{"id":90252,"date":"2011-06-01T00:00:00","date_gmt":"2011-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/06\/01\/descargas-solares\/"},"modified":"2015-10-27T15:09:12","modified_gmt":"2015-10-27T17:09:12","slug":"descargas-solares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/descargas-solares\/","title":{"rendered":"Descargas solares"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_98864\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-98864\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/050-051_sol_1841.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"190\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/050-051_sol_1841.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/050-051_sol_1841-120x76.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/050-051_sol_1841-250x158.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Steele Hill\/ Nasa<\/span>Sol y Terra: bombardeo de energ\u00edas<span class=\"media-credits\">Steele Hill\/ Nasa<\/span><\/p><\/div>\n<p>Con su apariencia de una enorme bola de fuego en el cielo, el Sol est\u00e1 efectivamente lejos de ser un astro suave. En \u00e9l se producen explosiones que oscilan entre una por semana durante los per\u00edodos de calma hasta dos o tres por d\u00eda cuando la actividad es m\u00e1s intensa que arrojan part\u00edculas y gases sobrecalentados lejos del astro a velocidades de hasta 2.500 kil\u00f3metros por segundo y que introducen perturbaciones en el viento solar. Al igual que al arrojar una piedra al agua, cuando \u00e9sta genera ondas conc\u00e9ntricas, las explosiones solares eyectan material y dan origen a ondas de choque que pueden llegar hasta la Tierra. Este fen\u00f3meno impresiona y es deslumbrante cuando se lo captura en im\u00e1genes; pero en realidad, en esta \u00e1rea de la astronom\u00eda, lo que es sorprendente es lo poco que se sabe. La disminuci\u00f3n de dicha falta de conocimiento, la descripci\u00f3n de las consecuencias de estas explosiones y la evaluaci\u00f3n de c\u00f3mo afectan al planeta constituyen las tareas de la geof\u00edsica espacial Cristiane Loesch, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe). La comprensi\u00f3n de la actividad solar es un objetivo cada vez m\u00e1s importante, tal como lo recuerda Sir John Beddington en la entrevista de esta edici\u00f3n (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2011\/06\/01\/john-beddington-el-sir-de-la-ciencia\/?\" target=\"_blank\">lea el texto aqu\u00ed<\/a><\/em>).<\/p>\n<p>El material eyectado del Sol durante las explosiones carga un campo magn\u00e9tico que, al acercarse a la Tierra, altera a su vez el campo magn\u00e9tico del planeta, y as\u00ed ocasiona las llamadas tempestades magn\u00e9ticas. Este fen\u00f3meno puede causar problemas a la navegaci\u00f3n o a la aviaci\u00f3n, y a los astronautas que cumplen funciones en el espacio; e incluso puede manifestarse de manera m\u00e1s prosaica, al interferir en el funcionamiento del sistema el\u00e9ctrico y producir apagones, como el que dej\u00f3 parte de Canad\u00e1 a oscuras en 1989. Uno de los problemas a la hora de describir el fen\u00f3meno con exactitud es que no basta con apuntar el telescopio hacia el Sol, ya que su luminosidad encandila y no deja ver qu\u00e9 sucede alrededor. La investigadora del Inpe recurre por eso a simulaciones basadas en modelos que describen los efectos de esas explosiones de gases solares, conocidas como eyecciones de masa coronal (CMEs, sigla en ingl\u00e9s). Nadie sabe todav\u00eda precisamente c\u00f3mo funcionan esas erupciones en el Sol, explica. Mediante ese recurso te\u00f3rico, ella dirige su mirada hacia la regi\u00f3n de la atm\u00f3sfera solar m\u00e1s cercana al Sol, conocida como baja corona solar, una zona hasta ahora muy poco explorada.<\/p>\n<p>Durante su doctorado, bajo la direcci\u00f3n de Maria Virginia Alves, tambi\u00e9n del Inpe, y en colaboraci\u00f3n con Merav Opher, una astrof\u00edsica brasile\u00f1a radicada en Estados Unidos, Cristiane compar\u00f3 las previsiones de dos de esos modelos te\u00f3ricos para estudiar en dicha regi\u00f3n las firmas de dos CMEs con configuraciones distintas. Observ\u00f3 que la energ\u00eda magn\u00e9tica de la CME se convierte en energ\u00eda t\u00e9rmica y\u00a0 cin\u00e9tica a medida que se aleja del origen y que las caracter\u00edsticas magn\u00e9ticas iniciales importan poco cuando se trata de las velocidades de choque subsiguientes. Asimismo, ambos modelos son bastante parecidos en lo atinente a las consecuencias de las CMEs cerca del Sol, a una distancia equivalente a entre dos y seis veces el radio del astro, seg\u00fan lo muestra en un art\u00edculo publicado en abril de este a\u00f1o en el Journal of Geophysical Research. All\u00ed el viento tiene todav\u00eda una estructura muy solar, con las caracter\u00edsticas t\u00edpicas de los alrededores del astro,\u00a0 sostiene, y m\u00e1s cerca de la superficie suceden mucha cosas que no se entienden. Para tener una noci\u00f3n de la escala, la distancia entre la Tierra y el Sol es de alrededor de 212 radios solares.