{"id":90269,"date":"2011-07-01T00:00:00","date_gmt":"2011-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/07\/01\/la-historia-magnetica-de-brasil\/"},"modified":"2017-02-21T13:49:08","modified_gmt":"2017-02-21T16:49:08","slug":"la-historia-magnetica-de-brasil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-historia-magnetica-de-brasil\/","title":{"rendered":"La historia magn\u00e9tica de Brasil"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_98122\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-98122 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4458img11.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"241\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4458img11.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4458img11-120x96.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4458img11-250x201.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">GELVAM HARTMANN \/ IAG-US<\/span>Las muestras preparadas (<em>debajo<\/em>) van al horno: rescate magn\u00e9tico<span class=\"media-credits\">GELVAM HARTMANN \/ IAG-US<\/span><\/p><\/div>\n<p>Durante cuatro a\u00f1os, el f\u00edsico Gelvan Hartmann recolect\u00f3 y analiz\u00f3 casi 600 fragmentos de ladrillos de iglesias y casas antiguas de Bah\u00eda, de S\u00e3o Paulo, de R\u00edo de Janeiro y de Esp\u00edrito Santo para conocer la variaci\u00f3n del campo magn\u00e9tico terrestre sobre Brasil durante los \u00faltimos 500 a\u00f1os, un per\u00edodo al respecto del cual pr\u00e1cticamente no se contaba con informaci\u00f3n desde el punto de vista geof\u00edsico. Su trabajo registr\u00f3 un inesperado descenso en la intensidad del campo magn\u00e9tico en las regiones nordeste y sudeste y, a partir de ah\u00ed, estableci\u00f3 un m\u00e9todo de an\u00e1lisis de materiales arqueol\u00f3gicos brasile\u00f1os que confirm\u00f3 o defini\u00f3 las probables fechas de edificaci\u00f3n de antiguas construcciones, algunas de ellas sin ninguna documentaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Junto con arque\u00f3logos, arquitectos y ge\u00f3logos, Hartmann extrajo peque\u00f1os trozos de ladrillos de iglesias y casas coloniales de Pelourinho, un barrio en el casco hist\u00f3rico de Salvador (Bah\u00eda), con martillo y cincel cuando era posible o, cuando no, con un taladro refrigerado con agua. Poco a poco, mientras examinaba ese material en el Instituto de F\u00edsica del Globo de Par\u00eds (IPGP) y en el Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas (IAG) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), reconstruy\u00f3 la historia magn\u00e9tica de Brasil, al confirmar las fechas de las construcciones y asociarlas con las respectivas intensidades magn\u00e9ticas. As\u00ed fue como emergi\u00f3 una nueva informaci\u00f3n \u2013 la intensidad del campo magn\u00e9tico, de 36,2 microteslas (la tesla es la unidad de medida de la densidad del flujo magn\u00e9tico) \u2013 de una de las m\u00e1s antiguas construcciones de Brasil, la Catedral de S\u00e3o Salvador, erigida por los jesuitas entre 1561 y 1591 con recursos aportados por el tercer gobernador general de Brasil, Mem de S\u00e1, y una campana tra\u00edda de Portugal.<\/p>\n<p>Casi no se presentaron dificultades con la mayor\u00eda de las muestras de las fundaciones y las paredes de las iglesias de Salvador, aunque, extra\u00f1amente, el an\u00e1lisis de una muestra de la casa del poeta Greg\u00f3rio de Matos, conocido como <em>Boca do Inferno <\/em>por causa del sarcasmo con el que trataba a las autoridades de Salvador, indic\u00f3 que la construcci\u00f3n hab\u00eda sido erigida en 1830, y no entre 1695 y 1700, tal como estaba documentado. Hartmann luego verific\u00f3 que esa era solamente la fecha de construcci\u00f3n del tercer piso \u2013 una construcci\u00f3n m\u00e1s tard\u00eda \u2013, de donde \u00e9l hab\u00eda tomado las muestras de ladrillos cuando esa parte de la casa estaba siendo restaurada.