{"id":90199,"date":"2011-04-01T00:00:00","date_gmt":"2011-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/04\/01\/escriba-bien-o-perezca\/"},"modified":"2017-02-17T14:06:35","modified_gmt":"2017-02-17T16:06:35","slug":"escriba-bien-o-perezca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/escriba-bien-o-perezca\/","title":{"rendered":"Escriba bien o perezca"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-100750\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4392img11.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"274\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4392img11.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4392img11-120x113.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4392img11-250x236.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">NELSON PROVAZI<\/span>Presionados para producir conocimiento y publicarlo en revistas especializadas, los investigadores brasile\u00f1os son desafiados constantemente demostrar una habilidad que va m\u00e1s all\u00e1 del talento cient\u00edfico: la capacidad para escribir en forma l\u00f3gica y correcta, y en ingl\u00e9s, que es el lenguaje de la ciencia. Pero la novedad surge en el crecimiento de la oferta de servicios e iniciativas destinados a prestar ayuda a los investigadores en esa labor, bajo la forma de <em>workshops <\/em>organizados por especialistas, servicios de traducci\u00f3n y revisi\u00f3n, y software capaz de dar forma a los art\u00edculos cient\u00edficos.<\/p>\n<p>El ejemplo que mejor representa esa tendencia quiz\u00e1 sea el de la empresa Publicase, que, adem\u00e1s de ofrecer servicios de traducci\u00f3n y revisi\u00f3n de art\u00edculos, tambi\u00e9n cre\u00f3 talleres y cursos de capacitaci\u00f3n para orientar a investigadores interesados en poner sus hallazgos en el papel. La empresa tiene como socias a las bi\u00f3logas Marcia Triunfol Elblink y Andrea Kaufmann-Zeh, quienes trabajaron como investigadoras en el exterior y luego se encauzaron en la comunicaci\u00f3n cient\u00edfica. A comienzos de la d\u00e9cada pasada, actuaron como editoras, respectivamente, de las revistas <em>Science <\/em>y <em>Nature<\/em>. Publicase fue creada en 2007 y ya prest\u00f3 servicios para muchas instituciones. Actualmente, con el apoyo de la FAPESP, se encuentra promoviendo un serie de <em>workshops <\/em>en las universidades de S\u00e3o Paulo (USP) y Estadual de Campinas (Unicamp).<\/p>\n<p>En sus cursos, un peque\u00f1o grupo de investigadores pasa una semana abocado en la tarea de escribir un art\u00edculo. Trabajamos con dos o tres alumnos dedicados a cada <em>paper<\/em>. Comenzamos un lunes y para el viernes ya est\u00e1 escrito el art\u00edculo. En general son manuscritos que se hallaban guardados, dice Andrea. El trabajo se presenta en dos planos: en la organizaci\u00f3n estrat\u00e9gica del texto y en la correcci\u00f3n en ingl\u00e9s. Notamos que la cuesti\u00f3n principal no tiene que ver con el ingl\u00e9s, sino con la argumentaci\u00f3n del art\u00edculo. Discutimos, entonces, c\u00f3mo tornarlo interesante para buscar la publicaci\u00f3n de m\u00e1s alto impacto, dentro de los l\u00edmites de su propio contenido, afirma. Un obst\u00e1culo com\u00fan, seg\u00fan Andrea, remite a una discusi\u00f3n existencial: \u00bfcu\u00e1l es, finalmente, el cuestionamiento de aquel <em>paper<\/em> Mucha gente no logra definir con claridad cu\u00e1l es su cuestionamiento, expresa. Nuestro trabajo consiste en rescatar y resaltar la relevancia de las preguntas y de los resultados. Denominamos a eso <em>marketing <\/em>cient\u00edfico, define. En los <em>workshops<\/em>, con una duraci\u00f3n m\u00e1s breve, Publicase ofrece un arsenal de pistas al respecto de, por ejemplo, el formato adecuado para cada tipo de art\u00edculo o el modo de escoger la publicaci\u00f3n que ostente el mayor prestigio posible. Seg\u00fan Andrea, un <em>paper <\/em>con una gran novedad permite so\u00f1ar con revistas de gran impacto. Pero si el paso dado por el investigador, aunque sea interesante, es peque\u00f1o, puede valer la pena elegir un formato sobrio. La soluci\u00f3n puede estar dada por producir el denominado <em>short communication <\/em>y apuntar toda la atenci\u00f3n en el hallazgo. De esa manera, resulta m\u00e1s f\u00e1cil cautivar al editor, dice.