{"id":90274,"date":"2011-07-01T00:00:00","date_gmt":"2011-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/07\/01\/la-vida-de-las-palabras\/"},"modified":"2017-02-21T14:49:45","modified_gmt":"2017-02-21T17:49:45","slug":"la-vida-de-las-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-vida-de-las-palabras\/","title":{"rendered":"La vida de las palabras"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-99558\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4462img11.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4462img11.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4462img11-120x77.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4462img11-250x161.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\"> LARISSA RIBEIRO<\/span>Nadie sabe cu\u00e1ntas palabras nacen a cada instante. Los estudiosos del lenguaje solamente cuentan con la certeza de que ellas ser\u00edan muchas y que la inmensa mayor\u00eda raramente es utilizada, y generalmente es olvidada. Al fin y al cabo, existen mucha m\u00e1s palabras que las que un \u00fanico ser humano lograr\u00eda aprender en el transcurso de su vida. Para hacerse una idea, el buscador Google registr\u00f3 13 millones de palabras distintas en lengua inglesa utilizadas al menos 200 veces en p\u00e1ginas de internet hasta 2006, mientras que los investigadores estiman que el tama\u00f1o del vocabulario de un adulto con buen nivel educativo no sobrepasa las 100 mil palabras.<\/p>\n<p>El misterio de la creaci\u00f3n de palabras prosigue, pero un estudio publicado en mayo en la revista <em>PLoS ONE<\/em>, realizado por los f\u00edsicos brasile\u00f1os Eduardo Altmann y Adilson Motter en colaboraci\u00f3n con una ling\u00fcista norteamericana, ayuda a comprender mejor de qu\u00e9 modo el vocabulario de una comunidad evoluciona con el tiempo. Al analizar estad\u00edsticamente miles de palabras utilizadas por casi 167 mil usuarios en dos grupos de discusi\u00f3n en internet, durante una d\u00e9cada, el tr\u00edo de investigadores arrib\u00f3 a la concluci\u00f3n de que las posibilidades de una palabra, vieja o nueva, de permanecer en uso en el futuro, no dependen tanto de la frecuencia en que es utilizada actualmente, aunque s\u00ed de la variedad de temas en los que se la utiliza y, lo que es m\u00e1s importante todav\u00eda, del n\u00famero de personas que la utilizan. Seg\u00fan los dichos del autor principal del estudio, Altmann, del Instituto Max Planck de F\u00edsica de Sistemas Complejos, en Dresde, Alemania, para mantener la variedad de palabras en uso dentro de una comunidad, &#8220;es mejor que mucha gente hable poco que poca gente hable mucho&#8221;.<\/p>\n<p>\u00c9ste no es el primer art\u00edculo acerca de la evoluci\u00f3n del vocabulario firmado por Altmann y Motter, de la Universidad Northwestern, en Evanston, estado norteamericano de Illinois. El intercambio de mensajes entre millones de personas a trav\u00e9s de medios electr\u00f3nicos deja vestigios en forma de bases de datos que los f\u00edsicos cada vez m\u00e1s asiduamente se interesan por explorar, en busca de patrones que revelen la din\u00e1mica social que involucra la interacci\u00f3n digital. &#8220;Los f\u00edsicos son muy buenos para descubrir relaciones entre los mecanismos subyacentes y los patrones observados&#8221;, dice la otra autora del estudio, la ling\u00fcista Janet Pierrehumbert, de la Universidad Northwestern, al respecto del trabajo. &#8220;Tambi\u00e9n son muy buenos para construir analog\u00edas entre un tipo de fen\u00f3meno y otro&#8221;.