{"id":90231,"date":"2011-05-01T00:00:00","date_gmt":"2011-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/05\/01\/abono-precolombino\/"},"modified":"2017-02-20T12:55:01","modified_gmt":"2017-02-20T15:55:01","slug":"abono-precolombino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/abono-precolombino\/","title":{"rendered":"Abono precolombino"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_100579\" style=\"max-width: 590px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-100579 \" title=\"art4417img1\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/art4417img11.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/art4417img11.jpg 620w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/art4417img11-120x47.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/art4417img11-250x98.jpg 250w\" sizes=\"(max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO G\u00d3ES NEVES (izquierda) \/ CENA\/USP (derecha)<\/span>Perfil que muestra la diferencia entre la f\u00e9rtil tierra negra y el oxisol t\u00edpico y pobre de la Amazonia. A la derecha, una imagen de microscop\u00eda por fluorescencia de la superficie de carbono pirog\u00e9nico<span class=\"media-credits\">EDUARDO G\u00d3ES NEVES (izquierda) \/ CENA\/USP (derecha)<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los arque\u00f3logos suelen debatir cu\u00e1l es el significado real de las manchas de tierra negra descubiertas en sitios prehist\u00f3ricos de la Amazonia Central, un tipo de suelo oscuro que se destaca visualmente entre la monoton\u00eda pardo amarillenta caracter\u00edstica de las superficies de tierra firme de la regi\u00f3n. Para algunos, \u00e9stas constituyen una prueba de que grupos ind\u00edgenas precolombinos vivieron durante centenas o hasta algunos miles de a\u00f1os en sociedades complejas y estructuradas, basadas en la agricultura sedentaria y en el manejo del ambiente, en medio de la selva. Para otros, la presencia de este tipo de terreno m\u00e1s oscuro, frecuentemente saturado de fragmentos de piezas de alfarer\u00eda, no constituye una prueba firme de que all\u00ed hubo un proceso de ocupaci\u00f3n humana antigua y prolongada anterior al desembarco del conquistador europeo. Pero en lo que respecta a una cuesti\u00f3n, m\u00e1s identificada con las ciencias agrarias que con las human\u00edsticas, existe un consenso uniforme: la tierra negra representa un oasis casi permanente de fertilidad en una regi\u00f3n plagada de terrenos pobres e incapaces de retener nutrientes durante mucho tiempo. Un estudio reciente confirma que un componente importante de esa variante de suelo es un inequ\u00edvoco vestigio del establecimiento de asentamientos humanos: las heces de los abor\u00edgenes.<\/p>\n<p>Se hallaron concentraciones de un biomarcador asociado con la deposici\u00f3n de excrementos humanos en el ambiente, el coprostanol (5\u00df-stanol), en muestras de tierra negra provenientes de cinco sitios prehist\u00f3ricos de la Amazonia, seg\u00fan un art\u00edculo cient\u00edfico que ser\u00e1 publicado por un equipo de investigadores de Brasil y de Alemania en la edici\u00f3n de junio de la revista <em>Journal of Archaeological Science<\/em>. Cuatro de esos sitios se encuentran localizados en el estado de Amazonas, al sudoeste de Manaos, en una franja de tierra firme en la confluencia de los r\u00edos Negro y Solim\u00f5es, y uno se ubica en Par\u00e1, al sudoeste de Santar\u00e9m, en el curso bajo del r\u00edo Tapaj\u00f3s. &#8220;En rigor, el biomarcador tambi\u00e9n podr\u00eda estar indicando la presencia de excrementos de cerdo domesticados&#8221;, afirma el ingeniero agr\u00f3nomo Wenceslau Geraldes Teixeira, de la empresa estatal Embrapa Suelos, de R\u00edo de Janeiro, y uno de los autores del trabajo. &#8220;Sin embargo, como ese animal reci\u00e9n fue introducido en Am\u00e9rica del Sur luego de la llegada de los europeos, descartamos esa posibilidad&#8221;. Todas las muestras de tierra negra analizadas se formaron hace entre 500 y 2.500 a\u00f1os, antes del descubrimiento oficial del continente por parte de Crist\u00f3bal Col\u00f3n.