{"id":90259,"date":"2011-06-01T00:00:00","date_gmt":"2011-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/06\/01\/el-futuro-del-presente-en-el-pasado\/"},"modified":"2017-02-20T18:20:39","modified_gmt":"2017-02-20T21:20:39","slug":"el-futuro-del-presente-en-el-pasado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-futuro-del-presente-en-el-pasado\/","title":{"rendered":"El futuro del presente en el pasado"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-98905\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/art4447img11.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"412\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/art4447img11.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/art4447img11-120x198.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ANA PAULA CAMPOS<\/span>La Presidencia de la Rep\u00fablica de los Estados Unidos de Brasil estaba a cargo de una mujer. El pa\u00eds se hab\u00eda vuelto m\u00e1s fuerte, m\u00e1s hermoso y m\u00e1s rico. Hac\u00eda \u00e9l converg\u00eda gente de todos los rincones de la Tierra. La Amazonia ha sido urbanizada, el analfabetismo abolido y en el campo, los trabajadores cantan fragmentos de la \u00faltima \u00f3pera que presenciaron, o recitan de memoria los m\u00e1s bellos poemas. Aviso: esto no es un texto institucional desvariado del gobierno actual. La autora, Adalzira Bittencourt (1904-1976), describi\u00f3 esta previsi\u00f3n en 1929 en su <em>Excia. a presidente da Rep\u00fablica<\/em>. Pero ese para\u00edso de ciencia ficci\u00f3n tiene sus bemoles: todo eso se ha logrado gracias al ascenso en la pol\u00edtica por parte de las mujeres, que implementan un r\u00edgido programa de eugenesia e higiene social. Por una iron\u00eda del destino, la presidenta, Dra. Mariangela de Albuquerque, se enamora del pintor Jorge, a quien conoce \u00fanicamente a trav\u00e9s de cartas amorosas. Cansada de esperar al amante, la primera mandataria ordena que \u00e9ste sea llevado a su presencia, esposado. Era lindo de rostro, pero med\u00eda no m\u00e1s de 90 cm de altura y ten\u00eda una joroba enorme en su espalda. La presidenta eugenesista ordena, implacable, la eutanasia profil\u00e1ctica del amado. Era mujer, culmina la novela, en tono victorioso.<\/p>\n<p>El tono ideol\u00f3gico de este relato recorri\u00f3\u00a0 cosa que a\u00fan se mantiene la producci\u00f3n de la ciencia ficci\u00f3n brasile\u00f1a, desafortunadamente poco estudiada y tenida generalmente como un producto de segunda categor\u00eda e indigno del canon literario. Desde el siglo XIX, el g\u00e9nero prob\u00f3 que era un medio ideal para registrar las tensiones existentes en la definici\u00f3n de la identidad nacional y del proceso de modernizaci\u00f3n. Estas tensiones se exacerban en Am\u00e9rica Latina, y por eso la producci\u00f3n de ficci\u00f3n en pa\u00edses como Brasil, Argentina y M\u00e9xico, los grandes representantes de ese g\u00e9nero en el continente, es mucho m\u00e1s politizada que la escrita en los pa\u00edses del Norte. En Brasil, el g\u00e9nero ayud\u00f3 a reflejar una agenda pol\u00edtica m\u00e1s concreta y los escritores, de ayer y de hoy, est\u00e1n m\u00e1s \u00edntimamente comprometidos con los destinos futuros de su pa\u00eds, y se valieron del g\u00e9nero naciente no solamente para hacer circular sus ideas en la arena p\u00fablica, sino tambi\u00e9n para mostrarles a sus compatriotas sus opiniones sobre la realidad presente y sus visiones sobre un tiempo futuro, mejor y m\u00e1s moderno, explica la historiadora Rachel Haywood Ferreira, de la Universidad del Estado de Iowa, autora de <em>The emergence of Latin