<\/p>\n<p>&#8220;Los geof\u00edsicos nos est\u00e1n ayudando a contar la historia de la ocupaci\u00f3n de Brasil&#8221;, reconoce Marisa Afonso, profesora de arqueolog\u00eda y vicedirectora del Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda (MAE) de la USP. En abril de 2004, durante un largo d\u00eda lluvioso en el centro regional del MAE en Piraju, en el interior paulista, ella recibi\u00f3 un <em>e-mail <\/em>de Ricardo Trindade, profesor del IAG y director de Hartmann en su doctorado. Desde Par\u00eds, Trindade la invitaba para ayudar en el trazado de la curva de dataci\u00f3n de materiales arqueol\u00f3gicos, que todav\u00eda no se hab\u00eda realizado en Brasil, utilizando registros del campo magn\u00e9tico, con el formato que \u00e9l ya hab\u00eda verificado all\u00e1. &#8220;Cuantos m\u00e1s m\u00e9todos de dataci\u00f3n tengamos, mejor, ya que las t\u00e9cnicas m\u00e1s usuales, tales como el carbono 14 y la termoluminiscencia, no siempre funcionan en cualquier caso&#8221;, dice ella. &#8220;Afortunadamente tanto Gelvam como Ricardo son apasionados por la arqueolog\u00eda y saben expresarse en manera simple al respecto de lo que hacen&#8221;.<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente, Hartmann y otros investigadores del IAG est\u00e1n midiendo las variaciones del campo magn\u00e9tico terrestre, principalmente en las regiones donde presenta menor intensidad. Ese campo magn\u00e9tico es generado por el movimiento del hierro l\u00edquido existente en el n\u00facleo de la Tierra, y se manifiesta en la superficie del planeta al orientar las br\u00fajulas y al formar una barrera invisible a 30 mil kil\u00f3metros por encima de la superficie del planeta que dificulta el ingreso de part\u00edculas provenientes del Sol. Actualmente se sabe que la regi\u00f3n terrestre donde ese campo es m\u00e1s d\u00e9bil, la Anomal\u00eda Magn\u00e9tica del Atl\u00e1ntico Sur, se est\u00e1 desplazando y expandiendo. Esta zona, anteriormente circunscrito al sur de \u00c1frica, hoy cubre parte del sur de Sudam\u00e9rica y casi todo el Atl\u00e1ntico Sur.<\/p>\n<p>El punto de menor intensidad de esa mancha se est\u00e1 desplazando hacia el oeste: se situaba en el sur africano, luego en el centro del Atl\u00e1ntico Sur, a mitad de camino entre Brasil y Sud\u00e1frica. Alrededor de 1930 se hallaba cerca de la ciudad de R\u00edo de Janeiro, migr\u00f3 hacia el sur y se estacion\u00f3 sobre el estado de Santa Catarina, y actualmente se ubica en Paraguay, con una intensidad de alrededor de 22 microteslas. Algunos de sus efectos son conocidos: justamente en las \u00e1reas donde el campo es m\u00e1s d\u00e9bil, los sat\u00e9lites de telecomunicaciones y los transbordadores espaciales pueden sufrir mayores interferencias magn\u00e9ticas, que pueden da\u00f1ar sus instrumentos, tanto como, en menor escala, un im\u00e1n puede desmagnetizar una computadora y borrar informaci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/016-021_campomagnetico_185-011.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-207249\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/016-021_campomagnetico_185-011-300x159.jpg\" alt=\"016-021_campomagnetico_185-01\" width=\"289\" height=\"153\" \/><\/a>Los resultados surgieron luego de una serie de sorpresas, no todas agradables. Hartmann cuenta que se sinti\u00f3 abatido en mayo de 2008, despu\u00e9s de comenzar una pasant\u00eda de seis meses en el laboratorio de paleomagnetismo del Instituto de F\u00edsica del Globo de Par\u00eds. Su objetivo consist\u00eda en la medici\u00f3n del campo magn\u00e9tico del material que hab\u00eda llevado \u2013 fragmentos cer\u00e1micos brasile\u00f1os de los \u00faltimos 2 mil a\u00f1os \u2013, pero los datos resultaban err\u00f3neos. Yves Gallet, el jefe del laboratorio, me dijo que no lograr\u00eda analizar esas piezas, debido a que no estaban bien cocidas internamente. Cer\u00e1micas, ladrillos, tejas o cualquier otro material que sufri\u00f3 un calentamiento intenso pueden guardar el registro del campo magn\u00e9tico de la Tierra en el momento de su cocci\u00f3n, pero, para ello, se tienen que haber cocido uniformemente. Yves me hizo una propuesta: &#8220;Viaje a Brasil, permanezca all\u00e1 durante 20 d\u00edas, acopie material hist\u00f3rico, de no m\u00e1s de 500 a\u00f1os, y regrese; yo le costeo los pasajes&#8221;, comenta Hartmann.