en la frontera entre los dos bloques de tierra. Esas alteraciones gen\u00e9ticas no se encuentran presentes en los pueblos de Asia, sino que fueron transmitidas a los descendientes de los primeros americanos. Un estudio reciente, en el cual participaron brasile\u00f1os, sugiere que una de esas mutaciones favorece la acumulaci\u00f3n de colesterol en los abor\u00edgenes del continente (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2011\/04\/01\/la-herencia-americana\/\" target=\"_blank\">lea el texto<em> La herencia americana<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>Ambos modelos descritos, que no constituyen los \u00fanicos que tratan la cuesti\u00f3n del poblamiento de Am\u00e9rica, parecen irreconciliables. Pero el antrop\u00f3logo f\u00edsico argentino Rolando Gonz\u00e1lez-Jos\u00e9, del Centro Nacional Patag\u00f3nico de Puerto Madryn, quien ya escribi\u00f3 art\u00edculos cient\u00edficos con Neves, Bonatto y otros brasile\u00f1os, vislumbra puntos fuertes y d\u00e9biles en ambos abordajes. Coincido en que muchas variaciones presentes en el cr\u00e1neo del hombre tienen un origen reciente, pero tambi\u00e9n es necesario mencionar que las poblaciones antiguas pod\u00edan ser bastante heterog\u00e9neas, afirma Gonz\u00e1lez-Jos\u00e9. El modelo de Neves no es totalmente incorrecto, pero el dato gen\u00e9tico es dif\u00edcil de rechazar y revela que todos los abor\u00edgenes americanos descienden de una sola poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Existen otras visiones al respecto del proceso de poblamiento de Am\u00e9rica, algunas todav\u00eda m\u00e1s controversiales. Seg\u00fan la arque\u00f3loga Ni\u00e8de Guidon, fundadora y presidente de la Fundaci\u00f3n Museo del Hombre Americano (Fumdham), quien administra el Parque Nacional Serra da Capivara, en Piau\u00ed, el hombre ya se encontraba en el nordeste brasile\u00f1o hace 100 mil a\u00f1os. Vino de \u00c1frica, navegando de isla en isla, aprovechando momentos en los que el oc\u00e9ano se encontraba bastante por debajo del nivel actual. La navegaci\u00f3n es mucho m\u00e1s antigua de lo que se cree, dice Ni\u00e8de. No creo que el <em>Homo sapiens <\/em>haya colonizado Am\u00e9rica por el estrecho de Bering.<\/p>\n<p>Con alrededor de 1.300 sitios prehist\u00f3ricos, poblados de bellas pinturas rupestres, el parque ha provisto 33 esqueletos humanos y m\u00e1s de 700 mil piezas p\u00e9treas a la colecci\u00f3n de la instituci\u00f3n. Los datos divulgados por la arque\u00f3loga, que sustentan una presencia humana en el nordeste desde hace al menos 50 mil a\u00f1os, son rechazadas por muchos de sus pares. Ni\u00e8de no arriesga a esbozar como habr\u00eda sido la apariencia f\u00edsica de los responsables por los dibujos prehist\u00f3ricos de Serra da Capivara, aunque algunos estudios preliminares sugieren que podr\u00edan haber sido similares al pueblo de Luzia.<\/p>\n<div id=\"attachment_100031\" style=\"max-width: 570px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-100031\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4390img21.jpg\" alt=\"Piedras laminadas de Texas\" width=\"560\" height=\"126\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4390img21.jpg 580w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4390img21-120x27.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4390img21-250x56.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\"> MICHAEL WATERS<\/span>Piedras laminadas de Texas<span class=\"media-credits\"> MICHAEL WATERS<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>El sitio m\u00e1s antiguo de Estados Unidos<br \/>\n<\/strong>Una nueva e importante pieza del complicado rompecabezas que intenta reconstruir el momento en que el\u00a0<em>Homo sapiens\u00a0<\/em>ingres\u00f3 en Am\u00e9rica apareci\u00f3 a finales de marzo. Un equipo de investigadores encabezado por Michael Waters, de la Universidad de Texas A&amp;M, dio a conocer el hallazgo del vestigio m\u00e1s antiguo de la presencia humana en Am\u00e9rica del Norte. Ubicado en la localidad de Buttermilk Creek, en Texas, el sitio Debra L. Friedkin alberga alrededor de 15.500 artefactos construidos por la mano del hombre hace aproximadamente 15.500 a\u00f1os. Se trata, b\u00e1sicamente, de l\u00e1minas, muy incompletas, algunas de doble faz, realizadas con una clase de cuarzo. El sitio se encuentra localizado en el centro del estado y debe haberle llevado bastante tiempo al hombre encontrar ese lugar, dice Waters, en entrevista con\u00a0<em>Pesquisa FAPESP<\/em>. Es posible que haya arribado a Am\u00e9rica antes de esa \u00e9poca. \u00bfCu\u00e1nto tiempo antes, no podr\u00eda afirmarlo. S\u00f3lo el tiempo y m\u00e1s trabajo duro lo podr\u00e1n decir.