American science fiction<\/em>, que acaba de salir en EE.UU., editado por Wesleyan University Press. La ciencia ficci\u00f3n brasile\u00f1a permite delinear la crisis de identidad que acompa\u00f1\u00f3 a la modernizaci\u00f3n, junto con el sentido de p\u00e9rdida que la persigue, y que forma parte del ingreso de Brasil a la condici\u00f3n posmoderna. La ficci\u00f3n nacional en parte ejemplifica la erosi\u00f3n de la narrativa latinoamericana de la identidad nacional, pues recibe cada cada vez m\u00e1s influjos debido al intercambio cultural inherente a la globalizaci\u00f3n que empez\u00f3 en los a\u00f1os 1990, coincide la profesora de literatura Mary Ginway, de la Universidad de Florida, autora de <em>Fic\u00e7\u00e3o cient\u00edfica brasileira: mitos culturais e nacionalidade no pa\u00eds do futuro <\/em>(Devir Livraria). Pese a ello, el g\u00e9nero sigue siendo considerado como menor. Es una l\u00e1stima, porque el desplazamiento de la tradici\u00f3n de la ficci\u00f3n al\u00a0 contexto de un pa\u00eds en desarrollo nos permite revelar ciertas asunciones acerca de c\u00f3mo transcurre ese desarrollo y determinar la funci\u00f3n de ese g\u00e9nero en este tipo de sociedad. La ficci\u00f3n cient\u00edfica suministra un bar\u00f3metro para medir actitudes ante la tecnolog\u00eda, al tiempo que refleja las implicaciones sociales de la modernizaci\u00f3n de la sociedad brasile\u00f1a, eval\u00faa Mary. Existe efectivamente una variaci\u00f3n gradual de un clima de optimismo a otro de pesimismo: la ciencia parece no ser ya la garant\u00eda de la verdad, como se pensaba, y el impacto de la tecnolog\u00eda puede no siempre ser positivo, lo que dificulta que se alcance el potencial nacional. Todo eso se puede ver en la ciencia ficci\u00f3n latinoamericana: la definici\u00f3n de la identidad nacional; las tensiones entre la ciencia y la religi\u00f3n y entre el campo y la ciudad; la seudociencia, sostiene Rachel.<\/p>\n<p>Para la investigadora, la literatura especulativa es importante en pa\u00edses como Brasil, en donde la ciencia y la tecnolog\u00eda tienen un rol clave en la vida intelectual, ya que la tecnolog\u00eda es vista como la soluci\u00f3n posible para que el pa\u00eds pueda superar el atraso hist\u00f3rico del desarrollo econ\u00f3mico, con la esperanza de crear una sociedad mejor y m\u00e1s ut\u00f3pica. Desafortunadamente, fue precisamente esa ligaz\u00f3n con lo nacional lo que represent\u00f3 la gloria y el desprecio de la ciencia ficci\u00f3n en Brasil, pese a que seguimos con una cierta rapidez la expansi\u00f3n del g\u00e9nero en Europa. La primera pieza de ciencia ficci\u00f3n nacional data de 1868 (fue publicada en peri\u00f3dico <em>O Jequitinhonha <\/em>hasta 1872), <em>P\u00e1ginas da historia do Brasil<\/em>, escrita en el a\u00f1o 2000, de Joaquim Fel\u00edcio dos Santos, una obra sat\u00edrica sobre la monarqu\u00eda que lleva a Don Pedro II a un viaje por el tiempo hacia el futuro, en donde descubre de qu\u00e9 modo su r\u00e9gimen de gobierno era pernicioso para el pa\u00eds. Obras como \u00e9sta que entran en el siglo XX, hasta los a\u00f1os 1920, y demuestran que hab\u00eda inter\u00e9s por parte de los brasile\u00f1os en desarrollar narrativas ut\u00f3picas, fantas\u00edas moralizantes e incluso novelas cient\u00edficas, un cuerpo de ficci\u00f3n especulativa que podr\u00eda haber dado asidero a una producci\u00f3n mayor en las d\u00e9cadas siguientes.