<\/p>\n<p>\u00c9l desembarc\u00f3 en Salvador, la primera capital brasile\u00f1a. Inmediatamente contact\u00f3 a Carlos Etchevarne, profesor de arqueolog\u00eda de la Universidad Federal de Bah\u00eda (UFBA), a quien conociera durante un congreso tres a\u00f1os atr\u00e1s, y a Rosana Najjar, arque\u00f3loga del Instituto del Patrimonio Hist\u00f3rico y Art\u00edstico Nacional (Iphan) y coordinadora del Proyecto Pelourinho de Arqueolog\u00eda (Monumenta\/ Iphan). Etchevarne y Rosana le presentaron a otros arque\u00f3logos, quienes lo ayudaron a recolectar fragmentos de ladrillos de cimientos, paredes o techos de 20 construcciones antiguas del Pelourinho. &#8220;Nunca hab\u00edamos trabajado anteriormente con f\u00edsicos&#8221;, comenta Etchevarne, &#8220;pero r\u00e1pidamente logramos un fluido di\u00e1logo, con objetivos comunes&#8221;.<\/p>\n<p>Ellos seleccionaron edificaciones cuya fecha de construcci\u00f3n ya se encontraba establecida mediante registros hist\u00f3ricos o por investigaciones arqueol\u00f3gicas. Eso por una sencilla raz\u00f3n: Hartmann necesitaba una referencia inicial para establecer la fecha de construcci\u00f3n por sus propios m\u00e9todos, midiendo la intensidad de los vestigios del campo magn\u00e9tico registrado en minerales ferrosos como la magnetita y la hematita, que componen la arcilla utilizada para fabricar los ladrillos de esas construcciones. Tanto como la fecha, le interesaba la intensidad del campo magn\u00e9tico en el momento de la cocci\u00f3n. &#8220;El campo magn\u00e9tico de la Tierra oscila incesantemente, en diferentes escalas de tiempo, entre milisegundos y miles de millones de a\u00f1os, de tal modo que los fragmentos de construcciones con distintas edades registran valores de ese campo tambi\u00e9n diferentes&#8221;, dice.<\/p>\n<p>De regreso en Par\u00eds, Hartmann relata que trabaj\u00f3 &#8220;16 horas por d\u00eda, incluyendo s\u00e1bados y domingos&#8221;, durante dos meses, para determinar la edad y la intensidad del campo magn\u00e9tico del material que hab\u00eda llevado. Mediante \u00e9sas y otras muestras recolectadas en otro viaje a Salvador, confirm\u00f3 por sus propios m\u00e9todos las fechas de construcciones hist\u00f3ricas, perfeccionando las t\u00e9cnicas de trabajo. &#8220;Esos datos sirven como herramienta para la dataci\u00f3n de construcciones hist\u00f3ricas&#8221;, certifica Trindade, quien form\u00f3 parte de la segunda expedici\u00f3n a Salvador, en diciembre de 2008. Y realmente sirven. A medida que iba dominando la t\u00e9cnica y creaba una asociaci\u00f3n entre las fechas y las intensidades del campo magn\u00e9tico, Hartmann pudo definir la fecha de construcci\u00f3n \u2013 entre 1675 y 1725 \u2013 de una casa de Pelourinho, la del n\u00famero 27, de la cual los arque\u00f3logos no pose\u00edan ninguna documentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el instituto de Par\u00eds y en el IAG, Hartmann prepar\u00f3 295 muestras de 14 iglesias y casas de Salvador. Luego, en la regi\u00f3n sudeste, recorri\u00f3 casas de campo, iglesias y otras construcciones de S\u00e3o Paulo, junto con el arque\u00f3logo Paulo Zanettini, y de Esp\u00edrito Santo y R\u00edo de Janeiro, junto con la arque\u00f3loga Rosana Najjar, obteniendo m\u00e1s de 289 muestras de 11 lugares distintos. Hartmann adecu\u00f3 las muestras a un formato de cubos de un cent\u00edmetro de lado. Despu\u00e9s las llev\u00f3 al horno paleomagn\u00e9tico que, luego de sucesivos calentamientos y enfriamientos, establece la intensidad y la orientaci\u00f3n del campo magn\u00e9tico del momento en que la arcilla fue cocida por primera vez. Se trata de un m\u00e9todo lento y, por consiguiente, de baja eficiencia: Hartmann obtuvo informaci\u00f3n certera solamente en el\u00a0 56% de las muestras del nordeste y el 38% de las del sudeste.