{"id":90239,"date":"2011-05-01T00:00:00","date_gmt":"2011-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/05\/01\/como-medir-la-cultura\/"},"modified":"2017-02-20T13:31:41","modified_gmt":"2017-02-20T16:31:41","slug":"como-medir-la-cultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/como-medir-la-cultura\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo medir la cultura"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-100685\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/art4425img1-300x2911.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"291\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/art4425img1-300x2911.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/art4425img1-300x2911-120x116.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/art4425img1-300x2911-250x243.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">DANIEL JACOBINO<\/span>\u00bfC\u00f3mo cuantificar algo tan vol\u00e1til y multifac\u00e9tico como la cultura? \u00bfC\u00f3mo arribar a un denominador com\u00fan que indique una tendencia o un cambio en el transcurso del tiempo en \u00e1reas tan sujetas a truenos y tormentas como la gram\u00e1tica, la literatura, la censura y el comportamiento?<\/p>\n<p>\u00c9ste es el objetivo del ambicioso programa Culturomics, que desde hace tres a\u00f1os opera mediante una colaboraci\u00f3n entre docentes, investigadores y alumnos de la Universidad Harvard y del Instituto de Tecnolog\u00eda de Massachusetts, ambos de Estados Unidos. Una parte de los resultados est\u00e1 condensada en el artigo &#8220;Cuantitative analysis of culture using milions of digitized books&#8221; (&#8220;An\u00e1lisis cuantitativo de la cultura empleando millones de libros digitalizados&#8221;), el segundo del programa, publicado en enero pasado en <em>Science<\/em>.<\/p>\n<p>Firmado por nombres de peso, como el psicoling\u00fcista Steve Pinker, este trabajo se aboc\u00f3 a un <em>corpus <\/em>de 5.195.769 libros digitalizados por Google Books, equivalente, seg\u00fan los coordinadores, al 4% de todos os libros impresos en la historia. La empresa californiana, por extensi\u00f3n, se convirti\u00f3 &#8220;en la mayor y m\u00e1s importante fuente de financiamiento del proyecto&#8221;, afirma Adrian Veres, uno de los signatarios del artigo.<\/p>\n<p>Liderado por Jean-Baptiste Michel y Erez Lieberman Aiden, del Departamento de Din\u00e1mica Evolucionaria de Harvard, este art\u00edculo de la revista norteamericana es fruto de la investigaci\u00f3n que ambos realizaron con miras a cuantificar la evoluci\u00f3n de los verbos irregulares ingleses a partir de fuentes secundarias. &#8220;De alg\u00fan modo&#8221;, afirma Veres, &#8220;esto sirvi\u00f3 para consolidar la idea de que podr\u00edan obtenerse resultados importantes y significativos en un nivel cuantitativo por medio de datos tales como la repetici\u00f3n de una determinada palabra a lo largo del tiempo&#8221;.<\/p>\n<p>Alcir P\u00e9cora, docente de teor\u00eda literaria de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), tambi\u00e9n est\u00e1 entusiasmado con el proyecto: &#8220;Me interesante este tipo de investigaci\u00f3n, pues las m\u00e1quinas permiten en la actualidad trabajar con enormes cantidades de datos. Es una masa fabulosa de informaci\u00f3n&#8221;. Pero pondera: &#8220;Cuando se trata de entender qu\u00e9 significan, estos datos requieren de un int\u00e9rprete calificado, y no de un analista de banco de datos. Esto que no significa que este tipo de investigaci\u00f3n sea in\u00fatil, ni mucho menos ofensiva, como parecen pensar a veces en los medios humanistas tradicionales&#8221;.