{"id":90203,"date":"2011-04-01T00:00:00","date_gmt":"2011-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/04\/01\/venenos-mutantes-2\/"},"modified":"2015-12-22T17:37:16","modified_gmt":"2015-12-22T19:37:16","slug":"venenos-mutantes-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/venenos-mutantes-2\/","title":{"rendered":"Venenos mutantes"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_100957\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-100957 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4396img1-300x1981.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"198\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4396img1-300x1981.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4396img1-300x1981-120x79.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4396img1-300x1981-250x165.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">JULIANA SCIANI \/ INSTITUTO BUTANTAN<\/span>Erizo: luego de un pinchazo, un antiinflamatorio puede ser de utilidad<span class=\"media-credits\">JULIANA SCIANI \/ INSTITUTO BUTANTAN<\/span><\/p><\/div>\n<p>Una misma especie de sapo, la Rhinella granulosa, produce venenos diferentes cuando vive en la caatinga [bioma exclusivo de Brasil, de vegetaci\u00f3n pobre] o en selvas como el Bosque Atl\u00e1ntico. Una yarar\u00e1 de la regi\u00f3n amaz\u00f3nica, la Bothrops atrox, fabrica venenos de distinta composici\u00f3n seg\u00fan habite en la zona del r\u00edo Maranh\u00e3o o en el noroeste del Amazonas. En una misma zona, las yarar\u00e1s macho y hembra inoculan en sus presas ponzo\u00f1as con distintos componentes. La composici\u00f3n y, en consecuencia, la letalidad de los venenos, pueden variar en un mismo animal: una especie de anfibio, la v\u00edbora ciega o culebrita tapiadora (Siphonops annulatus) produce toxinas diferentes en su cabeza y en su cola, por donde resulta m\u00e1s atacada cuando se entierra o se introduce en agujeros. En el caso de las abejas, producen venenos con aroma que recuerda al de la miel, e ingredientes que var\u00edan en relaci\u00f3n con la temperatura y la estaci\u00f3n del a\u00f1o.<\/p>\n<p>Anteriormente poco diferenciadas, estas mezclas de toxinas est\u00e1n siendo definidas particularmente, a medida que sus ingredientes y las probables funciones biol\u00f3gicas de cada una de ellas se van tornando m\u00e1s conocidos en los laboratorios del Instituto Butantan, el centro nacional de referencia en la producci\u00f3n de sueros contra animales ponzo\u00f1osos.<\/p>\n<p>Actualmente est\u00e1 claro que la eficacia de los tratamientos podr\u00e1 ampliarse en la medida en que se sumen informaciones sobre el origen, el ambiente, la edad y la dieta de cada animal ponzo\u00f1oso en cuesti\u00f3n: por ejemplo, el suero para la picadura de una yarar\u00e1 de S\u00e3o Paulo puede no servir para un tratamiento efectivo de la picadura de una especie del norte del pa\u00eds. Las Bothrops son responsables por alrededor del 80% de los 20 mil accidentes con serpientes venenosas registrados anualmente en Brasil, con una mortalidad del 10% entre las personas que no son inoculadas con el suero, mientras que las serpientes de cascabel involucran alrededor del 10% de los casos, aunque con un 75% de mortalidad.<\/p>\n<p>El creciente conocimiento al respecto de los componentes de los venenos puede ser de utilidad incluso para tratar incidentes con animales menos peligrosos como los erizos de mar (Echinometra lucunter), una causa frecuente de heridas en la costa. El veneno de ese erizo no mata, pero merece respeto, expresa Daniel Carvalho Pimenta, investigador del Instituto Butantan. Bajo su direcci\u00f3n, Juliana Sciani analiz\u00f3 el veneno liberado por las p\u00faas del erizo y verific\u00f3 que la hinchaz\u00f3n en el lugar del pinchazo se\u00f1ala una reacci\u00f3n inflamatoria intensa, que puede durar d\u00edas, aunque generalmente no merece demasiada atenci\u00f3n. Por ese motivo, dice, recetar un antiinflamatorio y un analg\u00e9sico puede ser de gran utilidad luego de la picadura.