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/016-021_campomagnetico_185-021.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-207250\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/016-021_campomagnetico_185-021-300x171.jpg\" alt=\"016-021_campomagnetico_185-02\" width=\"290\" height=\"165\" \/><\/a>Luego de cocer, enfriar y medir en el magnet\u00f3metro las muestras de cada lugar que visit\u00f3, Hartmann traz\u00f3 las curvas de variaci\u00f3n de la intensidad del campo magn\u00e9tico para cada regi\u00f3n. La del nordeste revel\u00f3 valores decrecientes \u2013 de alrededor de 40 microteslas en 1560 a 25 microteslas en 1920 \u2013 con una ca\u00edda de aproximadamente cinco\u00a0 de estas unidades cada siglo. &#8220;Es bastante&#8221;, dice. Los valores de las muestras de la regi\u00f3n sudeste exhibieron un descenso m\u00e1s pronunciado, tal como se detalla en un art\u00edculo publicado este a\u00f1o en la revista <em>Earth and Planetary Science Letters<\/em>, donde en 2010 se publicaron los datos sobre el nordeste. &#8220;Ambos art\u00edculos representan un aporte fundamental a la comprensi\u00f3n de la evoluci\u00f3n del campo magn\u00e9tico terrestre durante los \u00faltimos 500 a\u00f1os&#8221;, asegura Trindade. El geof\u00edsico Igor Pacca, profesor del IAG y uno de los pioneros en Brasil al respecto del estudio del campo magn\u00e9tico terrestre, relev\u00f3 los datos de millones de a\u00f1os atr\u00e1s, registrados en las rocas. Los datos m\u00e1s recientes, desde comienzos del siglo pasado hasta el presente, est\u00e1n siendo recolectados por observatorios terrestres y sat\u00e9lites.<\/p>\n<p>Al menos para los primeros intentos, esa t\u00e9cnica no sirvi\u00f3 para datar pinturas rupestres, ni vasijas de barro, que perdieron su campo magn\u00e9tico original por haber sido expuestas muchas veces al fuego, ni las casas de los <em>bandeirantes <\/em>[expedicionarios] paulistas, construidas con barro amasado y prensado. Etchevarne cree que tal vez sirva para esclarecer los or\u00edgenes de vasijas de agua, que solamente fueron expuestos una vez a altas temperaturas. &#8220;Uno de los pr\u00f3ximos desaf\u00edos consiste en hallar la manera de datar materiales con m\u00e1s de 500 a\u00f1os que no fueron tan bien cocidos&#8221;, dice Marisa. &#8220;Le he pedido a Gelvam que no desista. Tenemos piezas de cer\u00e1mica de hasta 7 mil a\u00f1os para datar&#8221;. Hartmann ya comenz\u00f3 a trabajar con muestras recolectadas en Miss\u00f5es y se propone examinar las iglesias de Minas Gerais lo m\u00e1s pronto posible para ampliar los an\u00e1lisis de la variaci\u00f3n del campo magn\u00e9tico entre distintas regiones de Brasil.<\/p>\n<p>En opini\u00f3n de Trindade, esos an\u00e1lisis regionales revelan que el campo magn\u00e9tico en Brasil se encuentra lejos de presentar un comportamiento ideal, comparable al campo magn\u00e9tico de un im\u00e1n de barra. En ambas regiones, el campo magn\u00e9tico es complejo y se encuentra afectado por componentes multipolares, o no bipolares, como los llaman los geof\u00edsicos. &#8220;En esos casos&#8221;, dice Hartmann, &#8220;la aguja de la br\u00fajula marca una gran deflexi\u00f3n con respecto al norte, que puede llegar a m\u00e1s de 20\u00ba&#8221;. En tanto en Francia, seg\u00fan \u00e9l, predomina el campo bipolar, tal como si la Tierra fuese un im\u00e1n casi perfecto, y las deflexiones en relaci\u00f3n con el norte no exceden los 5\u00ba.<\/p>\n<p><strong>Un campo menos intenso<br \/>\n<\/strong>Seg\u00fan los geof\u00edsicos, la continua ca\u00edda en los valores del campo magn\u00e9tico y el hecho de que las muestras de las regiones nordeste y sudeste exhiban grandes diferencias de intensidad estar\u00edan relacionados con la Anomal\u00eda Magn\u00e9tica del Atl\u00e1ntico Sur (Sama, su acr\u00f3nimo en ingl\u00e9s). Regida por campos no bipolares, la Sama constituye una amplia regi\u00f3n con las m\u00e1s bajas intensidades del campo magn\u00e9tico: alrededor de 28 microteslas (el valor promedio del campo magn\u00e9tico terrestre es de 40 microteslas y el m\u00e1ximo, de 60 microteslas). &#8220;Debido a su proximidad geogr\u00e1fica, la influencia de la anomal\u00eda resulta mayor en el sudeste que en el nordeste brasile\u00f1o&#8221;, dice Hartmann. &#8220;La anomal\u00eda representa una zona en la que el blindaje del campo magn\u00e9tico contra los rayos c\u00f3smicos y las part\u00edculas solares es m\u00e1s fr\u00e1gil&#8221;.