<\/p>\n<p><strong>En teor\u00eda<br \/>\n<\/strong>La semejanza de los resultados obtenidos con ambos modelos fue una sorpresa, porque los mismos parten de premisas que deber\u00edan generar interacciones distintas entre la CME y el viento solar. Con todo, en ambos casos, las CMEs generan una onda de choque que se propaga m\u00e1s r\u00e1pido que la propia explosi\u00f3n y avanza en direcci\u00f3n a la Tierra; y empujan una zona de viento solar perturbado conocida como vaina. Esa vaina se ensancha a medida que se aleja del Sol, y, seg\u00fan comenta Cristiane, puede hacer que se incremente hasta un 29% la entrada de energ\u00eda en la magnetosfera. Eso puede podr\u00eda contribuir con las tempestades magn\u00e9ticas en la Tierra.<\/p>\n<p>Cristiane verific\u00f3 que el tama\u00f1o de esa vaina es distinto en ambos modelos y\u00a0 observ\u00f3 en ellas una segunda onda de choque. Resta entender mejor todav\u00eda el porqu\u00e9 de ello. Para investigar qu\u00e9 es lo que genera ese choque posterior, que aparece a poco menos de 2,5 radios solares, Merav sugiri\u00f3 a Indajit Das, en ese entonces su alumno de doctorado, que examinase las CMEs como un todo y analizase qu\u00e9 puede generar una compresi\u00f3n atr\u00e1s del choque. La compresi\u00f3n es especialmente alta en la baja corona solar, en donde la densidad del viento solar es m\u00e1s alta, de acuerdo con el trabajo de Das publicado en marzo en Astrophysical Journal. El art\u00edculo, que sali\u00f3 en coautor\u00eda con Cristiane, muestra que cuando la CME se aleja del Sol, el campo magn\u00e9tico que est\u00e1 adelante se comprime y el plasma existente entre las l\u00edneas de campo sale hacia los costados, creando una regi\u00f3n poco densa en la vaina. Es como un barco que empuja al agua, compara la investigadora del Inpe: el agua pasa por los costados. El estudio muestra tambi\u00e9n que la CME puede dar origen al choque posterior cuando empuja al plasma de la vaina, acumulando masa.<\/p>\n<p>A\u00fan queda mucho por describir minuciosamente en cuanto al comportamiento de los fen\u00f3menos y el porqu\u00e9 de los mismos. Pero lo que parece cierto es que, hasta tres radios de distancia del astro que ilumina la Tierra, los choques ocasionados por las CMEs se asocian a la aceleraci\u00f3n de part\u00edculas. Ahora Cristiane procura comprender qu\u00e9 sucede en el resto del espacio que separa al Sol de la Tierra. Pretende hacer un seguimiento de la perturbaci\u00f3n ocasionada por las vainas de las eyecciones de masa coronal hasta el planeta para ver qu\u00e9 variaciones ocasionan en el campo magn\u00e9tico terrestre y c\u00f3mo puede relacionarse esto con lo que sucede en el Sol. Es un largo trayecto.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/em>LOESCH, M. <em>et al. <\/em><a href=\"http:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1029\/2010JA015582\/abstract\" target=\"_blank\">Signatures of two distinct driving mechanisms in the evolution of coronal mass ejections in the lower corona<\/a>. <strong>Journal of Geophysical Research<\/strong>. v. 116. abr. 2011.<br \/>\nDAS, i. <em>et al<\/em>. <a href=\"http:\/\/iopscience.iop.org\/article\/10.1088\/0004-637X\/729\/2\/112\/meta\" target=\"_blank\">Evolution of piled-up compressions in modeled coronal mass ejection sheaths and the resulting sheath structures<\/a>. <strong>The Astrophysical Journal<\/strong>. v. 729, n. 112. mar. 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las explosiones en el Sol y las tempestades magn\u00e9ticas en la Tierra","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[274],"coauthors":[95],"class_list":["post-90252","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-astronomia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90252","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90252"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90252\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90252"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90252"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90252"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90252"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}