<\/p>\n<p>Los investigadores eligieron analizar la actividad hasta 2008 de dos grupos de discusi\u00f3n\u00a0 en la familia de foros p\u00fablicos Usenet, actualmente hospedados por Google, pero que ya exist\u00edan en 1979, 10 a\u00f1os antes de la invenci\u00f3n de las p\u00e1ginas <em>web<\/em>. Uno de los foros estudiados fue el <em>comp.os.linux.misc<\/em>, creado en 1993 para debatir sobre el sistema operativo Linux, del cual participaron 128.903 personas, que comenzaron 140.517 t\u00f3picos de conversaci\u00f3n. El otro fue el <em>rec.music.hip-hop<\/em>, un grupo de debate sobre el g\u00e9nero musical <em>hip-hop<\/em>, iniciado en 1995, en el que 37.779 personas se involucraron al menos una vez en uno de los 94.074 temas discutidos. El n\u00famero total de palabras escritas por los usuarios de uno de esos grupos durante un intervalo de seis meses, variaba entre casi 1 mill\u00f3n y m\u00e1s de 5 millones.<\/p>\n<p>Para cuantificar c\u00f3mo cada una de las palabras utilizadas por esos grupos era difundida entre los usuarios y los temas en el transcurso del tiempo, no bastaba simplemente contar cada seis meses el n\u00famero de veces que cada usuario utilizaba la palabra y cu\u00e1ntas veces aparec\u00eda en cada tema. El an\u00e1lisis estad\u00edstico debi\u00f3 tomar en cuenta el hecho de que la actividad de los usuarios, y el tama\u00f1o de las conversaciones de esos grupos variaba bastante. Algunos pocos usuarios escrib\u00edan demasiado todo el tiempo, mientras que muchos solamente contribu\u00edan con algo cada tanto. Simult\u00e1neamente, algunos pocos t\u00f3picos contaban con m\u00e1s de mil mensajes posteados, permaneciendo la discusi\u00f3n durante m\u00e1s de tres a\u00f1os, mientras que el t\u00f3pico promedio conten\u00eda cinco mensajes, durante un lapso de cinco d\u00edas. Al final, lograron definir una cantidad que mide el grado de difusi\u00f3n de una palabra entre usuarios y conversaciones independientemente de la frecuencia con la que es mencionada. De esta manera, lograron comparar la difusi\u00f3n de palabras de rara menci\u00f3n con la de palabras de uso frecuente.<\/p>\n<p><strong>Presente y futuro<br \/>\n<\/strong>El siguiente paso consisti\u00f3 en comparar la cantidad de veces que cada palabra apareci\u00f3 en las discusiones y la medida de la difusi\u00f3n de cada una de ellas durante un per\u00edodo de seis meses, con los cambios en la frecuencia de uso de las mismas, dos a\u00f1os despu\u00e9s. Computando los n\u00fameros, los investigadores observaron que la frecuencia en el uso de una palabra en un determinado momento, informaba poco acerca de la frecuencia con que ser\u00eda empleada en el futuro. Ellos incluso observaron que la cantidad de veces que una palabra ser\u00eda mencionada dos a\u00f1os m\u00e1s tarde parec\u00eda poseer una estrecha relaci\u00f3n con la difusi\u00f3n de las palabras en el pasado. Arribaron a la conclusi\u00f3n entonces de que la probabilidad de uso de una palabra aumenta a medida que crece el n\u00famero de personas que la utiliza. Eso significa que, incluso si una palabra fuese ahora muy utilizada, corre el riesgo de caer en desuso dentro de algunos a\u00f1os, si el n\u00famero de conversaciones y de temas en los que resulta citada ahora fuera bajo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los investigadores, la situaci\u00f3n nos recuerda bastante la de los seres vivos luchando por su supervivencia. Cada palabra puede concebirse como una especie biol\u00f3gica. &#8220;Cada menci\u00f3n de una palabra puede ser comparable con un individuo de una especie&#8221;, explica Altmann. Para sobrevivir, la palabra debe reproducirse, lo cual sucede a partir del instante en el que alguien lee la palabra en alg\u00fan sitio y la memoriza para utilizarla en el futuro. La difusi\u00f3n de la palabra, siempre de acuerdo con los investigadores, puede pensarse como constituyendo el nicho (la capacidad de interacci\u00f3n) de la especie con el ambiente. Cuanto m\u00e1s estrecho es el nicho de una especie, mayor riesgo de extinci\u00f3n corre. Por eso, una explosi\u00f3n demogr\u00e1fica no garantiza la supervivencia de una especie si su nicho fuera reducido. &#8220;La palabra necesita estar distribuida entre una cierta cantidad de usuarios, ya que, de lo contrario, muere&#8221;, dice el f\u00edsico.