{"id":90247,"date":"2011-06-01T00:00:00","date_gmt":"2011-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/06\/01\/un-laboratorio-en-el-naranjal\/"},"modified":"2017-02-20T16:44:54","modified_gmt":"2017-02-20T19:44:54","slug":"un-laboratorio-en-el-naranjal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-laboratorio-en-el-naranjal\/","title":{"rendered":"Un laboratorio en el naranjal"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_98842\" style=\"max-width: 590px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-98842\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/034-037_Citrus_184-CORTE11.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"261\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/034-037_Citrus_184-CORTE11.jpg 580w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/034-037_Citrus_184-CORTE11-120x54.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/034-037_Citrus_184-CORTE11-250x113.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Cristiano Mascaro<\/span>Plantaciones en el interior paulista: competitividad<span class=\"media-credits\">Cristiano Mascaro<\/span><\/p><\/div>\n<p>Las enfermedades que afectan a la citricultura paulista vienen siendo objeto de sucesivos proyectos de investigaci\u00f3n financiados por la FAPESP desde la propia creaci\u00f3n de la Fundaci\u00f3n, hace casi 50 a\u00f1os. Desde los estudios sobre el cancro c\u00edtrico realizados por el Instituto Biol\u00f3gico en la d\u00e9cada de 1960 hasta el secuenciamiento gen\u00e9tico de los pat\u00f3genos que afectan a los naranjales, tales como la <em>Xylella fastidiosa <\/em>y la <em>Xanthomas citri<\/em>, los recursos de la FAPESP y la curiosidad de centenares de investigadores se movilizaron para hacer evolucionar a la ciencia b\u00e1sica relacionada con el cultivo de los c\u00edtricos, el combate contra las plagas y la mejora de variedades. El estado de S\u00e3o Paulo tiene un clima favorable, suelo f\u00e9rtil y una industria que aprendi\u00f3 a ser extremadamente competitiva, pero convivimos con los mayores problemas fitosanitarios existentes, que pueden afectar a los c\u00edtricos en todo el mundo, dice Antonio Juliano Ayres, gerente del Departamento Cient\u00edfico del Fondo de Promoci\u00f3n de la Citricultura (Fundecitrus), una entidad relacionada con los productores y la industria del jugo que invierte 9 millones de reales en investigaciones y mantiene importantes cooperaciones con la FAPESP. La citricultura paulista no tendr\u00eda esa pujanza si no hubiese una continua inversi\u00f3n en ciencia y tecnolog\u00eda en el sector, y la FAPESP tuvo un rol primordial en ello, afirma. Esta actividad econ\u00f3mica mueve 2 mil millones de d\u00f3lares anuales en el estado, genera 400 mil empleos directos y contiene, en S\u00e3o Paulo, la mayor superficie plantada de naranja destinada a jugo del mundo (627 mil hect\u00e1reas).<\/p>\n<p>La cient\u00edfica Victoria Rosetti (1917-2010), investigadora del Instituto Biol\u00f3gico, es un nombre clave en la trayectoria de esa l\u00ednea investigativa. Fue la primera mujer en recibirse de ingeniera agron\u00f3mica en la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq), de la Universidad de S\u00e3o Paulo. Ella solicit\u00f3, en 1963, el primer apoyo para estudios sobre el control del cancro c\u00edtrico concedido por la Fundaci\u00f3n, en una \u00e9poca en la que la afecci\u00f3n ejerc\u00eda un gran peso y amenazaba dram\u00e1ticamente a la agroindustria de la naranja en el estado. El cancro c\u00edtrico, una de las m\u00e1s serias enfermedades de los naranjales, el cancro c\u00edtrico, es causado por una bacteria que ataca a ramas, hojas y frutos. Hab\u00eda surgido en Brasil en 1957, en la regi\u00f3n de Presidente Prudente, y no se contaba con informaci\u00f3n b\u00e1sica al respecto de su forma de contagio y m\u00e9todos de control. El primer s\u00edntoma es la aparici\u00f3n de manchas amarillentas que, con la evoluci\u00f3n de la dolencia, se oscurecen y se tornan sobresalientes. La enfermedad no tiene tratamiento: la soluci\u00f3n consiste en la erradicaci\u00f3n de la planta y parte del naranjal infectado. No se contaba con recursos suficientes para la investigaci\u00f3n y ella se preocupaba mucho por obtener apoyo para la publicaci\u00f3n de los hallazgos de la investigaci\u00f3n y por enviar investigadores para pasant\u00edas o eventos en el exterior, afirma Eduardo Feichtenberger, investigador del Instituto Biol\u00f3gico que trabaj\u00f3 con Victoria Rosetti.