<\/p>\n<p>Para los animales, los venenos expresan estrategias de supervivencia. El veneno facilita la vida de las serpientes ponzo\u00f1osas, que pueden ser m\u00e1s peque\u00f1as y delgadas, mientras que las boas, que no son venenosas, tienen mayor dificultad para alimentarse: matan a las presas arroll\u00e1ndose en ellas y sofoc\u00e1ndolas, apunta Carlos Jared, bi\u00f3logo del Butantan y que desde hace d\u00e9cadas investiga el origen y las probables funciones de esas mezclas de toxinas que representan la continuidad de la vida para unos y el fin o al menos un gran padecimiento para otros.<\/p>\n<p><strong>Matar o al menos ahuyentar<br \/>\n<\/strong>Jared conoce muy bien lo que puede causar una serpiente: ya fue picado tres veces, la primera por una cascabel y las restantes por yarar\u00e1s. Afortunadamente, se encontraba en el propio Instituto Butantan y la atenci\u00f3n fue r\u00e1pida. En 1984, \u00e9l le demostraba a un grupo de visitantes c\u00f3mo un buen par de botas recientemente importadas pod\u00eda evitar la picadura de una serpiente cascabel. Extendi\u00f3 la pierna, la serpiente atac\u00f3, pero la bota no impidi\u00f3 la mordida, como todos esperaban. Sent\u00ed los colmillos de la cascabel inyectando el veneno en mi pierna. Siempre dec\u00eda que debemos mantener la calma en esos momentos, pero aquella vez no lo consegu\u00ed. Nunca corr\u00ed tan r\u00e1pido hacia el hospital.<\/p>\n<p>El veneno constituye una forma de defensa de la que se valen muchos animales para cazar o evitar ser cazados. Mientras que las serpientes, los escorpiones y las ara\u00f1as atacan ante la menor se\u00f1al de peligro o de alimento cercano, los anfibios sapos, ranas prefieren ahuyentar en lugar de matar: adoptan lo que Jared denomina como veneno pedag\u00f3gico. Jared y su equipo han observado que las Rhinella, al enfrentar posibles predadores, inflan los pulmones con aire, calientan el cuerpo y aprestan las gl\u00e1ndulas denominadas par\u00f3tidas, para expulsar veneno. Al morder sapos, los animales de la selva o los perros domesticados comprimen las gl\u00e1ndulas, que liberan un l\u00edquido lechoso t\u00f3xico directamente en la boca del predador, ocasionando taquicardia y v\u00f3mitos. Una rana verde del grupo de las Phyllomedusa adopta una t\u00e1ctica defensiva m\u00e1s refinada: se deja comer y, cuando el predador la engulle, libera sustancias que provocan el v\u00f3mito; en menos de un minuto la rana se aleja saltando mientras el predador queda entumecido y hambriento.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/052-055_Veneno_1821.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-207211\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/052-055_Veneno_1821-300x182.jpg\" alt=\"052-055_Veneno_182\" width=\"290\" height=\"176\" \/><\/a>En ciertas ocasiones el veneno depende de la dieta. Las dendrobates ranas de piel azulada, verdosa o amarillenta, que no miden m\u00e1s de tres cent\u00edmetros y habitan principalmente en la Amazon\u00eda se alimentan con hormigas, escarabajos o \u00e1caros que, a su vez, se alimentan con hongos venenosos. Las dendrobates secuestran ese veneno, que se acumula en las gl\u00e1ndulas de la piel. De esta manera, una especie de dendrobates, la Phillobates terribilis, incorpora la poderosa batracotoxina, producida por los escarabajos y tal vez por otros insectos. Jared compar\u00f3 la letalidad de los venenos de la Phillobates con el de la yarar\u00e1 y arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que el primero, el de la rana, es 8.750 veces m\u00e1s letal. Un ave de Papua Nueva Guinea, el Pitohui dichrous, tambi\u00e9n se alimenta con esos escarabajos y libera esa toxina a trav\u00e9s de las plumas. Si su alimentaci\u00f3n se modifica, el veneno desaparece. Las dendrobates criadas en viveros del Butantan, que son alimentados con cucarachitas, son inocuos. En realidad, dice Jared, eran venenosos, pero no son naturalmente venenosos.