<\/p>\n<p>La m\u00e1xima atribuida a Ernest Hemingway, seg\u00fan la cual un escritor debe suprimir todo lo superfluo y enfocarse en lo esencial, ayuda a prevenir accidentes en la redacci\u00f3n cient\u00edfica. Un pecado com\u00fan apuntado por las socias de Publicase es la utilizaci\u00f3n de lo que ellas denominan frases suicidas en los art\u00edculos. Aparecen cuando el autor decide mencionar que otros art\u00edculos ya han arribado a la misma conclusi\u00f3n. Si el editor percibe que no hay ninguna novedad, no se interesar\u00e1, dice Andrea. Resulta m\u00e1s productivo mencionar la fortaleza del art\u00edculo. Por ejemplo, que realiz\u00f3 los experimentos con enfermos y no con voluntarios sanos como se describe en art\u00edculos anteriores. La farmac\u00e9utica-bioqu\u00edmica Fl\u00e1via Paina, quien acaba de doctorarse en la Facultad de Ciencias Farmac\u00e9uticas de Ribeir\u00e3o Preto de la USP, contrat\u00f3 a Publicase para traducir al ingl\u00e9s un art\u00edculo sobre los efectos de dos antibi\u00f3ticos en el sistema hematol\u00f3gico de ratones. Las sugerencias de cambios redujeron el tama\u00f1o del texto. Me recomendaron que retirara las referencias sin relaci\u00f3n directa con mi hallazgo. No lo med\u00ed, pero tuve la sensaci\u00f3n de que el art\u00edculo qued\u00f3 un 30% m\u00e1s breve, afirma Fl\u00e1via, que ya remiti\u00f3 el art\u00edculo a una revista.<\/p>\n<p>Otra pista est\u00e1 relacionada con la carta destinada al editor, una especie de tarjeta de presentaci\u00f3n anexada al art\u00edculo. Resulta com\u00fan, seg\u00fan Marcia Triunfol Elblink, que los autores traten a la tarjeta de manera lac\u00f3nica o burocr\u00e1tica. Es un error, porque la carta puede ayudar a salvar un art\u00edculo de ser archivado, dice. El autor puede poner de relieve el resultado de una investigaci\u00f3n de manera m\u00e1s coloquial y audaz de lo que lo hace en el art\u00edculo, afirma. La carta tambi\u00e9n puede evitar que el art\u00edculo caiga en manos de un revisor prejuicioso. El investigador puede solicitar que el <em>paper <\/em>no sea enviado para su evaluaci\u00f3n por competidores o contrarios, cit\u00e1ndolos, dice Marcia. Fabio Klamt, docente de bioqu\u00edmica de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul, qued\u00f3 impresionado con la carta de presentaci\u00f3n que Marcia le ayud\u00f3 a reescribir, para un art\u00edculo que su grupo public\u00f3 en la revista <em>Cancer<\/em>. El texto hac\u00eda una poderosa defensa de mi hallazgo y el art\u00edculo fue aceptado para su publicaci\u00f3n, afirma. Yo hab\u00eda escrito: este es el trabajo con el siguiente t\u00edtulo, muchas gracias. Ella me sugiri\u00f3 una forma m\u00e1s audaz: a sus lectores les agradar\u00e1 el art\u00edculo, pues dice lo siguiente&#8230; El art\u00edculo trataba sobre el desarrollo de un marcador molecular para el c\u00e1ncer de pulm\u00f3n. El <em>paper <\/em>m\u00e1s importante en la carrera de Klamt, seg\u00fan su evaluaci\u00f3n, no es el de la revista <em>Cancer<\/em>, sino uno anterior publicado en la <em>Nature Cell Biology<\/em>, que fue el resultante de un doctorado que realiz\u00f3 en Estados Unidos. En aquella ocasi\u00f3n cont\u00f3 con la ayuda de su supervisora norteamericana. Ahora solicit\u00f3 los servicios de Publicase.