{"id":90286,"date":"2011-07-01T00:00:00","date_gmt":"2011-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2011\/07\/01\/la-psicologia-del-pulpito\/"},"modified":"2013-03-18T15:49:02","modified_gmt":"2013-03-18T18:49:02","slug":"la-psicologia-del-pulpito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-psicologia-del-pulpito\/","title":{"rendered":"La psicolog\u00eda del p\u00falpito"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-99871\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4474img11.jpg\" width=\"300\" height=\"437\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4474img11.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4474img11-120x175.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4474img11-250x364.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Melancol\u00eda I (grabado de Albrecht D\u00fcrer \/ Wikimedia Commons)<\/span>En su <\/span><em style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">Serm\u00e3o da quarta dominga depois da P\u00e1scoa<\/em><span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">, el padre Ant\u00f4nio Vieira (1608-1697) discute la tristeza con base en el texto b\u00edblico en que Cristo les anuncia su muerte a los ap\u00f3stoles, que se entristecen. Empero, para Vieira, la causa de aquella tristeza no era la ausencia inminente del maestro, sino el silencio ante su partida. Si le hubiesen preguntado a Cristo ad\u00f3nde ir\u00eda, habr\u00edan comprendido que no hab\u00eda motivos para sufrir. As\u00ed, la causa de la tristeza era el silencio. En un curioso paralelo, en 1895, Freud afirm\u00f3: &#8220;Sufrimos de reminiscencias que se curan recordando&#8221;. La base del psicoan\u00e1lisis freudiano era la cura por la palabra y por el autoconocimiento del alma. Algo a lo cual, en 1676, Vieira\u00a0\u00a0ya alud\u00eda en <\/span><em style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">As cinco pedras da funda de Davi [Las cinco piedras de la honda de David]<\/em><span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">: &#8220;El primer m\u00f3vil de todas nuestras acciones es el conocimiento de nosotros mismos&#8221;, y a\u00f1ad\u00eda en el <\/span><em style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">Serm\u00e3o da quarta dominga do advento<\/em><span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">: &#8220;Nada traemos m\u00e1s olvidado, m\u00e1s por detr\u00e1s de nosotros que a nosotros mismos&#8221;.<\/span><\/p>\n<p>&#8220;En esta primera modernidad hab\u00eda una forma de terapia que empleaba las palabras para tratar los dolores del alma, aunque identificarla directamente con la psicoterapia actual ser\u00eda una imprecisi\u00f3n&#8221;, explica el psic\u00f3logo Paulo Jos\u00e9 Carvalho da Silva, docente de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de S\u00e3o Paulo (PUC-SP), autor de la investigaci\u00f3n intitulada <em>Ideas sobre los dolores del alma en Brasil entre los siglos XVI y XVIII<\/em>, que cont\u00f3 con el\u00a0 apoyo de la FAPESP. &#8220;De todos modos, la investigaci\u00f3n de las nociones de dolores del alma de ese per\u00edodo constituye un despliegue original de la historia de las ideas psicol\u00f3gicas, un \u00e1rea de investigaci\u00f3n emergente en la historia de la ciencia. La psicolog\u00eda como ciencia de las pr\u00e1cticas terap\u00e9uticas solamente se sistematiz\u00f3 a finales del siglo XIX, pero desde la Antig\u00fcedad, muchos pensadores quisieron comprender y tratar al alma, y uno de los nombres de esos saberes era medicina del alma&#8221;, analiza el investigador.