<\/p>\n<p>Uno de los resultados a los cuales arrib\u00f3 el grupo \u2013 el hecho de que el uso de la palabra en el presente no incida en cuanto a la frecuencia de su utilizaci\u00f3n en el futuro \u2013 contrar\u00eda la conclusi\u00f3n de estudios recientes que analizaron la din\u00e1mica de las palabras durante per\u00edodos mucho m\u00e1s extensos (siglos) y demostraron la importancia de la frecuencia. En el m\u00e1s conocido de ellos, publicado en la revista <em>Nature <\/em>en 2007, un grupo liderado por Erez Lieberman, actualmente profesor visitante en Google, demostr\u00f3 que, en ingl\u00e9s, los verbos irregulares poco usuales, tienden a transformarse en verbos regulares, mientras que solamente los m\u00e1s adoptados por parte de la poblaci\u00f3n mantienen su forma irregular. Eso explicar\u00eda por qu\u00e9 el verbo irregular <em>to be<\/em>, el m\u00e1s usado de la lengua, a\u00fan es y permanecer\u00e1 irregular. Contrariamente, el verbo irregular <em>to slink<\/em>, que significa caminar sinuosamente y pr\u00e1cticamente no es conocido por las personas, est\u00e1 perdiendo su forma de pasado irregular <em>slunk <\/em>en beneficio de la variante regular <em>slinked<\/em>.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-99559\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4462img21-134x300.jpg\" alt=\"\" width=\"134\" height=\"300\" \/><span class=\"media-credits-inline\"> LARISSA RIBEIRO<\/span>Janet cree que esos estudios hist\u00f3ricos analizan casos muy espec\u00edficos en los que dos palabras compiten por un mismo nicho en el lenguaje. Ella explica que la mayor\u00eda de las palabras no se encuentran en competencia unas con otras, ya que los sin\u00f3nimos absolutos resultan extremadamente raros. Por ejemplo, las palabras <em>yes <\/em>y <em>yup <\/em>pueden ambas significar &#8220;si&#8221;, pero el hecho de que la \u00faltima sea m\u00e1s coloquial que la primera implica que cada una se utiliza en situaciones diferentes y, por lo tanto, cada una cuenta con su nicho asegurado. &#8220;Preveo que esos factores [difusi\u00f3n entre usuarios y temas] se revelar\u00e1n tambi\u00e9n como muy importantes para explicar las fluctuaciones de frecuencias en tiempos hist\u00f3ricos (del orden de los siglos)&#8221;, dice.<\/p>\n<p>En ese sentido, Altmann sugiere que las medidas de difusi\u00f3n de las palabras desarrolladas por ellos sean aplicadas en cualquier otra base de datos an\u00e1loga, tal como la de los m\u00e1s de 5 millones de libros digitalizados por Google Books, objeto de un estudio reciente publicado en la revista <em>Science<\/em> y encabezado por Liebermann, que midi\u00f3 y compar\u00f3 la frecuencia de diversas palabras claves con inter\u00e9s hist\u00f3rico y cultural (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2011\/05\/01\/como-medir-la-cultura\/?\" target=\"_blank\">lea en\u00a0<em>Pesquisa FAPESP\u00a0<\/em>n\u00ba\u00a0183<\/a>). En este caso, los autores de los libros cumplir\u00edan el papel de usuarios y cada libro podr\u00eda pensarse como una entrada en cierto t\u00f3pico de discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Otros dos resultados que se desprenden del an\u00e1lisis de los grupos de Usenet intrigan a los investigadores. Uno de ellos lo constituye el hecho de que la difusi\u00f3n entre los usuarios afecta los cambios de frecuencia de las palabras m\u00e1s que su propagaci\u00f3n entre los t\u00f3picos. El otro resultado consiste en que las palabras en general se encuentran mayormente ligadas con usuarios que con tem\u00e1ticas. En conjunto, esas conclusiones revelan que las idiosincrasias de los individuos o de subgrupos de individuos cumplen un rol fundamental en el mantenimiento del vocabulario de la comunidad. &#8220;Quien lea los mensajes en el grupo de hip-hop, por ejemplo, percibir\u00e1 que las personas hacen un esfuerzo para escribir de manera diferente que las dem\u00e1s para posicionarse socialmente&#8221;, explica Altamnn.