<\/p>\n<p>El mercado de servicios para autores de art\u00edculos cient\u00edficos crece en todo el mundo. Desde 2008, Nature Publishing Group (NPG), la editora que publica la revista <em>Nature<\/em>, dispone de un servicio de edici\u00f3n de <em>papers<\/em>. El NPG Language Editing se encuentra dividido en dos categor\u00edas. En el servicio oro, el texto es retrabajado por dos editores expertos en el tema y revisado por otros dos profesionales. En el servicio plata, existe al menos un editor en el proceso. NPG no realiza traducciones, y deja en claro que el servicio no implica compromiso de aceptaci\u00f3n del art\u00edculo por parte de las revistas de la editorial. Otro ejemplo es la empresa norteamericana American Journal Experts (AJE), que re\u00fane una red de doctores en varios campos del conocimiento. AJE comenz\u00f3 a operar en 2004, poniendo el \u00e9nfasis en la edici\u00f3n, traducci\u00f3n y revisi\u00f3n de art\u00edculos escritos por investigadores que no tienen el ingl\u00e9s como lengua materna. Actualmente presta servicios m\u00e1s amplios, tales como la recomendaci\u00f3n de peri\u00f3dicos acordes por cada tipo de art\u00edculo, y hasta una simulaci\u00f3n de <em>peer review<\/em>, en la cual el <em>paper\u00a0 <\/em>se somete a la evaluaci\u00f3n de un especialista que intenta anticipar las cr\u00edticas que pudiera realizar el revisor. Nuestras recomendaciones permiten que el autor realice cambios en el manuscrito y aumente sus posibilidades de aceptaci\u00f3n, afirma Lisa Pautler, directora de AJE. La empresa traduce manuscritos en seis idiomas, aunque de las traducciones de portugu\u00e9s a ingl\u00e9s son las m\u00e1s solicitadas, seg\u00fan Lisa. Los textos son traducidos por un editor especialista en el rubro y luego revisados por otro investigador que tiene el ingl\u00e9s como lengua nativa. Elsevier, una de las mayores editoriales de libros y revistas cient\u00edficas, con sede en Holanda, cre\u00f3 un programa internacional de <em>workshops <\/em>para editores de revistas cient\u00edficas y tambi\u00e9n para autores de art\u00edculos, llevado a varios pa\u00edses. Estos eventos forman parte de una colaboraci\u00f3n de Elsevier con las instituciones de investigaci\u00f3n clientes, dice Ana Heredia, editora de publicaciones cient\u00edficas de Elsevier en Brasil. S\u00f3lo durante el a\u00f1o pasado, promovi\u00f3 esos <em>workshops <\/em>en Costa Rica, Panam\u00e1, Colombia, Per\u00fa, Chile, Uruguay y Brasil.<\/p>\n<p>En las universidades estadounidenses resulta com\u00fan que los grupos de investigaci\u00f3n se encuentren asesorados por expertos en redacci\u00f3n cient\u00edfica, que los ayudan a dar formato a art\u00edculos, mejorar traducciones, preparar figuras y organizar referencias. Emilio Moran, director del Centro Antropol\u00f3gico para la Capacitaci\u00f3n e Investigaci\u00f3n en Cambios Clim\u00e1ticos Globales de la Universidad de Indiana, revela que la ayuda de una profesional encargada incluso de redactar la versi\u00f3n final de los art\u00edculos cient\u00edficos, ha sido de gran importancia para la productividad de su grupo. Ella ayuda en varios frentes, tales como la parte gramatical y la revisi\u00f3n del ingl\u00e9s, aunque resulta com\u00fan que tome el borrador redactado por el investigador con sus ideas generales y lo transforme en un art\u00edculo cient\u00edfico, dice Moran, quien ya lleg\u00f3 a compartir los servicios de esa redactora hasta con el Nobel de Econom\u00eda de 2009, Elinor Ostrom, docente de la Universidad de Indiana. Aqu\u00e9l que produce mucho termina por no disponer del tiempo suficiente como para cuidar de los detalles de la preparaci\u00f3n de un art\u00edculo. Los servicios de apoyo no eximen a los investigadores de aprender a escribir. El propio Moran es docente de una asignatura que exige que los alumnos de posgrado, como trabajo final, redacten un proyecto verdadero para su presentaci\u00f3n ante las agencias de fomento.