{"id":90204,"date":"2011-04-01T00:00:00","date_gmt":"2011-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/04\/01\/el-pasado-presente-en-los-granos-de-arena\/"},"modified":"2017-02-17T15:09:25","modified_gmt":"2017-02-17T17:09:25","slug":"el-pasado-presente-en-los-granos-de-arena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-pasado-presente-en-los-granos-de-arena\/","title":{"rendered":"El pasado presente en los granos de arena"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4397img11.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-100967\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4397img11-151x300.jpg\" alt=\"\" width=\"151\" height=\"300\" \/><span class=\"media-credits-inline\">FABIO COLOMBINI<\/span><\/a>Las playas de arena clara mezclada con manchones de arena negra no siempre modelaron el perfil del litoral sur de R\u00edo de Janeiro. Y fueron asumiendo la forma actual durante los \u00faltimos 10 mil a\u00f1os, mediante un lento intercambio de caricias entre el oc\u00e9ano y el continente. Solamente una parte de la arena de esas playas proviene del fondo marino. Una buena parte de los sedimentos que actualmente conforman la costanera de Angra dos Reis y Parati fueron tra\u00eddos desde sitios lejanos por r\u00edos que socavan Serra do Mar.<\/p>\n<p>El equipo del f\u00edsico Roberto Meigikos dos Anjos arrib\u00f3 a esa conclusi\u00f3n luego de analizar casi 600 muestras de arena en un tramo de 25 kil\u00f3metros de playas que se extienden entre los municipios de Angra dos Reis y Parati, en la Costa Verde fluminense. Arrastrados por r\u00edos como el Mambucaba, que separa ambos municipios, los sedimentos de rocas cristalinas muy antiguas de la sierra llegan continuamente el oc\u00e9ano, donde derivan a merced de las olas antes de depositarse en la costa.<\/p>\n<p>Meigikos y la f\u00edsica Carla Carvalho, su ex alumna de doctorado en la Universidad Federal Fluminense (UFF), reci\u00e9n encontraron el origen de esos sedimentos luego de descifrar la historia registrada en la composici\u00f3n qu\u00edmica de los granos de arena. Utilizando un dispositivo que mide la concentraci\u00f3n de elementos radioactivos, calcularon las proporciones de potasio, torio y uranio que componen naturalmente los sedimentos.<\/p>\n<p>Esos elementos son inestables y tienden a transformarse en otros, emitiendo rayos gama. Mediante reacciones qu\u00edmicas y procesos f\u00edsicos, sus \u00e1tomos se combinan con otros m\u00e1s estables y se incorporan a la estructura molecular de los minerales. Los minerales livianos, tales como el cuarzo y el feldespato, son de coloraci\u00f3n clara y ricos en potasio radioactivo. Los pesados, tales como la monacita y la ilmenita, contienen un mayor porcentaje de uranio y torio, lo cual les confiere, respectivamente, coloraci\u00f3n rojiza o negra.<\/p>\n<p>Meigikos y Carla notaron que los sedimentos m\u00e1s oscuros se acumulaban en el norte de la desembocadura del Mambucaba especialmente en las playas Hist\u00f3rica y Goiabeiras, aparte de la costa de la isla Algod\u00e3o con vista hacia el continente en comparaci\u00f3n con los m\u00e1s claros, que eran m\u00e1s frecuentes en las dem\u00e1s playas. El mismo patr\u00f3n se repite a 10 kil\u00f3metros al sur de ah\u00ed, en la playa de Tarituba, donde los sedimentos ricos en torio y uranio se concentraban en las fajas de arena situadas al norte de donde desemboca el r\u00edo S\u00e3o Gon\u00e7alo.<\/p>\n<p>En las playas claras y en las oscuras, el tenor de torio y de uranio var\u00eda seg\u00fan la distancia de la l\u00ednea del agua. Existe una explicaci\u00f3n para ello. El oc\u00e9ano funciona como un filtro, que transporta los sedimentos m\u00e1s livianos y deja los m\u00e1s pesados en la costa, explica Meigikos, coordinador de un proyecto que recrea la historia geol\u00f3gica de los 2 mil kil\u00f3metros de playas del sudeste brasile\u00f1o (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2007\/08\/01\/de-donde-viene-la-arena-de-las-playas\/?\" target=\"_blank\">lea en <em>Pesquisa FAPESP<\/em>, edici\u00f3n n\u00ba 138<\/a>).<\/p>\n<p>Mientras trabajaban en Angra y Parati, los investigadores no se limitaron a investigar la composici\u00f3n de la arena de las playas y recorrieron el camino inverso al de los granos de arena: recolectaron sedimentos del Mambucaba hasta las cercan\u00edas de sus cabeceras, en Arape\u00ed, en la cima de la formaci\u00f3n serrana de Serra do Mar, en el estado de S\u00e3o Paulo. Comparando la composici\u00f3n de los sedimentos, en un art\u00edculo publicado este a\u00f1o en el <em>Journal of Environmental Radioactivity<\/em>, arribaron a la conclusi\u00f3n de que la arena de la costa sur fluminense solamente podr\u00eda provenir de las rocas cristalinas de Serra do Mar, erigidas hace 500 millones de a\u00f1os. Los r\u00edos Mambucaba y S\u00e3o Gon\u00e7alo son importantes medios de transporte de los minerales pesados que componen la arena de esas playas, dice Meigikos.