<\/p>\n<p>La dataci\u00f3n de los artefactos se obtuvo mediante la t\u00e9cnica de la luminiscencia. Este m\u00e9todo mide la energ\u00eda de los \u00faltimos rayos de Sol (o la exposici\u00f3n final a un calor intenso) que fue atrapada en los sedimentos del estrato geol\u00f3gico de 20 cent\u00edmetros en que fueron halladas las piezas del sitio arqueol\u00f3gico. No se encontr\u00f3 ninguna osamenta en el lugar, aunque los cient\u00edficos afirman que los objetos fueron inequ\u00edvocamente tallados por el<em>\u00a0Homo sapiens\u00a0<\/em>y podr\u00edan haber sido utilizados como cuchillos o puntas de lanza. Quiz\u00e1 formaran parte incluso de un kit que los antiguos humanos transportaban en sus andanzas.<\/p>\n<p>El estudio fue divulgado con algarab\u00eda. Al fin y al cabo, los antiguos habitantes de Buttermilk Creek vivieron 2.500 a\u00f1os antes de la denominada cultura Clovis, definida a partir de un sitio arqueol\u00f3gico de Nuevo M\u00e9xico donde se encontraron, hace alrededor de 80 a\u00f1os, puntas de lanza de piedra con edades de 13 mil a\u00f1os. Hasta los a\u00f1os 1980 predomin\u00f3 sin demasiados cuestionamientos la idea seg\u00fan la cual esa cultura ser\u00eda la m\u00e1s antigua de Am\u00e9rica. Pero el descubrimiento en las \u00faltimas d\u00e9cadas de otros sitios con edades tanto o m\u00e1s avanzadas que Clovis, tanto en Am\u00e9rica del Norte como en Am\u00e9rica Central y del Sur, puso en duda cada vez m\u00e1s esa teor\u00eda.<\/p>\n<p>Los nuevos hallazgos en Texas parecen sepultar definitivamente las aspiraciones de que los antiguos habitantes de Nuevo M\u00e9xico fueron los primeros en instalarse en el continente. Debido a que las l\u00e1minas del sitio Debra L. Friedkin fueron halladas en cercan\u00edas de vestigios de puntas del estilo Clovis, y ambos tipos de piezas presentan similitudes, los investigadores consideran que la segunda cultura puede derivar de la primera.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<br \/>\n<\/strong>Or\u00edgenes y microevoluci\u00f3n del hombre en Am\u00e9rica: un abordaje paleoantropol\u00f3gico III (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1262\/origens-e-microevolucao-do-homem-na-america-uma-abordagem-paleoantropologica-iii\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2004\/ 01321-6<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Proyecto tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Walter Neves Instituto de Biociencias de la USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 1.555.665,94 (FAPESP).<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<strong><br \/>\n<\/strong><\/em>Hubbe, M. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1002\/ajpa.21425\/abstract\" target=\"_blank\">Paleoamerican Morphology in the Context of European and East Asian Late Pleistocene Variation: Implication for Human Dispersion Into the New World.<\/a> <strong>American Journal of Physical Anthropology<\/strong>. v. 50, n. 3,\u00a0 p. 442-53. mar. 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Nuevo estudio amplia la pol\u00e9mica sobre el arribo del hombre al continente","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[270,271,306],"coauthors":[101],"class_list":["post-90197","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-antropologia-es","tag-arqueologia-es","tag-genetica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90197","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90197"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90197\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90197"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90197"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90197"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90197"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}