<\/p>\n<p>Dentro de un universo bastante amplio de variaciones culturales que el Culturomics pretende relevar, la lengua se mostr\u00f3 como uno de los m\u00e1s seguros en lo que hace a su medici\u00f3n, &#8220;un modelo cl\u00e1sico de cambio gramatical&#8221;. Sucede que, seg\u00fan dicen los autores, &#8220;a diferencia de los verbos regulares [en ingl\u00e9s], cuya forma pret\u00e9rita se construye con el agregado de la part\u00edcula &#8216;<em>ed<\/em>&#8216; al final, los verbos irregulares son conjugados idiosincr\u00e1ticamente&#8221;.<\/p>\n<p>De este modo, mientras que en Estados Unidos se disemin\u00f3 el uso de formas regulares pret\u00e9ritas de ciertos verbos (como &#8220;<em>burn<\/em>&#8220;\/&#8221;<em>burned<\/em>&#8221; y &#8220;<em>spell<\/em>&#8220;\/&#8221;<em>spelled<\/em>&#8220;), en la matriz europea se mantuvo m\u00e1s frecuente el uso de sus formas irregulares (&#8220;<em>burnt<\/em>&#8221; y &#8220;<em>spelt<\/em>&#8220;, respectivamente).<\/p>\n<p>Sin embargo, el estudio cuantitativo de la gram\u00e1tica inglesa apunt\u00f3 un cambio de paradigma cultural y geopol\u00edtico, debido a la creciente influencia del patr\u00f3n norteamericano sobre los usuarios brit\u00e1nicos de la lengua inglesa. Pues con el tiempo, los brit\u00e1nicos tambi\u00e9n empezaron a adoptar las formas de los hablantes de la ex colonia, seg\u00fan apunta la cuantificaci\u00f3n realizada por Culturomics.<\/p>\n<p>&#8220;Las formas irregulares terminadas en &#8216;<em>t<\/em>&#8216; tambi\u00e9n pueden estar muriendo en Inglaterra. Cada a\u00f1o, una poblaci\u00f3n equivalente a la de la ciudad de Cambridge adopta <em>burned<\/em> en vez de <em>burnt<\/em>.&#8221;<\/p>\n<p>Pero los hablantes norteamericanos tambi\u00e9n rescataron formas irregulares un tanto olvidadas en la metr\u00f3poli que ser\u00edan, posteriormente, reincorporadas por los ingleses a su lenguaje cotidiano.<\/p>\n<p>Estas estad\u00edsticas llevaron a los autores del estudio a decir que Estados Unidos es &#8220;el mayor exportadores tanto de verbos irregulares como de verbos regulares&#8221;.<\/p>\n<p>Y no es solamente el idioma: tambi\u00e9n la fama puede medirse mediante estas tabulaciones. &#8220;Es posible medir cu\u00e1n r\u00e1pido alguien se vuelve famoso, cu\u00e1n r\u00e1pidamente deja de serlo, cu\u00e1l es la intensidad de esta fama y en qu\u00e9 momento de la vida determinada persona se volvi\u00f3 famosa o dej\u00f3 de serlo&#8221;, explica Veres, cuya l\u00ednea de investigaci\u00f3n es precisamente la &#8220;din\u00e1mica de la fama&#8221;.<br \/>\nUna de las conclusiones m\u00e1s impactantes \u2013y crueles\u2013 sobre la sociedad contempor\u00e1nea que se desprende del artigo de <em>Science <\/em>es la que muestra de qu\u00e9 modo las personas se vuelven famosas cada vez m\u00e1s tempranamente; pero, en contraposici\u00f3n, caen en el olvido tambi\u00e9n de manera mucho m\u00e1s veloz.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/086-089_Google_1832-e1450815608814.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-207231\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/086-089_Google_1832-e1450815608814-300x122.jpg\" alt=\"086-089_Google_1832\" width=\"290\" height=\"118\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Daniel Jacobino<\/span><\/a>Notas o acepciones<br \/>\n<\/strong>Para arribar a esta conclusi\u00f3n, el estudio tom\u00f3 como punto de partida a 740 mil personas cuyos nombres constaban en notas de Wikipedia, descartando \u00fanicamente los casos en que los nombres eran los mismos. Tabularon el resto tomando como base la fecha de nacimiento y la frecuencia con que determinado nombre era mencionado. Luego, considerando el per\u00edodo entre 1800 y 1950, crearon un grupo con las 50 personas m\u00e1s famosas nacidas en cada uno de esos a\u00f1os. De ese modo, en 1882 figura, por ejemplo, la escritora Virginia Wolf, y en 1946, aparecen el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton y el director de cine Steven Spielberg.