<\/p>\n<p>Entre 1953 y 1985, la cient\u00edfica obtuvo por parte de la FAPESP 14 apoyos para proyectos de investigaci\u00f3n, becas para investigadores y varias ayudas para la presentaci\u00f3n de trabajos en encuentros internacionales, visitas a otros centros de investigaci\u00f3n y publicaciones cient\u00edficas. Sus estudios permitieron desarrollar un programa de trabajo fundamental, tanto para la erradicaci\u00f3n como para el control del cancro c\u00edtrico. En 1982, y con el patrocinio de la FAPESP, ella lanz\u00f3 una obra de referencia con el an\u00e1lisis de toda la bibliograf\u00eda conocida al respecto del cancro c\u00edtrico.<\/p>\n<div id=\"attachment_98843\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-98843\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/art4435img11.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"343\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/art4435img11.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/art4435img11-120x137.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/art4435img11-250x286.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Cristiano Mascaro<\/span>Un naranjo enfermo: la ciencia otorg\u00f3 su respaldo a las pol\u00edticas p\u00fablicas<span class=\"media-credits\">Cristiano Mascaro<\/span><\/p><\/div>\n<p>Mientras que los estudios realizados en el Instituto Biol\u00f3gico ayudaron para el conocimiento de las caracter\u00edsticas de la Xanthomonas citri, el Instituto Agron\u00f3mico (IAC) invirti\u00f3 en el desarrollo de variedades m\u00e1s resistentes y tolerantes a la enfermedad. El acopio de conocimiento sobre la afecci\u00f3n, que solamente hab\u00eda sido detectada anteriormente en Jap\u00f3n, impuls\u00f3 una decisi\u00f3n que, parad\u00f3jicamente, imposibilit\u00f3 la investigaci\u00f3n de campo. A comienzos de los a\u00f1os 1970 se instaur\u00f3 una legislaci\u00f3n que, para controlar la enfermedad, determinaba la erradicaci\u00f3n de todas las plantas afectadas por el cancro c\u00edtrico. S\u00f3lo estaba permitido investigar en la regi\u00f3n de Presidente Prudente. M\u00e1s tarde, el Instituto Biol\u00f3gico ces\u00f3 su labor sobre el cancro c\u00edtrico en aquella regi\u00f3n y la investigaci\u00f3n qued\u00f3 erradicada junto con las plantas, dice Marcos Antonio Machado, director del Centro de Citricultura Sylvio Moreira, una divisi\u00f3n de investigaci\u00f3n ligada al IAC. Desde una perspectiva econ\u00f3mica, la decisi\u00f3n fue un acierto. La enfermedad fue suprimida, para luego resurgir con mayor fuerza, aparejada con la llegada de la larva minadora de los c\u00edtricos en 1996. La plaga present\u00f3 picos de incidencia en el estado de S\u00e3o Paulo en 1999 y durante el a\u00f1o pasado.<\/p>\n<p>Luego de la restricci\u00f3n impuesta por ley, la investigaci\u00f3n sobre el cancro c\u00edtrico fue reanudada al final de los a\u00f1os 1990, con \u00e9nfasis en el perfeccionamiento de los m\u00e9todos preventivos y de erradicaci\u00f3n de la enfermedad y, principalmente, en el campo de la gen\u00f3mica. Hacia finales del a\u00f1o 2000, 11 laboratorios de procesamiento financiados por la FAPESP, diseminados en las universidades de S\u00e3o Paulo (USP), Estadual de Campinas (Unicamp), Estadual Paulista (Unesp) e institutos de investigaci\u00f3n, completaron la secuencia del genoma de la Xanthomonas citri. A juzgar por el tiempo empleado para hacerlo, en esa \u00e9poca, s\u00f3lo 14 meses, el esfuerzo revel\u00f3 la madurez de los m\u00e9todos de trabajo y del equipo, que en buena medida era la misma red de 192 investigadores que hab\u00eda participado, en 2000, del descifrado del genoma de otra bacteria, la <em>Xylella fastidiosa<\/em>, causante de la clorosis variegada de los c\u00edtricos (CVC), en Brasil denominada <em>amarelinho<\/em>, otra importante enfermedad de los naranjales.<\/p>\n<p>El genoma de la<em> Xylella<\/em>, la primera secuencia completa de ADN de un pat\u00f3geno realizada\u00a0 en el mundo, fue registrado en el reportaje de tapa de la revista <em>Nature<\/em> en julio de 2000 y caus\u00f3 un gran impacto en la visibilidad de la investigaci\u00f3n brasile\u00f1a\u00a0 en el mundo: en 2010, la misma revista dedic\u00f3 un editorial recordando los 10 a\u00f1os desde ese logro.<\/p>\n<p><strong>Red virtual<br \/>\n<\/strong>En el a\u00f1o 2002, los investigadores de la red de laboratorios se\u00f1alaron caminos en el combate contra la <em>Xanthomonas citri <\/em>con base en el an\u00e1lisis de 100 de sus genes, mediante un estudio comparativo realizado con otra bacteria de la misma familia, la <em>Xanthomonas campestris<\/em>. Los proyectos de secuenciamiento de las bacterias se realizaron en el marco del Programa Genoma FAPESP.