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-100751\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4392img22.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"321\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4392img22.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4392img22-120x133.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4392img22-250x277.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">NELSON PROVAZI<\/span>Las universidades norteamericanas est\u00e1n invirtiendo en <em>writing centers <\/em>y oficinas de edici\u00f3n, iniciativas destinadas a ayudar, desde a los alumnos de carrera de grado interesados en desarrollar el talento de la escritura hasta a los investigadores que procuran aumentar sus posibilidades de publicaci\u00f3n. Entre las motivaciones, existe la preocupaci\u00f3n por formar profesionales con mayor autonom\u00eda para la argumentaci\u00f3n de ideas en un texto cient\u00edfico en ingl\u00e9s, que incluso es el idioma nativo de muchos de los que recurren a los servicios de estos centros, afirma Sonia Vasconcelos, investigadora del Programa de Educaci\u00f3n, Gesti\u00f3n y Difusi\u00f3n en Biociencias del Instituto de Bioqu\u00edmica M\u00e9dica de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro y autora de una tesis doctoral que versa sobre la barrera del idioma en la comunicaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p>En Brasil, este tipo de iniciativa comienza a florecer, pero por ahora se encuentra restringida al problema m\u00e1s apremiante que es la traducci\u00f3n y revisi\u00f3n del ingl\u00e9s. \u00c9ste es el caso de Espacio de la Escritura de la Unicamp, una oficina creada en 2006 para ayudar a los investigadores de las \u00e1reas de humanidades e ingenier\u00edas en la publicaci\u00f3n de trabajos en otros idiomas. Ya se han traducido y revisado mediante la intervenci\u00f3n de la oficina, un total de 1.007 trabajos. Exist\u00eda el diagn\u00f3stico de que investigadores de las \u00e1reas de f\u00edsica, qu\u00edmica y medicina publicaban bastante en el exterior y no necesitaban ayuda. Nuestro enfoque eran las \u00e1reas con menor inserci\u00f3n internacional, expresa Alcir Pecora, docente de teor\u00eda literaria de la Unicamp y coordinador del Espacio de la Escritura. El saldo del trabajo fue bastante positivo en las carreras de ingenier\u00eda. La Facultad de Ingenier\u00eda de Alimentos responde por un 23% de los art\u00edculos traducidos, seguida por la Facultad de Ingenier\u00eda Agr\u00edcola, con el 14%. Para el campo de las humanidades y ciencias sociales el resultado fue m\u00e1s moderado. La profesora Antonia Bankoff,\u00a0 de la Facultad de Educaci\u00f3n F\u00edsica de la Unicamp, y usuaria del Espacio de la Escritura, alaba la agilidad en las traducciones. Logr\u00e9 publicar m\u00e1s y colocar una mayor cantidad de estudios en congresos internacionales, afirma.<\/p>\n<p>Los dos empleados de la oficina capacitados para ayudar a los investigadores en la selecci\u00f3n de buenas revistas s\u00f3lo realizan este trabajo seg\u00fan demanda. Quisi\u00e9ramos hacer m\u00e1s, pero la evaluaci\u00f3n de la calidad de las traducciones monopoliza nuestro tiempo, afirma Pecora. La Unicamp prepara refuerzos en la estrategia de perfeccionar las habilidades de redacci\u00f3n cient\u00edfica de los investigadores. Este a\u00f1o, ofrecer\u00e1 nuevos <em>workshops <\/em>con Publicase y un seminario con Carl Schwarz, director de la editorial Elsevier, dirigidos a estudiantes de posgrado. La intenci\u00f3n es ampliar las iniciativas para un p\u00fablico cada vez mayor dentro de la universidad, dice Edgar de Decca, vicerrector de la Unicamp.