<\/p>\n<p>Las estad\u00edsticas apuntaron que el per\u00edodo en que las celebridades alcanzan su pico se mantuvo regular, es decir, alrededor de 75 a\u00f1os despu\u00e9s de su nacimiento. Pero los otros par\u00e1metros experimentaron un cambio dr\u00e1stico en el transcurso del per\u00edodo analizado: &#8220;Las personas m\u00e1s famosas de los \u00faltimos tiempos son m\u00e1s famosas que las personas famosas de las generaciones anteriores. Con todo, esta fama tiene una vida cada vez m\u00e1s corta. El per\u00edodo posterior al \u00e1pice de la fama cay\u00f3 de 120 a 71 a\u00f1os durante el siglo XIX&#8221;.<\/p>\n<p>Estos datos &#8220;son particularmente impresionantes porque estamos midiendo la fama a partir de libros publicados, los cuales evidentemente constituyen un medio mucho m\u00e1s lento que los diarios, las revistas o incluso los peri\u00f3dicos que cubren m\u00fasica&#8221;, advierte Veres.<\/p>\n<p>Indagado acerca de si Culturomics termin\u00f3 convalidando la profec\u00eda del artista Andy Warhol en 1968 \u2013de que &#8220;en el futuro todo el mundo ser\u00e1 famoso por 15 minutos&#8221;\u2013, Veres responde con humor: &#8220;Si consideramos a la sociedad actual, creo que en muy poco tiempo ser\u00e1n s\u00f3lo 7,5 minutos de fama&#8221;. Y concluye: &#8220;Definitivamente, el ritmo se est\u00e1 acelerando y la sociedad se mueve cada vez m\u00e1s r\u00e1pido&#8221;.<\/p>\n<p>Como consecuencia de ello, la percepci\u00f3n de lo que es viejo y lo que es joven tambi\u00e9n se est\u00e1 modificando a la misma velocidad, con un \u00e9nfasis mucho mayor en el tiempo presente. Un a\u00f1o cualquiera, como por ejemplo &#8220;1880&#8221;, experiment\u00f3 una ca\u00edda del 50% en la cantidad de citas 32 a\u00f1os m\u00e1s tarde, es decir, en 1912. En tanto, una fecha m\u00e1s reciente, como &#8220;1973&#8221;, experiment\u00f3 una ca\u00edda equivalente en cantidad de citas en un lapso de tiempo mucho m\u00e1s corto, es decir, 10 a\u00f1os despu\u00e9s, en 1983.<\/p>\n<p>&#8220;A\u00f1o a a\u00f1o nos vamos olvidando del pasado de manera mucho m\u00e1s r\u00e1pida&#8221;, afirman los autores.<\/p>\n<p>\u00bfPero ciertas conclusiones del artigo no ser\u00edan demasiado obvias, como la de afirmar que &#8220;el a\u00f1o &#8216;1951&#8217; fue raramente discutido hasta los a\u00f1os que inmediatamente lo <em>sucedieron<\/em>?&#8221;<\/p>\n<p>Veres asume que &#8220;\u00e9se es de efectivamente un riesgo en investigaciones de esta \u00edndole. Por ejemplo, es obvio que, cuando un pa\u00eds cambia de nombre (Rodesia por Zimbabwe por ejemplo), en un corto per\u00edodo de tiempo se registrar\u00e1 una declinaci\u00f3n del nombre antiguo y una expansi\u00f3n del nuevo&#8221;. No obstante, pondera, &#8220;la existencia de tales &#8216;conclusiones obvias&#8217; es muchas veces \u00fatil, pues sirve como control para el banco de datos&#8221;, precisamente porque llama la atenci\u00f3n de los investigadores sobre ese riesgo.<\/p>\n<p><strong>Control<br \/>\n<\/strong>&#8220;Lo que podr\u00eda ser una conclusi\u00f3n sin ninguna importancia se convierte en una forma de control sumamente importante.&#8221;<\/p>\n<p>Y en esto los investigadores corren el riesgo de caer en otra trampa, que es la de atravesar el l\u00edmite entre el hecho y la interpretaci\u00f3n. Y ellos mismos lo admiten al final del art\u00edculo: &#8220;el desaf\u00edo del Culturomics reside en la interpretaci\u00f3n de sus evidencias&#8221;.