<\/p>\n<p>Desafortunadamente, como\u00a0 suceder\u00eda en los a\u00f1os 1970, los ejercicios nacionales no resistieron a las presi\u00f3n extranjera, la presi\u00f3n de la cr\u00edtica, que no cre\u00f3 un nicho para el g\u00e9nero en Brasil, y al relativo desinter\u00e9s del p\u00fablico lector, analiza Roberto de Sousa Causo, autor de <em>Fic\u00e7\u00e3o cient\u00edfica, fantasia e horror no Brasil: 1875-1950 <\/em>(editorial de la UFMG). La separaci\u00f3n r\u00edgida entre la literatura sancionada y la no sancionada redund\u00f3 en la casi total ausencia de una pulp era en el contexto brasile\u00f1o. La ficci\u00f3n especulativa perdi\u00f3 ese espacio de inventiva desreglada, de apertura de nuevas posibilidades, de constituci\u00f3n de una tradici\u00f3n m\u00e1s emprendedora, eval\u00faa.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-98904\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/078-083_ficcao-cientifica_1841.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/078-083_ficcao-cientifica_1841.jpg 580w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/078-083_ficcao-cientifica_1841-120x45.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/078-083_ficcao-cientifica_1841-250x94.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ANA PAULA CAMPOS<\/span>Tal como sostiene Antonio Candido, en su Forma\u00e7\u00e3o da literatura brasile\u00f1a, existe una postura cerrada en el pa\u00eds que apunta a considerar a la literatura como una pr\u00e1ctica constitutiva de la nacionalidad, un pragmatismo que implica hasta hoy la disminuci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n, debido al inter\u00e9s de usar pol\u00edticamente a las letras como una forma de representar la experiencia social y humana. En ese movimiento, eval\u00faa Causo, los usos de la literatura como instrumento de formaci\u00f3n de la nacionalidad se habr\u00edan encaminado hacia la documentaci\u00f3n realista y naturalista orientada por el progreso y por el determinismo. La versi\u00f3n brasile\u00f1a sufre doblemente debido a sus asociaciones con un arte bajo, fruto de una tradici\u00f3n autoritaria nacional que abomina la cultura de masas y el arte popular, y por ser un g\u00e9nero imaginativo en un pa\u00eds que le asigna un alto valor al realismo literario, coincide la brasile\u00f1ista Mary Gingway. En un cuento de Jorge Calife, uno de los m\u00e1s conocidos autores contempor\u00e1neos de ciencia ficci\u00f3n, <em>Brasil, pa\u00eds do futuro<\/em>, un joven, en 1969, durante la dictadura, tiene como tarea de casa escribir un ensayo sobre el Brasil del a\u00f1o 2000. \u00c9l logra efectivamente viajar en el tiempo y ver la ciudad de R\u00edo del futuro, una dolorosa decepci\u00f3n al descubrir que nada hab\u00eda cambiado y que la vida de los brasile\u00f1os segu\u00eda siendo miserable. De regreso al cuarto, escribe el texto que describe una ciudad imaginaria debajo de una c\u00fapula, por miedo de ser reprobado por el profesor si contase la verdad. Esa historia es un recordatorio de que, am\u00e9n de la modernizaci\u00f3n global, Brasil puede enfrentar una larga espera antes de recibir los beneficios de la tecnolog\u00eda, afirma la investigadora americana.<\/p>\n<p>Los albores de la ficci\u00f3n cient\u00edfica correspondieron a la llamada novela cient\u00edfica, desarrollada entre 1875 y\u00a0 1939, que tomaba como modelos europeos a los libros de Julio Verne y Wells. Aunque los aportes cient\u00edficos latinoamericanos de ese per\u00edodo fuesen peque\u00f1os en comparaci\u00f3n con el resto del mundo, los cient\u00edficos de esos pa\u00edses estaban en sinton\u00eda con lo que hac\u00eda Europa y la adopci\u00f3n de la eugenesia constituye una se\u00f1al indicativa de la aprobaci\u00f3n generalizada de la ciencia como prueba de modernidad cultural. Los textos creados