<\/p>\n<p>Marcos Machado apunta que uno de los objetivos del Proyecto Genoma, que consist\u00eda en la capacitaci\u00f3n de equipos en biolog\u00eda molecular y gen\u00f3mica, se cumpli\u00f3. Mediante la acci\u00f3n de la FAPESP se posibilit\u00f3 la integraci\u00f3n de grupos que nunca hubieran trabajado en conjunto, expresa. Investigadores de variadas instituciones y diferentes disciplinas, desde la biolog\u00eda hasta la medicina, pasando por la por entonces casi desconocida bioinform\u00e1tica, actuaron en conjunto dentro de una gran red virtual que lleg\u00f3 a abarcar 35 laboratorios para la consecuci\u00f3n de un objetivo com\u00fan, en este caso, el secuenciamiento gen\u00e9tico de varios organismos. Pero los resultados de la secuencia de la <em>Xylella<\/em>\u00a0 y de la <em>Xanthomonas <\/em>fueron distintos. Desgraciadamente, no se continu\u00f3 trabajando de manera significativa con la <em>Xanthomonas<\/em>, tal como si ocurri\u00f3 con la <em>Xylella<\/em>, que, a partir de los datos sobre su genoma, se convirti\u00f3 en la octava bacteria m\u00e1s estudiada del mundo, dice Machado. A su vez, \u00e9l destaca el r\u00e1pido avance en el conocimiento de la bacteria propiciado por el programa. No conozco ning\u00fan objeto de investigaci\u00f3n que haya evolucionado tanto como el de la <em>Xylella<\/em>, en materia de conocimiento a corto plazo. No pudo controlarse la enfermedad, pero se avanz\u00f3 bastante en el conocimiento de su patog\u00e9nesis. En 20 a\u00f1os, pas\u00f3 de ser una ilustre desconocida a una bacteria famosa. S\u00e3o Paulo y California agrupan los equipos m\u00e1s s\u00f3lidos que trabajan con la <em>Xylella<\/em>.<\/p>\n<div id=\"attachment_98844\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-98844\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/art4435img21.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"230\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/art4435img21.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/art4435img21-120x92.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/art4435img21-250x192.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo del Instituto Biol\u00f3gico<\/span>Victoria Rossetti, en los a\u00f1os 1970<span class=\"media-credits\">Archivo del Instituto Biol\u00f3gico<\/span><\/p><\/div>\n<p>Entre los resultados de la investigaci\u00f3n, Machado destaca el desarrollo de una tecnolog\u00eda que impide que la bacteria se disemine por la planta, realizada por su grupo. Ya solicitamos la patente en Brasil y ahora estamos trabajando para realizar su registro en el exterior. La elecci\u00f3n de la <em>Xylella <\/em>para convertirse en el primer pat\u00f3geno con su genoma descifrado se bas\u00f3 en una serie de caracter\u00edsticas de la bacteria: cuenta con un genoma peque\u00f1o, cuyo mapeo era factible desde el punto de vista t\u00e9cnico, adem\u00e1s de representar un problema emergente para la citricultura paulista. la <em>Xylella <\/em>ya hab\u00eda sido se\u00f1alada varias veces, afirma Machado. Victoria Rosetti, nuevamente ella, tuvo una participaci\u00f3n fundamental en la determinaci\u00f3n de la causa de la CVC, nombre con el que bautiz\u00f3 a la enfermedad en 1987, al registrarla en la regi\u00f3n norte del estado de S\u00e3o Paulo. Inicialmente sospechaba que se trataba de la temible enfermedad <em>huanglongbing<\/em> (HLB), tambi\u00e9n denominada <em>greening<\/em>, y por eso envi\u00f3 muestras recolectadas de plantas afectadas para su diagn\u00f3stico al Laboratorio de la Universidad de Bordeaux, en Francia, dice Eduardo Feichtenberger. Fue mediante la cooperaci\u00f3n entre Victoria, Monique Garnier y Joseph Bov\u00e9, de Francia, que el grupo franc\u00e9s pudo establecer la relaci\u00f3n causal entre el CVC y la bacteria, bautizada con el apelativo de <em>fastidiosa <\/em>por causa de su lento crecimiento. El grupo franc\u00e9s suministr\u00f3 el aislado de la <em>Xylella <\/em>al grupo del Centro de Citricultura, que prepar\u00f3 ADN suficiente como para secuenciarlo.