<\/p>\n<p>La USP prepara un programa de gran alcance para ayudar a los investigadores a publicar m\u00e1s y mejor. Seg\u00fan Sueli Mara Soares Pinto Ferreira, directora t\u00e9cnica del sistema Integrado de Bibliotecas (SIBi), la iniciativa constar\u00e1, en principio, de dos frentes. Uno ser\u00e1 la promoci\u00f3n, en colaboraci\u00f3n con la Prorrector\u00eda de Investigaci\u00f3n, de siete <em>workshops <\/em>durante este a\u00f1o, organizados por Publicase. El segundo ser\u00e1 la oferta de herramientas inform\u00e1ticas capaces de ayudar a los investigadores en la organizaci\u00f3n de la bibliograf\u00eda de su art\u00edculo y darle formato, por ejemplo En el futuro, la USP adquirir\u00e1 <em>software <\/em>que ayuden a los editores de revistas cient\u00edficas de la universidad en la detecci\u00f3n de plagios, adem\u00e1s de automatizar el flujo editorial y generar estad\u00edsticas de acceso y descargas. Tambi\u00e9n ofrecer\u00e1 servicios de traducci\u00f3n y revisi\u00f3n gramatical, aparte de la creaci\u00f3n de un <em>writing center<\/em>. Y, cuando todo se encuentre implementado, invertiremos tambi\u00e9n en herramientas que nos ayuden a medir el impacto de la producci\u00f3n cient\u00edfica generada por estas iniciativas, expresa Sueli.<\/p>\n<p>La Universidad Estadual Paulista (Unesp) elabor\u00f3 en el marco de su programa de internacionalizaci\u00f3n un pliego que ofrece ayuda econ\u00f3mica continua para la revisi\u00f3n y traducci\u00f3n de art\u00edculos, y el eventual pago de tarifas de publicaci\u00f3n en revistas cient\u00edficas internacionales y en congresos. La iniciativa comenz\u00f3 en 2001 y, desde entonces, alrededor de 200 docentes utilizan la ayuda cada a\u00f1o. De los dos mil art\u00edculos traducidos o revisados, un 75% tuvo aceptaci\u00f3n para publicaci\u00f3n. Seg\u00fan el profesor Erivaldo da Silva, quien coordina el programa en la Prorrector\u00eda de Investigaci\u00f3n de la Unesp, el 90% de las traducciones o revisiones corresponde al ingl\u00e9s. Dentro del universo de pedidos, el 65% obedece a traducciones completas y el 35% a revisiones. Los pedidos de traducci\u00f3n completa provienen principalmente de las ingenier\u00edas y humanidades, mientras que en \u00e1reas tales como la f\u00edsica y la qu\u00edmica son m\u00e1s comunes los pedidos de revisi\u00f3n, afirma. Carlos Alberto Sampaio Barbosa, docente del Departamento de Historia de la Facultad de Ciencias y Letras de Assis, utiliz\u00f3 un monto en ese marco para traducir al espa\u00f1ol un cap\u00edtulo de un libro sobre la repercusi\u00f3n de la Revoluci\u00f3n Mexicana en Brasil. El impacto de una publicaci\u00f3n en ingl\u00e9s o espa\u00f1ol resulta mucho mayor. Y en mi \u00e1rea, pocos colegas del exterior leen en portugu\u00e9s, afirma.<\/p>\n<p>La utilizaci\u00f3n de servicios de traducci\u00f3n y revisi\u00f3n del idioma es com\u00fan entre los investigadores brasile\u00f1os, ya que las incorrecciones en el texto suelen servir como argumento para el rechazo de art\u00edculos, independientemente de su m\u00e9rito. Carlos Eduardo Ambrosio, docente de la Facultad de Zootecnia e Ingenier\u00eda de Alimentos de la USP, en Pirassununga, ya ha utilizado los servicios de Publicase y de American Journal Experts para realizar revisiones en ingl\u00e9s de sus art\u00edculos cient\u00edficos. Esto tiene un doble objetivo: evitar cuestionamientos al respecto de la correcci\u00f3n de la lengua y ayudarlo en su trabajo de editor de la revista cient\u00edfica nacional <em>Pesquisa Veterin\u00e1ria Brasileira<\/em>. Resulta beneficioso que un nativo del idioma ingl\u00e9s marque los errores. Muchas veces los editores no lo hacen y nos quedamos sin saber si hubo un error o fue un prejuicio, afirma. Ambrosio realiz\u00f3 parte de su maestr\u00eda en Estados Unidos y sigue estudiando ingl\u00e9s. Pero todav\u00eda cometo errores, afirma. Hay personas a las que no les gusta hablar de eso, pero yo no cont\u00e9 con una educaci\u00f3n biling\u00fce. Es una realidad brasile\u00f1a. Aqu\u00e9llos que se expresan correctamente en ingl\u00e9s, en general, es porque tuvieron la posibilidad de pasar una buena temporada en el exterior. Por eso pretendo realizar posdoctorado en el exterior, afirma el investigador, quien a sus 34 a\u00f1os es libre docente de la USP y obtuvo una beca del programa J\u00f3venes Investigadores en Centros Emergentes, por parte de la FAPESP.