\u00a0 &#8220;Muchos de los conceptos de la psicolog\u00eda moderna tienen ra\u00edces en el pasado y la mirada hacia ese pasado nos permite reconocer los nexos de continuidad con nuestro presente, los or\u00edgenes de teor\u00edas y m\u00e9todos propios de nuestro modo de pensar. Si analizamos el conjunto de la producci\u00f3n luso-brasile\u00f1a colonial, haciendo hincapi\u00e9 en el aporte de los jesuitas, notamos la creaci\u00f3n de formas y m\u00e9todos destinados a la construcci\u00f3n de un tipo de conocimiento de la subjetividad y del comportamiento humano sumamente relevante para la definici\u00f3n de los cimientos que dar\u00e1n origen a la psicolog\u00eda moderna&#8221;, afirma la psic\u00f3loga Marina Massimi, docente de la Facultad de Psicolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo y autora entre otros libros de <em>Hist\u00f3ria da psicologia brasileira<\/em> (E.P.U.). &#8220;La preocupaci\u00f3n con los fen\u00f3menos psicol\u00f3gicos en Brasil no es reciente y desde los tiempos de la colonia aparece en obras de filosof\u00eda, moral, teolog\u00eda, medicina, pol\u00edtica etc., cuyo estudio muestra una producci\u00f3n muchas veces original y tambi\u00e9n cuestiones que siguen siendo actuales&#8221;, coincide la psic\u00f3loga Mitsuko Makino Antunes, de la PUC-SP y autora de <em>A psicologia no Brasil: leitura hist\u00f3rica sobre su constitui\u00e7\u00e3o.\u00a0 <\/em><\/p>\n<p>El psic\u00f3logo y profesor de la USP Isa\u00edas Pessotti sostiene en su estudio <em>Notas para una historia de la psicolog\u00eda brasile\u00f1a <\/em>que &#8220;la evoluci\u00f3n de la psicolog\u00eda moderna empieza en el Brasil colonial, cuando se transmiten ideas de inter\u00e9s para el \u00e1rea en diversas \u00e1reas del saber, aun sin la pretensi\u00f3n de construir una psicolog\u00eda&#8221;. De acuerdo con el investigador, estos textos eran expl\u00edcitamente sobre otros temas, pero abordaban cuestiones tales como el m\u00e9todo de ense\u00f1anza, el control de las emociones, las causas de la locura, la diferencia de comportamientos entre sexos y razas, etc., y compon\u00edan el pensamiento de la elite cultural de la \u00e9poca colonial. &#8220;Es un per\u00edodo pre institucional, pues lo que se publica son obras desvinculadas de las instituciones de la psicolog\u00eda. Son trabajos individuales, sin el compromiso con la construcci\u00f3n o la difusi\u00f3n del saber psicol\u00f3gico, escritos por autores indiferentes al progreso del saber psicol\u00f3gico per se. En su mayor\u00eda son religiosos o pol\u00edticos, hombres de proyecci\u00f3n y poder, iluminados por la cultura europea e interesados en usar esa &#8216;psicologia&#8217; para la organizaci\u00f3n de la sociedad y del Estado brasile\u00f1o.&#8221;<\/p>\n<p>Los tratamientos para las patolog\u00edas del alma estaban primeramente a cargo de los religiosos, en el caso del Brasil colonial, los misioneros jesuitas, seguidos de otros, aunque eso no significase que la medicina del alma fuese una empresa estrictamente religiosa. En general se postulaba una continuidad entre el dolor del cuerpo y el del alma, identificada como tristeza, duelo o descontentamiento. &#8220;En la primera modernidad, el debate filos\u00f3fico sobre la definici\u00f3n de la naturaleza de las pasiones tambi\u00e9n inclu\u00eda su relaci\u00f3n con la violencia. Muchos sosten\u00edan que la pasi\u00f3n era un peligroso elemento de la naturaleza humana con enorme potencial subversivo. Fil\u00f3sofos de las m\u00e1s variadas tradiciones afirmaban que las pasiones son capaces de corromper gobiernos, arruinar sociedades e incluso provocar la muerte. La pasi\u00f3n era un problema de la \u00e9tica, la pol\u00edtica, la est\u00e9tica, la medicina y la teolog\u00eda&#8221;, sostiene Carvalho da Silva. Para aqu\u00e9llos que viv\u00edan en el