{"id":90205,"date":"2011-04-01T00:00:00","date_gmt":"2011-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/04\/01\/las-semillas-de-la-vida-en-el-espacio\/"},"modified":"2017-02-17T15:15:55","modified_gmt":"2017-02-17T17:15:55","slug":"las-semillas-de-la-vida-en-el-espacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-semillas-de-la-vida-en-el-espacio\/","title":{"rendered":"Las semillas de la vida en el espacio"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4398img11.jpg\" rel=\"attachment wp-att-100979\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-100979\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4398img11.jpg\" alt=\"art4398img1\" width=\"580\" height=\"223\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4398img11.jpg 580w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4398img11-120x46.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/art4398img11-250x96.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">DETALHE DA OBRA THE DAY WE BOMB THE MOON DE SHEILA GOLOBOROTKO<\/span><\/a>Algunas porciones del ADN y de otras mol\u00e9culas esenciales de los seres vivos pueden haberse formado en el espacio hace miles de millones de a\u00f1os y haber llegado a la Tierra cabalgando en cometas o meteoritos. Una hip\u00f3tesis actualmente avalada por nuevos argumentos indica que los fragmentos de esas mol\u00e9culas pueden tener su origen en nubes gal\u00e1cticas sometidas al bombardeo de rayos c\u00f3smicos, unas part\u00edculas sumamente energ\u00e9ticas abundantes desde los albores del Universo. Esas nubes son muy fr\u00edas y se encuentran constituidas por bloques de agua s\u00f3lida y gases condensados, tales como mon\u00f3xido de carbono (CO), di\u00f3xido de carbono (CO2), amon\u00edaco (NH3) y metano (CH4).<\/p>\n<p>F\u00edsicos brasile\u00f1os y franceses arribaron a estas conclusiones mediante experimentos en aceleradores de part\u00edculas de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo de Janeiro (PUC-Rio) y en la Universidad de Caen-Baja Normand\u00eda, en Caen, noroeste de Francia. Los haces de iones producidos en esas m\u00e1quinas interact\u00faan con part\u00edculas de hielo mantenidas en temperaturas de hasta -260\u00ba Celsius, produciendo efectos similares a los que suceden en la interacci\u00f3n de los rayos c\u00f3smicos con las nubes gal\u00e1cticas. Estamos reconstruyendo las condiciones en que surgieron los primeros pasos de la vida, dice el f\u00edsico Enio Silveira, de la PUC-Rio. Pretendemos descubrir qu\u00e9 resulta del bombardeo con rayos c\u00f3smicos en el hielo del espacio sideral. En su concepci\u00f3n, el encuentro de los rayos c\u00f3smicos con las nubes de hielo se asemeja a un chorro de arena estrellado contra un muro: los granos de arena erosionan la superficie del muro. Otra posibilidad es que las mol\u00e9culas org\u00e1nicas puedan haberse formado con base en la interacci\u00f3n con otro tipo de haces de part\u00edculas elementales, los electrones, m\u00e1s abundantes, pero menos energ\u00e9ticos que los rayos c\u00f3smicos.<\/p>\n<p>Los experimentos del equipo de la PUC-Rio y de Caen indicaron que el agua puede descomponerse y formar per\u00f3xido de hidr\u00f3geno (agua oxigenada, H2O2), ozono (O3), o radicales qu\u00edmicos con alta afinidad por mol\u00e9culas con carga el\u00e9ctrica opuesta. Entre 2009 y 2010, como parte de su doctorado, el astr\u00f3nomo Eduardo Seperuelo Duarte, de la PUC, trabaj\u00f3 durante 18 meses con Alicja Domaracka en el Gran Acelerador Nacional de Iones Pesados (Ganil) en Caen, para determinar cu\u00e1les son las nuevas especies qu\u00edmicas que derivan de las nubes congeladas de mon\u00f3xido de carbono o di\u00f3xido de carbono (CO \u00f3 CO2) bombardeadas con iones de n\u00edquel (Ni). Los rayos c\u00f3smicos formados por elementos de masa at\u00f3mica elevada, tales como el n\u00edquel, son raros en el Universo, pero su efecto es devastador, como el producido en una guerra por un disparo de ca\u00f1\u00f3n, en relaci\u00f3n con el de los mucho m\u00e1s abundantes disparos de ametralladora, compara Silveira. En otros ensayos realizados durante diciembre en Ganil, la f\u00edsica Ana L\u00facia Barros, del grupo de Silveira, verific\u00f3 que cinco mol\u00e9culas diferentes, tales como las CH3 y C2H4, por ejemplo, se forman en las nubes de metano (CH4) bombardeadas por haces de iones que simulan los rayos c\u00f3smicos.<\/p>\n<p>Los rayos c\u00f3smicos pueden inducir la s\u00edntesis de nuevas mol\u00e9culas, si la exposici\u00f3n a ellos por parte de las nubes de hielo fuera temporaria, comenta Silveira. Los bombardeos prolongados impiden la formaci\u00f3n de macromol\u00e9culas. En diciembre de 2009, Alicja Domaracka visit\u00f3 Brasil y trabaj\u00f3 con Silveira en el acelerador de la PUC bombardeando cristales de fluoruro de litio, que se astillaban de manera similar a las nubes de hielo.<\/p>\n<p>Nuestro planeta sufri\u00f3 un bombardeo profuso por parte de cometas, que trajeron el agua que forma parte de los oc\u00e9anos, afirma Silveira. La vida surgi\u00f3 aqu\u00ed en relativamente poco tiempo, s\u00f3lo mil millones de a\u00f1os despu\u00e9s de que se formara la Tierra. Si esa hip\u00f3tesis estuviera acertada, los cometas pueden haber transportado las mol\u00e9culas org\u00e1nicas hacia cualquier sitio del Universo, con lo cual se refuerza la posibilidad de vida extraterrestre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Rayos c\u00f3smicos pueden haber generado las mol\u00e9culas de animales y  plantas","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[274,275],"coauthors":[5968],"class_list":["post-90205","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-astronomia-es","tag-biodiversidad"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90205","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90205"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90205\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90205"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90205"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90205"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90205"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}