<\/p>\n<p>Pero las traducciones esmeradas y argumentaciones concisas no son suficientes, tal como se puede imaginar, para transformar un manuscrito repetitivo o equivocado en algo publicable. Gilson Volpato, docente del Instituto de Biociencias de la Unesp de la localidad de Botucat\u00fa, autor de varios libros sobre redacci\u00f3n cient\u00edfica y administrador de cursos y talleres en ese campo desde 1986, llama la atenci\u00f3n sobre ciertos vicios de la comunidad cient\u00edfica brasile\u00f1a que comprometen la calidad de la producci\u00f3n en varios cambos. El problema comienza en los proyectos de investigaci\u00f3n. Si un proyecto no es innovador y no cuenta con una base te\u00f3rica s\u00f3lida, es imposible generar luego art\u00edculos con alto impacto, asevera el profesor, quien dict\u00f3 <a href=\"http:\/\/propgdb.unesp.br\/redacao_cientifica\/index.php\" target=\"_blank\">un curso online sobre redacci\u00f3n cient\u00edfica en el portal de la Unesp<\/a>. La calidad cient\u00edfica requiere de ideas novedosas, robustez metodol\u00f3gica, resultados evidentes y una presentaci\u00f3n impecable, pregona Volpato.<\/p>\n<p>El profesor sostiene que algunas revistas nacionales, aun cuando salen publicadas en ingl\u00e9s, divulgan art\u00edculos de baja calidad, y eso obstaculiza el aprendizaje de los j\u00f3venes autores. Las revistas brasile\u00f1as deben dar un salto de calidad. En ciertas \u00e1reas son respetables. Pero en otras se publican art\u00edculos con muestras vagas, conclusiones err\u00f3neas y datos regionales que no ser\u00edan aceptados en otros lugares. Lo m\u00e1s preocupante, dice Volpato, es la denominada cultura de la repetici\u00f3n. He visto a un director de tesis sugerir a un alumno no estudiar un determinado tema porque no exist\u00eda nada publicado al respecto. Se carece de una cultura emprendedora en la ciencia brasile\u00f1a, en lo que hace a la b\u00fasqueda de lo novedoso y lo desconocido, asegura el profesor. Seg\u00fan \u00e9l, los investigadores s\u00f3lo ser\u00e1n exitosos si intentan publicar en revistas internacionales. Y deben escribir en ingl\u00e9s, dado que, en portugu\u00e9s, lo leer\u00e1 poca gente, y el investigador no recibir\u00e1 cr\u00edticas de cient\u00edficos de renombre, que es lo que hace que su trabajo se perfeccione, concluye.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/034-039_Publicar_182-01-2-e1487347552599.jpg\" rel=\"attachment wp-att-232821\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-232821\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/034-039_Publicar_182-01-2-e1487347552599-1024x328.jpg\" alt=\"034-039_Publicar_182-01\" width=\"580\" height=\"186\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Hago m\u00edas sus palabras<br \/>\n<\/strong><em>Cuando el plagio se relaciona con la dificultad para redactar<\/em><\/p>\n<p>Los casos recientes de plagio cient\u00edfico, en general se encuentran asociados con la mala conducta y la presi\u00f3n por publicar a cualquier costo, pero existe al menos una parte del problema que se vincula con la carencia de habilidad de los investigadores para redactar. En 2007, un caso de plagio involucrando un art\u00edculo publicado en la revista <em>Nature <\/em>lo puso en