Brasil de los siglos XVI y XVII, vivenciar una pasi\u00f3n era sin\u00f3nimo de &#8220;sentir&#8221;, de tener sentimientos, y ser afectado por una pasi\u00f3n significaba emocionarse, vivir una emoci\u00f3n. &#8220;Existe una producci\u00f3n cultural elaborada en Brasil que muestra el inter\u00e9s predominante de esa dimensi\u00f3n poderosa y fr\u00e1gil de la experiencia humana. El conocimiento, el control y la manipulaci\u00f3n de las pasiones, en su naturaleza te\u00f3rica y pr\u00e1ctica, eran un instrumento particularmente importante para los objetivos religiosos, sociales y pol\u00edticos de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, tal como lo revela el inter\u00e9s de los jesuitas sobre el tema&#8221;, eval\u00faa Marina Massimi.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-99872\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4474img21.jpg\" width=\"300\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4474img21.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4474img21-120x145.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4474img21-250x302.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Narciso (Michelangelo Caravaggio \/ Wikimedia Commons)<\/span>El sistema se basaba en las teor\u00edas formuladas por Arist\u00f3teles, revisado en el siglo XIII por Tom\u00e1s de Aquino (de all\u00ed su denominaci\u00f3n de doctrina &#8220;aristot\u00e9lico-tomista&#8221;), un caldo reelaborado por los pensadores de la compa\u00f1\u00eda, en los llamados tratados <em>Conimbrences <\/em>(t\u00e9rmino derivado de Conimbrica, nombre latino de la ciudad de Coimbra, en donde se elaboraron los estudios), comentarios de las obras aristot\u00e9licas sobre las pasiones. Esos estudiosos atribu\u00edan una gran importancia a los estados del alma definidos como pasiones, entendidas como movimientos del apetito sensitivo, provenientes de la aprehensi\u00f3n del bien o\u00a0 del mal, que acarreaban alg\u00fan tipo de mutaci\u00f3n en lo natural del cuerpo. &#8220;Los fil\u00f3sofos jesuitas reafirmaron, en los moldes de Arist\u00f3teles y Tom\u00e1s de Aquino, la funci\u00f3n positiva de las pasiones, en caso de que fuesen ordenadas por la raz\u00f3n, lo que ayudar\u00eda en la supervivencia del hombre y para alcanzar la virtud. Ellas se transformar\u00edan en enfermedades o trastornos del \u00e1nimo solamente cuando se apartan de la regla y de la moderaci\u00f3n de la raz\u00f3n. De este modo, la &#8216;psicologia&#8217; de los <em>Conimbrences<\/em> expresa la postura cultural de la modernidad naciente&#8221;, eval\u00faa Marina. En ese movimiento se establece una analog\u00eda profunda entre el organismo del hombre, considerado como realidad psicosom\u00e1tica, y el organismo pol\u00edtico-social. &#8220;Es en ese encuentro que el control y la terapia de las pasiones parecen encontrar su funci\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica. En la din\u00e1mica del cuerpo social, como as\u00ed tambi\u00e9n en la del cuerpo individual, el &#8216;despotismo&#8217; de las pasiones debe ser sometido a una &#8216;monarquia&#8217; en que el gobierno de la raz\u00f3n y de la libertad asigne a cada aspecto de la vida ps\u00edquica su funci\u00f3n y su lugar peculiar&#8221;, a\u00f1ade la investigadora.