<\/p>\n<p>La tierra negra, rica en minerales asociados con la fertilidad de los suelos, debe su color negruzco a la elevada presencia en su composici\u00f3n del denominado carbono pirog\u00e9nico, una forma estable de carb\u00f3n arom\u00e1tico producida por la combusti\u00f3n incompleta de biomasa. El modo de vida de los antiguos ind\u00edgenas de la Amazonia \u2013quienes quemaban los restos de los animales consumidos, enterraban a sus muertos y depositaban residuos y excrementos en los alrededores de sus comunidades\u2013 debe haber sido el responsable por la conformaci\u00f3n de este tipo de suelo. &#8220;Estamos intentando entender la composici\u00f3n qu\u00edmica de la tierra negra y descubrir cu\u00e1l es el aporte de material org\u00e1nico que la mantiene f\u00e9rtil hasta hoy&#8221;, afirma el arque\u00f3logo Eduardo G\u00f3es Neves, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), otro de los autores del estudio y coordinador de un proyecto tem\u00e1tico de la FAPESP sobre la historia precolonial de la Amazonia. &#8220;Si tenemos \u00e9xito con ese objetivo, tal vez podamos aprender a mejorar la fertilidad en los suelos pobres y brindar un aporte a una agricultura tropical m\u00e1s sostenible&#8221;. Hay tentativas para reproducir artificialmente las propiedades de la tierra negra, aunque los esfuerzos reci\u00e9n se encuentran en sus etapas iniciales.<\/p>\n<p>Algunos especialistas consideran que los compuestos presentes en las heces humanas desempe\u00f1an un rol importante en el mantenimiento a largo plazo de la fecundidad de esa variante del suelo amaz\u00f3nico. Contrariamente que en los empobrecidos latosuelos (oxisoles) t\u00edpicos de la Amazonia, la tierra negra sufre escasa lixiviaci\u00f3n, un proceso caracterizado por la p\u00e9rdida de nutrientes ocasionada por la infiltraci\u00f3n del agua de lluvia que &#8220;lava&#8221; el suelo y le roba los componentes qu\u00edmicos. &#8220;Los excrementos otorgan un aporte significativo al contenido de nutrientes encontrados en la tierra negra, tales como nitr\u00f3geno y f\u00f3sforo, y le ayudan a reciclar sus nutrientes&#8221;, afirma Bruno Glaser, de la Universidad Mart\u00edn Lutero de Halle-Wittenberg, Alemania, estudioso de la biogeoqu\u00edmica de suelos y tambi\u00e9n coautor del art\u00edculo. &#8220;En las sociedades modernas eso ya no ocurre, pues esos nutrientes se pierden mediante la deposici\u00f3n del barro cloacal en reservorios&#8221;. En el humus, las heces probablemente se mezclan con el suelo a causa de la acci\u00f3n de lombrices, termitas, hormigas y otros organismos.<\/p>\n<p>Aunque no suele se\u00f1al\u00e1rselo directamente como un elemento capaz de conferir fertilidad al suelo, el carbono pirog\u00e9nico parece contener un conjunto \u00fanico de hongos y bacterias, cuya sinergia puede hallarse relacionada con la fertilidad de la tierra negra. En otros trabajos realizados por el equipo de la ingeniera agr\u00f3noma Siu Mui Tsai, del Centro de Energ\u00eda Nuclear en la Agricultura de la USP de Piracicaba, se muestra que la forma de carb\u00f3n presente en este tipo de terreno alberga el ADN de hasta 3 mil especies de microorganismos. &#8220;Esta biodiversidad es bastante mayor que la encontrada en suelos amaz\u00f3nicos vecinos&#8221;, afirma Siu. &#8220;Los ind\u00edgenas no utilizaban productos t\u00f3xicos y as\u00ed, su sistema se encontraba en equilibrio&#8221;. Nadie sabe, sin embargo, si los pueblos precolombinos crearon intencionalmente la tierra negra, como una forma de enriquecer los terrenos destinados a la agricultura, o si ella es la resultante de una mera confluencia accidental de las deyecciones y desechos producidos por su modo de vida.<em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><strong>El Proyecto<br \/>\n<\/strong>Cronolog\u00edas regionales, grietas y discontinuidades en la historia precolonial de la Amazonia (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1481\/cronologias-regionais-hiatos-e-descontinuidades-na-historia-pre-colonial-da-amazonia\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 2005\/60603-4<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Eduardo G\u00f3es Neves \u2013 MAE\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>R$ 577.619,78 (FAPESP)<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/em>BIRK, J.J. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0305440310004528\" target=\"_blank\">Faeces deposition on Amazonian Anthrosols as assessed from 5\u00df -stanols.<\/a>\u00a0<strong>Journal of Archaeological Science<\/strong>. v. 38 (6). p-1209-20, jun. 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los antiguos ind\u00edgenas contribuyeron para la fertilidad de la tierra negra","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[271,309,328],"coauthors":[101],"class_list":["post-90231","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-arqueologia-es","tag-geologia-es","tag-quimica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90231","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90231"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90231\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90231"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90231"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90231"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90231"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}