con ese esp\u00edritu no se revelan como imitaciones de modelos literarios imperialistas que mostraban sociedades imaginarias basadas en tecnolog\u00edas inviables, sino en obras que describ\u00edan el presente con la autoridad del discurso cient\u00edfico y ansiaban el futuro brillante que ciertamente llegar\u00eda. Son textos ut\u00f3picos que suceden en lugares remotos o tiempos lejanos, y describen pormenorizadamente sociedades inexistentes, analiza Rachel. Pero la eugenesia de esas obras cobra impulso en una versi\u00f3n m\u00e1s <em>soft<\/em>, una rama alternativa de las nociones hereditarias de Lamarck, en las cuales hab\u00eda espacio para arreglar las deformaciones humanas, algo que entusiasmaba a los brasile\u00f1os, ya que brindaban soluciones cient\u00edficas factibles para los problemas nacionales. Era un neolamarckismo te\u00f1ido de colores optimistas en el cual las remodelaciones del medio social podr\u00edan redundar en mejoras permanentes, y el progreso, aun en el tr\u00f3pico, era posible. Posteriormente, el darwinismo social se juntar\u00eda al caldo que producir\u00eda la ficci\u00f3n, comenta la investigadora. Un buen ejemplo de ello es la novela pionera en el g\u00e9nero, <em>Dr. Benignus <\/em>(1875), de Augusto Zaluar, una expedici\u00f3n cient\u00edfica al interior de Brasil, con derecho a seres venidos del Sol, mucha conversaci\u00f3n y\u00a0 poca aventura. Para Benignus, la ciencia servir\u00eda para dotar de valor al ciudadano importante, o rescatar\u00eda a la naci\u00f3n b\u00e1rbara y\u00a0 abandonada.<\/p>\n<p>Otro tema caracter\u00edstico aparece en <em>O presidente negro <\/em>ou <em>O choque das ra\u00e7as <\/em>(1926), de Monteiro Lobato, que muestra de qu\u00e9 modo la divisi\u00f3n del electorado blanco en 2228 permite la elecci\u00f3n en EE.UU. de un presidente negro, lo que hace que los blancos se unan nuevamente para poner a los negros bajo control. Para el escritor, el mestizaje era precisamente el factor responsable del atraso econ\u00f3mico y\u00a0 cultural. La soluci\u00f3n era seducir a los negros con un alisador de cabellos, los rayos Omega, que provocaban la esterilizaci\u00f3n del usuario. De manera menos agresiva, el tono eugenesista trasparece en las obras del periodista Berilo Neves, autor de la compilaci\u00f3n <em>A costela de Ad\u00e3o <\/em>(1930) y de <em>O s\u00e9culo XXI <\/em>(1934), historias sat\u00edricas que transcurren en el futuro cuyos objetos preferenciales eran el feminismo y las frivolidades femeninas. En general sus narrativas mis\u00f3ginas involucran la creaci\u00f3n de m\u00e1quinas de reproducci\u00f3n humana que vuelven a las mujeres obsoletas o un mundo futuro en el cual los g\u00e9neros aparecen invertidos. En <em>A liga dos planetas <\/em>(1923), de Albino Jos\u00e9 Coutinho, la primera novela nacional que muestra un viaje espacial, el narrador construye su aeroplano e iza la bandera brasile\u00f1a en la Luna. Pero no huye del pensamiento corriente: la misi\u00f3n espacial ten\u00eda como justificaci\u00f3n un pedido presidencial para que el h\u00e9roe encontrase en otros mundos gente de calidad, porque ac\u00e1 eso no suced\u00eda.