<\/p>\n<p>&#8220;De all\u00ed la importancia de la pr\u00e9dica, vista como fuente de transmisi\u00f3n de conceptos y pr\u00e1cticas psicol\u00f3gicas, pero tambi\u00e9n como expresi\u00f3n de la articulaci\u00f3n entre la ret\u00f3rica, la teor\u00eda del conocimiento y la psicolog\u00eda filos\u00f3fica, que resulta en una pr\u00e1ctica de uso de la palabra muy significativa y, en cierto sentido, precursora de la moderna confianza en la fuerza de la palabra y del discurso, presente en el psicoan\u00e1lisis y en las psicoterapias en general&#8221;. La palabra del predicador ser\u00eda capaz de cambiar juicios y actitudes de los oyentes, y uno de los cimientos de ese poder, sostiene la autora, ser\u00eda la posibilidad de que la misma llegue y movilice el dinamismo ps\u00edquico de los destinatarios, en los t\u00e9rminos de las psicolog\u00edas formuladas por Arist\u00f3teles, Tom\u00e1s y Agust\u00edn. &#8220;La palabra predicada apunta a ense\u00f1ar el acto de conocimiento que comprende a todo el psiquismo humano&#8221;, afirma Marina. Un caso ejemplar de ello ser\u00edan los <em>Serm\u00f5es <\/em>de Vieira, en los cuales se combinar\u00edan la preocupaci\u00f3n jesu\u00edtica con los efectos morales de la tristeza entre la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a, la aflicci\u00f3n por la insatisfacci\u00f3n melanc\u00f3lica de los colonos y la larga tradici\u00f3n europea de meditaciones m\u00e9dicas, filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas sobre esa pasi\u00f3n del alma. &#8220;Vieira enfatiza la universalidad y la gravedad de la tristeza a que est\u00e1n sujetos incluso los reyes de todas las tierras, los emperadores m\u00e1s poderosos y los papas. Eso es tan peligroso para la salud del cuerpo como para la salvaci\u00f3n del alma. La tristeza, m\u00e1s o menos aguda, es siempre mortal, es como un gusano que come por dentro y seca todo hasta que el principio de la vida se apaga. Seg\u00fan \u00e9l, las tristezas que permanecen ocultas son las m\u00e1s opresivas, sensibles y peligrosas&#8221;, explica Carvalho.<\/p>\n<p>&#8220;Pero el dolor era entendido como un fen\u00f3meno de la condici\u00f3n humana que extrapola los l\u00edmites concebibles entre el alma, el cuerpo e incluso los l\u00edmites que separar\u00edan a un individuo de otro. Lo que revela que exist\u00eda una confluencia de saberes y campos que se pod\u00edan presentarse disociados, pero que en aquel per\u00edodo dialogaban de manera m\u00e1s o menos fluida. Hablar de dolor implicaba abordar no solamente la salud y la enfermedad, sino temas tales como la finitud y la eternidad, la p\u00e9rdida y la separaci\u00f3n, la fantas\u00eda y la realidad, el afecto y la raz\u00f3n, el goce y el sufrimiento, la vida y la muerte&#8221;, sigue el investigador. &#8220;\u00bfQu\u00e9 es este mundo sino un mapa universal de miserias, trabajos, peligros, desgracias y muertes?&#8221;, escribi\u00f3 el Padre Vieira. El consuelo pas\u00f3 as\u00ed a formar parte de las actividades pastorales, y junto con la administraci\u00f3n de los sacramentos, los curas ofrec\u00edan la medicina del alma a aqu\u00e9llos que se encontraban en el dolor. &#8220;A tal fin, la identificaci\u00f3n del verdadero y leg\u00edtimo dolor es una referencia fundamental para el consolador cristiano y una condici\u00f3n para la experiencia de ir m\u00e1s all\u00e1 del dolor, necesaria para la salvaci\u00f3n del alma. Todo consolador, como todo confesor, debe saber nombrar el dolor del que sufre&#8221;, dice Carvalho. Seg\u00fan el investigador, los sermones constitu\u00edan el medio m\u00e1s utilizado para el ejercicio del arte de la consolaci\u00f3n y la medicina del alma en su funci\u00f3n psicol\u00f3gica y espiritual, lo que supon\u00eda un conocimiento pr\u00e1ctico sobre la importancia de la memoria en la experiencia del dolor y en su tratamiento, en especial, en su funci\u00f3n en el origen y la permanencia de los dolores del alma; por ende, en su superaci\u00f3n. &#8220;Pero es importante recordar que consolarse es fruto de una decisi\u00f3n solitaria y personal. A medida que la noci\u00f3n de individuo y de vida interior cobr\u00f3 m\u00e1s espacio en la mentalidad moderna, la relaci\u00f3n entre conocimiento de s\u00ed mismo y la experiencia de la consolaci\u00f3n se fue estrechando cada vez m\u00e1s.