<\/p>\n<p>Veres explica la metodolog\u00eda que el grupo sigui\u00f3 para superar esta dicotom\u00eda. &#8220;Los datos son la frecuencia con que las palabras surgen en el correr del tiempo. Quiz\u00e1, a\u00fan hablando de los datos, sea necesario hacer algunas correcciones menores, tales como en lo que hace a anotaciones err\u00f3neas o fallas en la lectura \u00f3ptica. En tanto, la interpretaci\u00f3n es el proceso que apunta a explicar qu\u00e9 llev\u00f3 a los datos a cobrar la forma que tienen. El reto entonces reside en encontrar el hogar que mejor se ajuste a ellos&#8221;; y por hogar, Veres entiende a las diferentes historias y visiones de mundo disponibles.<\/p>\n<p>En efecto, existen muchos t\u00f3picos apuntados en el artigo que siguen en abierto y habr\u00e1 que explorarlos durante las pr\u00f3ximas etapas del proyecto. Por ejemplo, la incidencia de la censura de ideas y de personas. \u00a1Durante el nazismo, en Alemania, los miembros del partido registraron un crecimiento en cantidad de menciones de alrededor del 500%! En contrapartida, la menci\u00f3n de los grandes nombres del arte denominado &#8220;degenerado&#8221; durante el r\u00e9gimen \u2013el pintor espa\u00f1ol Pablo Picasso o el arquitecto de Bauhaus Walter Gropius\u2013 cay\u00f3 vertiginosamente.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los autores, estos datos pueden desembocar en la creaci\u00f3n de un &#8220;<em>index <\/em>de la supresi\u00f3n&#8221;, &#8220;formulando una estrategia r\u00e1pida destinada a identificar a las probables v\u00edctimas de censura&#8221;.<\/p>\n<p>Por ejemplo, &#8220;Freud&#8221; parece estar m\u00e1s entra\u00f1ado en el imaginario que &#8220;Galileo&#8221;, &#8220;Darwin&#8221; o &#8220;Einstein&#8221;; &#8220;Dios&#8221;, igualmente, no ha andado demasiado en alza; tambi\u00e9n se deduce, seg\u00fan la cuantificaci\u00f3n, que la dieta t\u00edpica norteamericana es a base de &#8220;bifes&#8221;, &#8220;embutidos&#8221;, &#8220;helados&#8221;, &#8220;hamburguesas&#8221;, &#8220;<em>pizzas<\/em>&#8220;, &#8220;pastas&#8221; y &#8220;<em>sushi<\/em>&#8220;. Por \u00faltimo, el feminismo muestra que ech\u00f3 ra\u00edces antes en Francia, pero fue en Estados Unidos donde se desarroll\u00f3 m\u00e1s. Y en la pelea entre los sexos, la &#8220;mujer&#8221; derrota al &#8220;hombre&#8221;, al menos en cantidad de menciones.<\/p>\n<p>Desafortunadamente, hasta ahora la lengua portuguesa no ha sido contemplada en el proyecto. Y la raz\u00f3n de ello tiene que ver no solamente con su relativa escasa penetraci\u00f3n cultural y geopol\u00edtica, sino tambi\u00e9n con el tama\u00f1o y la digitalizaci\u00f3n de las bibliotecas locales.<\/p>\n<p>Veres argumenta que el portugu\u00e9s no form\u00f3 parte del proyecto debido a que no se encuadra en los criterios establecidos. &#8220;Pero la idea en el futuro es incluir en el banco de datos del Cultoromics tanto al portugu\u00e9s como a otros diversos idiomas&#8221;, concluye.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una investigaci\u00f3n analiza la evoluci\u00f3n de la inteligencia humana","protected":false},"author":63,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[288],"coauthors":[350],"class_list":["post-90239","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-computacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90239","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/63"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90239"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90239\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90239"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90239"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90239"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90239"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}