<\/p>\n<p>Pero hubo excepciones honrosas al darwinismo social, como <em>A Amaz\u00f4nia misteriosa <\/em>(1925), de Gustavo Cruls, inspirado en <em>A ilha do Dr. Moureau<\/em>, de Wells, con una soluci\u00f3n nacional: el protagonista perdido en la Amazonia se encuentra con un cient\u00edfico alem\u00e1n, el profesor Hartmann, quien realiza experimentos con ni\u00f1os de sexo masculino despreciados por las amazonas. Como si eso fuera poco, el m\u00e9dico, luego de tomar una droga alucin\u00f3gena, se encuentra con Atahualpa, quien le describe los abusos perpetrados por los europeos. El protagonista ve que los mismos fueron mantenidos por el cient\u00edfico teut\u00f3n y rechaza las explotaciones colonialistas y el abuso de la ciencia. En <em>A rep\u00fablica 3.000 ou A filha do inca <\/em>(1930), el modernista Menotti Del Picchia describe una expedici\u00f3n que se depara con una civilizaci\u00f3n de gran tecnolog\u00eda en pleno Brasil Central, aislada bajo una c\u00fapula invisible. Los protagonistas rechazan los postulados positivistas, huyen con la princesa inca y todo culmina con una eleg\u00eda a la vida sencilla. Jer\u00f4nymo Monteiro, el futuro autor del personaje Dick Peter, usa su novela <em>Tr\u00eas meses no s\u00e9culo 81 <\/em>(1947) para mostrar a su protagonista Campos confrontando al propio Wells sobre el viaje del tiempo, echando mano del recurso de la transmigraci\u00f3n del alma, provocada por mediuns. El h\u00e9roe de Monteiro no solamente viaja en el tiempo, sino que lidera una rebeli\u00f3n de humanistas contra la elite masificadora de la Tierra futura, al aliarse a los marcianos que est\u00e1n en guerra contra nuestro planeta, dice Causo. Por una parte, nuestra ficci\u00f3n cient\u00edfica se va embebiendo en la realidad tr\u00e1gica del subdesarrollo e ilumina la comprensi\u00f3n del lector sobre la coyuntura particular en que vive, lo que nos diferenciaba de la ciencia ficci\u00f3n del Primer Mundo. Pero, al mismo tiempo, el reconocimiento de ello nos hace rechazar conceptos importados, como el darwinismo social. No hab\u00eda ninguna raz\u00f3n para la convivencia entre ese discurso y una coyuntura de neocolonialismo, como se ve en la ciencia ficci\u00f3n brasile\u00f1a de finales del siglo XIX y comienzos del XX, salvo en el marco de una postura elitista interna del pa\u00eds, analiza el investigador.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-98913\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/078-083_ficcao-cientifica_184-22.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"233\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/078-083_ficcao-cientifica_184-22.jpg 580w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/078-083_ficcao-cientifica_184-22-120x48.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/078-083_ficcao-cientifica_184-22-250x100.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ANA PAULA CAMPOS<\/span>Mientras tanto, florec\u00eda en EE.UU, en revistas populares las <em>pulp magazines<\/em>, una ficci\u00f3n cient\u00edfica tecn\u00f3fila, poco preocupada con el estilo o con la caracterizaci\u00f3n de personajes, m\u00e1s interesada en atrapar al lector en la acci\u00f3n, en la aventura y en la extravagancia de las ideas, las <em>pulp fictions<\/em>. Pese a los esfuerzos <em>pulps <\/em>de Berilo Neves y en particular de Jer\u00f4nymo Monteiro (considerado el padre de la ciencia ficci\u00f3n brasile\u00f1a), esa forma popular no prendi\u00f3 en el pa\u00eds. Brasil perdi\u00f3 al no tener acceso a ese material o por no haber creado su versi\u00f3n de una era de revistas populares, en la cual la inventiva estaba presente y el p\u00fablico reaccionaba, creando un fuerte v\u00ednculo entre productores y consumidores de ficci\u00f3n cient\u00edfica, recuerda Causo. Al lado de esa <em>golden age <\/em>anglo-americana, la ficci\u00f3n nacional, tambi\u00e9n en funci\u00f3n de los efectos de la posguerra, comienza a exhibir una desconfianza b\u00e1sica en la ciencia y en la tecnolog\u00eda en manos de los humanos debido al poder de la raz\u00f3n, de cara a los excesos de la