&#8221;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-99874\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4474img31.jpg\" width=\"300\" height=\"322\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4474img31.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4474img31-120x129.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/art4474img31-250x268.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Detalle de El sue\u00f1o de Constantino (Piero della Francesca \/ Wikimedia Commons) <\/span>Vieira en particular apostaba a la autonom\u00eda de la raz\u00f3n humana para dominar sus pasiones y apetitos cuando afirma que &#8220;el conocimiento de s\u00ed mismo y el concepto que cada uno hace de s\u00ed mismo es una fuerza poderosa sobre las propias acciones&#8221;. Es necesario volver los ojos, siempre abiertos hacia las cosas exteriores, hacia el interior. &#8220;Fray Chagas, por ejemplo, recomendaba que era mejor emplear el tiempo y la inteligencia no tanto en el examen de la historia, la geograf\u00eda y la cultura, sino en el de la propia alma. Esa anatom\u00eda de s\u00ed mismo es el equivalente moderno de lo que vendr\u00eda a ser el an\u00e1lisis del alma, es decir, su descomposici\u00f3n en sus menores partes para poder comprenderla mejor&#8221;, sostiene el autor. &#8220;El saber de s\u00ed mismo es visto como funcional para el control sobre las acciones propias, y se fundamenta en la posibilidad de que el sujeto represente su vivencia interior a trav\u00e9s del discurso. La necesidad de la palabra para formular el autoconocimiento hace que \u00e9ste no sea posible en experiencias intensas como el simple llanto, por ejemplo. El autoconocimiento se traduce en un discurso cuya finalidad es comunicarle al otro la experiencia vivenciada. El otro es un oyente. La escucha que \u00e9l le ofrece al sujeto le permite a \u00e9ste una mejor articulaci\u00f3n de su comunicaci\u00f3n verbal y la catarsis. La relaci\u00f3n interpersonal y el di\u00e1logo asumen una funci\u00f3n terap\u00e9utica, que es por cierto el principio de todas las psicoterapias modernas&#8221;, analiza\u00a0 Marina. As\u00ed, el sujeto ocupa un lugar activo, y el conocimiento es posible mediante la transformaci\u00f3n en discurso de la vivencia interior que \u00e9l mismo elabora. La conciencia de los fen\u00f3menos y su comunicaci\u00f3n verbal son las condiciones para el entendimiento de este fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>&#8220;Las palabras, al tiempo que objetivan los fen\u00f3menos subjetivos, exteriorizando lo que estaba contenido en la intimidad de la persona, favorecen la liberaci\u00f3n de las emociones penosas de esos estados&#8221;. El hablar de los dolores podr\u00eda aliviar el coraz\u00f3n, como as\u00ed tambi\u00e9n el silenciarlos hac\u00eda que los mismos se acumulasen y aumentasen a\u00fan m\u00e1s. &#8220;Era posible curar por medio de la palabra. Se cre\u00eda tambi\u00e9n que el verdadero orador, como un m\u00e9dico de almas, curar\u00eda a sus auditorios de sus enfermedades, combatiendo las pasiones que les son contrarias: \u00e9l apacigua la c\u00f3lera, aumenta el coraje y hace suceder el amor al odio, y as\u00ed sucesivamente&#8221;, dice Carvalho. &#8220;Cabe recordar tambi\u00e9n la importancia de la imagen que, junto con la palabra, es un gran recurso de transmisi\u00f3n cultural en sociedades signadas por la oralidad&#8221;, sostiene Marina.