<\/p>\n<p>Pero no siempre resulta as\u00ed. Pimenta analiz\u00f3 el veneno de cinco grupos de especies hermanas de las Rhinella, que habitaban la caatinga, en la Amazon\u00eda o en cautiverio. Externamente, todos presentan coloraci\u00f3n amarillenta, con una consistencia similar a la del l\u00e1tex del \u00e1rbol del caucho, y se secan r\u00e1pidamente. La composici\u00f3n general era la misma. En el caso de las abejas del g\u00e9nero Apis mellifera, probablemente como respuesta a las variaciones de temperatura, producen venenos de distinta composici\u00f3n en invierno y en verano, y pueden ocasionar diferentes tipos de reacciones al\u00e9rgicas. Solamente en invierno producen una variante o isoforma &#8211; del ant\u00edgeno predominante, la melitina, en una proporci\u00f3n mayor que los principales componentes del veneno de verano. Los sueros experimentales contra las picaduras de la Apis s\u00f3lo funcionan espor\u00e1dicamente, quiz\u00e1, por no tomar en cuenta esas variaciones, dice Pimenta.<\/p>\n<p><strong>De los pegajosos a los cristalinos<br \/>\n<\/strong>La composici\u00f3n del veneno de dos ejemplares de la misma especie de yarar\u00e1, una del estado de Maranh\u00e3o y otra del de Amazonas, tambi\u00e9n puede variar e inducir la producci\u00f3n de diferentes grupos de anticuerpos, de acuerdo con un estudio realizado por Maria de F\u00e1tima Furtado y otros investigadores del instituto paulista. \u00bfC\u00f3mo explicar entonces las variaciones de los venenos en seres de la misma especie que habitan lugares diferentes? \u00c9sa puede ser una se\u00f1al de que el animal est\u00e1 mutando y se est\u00e1 desarrollando otra especie, comenta Jared. En algunos miles de a\u00f1os, tal vez sean especies completamente distintas.<\/p>\n<p>Pimenta est\u00e1 notando que los venenos evolucionan, desde compuestos rudimentarios, como en el caso de la flema amarillenta e insoluble de un anfibio tal como la culebrita tapiera, hasta l\u00edquidos transparentes y cristalinos tales como el veneno de ranas, ara\u00f1as y escorpiones. Los venenos de los animales m\u00e1s primitivos tienen principalmente prote\u00ednas, cuya producci\u00f3n requiere un alto costo energ\u00e9tico, y alcaloides, mol\u00e9culas bastante menores que las prote\u00ednas, expresa. Tal es el caso del veneno de la yarar\u00e1, de coloraci\u00f3n amarilla, y viscoso a causa de la elevada cantidad de prote\u00ednas. En el otro extremo, tenemos venenos con profusi\u00f3n de p\u00e9ptidos, con un costo energ\u00e9tico menor, y esteroides, cuya estructura qu\u00edmica permite diversas variaciones, a\u00f1ade, dando el ejemplo del veneno del escorpi\u00f3n, que es l\u00edquido, incoloro y fluido, formado principalmente por p\u00e9ptidos.<\/p>\n<p>Todav\u00eda no conocemos reglas claras para la diversidad qu\u00edmica de los venenos dentro de las mismas especies. El de la cascabel var\u00eda poco y presenta alrededor de 10 componentes b\u00e1sicos, principalmente enzimas que, en cuesti\u00f3n de segundos, paralizan los m\u00fasculos y el sistema nervioso de otros animales, seg\u00fan un estudio de Airton Louren\u00e7o Jr., de la Universidad Estadual Paulista (Unesp), basado en 112 muestras extra\u00eddas de serpientes j\u00f3venes y adultas de diferentes regiones del pa\u00eds o de cautiverio.