<\/p>\n<p>La propagaci\u00f3n de las palabras no es el \u00fanico factor determinante para su \u00e9xito. Altmann y sus colegas observaron que las palabras relacionadas con productos comerciales, como en el caso de wireless y Gnome (plataforma de distribuci\u00f3n de Linux) o las personalidades tales como Bush y el rapper norteamericano Eminem, aparec\u00edan en los grupos de discusi\u00f3n con un grado de difusi\u00f3n escaso, cosa que, en principio, las convertir\u00eda en predestinadas al olvido. Pero en estos casos, fuerzas externas a los grupos, tales como las campa\u00f1as publicitarias o la aparici\u00f3n en noticias en los medios de comunicaci\u00f3n, actuaron para que esas palabras se incorporasen al vocabulario de ellos.<\/p>\n<p>En tanto que los argot y variaciones muy aceptados por los grupos mantuvieron la tendencia estad\u00edstica del resto de las palabras, sugiriendo que su aceptaci\u00f3n depend\u00eda m\u00e1s de factores internos que externos. La ling\u00fcista Eleonora Albano, de la Universidad Estadual de Campinas, comenta que los argot y jergas son adoptados por una comunidad si contribuyen para la construcci\u00f3n de identidad del grupo social.<\/p>\n<p>Maria Helena Neves, ling\u00fcista de la Universidad Estadual Paulista y de la Universidad Presbiteriana Mackenzie, considera interesantes los estudios cuantitativos al respecto de las conversaciones online, aunque sospecha que sus resultados no puedan generalizarse a la din\u00e1mica de la lengua hablada. &#8220;La muestra se halla restringida a causa del canal de expresi\u00f3n escogido, por el perfil de los usuarios y por el prop\u00f3sito de la interacci\u00f3n&#8221;, menciona. Por cierto, ella siempre desconf\u00eda de las generalizaciones. &#8220;En el lenguaje no existe una receta lista para nada, sino no existir\u00edan ni la literatura ni la poes\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/Fisica_fecha_cmyk_c.jpg\" rel=\"attachment wp-att-233015\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-233015\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/Fisica_fecha_cmyk_c-e1487699322813-1024x743.jpg\" alt=\"Fisica_fecha_cmyk_c\" width=\"580\" height=\"421\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Vocablos fluctuantes<br \/>\n<\/strong>Entre 1998 y 2000, palabras inglesas con un alto grado de difusi\u00f3n entre los miembros de un grupo de discusi\u00f3n sobre el sistema Linux crecieron en cuanto a su popularidad. En el gr\u00e1fico del costado, las mismas se encuentran representadas en colores que van del rojo al amarillo. Las palabras con baja difusi\u00f3n (las que van del lila al negro) pasaron a ser menos utilizadas. La variaci\u00f3n en la popularidad no dependi\u00f3 de su frecuencia de utilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/em>ALTMANN, E.G. <em>et al. <\/em><a href=\"http:\/\/www.plosone.org\/article\/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0019009\" target=\"_blank\">Niche as a determinant of word fate in online groups<\/a>. <strong>PLoS ONE<\/strong>. May. 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Lla evoluci\u00f3n del vocabulario en las comunidades online","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[304],"coauthors":[103],"class_list":["post-90274","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-fisica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90274","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90274"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90274\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90274"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90274"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90274"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90274"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}