emoci\u00f3n. En raz\u00f3n de la aguda divisi\u00f3n de clases de la sociedad brasile\u00f1a, con una fuerte concentraci\u00f3n del ingresos en manos de la elite, la tecnolog\u00eda es vista como un elemento divisor, y no como un unificador. Para los brasile\u00f1os, la tecnolog\u00eda es un problema m\u00e1s bien pol\u00edtico y econ\u00f3mico, no una forma de resolverlo, analiza Mary Ginway. Pese a ello, los a\u00f1os 1960 presencian una explosi\u00f3n del g\u00e9nero, merced a los esfuerzos del editor bahiano Gumercindo Rocha Dorea, creador de Edi\u00e7\u00f5es GRD, quien pasa a bautizar y dar cabida a una nueva generaci\u00f3n de escritores, incluidos creadores del <em>mainstream <\/em>invitados a crear ficci\u00f3n, como Dinah Silveira de Queiroz, Rachel de Queiroz y Fausto Cunha, entre otros.<\/p>\n<p>Y empieza a haber descompases ficcionales entre EE.UU. y Brasil. Si la ficci\u00f3n cient\u00edfica norteamericana se abraza a la tecnolog\u00eda y al cambio, pero teme rebeliones o invasiones de robots y\u00a0 alien\u00edgenas, la ficci\u00f3n brasile\u00f1a tiende a rechazar a la tecnolog\u00eda, pero abraza a los robots y cree que los alien\u00edgenas son indiferentes o ex\u00f3ticos, pero poco amenazadores, cuando no portadores de un mensaje de paz para el mundo, afirma Mary. Tampoco las visiones americanas de megal\u00f3polis repletas de mecanismos futuristas agradaban a los brasile\u00f1os.<\/p>\n<p>La sociedad brasile\u00f1a, por su pasado rural y patriarcal, valora el personalismo en las relaciones: empaliza el contacto humano. As\u00ed las cosas, ese rechazo puede leerse como la negaci\u00f3n de un nuevo orden basado en la uniformizaci\u00f3n y en la obediencia ciega a una cultura organizativa, sigue la investigadora. La ciencia ficci\u00f3n nacional comienza a asentar su sabor sobre los arrobamientos del futuro. La tecnolog\u00eda solamente puede ser una soluci\u00f3n en esas obras cuando es dominada y humanizada. Los alien\u00edgenas, comparados con los extranjeros, son descritos como indiferentes con relaci\u00f3n a los seres humanos y sus destinos: toman recursos y\u00a0 abandonan a los humanos a su suerte. La Amazonia, por ejemplo, pasa a ser objeto de esos invasores, que posan all\u00ed. En tanto, los robots son vistos con enorme simpat\u00eda, quiz\u00e1 en funci\u00f3n del pasado esclavista en el que exist\u00eda una promiscuidad entre siervos y amos. De este modo, los \u00edconos de la ficci\u00f3n se transforman merced a las relaciones sociales brasile\u00f1as tradicionales, y sus posibilidades como agentes de cambio social, como posibilidades ut\u00f3picas, son generalmente negadas. Los autores nacionales se apropian de un g\u00e9nero del Primer Mundo que opera con ciencia y tecnolog\u00eda y, al transformar sus paradigmas, lo vuelven antitecnol\u00f3gico y\u00a0 nacional, de acuerdo con la investigadora; un gesto comprensible de resistencia ante el temor a la modernizaci\u00f3n que amenazaba con destruir a la cultura y las tradiciones humanistas en Brasil, como se ver\u00e1 con el golpe de 1964.<\/p>\n<p>Este per\u00edodo de la dictadura marca el comienzo de la ciencia ficci\u00f3n dist\u00f3pica, es decir, con el uso de elementos familiares para volverlos extra\u00f1os y para discutir ideas y\u00a0 hacer denuncias. Al usar un mundo futurista imaginario, las distop\u00edas se concentran en temas pol\u00edticos y satirizan tendencias presentes en la sociedad. De all\u00ed que las distop\u00edas nacionales sean todas representaciones aleg\u00f3ricas de un Brasil bajo un r\u00e9gimen militar, con alusiones a la censura, a la\u00a0 tortura, al control, etc. Las