<\/p>\n<p>La llegada de nuevos principios cient\u00edficos al Brasil colonial trajo aparejados cambios en esa visi\u00f3n psicol\u00f3gica del hombre. &#8220;Se desarrollan una psicolog\u00eda y una psicopatolog\u00eda innovadoras en relaci\u00f3n con la tradici\u00f3n cultural anterior. Al ser la mente reductible al organismo y estando \u00e9ste regulado por las leyes de la naturaleza, es posible abordar su estudio mediante el m\u00e9todo cient\u00edfico, que ya se hab\u00eda mostrado efectivo en la f\u00edsica y en la biolog\u00eda. As\u00ed, los trastornos ps\u00edquicos que dependen del funcionamiento del organismo seg\u00fan esa nueva visi\u00f3n iluminada, podr\u00edan ser conocidos causalmente, prevenidos y tratados, modificando as\u00ed las variables con medicamentos f\u00edsicos y normas higi\u00e9nicas&#8221;, explica la investigadora. &#8220;La terapia de los dolores del alma debe entonces realizarse con una medicaci\u00f3n farmac\u00e9utica que termina subordinando la teolog\u00eda moral a la medicina, considerada la disciplina que puede instrumentar a la postre los tratamientos del alma, incluso aqu\u00e9llos de los cuales tradicionalmente se encargaban los confesores&#8221;, coincide Carvalho.<\/p>\n<p>Tal es el caso, por ejemplo, de Francisco de Mello Franco (1757-1822), quien en su <em>Medicina teol\u00f3gica<\/em> postula que la figura del confesor es reemplazada por la del m\u00e9dico, que tiene el conocimiento preciso de las causas de las enfermedades del alma y aplica los m\u00e9todos terap\u00e9uticos como remedio, todo fruto de un an\u00e1lisis objetivo y causal. &#8220;El objetivo de la psicolog\u00eda m\u00e9dica del siglo XVIII, que ser\u00e1 consolidado en el siglo XIX, es el de definir una &#8216;verdad&#8217;\u00a0sobre el hombre, alternativa a la proclamada por el saber tradicional de matriz cristiana. La felicidad es identificada con la buena regulaci\u00f3n de la m\u00e1quina corporal, de acuerdo con el orden del sistema de la naturaleza&#8221;, dice Marina. &#8220;No es una cura por la palabra, sino una medicina propiamente dicha. Obras como la de Mello Franco plantean el reemplazo de los confesores por la nueva medicina de los nervios y sostienen que es necesario conocer los nervios, su estructura, para poder tratar los vicios humanos. A ontramano de la medicina de la alma, se abre una nueva v\u00eda para la medicina, fundada sobre las bases de una nueva concepci\u00f3n del hombre, de la ciencia y de la racionalidad&#8221;, sostiene Carvalho.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-99869\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/084-089_Dores-da-Alma_185-31.jpg\" width=\"300\" height=\"367\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/084-089_Dores-da-Alma_185-31.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/084-089_Dores-da-Alma_185-31-120x147.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/084-089_Dores-da-Alma_185-31-250x306.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Detalle de La Muerte de la Virgen (Michelangelo Caravaggio \/ Wikimedia Commons) <\/span>Al fin y al cabo, el mundo ideal preconizado en los sermones no se sosten\u00eda m\u00e1s. &#8220;El sue\u00f1o de una sociedad ordenada por la verdad y la justicia es reemplazado por la conciencia de lo inevitable del destino impuesto por el r\u00e9gimen colonial. Entonces la dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica interior del hombre ya no es concebida como el espejo de la armon\u00eda universal, como quer\u00eda la reforma ordenada aristot\u00e9lico-tomista, ni como el lugar en donde vive en el hombre aquella chispa divina que le asegura su inmortalidad, sino como el refugio precario y pasajero del individuo ante los absolutismos del poder y el desorden exterior de la sociedad&#8221;, explica la investigadora. Poco a poco va naciendo la ideolog\u00eda del car\u00e1cter nacional brasile\u00f1o que manipula rasgos psicol\u00f3gicos para la construcci\u00f3n de teor\u00edas destinadas a definir las caracter\u00edsticas colectivas del &#8220;brasile\u00f1o&#8221;. &#8220;En el siglo XIX, el proceso de organizaci\u00f3n de la sociedad nacional trae aparejado la necesidad de nivelar a los sujetos sociales y culturales. La nueva pregunta es: &#8220;\u00bfqui\u00e9nes somos?