<\/p>\n<p><strong>Ca\u00edda de las hojas<br \/>\n<\/strong>Investigaciones patrocinadas por la FAPESP tambi\u00e9n ayudaron en el combate contra otras diversas enfermedades de los c\u00edtricos. Durante los \u00faltimos a\u00f1os se desarrollaron proyectos tem\u00e1ticos, aqu\u00e9llos que articulan varios equipos investigativos en esfuerzos mancomunados que se extienden hasta por cinco a\u00f1os, involucrando diversas afecciones. Entre \u00e9stas se destaca la tristeza de los c\u00edtricos, una enfermedad v\u00edrica que diezm\u00f3 m\u00e1s del 80% de los naranjos del interior paulista durante la d\u00e9cada de 1940; el <em>huanglongbing<\/em> (<em>greening<\/em>), que provoca enormes da\u00f1os mediante la ca\u00edda de las hojas y los frutos y reduce dr\u00e1sticamente el per\u00edodo de vida econ\u00f3mica \u00fatil de las plantas afectadas; la mancha negra de los c\u00edtricos y la putrefacci\u00f3n floral, causadas por hongos; y la leprosis, una de las afecciones m\u00e1s antiguas de los naranjales. Hacia el final de la d\u00e9cada de 1950, investigaciones realizadas con la participaci\u00f3n de Victoria Rosetti, en el Instituto Biol\u00f3gico, confirmaron la asociaci\u00f3n entre el virus de la leprosis y el \u00e1caro <em>Brevipalpus phoenicis<\/em>. M\u00e1s tarde, junto con el investigador Elliot Kitajima, de la Esalq, y otros colaboradores, se comprob\u00f3 que la leprosis es una enfermedad provocada por un virus y que en el pa\u00eds, el \u00e1caro <em>B. phoenicis <\/em>es el vector de la enfermedad. Reci\u00e9n en los a\u00f1os 1990, con la llegada de la biolog\u00eda molecular y proyectos de peso, fue posible avanzar con relaci\u00f3n a la comprobaci\u00f3n final de la etiolog\u00eda de la enfermedad, reconociendo en ese pat\u00f3geno un virus completamente nuevo, cuya clasificaci\u00f3n como CiLV (<em>Citrus leprosis virus<\/em>) fue internacionalmente aceptada, dice Machado. Antiguamente, se la combat\u00eda pulverizando las plantaciones siempre que se constataba la presencia del \u00e1caro. Ahora, el uso de defensivos s\u00f3lo se justifica cuando hay cierta cantidad de \u00e1caros y cuando se comprueba que \u00e9stos, efectivamente se hallan contaminados con el virus de la leprosis. A comienzos del siglo XX, la enfermedad fue tempranamente registrada y erradicada en Florida, Estados Unidos. A\u00f1os m\u00e1s tarde, y probablemente a causa de un contrabando de productos, apareci\u00f3 en Brasil.<\/p>\n<p>Uno de los 44 Institutos Nacionales de Ciencia y Tecnolog\u00eda, patrocinados por la FAPESP y el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq) en S\u00e3o Paulo, creado en 2009,\u00a0 ha venido dedic\u00e1ndose a mejorar los c\u00edtricos por intermedio de la gen\u00f3mica. El Instituto Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda Gen\u00e9tica para el Mejoramiento de los C\u00edtricos (INCT C\u00edtricos), coordinado por Marcos Machado, trabaja en tres programas. Uno de ellos es la de la informaci\u00f3n gen\u00f3mica, donde el enfoque est\u00e1 dirigido a estudios de genoma comparativo y funcional, que permite la amplificaci\u00f3n de la base de datos, incluyendo el genoma completo asociado al Consorcio Internacional del Genoma de los C\u00edtricos. Una de las metas consiste en la transformaci\u00f3n gen\u00e9tica para la producci\u00f3n de plantas gen\u00e9ticamente modificadas con base en informaciones aportadas por el genoma, afirma Machado. El segundo programa se basa en el estudio de las interacciones entre plantas y pat\u00f3genos, dirigidos para la ampliaci\u00f3n de la base de conocimientos potencialmente aplicables en las siguientes fases del programa. Y el tercero tambi\u00e9n es para el mejoramiento gen\u00e9tico, por v\u00edas tradicionales o de manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica. Contamos con nuevas variedades, tolerantes a la CVC y a la leprosis, entre otras, dice Machado. Los esfuerzos del INCT, que contin\u00faa el trabajo de uno de los Institutos del Milenio existente entre 2002 y 2005, suministran una muestra de la tem\u00e1tica de investigaci\u00f3n en citricultura que ocupar\u00e1 a los investigadores durante las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Desde los estudios del cancro c\u00edtrico hasta el genoma de la clorosis variegada","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[267,282,306,310],"coauthors":[98],"class_list":["post-90247","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct","tag-agronomia-es","tag-botanica-es","tag-genetica-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90247","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90247"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90247\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90247"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90247"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90247"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90247"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}