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de los niveles de sodio, torio y uranio radioactivos, propuesto por Meigikos en 2006 como una estrategia para rastrear el origen de los sedimentos, ha sido de utilidad no solamente para la geolog\u00eda. Tambi\u00e9n ha sido de provecho para los arque\u00f3logos, al revelar la historia de la ocupaci\u00f3n humana en la costa brasile\u00f1a. Bastante antes del arribo de los europeos, en 1500, los descendientes de los primeros habitantes de Am\u00e9rica del Sur ya hab\u00edan atravesado sabanas y selvas, instal\u00e1ndose en el litoral de lo que luego ser\u00eda Brasil. La prueba de ello la representan los sambaqu\u00edes o concheros: mont\u00edculos con hasta 30 metros de altura y 200 metros de extensi\u00f3n conformados por la acumulaci\u00f3n de rocas, arena, conchas de moluscos y restos de crust\u00e1ceos, que, seg\u00fan se estima, s\u00f3lo pueden haber sido construidos por seres humanos.<\/p>\n<p>En 1981, la arque\u00f3loga Lina Kneip, del Museo Nacional de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), dat\u00f3 la edad del sambaqu\u00ed de la playa de Camboinhas, en Niter\u00f3i, en 7.950 a\u00f1os. Otra arque\u00f3loga del Museo Nacional, Tania Lima, estim\u00f3 en el a\u00f1o 2002, y tambi\u00e9n a partir del an\u00e1lisis del carbono radioactivo, que el sambaqu\u00ed de la isla de Algod\u00e3o, en Angra, contar\u00eda con 7.860 a\u00f1os. Si los datos fueran correctos, ser\u00edan \u00e9sos dos de los sambaqu\u00edes m\u00e1s antiguos del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Pero muchos dudaban. Los datos geol\u00f3gicos suger\u00edan que en aqu\u00e9l per\u00edodo el mar se encontrar\u00eda cinco metros por encima del nivel actual y de ese modo habr\u00eda permanecido durante 3 mil a\u00f1os, imposibilitando la ocupaci\u00f3n del \u00e1rea. Luego de recorrer 200 kil\u00f3metros de la costa fluminense y recolectar arena de 16 playas, Meigikos y su equipo en el Laboratorio de Radioecolog\u00eda de la UFF lograron nuevas evidencias de que Lina y Tania se hallaban en lo cierto.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis radiom\u00e9trico indic\u00f3 que, tanto en Camboinhas como en la isla de Algod\u00e3o, el mar ya tuvo un nivel m\u00e1s alto que el actual, es cierto, aunque no a punto tal de cubrir las tierras en donde se erig\u00edan los concheros. La comparaci\u00f3n de los niveles de torio y uranio permite hacerse una idea del tiempo que los sedimentos permanecieron bajo el agua, explica Meigikos. En aquella \u00e9poca, esas zonas fueron extremadamente pantanosas, lo que creaba un ambiente propicio para la ocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero lo que sobrevivi\u00f3 al avance de las aguas no resisti\u00f3 a la acci\u00f3n de los seres humanos. El sambaqu\u00ed de Niter\u00f3i fue destruido por el avance de la ciudad. El de la isla de Algod\u00e3o, protegido por el Instituto del Patrimonio Hist\u00f3rico y Art\u00edstico Nacional, cuenta ahora con la compa\u00f1\u00eda de un hotel que jam\u00e1s deber\u00eda haber sido construido all\u00ed.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos Cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>CARVALHO, C. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0265931X10002560\" target=\"_blank\">Application of radiometric analysis in the study of provenance and transport processes of Brazilian coastal sediments. <\/a><strong>Journal of Environmental Radioactivity. <\/strong>v. 102, p. 185-92. feb. 2011.<br \/>\nANJOS, R.M. <em>et al. <\/em><a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0265931X09002148\" target=\"_blank\">Correlations between radiometric analysis of Quaternary deposits and the chronology of prehistoric settlements from the southeastern Brazilian coast<\/a>. <strong>Journal of Environmental Radioactivity<\/strong>. v. 101, p. 75-81. ene. 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Materiales radioactivos permiten trazar el origen geol\u00f3gico de las playas","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[304,309],"coauthors":[105],"class_list":["post-90204","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-fisica-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90204","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90204"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90204\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90204"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90204"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90204"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90204"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}