&#8221; Creo que fue la existencia de ese proceso uno de los motivos que explican, parcialmente, por qu\u00e9 la introducci\u00f3n y la difusi\u00f3n de la psicolog\u00eda moderna en el pa\u00eds, en sus vertientes de ciencia del comportamiento o la de la psicolog\u00eda de las diferencias individuales, con sus t\u00e9cnicas de evaluaci\u00f3n y de medida del ser humano, se vio muy favorecida y apoyada como instrumento oportuno y moderno, que ser\u00e1 utilizado desde esa perspectiva&#8221;. Hasta comienzos del siglo XIX no hab\u00eda en Brasil una psicolog\u00eda propiamente dicha como pr\u00e1ctica reconocida. Pero era creciente el inter\u00e9s de la elite nacional en la producci\u00f3n y la aplicaci\u00f3n de saberes psicol\u00f3gicos, en especial en las reci\u00e9n creadas facultades de Medicina de R\u00edo y de Bah\u00eda, en donde se produjeron varias tesis sobre el tema.<\/p>\n<p>En Bah\u00eda, la preocupaci\u00f3n principal era la aplicaci\u00f3n de la psicolog\u00eda en los problemas sociales, como en la higiene mental y la psiquiatr\u00eda forense. En R\u00edo, el inter\u00e9s era sobre la relaci\u00f3n de la psicolog\u00eda con la neuropsiquiatr\u00eda y la neurolog\u00eda, con estudios de psicolog\u00eda experimental. &#8220;Buena parte de esas producciones estaba ligada al movimiento que apuntaba al saneamiento de las ciudades, lo que implicaba la eliminaci\u00f3n de las &#8216;imund\u00edcias&#8217; f\u00edsicas y morales de los centros urbanos. Los m\u00e9dicos se involucraban en acciones destinadas a erradicar esos problemas y crear una sociedad sana, organizada, normalizada, libre del desorden y de los desv\u00edos de la escoria social. Llegaron los hospicios, con el argumento de ayudar a los locos: ser\u00edan asilos higi\u00e9nicos, con base en el tratamiento moral, pero sirvieron \u00fanicamente para excluir de la convivencia social a los indeseables&#8221;, sostiene Mitsuko Antunes. Una elecci\u00f3n que trajo graves consecuencias para la psicolog\u00eda nacional. &#8220;Un psic\u00f3logo arraigado en su cultura y en su sociedad es un agente de transformaci\u00f3n social y no de normalizaci\u00f3n. Hoy en d\u00eda tenemos una elecci\u00f3n: actuar en la reducci\u00f3n del ser humano a una pieza productiva de la sociedad globalizada o actuar para afirmarlo como protagonista de la sociedad. Creo que el conocimiento de las ideas psicol\u00f3gicas surgidas en el coraz\u00f3n de la historia cultural de nuestro pa\u00eds tienen la funci\u00f3n de iluminar esa elecci\u00f3n&#8221;, eval\u00faa Marina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las ra\u00edces coloniales de la comprensi\u00f3n del alma nacional","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[684],"class_list":["post-90286","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90286","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90286"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90286\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90286"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90286"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90286"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=90286"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}