<\/p>\n<p>Pacca compara al Sama con &#8220;una ventana&#8221; para las part\u00edculas de alta energ\u00eda conocidas como rayos c\u00f3smicos, que pueden ingresar con mayor facilidad en la Tierra a trav\u00e9s de las regiones menos intensas del campo magn\u00e9tico. Con Everton Frigo, tambi\u00e9n del IAG, consideran que los rayos, al mismo tiempo, podr\u00edan propiciar la formaci\u00f3n de nubes, provocar m\u00e1s precipitaciones y descenso de temperatura, principalmente sobre las tierras cubiertas por tramos menos intensos del campo magn\u00e9tico.<\/p>\n<p>&#8220;Hace mucho tiempo que se conoce que las manchas solares inciden en el clima, pero nunca supimos c\u00f3mo&#8221;, dice Pacca. Cuanto m\u00e1s manchas solares, mayor es la actividad del Sol y mayor su campo magn\u00e9tico. En esos lapsos, el campo magn\u00e9tico del Sol act\u00faa en conjunto con el campo magn\u00e9tico terrestre dificultando el ingreso de rayos c\u00f3smicos. En los per\u00edodos con menor intensidad en la actividad solar, hay menos manchas y el campo magn\u00e9tico del Sol es menor.<\/p>\n<p>&#8220;Cuando los campos del Sol y de la Tierra presentan intensidades m\u00ednimas, los rayos c\u00f3smicos entran con mayor facilidad en la Tierra, colisionan con las part\u00edculas atmosf\u00e9ricas y generan una enorme cantidad de electrones y otras part\u00edculas&#8221;, dice Pacca. &#8220;Toda la energ\u00eda creada por las colisiones produce una ionizaci\u00f3n, que puede propiciar la condensaci\u00f3n de vapor de agua. Los rayos c\u00f3smicos pueden comportarse como los gatillos disparadores de las reacciones que conducen a la formaci\u00f3n de nubes de lluvia&#8221;, teoriza.<\/p>\n<p>Investigadores de Reino Unido y de Dinamarca tambi\u00e9n sostienen esta posibilidad, pero a\u00fan existe espacio para otras concepciones. &#8220;Por ahora&#8221;, dice el f\u00edsico Paulo Artaxo, de la USP, bas\u00e1ndose en estudios del Panel Intergubernamental de Cambios Clim\u00e1ticos (IPCC), del que forma parte, &#8220;no existen evidencias concluyentes, ni a favor, ni en contra, de que pueda haber alg\u00fan efecto de los rayos c\u00f3smicos sobre los procesos de formaci\u00f3n de nubes&#8221;.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se forma esa regi\u00f3n con menor intensidad en el campo magn\u00e9tico y c\u00f3mo puede reducir esa misma intensidad en el campo registrado en rocas o ladrillos? Nadie lo sabe. \u00bfQu\u00e9 puede suceder adem\u00e1s, en funci\u00f3n de ese descenso en la intensidad del campo, aparte de las interferencias en las telecomunicaciones? Es otro misterio. &#8220;Einstein ya dec\u00eda en 1905 que el origen y la evoluci\u00f3n del campo magn\u00e9tico terrestre constituyen uno de los problemas m\u00e1s complejos de la f\u00edsica, ya que no siguen ning\u00fan patr\u00f3n&#8221;, argumenta Hartmann.<\/p>\n<p>El comportamiento del campo magn\u00e9tico terrestre es complejo a punto tal de haber sufrido incluso reversiones de los polos \u2013 el polo norte torn\u00e1ndose el sur \u2013, la m\u00e1s reciente hace 780 mil a\u00f1os. Y existe la posibilidad de que cambie otra vez. &#8220;Apareci\u00f3 una anomal\u00eda en Siberia, que est\u00e1 creciendo y ya es m\u00e1s intensa que el polo norte magn\u00e9tico&#8221;, dice Pacca. &#8220;Por ahora, es como si la Tierra tuviese dos polos norte, pero el actual polo norte est\u00e1 perdiendo su turno y puede que surja otro, m\u00e1s intenso, en miles de a\u00f1os&#8221;.<\/p>\n<p>Pacca mont\u00f3 uno de los primeros laboratorios de paleomagnetismo de Brasil en 1971, dentro del Instituto de F\u00edsica de la USP. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde reinstal\u00f3 los equipamientos en el IAG, hacia donde se traslad\u00f3, como profesor invitado, para crear un grupo de investigaciones geof\u00edsicas. Como no hab\u00eda otros materiales para estudiar, durante muchos a\u00f1os, all\u00e1 s\u00f3lo se estudiaban rocas.<\/p>\n<p>Uno de los trabajos m\u00e1s ambiciosos consisti\u00f3 en el an\u00e1lisis de la intensidad y de la orientaci\u00f3n del campo magn\u00e9tico de 10 mil muestras de rocas de Brasil y de \u00c1frica. De ello surgieron detalles sobre al respecto de la posici\u00f3n de los continentes en la Tierra hace mil millones de a\u00f1os, bastante diferente de la actual: lo que corresponde al actual territorio brasile\u00f1o era una serie de grandes islas alejadas unas de otras y el macizo rocoso que conforma la actual Amazonia se hallaba separado de Goi\u00e1s y del nordeste por mares y m\u00e1s cerca del sur del pa\u00eds de lo que se encuentra actualmente (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2002\/05\/01\/la-madre-tierra\/?\" target=\"_blank\">lea en la edici\u00f3n de mayo de 2002 de<em> Pesquisa FAPESP<\/em><\/a>). Ahora, grupos de investigadores de 24 pa\u00edses \u2013 de Am\u00e9rica del Sur, solamente Argentina y Brasil \u2013 trabajan con geomagnetismo y paleomagnetismo.<\/p>\n<p>Pacca encontr\u00f3 recientemente lo que considera que es el m\u00e1s antiguo estudio en portugu\u00e9s sobre el magnetismo en las rocas, el <em>Roteiro do Goa a Diu [La ruta de Goa a Diu]<\/em>, publicado en 1538 (Goa y Diu eran dominios portugueses en el sudoeste de la actual India). El autor es don Jo\u00e3o de Castro, un noble portugu\u00e9s que termin\u00f3 su vida, a los 48 a\u00f1os, como virrey de India. En sus itinerarios, mostraba c\u00f3mo deber\u00edan orientarse los navegantes en alta mar, sirvi\u00e9ndose de las estrellas y de instrumentos simples tales como la br\u00fajula, para arribar a los destinos deseados. &#8220;Si no hubiera campo magn\u00e9tico, no existir\u00eda la br\u00fajula&#8221;, nos dice. &#8220;Y sin la br\u00fajula no hubieran existido grandes traves\u00edas, que enriquecieron a muchos comerciantes y permitieron la conquista de nuevas tierras como sucedi\u00f3 con Brasil&#8221;.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<br \/>\n<\/strong>Evoluci\u00f3n del campo magn\u00e9tico terrestre en Am\u00e9rica del Sur para los \u00faltimos 500 a\u00f1os (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/49999\/evolucao-do-campo-magnetico-terrestre-na-america-do-sul-para-os-ultimos-500-anos\/\" target=\"_blank\">2000\/10754-4<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Beca de Posdoctorado; <strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Gelvam Andr\u00e9 Hartmann \u2013 IAG\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 145.801,14<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/em>Hartmann, G. A. <em>et al. <\/em><a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0012821X11001853\" target=\"_blank\">New historical archeointensity data from Brazil: Evidence for a large regional non-dipole field contribution over the past few centuries<\/a>. <strong>Earth and Planetary Science Letters<\/strong>. v. 306, p. 66-76. 2011<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"An\u00e1lisis registra el debilitamiento del campo magn\u00e9tico en Am\u00e9rica del Sur","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[271,304,309],"coauthors":[5968],"class_list":["post-90269","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-arqueologia-es","tag-fisica-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90269","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90269"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90269\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90269"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90269"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90269"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90269"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}