evidencia. Los acusados, un grupo de cient\u00edficos turcos, se defendieron en la propia <em>Nature <\/em>argumentando que copiaron, en efecto, fragmentos de textos extra\u00eddos de otros trabajos en ingl\u00e9s, pero no consideraban haber cometido plagio. Sostuvieron que los tramos copiados se emplearon para la introducci\u00f3n del art\u00edculo, no para las conclusiones. Para aqu\u00e9llos como nosotros, que no cuentan con el ingl\u00e9s como lengua nativa, el uso de bellas frases publicadas en otros estudios para la introducci\u00f3n de nuestros textos no es inusual, dijo Ihsan Yilmaz, uno de los autores del estudio.<\/p>\n<p>Si bien hay poco espacio para la discusi\u00f3n cuando el plagio est\u00e1 vinculado con la copia de datos, se ingresa en un terreno difuso cuando se trata de un pr\u00e9stamo textual en un art\u00edculo cient\u00edfico. De manera gen\u00e9rica, se considera que una referencia a un texto de otra persona debe estar destacada entre comillas. O se utiliza una par\u00e1frasis, que consiste en la explicaci\u00f3n de la idea de otro con las propias palabras en un idioma que no es el suyo. Eso sucede a menudo con los chinos, cuya estructura ling\u00fc\u00edstica es muy diferente de la anglosajona, afirma Sonia Vasconcelos, estudiosa de los plagios cient\u00edficos, que abord\u00f3 el problema, en el mes de diciembre pasado, durante el 1\u00ba Encuentro Brasile\u00f1o sobre Integridad en la Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica y \u00c9tica en Publicaciones, realizado en R\u00edo de Janeiro y en S\u00e3o Paulo. En la dificultad para escribir, y temerosos de tergiversar la idea original, muchos investigadores se vuelven esclavos de las palabras de otro. Aparte de la exposici\u00f3n indeseable que una posible acusaci\u00f3n por plagio puede acarrear a para esos autores, muchos de ellos terminan convirti\u00e9ndose en escritores acad\u00e9micos dependientes de la expresi\u00f3n y copiadores del modelo de argumentaci\u00f3n de otros. Sonia remarca que el establecimiento de reglas y la utilizaci\u00f3n de <em>software <\/em>para la detecci\u00f3n de copias de tramos, tal como realiza la mayor\u00eda de las revistas cient\u00edficas, no resultan suficientes para prevenir el problema. Necesitamos formar investigadores que cuenten con autonom\u00eda para argumentar en su propio idioma y en ingl\u00e9s, ya sea en el contexto de publicaciones o no. En Brasil, el fortalecimiento del desarrollo de esa habilidad en nuestros alumnos constituye tambi\u00e9n una cuesti\u00f3n de soberan\u00eda, afirma. En un art\u00edculo publicado en enero, los especialistas en \u00e9tica Elizabeth Heitman, de la Universidad Vanderbilt, y Sergio Litewka, de la Universidad de Miami, sugieren que los cient\u00edficos norteamericanos modifiquen su estrategia de prevenci\u00f3n de plagios para los trabajos de alumnos extranjeros que no dominan perfectamente el ingl\u00e9s. La sugerencia es que aboquen esfuerzos para ejercitar las habilidades de redacci\u00f3n de los estudiantes, en lugar de divulgar normativas, solamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Cursos y servicios ayudan a los investigadores a redactar un art\u00edculo","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[289],"coauthors":[98],"class_list":["post-90199","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-comunicacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90199","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90199"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90199\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90199"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90199"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90199"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90199"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}