<\/p>\n<p>Sin embargo, Pimenta verific\u00f3 que el de la yarar\u00e1 es una mezcla de centenares de componentes en proporci\u00f3n variable, principalmente p\u00e9ptidos y enzimas que licuan la piel y el tejido conjuntivo de las presas, iniciando la digesti\u00f3n. La composici\u00f3n de los venenos puede ser redundante, con profusi\u00f3n de mol\u00e9culas que cumplen la misma funci\u00f3n, como una manera de compensar las variaciones de los mecanismos de defensa de las presas, dice. En ocasiones aparecen mol\u00e9culas sin una funci\u00f3n biol\u00f3gica espec\u00edfica. Pueden ser vestigios de otras \u00e9pocas, seg\u00fan la evaluaci\u00f3n de Osvaldo Augusto SantAnna, investigador del Instituto Butantan y coordinador del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda en Toxinas. Los componentes de los venenos que actualmente no cuentan con una funci\u00f3n biol\u00f3gica aparente pueden haber resultado esenciales para la supervivencia de una especie y se conservaron a lo largo de la evoluci\u00f3n, y quiz\u00e1 alg\u00fan d\u00eda vuelvan a ser necesarios, sostiene. De la misma manera que reconocemos la diversidad entre los Homo sapiens, identificando a los individuos con caracter\u00edsticas propias, debemos reconocer que existe diversidad en una misma especie de Bothrops.<\/p>\n<p>Los mecanismos defensivos que permiten a las aves, a las propias serpientes y a algunos mam\u00edferos resistir a venenos normalmente letales, tambi\u00e9n siguen siendo inciertos. La boipeva o falsa yarar\u00e1 (Xenodon merremii), una serpiente agresiva, aunque no venenosa, especializ\u00f3 su dieta aliment\u00e1ndose con sapos venenosos, los corpulentos sapos curur\u00fa\u00a0 del g\u00e9nero Rhinella, anteriormente denominados Bufo. Una mofeta [zorrino] brasile\u00f1a, el Didelphis aurita, del Bosque Atl\u00e1ntico, es totalmente inmune al veneno de la yarar\u00e1 y parcialmente inmune al de la cascabel. Cuando no poseen inmunidad, los animales adoptan otro comportamiento. Los coat\u00edes (Nasua nasua) despellejan a los sapos, frot\u00e1ndolos sobre piedras hasta retirar la piel con las gl\u00e1ndulas venenosas, y comen solamente el esqueleto, incluso cuando se encuentran en cautiverio, lejos del bosque.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos Cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>JARED, C. <em>et al. <\/em><a href=\"http:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pubmed\/19374917\" target=\"_blank\">Parotoid macroglands in toad (<em>Rhinella jimi<\/em>): their structure and functioning in passive defense<\/a>. <strong>Toxicon<\/strong>, v. 54, p. 197-207. 2009.<br \/>\nFURTADO, M.F. <em>et al. <\/em><a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0041010109005832\" target=\"_blank\">Antigenic cross-reactivity and immunogenicity of Bothrops venoms from snakes of the Amazon region<\/a>. <strong>Toxicon<\/strong>. v. 55, p. 881-7. 2010.<br \/>\nFERREIRA Jr., R.S.<em> et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S004101011000142X\" target=\"_blank\">Africanized honey bee (<em>Apis mellifera<\/em>) venom profiling: Seasonal variation of melittin and phospholipase A2 levels<\/a>. <strong>Toxicon<\/strong>. v. 56, p. 355-62. 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Animales de una misma especie poseen ponzo\u00f1as diferentes","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[278,305,335],"coauthors":[5968],"class_list":["post-90203","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biologia-es","tag-fisiologia-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90203","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90203"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90203\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90203"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90203"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90203"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90203"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}