tramas son siempre sobre rebeliones contra una tecnocracia perversa y arbitraria, sostiene Mary. Es un abrasile\u00f1amiento de la tendencia a la <em>new age <\/em>de la ciencia ficci\u00f3n\u00a0 internacional, bajo los auspicios de Ray Bradbury, en la cual la tecnolog\u00eda aparece como villana al robarles a los brasile\u00f1os su identidad (una cuesti\u00f3n recurrente desde el siglo XIX), en especial cuando quedan en manos un gobierno autoritario. Del lado opuesto se ubica el mito de la identidad, tenido como natural e inmutable, que asume la forma de la naturaleza, de la mujer, de la sexualidad, de la tierra, sostiene Causo.\u00a0 Con el fin de la dictadura, la ciencia ficci\u00f3n regresa a su patr\u00f3n de formas m\u00e1s sofisticadas como el <em>cyberpunk<\/em>, la ficci\u00f3n <em>hard <\/em>y las historias alternativas, muchas escritas por mujeres.<\/p>\n<p>En 1988, Ivan Carlos Regina presenta el manifiesto antropof\u00e1gico de la ciencia ficci\u00f3n que, al igual que el manifiesto de Oswald de Andrade, plantea una canabalizaci\u00f3n del g\u00e9nero por parte de los escritores brasile\u00f1os. Debemos deglutir, luego del obispo Sardinha, la pistola de rayos l\u00e1ser, el cient\u00edfico loco, el alien\u00edgena buenito, el h\u00e9roe invencible, el pliegue espacial, la chica de piernas perfectas con cerebro de nuez y el plato volador, que est\u00e1n tan distantes de la realidad brasile\u00f1a como la m\u00e1s lejana de las estrellas. Al combinar formas altas y bajas de literatura, al unir mito, medios y tecnolog\u00eda moderna, y al abordar cuestiones tales como raza y g\u00e9nero sexual, la ficci\u00f3n nacional de la post dictadura deconstruye la noci\u00f3n de Brasil como una naci\u00f3n tropical ex\u00f3tica, llena de gente feliz, y ofrece un mosaico posmoderno de los conflictos brasile\u00f1os para luchar contra su propia historia y contra la creciente globalizaci\u00f3n, sostiene Mary. En ese momento surge incluso quien alegue que el g\u00e9nero es un terreno f\u00e9rtil para los escritores del <em>mainstream<\/em>. Los h\u00e9roes de la prosa de ciencia ficci\u00f3n est\u00e1n cansados. Hace al menos 20 a\u00f1os que su rutina no cambia, dice el escritor Nelson de Oliveira, autor de <em>Os transgressores<\/em>, en su Invitaci\u00f3n al <em>mainstream<\/em>. Nuestra suerte es que en la literatura brasile\u00f1a existen otras corrientes adem\u00e1s de la principal. La m\u00e1s vigorosa, brutal y vulgar es la ciencia ficci\u00f3n. Es como los b\u00e1rbaros que tiraron abajo Roma. Los b\u00e1rbaros son la soluci\u00f3n para una civilizaci\u00f3n\u00a0 decadente. Los temas de la ciencia ficci\u00f3n constituyen la semilla de esos guerreros que, al fecundar la prosa cansada y decadente del <em>mainstream<\/em>, ayudar\u00e1n a generar cuentos y novelas m\u00e1s consistentes y menos artificiales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La ciencia ficci\u00f3n brasile\u00f1a y la relaci\u00f3n del pa\u00eds con la C&#038;T","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[1502],"coauthors":[684],"class_list":["post-90259","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-literatura-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90259","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90259"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90259\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90259"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90259"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90259"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90259"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}